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05 abril, 2018

Contraban 2018

18 CARTELL CONTRABAN 72ppp
No existe ni una sola definición positiva de la palabra "contrabando" en los diccionarios al uso. Podría parecer normal porque la etimología y la formación de las palabras tiene algo que ver con el origen, por lo menos, de su significado final. Así, aquello que va "contra" un "bando, ley, norma", es percibido por la ortodoxia lexicográfica como"comercio de mercancías prohibidas por las leyes a los particulares"; o "mercaderías o géneros prohibidos o introducidos fraudulentamente en un país"; o "introducción furtiva de mercancías prohibidas", etc.

Pero existe otra manera de presentar y entender la palabra. Es la que Jordi Esteve (Rim Empordà) se inventó y la que, en esta segunda edición de 2018, Noemí Morales (Atelier Esdeveniments) le ayuda a proponer. Se basa en dos coletillas de valor evidente: por una parte, el "contrabando" puede ser algo que tenga apariencia de ilícito, aunque no lo sea. (El matiz es importante). Por la otra, el "contrabando" es algo que se hace contra el uso ordinario de las cosas. La feria Contraban 2018, sin duda, es algo que tiene vocación de provocar sensaciones y emociones nuevas y puede tener la apariencia de ir contra alguna norma. Pero no va contra nada, sino a favor de todo lo que sea libre intercambio. Además, es muy cierto que se hace contra el uso ordinario de las cosas: las ferias se articulan alrededor de un tipo de vinos, de una denominación de origen, de algún concepto que, poco o mucho, tenga que ver con el respeto a alguna norma.

Aquí no. En Contraban 2018 el único concepto válido es el territorio convertido en paisaje de cepas y personas. No hay fronteras políticas que valgan y la única frontera posible es la que cada uno tenga en su interior, que es la que le facilita o impide el paso a determinado lugar, físico o mental. Así pues, un paisaje milenario de trashumancia y de habitación como les Alberes, convertido con el paso de los siglos y de las civilizaciones en un paisaje de cultura también vitivinícola, se puebla a en los últimos años, de jóvenes que ofrecen sentimientos y emociones a través de sus vinos.

Los quieren contrastar, ofrecer, regalar, comentar, debatir y beber. Quieren convertir a la feria en un encuentro libre que se hace contra el uso ordinario de las cosas para demostrar que hay personas, cepas, cultivos y vinos que hablan de una tierra y de una cultura tanto y tan bien como una buena receta, un gran aceite, una iglesia románica, unas lindes olvidadas y perdidas en el bosque o un camino pavimentado cuando no había más fronteras que las del limes parto.

Id, por favor.


22 octubre, 2017

Otoño es Afros Vinhao 2009

Raw, living Autumn
Me gusta ser otoño. El cielo recupera sus transparencias y la tierra empieza a reposar tras el parto de la uva. Los colores de la naturaleza incitan también a cierto descanso y la temperatura, fresca sobre todo por las mañanas, manda mensajes al cuerpo de quietud y recogimiento. Me gusta ser otoño y pensar que el invierno tardará mucho en llegarme.

"El cel s'aclareix. Tants anys intentant ser primavera, assumir que ets tardor i resar perquè no arribi l'hivern massa aviat. I l'estiu que rebenti sol. I per a l'instant, gràcies". De j.l.badal, Les coses que realment han vist aquests ulls inexistents, :Rata_, Barcelona, 2017, p.12.

"El cielo aclarece. Tantos años intentando ser primavera, asumir que eres otoño y rezar para que no llegue el invierno demasiado pronto. Y el verano que reviente solo. Y en cuanto al instante, gracias". (mi pobre traducción de este párrafo brillante de Badal).

Me gusta ser primer otoño. Sus frutos son contundentes y parecen encerrados en sí mismos. Pero en cuanto los abres y los trabajas con tus manos, te das cuenta de que encierran la verdad de la tierra: son simiente de alegría, de colores, de sabor concentrado y preparado para alargar las horas y recibir al invierno. Son ovalados o esféricos, son uva, granada, membrillo y calabaza. Tendremos vino todo el año, haremos carne de membrillo y cabello de ángel y durarán mucho también. Y las granadas: solo ellas saben cómo la cultura de la supervivencia se identifica con su deambular por las estaciones. Son la promesa de todo, siempre.

