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07 noviembre, 2015

Barranco Oscuro, Salmónido 2014

Barranco Oscuro, Salmónido 2014
En las alturas de la Contraviesa, los Valenzuela han sobrevivido a contracorriente. Vienen de muy lejos estos 'salmones': Barcelona y Valencia. Han cruzado mares y ríos, han creído y labrado, han plantado y vendimiado. Este rosado de mil uvas distintas, de sabor único, es su metáfora. Por fin: todos los colores en uno. Todos los esfuerzos en uno. Vino de altura, vino de intensidad, de concentración, esfuerzo y frescura. A contracorriente encima de los 1000 metros. Una vida a contracorriente en este vino. 15%. Viñedos entre los 1280 y los 1368 msnm mirando al Mediterráneo desde esa posición única, privilegiada, pura. Para la vida, para las uvas, para parir un vino.

Me atrevería a decir que todas las uvas han fermentado juntas; que el vino ha sido prensado en el momento justo en que su color se parecía a esas huevas únicas, entre el salmón intenso, el rojo clarete y el naranja de las tejas añejas; y que ha pasado algún que otro mes en maderas viejas. Puede que no. Intento explicar mis sensaciones con este vino, que me ha desbordado: noto la madera pero a lo mejor es de un poco de raspón. A veces es la propia nobleza y vejez de una parte de las cepas que aporta ese aroma al vino. Y a veces procede de una corta estancia (es un 2014) en barrica... En todo caso, es un vino casi de lágrima y de santuario en las alturas, con aromas de brezo y vegetales, con aires de mermelada de tomate.

Al mismo tiempo que te penetra cierto dulzor (alguna uva blanca o algo de garnacha...), el aguijón, la aguja de un arbusto con bayas rojas, se clava en tu paladar. Endrinas. Vino agreste y salvaje con ese aire lejano de madera vieja, un vino antiguo que sabe a otoño y a posada. Pan de mosto, levaduras y cerezas del madroño. Frescor de altura, intensidad, sequedad y austeridad. Viento. Imposibles (pero están ahí, y juntos) pomelo rosa, jengibre, masa madre y arándanos rojos acídulos. Volumen y entidad. Persistencia y mundo élfico: amor por la vegetación y por las pasarelas imposibles entre Naturaleza y seres humanos.

Ya han llegado. Del Mar de los Sargazos al Mulhacén ha sido su camino invisible. Hoy, Barranco Oscuro es una de las realidades más atractivas, cambiantes y siempre sorprendentes del panorama del vino español. Salmónido 2014: para librepensadores  y anarquistas vínicos de corazón.

15 febrero, 2015

Pagos de nona Mil Razas 2014

Mil razas 2014
Los caminos por los que uno llega a un vino no tienen número ni fin. Una de las cosas que más íntima satisfacción me da es descubrir un vino del que no sabía nada pero para llegar al cual tenía todas las pistas a mi disposición. Pero no sabía nada de él. Y el azar (¿o no...?) me puso en cuestión de un par de horas no sólo una copa en la mano, sino la posibilidad de poder charlar con una de las personas que lo hacen. Tenía en la cabeza y en mis notas, incluso había probado ya una botella, el nombre de Finca Las Caraballas. Un verdejo del que pensé "hay que ser pacientes y seguirle la pista". Sin más. Pero retuve el nombre de los dos enólogos que lo hacen: Jesús Hermida y Esmeralda García. Miércoles por la tarde. Tras el trabajo, había quedado con una persona que nos va a proporcionar una de las mayores sorpresas del año en garnachas blancas. No puedo decir más ahora mismo porque el vino no tiene ni nombre. Pero va a romper los esquemas... Antes, tenía una cita con otra persona. Y antes, justo cuando salía de casa, me llama un crack: Orlando Lumbreras. Un tipo que lleva tanto vino como música y amor por el buen comer en la sangre. Una pieza, una joya. Me cuenta un nuevo proyecto que va a explotar en el próximo Fenavin (estén atentos).

Y termina la charla, como quien no quiere la cosa, diciéndome "¿conoces Pagos de nona? Hacen un clarete de los que nos gustan a ti y a mí! Son los de Caraballas pero en sus tierras del Bierzo" Y ahí queda la cosa...Me voy para Monvínic, tengo mi primera entrevista: ¡no hay mejor oficina para mí en Barcelona, mi segunda casa! Y mientras espero a mi segunda entrevista, me levanto y voy a charlar con Isabelle y Cèsar. Con ellos en la barra, una pareja ante una botella de forma curiosa (foto superior, tomada con poca luz y el iPhone...lo siento). Me acerco discretamente para intentar ver el nombre del vino y leo "Mil razas". Caramba, pienso..."¿será como un mil leches pero en vino? Qué interesante!" Isabelle rompe mi aproximación silenciosa y me presenta "Joan, ¿conoces a Esmeralda y a Israel? Nos están hablando de este vino" No, no les conocía...pero "Esmeralda"?... "Un vino que tiene un precioso color de mezcla de castas y, sin más, parece uno de mis tintos/rosados/claretes preferidos"? "Serán ellos!!!???" Y vaya si era Esmeralda García (con su representante en Catalunya, Israel Burgos) y una botella del vino del que, apenas dos horas antes, Orlando me cantaba maravillas. Esas casualidades de la vida me atrapan, me sorprenden, me alteran, me enamoran, me encantan. ¡Me suceden!

En Pieros (Bierzo, León), Esmeralda y Jesús tiene puestas sus esperanzas personales. Suelos de pizarra, mezclados con tierras de arcilla profunda, roca madre muy abajo, viñedos entre 80 y 200 años y  un nombre para la bodega que quiere rendir homenaje a las abuelas que, con su esfuerzo, hicieron posible su realidad, hoy. Un vino, este Mil razas, de 13,8% de alcohol, que mezcla, ¡en efecto!, todas las variedades de la zona en una sola vinificación, con un 25% de raspón: mencía y alicante (garnacha tintorera), entre las tintas; jerez (palomino fino), godello, treixadura, donablanca, garnacha blanca, malvasía, jijona, entre las blancas. Levaduras indígenas, mínimo sulforoso total (10 mg/L!). Unos pocos meses en madera de la zona, castaño, y a la calle. Necesita el vino algo de reposo, centrarse en botella y encontrar sus mejores condiciones gastronómicas (miren la foto inferior: yo no estuve nada lejos con esa fastuosa y fina terrina de caza, con conejo de protagonista) pero apuntó unas maneras tan interesantes, que no me resisto a este apunte dominical: rústico y fino al mismo tiempo. La fuerza y acidez de la jerez en equilibrio con los aromas de la alicante. Cerezas en alcohol, fresas salvajes, cielo azul y tierra roja. Arcilla y sal. Ciruelas algo pasas. Fragancia y sapidez. Amabilidad y tensión. Versatilidad y autenticidad. Lleva el vino un mínimo filtrado que no parece sustraerle aromas ni sabor. Orlando llevaba razón y yo me quedo, de regalo, con el nombre de una nueva bodega, Pagos de nona, que creo que nos seguirá dando alegrías.
Terrina de caça 2
Postscriptum. Y de golpe me doy cuenta de que la tienda que va  a vender este vino a partir de la semana que viene es la que está más cerca de mi casa. Bajo, doblo la esquina sin bajar de la acera y: El celler del Ninot!!! Gente con sensibilidad y que se está abriendo a  todo tipo de vinos. ¡Qué suerte la mía!

