Mostrando entradas con la etiqueta Vinos y comidas de acá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vinos y comidas de acá. Mostrar todas las entradas

16 septiembre, 2017

Transparencias de Mallorca

Coca de xeixa con higos y sobrasada coenta
Mario Satz, Pequeños paraísos. El espíritu de los jardines, Barcelona, Acantilado, 2017 (ISBN 978-84-16748-45-7), p.27, hablando del jardín griego: "Epicuro, para quien si los dioses existen, con toda probabilidad están más allá de cualquier preocupación humana. Motivo por el cual, dice el filósofo, conviene que el hombre se cultive a sí mismo, que devenga su propio jardín, y, en su perímetro de amables frutales y sencillas hortalizas, aprenda a gozar de los placeres cotidianos sin esperar más recompensa que la vida simple y sin complicaciones".

La vida simple y sin preocupaciones, aunque con una ocupación constante, sucede, también, alrededor de los productos de la tierra y de la atención con que algunas personas atienden a su llamada y son convocadas por sus sabores. Su capacidad de transmitir sensaciones hace el resto. Maria Solivellas, en Ca na Toneta (Caimari), siempre ha actuado de esta forma. Y su actitud y manera de entender la relación con la naturaleza de su tierra ha generado influencias y amores. Marta, por ejemplo, sigue siempre muy atenta todas las explicaciones de Maria, y de su última estancia en el restaurante salió con un kg de harina de trigo xeixa y una idea aproximada de cómo comerse Mallorca de un bocado gracias a la coca de xeixa con cebolla, higos y sobrasada coenta de Maria.

Harina de trigo xeixa, en efecto, agua, aceite, sal y un poco de levadura. Cebolla pasada por la paella con buen aceite pero no caramelizada: el punto de cocción se lo dará el horno. Higos de coll de dama y sobrasada coenta de Ca na Silvia de Porreres (la mejor que como en la isla). Como siempre, el secreto está en la masa y en cómo se suelta, se alarga, se despereza y se prepara para recibir al resto de ingredientes y pasar el tiempo justo en el horno. La vista manda, las sensaciones en las manos también, y la experiencia se gana a base de encontronazos con la realidad.  En la foto, el resultado. La imagen habla sola pero dice lo que ves: estaba extraordinaria.

Como nos muestra Epicuro (uno de mis maestros de vida) y desarrolla Satz (un genio), la geometría es una forma de organización, y con la sencillez de los ingredientes, puesta de manifiesto a través de la luz que transmiten, ofrece momentos únicos de placer cotidiano. Así es la coca que muestra la foto, que Marta ha sabido convertir en esencia de Mallorca, en transparencia comestible de sensaciones que no están ni aquí ni allá porque viven ya en nosotros. Como propone Satz (p.135), hablando del jardín de las cigarras, que es el de la felicidad efímera, "coleccionar analogías no nos hace más felices, pero percibir transparencias concede melodía a nuestros latidos".


12 junio, 2016

Tintos de verano: una propuesta fetén

Mar millor
Según la Wikipedia, el tinto de verano es "un combinado típico español realizado con vino tinto y gaseosa o refresco con sabor a limón." No entro a discutir ni a debatir esta "definición" y parto, además, del concepto de que "para gustos, colores". Pero en días en que el calor de verdad se hace presente, en días en que las propuestas más adecuadas para el verano parecen pasar sólo por el frío (presentado en forma de helado; o de cóctel con bebidas hiperalcohólicas, etc.), me apetece reivindicar otra manera de entender el "tinto de verano". Porque si es tinto, quiere decir que proviene de uvas tintas. Y si es de verano, quiere decir que se toma en verano, que es estación en que los calores aconsejan comidas y alcoholes ligeros, frescos, moderados y de fácil digestión.

Mi tinto del verano no tiene una fórmula fija, permite ser disfrutado en cualquier lugar del planeta en el que coincidamos con el verano y sólo pide espíritus divertidos, avisados y algo rebeldes que, sin duda, encontrarán la botella necesaria allí donde estén. Mi tinto de verano está hecho con cualquier uva tinta, sea monovarietal o en ensamblaje. También admite pequeñas aportaciones de uva blanca. Procede de viñedos que han tenido la menor cantidad posible de tratamientos y, casi siempre, efectuados de la forma más natural posible. Mi tinto del verano es de uva vendimiada y llevada con rapidez a la bodega donde, con raspón o sin él (aunque a mí me gusta más con la madera natural de la que vive la uva), ha empezado una maceración carbónica (que puede completarse o ser sólo semicarbónica). Mi tinto del verano ha tenido un contacto moderado con los hollejos y aunque las uvas sean potencialmente tánicas, sus hacedores han preferido primar las esencias de la fruta antes que otras cualidades. Su color es tinto, claro, pero dentro del abanico único de los colores de la tintura hay muchos matices (algunos pueden incluso parecer rosados, pero de uvas tintas mayoritarias son...). Cualquier recipiente es bueno para los procesos de fermentación (pipas y maderas de cualquier tamaño; lagares de cemento; depósitos de acero inoxidable; plásticos alimentarios...) pero es importante que sus posibles aromas no pasen al vino. La fermentación arranca y termina sin ayudas externas y con las levaduras del campo y de la bodega. Hay que embotellar pronto sin estabilizar ni filtrar (a ser posible). Hay que sulfitar lo mínimo posible también (de preferencia nada, si se ha podido usar el CO2 de la fermentación como protector natural). Mi tinto del verano se sirve fresco, jamás frío, para que podamos saborear ese vínculo entre personas, tierra y uvas. Puede tener un poco o un mucho de carbónico pero jamás le vendrá éste por un refresco gaseoso sino porque el gas de la fermentación alcohólica se ha conservado en botella.

Mi tinto del verano es un vino fetén que, tomado con la moderación que convenga a cada cual, hace el bien al cuerpo, al espíritu y a las buenas compañías que lo beban con uno. Mi tinto del verano provoca largas sobremesas y mejores siestas. Facilita la amistad y los sentimientos sinceros. Mi tinto del verano tiene nombres y apellidos. Propongo algunos y me dejo muchos más. Por supuesto, sería genial que los lectores de este post propusieran sus tintos del verano también. Los que se me ocurren ahora mismo, por ejemplo, son: Brutal 2015 de Antonio Vílchez. Kabronic 2015 de Samuel Cano (El Patio). Vinya Sanfeliu 9Rei 2014 de Jordi Sanfeliu (Ecosetrill). La Amistad 2014 de Rafa Bernabé (Viñedos culturales). Château Paquita 2014 de Eloi Cedó (Sistema Vinari).  Syrnacha 2014 de los Valenzuela (Barranco Oscuro). Roig Boig Tranquil 2015 de Toni Carbó (La Salada). El Marciano 2015 de Alfredo Maestro. Almendrito 2014 de Mariano Taberber (Cuevas). Merla 2015 de Josep Mª Pujol-Busquets (Celler de les Aus, Alta Alella). Kedungu 2014 de Jürgen Gouws. El Cosmonauta y el viaje en el tiempo 2015 de Iker Mauleón (El Mozo Wines). Xérico 2015 de Roberto Oliván (Tentenublo Wines). Lirac Rouge 2014 de Eric Pfifferling (L'Anglore). Plou Plou Point Barre 2014 de Philippe Bornard. Fleurie 2014 de Philippe Pacalet. Sus Scrofa 2015 de Ramon Parera y Jordi Arnan (Celler Pardas). Vía Revolucionaria Bonarda Pura 2014 de Matías Michelini. El País Pipeño 2015 de Roberto Henríquez. Y etc.

Beban ustedes tintos, ¡que también son para el verano!

15 mayo, 2016

Ignios - Orígenes, Baboso negro 2012

¿Existe un hilo conductor que una a tierra y cielo? ¿Podemos encontrar un nexo entre piedras volcánicas, uvas guanches, brisas atlánticas y sol de poniente? Cuando conocemos a personas como Borja Pérez González, sabemos que sí: entendemos que hay gente que siente, vive y ama su tierra canaria y sabemos que su mirada y trabajo son capaces de llevarla a una copa de vino. Para más detalles, puedes leer este artículo en El País Semanal.
Borja Pérez González

La foto es cortesía de Mario Canora.

25 marzo, 2016

Táganan Tinto/Red 2014

Tàganan Vinos Atlánticos Tinto Red 2014
Este post tiene varios objetivos:
1. Manifestar mi admiración por el grupo de enólogos que viene en llamarse Envínate: Laura Ramos, José Martínez, Roberto Santana, Alfonso Torrente. No hay vino que hagan que no me diga cosas interesantes, atractivas. Me gusta su manera de hacer las cosas, su sabiduría silenciosa y tranquila, su dominio, su humildad, sus ganas de aprender y, sobre todo y más que nada, me gustan su futuro y los vinos que harán de los que todavía no sé nada.

2. Mostrar que este Táganan Tinto 2014 (13%) es un paradigma de 1. Es un vino hecho en la tierra de uno de ellos (Roberto Santana, Taganana, Santa Cruz de Tenerife), con plantas y variedades muy antiguas de la isla, que han sobrevivido en pie franco: negramoll, listán negro, vijariego negro, listán gacho, moscatel negro. Es un vino que nace de viñedos con el mínimo tratamiento, que ha fermentado con la ayuda de sus propias levaduras y que lleva un poco de raspón. También unos meses de madera bordelesa usada (varias medidas) en la que ha hecho la maloláctica espontánea. La madera que no es de la uva no se nota casi nada en aromas: ayuda a hacer el vino. Tiene los sulfitos mínimos que ellos consideran necesarios para que el vino se mueva (normalmente por debajo de los 40 mg/L). Pronto considerarán que con menos también van bien las cosas.

3. Demostrarme que pocas palabras también pueden describir bien las huellas que un vino como éste deja en mí: "bajo el volcán, las sensaciones golpean con amabilidad. Es un vino fresco, rústico, amable, ácido y directo. Huele a pedernal y a picotas. Sabe a agua de la cántara, tiene un mínimo de reducción y de cuero y me recuerda ratos pasados bajo la sombra amable de un zoco, en la zona de los tintes de color azul."

