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22 mayo, 2016

Cacique Maravilla Yumbel Pipeño 2015

En Chile, la tradición del vino es centenaria y se cataliza a través de uvas como la país y de maderas como las pipas (de raulí). El vino pipeño del Cacique Maravilla, su Yumbel Pipeño de uva país (valle del Bío-Bío), te transporta a placeres de otro tiempo. Puedes leer el artículo completo en El País Semanal de hoy.
Manuel Moraga Gutiérrez, el Cacique Maravilla

03 febrero, 2016

Roberto Henríquez Pipeño 2015

Roberto Henríquez Pipeño 2015
Roberto Henríquez. Vinos naturales. Es el nombre de la bodega y aquello que uno lee en su página web. No sé mucho más de él que lo que esa web nos cuenta. Miento... O me confundo... Suelo pensar que sólo se puede conocer bien a alguien cuya pasión es hacer vinos (me parece que éste es el caso de Roberto) si has pisado sus viñedos y bebido sus vinos con él en ellos. Cuando se puede, sin duda es el mejor camino. Pero cuando quien hace el vino que te ha entusiasmado vive en Concepción (Chile) y hace sus vinos en la ribera sur del río Bío-Bío o en el Notro, sabes que va a ser complicado ese conocimiento profundo. Es entonces cuando la botella se convierte en auténtica protagonista. Te concentras en ella y en lo que la copa te dice y sabes que, aunque falte una parte importante, algo (¡no poco!) has comprendido de cómo es Roberto Henríquez: porque has entrado en su vino y lo has disfrutado. Mucho.

Experiencia de seis años en distintas bodegas americanas y europeas bastan a Roberto para entender que sus raíces son las que llaman y la uva país la que tiene que ser mimada, comprendida y embotellada. La país es una de las señas de identidad de parte del terruño chileno. La país de Santa Juana en viñedos de 200 años de edad y sobre suelo granítico forma parte del ADN de Roberto y de muchas generaciones de viticultores chilenos. La país que está en este Pipeño 2015 (vino de añada y hecho para un disfrute inmediato: fue vendimiado en abril de 2015) me suena a excepcional y la manera sencilla y transparente (natural) en que ha sido trabajada, me seduce y atrae sin más. Viñedos tratados con una sola mano de azufre; uvas que crecen en suelo granítico y fermentan en lagares de cemento; vino que por sangrado se guarda en madera vieja (unos tres meses); en botella otros seis meses, desde agosto de 2015. Bebido en enero de 2016. 13%.

Piedra antigua.
Fluidez.
Rusticidad.
Frescura.
Amabilidad.
Sinceridad.
Frambuesa madura.
Granito.
Autenticidad.
Musgo.
Brezo.
Raíces.
Solidez.

Estas palabras, como dardos, me iba lanzando el vino. Podrán algunas parecer contradictorias, pero todas han salido de la misma botella. Este vino lo bebía yo por arrobas, cántaras, tinajas, odres, fudres, vasijas o cualquier otro contenedor que sugiera grandeza, generosidad, autenticidad y sabores y sensaciones reencontradas. Grande en su sencillez, accesible por su frescura, afable en su amabilidad, contador de historias centenarias por su sinceridad.

22 febrero, 2015

Clos Saron Out of the Blue 2012

Clos Saron Out of the Blue 2012
California Sierra Foothills: una zona de viticultura bien delimitada  (American Viticultural Area: AVA)  y de larga tradición. No sé si en toda su extensión (más de 10 mil Km2), pero una de sus características más llamativas es que el suelo de arenisca volcánica permite que las cepas sean plantadas en su propio pie y al margen de la filoxera. No hablamos, en el caso de Clos Saron y su cinsault Out of the Blue 2012, de cualquier cosa: cepas en pie franco de 1880... Sin duda se trata de un experiencia singular con un tipo de uva que conozco más o menos bien pero de la que no paro de descubrir matices y gracias. Out of the Blue 2012 es 94% cinsault, más un 3% syrah y otro 3% tempranillo. Con una viticultura entre biodinámica y orgánica y una intervención mínima en la bodega (no hay siembra de levaduras, no hay trasiegos, no hay estabilizaciones, no hay filtrados, puede que sulfiten un poco pero sólo en el embotellado...), 13,4% y madera siempre vieja, este vino me ofrece un titular inesperado: cinsault que vuela con alas de garnacha.

El primer golpe de nariz es perturbador, arrollador, de una fragancia y un atractivo enormes: pastel de cerezas, volumen, esfericidad, sedosidad, perfección aérea. Es un vino que sube y sube. Tiene una sólida base en las raíces, cierto, pero al contrario que sus lejanos parientes europeos, este cinsault en pie franco californiano no se queda en ellas, no profundiza en vertical. Sube y te lleva en volandas. Huele también a aceitunas negras, casi a olivada con buen aceite (el toque del syrah). Muestra gran fluidez y alegría, pero también pide sus dosis de concentración: es un vino de matices con una enorme capacidad para ser bebido y disfrutado. Sencillo y complejo al mismo tiempo. Ciruelas en sazón. Aromas de fermentación, secundarios. Levaduras, cake  de grosellas. Acidez y frescura. Cinsault dibuja vinos casi azules: Out of the Blue 2012 sale del fondo del sedimento marino y toca el cielo con escaleras de fruta roja. Vino rojo, casi cárdeno que sube por peldaños de fuego hacia un cielo que le sonríe, azul y lleno de luz.