Soy otoño y me ha costado llegar aquí. Siento que el momento es bonito, es el preciso, es intenso y no quiero que nadie lo precipite ni me lo robe. "Es muy hermoso el otoño, aquí en Caces; los rastrojos del último verano arden en cada esquina y las hogueras florecen, como mirtos ofrecidos a los dioses antiguos, cerca y lejos. Se dibujan más allá de la neblina delicada y fugaz, recordándome que también yo, un día de estos, habré de encender una muy grande con todo lo que se quedó martilleando en la memoria. A ciertas alturas hay que ser uno mismo sin ningún arrepentimiento...Yo sé que hay algo sordo, profundo que trabaja sobre la tierra almacenando sueños. Es difícil ser otoño, fácil ser brusca primavera".  De Xuan Bello, Escrito en el jardín, Xordica, Zaragoza, 2017, p.83.

Quiero gozar de cada momento de mi ser otoño. He pasado mucho para llegar a él y disfruto, ahora, todo lo que me haga sentir otoño. Afros Vinhao 2009. Es un vino del primer otoño. Te hace sentir que la frescura, la sinceridad y la entereza están todavía en ti porque están en él. También, y de una manera íntegra, la fruta. Este vino de Vasco Croft, Pedro Bravo y Rui Cunha en la zona del río Lima (ya en Viana do Castelo), está hecho con la uva vinhao (en la zona del Vinho Verde, sí, pero es que hay mucha uva tinta aquí!) de la mejor forma para que almacene los recuerdos de la tierra y los sabores de la fruta. Es vinhao que es souzao que es sousón y se macera, pisa, prensa y fermenta entre lagares y acero inoxidable. Reposa y se embotella. 12,5%.

La tierra, que agradece el trato amable (podríamos llamarle casi biodinámico), se transforma muy lentamente en la botella, y la fruta crocante y ácida del vinhao viaja íntegra por el tiempo como lo hizo el monolito de 2001 de Stanley Kubrick: en el pasado está el futuro y no hay más que estar atento para recogerlo y leerlo, para beberlo y saborearlo. Estamos a tiempo: "hoy es siempre todavía "(Xuan Bello, p.81). Frescura, humedad, neblinas mañaneras, fresas silvestres, labranza y el impacto de un trago íntegro que te transmite aquello que la vendimia y el primer vino fueron. Es el sabor del primer otoño que te invade con suavidad y te dice, de nuevo, que estás en casa cuando otros ofrecen su paisaje en forma de vino. Los pámpanos transforman ahora el sol en rojez, el frío azul y gris del Atlántico muda en calidez, y ya sabes que tienes otro vino para el invierno de la vida. Pero no tengo prisa para que lleguen esas nieves que han de convertir mi memoria en un paisaje blanco y gris donde no distinguiré cielo de tierra.  Me gusta ser otoño y que Afros Vinhao 2009 esté en mí.

Afros Vinhao 2009

05 marzo, 2017

La Cave des Nomades

La Cave des Nomades
La Cave des Nomades nace del encuentro entre José Carvalho Moreira, portugués, y Paulina Srzednick, polaca, en Banyuls. Apenas tres Ha sobre suelos de esquisto con todas las orientaciones e influencias posibles, direcciones de los vientos, edades de las plantas, el sol en el amanacer o el atardecer, el mar, las Alberes... Garnacha blanca, gris, tinta, vermentino, cariñena, macabeo. Blancos con apenas maceración, blancos con varios días de maceración, rosados de ensamblaje "todo en uno", tintos despalillados grano a grano.

No hay otra intervención que la del hombre y su mirada sobre la tierra de Banyuls. ¿Cuánta gente ha pasado por allí desde la colonización griega de Ampúrias? ¿Cuanta gente distinta ha trabajado esa tierra y hecho vino? Y siempre llega alguien nuevo, distinto (unos músicos en este caso, José y Paulina), que conecta con lo esencial, con la idea de que una tierra, sus bosques, su mar, sus cepas, sus objetos, su paisaje, sus casas tienen un espíritu, tienen algo que las hace distintas y únicas. Y lo perciben y lo entienden, lo sienten y lo embotellan.

Dicen Héctor García (Kirai) y Francesc Miralles, en su libro ikigai. Els secrets del Japó per a una vida llarga i feliç, Ed. Entramat, Barcelona, 2016 (ISBN 978-84-92920-15-0), p.101, que (paráfrasis) la responsabilidad de un creador de cualquier cosa, sea artista, ingeniero, cocinero, vitivinicultor o apicultor, es capturar el espíritu de la naturaleza para darle nueva vida, respetándola en todo momento.  Existe una transformación, por supuesto; existe una manipulación, también, de esa naturaleza, pero para que sigamos encontrándola en el "objeto" que ha construido el artesano, éste tiene que ser hecho desde el respeto y el conocimiento.