4. Constatar que cuando alguien tiene acceso a viñedos con las características que desea y tiene un vino en la cabeza, no hay nada ni nadie que le/les pare. Ni reglamentos, ni normas: nada. Este vino, impresionante por tantas cosas, no está amparado por DO alguna: es un vino tinto de mesa, sin más. Se puede comprar en la red o en la tienda por unos 14€. Y es, además, un homenaje a la manera sencilla y sabrosa de hacer las cosas que tienen en el norte de Tenerife.

5. Decirles a todos ustedes que gracias (no se me ocurriría decir "por culpa de...") a un nuevo proyecto que pronto verá  la luz, los posts tendrán una periodicidad algo irregular. No pienso matar al bloc, por lo menos no antes de su décimo cumpleaños (sic!!!)  pero no siempre tengo la suerte ni la capacidad de beber en una sola semana varios vinos de los que desee decir y compartir cosas.

¡Feliz Pascua para todos pero en especial para aquellos que creen que la resurrección de la carne también es posible gracias a un gran vino como éste!

21 febrero, 2016

Más que un vino: El Fundamentalista 2014

El Fundamentalista 2014
Cuando un maestro de maestros (en el periodismo, en general, y en el mundo del vino, en particular) te da un titular, no lo desprecies... Primero busqué una botella de El Fundamentalista 2014 (Finca Sandoval): conociendo al personaje, suponía que el nombre contenía una carga de provocación pero, también, una parte de realidad. La encontré en una sucursal de Lavinia en un aeropuerto (ahora sé que también la tendrá Vila Viniteca en pocos días). Después busqué información y no encontré más que vaguedades con un solo dato de interés: en 2008 había existido ya un Fundamentalista... Sólo en 2008. Por supuesto, acudí a la fuente. Y a las pocas horas, Víctor de la Serna, amable y paciente con los aprendices hasta que se harta y te manda a tomar viento fresco, contestó. Con un titular, claro: "Joan, más que un vino, es una anécdota..." Normalmente me gusta poner el nombre del vino en el título de mis posts, así que el titular quedó algo recortado y conviene ahora explicarlo un poco. La anécdota es la de alguien que conoce y ama el vino como pocos (Víctor de la Serna) y que, cuando estás en su bodega, ofrece cuanto tiene. Es la de un amigo que prueba uno de esos vinos olvidados (un sangrado de syrah, mínimamente sulfitado, que reposaba en una vieja barrica, aunque también podría haber sido un odre antiguo) y se entusiasma ante la sencillez, frescura y amabilidad de ese vino. Y es la de unas pocas botellas, que en 2008 fueron embotelladas para amigos.

En 2014 se dan circunstancias parecidas, pero además de syrah, Víctor dispone de un monastrell ya en edad de mostrar sus bondades (10 años), de un viñedo de la Manchuela en altura, 850 msnm. Eso significa contrastes térmicos enormes y una maduración lenta que va cargando los hollejos de sabores antiguos y el mosto de ligereza y frescura. Repite la operación: vino de sangrado, un poco de bota vieja y nada más. Mínimo sulfitado y una etiqueta que, de nuevo, nos recuerda que las cosas fundamentales, las básicas, no precisan de grandes artificios. Una buena fruta es la base de todo y el mínimo "aderezo", que acaba dando algo que encaja con el carácter de quien nos propone este vino: a fundamentis era aquel edificio que un arquitecto romano señalaba en una inscripción como construido desde la base por él. Mucho beber, mucho viajar, mucho conocer, mucho procesar para que los que amamos el buen vino lleguemos a una sencilla conclusión: el vino sencillo, que no simple, el vino que, en palabras de Víctor, "llena las horas de diversión y es fresco, sin pretensiones y simpático", te da siempre mucho más de lo que vale.

Por ahí va este El Fundamentalista 2014, que podría parecer incluso una broma, un guiño travieso de Víctor a quienes hacen vinos auténticos, sinceros, lo más naturales posible. Podría parecer una broma pero acaba siendo una declaración de intenciones. Quien ha convertido la anécdota en categoría y ha decidido poner a la venta esta botella, también nos está diciendo "éste es un vino que me gusta y éste, un camino que quiero transitar". Incluso en el detalle (nada escapa a un tipo como Víctor) de no poner código de barras en la contraetiqueta. Bien está viniendo de quien viene. 14% que apetece tomar algo fresquitos (14-15ºC). Es un vino de arcilla roja, algo oscura, con recuerdos de madera vieja o, incluso, de odres de piel antigua. Es un vino de hoy pero con hechuras antiguas. Ciruelas, brezo, zarzamora y picotas. Fresco, sí, y de trago fácil y agradable. "Frutoso", claro. Pero también sólido y con empaque: vinoso. Me recuerda al mejor y joven Classius Clay. Este vino se mueve como él: tiene las piernas y el baile ligeros, se mueve sin parar y parece no fatigarse pero, al mismo tiempo, tiene una contundencia y un impacto de sabores y aromas grande. Es un vino que suena, en el mejor sentido de la expresión, a viejo y a sincero. Me gusta que, aunque naciera en 2008 por casualidad y como anécdota, la cosecha de 2014 y la ocasión hayan permitido a Finca Sandoval y a Víctor de la Serna recoger estos nuevos sangrados de syrah y monastrell para poner en la copa una Manchuela que sabe a mucho más que a anécdota.

23 enero, 2016

Vinos en voz baja

Vinos en voz baja Costumbres 2013 garnacha
Apenas les conozco (una hora de conversación intensa con Isabel Ruiz y Carlos Mazo), no he pisado sus viñedos (sólo he visto alguna foto, que sugiere mucho, pero sólo eso) y no conozco su bodega (aunque sepa que han empezado en 2012 como bodegueros de garaje y, ahora, de prestado todavía en casa de otros). Pero me atrevo a escribir sobre ellos y a hablar un poco de su manera de ver las cosas. Por supuesto, a describir también las sensaciones que algunos vinos suyos me han regalado. Por razones muy variadas que no vienen al caso de este post, la Rioja está de nuevo en primera plana. Digan lo que digan, la Rioja estaba languideciendo. No hablo ya de dormirse en los laureles porque supongo que las ventas y el nombre y prestigio (muy bien ganados) de la DOC me desmentirían. Hablo de apego a la tierra, hablo de cultivo respetuoso y lo menos intervencionista posible, hablo de preservar las características de cada terruño (sí, terruño, porque aunque no tenga tradición la palabra como sinónimo de "terroir" en castellano, "terruño" es la tierra natal de uno -según la RAE- y, por supuesto, la de las uvas también: la lengua evoluciona) en la botella y en la copa, hablo de conocer con nombres y apellidos viñedos, viticultores y vinicultores como protagonistas y, casi, demiurgos en el descubrimiento de una alma renovada en esta tierra de privilegio.

En pasado, sin duda. Languidecía. Porque hace ya unos años que unos pocos (no voy a cometer el error de poner edades ni adjetivos porque, aquí y por fortuna, algunas generaciones se mezclan) han empezado a andar otro camino. Respetuosos con su pasado (no siempre el más reciente), sensibles con el trabajo de quienes no maltrataron el viñedo con productos de síntesis, amantes de la recuperación de cepas viejas (también con variedades muy propias), conscientes de la necesidad de que la Rioja hable en la copa y en la botella de otra manera. Casi siempre sin hacer ruido, cierto, y en voz baja. Casi siempre, también, con vinos y actitudes que me hacen detener, girar la mirada y escuchar con profunda atención. Después, beber y pisar algunas tierras (las de Carlos e Isa todavía no...) y entender que en la Rioja (no hablo de zonas porque en todas ellas detecto este movimiento) están sucediendo cosas. Como hace bien poco describía Víctor de la Serna (en un tuit que precedía una cata de Rioja'n'Roll en Elmundovino), es "excitante y emocionante". Porque los que amamos sin paliativos ni matices la viña cultivada con los mínimos aderezos y su fruta sabemos que este movimiento es lento pero imparable, También en la Rioja.

No voy a dar hoy más nombres que los de Carlos e Isa, Vinos en voz baja, pero sólo tenéis que repasar posts, tuits e instagrams (míos y de unos pocos más, sensibles a cuanto se mueva alrededor de lo que Goode y Harrop vinieron en llamar "authentic wines") para saber de quiénes hablo. Vinos en voz baja es de Aldeanueva de Ebro y trabajan, pues, en la Rioja Baja. Digo yo que la coincidencia de adjetivos no es casual porque su actitud es exactamente esa: estamos en una zona dura, casi denostada o, por lo menos, poco querida y apreciada y vamos a recuperar el orgullo y la pasión de los nuestros para iluminar de forma renovada las variedades más significativas, la viura y la garnacha. Después llegarán otras, autóctonas de la zona. Viticultura sana, responsable, con el uso de la menor cantidad de insumos (sustancias ajenas a la naturaleza) posible, con la mínima y sólo la imprescindible intervención de la tecnología y con respeto hacia la energía que esta tierra quiere liberar de nuevo. Y a la chita callando. Escuchando mucho, mirando y, además, viendo, aprendiendo y avanzando poco a poco.

Vinos que son Costumbres en esta bodega errante y que quieren devolver al bebedor de hoy sensaciones de antaño. No hay mejor "prueba del algodón" para estos jóvenes que el que los mayores beban sus vinos y suelten un "caramba... esto me suena!!! Me recuerda los vinos de cuando era mozo!!!". No pocas veces he escuchado ya esta expresión en la Rioja y en otras partes de España. Entonces, los ojos de los jóvenes se iluminan y saben que van por el buen camino. El tiempo no pasa en balde y no todo tiene porqué ser igual (tampoco es ese el objetivo. Si lo fuera, harían arqueología/antropología del vino. Y no es eso...). Pero los sabores y las sensaciones, ahí están...De dos de los vinos "en voz baja" quiero decir cuatro palabras hoy. Del Costumbres 2013 blanco, 13,5%, monovarietal de viura, y del Costumbres 2014 tinto, garnacha de la que no sé el grado ni nada porque Carlos me dio una muestra previa a la comercialización. El primero tiene la madera muy medida aunque se nota... Tiempo en botella le falta pero sus virtudes ya asoman: la pureza y aromas del sabinar en el monte bajo. La flor de manzanilla en su momento culminante. La retama. Algo de mantequilla salada, Juncos y vegetación verde. Pan tostado. Viveza. El segundo me enamora, sin más. Recupera las sensaciones de la garnacha de tierras duras y secas que ofrece frescura y vida al vino gracias al uso sabio del raspón: raspón y garnacha, unión imbatible, natural. Algo de madera hay, por supuesto, pero el placer es inmediato, no necesita mucho reposo ni diálogo con la botella este vino. Fruta fresca y maquia (maquis, "macchia"). Alegrías de la casa. Picotas  ácidas. Pimienta roja. Pimiento rojo asado a la brasa. Bolas de ciprés. Tinta china roja. Ciruelas negras crujientes. Sabroso y redondo. Sencillo que no simple. Fresco y austero.