15 enero, 2013

Experiencia Malbec

Tapón de Colomé malbec 2006
Una botella de vino, como tantas obras surgidas de la acción conjunta entre hombre y naturaleza, es una caja de sorpresas. Esa es una de las cosas que más me cautiva de este mundo: antes de abrirla, realmente, realmente, nunca sabes qué te encontrarás. Ni en qué estado...Muchas ganas tenía a esta botella, procedente de algunos viñedos en altura de Colomé en Salta (Valle Calchaquí), añada 2006, que mis amigos de Rumbovino me habían obsequiado. Hacía más de un año que no tomaba un buen malbec y la procedencia del regalo y de la uva (mi querida Argentina), añadían dosis de ilusión. En fin...sin entrar en mucho detalle: el corcho había chupado vino, estaba ya húmedo y se iba deshaciendo a medida que el sacacorchos entraba. Cuando me di cuenta, entró el de láminas en acción, pero ya era tarde. No lo salvamos. Tuvimos que hundirlo con rapidez, colar y filtrar a un decantador. El corcho no había hecho su función, pero además el vino tenía la acidez volatil muy alta y, vamos, que no estaba en condiciones. Frustración, decepción: mi homenaje a los amigos, a esa uva emblemática de la Argentina más afrancesada se iba al garete.

Pero...si algo soy es cabezón. No sería con la botella de mis amigos, pero empecé a rebuscar en mi "fondo de armario" (no piensen ustedes...tampoco es tanto: en casa no guardo más de 80-90 botellas) porque seguía teniendo muchas ganas de malbec argentino. Y topé con algo muy, muy interesante. A priori, claro. Leí cosas sobre la Bodega Noemía en mi última estancia en Buenos Aires, me interesó mucho y no paré hasta que encontré una tienda que tuviera sus botellas. Había decidido que algunas de las botellas que viajarían serían de Hans Vinding-Diers, que parece haberse tomado muy en serio al Valle Negro (en la Patagonía argentina), entre los ríos Neuquén y Limay. Biodinámico friki danés trabajando en viñedo de malbec de los años 30 del siglo pasado, con el apoyo de la Condesa Noemí Marone Cinzano y en una bodega en que la única fuerza mecánica es la de la gravedad. Todo el mundo mirando como de soslayo. Y adelante. Hubiera querido darle más años a esta botella, pero la necesitaba ese día. Y la abrimos...con 14%, unos 15ºC y copas de Priorat/Burdeos/Cahors. Las expectativas se confirmaron.

Me gustó tanto desde el primero impacto aromático que, como suelo hacer en estos casos, transcribo literalmente mis notas: "Profundidad. Corazón. Misterio. Místico. Es de una gran mineralidad. Tierra en estado puro. Arcilla. Tierra mojada. Reivindicación emocionante del malbec. Barro y lluvia, aunque ahí cae poca. Alegría del vino bien hecho y la uva bien entendida. Ciruelas negras pasas. Mirto y brezo. Es un vino azul, para la introspección y la nostalgia. Un vino profundo, para pensar y seguir amando a la tierra argentina. Es un vino intenso pero no denso. No pesa en boca. Es un vino que te envuelve por completo. Madera muy bien medida. Te sumerges en él y te vas para la Patagonia de golpe. Espacios libres, frescor, vastedad, lejanía, horizontes, profundidad." Añado que a las 24 horas el vino estaba mucho mejor, con más fruta (arándano negro, mora madura) y recuerdos de la ceniza en el hogar. He pensado en ustedes, amigos. No ha podido ser con su botella, pero la de Bodega Noemía me ha servido también para retomar el pulso a un gran malbec argentino y para compartir una íntima, intensa velada con todo lo que tengo en esa tierra. Que es mucho.
Bodega Noemía Malbec 2009

28 noviembre, 2011

Mendel Malbec 2008

Mendel malbec 2008 2
He estado debatiendo conmigo mismo (menuda gilipollez...) cómo afrontar los tiempos duros que vivo en la relación entre las pocas horas que tengo para mí y una pausa excesiva y no deseada entre post y post. Sigo viajando, sigo comiendo, sigo bebiendo, sigo conociendo y descubriendo. Me falta tiempo para documentar y escribir largos textos. ¿Solución? Ya lo comenté una vez. Uso el mismo formato del blog pero intento adaptarme a los usos y maneras del "microblogging". Sin la cortapisa del número de caracteres, eso sí, la única restricción que me aplico es la del tiempo que dedico a la escritura de un post. Esto, claro está, mientras siga mi ajetreo profesional actual.

Mendel fue una de las bodegas que me interesó en mi viaje a la Argentina. Tomé algo, vi mucho en alguna de mis tiendas de referencia. Una botella en especial me llamó la atención y viajó a España. Mendel Malbec 2008 es un vino mendocino, con 14%, cuya uva procede de un viñedo plantado a 1000 metros de altitud. El detalle, hoy en Argentina, es casi baladí  porque ya hay bodegas que están trabajando a 3000 metros (Colomé). Me interesó mucho más que el viñedo de malbec fuera de 1928 y, sobre todo, plantado en pie franco. En Luján de Cuyo, sobre un suelo de aluvión, pedregoso y muy permeable. Pisado artesanal y maceración de 21 días. 12 meses en barricas nuevas de roble francés. No es un vino, que yo sepa, ni de cultivo ecológico no de prácticas biodinámicas en viñedo o en bodega. Así pues, ofrecía aquello que yo buscaba: el perfil de la malbec primera tratada con modernas técnicas. Cereza entera, algo ácida. Brezo. Frescor casi cítrico, de naranja sanguina. Tinta china azul. Frescor también en boca, aunque con taninos algo ásperos, pero agradables. El tanino es pequeño pero de paso placentero. Arándano rojo ácido. La madera acompaña con discreción, bien. Se nota un poco su tanino, al principio, pero con un buen jarreo, se va. Es un vino austero en boca, casi cartujano. Me gusta ese carácter. Creo que la uva fue vendimiada con un punto de premadurez (si se me permite la expresión). Es un vino fenólico pero mesurado. Lo tomé con un roast-beef y un confite de cebollas "à la crème de cassis" (un regalo de mi cuñada, comprado en Fauchon), y resultó una combinación perfecta. Al cabo de las horas, regala con un poco de laurel y pimienta roja y con más tiempo, evoluciona hacia el arándano negro en sirope. Es un vino que tendrá largo recorrido en botella. Me salió por 14€, un gran precio. Este post me ha salido por 30 minutos, antes de correciones. Con ellas, 35 minutos.