11 diciembre, 2014

Wine & People:Wine & Fun:Drink & Enjoy

Wineandpeople es una plataforma que facilita el encuentro entre personas que buscan compartir buenas botellas y mejores momentos. Monvínic es mi lugar de vinos de referencia, uno de los mejores del mundo. El pasado día 3 de diciembre tuve la suerte de poder compartir con unos cuantos amigos la presentación de Wineandpeople en Monvínic. La combinación fue mágica y las personas que vinieron, pusieron el resto. Me pidieron que eligiera las botellas que me apetecieran de entre una selección hecha por Fernando Angulo, qué privilegio... Y que las contara a mi manera. Eso hice. Lo pasé de primera y creo que los que me acompañaron no lo pasaron mal. Aunque en ese momento di mucha información sobre cada bodega y vino, centré mi atención en las personas. Ellas son las que, con su actitud, con su punto de vista y con sus gustos, interpretan al viñedo y lo convierten en material sensible que puede ser olido y bebido en una copa. Las personas. Ellas hablan de sus vinos tanto como los propios vinos. Intenté entrar en su corazón y en sus vinos a través de una foto. Así fue.
Pierre Clavel a punto de vendimiar
Domaine Clavel. Coteaux du Languedoc. Les Garrigues 2011. 60% syrah, 8% carinyena, 32% garnatxa. 14%. El antihéroe, el hombre con alma y sonrisa permanentes, el hombre hecho a si mismo y que ha sabido superar todas las dificultades, sonríe como su vino, es fresco y ágil pero con carácter. Tiene una nariz poderosa, de laurel y romero, de tomillo y, casi, de buqué garni, de aceitunas negras muertas y de aguja de pino en el suelo. Es un vino alegre y redondo, sencillo pero con una personalidad que no decae. Pasa como si nada...Un vino muy de su tierra, con frescura de arcilla roja y aires de hormigón.
Valérie Frison de Marne
Demarne-Frison NV (pero es 2011) Goustan BN. 100% Pinot noir. 12,5%. Degollado en noviembre de 2013. En esta época, Thierry de Marne y Valérie Frison hacían este champagne juntos. No sé qué es de quién en él, pero en el retrato de Valérie (desde 2015 estén ustedes muy atentos a la etiqueta Val'Frison!) veo algunas cosas que me gustan. Veo alegría y un perfil claro, veo también carácter y naturalidad. Veo estructura y agilidad. Goustan 2011 es un vino estructurado y sápido, con buena tanicidad y el perfil mineral de la tierra de cal y sedimentos marinos tanto como el de la fruta negra que lo integra. Un champagne vinoso y de muchas posibilidades de combinación. Con perfume de zarzamora y de violetas, íntegro y poderoso  tanto como fino en su evolución. Un vino que llena todo con persistencia e interés.
Françoise Bedel en su viñedo
Françoise Bedel, Dis, “Vin secret” NV, pero mayoritario de 2005. 80% Meunier, 15% Chardonnay, 5% Pinot noir. 12%. Degollado en diciembre de 2012. Françoise Bedel es una mujer discreta y firme, de profundas convicciones nacidas de crisis personales. Sabe qué hace y por qué lo hace. Con delicadeza y determinación. Su cuvée Dis, "vin secret"  de 2005 es un vino delicado. Hay que acertar con el día y las horas de descanso de la botella abierta (ella lo decanta, nosotros no lo hicimos...) pero es un vino fino. A pesar del poder del meunier dominante, la añada, el reposo y el largo degüelle ofrecen un perfil de finura, de manzana reineta madura, de ralladura de piel de limón, de galletas de mantequilla con ese limón. Tiene una burbuja delicada. Un vino que entra con suavidad y que no para de decirte cosas.
Laval, Vincent
Georges Laval, Cumières premier cru BN NV, pero 2011 (90%) y 2010 (10%). Chardonnay 50%, Pinot noir 30%, Meunier 20%. 12%. Degollado el 7 de abril de 2014. Vincent Laval es un hombre de la tierra. Cayó dentro de la "marmita" del champagne y la barrica de pequeño y ahí se ha quedado. Austero y firme en sus convicciones, sutil y delicado en su trabajo en el viñedo y en bodega. Serio pero con la complicidad a flor de piel. De todos los bebidos ese día, quizá sea este Cumières el que se muestra más tierno y, casi, todavía por ensamblar en botella. Los meses de barrica por separado, el degüelle reciente, hacen que el trabajo en botella se sienta, todavía, necesario. Con las horas, el vino acaba revelando la pureza de su terroir, su alma clásica, la belleza del equilibrio (que ya se intuye) entre las variedades y el ligero, persistente, dominio de las tintas.
David Leclapart bebiendo
David Léclapart, L’amateur NV pero es cosecha 2010. Blanc de Blancs pas dosé. 12,5%. Degollado en mayo de 2014. Léclapart es otra persona de convicciones, un alma sensible y con espíritu de artista tanto como de artesano. Su Amateur muestra esa sensibilidad puesta al servicio de la expresión radical de la tierra de sus cepas. Aromas de hinojo silvestre, aires de caliza, recuerdos de hierbaluisa,  acompañan a una boca llena de energía  y de fuerza. Es un vino que agradece las horas de botella abierta y en copa. Con ellas, acaba mostrando el perfil más íntimo y fresco de un chardonnay que nació, casi, con alma de tinto.

Terroir al Límit, Roc d’Aubaga 2013, DOQ Priorat. 60% garnatxa blanca, 30% garnatxa negra, 10% garnatxa gris. 13%. Es el regalo de un amigo, Dominik Huber, que me permite hacer el vino que tengo en la cabeza en el Priorat. Viñedos en La Morera, orientados al norte en tierra de arcilla fresca y franca, de cantos rodados y sedimentos marinos. Un vino que sólo busca fruta y volumen en boca, aunque empiece con una reducción que pide a gritos una decantación. La fruta llega con el tiempo. No hablo por mí, faltaría más. Intento transcribir lo que escuché alrededor de la mesa. Emociona por su color. Cuesta entrar en él por esa reducción evidente. Recompensa con las horas por la intensa, sin filtros, carga frutal que esconde. Frambuesa (caramelo de palo Kojak), jarabe de fresas, zarzamora (con el recuerdo vivo de la vegetación) y frescura. En boca, se eleva y se hincha como un globo de garnachas, llena todo y acaba dando momentos de satisfacción a quienes tuvieron paciencia con él en la copa. Los meses van mostrando que, sin pretenderlo, hice un clarete de guarda...

El Bolli en la Mahina
Alba Viticultores, Alba sobre tabla 2013/2. Palomino fino de los pagos de Mahina y Miraflores, en Sanlúcar de Barrameda. 11,2%. La imagen es del Bolli. Él encarna el espíritu de la gran aventura de Alba Viticultores, con Fernando Angulo como ideólogo. La dignidad de la tierra pertenece a quien sabe escucharla. Las personas le dan lo mejor, la tierra lo agradece. Aunque haya otras personas que se emperren en hacer el mal y en acabar con esa vinculación personal, Alba Viticultores lucha por devolver la dignidad del trabajo, del esfuerzo a los viticultores de talento natural y fruta única, como el Bolli. Hablamos de la tierra albariza, hablamos de la expresión sin filtros ni máscaras del palomino fino con apenas un paso ligero por barrica sanluqueña muy vieja (manzanillera ella), de generoso velo en flor (la número 2 de 2013). Sal y cal. Hollejos y tierra. Levaduras y pan. Alegría de una buena idea y de un trabajo bien hecho. Frescura y alimento. Dignidad que viene del reconocimiento.

Los siete vinos evolucionaron positivamente a lo largo de las cinco horas en que convivimos con ellos. Descansan ahora en paz en nuestros corazones y forman ya parte de los cuerpos que han de volver a la tierra de la que salieron las uvas. Sensación de plenitud y de que, en ocasiones como ésta, el círculo se completa.

25 mayo, 2014

Ácrata bobal rosado Verano 2011


La cuesta sube hasta la ermita del Cristo de los Remedios y desde allí, el poder divino y el poder terrenal de Jesús Lázaro de Diego (Kirios de Adrada) dominan Adrada de Haza (Burgos). "Vinos de la tierra y de la Vida" es su lema. En el caso de Jesús no hay palabrería ni vanidades. Seriedad, austeridad, trabajo intenso, sentimiento profundo. Sus viñedos están en ecológico desde 1993 y en biodinámica desde 2002. El paso de los años acabará poniendo a cada cual en su lugar y la forma en la que Jesús trabaja sus campos y las uvas recibirá su recompensa. El reconocimiento de los que amamos las cosas auténticas ya lo tiene, tanto con la variedad de uva estrella de la DO Ribera del Duero como con las que embotella como Vino de la Tierra de Castilla y León. Con estas últimas ideó un homenaje a aquello que hace que sus viñedos sean lo que son: el respeto máximo  hacia ellos en cada estación del año, consciente de que aquello que la tierra te acaba dando es proporcional a lo que recibe de nosotros. La colección Las Cuatro Estaciones del Año entronca con la más romana tradición del culto a los símbolos de cada una de ellas. Primavera, con albillo, pirulés y flores. Verano, con bobal y trigo. Otoño, con garnacha y hojas caducas. Invierno, con nieve en los campos y monastrell.

Las variedades llamadas "valencianas" en la Ribera son las auténticas protagonistas de esta recuperación de tradiciones vitivinícolas, aquellas que llegaron del Levante hace muchos años y ya nadie considera como de la zona, sobre todo la bobal. Pero Jesús sabe que sí lo fueron y con ellas nos ilumina con dos de los cuatro vinos de la colección (verano e invierno). Desde mi visita en marzo de 2013 (aguanieve caía sobre Adrada...), me quedé prendado de la bobal y la garnacha (otoño). Por casualidad las encontré hace bien poco en La Vinoteque de Terrassa (¡qué tienda tan interesante!) y el recuerdo vivo del Ácrata rosado del 2012 (en marzo de 2013 todavía estaba fermentando y tenía unos sabores...), hizo que me llevara una botella del 2011, que no había probado jamás. Homenaje a los claretes de antaño, este bobal procede de viñedos en vaso de entre 70 y 100 años, despalillada la uva y con fermentación espontánea y natural, sin clarificar ni corregir, la altura (sobre los 900 msnm) y la edad de los viñedos, el cultivo y las largas fermentaciones otorgan un carácter único a este vino. Es un rosado de 14% vendimiado en octubre que necesita aire en la copa y dosis de paciencia. Cuando se abre muestra un estilo largo y goloso, tanto en nariz como en boca. Guindas y fresitas maduras del bosque, cuerpo y untuosidad. Zumo de granado y naranjas sanguinas, madroño y, con el oxígeno, un cuerpo que del  volumen pasa casi al estilete. Largo y con un posgusto algo amargoso, trae también recuerdos de higos en sazón y de levaduras. Me costo 6€...

01 septiembre, 2013

24 horas con Nistal 2008 de J.L. Mateo

Nistal 2008
He escrito ya sobre José Luis Mateo y su bodega Quinta da Muradella (DO Monterrei, Verin, Ourense) más de una vez en este cuaderno. Es de los pocos que repite con cierta asiduidad. Y eso lo dice ya todo para mí. Todo sobre cómo son sus vinos, pero también sobre cuál es su sensibilidad hacia la tierra y sus gentes y, lo más importante, sobre cómo es él como persona. Superó los corsés de la formación y dedica, ahora, toda su intuición y pasión a entender qué pasa cada año en sus viñedos, cómo debe ir modificando su laboreo y sus técnicas de vinificación. Cada año se pone él mismo y pone todo en duda. Las horas que pasamos juntos en mi último viaje son de las más intensas que he vivido en él.

Uno de los ejemplos más notables de su inquietud es este vino único, rosado (bastardo, garnacha y mencía, por sangrado, 13%), Nistal 2008, del que no sabemos si habrá segunda edición...Un caso para reflexionar porque sin someter al vino (no, por lo menos, que yo lo huela o sienta) a una vinificación específicamente pensada para el envejecimiento (como podría pasar con los rosados de Viña Tondonia o de Tobía), el vino lleva ya cinco años en botella y esta, mi tercera botella, está en una forma todavía espléndida que dice, sin más, que la cosa sigue. Sabéis de mi pasión por los rosados que andan al otro lado de la línea del tiempo. Suelo encontrarlos más en Francia (Champaña sobre todo) que en España o Italia. Sin duda, Nistal 2008 es uno de ellos. En las botellas que queden, es uno de ellos.