Carlos Mazo e Isabel Ruiz pertenecen a este grupo de gente riojana (aunque no todos nacidos en la Rioja) que vuelve a excitarnos y a conmovernos con sus vinos. Siempre los ha habido, por supuesto, para los que amamos el vino y respetamos esta tierra histórica, y de todos los estilos y características además. Pero ahora unos pocos saben distinto y su "canción" y manera de explicar las cosas es, también, distinta. Renovada y mínimamente intervencionista aunque con la vista bien puesta en el retrovisor. La Rioja, también la Rioja Baja, mola de nuevo. Mola mazo, si me permiten el juego de palabras. Y perdón...

27 diciembre, 2015

Eric Coulon (Vrigny) y Eduard Pié (Bonastre)

Eric Coulon à Vrigny
Eric Coulon (en Vrigny, Champagne Roger Coulon, junto con su esposa Isabelle) y Eduard Pié (en Bonastre, Sicus Terrers mediterranis) tienen más en común de lo que ellos mismos saben. Una generación les separa; puede que parezca que sus respectivas tradiciones les alejen; probablemente ni se conocen y a lo mejor no se han bebido. Pero cuando pienso en ellos paseando por sus viñedos (en Vrigny, la montaña al noroeste de Reims, una de las zonas más frescas y vírgenes de la Champagne, paraíso del meunier; y Bonastre, en la sierra prelitoral mediterránea del mismo nombre, Baix Penedès, cálida y fresca por sus brisas marinas, tierra de xarel.los, sumolls y monastrells), contándote la mínima intervención con que los trabajan (sin certificaciones: hacen lo que su corazón de viñateros de pura cepa les indica) y cómo la pureza, la expresividad y la fidelidad de sus vinos hacia esas tierras es lo más importante para ellos, sé que están muy cerca el uno del otro.

Diría una conocida profesora de Enología de la URV que, incluso en sus prácticas en la bodega, son minimalistas pero en absoluto descuidados: escrupulosos y metódicos, su característica común es la máxima concentración en los vinos para que nada quede al azar, haciendo sólo las cosas imprescindibles. Champagne Roger Coulon Esprit de Vrigny (NV pero 2007 y 2008), degollado en octubre de 2014 (12%) y Sicus Cru Marí Xarel.lo vermell 2011, degollado en agosto de 2015 (11,5%), son dos vinos de segunda fermentación en botella que expresan la intensidad y la autenticidad de los viñedos. El vino de Eric Coulon tiene el ensamblaje clásico de la Champagne pero el meunier de la zona persiste en él más que el chardonnay (fermentado en barrica) o el pinot noir. Es un vino con seis años de rima y que ofrece tanta finura y persistencia como frescura y complejidad. Cidra, pera limonera, la corteza del limón cuando la preparas y, después, cuando la hueles ya en un bizcocho, con sus levaduras. La crema limonera de Carme Ruscalleda. Prados verdes y húmedos al amanecer. Su acidez natural y su frescura son un complemento ideal para la escudella, sus albóndigas y los "galets" porque al contraste de sabores aporta, también, complementariedad: un deje especiado entre el jengibre molido y el anís estrellado. Un champagne que me encanta hecho por una persona que me cautiva.

El hermano menor del Sicus Cru Marí xarel.lo de 2009 es, creo, su consecuencia imprescindible. En una tierra de xarel.los y de sumolls, el xarel.lo vermell es la síntesis perfecta de ambos. Y Eduard Pie, que persigue, dibuja, imagina y captura el alma de esta uva en su estado tranquilo (Sicus Xarel.lo vermell es uno de los, quizá en este caso, mal llamados rosados: ese color es el natural del hollejo de la uva) ha dado ahora un enorme paso adelante al imaginar de otra forma el espíritu festivo y alegre del xarel.lo vermell: su segunda fermentación en botella, con cuatro años de bodega y un degüelle que pone la botella en el mercado con otros cuatro meses de reposo, aporta complejidad y mantiene tanicidad, frescura y viveza, pero con tranquilidad. Como es Eduard. El bosque mediterráneo en un otoño relajado: viñedo cerca de la vegetación casi ocre pero en campo abierto. Madroños, cerezas maceradas en kirsch, arcilla moldeada, arándanos y matorral, fresitas salvajes en el bosque, sedimento marino y tomillo, romero en su segunda fermentación, pomelo rosa. Esta manera de ser del Cru Marí Xarel.lo vermell 2011 (apenas 1900 botellas), con su burbuja finísima, puso a la "carn d'olla" del día de Navidad en su lugar: la cima. Un vino que representa un salto conceptual hecho por un hombre que no tiene prisas pero tampoco pausas.
Eduard Pié a Bonastre

20 diciembre, 2015

Laventura 2013

Laventura viura 2013 dos
Mi vida en el vino está hecha de mil casualidades, de encuentros que el azar facilita, de puertas que se abren sin tan siquiera haber soñado que existían... Como en ningún otro de los mundos que vivo en éste, en el del vino me dejo ir, estoy abierto a todo y permito que las cosas suceden porque ellas quieren. Así ha sido, de nuevo, con Laventura Wines. Durante las cosechas de 2010 y 2011 en el Priorat, yo ayudaba en lo que podía y me dejaban (más bien poco...) en Terroir al Límit. En esa época (dos añadas muy distintas pero las dos, a mi modo de ver, excepcionales), Dominik Huber, Eben Sadie y Jaume Sabater formaban un equipo compacto y muy complementario. Jaume era (y es) la sabiduría espontánea que surge del roce íntimo con la tierra prioratina. Dominik era (y es) una combinación muy difícil de encontrar: intuición y método aderezadas con pasión. Eben...Eben era (y es, estoy seguro, aunque haga ahora años que no le veo) la fuerza de la naturaleza, el espíritu libre, el alma del Swartland sudafricano, que había comprendido a fondo la Borgoña y quería, ahora, hacer una simbiosis de ambas en Torroja.

Eben era como el crisol en el que todos los Pucks de la tierra se convertían en hombre barbudo (durante la vendimia): hábil, simpático, listo, abierto, generoso. La tierra amable hecha hombre. Le acompañaban siempre algunos "stagiers" del Swartland como él, gente que (intuía yo) gozaban de una conexión única con la tierra. Gente que había crecido y corrido entre viñedos, gente que había estudiado y sabía qué se llevaba entre manos, gente, al final, que se dejaba llevar por su amor a los viñedos y trasladaba ese amor  y esa pasión a cualquier cosa que hicieran en la vida. Aprendí mucho viéndoles, sintiéndoles, admirándoles. Mi vida en el mundo del vino cambió en esas dos cosechas. Bryan Mac Robert era uno de esos "stagiers". Bryan parecía tímido y poco dado a la expansión hasta que veías cómo cambiaba su rostro mientras preparaba las brasas para la carne: un hombre de la tierra nacido para ella y que en ella se sentía como en ninguna otra parte.

Bryan dio vueltas por el mundo, salió y volvío al Swartland, siguió ayudando a Eben y con su ayuda, algunos vinos míticos de la Familia Sadie son lo que son hoy. Pero Bryan se enamoró de Clara. Y Clara es riojana hasta los tuétanos... Bryan volvió a España, se enamoró de la tierra de su mujer y decidió lanzarse a la aventura porque "quien no se aventura, no ha ventura". Laventura Wines es la aproximación al alma de la Rioja de Bryan y 2013, si no me equivoco, es su primera añada. Resultó que el padre de Clara es íntimo amigo de un amigo mío de Logroño. Resultó que este amigo mío es médico. Resultó que Bryan tenía que pasar por su consulta y que hablaron de vinos, claro (mi amigo es presidente de una importante bodega de la Rioja). Resultó que salió en la charla que Bryan había trabajado en el Priorat. Resultó que apareció mi nombre. Resultó que eso sucedía quince días antes de que yo diera una charla en Logroño. Resultó, claro, que Bryan estaba en la sala ese día con una sonrisa en el rostro y dos botellas de su nueva aventura en la mano. Y resultó que ese abrazo con él fue una de las alegrías de este año vínico mío, intenso como pocos.

Bryan está empezando a entender qué son viura y tempranillo, tarea nada fácil por la increíble riqueza y variedad de suelos, de maduraciones, de alturas y de rasgos genéticos distintos que un solo nombre (DOC Rioja) esconde y atesora. Está trabajando y seleccionando buenas piezas para dar la mejor uva a sus vinos. Lo hace como ha aprendido a hacerlo: con la mínima intervención posible (aunque no se declara nada de nada ni se pone adjetivo alguno) y la máxima compenetración y respeto al viñedo. No los he pisado todavía y poco puedo decir: sólo hablo de primera mano cuando veo el trabajo en el viñedo y en la bodega. Pero conozco a Bryan y he bebido ya sus dos primeros vinos. Un Laventura viura 2013 (monovarietal de 12%) y un Laventura tempranillo 2013 (monovarietal de 12,5%).  Algo puedo avanzar...