02 octubre, 2011

El año de las dos primaveras

septiembre a enero, sur
Hay gente a quien esto sucede a menudo y, quizás, no le da mayor importancia. A mí no. Este año voy a vivir dos primaveras. La primera sucedió en el hemisferio norte. La segunda está ya teniendo lugar en el hemisferio sur. Y la novedad es que dejé la primera y estoy yendo hacia la segunda (en Argentina). Será por trabajo, sí. Pero no es menos cierto que tener el privilegio de vivir dos primaveras en el mismo año hace soñar, me hace pensar en historias. Me hace vivir. Algún post estaba ya programado en este cuaderno. Y saldrá cuando corresponde. Pero si se me ocurre contar algo fresco durante los próximos días, será más fácil que sea en Twitter (bajando por el bog a mano izquierda encontrarán Ustedes el enlace) que no aquí. A quien le apetezca, pues, ya lo sabe. A ver cómo se sigue dando este año de las dos primaveras...

01 junio, 2011

Junio de 2011

Durante este mes de junio, van a suceder tres coses en mi cuaderno. La primera es que cumplirá cinco años. De hecho los cumple hoy. La segunda, es que voy a celebrarlo de forma privada a lo grande (algo saldrá por aquí) y de forma pública, proponiéndoos más pronto que tarde un lavado de cara de su parte más formal (compaginación, formato, tipos de letra...). La tercera afecta un poco a los contenidos. Los Dioses me confundan y libren de la pretensión de compararme con Saramago, pero no dejo de leer y releer su afirmación en los periódicos (estos días, anda su editorial de campaña publicitaria post mortem) y me veo en ella: no voy a poder cambiar de contenidos porque, en el fondo, lo que hago es escribir sobre mí mismo, sobre mis experiencias en el mundo de la comida y del vino (a veces, amenizadas con otras historias, sí, pero que siempre forman parte más o menos real de mi vida).


De hecho, pues, ¡no voy a querer cambiar de contenidos! Me siento cómodo haciendo lo que hago en los momentos en que puedo hacerlo y, poco o mucho, los lectores que pasan por aquí también parecen sentirse cómodos. Lo que va a cambiar de forma más radical es que a partir de hoy mismo, dejo de escribir sobre botellas/muestras (qué palabra más fea para hablar de una botella que está en el mercado) que me manden las empresas de comunicación que trabajan para las bodegas o las bodegas mismo. Con la mejor voluntad en las dos partes (los demás y yo mismo), con ganas de ayudar, uno acepta con normalidad que la gente le mande botellas. Uno advierte: escribo sólo sobre lo que me apetece, por una parte. Y digo lo que pienso del vino, por la otra. Si un vino está realmente mal o tiene algún defecto, advierto, lo digo en privado. Si no, puede suceder que lo diga en público. La gente lo acepta (o no) y me manda botellas (o no). En los dos últimos meses, vayan Ustedes a saber por qué, ha crecido mucho el envío. Y ya no me deja disfrutar con tranquilidad del hecho de escribir sin más de lo que me apetezca. La gente te llama, la gente te pide, la gente te reclama: "lo has probado", "qué te parece", "¿vas a publicar sobre el vino?", "avísame cuando lo hagas", etc.

Respeto profundamente esa manera de actuar porqué está relacionada con una estrategia más de ventas de las empresas. Pero yo no entro en ella. Mi estrategia de ayuda al consumo de vino que, en la modestia de este cuaderno, también existe (es una de sus razones de ser, vaya), consiste en hablar sólo de los vinos que compro yo o de los vinos que me regalan mis amigos. Puesto que sé bién quiénes son mis amigos y quién soy yo y qué compro, queda claro, después del post de hoy, que cualquier botella de la que hable tendrá una de esas dos condiciones. Creo que es la única manera de retomar el control del ritmo que me apetece para las cosas de este cuaderno. Con probabilidad, éste o aquél vino que querrían mandarme, saldrá aquí porque soy curioso y siempre quiero probar lo que no conozco. Pero será cuando yo lo compre y cuando yo decida hacerlo. Quieras o no, aceptar botellas te somete a ciertas "obligaciones". Y en esto, me someto muy gozoso, pero sólo a las que yo me imponga (de hecho, siempre han sido las mismas): hablar con sinceridad de lo que siento, bebo y como, hacerlo siempre con corrección y respeto y, en la medida de mi capacidad, con buena prosa.

buganvilia

Estos son, pues, los últimos vinos que me han llegado de los que voy a escribir. Castellroig Xarel.lo 2010. Vi de terrer de la DO Penedès, 12,5% con seis meses sobre lías. Frescor de la lima, punto de carbónico, con estructura y aromas de tilo en flor. Es un vino sorprendentemente fresco, sí, pero que ha ensamblado muy bien el trabajo con las lías (* * ↑). Castellroig Xarel.lo 2009, con 12,5%, tambien con seis meses sobre lías pero un año de reposo más en la botella. Pierde frescor y tipicidad de la uva (el tilo desaparece) pero la acidez y la estructura aumentan (* *). Castellroig Xarel.lo 2007 (no viene etiquetada para comercio: esto sí parece una muestra): la intensidad del color sube mucho, paja de trigo madura, pero la fuerza y la vivacidad se han quedado por completo en el camino. El vino se ha deshecho y demuestra que éste no es un xarel.lo que se tenga que dejar envejecer (* ↓). Pagos de Araíz, DO Navarra 2007, con 14%, tempranillo, graciano y merlot y 14 meses de barrica francesa y americana. Vino amable, agradable, sin sobretonos aunque, al mismo tiempo, algo anodino. Cerezas maduras, terciario de la madera americana. Poca tipicidad de los varietales: manda el ensamblaje. No emociona ni llama la atención (* ↓ ). Con algo más de temperatura sale la gracia de la tempranillo, pero la frescura de la graciano brilla por su ausencia. Pagos de Araíz, DO Navarra, Blaneo merlot 2007, con 14,5% y 18 meses de roble Alier. Es una merlot atípica, que "cabernetea" algo (pirazinas) y a la que pesa el roble en boca. Poco noble y muy poco varietal (*). Pagos de Araíz, DO Navarra, crianza 2007, con 35% de tempranillo, 25% de CS y 40% de merlot, 9 meses de madera. Es un vino que no muestra personalidad alguna, flojo en boca, con mucho alcohol y en el que domina una CS poco franca (* ↓).