Rosado con alma y andares divinos: en el color, cuando cae en la copa y cuando deambula por ella. Púrpura. Enterísimo y con un cuerpo redondo. Endrinas. Cerezas. Brezo. Mora madura en la zarza. Espliego. Cinco años y está en pleno vigor este vino. Un rosado más allá de los tópicos y las marcas. Poderoso y sugerente en nariz, aromático y fragante. Ligero y ágil en boca. Vegetal que me hace pensar en humedad y frescor: musgo y líquenes. Es un vino radical y profundo. Arcilla húmeda. Flor de mirto. Es un vino azul. Con las horas, cada vez hunde más sus raíces en la tierra. Mirto y más brezo. ¿Se acabó ya? Apenas me ha durado 24 horas. Con Zweig, 24 horas en la vida de este vino son una gran experiencia.
Viñedo en Castrillón 100 años de JL Mateo

26 diciembre, 2012

Las palabras justas

Léclapart L'Alchimiste 2008
En el sentido del DRAE, "Exacto, que no tiene en número, peso o medida ni más ni menos que lo que debe tener." ¿Quién puede decidir cuáles y cuántas son las palabras justas, necesarias, medidas en la descripción de un vino? Asisto, perplejo, a una corriente intensa de opinión en los últimos tiempos. Curiosamente, por lo menos para mí, la veo animada sobre todo por profesionales de la prescripción, por gente que recomienda desde la sumillería, qué beber en una mesa o qué comprar en una tienda. Critican el lenguaje demasiado técnico, a ratos críptico, con que se suelen describir los vinos. Y lo hacen desde la perspectiva de que ese lenguaje aleja al consumidor potencial del consumo del vino, le asusta, le intimida.

Yo no creo en ese punto de vista. En primer lugar porque nunca he oído a un consumidor/lector quejándose de falta de entendimiento ni tampoco he leído quejas o críticas razonadas escritas por no profesionales del vino. Perdón, sí las he leído: no citaré nombres o fuentes porque ni me molesté en anotarlos, pero recuerdo la lectura de alguna columna firmada por grandes escritores que no tenían idea de qué estaban hablando, opinadores profesionales que tienen la obligación diaria o semanal de escribir sobre algo. No se pueden permitir el lujo de callar sobre cosas de las que no saben. Sucede en periódicos, en radios, en televisiones. En segundo lugar, no creo en él porque las palabras adecuadas, las necesarias, las decide quien escribe en función de las impresiones y de la información que tiene de un vino. Y cuando las publica, quien decide si funcionan o no, en relación a los parámetros que sea, es el lector, cada lector. Dos acciones, pues, individuales que, sumadas en el universo lingüístico que sea, dan una infinita variedad de posibilidades de acierto y desacierto, tantas que se me hace imposible aceptar una corriente de opinión  que las reduzca o generalice.

Pongo, hoy, los ejemplos de mis vinos de ayer, en la comida de Navidad que es tan importante, para nosotros, como la de hoy, la de Sant Esteve. David Léclapart, L'Alchimiste 2008. De Trépail, pinot noir de premier cru. Sureste de la montaña de Reims, dentro de su parque natural. Léclapart es un hombre sensible, dedicado en cuerpo y alma a sus vinos a través de la biodinámica. Hoy me siento cansado de tanto digerir y mal dormir. Quizás me alargaría en la persona que es también un personaje. Pero elegí su vino para descubrir sensaciones con la escudella de Nadal y la carn d'olla. Funcionó, pero hay cavas y champagnes que funcionan mejor. Incluso si pienso en champañas rosados de pinot noir, el Cuvée Fidèle de Vouette&Sorbée me parece más adecuado para esos platos, menos maduro, más fresco. Es un vino con recuerdo grande de la madera, a ratos incluso parece un vino de Selosse. Arándano rojo, grosella también, aunque en nariz es madura. Cereza recién cogida. Tiene un tanino firme y delicado. Un vino especial en el que la burbuja es mera anécdota. Como champagne rosado, en mi experiencia suena a único, lo cual no es sinónimo de extraordinario. Es un vino de placer, con poder y garra, pero que acapara demasiada atención. Casi para beber solo, aunque su precio es excesivo. Vale menos de lo que cuesta.
Arbossar 2008
Sigo cansado y aunque conozco y sé cómo es Léclapart, conozco mucho mejor a las personas que hicieron este vino en 2008. Terroir al LímitL'Arbossar 2008. No me parece necesario describir su influencia sobre cómo es el vino, pero es evidente para mí que ellos (en esa época Huber, Sadie, Sabater en el campo) hicieron un Arbossar especial ese año. Es un viñedo especial también para la carinyena. Poco habitual que personas en esa época (cepas de más de 80 años) la plantaran con una orientación radicalmente norte y noroeste. Recibe sólo el sol de la tarde en una zona de Torroja, además (justo encima del pueblo), húmeda y con una fuente natural. Año fresco, además, con diferencias térmicas entre el día y la noche menores de lo habitual y buena lluvia en los meses cruciales. El resultado, por poco esperado (las condiciones, en esa zona y en 2008, puede que no fuesen las mejores para la carinyena) es espectacular. Ha integrado ya por completo la madera y ofrece las mejores características de un gran priorat, con aromas sutiles del campo (la vegetación que rodea y puebla ese viñedo, tomillo y orégano, hinojo) y de la fruta (moras en su punto de madurez, ni más ni menos; cerezas). Tiene un plus este vino: es ligero y fresco, tanto en nariz como en boca. Agilidad y frescura le convierten en un vino de gran placer y perfecto acompañante para el pollo relleno de Navidad. Es un vino que vale lo que cuesta.

Equipo Navazos, La Bota de Palo Cortado "bota punta", n.6. Para mí se trataba de otro experimento. Mi última botella del n.6. Sé que no habrá otra (salieron apenas 300 de esa saca de abril de 2007) y a pesar de ello, quiero tomarla con turrones, polvorones y barquillos. Hay frutos secos en ellos, tanto en el vino como en los dulces. Los polvorones, además, vienen de un convento de Morón de la Frontera. Sencillamente: me apetecía empezar en el norte tanto como terminar la comida en el sur.  El vino de esta botella tiene una sutileza y una delicadeza tales que le sobra cualquier palabra. Si encuentran una botella, no dejen pasar la ocasión. Vale mucho más de lo que cuesta. ¿Han sido éstas las palabras justas? ¿Las que cada vino bebido y descrito necesitaba para que se hagan ustedes una idea? No lo sé, por la sencilla razón de que cada uno de ustedes es distinto y va a recibirlas de manera distinta. Sí sé que fueron vinos escogidos con plena conciencia de por qué quería beberlos ayer. Pero han sido descritos tal y como me siento hoy, no ayer...También estoy seguro que si los bebiera pasado mañana, los vinos sabrían distinto y yo los bebería y describiría con matices y datos distintos a como lo he hecho hoy. Las generalizaciones no sirven para nada en la vida. Para los vinos, para beberlos, para hablar de ellos, menos.
La bota de Palo Cortado Bota Punta n.6

07 agosto, 2012

Primeras impresiones

Son Bordils muscat 2011
Estamos en las de siempre: tomen ustedes la buena voluntad. Las conexiones funcionan como funcionan, el ordenador que tengo aquí sirve para lo que sirve, mi nueva cámara de fotografiar (en la que tengo depositadas grandes esperanzas: para mi nivel, mínimo, es como jugar con Dios, una Canon Powershot G12...) no se entiende con él (no puedo tomar fotos en RAW porque no puedo editarlas...) y, como siempre, volvemos a lo esencial. Si puedo publicar alguna cosa digna de ser leída a los pies de Sant Salvador, será porque ustedes son buenos y generosos conmigo. Volvemos a lo esencial. Texto y experiencias. Mercado, ayer domingo, en Felanitx. A mí no me entusiasma porque viene poca gente de fuera con sus frutas y verduras y casi todo se va en marroquinería y en trastos de chamarilero. Ventajas. Dos: Felanitx es de los pocos mercados con edificio estable y gente que vende aquí todo el año. Sabemos donde vamos. La segunda es que hay un buen puesto de queso y eso, en Mallorca, aunque suene paradójico, es poco habitual. Quesos con leche sin pasteurizar tanto de Mallorca como de Menorca, de vaca y de oveja sobre todo, y algunos otros, industriales pero dignos. Entrando por la puerta norte del mercado a mano izquierda, en los soportales. Son buena gente, te dejan probar todo y ayudan con información. A ella le persigue un estigma: se gana la vida vendiendo algo que nunca come. A él le va a perseguir otro: tuvo a tiro de piedra la última lotería que tocó en Santanyí (venden allí miércoles y sábado) y no compró.

Hoy es un día raro. Hemos amanecido lloviendo y con la tierra liberando todos sus aromas. Sensaciones que impresionan si vienen de un campo sediento. Ha salido el sol y hemos corrido hacia la playa. Una de nuestras preferidas: cala sa nau. Todos planeando sus cosas para un día de lluvia y nosotros, casi solos en la cala. Un lujo, que hemos "pagado" bañándonos con lluvia en el mar, una delicia poco habitual. Sa nau es casi única en Mallorca: un manantial de agua dulce desemboca allí y una parte del agua es menos salada y fresca que la otra. Sigue lloviendo y saliendo el sol. Durante todo el día. Plou i fa sol...Lo mejor, por ahora, ha sido la harina: la ensaimada llisa de ca'n Figaseca y sus panades, la de carne y la de guisantes con sobrasada. Sobresalientes. Una experta en el asunto me susurraba el secreto de esta panadería (C/ sa plaça, 7): su punto exacto de cocción. Lo clavan, hagan lo que hagan. Miquel "Maikel" Juan y su gente siguen en forma. "Maikel", de quien se publica una entrevista apasionante en el último número del Setmanari d'interessos locals de Felanitx (número 3795), nos demostró (aunque él no lo sepa) cuán en forma está: estábamos tomando unas tapas en ca n'Usola (uno de los pocos locales donde se cocina casero en el pueblo) cuando, a eso de las dos de la tarde, se sustanció, gafas oscuras y sombrero de paja. Soltó una conferencia sobre lo que llamaba bacterias internas en hombres, mujeres y sus respectivos sexos (sentido literal), que nos dejó a todos entre la perplejidad y la hilaridad. Como dice su hijo: el panadero de ca'n Figaseca, escritor ocasional, artista y director de cine, filósofo las 24 horas del día, es todo un personaje.

