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12 junio, 2007

INDOCHINE


Ésta es la historia de un niño que huye de la guerra de los kmers rojos en Camboya y se refugia en Paris a los 13 años. Ésta es la historia de un niño que se ve obligado a sobrevivir en una habitación de pocos metros cuadrados en la rue d'Alesia, con otras tres personas y con la ausencia total de noticias de la familia dejada atrás, durante siete años. Ésta es la historia de un joven que empuja hacia arriba, trabajando y estudiando, hasta el punto de que consigue empezar medicina en Paris, carrera que se ve obligado a dejar a los tres años. Ésta es la historia de un hombre que decide abrirse camino en Barcelona y que encuentra la mejor manera de sobrevivir al recuerdo de su tierra de origen, abriendo un restaurante, INDOCHINE, hace ya cuatro años. Ésta es la historia de un restaurador de éxito que tiene un sueño: construir una escuela y un puente sobre el río Mekong, para ayudar a su pueblo y a los suyos.

Ésta es, también, la historia de una expedición que, en la cuarta etapa de su viaje alrededor del mundo sin salir de Barcelona, decide viajar hasta el delta del Mekong y conocer las maravillas y bondades de la cocina de los países que pueblan, ahora, la antigua península de Indochina y ese desbordante delta. Ésta es, en fin, la breve crónica del feliz encuentro de los agotados viajeros con el Sr. Leap Ly, quien con mano sabia, con generosidad extrema y con humanidad arrolladoras, nos obsequia con una introducción, ya imprescindible en nuestras biografías viajeras, al fondo de su alma y de su vida, mostrándonos algunos secretos de la cocina de su tierra: unos golosos entrantes con variedad de pastas de bric rellenas, que conviene tomar envueltos en hoja de lechuga y salsa agridulce; unas verduras salteadas; unas gambas "rebozadas" con carne de cordero; unas brochetas de cordero con salsa de coco; un arroz con cilantro; una ternera fileteada y picante; mangos con arroz con leche de coco; rambutanes; deliciosos y cremosos helados de fruta hechos en la casa...

Se trata de una cocina, como el alma de su propietario, con mil recovecos, densa, intensa, de la que apenas entrevimos una breve muestra. Se trata de una cocina que puede pasar de la extrema sutileza de ese arroz con especias o ese langostino rebozado a la rotunda contundencia y chocante fortaleza de la ternera o los langostinos picantes. Acompañó discretamente a estos manjares (yo hubiera tomado algo con burbujas o con maceración carbónica, pero ahí la carta de vinos es algo corta) un Raimat Merlot 2004, tan sólo correcto, de capa alta, con ciertos aromas de reducción, algo de frutas rojas compotadas y un poco de cuero en retrogusto. Unos deliciosos y fragantes tés aromatizados con frutas tropicales cerraron una cena que se nos antojó intensa y, por lo tanto, muy corta. Hay que volver, sin duda, a pesar de que el viajero suele no repetir etapas: quedan por explorar demasiadas cosas interesantes (el mundo de la salsa ñuoc mam, por ejemplo) como para que no me salte por una vez esa norma.

Indochine, C/ Aribau, 247, Barcelona. Teléfono 93.201.99.84.


23 abril, 2007

Viento del Plata


La Argentina es tierra fundacional, tierra donde todo ha sido posible empezando desde la nada, tierra donde mujeres y hombres se ponen constantemente a prueba, tierra, como todas las fundacionales, hecha de agua y de fuego: desde la más austral Tierra de Fuego (paradójicamente rodeada de agua) hasta el delta del río de la Plata, el gaucho Martín Fierro, antes y ahora, cabalga para demostrarnos que es un país vivo, con enormes ganas, siempre, de superar cualquier dificultad. La siguiente etapa de nuestro viaje alrededor del mundo quería cambiar de continente, y escogimos, simbolicamente, este país hermano, donde agua y fuego andan cogidos de la mano.