Dominio de Tares cepas viejas 2007, DO Bierzo, de San Román de Bembibre, con 14% y 9 meses de barrica Alier y Missouri. Es bastante aparatoso pero poco consistente. Es un buen vino desde el punto de vista técnico, con los aromas habituales (mora madura, chocolate amargo de terciario), pero llega poco, es inconsistente tanto en nariz como en boca. No expresa el terruño que la cepa lleva dentro. Por decirlo en pocas palabras: pesa más la vinificación que la bondad de la fruta (* *↓). Dominio de Tares Baltos 2008, DO Bierzo, 13,5%. No sé por qué pero pensé que éste sería un vino sensible al día que lo tomara. Elegí una buena luna y un día flor. Nada. Es un vino anodino, átono en nariz y bastante pastoso en boca. En posgusto, dominan los taninos de la madera. Tiene 13,5% pero el alcohol se nota. Al cabo de un rato, sale la grosella negra, aunque la madera sigue pesando. Al final acaba mostrando una cara más agradable, más bebible, con zarzamora (* ↑). Viña Siós 2008, DO Costers del Segre, 13,5%, con tempranillo y merlot, crianza de 9 meses en roble francés y americano. Es un vino sin estructura en boca, con una tipicidad en nariz desvirtuada y sin garra alguna (* ↓). Viña Siós Blanco 2010, DO Costers del Segre, con sauvignon blanc y chardonnay, crianza sobre lías. Huele a levadura seleccionada y no tiene los aromas de la SB ni de la Ch, aunque es fresco y ligero en boca. Plátano y pera limonera, con poca estructura a pesar de las lías (* ↑). Lusco Albariño 2009, DO Rías Baixas, 13%. Mucho acero e inox, metálico en nariz, poco franco y poca uva en nariz y en boca. No sé si remontará... (* ↑). Pinord Diorama chardonnay 2010, DO Penedès, con 13%. La uva procede de cultivo ecológico, pero eso no quiere decir nada sobre el trabajo en bodega. El viñedo es del Alt Penedès (Montanyans) y la uva ha sido vendimiada de madrugada, pero de poco le ha servido en mi opinión. Sigue siendo chardonnay en el Penedès y yo no huelo el caracter varietal de la uva, sólo levadura seleccionada, plátano maduro y poco frescor en boca (* ↓).

Hasta aquí los vinos que me han sido enviados en las últimas semanas. Queda alguno en el tintero pero ése pertenece a la categoría de "vino regalado por amigos". Ya saldrá (o no). Quede claro, para terminar, que aunque a partir de ahora sólo hable de estos vinos y de los que compre yo, no voy a cambiar en absoluto mi estilo y forma de entender y transmitir las cosas: sea amigo o no, mi sinceridad y honestidad están por encima de todo. Mi corrección y educación también. Ahí no hago distingos y cuando bebo, me atengo a lo que percibo, sin más. Después, intento transmitirlo.

Barcelona está radiante estos días. Las jacarandas (primera foto, de Buscando cronopios) y las buganvilias en flor te regalan emociones imprevistas. Cinco años son muchos para un cuaderno como éste. Los teóricos del asunto pronostican que si superas esa barrera, consigues ya cierta estabilidad. Y sigues. Veremos. Con el post de hoy, es cierto, me quedo más tranquilo. Festejo con formalidad y con austeridad (¿esto piden los tiempos, no?) el cumpleaños en el día que toca. Os aviso sobre pequeños cambios que, espero, pronto veréis. Y retomo el control de algo que se me estaba escapando de las manos: los contenidos del cuaderno los decido yo, no las "muestras" que, con toda la buena voluntad del mundo, la gente me mandaba. Gracias por seguir ahí.

05 marzo, 2011

Vino puro del Maule


Clos Ouvert Tomenelo 2007. Vino puro del Valle del Maule, en Chile. No tengo datos sobre su vinificación, pero sé que estos chicos trabajan los viñedos en biodinámica y su método es natural. Lo que, dicho por unos franceses, significa (en principio...), que no le añaden al vino más que el mínimo SO2 que el viaje de Chile a Europa requiere. Carmenère, syrah, cabernet Sauvignon, por lo menos. 14%. Vino denso, con empaque y cuerpo. Vino de eucalipto y brezo. Vino abierto, vino redondo que se asienta con gran placidez en el paladar. Casi sorprende su frescor con esos 14% declarados. Perfecta maloláctica. Vino, otra vez (qué suerte tengo últimamente) sin aristas. Tomillo y orégano. Cereza madura. Muestra una intensidad y complejidad aromáticas de largo recorrido. Atisbos de raspa. Aromas de verdor. Impresiona y se disfruta. No sé si quedan botellas, pero la mía (tras ardiente recomendación de Rafa Bernabé), la encontré de lance en Lavinia, por unos espléndidos 16€ (¡aunque en la tienda virtual la vendían a 9€!).