El blanco va a ser un vino que crecerá y crecerá en botella. Nota todavía mucho el vino el efecto de la fermentación en barrica y muestra el trabajo de orfebre, paladiano y artesano como pocos, clásico pero con claros guiños de renovación que hay en él. La fruta está algo escondida todavía pero los aromas de retama y camomila seca se apoderan del paladar. Es un vino fresco y limpio, preciso y ortogonal. Posee la parte ácida de la flor de la mimosa, las lías acompañan amables pero la aireación y el tiempo se hacen todavía necesarias. La piel del membrillo y la flor de almendro. Es un primer buen blanco pero cuando Bryan defina mejor viñedos y carácter de la viura, este vino crecerá. Mucho. Al tinto apenas se le nota la madera. Si la tiene, que supongo que sí, el traje ha encajado con mayor rapidez que en el blanco y le ha dado una capacidad de ligereza, de trago fácil y placentero que pocos pueden mostrar en la Rioja.  Es sencillo y austero en el primer trago, pero pronto salen picotas ácidas. Con las horas, la amabilidad, los taninos pequeños y pulidos y el traje a medida, perfecto, avanzan: es un vino fino, un vino grácil. De acceso mucho más inmediato que el blanco, el tempranillo marca (hoy) más el camino hacia el alma de la Rioja que la viura. En el corazón de Bryan está la respuesta: cuanto más íntimamente sienta esta tierra de privilegio, más se acercará a sus uvas y viñedos y mejor sabrá cómo llevarlas a la botella. No tengo la menor duda: este 2013 es ya la muestra de que está en el mejor camino posible.
Sin título

04 diciembre, 2015

Andorra, microproducción de vino y entropía

III Trobada de Microproductors de vi Andorra 2016
La entropía es una magnitud de la termodinámica que se utiliza para predecir la evolución de los sistemas termodinámicos. Tener amigos y compañeros físicos y químicos me permite cierta familiaridad con algunos de sus conceptos preferidos y, de paso, me facilita su uso en campos que nada tienen que ver (parecería...) con la termodinámica. La entropía, sin duda, es uno de ellos. Lo usan, de forma indiscriminada, para definir el grado de desorden de un sistema, el que sea. Por decirlo en otras palabras: hablamos del caos que se muestra más o menos organizado y que, por razones ajenas a las leyes de la física y cercanas a la empatía de los humanos, acaba mostrando efectividad y potencial de éxito y de supervivencia.

Dicho con todo el cariño y respeto que saben que les tengo, la III Trobada de Microproductors de vi d'Andorra 2015 (28 y 29 de noviembre en Sant Julià de Lòria) es un buen ejemplo de entropía que funciona. La idea es muy buena: vamos a reunir en un ambiente único, entre los montes de Andorra que escondían una tradición de viñedos milenaria que renace, a una buena cantidad de microproductores de vino, incluídos los andorranos. Vamos a mezclarlos con unas cuantas mesas redondas que faciliten el debate y vamos a aderezar todo con sesiones de demostración de productos y de degustación de las bodegas asistentes abiertas a todo el mundo. Vamos a permitir las transacciones comerciales y, por fin, vamos a facilitar que algunos de los buenos restaurantes, pastelerías... del Principat puedan mostrar sus bondades en forma de tapas.

El "problema" viene cuando no se aplica un criterio concreto y único para seleccionar las bodegas que quieren participar porque, sencillamente, nadie puede definir qué es un microproductor de vino con fiabilidad, homogeneidad y generando consenso. El "problema" se agrava cuando todo el mundo tiene acceso a todo y lo que tendría, quizá, que ser un encuentro más de profesionales, acaba siendo una fiesta para quien quiera acercarse a ella. El "problema" se agudiza cuando se montan visitas a las bodegas de Sant Julià de Lòria (de ellas hablé el año pasado y siguen más o menos en los mismos parámetros, aunque reconozco que el Evolució 2013, 100% pinot noir, de Casa Auvinyà, me atrajo mucho) y se acuerda con ellas que los profesionales no van a catar a pie de viñedo. Y casi todas se dejan... El "problema" deviene casi broma cuando compruebas que los moderadores de las mesas redondas no han preparado a fondo sus intervenciones y confían todo al potencial de los participantes en las mismas. Y etc.

Todos estos "problemas" (he puesto dos comillas, pero tendrían que ser miles de ellas para cada sustantivo) dejan de serlo cuando constatas que la organización pone todos los medios para que las cosas se resuelvan en buena medida; cuando la empatía y las ganas de compartir de todos arrasan para bien; cuando ves que la calidad de los intervinientes en las mesas aporta ideas y progreso al estado de la cuestión que se debate; cuando, sobre todo (es lo más importante), compruebas que a pesar de no haber un criterio de selección, el encuentro de microproductores del vino en Andorra, por H o por Z (la casualidad es, también, una eficaz herramienta científica), acaba convocando a un montón de bodegas interesantes y proporcionando al visitante momentos de encuentro y de charla distendida con los viñateros, además de descubrimientos vínicos llenos de emoción e interés.

Sobe las mesas redondas: creo que se perdió una oportunidad para que los asistentes entendieran qué está pasando en el Priorat ahora mismo. Los participantes podían haber proporcionado las claves (aunque todos eran elaboradores de Porrera...son muy buenos, saben qué hacen, de dónde vienen, por qué lo hacen y, además, tienen una idea de hacia dónde quieren seguir) pero se difuminó la idea (en mi opinión) clave: la mesa se titulaba "Priorat, revolución de la revolución", pero no estamos ante una revolución de la revolución. Si así fuera, dejaríamos fuera de la foto contemporánea a Masia Barril o a los primeros vinos cooperativos del Priorat histórico o als Cellers de Scala Dei de 1974 y 1975. Ese fue el Priorat 1.0. El 2.0 es el que representan René Barbier, Daphne Glorian, Josep LLuís Pérez... y el 3.0 era el que estaba sentado en la mesa redonda y que bebe casi más del 1.0 que del 2.0. Ese concepto de progresión, que no revolución, estuvo ausente.

En cuanto a la definición de qué es un microproductor de vino y, por lo tanto, quién puede o no ser convocado a una "Trobada" como la de Andorra, la mesa se movió en terreno pantanoso... Las circunstancias pueden hacer que 100 mil botellas sean microproducción en Australia, quizá, mientras que en el Priorat será macroproducción. Y así hasta el infinito: la definición depende demasiado del "medio ambiente" en que se mueve la bodega y, sobre todo, de las personas que trabajan y viven de/en ella y de su condición económica. Más que hablar de una cifra concreta de botellas (Pedro Ballesteros proponía entre 10 y 40 mil botellas) o de las circunstancias acompañantes, yo me centraría en las personas para encontrar un marco de referencia. En las personas y en su trabajo. Pedro ya apuntó mucho de esto cuando insistía en la necesidad de cooperación para el progreso entre los pequeños porque no todos pueden hacer bien todo... Pero yo creo que hay un paso previo. Creo que hay que asociar microproducción del vino a artesanía en el campo y en la bodega; creo que hay que entender que un microproductor (sea cual sea el número de botellas que produzca, si así se entiende no será muy alto...) es el que está presente, controla y trabaja con sus manos y las de su equipo en todos y cada uno de los procesos que llevan un vino a la botella: el trabajo en el campo, la vendimia, la vinificación, el embotellado, el etiquetado, incluso la explicación y venta de primera mano de su vino. Quizá no su comercialización posterior. Si tienes una producción que te permite vivir dignamente, si  cultivas un número de hectáreas adecuado a la capacidad de trabajo de un equipo humano modesto, estás llenando de sentido este concepto. Sin hablar de cómo trabajas la tierra y el viñedo o de qué usas para vinificar en la bodega. Que sería ya otro tema.

En este III Encuentro había no pocos viñateros que van por este camino. Y no todos trabajan de la misma forma ni ven el vino igual. Tampoco todos tienen la misma formación ni idea de qué quieren hacer con sus mostos. Ni tan siquiera pueden todavía muchos vivir al 100% de su viñedo. Pero todos controlan el proceso al completo, todos te pueden contar cuanto sucede en su campo y en sus botellas porque todo lo hacen ellos. Y todos, además, tienen historias personales e interesantes que contar. En fin, y esta es la mayor riqueza y bondad de la "Trobada de Microproductors": todos tienen vinos que atraen, vinos con el carácter y la personalidad de quien los hace y de la añada y de la tierra que los ha parido. Voy a proponer algunos ejemplos de vinos nuevos para mí, pero hay bastantes más que, por una u otra razón, ya conocía y no citaré ahora. Con una excepción, la última.  De Calce me llegó directo a la parte más afectiva de mi memoria Nada de Rapaël Baissas de Chastenet (Vandal-Wine): una garnacha  peluda (lledoner pelut) del Col de la Done sobre esquisto, sin ningún tratamiento ni en viñedo ni en bodega. 1000 botellas de escándalo que devuelven al bebedor (como tantos otros en Calce...) el placer de la fragancia y el sabor sin filtros. Delicioso y fresco vino.

De Aldeanueva de Ebro, me sorprendieron mucho los vinos de Isa y Carlos, Vinos en voz baja. Uno pensaría que hay que gritar mucho para llamar la atención en la Rioja Baja... Pero ellos lo consiguen, en efecto, con amabilidad y discreción: su garnacha sobre arcillas y cantos rodados Costumbres 2013 (ya 2014 casi a punto también) ofrece de nuevo (tan difícil de encontrar en esa zona...)  el placer de un trago fresco y sincero, esférico y goloso. Su uso sabio del raspón merece un aplauso y tiene un papel notable en este vino sensacional. En Miravet esperaba, medio escondida, otra gran sorpresa: en el Celler Pedrola, Judith y Josep Mª están empezando a producir un ancestral de ensueño. Con su propia reflexión sobre esta vinificación que tanto me gusta, su macabeo viejo muestra una finura, una delicadeza y una variedad de matices tanto en nariz como en boca que enamoran. Delicioso y sorprendente su Camí de sirga, vi escumós. Mucho respeto y admiración hacia Comalats CS sin SO2 añadido 2014 de la Familia Bonet (Celler Comalats). Poder beber ese cabernet sauvignon que parece de plantas de la Montaña de Saint-Émilion junto a otro que ha sido vinificado con sulfitos ofrece una oportunidad muy difícil de encontrar: la libertad para que cada cual encuentre su gusto y su placer. Yo sé dónde está el mío: en el trabajo impecable de los Bonet en el viñedo y en ese vino sin sulfitos añadidos que "sólo" sabe a tierra de aluvión, a aceituna negra, a monte bajo, a secana y a fruta.