De vinos no andamos muy bien. Les confesaré. He empezado a probar cosas de 2011 (verano y cosecha que, en parte, viví en la isla) y no he bebido nada que me haga sonreir de nuevo. Por ahora...Tengo ya citas apalabradas con Can Majoral, con Toni Gelabert, con su yerno (que trabaja en el nuevo proyecto de un multimillonario alemán en Es Fangar, cerca de Son Proenç), con los que han amaestrado focas para aparejarlas con gallinas. Saltarán "liebres" como cada año. Pero todavía no. En la foto superior, y por un precio de supermercado cercano a los 10€, tienen ustedes la pequeña frustración del Son Bordils Muscat 2011. Un vino monovarietal de moscatel de grano menudo, VT de Mallorca de una finca cercana a Inca, que tiene el problema de que no dice en boca y en posgusto aquello que parecía revelar en nariz. Es de aromas bonitos, muy de moscatel estrujado, buenos terpenos y frescura. En cuanto llega a la boca, se nota un trabajo con lías que deja un excesivo glicerol y un cuerpo untuoso. Además, el alcohol (14,5%) pesa demasiado: tiene esa última punta alcohólica en el paso por el esófago que hace que aquella frescura que la nariz prometía, se desvanezca por completo. El primer rosado tampoco ha sido nada del otro jueves. De nuevo 2011 parece pesar. En la foto inferior, el Son Caló rosat de Miquel Oliver (DO Pla i Llevant, en Petra), hecho con callet y fogoneu. Tiene un aire y un poco de boca casi tánica, se le nota cierta fuerza y empuje. Es acídulo y asoma un recuerdo que va de las cerezas al arrayán. Pero es poco consistente en boca, apenas aguanta un queso de vaca muy poco curado y tiene, casi, un punto de cierta "suciedad", como de madera vieja (aunque no la lleva, claro) que no ha sido bien lavada. Vale 5€, eso sí, pero no ha sido un vino que me haya satisfecho, como había hecho en otras añadas.

Quería terminar hablando del fiasco de Tripadvisor, que hoy airean los periódicos, pero casi me da pereza. Que haya quien compra opiniones, quien se las inventa, algunos más que se dejan vender, otros que sufren la manipulación y la mayoría que no entendemos nada, aunque sabemos que lo único que hay detrás (de casi todos) es puñetero negocio, quizás no debiera sorprenderme tanto...
Son Caló rosat 11

21 mayo, 2012

Hostal Sport en Falset

Hostal Sport a Falset
La historia que siempre se reescribe, la de la inmortalidad, es la del ave Fénix. En la tradición grecorromana, circulan varias versiones, pero la síntesis es la siguiente: Fénix es un pájaro fabuloso, de plumaje rojizo y tamaño de águila. Vive 500 años y cuando siente cercana su hora, construye un nido con especias y plantas aromáticas. Pone un único huevo que cuida durante tres días. Al tercer día, arde el nido. El Fénix se quema por completo pero de las cenizas del nido, se salva el huevo y de él  nacerá un nuevo Fénix. Cada 500 años. Si unimos a este mito otra creencia del Mundo Antiguo sobre la inmortalidad, tendremos las claves para comprender qué es hoy y qué representa el Hostal Sport en Falset. Se trata del símbolo de las Cuatro Estaciones vinculado a la vida de la cepa y al vino. Las Cuatro Estaciones se suceden la una a la otra sin interrupción, como la cepa encadena la aparente muerte (la llegada del invierno) con un nuevo renacer (cada primavera), la madurez de la planta (verano) y la sazón (la cosecha cuando empieza el otoño). El mosto, que nace de esa sucesión jamás interrumpida de las estaciones, se convierte en vino gracias a la fermentación furiosa, diría báquica de la que, de hecho, todo nace y es. Y el vino, cuando lo bebemos y nuestro cuerpo y mente se apoderan de él, se convierte en símbolo de inmortalidad y de nuestra unión con la tierra que nos da todo.

Pongamos nombres y apellidos. Hostal Sport a las puertas del Priorat. No me gusta imaginarlo sólo como parada y fonda de una ruta que nace en Barcelona y sigue hacia Valencia. Es eso, sí, pero sobre todo, es una de las puertas a la inmortalidad que, por supuesto, se encuentra en el Priorat. No fue casualidad: los monjes escogieron esas colinas y la sierra del Montsant para construir las escaleras que les tenían que llevar a Dios. Otra manera de ser inmortal tras la muerte...El Hostal Sport, nacido el 1923, se quemó por completo a los 84 años de su fundación. Quedaron cuatro paredes y una voluntad. La de la familia propietaria, los Domènech, para hacer renacer de esas cenizas al Hostal que simboliza la hospitalidad de la comarca. Por historia y por presente. El Sport, además, representa la mejor tradición fondista de Catalunya, la de los desayunos con cuchillo y tenedor. La de los cocineros anónimos, que viven por y para las pequeñas cosas bien hechas de la cocina  de cada día. La de la amable acogida y la cama preparada. La tradición de la restauración, de la reparación nocturna y la de la continuación del viaje.

Sucede, ahora, que el Sport es, además, puerta de entrada al Priorat, no sólo parada para un viaje que siempre tiende hacia el Sur. Tuerzan Ustedes hacia el norte y usen las habilidades, contactos y conocimientos de su actual propietaria (cuarta generación familiar) para comprender por qué la inmortalidad, además de con el ejemplo del ave Fénix, se consigue a través de la comprensión profunda de la tierra, de sus vinos, de sus monumentos. Por qué no hacerlo con los vinos del Priorat y del Montsant. Si los Cartujos subían y bajaban del cielo con ángeles y querubines desde Escaladei, ¿por qué no buscar dónde están, hoy, esas escaleras? Antes del más largo viaje (que no es otro que el conocerse a uno mismo: el Priorat es un gran sitio para hacerlo), restáurense Ustedes a gusto. Hacía muchos años que no paraba yo en el Sport, muchos, y me llenó de placer (por inesperado, mayor), la sencilla eficacia de su propuesta: excelente coca con tomate y aceite. Gustosas arbequinas para el aperitivo.  Buenísimas croquetas hechas con el pollo de la sopa de la noche anterior. Extraordinarios calamares a la romana, tiernos como el amanecer, suaves y esponjosos como los de las abuelas. Suave, al punto, bacalao (gran tradición prioratina) a la romana. Atractivo y contundente menjar blanc. Una carta de vinos que contiene alguno de los grandes tesoros de la DOQ Priorat (la bodega estaba en otro edificio...). Tres puertas, tres reflexiones para la inmortalidad del lector se abren en el Hostal Sport: la del ave Fénix. La de las Cuatro Estaciones y el vino. La de los Cartujos y la historia y paisajes del Priorat histórico. ¿Van Ustedes a negarse tamaña indulgencia?
Calamars a la romana de l'Hostal Sport de Falset

09 enero, 2012

En Valladolid, Villa Paramesa

Ravioli de Conejo en Villa Paramesa, VA
Hoy voy a hacer alguna excepción. La más importante: cuando como en algún sitio que me gusta mucho, suelo publicar una foto de lo comido y una de lo bebido. Hoy van dos (más las que publiqué ya en Twitter) de lo comido en Villa Paramesa, uno de los sitios más recomendables que me ha sido dado visitar en los últimos tiempos. Lo de las dos fotos dice ya mucho. Si la recomendación viene de mi amigo Roberto González, alias El Pingue, la cosa promete más. Hicimos una primera incursión donde disfrutamos de algunas de las recetas premiadas (¡sus tapas!) y donde el buñuelo de manitas de lechazo me pareció un sutil y delicado homenaje a uno de los grandes productos de esta tierra. Gran textura y mejor sabor. De la atención en una barra y local muy concurridos, algo dije ya pero hoy me reafirmo: nos atendió Jesús (aunque Javi y Alicia estaban muy activos en sus "sectores" y ayudando en los otros cuando hacía falta), que demostró una profesionalidad enorme y gran capacidad de resolución. Y siempre con una sonrisa en la boca. De esa primera visita, me quedo también con un Viña San Román 2007 que empezó a mostrar buenas dotes. Le faltan años de botella, pero el hecho de ser servido desde mágnum (otro detallazo del local: ¡casi todas las botellas de tinto que abren por copas son mágnums!) le dio un aire, una fruta y una ligereza no habituales con tan pocos años de botella.

La segunda visita (ya con el Pingue) no hizo más que confirmar las buenas sensaciones de la primera. Esta vez nos sentamos al fondo (hay dos mesas) y nos atendió Alicia, sumiller y (si en esta casa se pudiera usar este término, que creo que no...) jefa de sala. El trato fue tan exquisito como con Jesús, pero con un aire mucho más relajado y personal. La calidad, lo comido y lo bebido, tuvieron la misma grandeza. De las maravillas que, en esta casa de comidas, inventa y cocina Jose (aquí todos son iguales: discretos pero con talento), destaco otras dos. Arriba la que me pareció más original de estos días en Valladolid: ravioli de conejo, pesto de menta, queso y ciruela. El bric era ligero y cubría con discreción y firmeza un corazón de delicado y tierno conejo. La combinación, en el paladar, de ese bocado con un poco de pata de mulo cremoso y de la gelatina de ciruela fue, casi, culminación...¡si no fuera porque venían otras maravillas detrás! Yo me empeñé, en esta ocasión, con los Cigales. Este conejo lo combinamos con uno de los rosados populares ahora mismo en la zona. El de Salvueros 2011 (Hijos de Marcos Gómez), en Mucientes. Es un rosado con cuerpo y presencia, 13,5%, a base de tempranillo (80%) y resto de verdejo y albillo. Me da que hay una maceración prefermentativa que le da cuerpo, presencia, taninos y carga de frambuesa bien madura. En boca, en cambio, gana la acidez y un perfil más afilado. Como bien decía Alicia, este rosado será mucho mejor en un año. La traca y los pañuelos llegaron con los pies de cerdo de la foto inferior, que revivo en mi memoria y no consigo olvidar. Contundentes en su jugo, delicados en su textura, sabios en su combinación con la verdura.