01 marzo, 2008

Viaje a Nueva Zelanda



La Federación Española de Asociaciones de Enólogos, de la mano de la empresa especializada Vinidea, organiza un extraordinario viaje técnico a Nueva Zelanda. En este enlace tenéis todos los detalles de la convocatoria que, en principio, está específicamente pensada para afiliados a la FEAE. Me han pedido que la difunda y lo hago con mucho gusto y los dientes a ras de suelo: visitas a las bodegas más antiguas de la isla (poca broma: 1851 la primera), a Oyster Bay, a Marlborough, a la Universidad de Auckland...en un apretado programa que va del 9 al 18 de mayo próximos. Quien se inscriba antes del 14 de marzo tendrá un descuento de 200 euros.

01 noviembre, 2007

Penfolds Grange 1999


El sábado 20 de octubre del año de gracia de 2007 tuvo lugar, en Els Casals de Sagàs, el XI Encuentro de ETB, organizado y moderado por Ramon con el tema de "shiraz del mundo". El entorno, acogedor y amable, respira tranquilidad y autenticidad por los cuatro costados. Oriol Rovira, al frente del restaurante, y la familia toda, en las labores de coordinación y cuidado del hotel, de la casa rural, de la granja y del huerto, han conseguido en unos pocos años, algo casi inverosímil en este país: autosuficiencia (ellos mismos se surten de cuanto necesitan) con gran nivel de calidad. "Tancar cercles" le llaman, afortunada expresión creo yo, que indica con precisión qué se pretende: llegar a lo mejor en término gastronómicos sin moverse del lugar.

También tienen una buena carta de vinos en el restaurante, corta pero muy compensada y a buen precio, pero no producen ellos mismos, todavía, su vino. ¡Para eso ya estábamos los de ETB!, que llenamos el espacio que nos ofrecieron con una selección primorosa de shyras que en el mundo son. De la descripción completa de la cata y de la comida posterior, se encargarán en la página del grupo, Blanca y Calamar. Pero con el permiso de mis compañeros, no quiero dejar de publicar aquí una breve reseña del vino que marcó, creo que para todos, el hito máximo de la cata y, por lo menos, en mi vida enófila, uno de los puntos más altos que me han sido dados vivir hasta ahora.

Por supuesto, estoy hablando del vino que cerró la cata, un Penfolds Grange 1999 (botella número 67710). La historia del Dr. Penfolds, de su llegada a Australia y de la plantación de los primeros viñedos de la bodega (entre 1844 y 1847) habla de la larguísima tradición que se esconde detrás de esta botella. En Barossa, en Kalimna, de donde hoy en día procede la shiraz del Grange, se encuentran cepas de 50 a 100 años de antigüedad y no pocas de más de 130 años. Escasísimo rendimiento y enorme selección para un vino único. Desde 1963 no se hacía un Grange monovarietal de shyrah. Y 1999 el siguiente año, marcaba la botella que teníamos ante nosotros. Emoción casi incontenida. El mosto, tras un ligero prensado, va a parar a grandes depósitos de acero (de 10.000 y 20.000 litros) donde empezará la fermentación tumultuosa a una temperatura bastante alta (más de 28ºC). Cuando la fermentación empieza, la temperatura se baja, constante, a 25ºC. Cada día se le practica un "délestage": una vez formado el sombrero, el depósito se vacía con rapidez, el sombrero acaba llegando al fondo, se deja escurrir una o dos horas y de inmediato, se reenvía el mosto al depósito de origen. Cayendo desde la altura a la que lo hace y con una fuerza brutal, lo que se consigue es que el sombrero se rompa, se desmenuce y, así, se favorezca mucho la solubilización de los taninos y los antocianos. Cuando la fermentación está por terminar, el vino se traslada a barricas nueva de roble americano, donde pasa 18 meses, con trasiegos constantes. La cata de las barricas determinará, tras la maloláctica y el reposo, cuáles se destinan al Grange y cuáles van a los Bins.

El resultado es un vino de 14%, con un pH de 3,48 y una acidez de 7,20 g/l, que conviene decantar por lo menos una hora antes del servicio y éste tiene que ser a 16ºC. No puedo hablar de anteriores experiencias con un Grange, pero los expertos tienen claro que, cuando es joven, se muestra casi intratable y yo añado que Max Schubert, el enólogo que lo creó (allá por 1951), quiso hacer un vino que, por lo menos, pudiera envejecer 20 años con dignidad y evolución en botella. Creo que todos los catadores estuvimos de acuerdo en que éste Grange 1999 empezaba a estar en un momento óptimo de consumo ahora mismo. A pesar de lo que dicen los cronistas anglosajones, éste no es un vino impenetrable. En mi opinión es justo al contrario: se trata de un vino de color rubí de capa media, que calificaría de suave, relajado, no muy denso, y sin distingos entre menisco y ribete. El primer impacto olfativo, a copa parada, habla muy a las claras de la principal característica del Grange 1999: equilibrio, suavidad, redondez, nada en él es exagerado, nada sobresale. Decía Joan N. que "es cálido y fresco al mismo tiempo". Llevaba razón: arándanos negros en sazón, eucaliptos en flor, aromas de bosque bajo y de hierbas aromáticas anuncian un paso por boca de terciopelo, con balsámicos frescos y, al mismo tiempo, calidez y suavidad de terciopelo. Es un vino que permanece en boca y que, tras el trago (aquí nadie escupió, con perdón), devuelve unas caudalías que parecen el cabo de Hornos: no acaban nunca. En una de las tomas conté 16 segundos, pero es que cuando volvía a Barcelona (no me pude quedar a disfrutar de la comida de Oriol Rovira), había pasado media hora y seguía oliendo en mi paladar (no en mi cerebro: eso me durará unos pocos años) este vino impresionante. Acaban soberesaliendo notas de ciruela pasa y un poco de dulce regaliz en rama.