Barcelona tiene, para nuestra fortuna, un buen elenco de restaurantes argentinos. Decidimos visitar uno de los más recientemente abiertos porque tiene un hermoso nombre, con recuerdos de La Plata, y porque sabía que su carta de vinos argentinos era, si no extensa, sí por lo menos representativa. Viento del Plata es un sitio acogedor, con luces agradables, decoración tópicamente argentina (fotos de gauchos, sillas de montar, palos de polo, rebaños en las paredes, pósters con despieces de vacuno) y el único problema (me hago mayor, lo reconozco) de un excesivo ruido entre mesas: los sábados por la noche suelen traer eso. El servicio de mesa y algunos camareros anduvieron algo nerviosos y desatinados, aunque hay que reconocer que, con local llenísimo, estuvieron atentos, con cambio de botella, a un cambio de copas entre el primer y segundo platos. El detalle se agradece. Los entrantes son los habituales y todo lo que tomamos estaba sabroso y rico: provoletas exquisitas con sus hierbas de monte bajo; verduras a la parrilla con su chimichurri ligeramente picante y empanadillas de cebolla y de carne.

Los segundos como es habitual, giraron alrededor de la sinfonía de las carnes: no todas, a lo que vi en la mesa, llegaron en su punto, alguna pasada de cocción y alguna algo fría, pero yo tomé un bife de chorizo de 200 gr (puedes pedirlo de 300 también), que estaba exquisito, en el punto de cocción que pedí (à point) y con unas patatas a la brasa de la carne, deliciosas. En los postres salió algún panqueque sólo correcto (¿a quién se le ocurre anegarlo con Cointreau sin flambearlo bien?), unas manzanas crujientes con helado de vainilla muy ricas (de hecho, era apple cramble a la inglesa) y macedonia de frutas de estación (lo que yo tomé), con su buena dosis de dulce de leche, perfecto.


En cuanto a los vinos, la carta presenta algunas de las bodegas más representativas de la Argentina, desde Trapiche y Flichman hasta Nieto Senetiner. Me decanté por esta última, mendocina y de las históricas (desde 1888), porque tienen varios monovarietales de malbec a disposición (conste que yo llevaba entre ceja y ceja tomar algo con bonarda, pero no tuve suerte). Tomamos los entrantes con un Benjamín Nieto 2006, el vino joven de la casa, monovarietal de malbec, con 13% (12 euros), que llegó algo caliente a la mesa, aunque se remedió enseguida. Capa media, color de cereza picota a medio madurar, ligera fruta roja madura, rica, casi compotada en nariz y un paso agradable por boca aunque algo rústico en sus taninos. Posgusto con ahumados y algo de vainilla (tres meses de roble americano). Con algo de frío el paso por boca mejoró. Con los segundos, tomamos lo mejor de la noche: el Nieto Reserva 2004, 13,5% y 10 meses en barricas de roble francés (18 euros). Capa alta, menisco denso de un color rubí intenso, cereza picota muy madura, aromas de arándano negro compotado, también de ciruela pasa, con un paso por boca muy serio y de empaque, largo posgusto con recuerdos del humo de la lumbre recién apagada y pan de higos, un vino largo, sabroso y fiel representante de la mejor tradición de la malbec argentina. Acompañó de maravilla el bife de chorizo.




Restaurante Viento del Plata. C/ Valencia, 207. Barcelona. Teléfono 934514149.



27 febrero, 2007

ABISSÍNIA


Hace un cierto tiempo, propuse a unos queridos amigos, una aventura peculiar, asociada a los placeres del descubrimiento pero sin salir de Barcelona. ¡Aceptaron! Se trataba de dar la vuelta al mundo alrededor de 80 restaurantes sin salir de la ciudad. Paseando por ella, leyendo aquí y allá, viendo los extraordinarios reportajes de un programa de TV3 llamado "Karakía", me he dado cuenta de la enorme variedad de culturas presentes en la ciudad. Y he comprobado que todas ellas te acaban ofreciendo un lugar donde comer, un lugar donde conocerlas a través de sus guisos y costumbres culinarias, sin duda uno de los elementos más íntimamente ligados a la persona, al clima y a su relación con la tierra y el resto de sus habitantes. Ni corto ni perezoso, me lancé a la propuesta, y decidimos empezar allí donde TODO sucedió por primera vez, es decir, en el Paraíso terrenal, donde Adán y Eva pusieron los "cimientos" de lo que hoy somos. Todo el mundo sabe que esto sucedió entre los ríos Tigris y Eufrates, en ese fértil valle (antaño) que, genéricamente, ocupó la antigua Mesopotamia. Y allí iniciamos, no hace mucho, nuestro periplo por el mundo, en el restaurante Mesopotamia.