Nuevo homenaje a un producto estrella de la tierra que tomamos con otro Cigales: de nuevo en Mucientes (desde que como el queso de la Quesería Artesanal de Mucientes, este pueblo me puede...), el Sinforiano crianza 2006 de las Bodegas Sinforiano Vaquero. Un tempranillo que procede de cepas centenarias y que ha pasado por 12 meses de barrica francesa y americana (si fueran de segundo y tercer año, mezcladas, estaría mejor la cosa...). Con 14,9%, este 2006 está empezando a absorber bien la madera y muestra aquello que la gente de la zona sabe bien: en la DO Cigales hay mucha fruta buena, mucha cepa vieja en tierra de arcilla y guijarros y espacio para grandes tintos. Ya conocemos algunos, pero a la que se lo crean un poco más (incluso en Valladolid no es fácil encontrar Cigales tintos) y estilicen sus vinificaciones, se salen. Ya intuyen Ustedes mi conclusión, ¿verdad? No voy a decir que haya estado perdiendo el tiempo en mis anteriores visitas a Valladolid porque hay un montón de sitios interesantes donde comer bien en esta capital castellana. Valladolid, para los amantes del buen comer y beber, es lugar imprescindible. No sólo congrega algunos de los mejores productos del país (en quesos, en chacinas, en carnes frescas de oveja y de cerdo, en panes...).  También tiene un montón de DOs a tiro de arcabuz. Que no sólo de Ribera del Duero se vive aquí, que también: tenemos Arlanzas, Arribes del Duero, Cigales, Toros, Ruedas, Tierras de León, Tierras de Zamora y Valles de Benavente. Pues en este paraíso rabelesiano, Ustedes lo adivinan, he encontrado ya mi lugar: búsquenme en Villa Paramesa.
Pie de cerdo en Villa Paramesa, VA

29 junio, 2011

Alianzas estratégicas

Suggo alla Giovanni (2)
Esto es: dos cebollas troceadas sin rubor y un sofrito de los de antes, poquito a poco y sin mirar el reloj. Sal y algo de tomillo. Tres tomates secos y muy reposados (más de un año) se añaden al proyecto de salsa, cortados en porciones mínimas. Se irán hidratando, cogiendo algo de volumen y aportando un sabor tremendo. Tomate natural (para 8 personas, por lo menos 800 gr), sal y azúcar. Orégano y algo de pimienta negra. Más chup-chup, muchísimo más...Carne de olivas muertas de Aragón, ¡sin hueso! Vueltas y más vueltas. Unas cuantas pasas de Corinto. Más vueltas (de madera, me gustan más). En un cazo aparte, se trocean unas cuantas anchoas (para esos 8, 4 anchoas: no tiene que dominar nada...) y se deshacen a fuego lento con un poco de aceite. Se incorpora ese DNA del mar a la salsa y se amalgama todo un cuarto de hora más. Que repose un poco y si hace falta, se rectifica de lo que sea menester, sobre todo de azúcar para que el tomate natural no domine con su acidez y el juego de complementos (las pasas de Corinto con las anchoas; las olivas con el tomate) señoree tu paladar. Pasta seca al gusto: en mi caso fueron fusilli al dente (los chavales aman los fusilli...). Yo prefiero esta receta sin ningún tipo de queso. El primer bocado es como si te pusieras el sur de Italia en la boca. ¡Qué impresión!

Un amigo que vive de vender y recomendar vinos (en la tienda de Uve-i, que también distribuyen) y de esto sabe un rato, no paraba de decirme "llévate los vinos de L'Heravi a casa, ¡sobre todo el rosado!" La bodega, que se llama Vinyes d'en Gabriel, está en Darmós (DO Montsant) y auque parece que no hay relación ni con angueras ni con asens, el propietario y animador del cotarro se llama Josep Mª Anguera Asens. El hombre recuperó viñedos en su pueblo, que habían pasado algunos años sin ser tocados ni maltratados. Cepas de garnacha, cariñena y syrah en la parte baja del Montsant, con los mismos suelos que uno encuentra en la parte más alta: arcillosos y calcáreos. Todo el proceso es natural y sale lo que sale. En el caso que ahora nos ocupa, la conjunción fue muy afortunada. La salsa era poderosa y estructurada y necesitaba algo que no se arrugara pero que, al mismo tiempo, aportara frescor. Necesitaba uno de esos rosados que a mí me gustan. Y L'Heravi Rosat 2010 resultó ser de esa casta especial. Un rosado de garnacha (25 años)  y syrah (18 años) a partes iguales, con 14%, del que no sé más que lo que os he contado y lo que he bebido.  Un rosado de alta extracción, vinoso, con un buen olor de moras maduras en la zarza, con cierta densidad (incluso glicerol) y olor a monte bajo. Un vino de esos que llamo antiguo: cuando lo bebo, cuando lo huelo, me lleva a la densa penumbra de las antiguas bodegas, al recuerdo de los bares a los que me llevaban de pequeño. Bien protegidos del sol, casi podías oler, en verano, su oscuridad protectora. No sé por qué pero este rosado me lleva a esos recuerdos. También a la regaliz roja de palo. Es un vino carnoso, con estructura, que con la salsa y la pasta ha sabido a pura delicia. Sin demasiadas dudas, es un rosado gastronómico para un montón de platos para los que busques lo que yo: fresco complemento servido a 12ºC,  pero con cuerpo y complejidad. Se puede comprar sobre los 6-7 €.

L'Heravi rosat 2010

17 mayo, 2011

Montsants y Priorats de 2009

Tanto en la presentación de la añada 2009 como en otros eventos realizados al socaire de la Fira de Falset, he tenido ocasión de probar muchos priorats y montsants en las últimas semanas. Puede que a nivel de prueba homologadora, la más interesante sea esa presentación de añada (siempre dos anteriores al año en que uno vive) en la DOQ Priorat y la DO Montsant, porque te permite conocer el estado de la cuestión de la mayor parte de vinos de ese año. Soy de los que lleva muy mal aquello de "2009, añada muy buena en tal zona", porque no hay dos bodegas iguales ni tres que cojan la uva el mismo día ni cuatro que vinifiquen exactamente igual. Así es que de este teclado jamás saldrá una calificación tipo "la añada en Priorat y Montsant en 2009 ha sido...". Tener la oportunidad de probar la mayor parte de 2009 en una sola mañana tiene sus ventajas e inconvenientes. La ventaja, claro, es logística: no están todas las bodegas, pero sí la mayoría, en una sola sala y con una degustación (este año en la sala polivalente de Marçà: mucho mejor que en salas anteriores en Falset) en condiciones.

El inconveniente mayor es el momento en que pruebas los vinos: siempre alrededor de la fiesta del 1 de mayo, cuando algunos de ellos han sido recién embotellados y la mayoría han salido de las barricas sólo para ser sometidos a cientos de paladares golosos. Injusto es para muchos que se presentan, todavía, sin los mínimos ropajes que les harán ser vinos de verdad. Faltan meses, por lo menos en muchos casos. Años en no pocos. Y a pesar de todo, vamos a probar porque siempre hay algo que no conocías y, sobre todo, para intentar valorar qué va a ser digno de seguimiento atento en los próximos meses y años. Poco me he podido llevar al "zurrón" este 2011 con lo probado de 2009 (alguno hacía pequeñas "trampas" y te daba a probar 2008...): más que en otros años, los vinos necesitan tiempo y completar su proceso en bodega. Por lo tanto de lo negativo, nada diré (no sería justo). De lo positivo, sí pienso escribir, aunque sea poco.

Montsant de primavera 2011

Del Celler Cal Pla (Porrera), su Planots 2009 me atrajo más que en ocasiones anteriores. Hay que decir que este año la proporción de garnacha es mayor que la de cariñena (40%) y que lo que va al vino es el ensamblaje, tal cual, que ofrece el viñedo (¡me gusta ese concepto!). Y el viñedo tiene 105 años...Ofreció una nariz impresionante, una mineralidad estremecedora y, de momento, mucho terciario (cuero viejo). Pero es un vino que promete para el momento en que se encuentra (* * ↑). Del Celler Noguerals (Cornudella de Montsant, con vinos en ambas DO) me gustó el Noguerals 2009. Me pareció un vino serio, con los taninos muy bien puestos y unos terciarios algo "chateauneufdupapizados", austeros y con arranque. En mi opinión, para que empiece a reposar ya en botella (* * ↑). Aunque esta zona ha dado ya algunos grandes rosados, creo que lo mejor en este campo está por venir. En este sentido, me sorprendió y gustó mucho, del Celler Pahí (Poboleda), el Gaubança 2010. Estos jóvenes tienen ideas y no tienen miedo: ¡buena combinación! Se han formado muy bien, además, y conocen su tierra como nadie. Este rosado es buena prueba de lo que digo: garnacha y cariñena sin derrapar, prensado muy suave (se aprovecha un 25% del mosto) y vinificado como blanco. El resultado es un clarete espectacular, con un gran potencial sápido y aromático: frescor enorme, jarabe de grosella, grosellas verdes, sin carbónico. Además, es austero y directo pero con estructura. Me recordó mucho alguno de mis Bandol preferidos. Si se encuentran botellas (¡a 6€!), será uno de los frescos del verano (* * *).