Otro detalle es que es un vino que empieza a un nivel altísimo y no baja un ápice mientras queda algo en la copa. Así como el resto de shiraz catados (atentos a las notas de Blanca, en ETB) experimentaron a lo largo de una hora cambios casi drásticos y brutales, Grange 1999 permaneció firme y extraordinario de principio a fin de la copa. Un detalle más: la mayoría de shiraz catados acabaron pagando factura a la madera. Éste no: éste ofrece un ensamblaje, una coordinación con el roble americano con el que ha convivido de gran equilibrio, de mutuo apoyo, de suaves aromas a tostado y a vainilla que, en ningún momento, tornaron en azúcares quemados u otras "lindezas".

Perfección, equilibrio, delicadeza y complejidad sin estridencias. Estas son palabras que definen un vino que es ya uno de los hitos de mi vida enófila. Gracias quiero dar a Ramon y a los amigos de ETB por haber hecho posible esta experiencia.

La foto de Els Casals procede del comentario de Encantadísimo a este restaurante.

11 julio, 2007

Woodthorpe Sauvignon Blanc 2003


Te Mata Estate, con sus viñedos alrededor de la bahía de Hawkes, es la bodega más antigua de Nueva Zelanda (desde 1890). Instalada en la costa este de la isla, sus cepas acogen una gran variedad de uvas, con predilección por la syrah, la cabernet y la merlot, entre las tintas; y por la chardonnay, la viognier y la sauvignon blanc, entre las blancas. Sus vinos de pago más identificables son los que proceden de los viñedos de Woodthorpe y los que más me apetece tomar a mí en esta época son sus blancos. Woodthorpe se encuentra a cierta altitud, con las cepas mirando hacia el norte y en terrazas junto al río que desciende a la bahía. Sus suelos, arenosos y de fácil drenaje, y su clima, fresco y húmedo, hacen del lugar un emplazamiento ideal para la sauvignon blanc.

Este Woodthorpe, que ha sido fermentado a temperatura controlada y ha permanecido con sus lías por tres meses, es un vino que, en principio, la bodega produce para un consumo a lo largo de los dos años siguientes al de su embotellado (agosto de 2003). Tiene una acidez en tartárico elevada y un PH bajo (12,5% de alcohol) con lo que, pensé, también podría haber aguantado con dignidad un poco más en la botella. Y creo que acerté comprando (sobre los 20 euros: ¡no es barata, no, esta importación!) y degustándolo ahora. Hay que servirlo entre 9 y 10 ºC. Presenta un color amarillo bastante intenso, casi de trigo maduro y es glicérico, con cuerpo y cierta densidad en copa. Sus aromas más destacados (estoy convencido de que nada tienen que ver, ni tan siquiera el color, con lo que hubiera sido una degustación en 2004) son los de la uva moscatel dulce (pirazinas naturales!), con un muy agradable contrapunto de fruta, entre el cítrico del lichi y el trópico de la piña y el kiwi. En boca se muestra todavía con nervio, fresco y con un punto de verdor apreciable. A pesar de los años y de que a momentos parece un vino "delgado" (algo plano) en boca, acaba desarrollando, con más temperatura, buenas cualidades en el trago. Es caso goloso. Unas horas después de abierto, muestra nuevos aromas de albaricoque maduro, con un posgusto que se mueve entre los anisados y la creme brulée. Es un vino que me ha gustado y con el que he disfrutado. Si su precio fuera más razonable o sus añadas llegaran con mayor prontitud, sería una buena opción a tener en cuenta junto con otros sauvignon blancos más cercanos.

30 octubre, 2006

Pillitteri 2003 Select late Harvest Riesling

Cena en casa de unos ìntimos amigos de Màlaga afincados en Sevilla, sin nada en perspectiva que tuviera que alterar su normalidad. Nada? Me tenìan reservada una fantàstica sorpresa, conociendo como conocen mi pasiòn por los vinos. Con unos deliciosos postres caseros (flan de leche condensada: me encanta!) saliò una maravilla de la nevera: una botella de 2003 de Pillitteri Estates Winery, select late harvest riesling. Dioses del Olimpo, qué cosa tan increìble! De este milagro que tenéis a vuestra izquierda, es decir, de la cosecha de la uva riesling plantada en la zona de Canadà que toca el Niàgara (informaciòn completa de la bodega y de sus lugares en www.pillitteri.com), pasificada en la cepa, ligeramente botritizada, congelada en las nevadas madrugadas canadienses y recolectada de noche, nace el milagro que embotellan los sicilianos, emigrados al Canadà, Pillitteri. Yo habìa leìdo no poco de los, en América, Icewine, pero no habìa probado jamàs ninguno. Ha sido una gran y placentera experiencia:

El vino, dulcemente natural, de 12,5%, nos ofrece un sutil color que, en la escala de los amarillos, estarìa màs cerca de un oro viejo rebajado, de un àmbar bàltico o, mejor, de una miel de acacia, un amarillo, pues, màs cercano a la zona de luz que a la de la oscuridad de una miel de castanyo. A ratos parece que ofrezca una mìnima franja de discreto verdor, pero siempre con un derroche de brillo y de luz fascinantes. Sus aromas son de vértigo: la botritis que todos conocéis y que ya intentamos definir en su momento, te asalta con dulzura, con discreciòn, pero también con persistencia, con tesòn, jamàs deja la copa. Los aromas de orejòn de albaricoque, de miel, de la mermelada hecha con càscara de naranja se ven envueltos por un manto de hierba en la madrugada, de prado y de humus cuando cae la hoja. Si el festival os parece poco, lo mejor llega cuando el vino asoma al paladar: una impresionante frescura, una acidez muy equilibrada y, de nuevo, una nota herbàcea, se unen al recuerdo de una làgrima persistente y a un recorrido en copa suave y acompasado, casi decadente, para ofrecernos un tacto muy amable, de terciopelo, que concluye en un final persistente, de largas caudalìas. Estas te acaban regalando, por si fuera poco lo ya obtenido, un recuerdo de compota de manzana, de frutos secos y de pan de higo.