Todos son, además, viñateros jóvenes, transmiten pasión y alegría por lo que hacen, tienen ideas sin freno para sus viñedos y cepas y van a seguir dándonos muchas alegrías. Ese es el mayor mérito, también, de la fuerza entrópica que desarrolla la Trobada de Microproductors de vi de Andorra: su idea es muy buena, el lugar donde la desarrollan también (por favor, que no se muevan de Sant Julià de Lòria ni crezcan mucho...) y sólo tienen que ir puliendo detalles. Pueden hacerlo, tienen capacidad  para ello y para seguir ofreciendo lo que mejor les define: facilitan encuentros y favorecen descubrimientos de personas que te pueden explicar de primera mano todo lo que ha sucedido para que su vino llegue a la copa que compartes con ellos. "What else?"
Celler Mas Berenguer Andorra

10 septiembre, 2015

La Senda tinto 1984 de 2014

La Senda 1984 de 2014
Diego Losada. Le conocí en el pasado Fenavin con el grupo de los Inkordiantes. No sé por qué intereses se agrupa la gente, pero sí tengo claro que dentro de ese grupo hay algunas fuerzas desatadas de la naturaleza, pura energía volcada en el trabajo de la viña. Y hay otras personas, que contrastan y equilibran: tienen una fuerza parecida pero la muestran de una forma tranquila. Diego es la fuerza pausada, una más (no está solo) del Bierzo. Un hombre con un proyecto muy joven (Bodegas y Viñedos La Senda: 2013...) construido sobre viñedos viejos (de más de 50 años) en Valtuille de Abajo. Un hombre pausado, con una determinación clara, grande, en su quehacer y en su deambular por el mundo del vino: pocas Ha, 2, de mencía sobre los 600 msnm y suelo arcillo-calcáreo, mínima intervención y máximo respeto, sólo productos naturales son usados en el viñedo. Sus mejores aliados: la observación minuciosa, la flora y la fauna de sus parcelas. El tinto 1984, del 2014, es fruto puro de la añada.

No hay levaduras externas, la fermentación es espontánea y sucede en maderas viejas y en inox. La clarificación es también natural, el afinamiento sucede en barricas de roble bordelés (pocos meses, unos cuatro)  y no hay filtración previa al embotellado. Los niveles de sulfitado son mínimos. La expresión de la mencía es, en este vino, poderosa y fragante, con una carga de fruta negra enorme, brezo y matorral. Mientras lo bebía andaba en las últimas páginas de una biografía sobre Miguel Ángel Buonarroti y me recordaban mucho, el vino y su hacedor, la fuerza, la entrega, el músculo contenido, la elegancia casi salvaje, de la estatua de Moisés para la tumba de Julio II. Este vino es como esa estatua: la fuerza de la tierra, la sabiduría del hombre para sacar lo mejor de ella, los caballos de Faetón en su carrera desenfrenada. Conocer la vida épica de Buonarroti me ha ayudado a entender y amar esta expresión renovada de la mencía. Hermosura animal al principio, vigorosa siempre, con los trazos bien definidos pero con pocas ganas de contención. Bayas negras, mirto. Pastel con arándanos rojos y negros. Vino azul, vino profundo, vino de monte. Vino de misterio, de intensidad e intención. Vino de percepción interior. Moisés
La foto del Moisés ha sido hecha por Andrés Campillo Castejón.

02 agosto, 2015

Malas Piedras 2013: buenos panes

El Plano de Compañón Arrieta en Lanciego
Hace muchos años, alguien se empeñó en demostrar que el polvo de piedra podía ser útil para abonar la tierra y hacerla más fértil. Fue perseguido por las grandes empresas químicas y estigmatizado. Con los años, Julius Hensel acabó escribiendo un libro que se hizo famoso entre quienes quieren trabajar la tierra con aquello que la tierra les da: Panes de piedra, se tituló. En la charla con Gorka Mauleón (Bodegas Compañón Arrieta, en Lanciego, Rioja Alavesa), pensaba en esa paradoja: su vino emblemático (¡por ahora!), su primer vino además, se llama Malas Piedras 2013, pero sé que de él acabarán naciendo panes. Viene el nombre porque uno de sus viñedos (Anago, plantado en vaso y en policultivo de olivos y frutales) tiene la roca madre muy a flor de suelo...Y las "malas piedras" hicieron que el trabajo de quien plantó (padres, abuelos, suegros) fuera muy duro. Y hace, también, que el trabajo de las cepas, hoy, para encontrar su alimento no sea fácil.

Antes podían éstos ser problemas (la tierra más difícil de trabajar era de más fácil acceso porque nadie la quería...). Hoy, para Itxaso y para Gorka, son casi bendiciones. No sólo están sacando "panes" (vida para ellos y su familia) de esas piedras. Están empezando a saber cómo "multiplicarlos" en vinos. No tiene nada que ver, por supuesto, con la cantidad, sino con la calidad,  con la baja producción y con la sensibilidad con que afrontan su labor. La tierra les viene de familia (el Plano, Anago, Basconegro, Balondo) y la tradición, también (los inicios de la bodega, cómo hacer el vino de siempre, de antes). Pero ellos habían elegido otro camino para sus vidas, lejos del pueblo y con vocaciones que nada tenían que ver con la viticultura. La desgracia les llevó de nuevo a Lanciego. En la muerte, que siempre llega imprevista y golpea sin avisar, supieron ver oportunidad y encontrar fortaleza. Sus caras, hoy, y sus palabras hablan por ellos: son gente feliz en su mínima bodega, hablan de lo que pasó sin resentimiento y se concentran en un presente de base sólida, que les abrirá un futuro de campos cada vez más sanos, trabajados con respeto diario y con una fruta llena de vida que les dará mejores vinos.

Muy pocas Ha (suyas apenas 2) en Lanciego, entre los llanos, laderas y montes que se mueven hacia el norte y el este. Viñedos de buena edad ya los emblemáticos (de donde sale la uva del Malas Piedras), plantados entre 1965 y 1980, con la orientación que pide cada pago. Este-Oeste en algún caso, Norte-Sur, en otro, según las correntías de las aguas pidieron: espectacular  El Plano,  de 1966, en el que las raíces poderosas de las cepas han creado terrazas de forma natural en el viñedo al retener la tierra que iba hacia el río. Único el Basconegro, de 1965, donde el marco de plantación indica ya la sensibilidad de quienes plantaron (la mejor fruta nace de la competencia entre plantas) y donde el tempranillo y la malvasía van a dar las grandes alegrías del futuro de esta bodega. Certificados en ecológico y con las primeras prácticas de biodinámica en marcha (sílice por ahora, camino del abono compostado), son tierras apenas labradas (cada dos años), sin regadío (en Lanciego son excepción...) y con respeto y fomento de algo que en la Rioja es ya difícil de ver, el policultivo, que favorece todo, sobre todo la polinización y una vida más rica en insectos.

Malas Piedras 2013 es su primer vino y el 2014 apenas anda recién embotellado. Nace de un muy mayoritario tempranillo al que se añaden buenas cantidades  de viura y malvasía, incluso unos racimos (una cepa, ¿eh?) de garnacha. Aunque la uva se despalilla y la maceración es muy extractiva, la fuerza de estas uvas es tal y la necesidad de Gorka de llevar el sabor de la fruta a la botella es tan grande, que ésta se impone, con sutileza (ayudan mucho las barricas de 500L, que acompañan pero no distorsionan) pero con decisión. La nariz es fina y domina el tempranillo y las variedades blancas. La boca es redonda y amplia, más ancha que larga y parece, casi, que domine la garnacha. Pero no hay... apenas. Es el efecto de la tierra sobre la uva, el impacto alimenticio de suelos apenas tratados ni labrados, donde la arcilla y la cal imponen redondez y explosión de sabores en las tintas y sutileza y profundidad en las blancas. Vino azul, vino serio, vino con empaque pero también con alegría. Arrayán. Zarzamora. Arcilla. Seriedad y voluptuosidad. Fragancia del campo. Tomillo. Tempranillo terso. Vino lleno de los matices de la vida en el campo.

Vino en equilibrio con su tierra y con las uvas y personas que lo han hecho posible. Es un vino que te habla de la tierra de la que nace y de las personas que lo hacen. Vino sencillo que no simple. Vino agradecido. La copa vacía te revela los secretos de la vinosidad y el compromiso de estas cepas con sus nuevos cultivadores. Vino nuevo hecho por personas nuevas en este mundo pero que llevan con ellas la memoria genética de padres y abuelos. Con los mimbres, cepas, tierras y sabores de aquello que fue. Con la labor y la vocación renovadas de Gorka e Itxaso volverán a ser. ¡Son ya! Se les veía felices y con planes. La familia crecerá, la vida surgirá de nuevo imparable porque personas y cepas, en Lanciego, vuelven a andar juntas, no unas encima de las otras. Hay mucha sensibilidad hacia el campo y con las personas, hay ganas, hay ideas, hay voluntad de progreso y de crecimiento (sigo sin hablar de cantidades...), hay tanta necesidad de explicar como de escuchar y aprender. El camino sigue, transparente y lleno de luz y matices. Siempre que me dejen, pienso andarlo y bebérmelo con ellos.
Malas Piedras 2013 de Compañón Arrieta en Lanciego

22 marzo, 2015

Ferrer-Bobet Selecció Especial 2006

Ferrer i Bobet selecció especial vinyes velles 2006
2006 en la DOQ Priorat. Una añada muy buena con un "unico probema": en el calendario llega después de dos añadas extraordinarias, 2004 y 2005. En 2003 pasó lo que pasó en toda Europa. En 2004 y 2005, las condiciones del clima y la reacción de las cepas a ellas, en suelos tan pobres como los del Priorat, pusieron en manos de los elaboradores dos cosechas (sobre todo, para mí, la de 2004) de gran impacto. 2006 fue muy buena paro no tanto: de promedio llovió menos que en 2004 y 2005; la temperatura media fue más alta y la media de las temperaturas más altas y mínimas fue más alta también; la humedad relativa fue muy parecida y la irradiación solar, también. En resumen: una muy buena añada pero no tan equilibrada ni perfecta como las dos anteriores.

Bodegas como Ferrer-Bobet viven estas circunstancias (por lo menos en 2006) con una cierta tranquilidad. Las cepas de las que procede el vino de su Selecció Especial (viñedos centenarios de cariñena de Porrera en su casi totalidad) saben cómo autorregularse; el tipo de cultivo con que las trabajan (orgánico, sin insecticidas ni pesticidas ni herbicidas) promueve la autodefensa de las plantas; el PH, la acidez y el grado del vino (15%) producen una protección natural que tiende a una excelente evolución de sus vinos; en fin, su sistema de vinificación (poco intervencionista: fermentación alcohólica en grandes volúmenes, como se hacía antaño en el Priorat; maloláctica, en maderas de tostado ligero; estabilización natural y embotellado sin clarificar ni filtrar) ayuda a que estos vinos encuentren su mejor momento pasados los años. El impacto de la añada, por así decir, disminuye un poco con esos años, mientras que el resto de circunstancias que acabo de describir, provoca una evolución muy positiva en botella.