De la Bodega Vermunver (Marçà) me llamó la atención su Gènesi Selecció 2009. 60% garnacha y el resto, cariñena de viñedos de 80 años, con maderas de segundo año y un precio de escándalo: 8,5€. Es un vino perfectamente integrado, sin aristas, fresco y frutal, ¡¡¡un vino para comer!!! Su propietario lo tiene claro: "queremos vivir como personas y hacer la añada, no hacernos ricos" (* * ↑). Sin duda se trata de la mejor RCP que probé en esta degustación. Dejo para el final, dos menciones especiales. La primera, fuera de cartel. Quiero decir que se trata de un 2008...pero me dejó tan encantado (es la primera vez que me pasa con esta bodega, lo confieso), que no quiero dejar de destacarlo. Se trata del Ferrer Bobet Selecció Especial 2008 de Ferrer Bobet (carretera de Porrera a Falset). 1000 botellas de una extraordinaria cariñena de Porrera (orientación NO), muy especial, delicado, sutil: uno de esos priorats que susurran, no gritan... (* * * ↑). No sé si será posible, pero intentaré hacerme con una de esas botellas...En una línea parecida, en cuanto a voz y entonación, pero con una paridad en el ensamblaje entre garnacha y cariñena, me confieso enamorado del cambio que estoy notando ya en el Clos Fontà 2009 de Viticultors Mas d'en Gil (en Bellmunt). Muestra una delicadeza de tiempos pasados y que parecía que no volverían ya a estas tierras. Cerezas maduras, tomillo en flor, mina de carbón. Tiene casi un punto salino. Es largo y esencial. Salí con la intuición de que el espíritu de Masía Barril había vuelto a este vino (* * * ↑).

06 abril, 2011

Redoma Douro Rosé 2009

Redoma Douro Rosé

Nunca había probado un rosado hecho por Dirk van der Niepoort. De hecho, creo que éste es el único y lo hace desde el 2004. Me gusta seguir sus experiencias. Es un hombre sabio e inquieto. Es un hombre de enorme cultura vínica y de amplia sensibilidad comercial. Su rosado es de los que me gustan. Con alcohol (14%) pero sin que pese. Con tanicidad controlada (suelos de esquisto de la Quinta de Nápoles, tinta amarela, touriga franca y otras), con peso en boca (fermentó en fudres de madera francesa) pero ligero al trago. Poderoso en la nariz y bellísimo, atractivo, en el color.

Es un vino multiusos: para tomar como aperitivo, con pescado al horno o a la plancha, con un buen pollo u otras carnes blancas. En un atardecer cerca ya del verano. Por supuesto con una buena pasta o pizza. Es un vino que no se arruga. Ligeramente tánico, sí, con la presencia de esos rosados de carácter que no quieren perder su alma tinta. Endrinas. Bayas. Ligeramente carbónico todavía (¡es 2009!). Madroño y ciprés. Suavemente vegetal. Fresas del bosque. Asilvestrado como su dueño, es este vino. Regaliz roja. Tiene un posgusto amargoso muy atractivo. Es de esos rosados que agradecen un año de botella bien conservada. Me costó 8€ y es un vino, ahora mismo, * * * .

13 octubre, 2010

Egly-Ouriet Brut Rosé Grand Cru NV

Francis Egly dans le Blog de Jacques Perrin

Francis Egly. Su padre Michel. Su abuelo Charles. Ambonnay sobre todo, pero también Bouzy y Verzenay. Grandes viñedos para la pinot noir. Grand Cru. Ahora también cepas viejas (entre 30 y 50 años) en Vrigny, de pinot meunier. Bajas producciones gracias a la vendimia en verde. 12,5% para este rosado. Fermentaciones en roble. No hay filtrados. Los vinos reposan con sus lías entre tres y cinco años. En el caso de este rosado, las botellas han estado 48 meses en rima. Mi botella fue degollada en julio de 2008 y tomada en septiembre de 2010. Dos años tras el degüelle empieza a ser un buen momento para disfrutar este extraordinario vino. Base de 2005, con 65% de pinot noir y 35 chardonnay. 2 g/l de dosaje.



Comprad cualquier cosa que veáis de él, sobre todo si es Vieilles Vignes de Vrigny (100% pinot meunier). Siempre será caro (pequeña producción, enorme demanda...), pero merecerá mucho la pena. Fijaos en especial en los datos de la contraetiqueta antes de comprar la botella. Ésta me costó 40 €. Sí, caro, caro para mi bolsillo. Pero merece la pena. Su Côteaux Champenois 2004 (el vino tranquilo, de pinot noir) es de lo mejor que he bebido en los últimos años.

La foto de Francis Egly procede del blog de Jacques Perrin.

07 agosto, 2010

La Caseta de Fusta samsó 2009

La Companyia de Vins La Caseta de Fusta és el nou projecte d'un expert i reconegut sumiller, en David Martínez. Home valent, ell i (suposo) els socis que deu tenir, perquè han volgut completar la seva feina i tasca en la difusió del món del vi passant a l'altre costat del mirall. No els compararé amb Alicia en País de Meravelles perquè potser encara els falta afinar una mica els detalls, però aquesta voluntat de ser presents també a la producció del vi, m'agrada molt. No s'encasellen en la feina del restaurant o de la distribució, s'involucren també en el coneixement profund del seu entorn més immediat (el territori del massís del Garraf, a la DO Penedès, que en David coneix molt bé), seleccionen vinyes, trien raïms i pensen com vinificar-los de la manera més adient per transmetre les essències de la terra i de la varietat. Neixen així, al 2009, dues primeres etiquetes: La Caseta de Fusta xarel.lo 2009, del que ja se n'ha parlat força (mireu-ne el recull, a la columna de la dreta del bloc d'en David); i La Caseta de Fusta samsó 2009.

La caseta de fusta rosat 2009 samsó

Aquest em va cridar de seguida l'atenció: un rosat de samsó (carinyena), de vinyes velles del Garraf (la vinya es diu La Torrentera, a Sant Pere de Ribes i és del 1939!), qualificat com a "fosc". Si els rosats m'agraden amb devoció i procuro provar-los tots, un que es feia dir "fosc" i que només s'ha envasat en format màgnum, em va fer correr directament a la botiga (a Barcelona, el distribueix Emusterra): s'ha de tenir una idea molt clara de com pot evolucionar un vi per confiar-ne tota la producció (100...) a les ampolles de 1,5 l. Em sembla que l'han encertada, en David i la gent que ha treballat amb ell. Calen algunes dades per entendre aquest rosat: s'ha veremat tard, tard, el samsó, a finals de novembre. Les caixes de la verema han estat amb el raïm tota la nit abans del seu processament a 10ºC. S'ha despalillat la fruita sense malmetre'n els grans i aquests s'han introduït en un dipòsit Vinimàtic (els que serveixen per a fer la maceració carbònica) durant vuit hores. S'ha premsat després el raïm d'una manera molt suau i ha fermentat a 19ºC. S'han fet dos trasbalsos i no hi ha SO2 afegit durant el procés: només 1g/Hl en l'envasat. Per la informació que tinc, el conreu no és biodinàmic però la verema i els processos que s'han seguit al celler fins a l'envasat s'han fet seguint el calendari de Maria Thun.

Seria molt fàcil, arribats a aquest punt, deixar la descripció del vi en mans d'en David, que en sap molt més que jo, però si ho fes així, aquest deixaria de ser el meu bloc, oi!? Per tant, faig el de sempre. Us en dono la meva opinió, que podeu comparar amb la percepció que té en David del seu propi vi i, després, sincerament, jo correria a "pillar" (com diuen els meus fills!) una d'aquestes ampolles per fer-vos-en una idea. Paga la pena! La pregunta, quan el vaig obrir en una festa familiar i el vaig servir, va saltar espontània: "això és un rosat!!!???" El seu aspecte potser no ho és: dens, compacte, de bona capa, entre el suc de móra i la garrofa madura. Però el seu nas i el seu sabor, ho són molt més, encara que potser més a la vora d'un maceració carbònica amb caràcter que d'un rosat dels habituals. Pensaria, potser, en un pas més en relació als rosats més tànics i amb presència que conec: el de petit verdot de Pago del Vicario; el de Bàrbara Forés (amb gairebé un 70% entre garnatxa i samsó); el de Brunus (amb garnatxa). Sigui el que sigui, és un vi per disfrutar i per menjar amb ell: amb aquest rastre agradable del carbònic, deliciós pel meu gust, és un vi carnós i força opulent en boca, un vi sense complexos, amb aires de cirera madura, un punt vegetal d'esbarzer, el sabor de la pruna negra madura i un pèl de pebre negre en posgust. És un vi amb cos, però lleuger i molt passador (13%), amb volum i tanins encara per definir. Ara el vi ho omple tot i no sé si m'explico, però encara s'ha de perfilar més en ampolla, encara ha de definir millor les seves qualitats. Ara mateix és un vi molt agradable, aigua que baixa alegre de la muntanya, torrent avall, per aquests menjars de celebració estiuencs. D'aquí un any, segur, serà un vi que es farà beure i ens farà pensar d'una altra manera.

06 junio, 2010

Vinya Sanfeliu rosat 2009

Vi rosat natural, de viticultura ecològica, trepat 2009 , sense sulfits, vi de taula, zona dels Valls del Corb, 12%, no conté sulfits afegits, no conté res afegit, només hi ha raïm, a 565 metres d'altitud, pluviometria 2009 a la finca: 404 l/m2, sòl calcari, sense tractaments de coure ni cap tòxic a la terra, fermentat amb els seus propis llevats, no hi ha cap additiu enològic, tampoc s'ha sotmès a clarificacions ni filtratges, pot presentar sedimentació en l'ampolla, cal servir-lo fresc.