Es un excelente vino (foto BY Carmen Sendra), que vi comprado en El Corte Inglés (por supuesto, no sé a qué precio), ideal para acompanyar postres bastante o muy dulces (su acidez y su equilibrado grado, con una adecuada temperatura de servicio, 10 grados, son un complemento ideal) , siempre que no tengan chocolate.

Ya sé que entre amigos los regalos se hacen y punto. Pero me considero en deuda con ellos por haber querido compartir conmigo tal maravilla. Amantes del riesling y de los vinos botritizados que no hayàis probado esta multipremiada delicia, tenéis trabajo pendiente!!!

21 septiembre, 2006

Finca Flichman Malbec roble 2005 y Chimbote

Hoy, en pleno ataque de nostalgia hacia la tierra argentina y los amigos que allí tengo (va ya para dos años que no estoy), he decidido acercarme al consulado de la República Argentina en Barcelona (paseo de Gracia, 11), donde tienen una pequeña tienda, sabiamente llamada "Rayuela" (¡qué nostalgia, también, la de las primeras lecturas de Cortázar!). Y he decidido suministrarme dos de los productos emblemáticos de la República Argentina: un buen monovarietal de malbec y un tarro de dulce de leche.

Finca Flichman es una de las firmas importantes en Argentina, con viñedos en Barrancas (región de Maipú, Mendoza) y una tradición que arranca en 1873 aunque con ese nombre, en 1910. Casi nada. En 1998, el grupo portugués Sogrape compra la Finca y relanza todas sus líneas (http://www.flichman.com.ar).

Una de las que me interesa es la de los monovarietales. Puede que ni ellos mismos la consideren como la de más prestigio (parecen preferir los ensamblajes en las mejores añadas), pero a mí me encanta probar los monovarietales de las distintas partes del mundo: sólo así puedo percibir las diferencias y cualidades de una uva aquí y allá. Y hoy ha caído el monovarietal de malbec, la uva que, en Argentina, "nació" precisamente en Maipú. Un lujo este vino (¡comprado a menos de 10 euros!), cuya uva crece en cepas sobre pie franco, es prensada casi por gravedad y pasea sus 13,5% tan sólo por tres meses de barrica de roble. Aunque sea de la cosecha de 2005, no se puede decir que sea un "vino de añada". Es más que eso.

Tiene un color rojo brillante, de cereza en sazón: la guinda de un pastel. Capa media, ribete en degradado del mismo color. Huele a fruta madura, a ciruela, a mermelada de fresas, al cabo de un rato en la copa, a tabaco, a pimienta y a hinojo. Presenta una extraordinaria maloláctica: huele al dulce del roscón de Reyes. En boca es pleno, con unos taninos suaves, suaves, redondo, con un largo posgusto, con la madera justa. Se presenta vibrante, terso, joven, fresco. No dura mucho su evolución en copa, pero mientras está vivo, es un gran vino.


El vino me lo he tomado con unas estupendas y caseras croquetas de pollo (la receta, para otra ocasión). Pero con los postres (macedonia de fruta también casera), ha caído la otra "guinda" del pastel: unas cucharadas (¡tanta tentación!) de uno de los dulces de leche de toda la vida en Argentina, Chimbote. La primera vez que estuve allí, en Buenos Aires, en un restaurantito de barrio, familiar, dignísimo (en Rivadavia, creo recordar), me sirvieron un helado de postres y me preguntaron si lo quería con un poco de dulce de leche. ¡Yo no lo había probado jamás! Desde aquel momento, mi enamoramiento de ese manjar (soy muy goloso) no ha cedido y cada vez que tomo un poco, me siento como besando tierra argentina. En la pura gloria, vamos.

20 septiembre, 2006

Vinos de Argentina


Hoy he conseguido encontrar un blog, que me parece excelente, que presenta y comenta las novedades de los vinos en Argentina. Lo incorporo de inmediato, al tiempo que declaro mi amor absoluto, desde hace ya muchos años, por la tierra Argentina. He tenido la suerte de viajar varias veces allí, tengo amigos, hermanos, en Buenos Aires, en La Plata, en Mar del Plata, en Bahía Blanca, en Mendoza, y he disfrutado tanto como he podido (¡poco para mi gusto!) de sus vinos. He redescubierto allí la torrontés y su potencial, la malbec y sus increíbles aromas y he valorado el enorme crecimiento, en cantidad y calidad, del mundo vitivinícola argentino. Lo tienen todo: conocimiento, empuje, varietales, tierras increíbles para el cultivo de la vid, calidad... Prometo estar atento a sus cosas y comentar cuanto vino argentino pase por una copa cercana a mí.

19 septiembre, 2006

Y ahora, las tiendas de vinos, en Nueva York y aquí

Dr. Vino me ha "pisado" la idea: bien pisada, con uno de los mapas frappr que tanto me gustan y con toda la información adecuada de las mejores tiendas de vinos de la ciudad. ¡Merece la pena echar una ojeada!

www.drvino.com/newyorkwineshops.php

En cualquier caso, los compañeros que habían apuntado alguna dirección de interés y los lectores de este blog, aquí tienen el primer listado que he recogido gracias a ellos (el mapa de Dr. Vino no es cooperativo, que era lo que yo pretendía con esta idea, ni desinteresado) :

El Celler del Cava, en c/Galileu, 238 de Terrassa (937892988). Propuesto por “Encantadísimo” de Terrassa.

La Lionesa, en c/ Ample, 21 (frente a la iglesia de la Mercè), de Barcelona. Propuesto por “Encantadísimo” de Terrassa.

Aqua terrae, en c/ Velazquez Moreno; Arjeriz (charcutería), c/Carral esquina Marques de Valladares a escasos metros de la anterior; La Gula en la Av. Hispanidad, de Vigo. Propuestos por Carlosgrm, de Bayona / Vigo.

Vins i Licors Grau, c/ Torroella, 163, de Palafrugell. http://www.vinsilicorsgrau.es. Propuesto por “Calamar” de Cruïlles.