La he abierto dos horas antes de empezar a beberla. A unos 13-14ºC. Ya en sus primeros aromas se ofrece como un "clásico": su belleza no pasará de moda, siempre habrá quien la sepa apreciar, y sabrá mostrar el carácter de una tierra y de su uva. Los terciarios son los que dominan al principio: humo. Rescoldos en el hogar. Ceniza de sarmientos. Invierno y recogimiento. Pendientes frescas y húmedas. Hierro. Llicorella en estado puro. Ciruelas pasas. Café, copa y puro. Con las horas, surge su figura estilizada, perfumada de musgo y de pizarra. Llegan entonces la fruta y la frescura. Ciruela cárdena. Profundidad. Agilidad y poderío. Amabilidad y atracción por la tierra: las raíces llaman, te llevan con ellas. Frescura casi cítrica: corteza de naranja confitada. Regaliz. Boletus edulis y laurel. Sangre y metal. Energía amable. La discreción del otoño cuando han caído ya sus colores más vivos. La discreción del otoño cuando se deja acariciar por las frías manos del invierno. La belleza del otoño cuando lo arrastra el olvido de las primeras brumas. Un clásico hermoso y delicado: da la bienvenida a una primavera que se resiste a perder sus aires de invierno. El círculo nunca se rompe, tampoco en la botella.

31 enero, 2015

Sergi de Meià: los fundamentos

Huevos fritos con trufa de Vilanova y puré de patata en Sergi de Meià
Cuando Adelaida  dejó de cocinar para el púbico en Esplugues del Llobregat, Sergi no tenía ni veinte años... Han pasado esos veinte años y alguno más, la vida ha dado mil vueltas y las historias culinarias de madre e hijo, también. Pero las ruedas, ruedas son. Nada se rompe, nada se tira, todo se aprovecha y renueva, todo encuentra su continuidad. Aquello que Sergi aprendió de niño con su madre y, después, con otros maestros de vida y de fogones, lo descubrí yo en Monvínic hace seis años. Su pasión tanto por la frescura del producto como por explicar las historias de quien lo ponía en su cocina y, después, en tu mesa. Su amor por los sabores intactos, por los puntos de cocción precisos (casi tirando al dente, que tanto me gustan, sobre todo en verduras). Su predilección y sabiduría por el bosque y la caza. Su mano con los arroces... La historia sigue y ahora sé que sin Adelaida Castells nada de lo que comía en Monvínic y nada de lo que he podido disfrutar en un espléndido desayuno de cuchillo y tenedor en el nuevo restaurante Sergi de Meià tendría sentido. Sergi quería cercanía, Sergi quería pucheros y guisos de larga coccion, salsas de las de siempre, Sergi quería picadas en el mortero de las de toda la vida, Sergi quería un toque que sólo su madre podía darle. El punto, la mano, la sensibilidad y las ganas de innovar con respeto del cocinero siguen intactas y van para arriba de nuevo. El complemento de su madre en la retaguardia de la cocina y, cuando a ella le apetece, en el servicio y la charla con los clientes, renuevan el ciclo de la vida gastronómica de ambos y me hacen sentir feliz y afortunado por poder vivir esta renovación.

Empecé como me apetecía: por los fundamentos de Adelaida, donde Sergi aprendió lo que nunca se olvida. Es decir: un buen desayuno con unos finos morro y tripa con garbanzos. Con unos huevos fritos con puré de patata y trufa silvestre (nada de árboles de granja...) de los bosques de Vilanova de Meià que valen y justifican cualquier visita: el sabor de la trufa mostraba con pureza el corazón del bosque. Con unas alcachofas con rebozuelos y papada de ibérico que me hicieron luchar a tenedor partido por el último bocado. Y con unos pies de cerdo con todos los sabores de la buena cocina menestral. El pan está a la altura y la carta de vinos tiene que hacer todavía algunas reflexiones pero va por el buen camino. Sé que está en buenas manos. Nuestro desayuno tuvo un equilibrio superior y refinado con el Colet Assemblage Extra Brut 2012. Puede que necesite  algo más de reposo el degüelle que bebimos (de 27 de noviembre de 2014), pero la alegría, la acidez del pomelo, la burbuja tonificante y menuda, la chispa de la cereza crujiente y la complejidad de este Clàssic Penedès estaban ya en la copa. Uno de los grandes.

Tener una historia como ésta tan cerca, poder contarla, comerla, beberla, saborearla y charlarla con sus protagonistas, Adelaida Castells y Sergi de Meià, es algo que merece la pena. En cuanto supe que empezaban con los desayunos de verdad, sentí que tenía que empezar por ahí también. Ahora sé que los fundamentos están muy bien puestos y son sólidos. ¡Vamos a por el primer piso!
Alcachofas conb setas y papada en Sergi de Meià

18 enero, 2015

Forjas del Salnés Cos Pés 2012

Cos Pés 2012
Tengo una amistad de hace años con Rodri Méndez. No es extraño porque Rodri tiene esa magnetismo, ese atractivo especial: por donde pasa, hace amigos.  Los que hemos tenido la suerte de estar en su casa, además, y de gozar en su tierra de su proverbial, soberbia, veterotestamentaria, homérica hospitalidad, sabemos que va mucho más allá de los vinos. A Rodri se llega por Forjas del Salnés y sus vinos: él me ha abierto como nadie el camino de los tintos gallegos y el de los albariños de vieja guarda (Doña Lola...). Y, como veremos en un momento, sigue mostrando nuevas (viejas, de hecho) maneras.... A Rodri se llega a través de alguno de sus múltiples amigos (aunque no sea de los que piensa "tú eres amigo de mis amigos, pues también eres amigo mío"...no, no...Rodri elige, con discreción y gracia, pero elige...), por ejemplo, Mariano. Él me invitó por primera vez al jurado de los mejores vinos de España por debajo de 10 € (después han venido muchos, però él fue el primero...) y allí le conocí, en el viejo establecimiento de Bagos: no se me borra su imagen en esa cena, cargado de centollas cercanas a las bateas que conoce tan bien y de botellas de su primer, delicado, fragante, inolvidable pinot noir.

A él se llega, sin más, por su extraordinario carácter, por su bonhomía, por su espíritu abierto y por su manera de compartir todo. Tampoco se me olvida cómo trató a mi hijo pequeño en una época en la que tuvo que viajar más de una vez a Galicia, invitándole a cenar, animándole en los partidos que jugaba en Marín (con sus hijos vestidos con la camiseta del Barça!!!), llevando cajas de Leirana a toda una expedición deportiva a pie de autocar...Por tantas cosas, una persona imprescindible. Por supuesto, y ya no digo más porque esto (si no recuerdo mal!) es un blog de vinos y sus comidas, no olvido el día en que me puso delante la primera botella de Cos Pés 2012... Era en Cambados y con esa mirada tan suya que se mueve entre la sorna, la complicidad, la sonrisa y la expectación, me abre (sin etiquetar, ni siquiera embotellado: era una muestra...) la botella, sirve y se queda mirando fijamente...En ese momento era casi un albariño brisado (un caso único) con una fuerza y una energía enormes, aunque dominaban los hollejos sobre el resto de matices que la botella le ha ido dando.

Ahí está la cosa. Este Cos Pés 2012, con 12,5%, pisado con los pies (por supuesto), fermentado y criado con las pastas durante un año, fuera de cualquier atisbo de ortodoxia de la DO, reposado y con casi dos años ya de botella, no hace más que crecer y confirmar que se trata de uno de los grandes blancos de este país. Vino atlántico del norte, sí, con dos pares de narices y sin DO y con todas las virtudes que recordaba de los vinos viejos de Doña Lola, y unas cuantas cosas más: melisa, hierbabuena. La ría en otoño en tu paladar: sol y sal tamizados por el atardecer de poniente. Manzanas maduras pero crujientes, miel de azahar. Corre ágil por el paladar como el elfo por el bosque cuando cae la hoja. Manantial del corazón de la tierra. Flor de guisantes en primavera. Sutil y delicado, fresco y muy largo. Aromas suaves de hollejo, tan agradables que parecen terpénicos. Es un vino de gran calidad que acompañó de maravilla una lubina salvaje al horno: carácter con carácter se entienden. Tres días abierto, entero, perfecto y creciendo: musgo, helecho, líquenes, el corazón del bosque hace miles de años. Membrillo, recia acidez, largos años por delante todavía. Es un vino amable y seductor, como quien lo ha hecho, como la tierra en la que nace y se hace. Por 17€ da muchísimo más de lo que cuesta...
Pere i els fills de Rodri Méndez a Marin 31.5.12

06 enero, 2015

Albamar - Léclapart - Sicus

Cap d'any 2015 anvers
Bodegas Albamar, O Esteiro 2013. El primer vino tinto de Xurxo Alba en Rías Baixas nace de cepas que habitan la zona donde el mar y la ría susurran a los cormoranes: "o esteiro", la ensenada. Tierra casi de navazos, frescor de marea, poniente (qué paradoja) lleno de vida y de nuevas esperanzas. Espadeiro, caíño y mencía a partes iguales, despalillado sólo en un 20%, con una maceración de 21 días y ocho meses de roble francés casi inapreciable. 12,5%, sin estabilizar ni filtrar. Cerezas y sobriedad. Pimienta roja recién molida y sal rosa de lo más alto de la tierra. Taninos pequeños y austeros. Fragancia benedictina en nariz y boca cartujana. Fresco y muy ligero. Es un vino que corre ágil por el paladar. Tiene una capacidad de seducción sin arrebatos, tranquila y relajada, pero que llega hondo. Poco a poco, con tiempo, hondo...Un vino que se deja beber con gran facilidad y que provoca una felicidad de largo recorrido.