Como guionista de esta aventura fundacional a la búsqueda de nuestras raíces como seres humanos, propuse (y se aceptó) que el hilo argumental fuera, por ahora, el de los "ríos de la vida", los ríos alrededor de los cuales las personas buscamos agua, sustento, madera y lumbre para cocinar. Empezamos por el Tigris y el Eufrates y la siguiente etapa tenía que ser la "río de la vida" por excelencia, el Nilo. Remontando sus aguas hasta los orígenes, teníamos que parar en Nubia o en Abisinia y aunque había una posibilidad nubia en Barcelona, al final, por lo atractivo de la oferta gastronómica, nos hemos detenido en Abisinia.


Hasta donde yo sé, ABISSÍNIA (C/ Torrent de les Flors, 55. 932130785) es el único restaurante en España con auténtica cocina etíope. Regentado por una família, cuyas amables y atentas cabezas visibes son Abraham y Biruk, entrar en el local es, casi, como hacerlo en su propia casa: mesas bajas con plataformas vegetales (como la que véis en la foto inferior, donde se sirve el plato principal de su cocina, la "injera") y taburetes acogen al sorprendido visitante. La atmósfera es cálida y el trato, muy cercano y agradable.

Su carta es breve, pero uno tiene que saber a qué va: la cocina etíope es sencilla pero suculenta, especiada y algo picante. Se basa en el pollo, el cordero y la ternera, cocina como pocas las verduras, pero ante todo, te lo presenta todo a través de mucha "injera". Se trata de su pan (muy parecido a una esponjosa crepe), sobre el que se dispone aquello que te sirven: segawoot (carne de ternera estofada con confitura de cebolla), dorowot (pollo y huevo duro, con especias etíopes), alecha (verduras, patata, zanahorias, col), lentejas y guisantes con cilantro y jenjibre...todo se toma cortando trocitos de injera (¡siempre con la mano derecha!) y poniendo en su interior lo que te quieres llevar a la boca. Por supuesto, sin cubiertos. Todo estaba muy sabroso y rico, a ratos moderadamente picante y servido con agilidad y prontitud. Y siempre con una sonrisa en la boca y una explicación a flor de labios. Todos los viajeros disfrutamos de lo lindo con esta cena "en el corazón de África." La única concesión con el espírito occidental (en Etiopía no hay viñas) la hicimos con la bebida: tiene el restaurante un agradable Coto de Hayas (DO Campo de Borja) 2005 (sólo les recomendaría que lo sirvieran algo más frío y no a temperatura ambiente), con 13%, de un color cereza picota bastante cubierto y aromas básicos de frutillos rojos en sazón y un paso por boca amable y ligero. Se trata de la etiqueta más sencilla de la casa, pero fue un digno acompañante para esta excitante cocina. De postre, tomamos unas macedonias de frutas con zumo y especias y unos riquísimos, muy sabrosos yogurts caseros y un té.



Salimos al fresco de la noche haciendo cábalas sobre dónde nos llevará la siguiente etapa de este viaje por el mundo (¡sin movernos de Barcelona!). Pero la niña que asoma tras estos desgarradores ojos y que esconde el alma de un anciano astrónomo etíope, sabe ya, en su interior, dónde será...

Foto de niña etíope BY foto morgana

12 junio, 2006

Mesopotàmia

Fa uns quants dies, vam anar amb uns amics a sopar al restaurant "Mesopotàmia", d'en Pius Alibek, al barri de Gràcia. Una altra estona us passaré el relat de què hi vam menjar. Ara, però, voldria explicar la primera sorpresa de la nit: tot recordant en Pius la implantació mil.lenària de la vinya a les valls del Líban, ens va recomanar amb entusiasme els vins negres que ell mateix importa. I la vam encertar!


Vam beure un Domaine Wardy, monovarietal de Syrah, del 2003 (14%), que en nas desprenia olors de fuita madura, de fruites vermelles compotades (mora i, sobre tot, grosella negra), de fruita de pinyol (prunes) i, al final, espècies (pebre negra) i un toc de canyella. En boca, era opulent, de cos, tànic i corpori, ple i rodó. A mi, sense haver-ne provat mai cap, em va “recordar” els vins millors de l’antiga Roma! Un vi fet a partir de l'antiga saviesa, que recorda aquelles terres plenes de sol i de fruita madura i les descripcions dels vins antics, també fets a la vall de la Bekaa, plens d'aromes d'espècies i, al mateix temps que tànics, rodons i suaus.
Qui vulgui mirar amb més calma aquesta empresa i els seus vins, així com la situació i productes del vall de la Bekaa (tristament famós per altres circumstàncies): www.domaine-wardy.com.