Enotecum: Avda. Isidor Macabich, 43- 07800- Ibiza. Tel: 971 399167. Propuesto por Tiriti de Barcelona.

Licors Figueras: Muralla de Sant Antoni, 41-43800-Valls (Tarragona) Tel: 977 601261. Propuesto por Tiriti de Barcelona.

Espinaler: Avda. Progrés 47- Pol. Indust. Els Garrofers. Vilassar de Mar (Barcelona) Tel: 93 7502521. La tienda está en Camí Ral, 1 93 7591589. Propuesto por Tiriti de Barcelona.


Celler Can Pujol, en c/ Casanova de Barcelona, n.76 (934533078). Propuesto por J. Gómez Pallarès de Barcelona.

¡Muchas gracias a todos y pronto intentaré una ampliación del listado!

El servicio del vino en Nueva York

¿Pensabais que se había inventado todo en el mundo del vino?
¿Teníais la sensación de que los blogs eran lo último para compartir noticias y comentarios alrededor del vino en la red?
¡Os equivocabais! Cuando nosotros estamos en un punto del camino, en Estados Unidos de América (como nunca me canso de aprender en el blog Vinography de Alder Yarrow: enlace aquí mismo) ya están de vuelta, pero no una, sino dos veces. No sé si es bueno o es malo. Personalmente me siento muy cómodo con el status quo que conozco de los restaurantes que miman y cuidan el servicio del vino y su carta, por lo menos en en Sur de Europa (mi territorio natural: España, Portugal, Francia e Italia).

Pero...

En los EUA acaba de nacer un wiki (es decir, una página web autogestionada por cuantos quieren contribuir a ella: sí, sí, como la famosa enciclopedia, pero con cualquier tema que se os ocurra), exclusivamente dedicado a analizar y dar información de primera mano sobre el servicio de descorche de botellas en los restaurantes de Nueva York. Si quieres ir a comer en un día determinado (el descorche y servicio de tus propias botellas no suele estar permitido todos los días de la semana) a ese restaurante, ya sabes que puedes mirar en ese wiki y ver si vale la pena lo que te harán pagar por el servicio. ¡¡¡Entrad y husmead!!!

http://nycorked.wikispaces.com/


Por supuesto, nosotros también hemos hecho cosas parecidas, pero en mis experiencias (¡por ahora!) jamás me han cuantificado ese servicio: quedas con colegas, pactas un buen menú que haga "cuadrar" las cuentas del restaurante y llevas tus botellas. Puede que vaya con el "lirio en la mano", pero me gusta más este sistema. Y claro, como se puede ver en el cartel promocional que encabeza este comentario, al haber dado la segunda vuelta de su camino, ya hay restaurantes que se promocionan anunciando que no cobran por ese servicio, eso sí, si vas en domingo.


En conjunto, da como para pensar un rato largo, ¿eh?

14 septiembre, 2006

Penfolds Bin Reserve Botrytis Riesling 2000

De la increible colección de vinos de la australiana casa Penfolds (http://www.penfolds.com), en la cena del día 13 se sirvió, con los postres, un Riesling botritizado del 2000. De los aromas que caracterizan elvino hecho con uvas botritizadas hablamos, un servidor y algunos compañeros, en un comentario anterior: la podredumbre noble no caracteriza a sus vinos por el color (la gama es la del ámbar, en este caso, de un tono muy subido, casi de confitura de naranja), sino más bien por su olor. Una mezcla de aromas procedentes de las levaduras (una cierta nota de bollería que, en este caso, iría adornada por alguna fruta con hueso, albaricoque) junto con los aromas de la hierba fresca (¿se puede hablar de "hierba y rocío"?, sinónimo de su insultante frescura y compensada acidez: en este caso, justificada, además, por la baja graduación, 10%, del vino) y, al mismo tiempo, ese aroma de las hojas en otoño, cuando no se han convertido todavía en humus, pero poco les falta. A todo ello, este increíble botrytis australiano, que jamás había probado, añadiría unas notas de raspadura de piel de naranja, un fondo de tabaco (aportación de Calamar) rubio de Virginia (aunque Damián se ría, yo de joven fumaba "Craven A", y el dulzor de ese vino me recordó a ese tabaco americano; a otro le recordaría el Bisontes rubio: no anda tan lejos la cosa) y, en boca, recuerdos de pan de higo (aportación de Bibi). Servido a 9-10 grados, fue un acompañante delicioso de los postres con fruta que nos sirvieron.

Esta foto fantástica del vino comentado, acaba de mandármela Calamar: complementa el comentario de forma estupenda. ¡Muchas gracias, compañero!

03 septiembre, 2006

Penfolds bin 407 y Es Trenc

La foto es de la playa de Es Trenc (sur de Mallorca). Tras estas primeras dunas, se encuentra la vegetación de la seguna masa dunar. La primera vez que me adentré en ella y respiré con profundidad, me di cuenta de que estaba dentro de lo que solemos denonimar "nota balsámica" en un vino tinto. Por lo menos, de lo que yo entiendo por eso. Es una vegetación que acoge sabinas, lentiscos, jaras, orégano, tomillo y un extraordinario y tupido pinar anclado en la duna. Bajo el calor de agosto, olía poderosamente el aire a pino, a su resina, a hierbas aromáticas (sotobosque mediterráneo), a menta, concentrado todo y a 50 metros del mar. Una sensación única, embriagadora, llena.


Un solo vino recuerdo yo, y llevo en mi memoria olfativa, que desprendiera con tanta profundidad y poderío este concentrado de aromas "mediterráneos". Se trata de un Penfolds bin grange 407, hecho de cabernet sauvignon, del 2001. Australiano, vaya. Un vino poderoso, contundente, carnoso, sabroso, que esconde en su interior el secreto de los aromas del sur de Mallorca en un armazón, perfectamente construido, de 14%.
¿Paradojas del vino, paradojas del terruño?