Champagne David Léclapart. L'Amateur 2010. Degollado en mayo de 2014. 12%. Blanc de blancs de Trépail (sureste de la montaña de Reims, Premier Cru), mezcla de viñedos jóvenes (10-15 años) y de mediana edad (25-35 años). Estabilización natural, sin filtración, levaduras de viñedos y de bodega excepto para la toma de espuma, maloláctica hecha. Cultivo biodinámico. Energía. Fuerza. Fuego debajo del volcán dormido. El artista Léclapart convierte su idea de  la tierra y su sensibilidad en vino. El vino trae los aromas de esta tierra, los envuelve y ofrece con la mejor pastelería francesa: levaduras, brioche con mantequilla y un suave recuerdo de limón, roscón de Reyes con fruta ácida escarchada. Mantequilla salada. Bizcocho con limón. Aires de caliza. La fuerza de la naturaleza imaginada y recreada por el hombre: Léclapart.

Sicus, Cru Marí 2009. Xarel.lo de un solo viñedo (La Caseta) que lame la roca madre calcárea, al norte de Bonastre (sur del Penedès), a 170 msnm. Degollado el 15 de enero de 2014. 12%. Vino base que sólo ha tocado el inox (25 días de fermentación y 10 meses de maduración), con una larga crianza (cuatro años en rima) que te devuelve en copa la esencia de esa tierra privilegiada para la viña. Y lo hace en forma de burbuja. La segunda fermentación en botella que propone Eduard Pié ofrece una burbuja pequeña, amable, delicada. Es esencia esférica, perfecta pues, de la tierra, del mar y del sol del que nacen la uva, del que se alimenta Eduard. Un vino rampante y de viva acidez que tiene que crecer todavía durante muchos años. Un vino que lleva la semilla de la vida y del bosque en sus burbujas: levaduras, masa madre, retama, bosque bajo, caliza pura, sequedad y pureza, luz y frescura. Aromas de fondo de bodega. Es un vino que, aún sin soleras ni mezclas de añadas, tiene un sello, un perfume Selosse...Nobleza y aires de levadura, sinceridad y sierra de Bonastre, flor de manzanilla seca y madera vieja, fruto todo del trabajo de las levaduras en la botella. Un Colet-Navazos, un Selosse en Bonastre. El progreso consiste en conocer y habitar los límites. Ahí está siempre Eduard.

Los vinos fueron bebidos por este orden el primer día del año 2015 para acompañar embutidos de cerdo y de pato con pan de Cloudstreet y canelones tradicionales. Cuando acabó O Esteiro, empezó Léclapart, que hizo una perfecta transición hacia los canelones. Estos terminaron en la gloria del estómago gracias al Cru Marí 2009 de Eduard Pié. Funcionó todo de maravilla.
Cap d'any 2015 revers

28 diciembre, 2014

SIS Garnacha tinta 2014

Projecte Sis garnatxa negra 2014
Projectes SIS Edició Hostal Empúries Garnatxa negra 2014. 13,5% Vi sense DO

Dos amics es troben i es reconeixen en els vins que més els agraden. Podria ser qualsevol parella d’amics i aquí acabaria la història. Però resulta que els amics són Ferran Centelles i Rafa Peña. El primer és un dels grans i més sensibles sommeliers de l’escola catalana. El segon, un dels més interessants i joves cuiners del país (Gresca). A més, és dels que cuina tenint sempre presents els vins de la seva carta. Es troben de fa anys, beuen, es reconeixen i disfruten amb vins semblants.

Acaben fent els seus vins. Amb la complicitat de les vinyes, els raïms i les instal.lacions de Celler Espelt, posen ara sobre la taula un vi de garnatxa negra del 2014. Un vi novell. Un vi de terres de vent i de mar, de fruita que ha crescut entre el sauló i l’argila, de most que no ha conegut la fusta, que ha macerat poc amb les pells i ha fermentat amb els llevats de la vinya, sense remuntats ni pressions innecessàries. Potser hi ha anat a parar fins i tot algun gra que ha començat a fer-se vi abans de rebentar la pell…

Volien fer un vi de set. Volien fer un vi que corregués ràpid i àgil pel paladar. Volien fer un vi amb les bondats bàsiques de la garnatxa (un vi amb volum però directe; un vi de cireres madures, de mores i lleugerament rodó). Volien fer un vi que et fes pujar en un globus i et mostrés les meravelles de la terra de l’Empordà on neix i es beu (a l’Hostal Empúries només, on ara també cuina Rafa Peña). Volien fer un vi fresc i amable. Se n’han sortit, us aviso, se n’han sortit. Volien fer, a més, un vi de consum ràpid: també ho han aconseguit! Obres l’ampolla i vola com el vi que du dins!

Projectes SIS Edició Hostal Empúries Garnacha tinta 2014. 13,5% Vino sin DO

Dos amigos se encuentran y se reconocen en los vinos que más les gustan. Podría ser cualquier pareja de amigos y aquí terminaría la historia. Pero resulta que los amigos son Ferran Centelles y Rafa Peña. El primero es uno de los más grandes y sensibles sumilleres de la escuela catalana. El segundo, uno de los más interesantes y jóvenes cocineros del país (Gresca). Además, es de los que cocina teniendo siempre en cuenta los vinos de su carta. Desde hace años se encuentran, beben, se reconocen y disfrutan de vinos parecidos.

Acaban haciendo sus propios vinos. Con la complicidad de los viñedos, de las uvas y de las instalaciones de Celler Espelt, proponen ahora un vino de garnacha tinta del 2014. Un vino primero. Un vino de tierras de viento y de mar, de fruta que ha crecido entre el sablón y la arcilla, de mosto que no ha conocido la madera, que ha macerado poco con sus pieles y que ha fermentado con las levaduras del viñedo, sin remontes ni presiones innecesarias. Puede, incluso, que haya ido a parar a él alguna uva que empezó a hacerse vino antes de que su piel reventara.

Querían hacer un vino de sed. Querían hacer un vino que corriera rápido y ágil por el paladar. Querían hacer un vino con las bondades básicas de la garnacha (un vino con volumen pero directo; un vino de cerezas maduras, de moras y ligeramente redondo). Querían hacer un vino que te montara en un globo y te mostrara las maravillas del Ampurdán donde nace y se bebe (sólo en el Hostal Empúries, donde ahora también cocina Rafa Peña). Querían hacer un vino fresco y amable. Se han salido con la suya, os aviso, lo han conseguido. Querían hacer, además, un vino de consumo rápido: ¡también lo han conseguido! Abres la botella y ¡vuela como el vino que lleva dentro!

Postscriptum. ¡Acabo de darme cuenta de que esta entrada es la número 1200 del cuaderno!
Projecte Sis garnatxa negra 2014dos

23 diciembre, 2014

Château Paquita 2013

Chateau Paquita 2013
Los lectores de este cuaderno saben que apenas repito vinos. Nunca bebo dos veces el mismo vino en casa y casi nunca publico sobre dos añadas distintas de un "mismo" vino. Y entrecomillo el adjetivo porque va a ser evidente para todos los que gozaron de Château Paquita 2012, que la versión 2013 tiene poco que ver con la añada anterior. Buena señal, por supuesto: Eloi Cedó (Sistema Vinari), que es quien lo hace, no es el mismo; la añada, el clima, la proporción de uvas, no es la misma; la vinificación no es la misma. Ergo, si hubiera que justificarse (no siento la menor necesidad de hacerlo), podría decir con tranquilidad y aposento que Château Paquita 2013 no es el mismo que el 2012, y ello me permite escribir con franqueza y pachorra sobre él.

La etiqueta es distinta (fruto de las desparramantes sinapsis de Marc O'Callaghan). No es detalle baladí. Con 2012, Eloi mandaba una postal a todo el mundo: "escribid en mi vino, escribid con él. Decid cosas a vuestros amigos con él. Estoy aquí y no soy ya el cantamañanas que salió de Tivissa". Fue un vino que me encantó...pero tiene poco que ver con 2013. El imaginario bestial de O'Callaghan es el protagonista de la etiqueta del 13: los dragones de Obsèquies se apoderan del lienzo. En vez de escupir fuego y comer princesas, beben vino y se comen los unos a los otros. Dragones sensatos, aunque alados. Horror uacui y madurez de líneas. Rotundidad del concepto y dominio del rojo: vamos a por todas, que lo sepáis, parecen estar diciendo.

Así es el vino. Callet y mantonegro macerados y fermentados en acero: 75%. Monastrell en maceración carbónica completa: 25%. Todo pasa después a botas de 500L (6 meses), inox para la estabilización (3 meses), botella para la afinación (5 meses). El resultado final tiene tanto de vino serio y con entidad como de vino de añada y divertimento. Es un vino goloso y serio al mismo tiempo, con más empaque y cuerpo que el 2012. Crecemos y hacemos vinos con mayor entidad y presencia en boca. Sombra amable y deseo. Cereza picota y mora en su zarza. Calor de septiembre bajo la protección de un buen árbol. Es un vino zumoso y con espíritu. Arándanos negros y espíritu de campo. Bolas de pimienta roja: las arrancas del pimentero y las estrujas en tu mano. Ciprés y brezo. Agua fresca cerca del viñedo. Arcilla roja y raíces profundas. La oscuridad y la humedad y la frescura del interior de la isla, que siente la presencia del mar y de la sal pero no las ve.

Eloi Cedó ha conseguido una especie de cuadratura del círculo: ha hecho un "vin de soif" con hechuras de vino de guarda. Menudo crack...qué suerte tenemos de poder disfrutar de sus vinos y de la combinación de libres talentos que se da en 4kilos vinícola, donde Eloi también trabaja. Ad multos annos!

17 diciembre, 2014

Táganan blanco/white 2013

Táganan blanco 2013
El Teide soñó un día que quería ser el Etna. Flor de manzanilla. Pedernal. Sapidez y madurez. En el corazón del volcán dormido: fuego antiguo y humedad latente. Aromas a tierra y a grava, a basalto y a magma. Perturba la intensidad susurrante de este vino. Sequedad y poder. El Teide soñó un día que quería ser el Etna pero pronto cayó en la cuenta de que no le hacía falta: ¡poesía otros poderes!...mayor concentración, mayor competencia, menor memoria y raíces echadas en la conciencia del volcán y no en una tradición de miles de años. Retama. Pan prieto, pan antiguo: levaduras en pan de kamut (Trade Mark) y de centeno. Pan ácido, pan con sal. (A ratos, casi parece un vino hecho por Pierre Overnoy cuando era más joven). Posgusto exquisito y amargo, largo, intenso pero con volares de elfo: corre con ligereza y precisión. Zumo de pomelo. Yesca y pedernal infinitos, siempre ahí. Vino de tierra profunda, vino de raíces, vino sin concesiones. Vino de una tierra, no de unas u otras uvas. Vino de una sensibilidad. Táganan blanco 2013: el sueño de un volcán que está despertando y se está convirtiendo en realidad. Un vino a un precio ridículo para lo que es, para lo que representa: ni más ni menos que el despertar de la conciencia de personas y cepas junto al volcán...