Jordi Sanfeliu por Marcelo Isarrualde


"Teniu a les mans un vi extremadament natural, amb vida i llibertat. Imagineu el que això significa"?

La meva feina és senzilla avui. El que el lector acaba de llegir és el que en Jordi Sanfeliu ha escrit a l'etiqueta del seu nou vi rosat de trepat. L'havia tastat fugaçment d'una prova, mostra d'ampolla, fa mesos. I vaig retenir les sensacions al cap: em va semblar que la cosa valia la pena... Aviat li arribaria el moment de la veritat! I ja hi som. Darrera de la vinya i el vi, la persona: Jordi Sanfeliu. La foto, de Marcelo Isarrualde, ho diu tot. Franquesa, sinceritat, naturalitat: "un negoci de persones per a persones basat en la confiança i el sentit comú". Ja se sap com són aquests!: diuen el que fan i fan el que diuen. Ja sabeu que m'agraden!

Pebre vermell i varietal, molt varietal, però sense estridència. Nervi i lleugeresa amb l'ampolla acabada d'obrir. Faré la prova, em dic, i li donaré vint-i-quatre hores a la nevera (un rosat...): guanya presència i corpulència en boca. Es fa més llaminer: una mica de xarop de grosella amb aquell punt del carbònic de quan érem petits. De beure àgil i agradable, té un regust mineral especial, terra molla a l'estiu després d'un ruixat, una mica d'esbarzer, també, i un punt de cereal torrat: pa d'espelta, bon llevat! És un vi fresc i molt agradable, aigua fresca per a les tardes de calor que ens esperen. L'he comprat per 8 euros a la nova distribuidora Vino Bodega.

Postscriptum. Jordi será uno de los viticultores que, con sus vinos, animará el Petit Comité de mañana, 7 de junio, en Madrid (en el Club Social de Actores, Dr. Fourquet, 28, metro Lavapiés). Le acompañará uno de los impulsores del evento, Samuel Cano (con sus vinos de "Patio", versión manchega del "garage" bordelés) y Fabio Bartolomei (Vinos Ambiz, Ambite-Madrid); Julian Ruiz (Bod. eco. Bruno Ruiz, Vinos Ruiz-Villanueva, Quero-Toledo); Josep Garriga (Mas Garrian, El Molar-Tarragona) y Alfredo Maestro (Vinos Almate, Peñafiel- Valladolid). Más alguna sorpresa que, seguramente, saltará...

Postscriptum ii. Ahora que me doy cuenta...éste es mi primer post bilingüe. Así me ha salido, lo prometo, y así se va a quedar. Por lo demás, aquí lo importante es que los vinos hablen, más que las personas. Así que ya sabéis: para Dr.Fourquet 28.


15 abril, 2010

Mas Oller Aquarel.lo rosé 2008


Mas Ollé Aquarel.lo rosé 2008

El espíritu inquieto de Carlos Esteva parece no conocer límites. A esa inquietud debemos un montón de vinos interesantes, desde la reivindicación de una de las mejores merlot peninsulares (Caus Lubis), también en su versión rosado (Gran Caus), pasando por una de las más interesantes pinot noir (Ad fines) y terminando por dos blancos imprescindibles, hechos con variedades complejas en su relación con ese territorio: incroccio manzoni (El Rocallís) y chenin blanc (La Calma). Todo ello hecho, además, desde los confines del sur de la DO Penedès, en las estribaciones del Garraf, en un terruño al que ha sabido arrancar algunas de sus más vibrantes esencias, (su Xarel.lo Pairal, por ejemplo) y en una bodega que hunde, ahora literalmente, sus raíces en la tierra que le da el sustento: Can Ràfols dels Caus.

El común de los mortales se pondría a descansar y a sacar rédito de la fama bien ganada. Pero él no es así. Hace unos años (2000) arranca un proyecto nuevo en una tierra y clima que nada tienen que ver con el Garraf. Mas Oller, en la DO Empordà (en Torrent, Empordanet) fue de lo más destacado, en mi opinión, que probé en el último Fòrum Gastronòmic de Girona. Su tinto con muy poca crianza (con garnacha, syrah y algo de CS), Pur, seduce por su carácter frutal, su amabilidad, su atrevimiento y frescura. Esa misma garnacha la encuentro ahora, también con un poco de syrah en su rosado Aquarel.lo. Siempre me han gustado los rosados con garnacha (confieso mi debilidad por el Brunus Rosé 2008 y 2009) y los que llevan sólo syrah (ahí me quedo entre el Radix de Parés Baltà y el Viña Aljibes). Encontrar ahora esa mezcla de garnacha y syrah, en el Aquarel.lo 2008 me ha gustado de veras.

Destaca (es una debilidad mía) el carácter más vinoso del rosado, con una presencia y un empaque grandes en boca. Destaca también su color, tan atractivo, casi bermellón, de clarete redomado. Fruta madura del madroño en boca, cerezas de la primera cosecha y un mínimo tono vegetal, el descanso de un año en botella (hablo de la añada 2008) le sienta de maravilla a este tipo de rosados. La conjunción del poderío y textura de la garnacha con el frescor y carácter vibrante de la syrah en rosado es realmente buena. Si le añadimos que el vino sale por 9 euros, la apuesta es casi segura para quienes buscan algo más que una nariz resultona o cierto carbónico en los rosados de añada. Este es un rosado de carácter y temperamento. De los que a mí me gustan, vaya.

10 agosto, 2009

La Fitorra, en el Hotel Cèsar


La primera vez, hace ya años, llegamos por casualidad. Quien conozca la zona sabrá que hay que estar casi predestinado para llegar por casualidad al Hotel Cèsar en Vilanova i la Geltrú. Hay que salir de la autopista del sur en algún lugar donde se intuya playa próxima a Barcelona pero sin grandes agobios. Hay que pasar por mil rotondas, hay que superar zonas industriales e hipermercados de pelajes mil. Hay que llegar a un casi desconocido paseo marítimo de Vilanova (invadido por mutantes convertidos en recaudadores de zona azul) y hay que seguir hacia el sur. De pronto, las cosas parecen cambiar. Superada la antigua torre de guardia, se llega a una playa que podría parecer desapacible, Ribes Roges, casi en la bocana del puerto. Pero resulta ser justo lo contrario: amplios arenales, aguas muy limpias, buena protección de dos espigones y, años ha (sólo restos se ven ahora), muchas casitas de veraneo de una planta. Esa playa tiene algo especial y junto a ella se divisa un hotel, encalado y con letras azules, que es mucho más especial todavía.

El Hotel Cèsar ha pasado de padres a hijos generación tras generación. Y van cinco, casi para seis. Esther y Maite Nolla le supieron dar el giro definitivo. Joanaina Escalas le está dando ya el lustre final. El Hotel ha sobrevivido sin apenas rasguños al marasmo inmobiliario de Vilanova i la Geltrú. Ha sabido recuperar las energías que ese lugar tan especial transmitía y a pesar de estar, literalmente, como el General Custer en Little Bighorn, ha sabido reinventarse. Es un lugar que transmite placer por lo cotidiano, sensualidad y gusto por los pequeños detalles, diálogo permanente con el Mediterráneo que le ama, paz y sosiego: el hotel de los sueños. Maderas poco trabajadas, naturalidad y sensibilidad, en el hotel y en la cocina. He sido cliente repetido de ambos lugares, pero hoy quiero hablar sólo del restaurante, de La Fitorra, porque en la última visita alcanzó la cosa cotas memorables, que no quiero dejar de advertir. Día de gran ajetreo, lleno de bandera y a pesar de ello, la maitre, Cristina Chas, estuvo a gran altura. Amable y atenta siempre, con una sonrisa incluso para la cretinez más osada, sabe escuchar y recomendar. Alberto Escuder, el chef, que no anda para visitas ni fotos, está haciendo cada vez mejor aquello que ya le conocía. Unos entrantes de sopas frías sabrosos, claros y precisos: trilogía con una sopa de melón, hierbabuena y jamón; la verde, con manzanas; y un gazpacho con cerezas. Acompañó de maravilla una tempura de verduras, calabacín, pimientos verdes y berenjenas, tersa y vibrante, crujiente, distinta, superior.

Para los segundos, nos dejamos aconsejar. Yo iba con la cabeza en el pescado azul, pero Cristina dijo que no era su día, que habían devuelto casi todo lo comprado y que nos quedábamos en la lonja de Vilanova, sí, pero con otros productos. Así fue: unos exquisitos, literalmente, calamares con dos texturas (rebozados y a la plancha), con fideos de verdura; y unas supremas de merluza del bou con mermelada de tomate, cebolla y verduritas. Ambos segundos de bandera, en su punto, cocina sencilla, resultona, sabrosa, con lo mejor de la costa y de la huerta. Acompañó muy bien, aunque sin tantas alegrías como en años pasados, el rosado de Joan Milà, Mas Comtal 2008. Monovarietal de merlot (certificado de agricultura ecológica), es uno de los clásicos de mis veranos. Este año se presenta más contenido (a pesar de la maceración prefermentativa de 12 horas y de los 15 días de fermentación), menos fallero vamos, con un grado alcohólico que hace que uno lo tenga que beber con buen tino (13,5%) y con unos aromas a cerezas maduras, a grosella y a campo (casi a hinojo salvaje por momentos), muy agradables. Con los postres, la traca: delicioso merengue que se sirve todavía algo tibio y que esconde, en sus entrañas, una cucharada de sorbete de limón. Contrastes que se exaltan y jalean mutuamente, el del dulzor del merengue con el cítrico del limón; el de la calidez del dulce recién horneado con el frío roto del sorbete. Mi único consejo: tal como se hace en otros sitios, pediría al chef que los hiciera más pequeños para que, de un solo bocado, los cuatro contrastes, dulce, ácido, tibio, fresco, explotaran en el agradecido paladar. Los precios, por lo que uno recibe a cambio, me parecen razonables: 40 euros por persona.