06 diciembre, 2014

Andorra y sus vinos

Viñedo de Casa Beal Andorra en otoño 2
El II Encuentro de Microproductores de vino en Andorra me ha ofrecido algunas oportunidades preciosas: conocer a mucha gente interesante de la que había oído hablar pero con la que no había coincidido; recuperar viejas amistades y renovar amistades recientes; descubrir bodegas y gentes nuevas para mí en el mundo del vino; y, de hecho, la más importante y que me llevaba al país pirenaico: hacer un repaso exhaustivo de las bodegas y los vinos de Andorra. Por primera vez para mí, poder entrar en contacto con quienes están liderando la apertura agrícola de Andorra ha sido valioso. El encuentro tiene una gracia especial, además de por el lugar en que se hace (Sant Julià de Lòria): es multivarietal (si me permitís), diverso, polifacético. Es una muy buena idea que merece prosperar y conocer nuevas ediciones. Te permite asistir a debates (las mesas mal llamadas redondas) con protagonistas que están a pie de cepa: sobre el concepto de microproducción y el valor real de las uvas casi siempre mal llamadas autóctonas; sobre la biodinámica, etc. Te permite probar vinos de más de 50 bodegas (en esta ocasión, andorranos, españoles y franceses) y te permite, en fin, conocer el territorio, pisar viñedos y probar los vinos en las bodegas de quienes los hacen en el lugar en que los hacen.
Viñedo de Celler Mas Berenguer Andorra en otoño
Sobre los vinos de fuera de Andorra, diré poco. No era ése mi objetivo en esta ocasión y probé bien poco. El que más me gustó de lo bebido, de largo fue el Barco del Corneta, el verdejo de Bea Herranz del paraje Cantarranas (La Seca): en 2013 Bea alcanza una comprensión profunda de la relación entre tierra, uva, mosto, vino y madera y ofrece su primer clásico. Impresionante la riqueza, texturas, finura e intensidad de este vino. El que más me sorprendió, pero del que poco puedo decir (apenas conozco al, me atrevo a llamarle así, personaje Gaby Ameztoy), es el V/S 01 (Vinos Subterráneos 2012), un rioja de San Vicente de la Sonsierra (con uvas de Elciego), de tempranillo, graciano y viura en MC que ya da que hablar y que, en el futuro, puede que diga todavía mucho más: en cuanto manejen sus propios viñedos sabremos en verdad de qué va la cosa.

Sobre los vinos de Andorra diré más. Me atrae mucho el hilo conductor que parece unir a todos los bodegueros, que no es, como malpensaba yo, el del cambio climático y el de la necesidad de subir metros en una latitud adecuada para combatir la subida de temperaturas, la escasa lluvia y la desertización. Las cuatro bodegas que trabajan en Andorra son propiedad de andorranos y suya es la ideología fundamental que les une: vamos a volver a nuestros orígenes; vamos a dar un paseo por nuestras raíces; vamos a redescubrir valles que, hace muchos años, tenían ya viñedos;  vamos a darle a estos valles y montes puros, una agricultura que sea muy respetuosa con el medio ambiente y que contribuya a la riqueza, también paisajística, del país (desde el viñedo: qué bonito...no hay más que ver las pocos fotos que hice para darse cuenta del potencial de esta idea-tractor); vamos a romper el discurso monolítico en Andorra de turismo de montaña y de esquí y vamos a hablar, también, de enoturismo vinculado a la gastronomía del país (de una riqueza desbordante); vamos, en fin, a romper los monocultivos dominantes (de patata y de tabaco) y vamos a reintroducir el elemento diferencial que nos devuelva el policultivo y la riqueza medioambiental a los valles: la cepa (con sus abejas).
Viñedo de Casa Beal Andorra en otoño
Hay que dejarlo claro: el renacimiento del vino en Andorra no es, pues, un efecto (positivo) del cambio climático: trabajar estas tierras, convivir con el clima de la zona, acertar con las variedades que mejor se van a adaptar a la geología variante, es tarea hercúlea y nada sencilla. La primera bodega contemporánea, Casa Beal, justo empieza a estudiar su implantación en 1987. Todo es muy reciente y hay que tener paciencia con los resultados: la viticultura es una cosa de sosiego, de tranquilidad, de observación pausada y de mucho ensayo-error/ensayo-acierto cuando estás reconstruyendo una tradición de la que apenas quedan vestigios. Las variedades pirenaicas no se han recuperado todavía (entiendo por locales las que servían para producir hace más de 100 años) y las bodegas y sus asesores han mirado muy intensamente (quizá demasiado y no siempre en la correcta dirección...) hacia las montañas del Alto Adige (gewürztraminer: los monovarietales de Casa Beal con esta uva, sobre todo el vino de hielo, me parecen de lo más destacado del panorama, y serán grandes vinos en el momento en que el concepto de trabajo en el viñedo se traslade a la bodega) de Suiza (cornalin, chasselas...) y de los Alpes (mondeuse) y cercanas al Ródano medio y superior (syrah, chardonnay, pinot gris y pinot noir). Por supuesto, hay otras variedades (albariño, viognier...) pero dominan las que proceden de tierras con condiciones climáticas parecidas a Andorra.

Por lo demás, me quedó claro el trabajo de estudio concienzudo que todos han hecho con el clima de cada zona (fundamentalmente en los dos márgenes del río, en la latitud de Sant Julià de Lòria, que es, más o menos, donde están las cuatro bodegas) y con los suelos. Pero me quedó menos claro que todo el mundo sea consciente de dónde procede la madera que han plantado en sus viñedos. Por decirlo fácil: me da que todo el pinot noir que está plantado en Andorra procede de clones borgoñones de origen, cuando creo que los clones que, desde hace muchos años, dan extraordinarios vinos en Roquetaillade (Aude, al otro lado de las montañas...un poco más al este) darían un juego mayor (aunque, hace muchos años, procedieran también de la Borgoña...). Lo mismo pienso para los chardonnay bebidos (de nuevo con los viñedos de las Corbières en la cabeza), con la excepción del GC BdB 902DC 2012 de Celler Mas Berenguer, que me pareció un extraordinario espumoso méthode champenoise, complejo y rico, con una boca espéndida y aromas de musgo, líquenes, hinojo, brioche, miel de castaño... Del Celler Casa Auvinyà (con una historia humana detràs para no olvidar) me atrajo poderosamente la fragancia y viveza de su Imagine 2013, un blanco seco con albariño, pinot gris y dominante viognier (pomelo, mango, peras limoneras) y el futuro que se intuye a su monovarietal de syrah, el Evolució 2012. De Borda Sabaté 1944 creo que el Escol 2013 (riesling) es el que mayores alegrías les va a dar, sobre todo si lo vinifican con uno de los tres caminos que, intuyo, mayor proyección pueden tener en el Principado: en forma de burbujas.

La última comida la tuvimos en un lugar muy a tener en cuenta: Cal Bou, en Fontaneda. Con una cocina muy sencilla pero cuidada, productos de la tierra, máxima sensibilidad y sabores, Albert Casal ha dado con la propuesta ideal: la gastronomía de la zona (buñuelos de verdura, croquetas de carn d'olla, extraordinario arroz de montaña...), con los vinos de Andorra (el arroz con el Evolució 2012 syrah de Casa Auvinyà estuvo a gran nivel) en un lugar único y espectacular. Como dirían aquellos..."ça mérite un détour..."

Me fui contento: vi proyectos y caras nuevas en una tierra de promisión, pura y de gran belleza. Vi ideas y muchas ganas. Vi ilusión y competencia. Vi respeto y energía por darle a Andorra, con calidad y exigencia, sin prisas y con tenacidad, una nueva cara a su versatilidad: las cepas. Los viñedos y los vinos de Andorra están llegando, nos están dando ya alguna espléndida realidad y nos van a dar mayores alegrías en el futuro. Voy a estar atento.

Las fotos primera y tercera son de viñedos de Casa Beal, en Nagol (Sant Julià). La central corresponde al viñedo BdB de Casa Berenguer, en Fontaneda (Sant Julià).

25 noviembre, 2014

El microscopi 2013

El Microscopi 2013 de Irene Alemay, un vino solidario para luchar contra el cáncer de mama
Ando pensando en los pececillos de David Foster Wallace. Acaba de publicarse su único discurso académico (Esto es agua, Random House), seis años después de su suicidio. En él se pueden leer algunas cosas inspiradoras, una de las cuales enlaza, vía corazón y vísceras, con lo que Irene Alemany busca con su El Microscopio 2013. Dijo Foster Wallace (p.126): "el tipo realmente importante de libertad implica atención, y conciencia, y disciplina, y esfuerzo, y ser capaz de preocuparse de verdad por otras personas y sacrificarse por ellas, una y otra vez, en una infinidad de pequeñas y nada apetecibles formas, día tras día".

Irene Alemany (Alemany&Corrio) superó un cáncer de mama gracias al trabajo y a la investigación que se desarrollan y aplican en el Institut Universitari de la Vall d'Hebrón y en el Institut Oncològic Basselga. Y quiso mostrarse agradecida. Desarrollando un concepto que me encanta: ser solidario no significa dar algo sólo si te sobra. Ser solidario significa compartir todo lo que tienes. Ser solidario, añadiría, implica preocuparse de verdad (en los detalles de cada día) por los demás. Ser solidario, en el caso de Irene, significa hacer un vino, El Microscopi 2013, de merlot, cariñena y cabernet sauvignon (agricultura sostenible, levaduras de los viñedos, sin filtrar) y ponerlo a la venta por 8€ (gracias a la ayuda de Vila Viniteca, donde se puede comprar). El 100% de las ventas de este vino irán a la compra de un microscopio que los del Vall d'Hebrón necesitan.

Vamos a decidir cómo queremos ver las cosas, ¿no?, pedía Foster Wallace. La de Irene es una manera hermosa de verlas. Y la comparto. Yo voy a comprar el vino y creo que no hace ni falta que hable de él. Me sabrá a gloria.