Ya no me quedan secretos para vosotros. Mis dos remansos de paz junto al mar, tan lejos el uno del otro, tan cerca por tantas cosas, el Hostal Empúries, en la playa de Empúries, y el Hotel Cèsar, en la playa de Ribes Roges de Vilanova i la Geltrú, han quedado al descubierto. Espero que los disfrutéis y no sólo por comer y beber bien en ellos. Valen mucho más que eso.

Una de las veces en que pasamos un par de días en el Hotel, en julio, el tiempo se mostró tal y como lo dibuja, sensible y atento a los detalles, JuanolO. El dibujo es suyo y lo publicó en su blog, que es sitio divertido y entretenido, lleno de talento. JuanolO tiene que ver, también, con el Hotel Cèsar, y me apetecía terminar el post con un dibujo suyo.

Las dos fotos de la derecha, en el primer collage, son de Teresa Miró.

06 agosto, 2009

Hoy me siento feliz



Son ya un par de días en mi isla madre (alma insula, vamos) y me apetece escribir unas notas, casi al hilo de la improvisación. Como salió en un comentario que cruzamos con Jose, uno de mis objetivos este año es el de proponer algunos restaurantes / bares / tugurios al mejor estilo Poulidor. ¿Que qué es un restaurante Poulidor? Si alguien, a estas alturas, se hace la pregunta, es que no ha pasado todavía por el blog de una cofradía de muy avisados comedores, de sabios y abiertos bebedores, de espíritu casi goliardo, inquietos visitadores de cuanto se mueva en la gastronomía del mundo entero. Por supuesto, me refiero a los Amigos de Ligasalsas y a su imprescindible artículo sobre aquellos restaurantes que parecen quedar siempre a un paso de la gloria y del gran reconocimiento, pero que gozan del cariño y del favor del entendido público, mayormente local.

Mallorca está lleno de restaurantes Poulidor, casi diría que són más estos que los Anquetil, porque aquí la turistada y el papanatismo dura lo que dura (dos meses y medio), pero la gente es amante del buen comer durante todo el año. En la costa norte de la isla, entre la terrible urbanización de Son Serra de Marina y la Colonia de San Pere, se planta una de las mayores playas vírgenes: Sa Canova. Entre las montañas de la bahía de Alcudia y las de la península de Artà, Sa Canova ofrece un entorno sin construcción alguna, con lirios cerca del mar, torrentes naturales y pinos y sotobosque. Una maravilla sobre todo con el sol de la tarde, a la que se puede entrar, sin más, por el restaurante bar El Lago (telf. 971854081). Ni caso del nombre y del ambiente. Uno se sienta con unas vistas a los montes de Artà y al mar que habrían quitado el hipo a Polifemo. Uno pide una exquisita ensalada, con esa cebolla mallorquina tan blanca y dulce...Uno se deja aconsejar sobre todo aquello que ayer pendoneaba por este estrecho mar y, como fue nuestro caso, uno acaba con un gallo de San Pedro, fresco, tan fresco y de carnes tan prietas, que casi se nos saltaban los lagrimones a mi santa y a mí. No quedó ni para "es moix" (el gato), como muestra la foto central.

Acompañó de primera (foto de la izquierda) un vino muy especial de Son Prim: su Blanc de Merlot 2008. Se trata de una pequeña bodega de Sencelles que embotella este "blanc de noir" como VT de Mallorca, con un ligerísimo prensado de la merlot que evita casi por completo el contacto de los hollejos con el mosto. No tiene más que inox y una graduación de 14%, para un vino que alcanza, en 2008 (los años anteriors no me llevé más que disgustos con él), un buen nivel: tiene el color del nácar, un cuerpo de gran entereza, casi seco y astringente y unos aromas del fruto del madroño y de la guinda en alcohol notables. Para un pescado con tanta presencia como el gallo de San Pedro, el vino casó de maravilla. Un gató hecho en casa y un gran helado de almendra cerraron la bienvenida a la playa de Sa Canova desde este restaurante mallorquín, Pou-Pou donde los haya: 22 euros por cabeza. No digo más. Hoy he hecho otros dos descubrimientos que me han hecho feliz: en Sineu acaba de abrir una tienda especializada en vinos de Mallorca: Can Parrita. Vins de la terra (Plaça de l'Església, n.9. Telf. 686005624). Su publicidad es Mallorca en esencia pura. Reza "abierto todos los días (excepto jueves, domingos y sábados por la tarde)". Me va a dar largas horas de placer, sin duda., alguna de las cuales pienso contaros También he conocido a un "ca rater" (perro autóctono mallorquín, especialista en la caza de ratones) que atiende por "Ramón". Mañana (hoy para el lector) es luna llena...


La foto de este ca rater de magnífica estampa procede de la web de Club de caza.

29 julio, 2009

El vi A PUNT: NON


Lo he dicho casi con hartazgo en este blog en los últimos tiempos (con el pretexto de un verdejo recién salido al mercado): me pone al pairo la forma de botellas, etiquetas, contenidos comerciales del vino que tomo. Lo que me interesa, más que cualquier otra cosa, es el vino. Y eso es lo que les pasa a Jordi Roselló y a Oriol Pérez de Tudela, que vienen animando, con incansables ganas y entusiasmo, la propuesta del vino catalán, de calidad y a precios rompedores, con su serie de El vi A PUNT. Su discurso es impecable; la selección de sus vinos, también; y la superación por parte del público del concepto de bag-in-box que usan, cuestión de tiempo. Ciertos productos (antaño y hogaño) servidos en cartón han hecho mucho daño a esta imagen externa. Pero el corazón de sus vinos, SINE (garnacha blanca de la Terra Alta), QVA (garnacha y cariñena de la DO Montsant) y NON (tempranillo rosado de la DO Tarragona), demuestra lo contrario: he prodido probarlos todos varias veces y en los últimos tiempo, he probado un SINE superior, con una garnacha blanca poderosa y muy atractiva, muy varietal.

Y este fin de semana, tuvimos una comida de amigos al aire libre: verdejos de cepa centenaria; prioratos en mágnum de altura (jovenes y muy florales); cavas de respeto y de golpe, y a su buena temperatura (no más de 10 º C), propongo el cartón que véis en la foto, me aplico a la operación, fácil y divertida, de abrirlo y sacar el grifo (que asegura el vacío y la conservación del vino: ingenioso y sencillo) y empiezo a servir, en copas de respeto, un jovial (color coral rosáceo con cierto deje anaranjado), fresco y de agradable trago (11,5% en una tempranillo casi litoral), vino rosado NON. Aromas discretos de rosa, paladar de entidad y posgusto entre la fresa silvestre y el buen y maduro fresón, NON gustó muchó y acompañó de maravilla al aperitivo y a unos entrantes de brocheta con mozarella, albahaca y tomate cherry. Tres litros de buen vino a menos de 10 euros es una propuesta como para tener en cuenta, ¿no os parece?

16 julio, 2009

Dos frescos de verano


Este verano está resultando un poco raro, por lo menos en las zonas por las que transito. Grandes calores, de golpe largos días de nubes y respiro, bastante viento, ambiente relajado (eso es mucho para Barcelona en un julio con casi 300 obras en marcha). Yo me muevo bastante por impulsos (entre térmicos y antojos) en el consumo de mis vinos caseros y este año, lo confieso, están saliendo más tintos de cierto empaque que otros veranos. En consecuencia, menos rosados también. Han caído, con todo, no pocos y de lo que llevo probado hasta ahora (y que no haya salido nunca por aquí: Ètim rosado; Viña Aljibes; Brunus, Bàrbara Forés...), dos vinos de tono bien distinto me vienen gustando mucho. El primero es el Lladoner 2008 del Celler Martí Fabra (DO Empordà). Supongo (datos no tengo porque la página web de la bodega ha desaparecido de la red) que el nombre le viene porque una de las formas de nombrar a la garnacha en el Empordà es ésa, "lledoner" (con variantes fonéticas explicables, como "lladoner" o "llodener"). Es un vino que se hace con ensamblaje de cabernet sauvignon y garnacha, de 13,5%, y al que no intuyo más secreto en la vinificación que un cierto reposo en botella antes de salir al mercado. La cabernet le da frescor y caracter goloso, la garnacha, una notable estructura vínica. Frambuesas ácidas, un leve tono herbáceo (zarzamora) y un mínimo (creo que no buscado, pero muy agradable) carbónico en la boca, completan el perfil de un vino que tomaría por cajas; 4,45 euros la botella (sic!).

El segundo es Radix 2008 de Parés Baltà. Así como la primera es una bodega de gran tradición familiar en Sant Martí Sescebes, ésta lo es también, pero en Pacs del Penedès (DO Penedès). Yo tenía, lo confieso, poca tendencia a coger sus vinos del estante, pero dos de ellos me han hecho girar definitivamente la cabeza y mirarme a esta familia cada vez con más atención y respeto. Empecé con su garnacha de Finca Cal Miret 2003, notable, y casi me doy de bruces cuando abrí por primera vez este rosado monovarietal de syrah procedente de la finca (agricultura ecológica certificada) Els Pujols. Con 14% y una maceración muy corta (6 horas), el secreto del asunto está en la calidad de esta uva, cómo no, y en una fermentación en inox, muy larga, de seis semanas. El resultado es uno de esos rosados que tanto me gustan, con el corazón partido entre la arrogancia y frescor de la edad, y el temperamento y carácter de alguien mayor. De capa casi alta y cereza picota con aires de rubí, tiene aromas de pimienta roja, guinda y grosella negra madura. En boca y paladar es un vino poderoso, casi tánico, con presencia, y a copa vacía, ésta sorprende con un recuerdo entre el humo y el cedro. Se trata de dos vinos muy distintos (tambien en precio: éste último sale por 16,95 euros...), casi el yin y el yang de los rosados que llevo bebidos este verano, pero ambos muy atractivos y combinables con comidas diversas. Ambos fueron comprados en La Botiga d'Uve-i (de la distribuidora Uve-i-ene-o: telf.934533078).