Así, los vinos de La Cave des Nomades de José y Paulina: el hombre en su unión con la naturaleza (no frente o contra ella) trabaja mucho, y con sus manos; no agrede; no usa sustancias químicas extrañas (en este caso sólo biodinámica) y ya desde la vendimia, altera lo menos posible los sabores esenciales del zumo de la uva. Y lo que uno bebe es la energía de esa tierra, el sabor de ese mar, la fuerza de ese esquisto, la frescura de sus vientos y la sonrisa de José y de Paulina. Su blanco de garnacha gris, Les Rhizomes des Sorcières me hundió en las profundidades de la tierra; y su clarete "todo en uno" L'Arlequin Errant (ambos 2016) me encaramó a una nube de color rosa que paseaba, amable, por la Côte Vermeille. Su ancestral de macabeo Pet Zeppelin 2016 acompañará con un susurro de frescor las mejores conversaciones de este próximo solsticio.  Y etc. Cuando las cosas son esenciales y se hacen con este espíritu, no hay gestos vanos ni vinos superficiales. Todo merece la pena.

La Cave des Nomades, Jose y Paulina, muestran cómo la dinámica de la coexistencia entre el hombre y la naturaleza hecha cepa se mueve gracias a la sonrisa de la complicidad. En su caso, esta dinámica se traduce en felicidad y en abundancia. No hablo de riqueza: hablo de generosidad en el trabajo y con la tierra, que llega a los vinos y a las copas en forma de sonrisa y de abundancia, de plenitud de aromas, sabores y sensaciones. Ellos  llaman a eso "la abundancia de la coexistencia". Pocas veces había leído yo un titular en una botella tan apropiado para el tipo de vida y de vinos que ellos transmiten.

18 febrero, 2017

Because I love wine, I write nature (cast)

Porque amo al vino, escribo naturaleza. Ideas que explican una actitud

Jean Giono, Las riquezas verdaderas, Errata naturae, Madrid, 2016, p.81: (paráfrasis) hace tiempo que busco los gestos primordiales en campos y pueblos, en los corrales de las granjas y en las plazas, en los atardeceres del otoño… cuando llega este tiempo del año, los hombres se reúnen bajo la protección del gran olmo y arreglan juntos sus aperos, y charlan. Y su palabra pausada es, cada vez más, como uno de sus trabajos, porque intentan averiguar de forma esforzada (es la mejor manera de hacer las cosas) los misterios del matrimonio que han contraído con la tierra. Cada vez que topo con uno de estos gestos primordiales, encuentro en él una fuerza enorme, encuentro en ellos una solidez y unos fundamentos extraordinarios. Y siempre me digo, ante cosas tan buenas y sinceras: “los hombres sabrán verlas y sabrán utilizarlas”.

Henry David Thoreau, Walden, Errata naturae, Madrid, 2015, p.229: “me complace pensar que el sentido del gusto, por lo general grosero, me ha provisto de una percepción intelectual, que la inspiración me llegaba desde el paladar, que algunas bayas comidas en la ladera de una colina han alimentado mi genio. ‘Si el alma no es dueña de si misma’ (dice Tseng-tse) ‘miramos sin ver, escuchamos sin oír, comemos sin distinguir los sabores de los alimentos.’ Quien distingue el verdadero sabor de sus alimentos nunca será un glotón.”

P.339: (paráfrasis) la vida más dulce es aquella que se acerca a la esencia de las cosas y no te reclama un gesto de frivolidad… no hace falta demasiado dinero para tener aquello que el espíritu necesita.

Stefano Mancuso-Alessandra Viola, Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2016, p.36: “La planta -escribía a principios del siglo pasado el botánico ruso Kliment Timiriázev (1843-1920)- es el eslabón que une la tierra con el Sol y, de hecho, casi todo lo que el ser humano ha usado como fuente de energía desde el principio de los tiempos proviene de ella.”

Josep Roca-Imma Puig, Rere les vinyes. Un viatge a l’ànima dels vins, Rosa dels vents, Barcelona, 2016, donde hablan con algunos naturalistas/vitivinicultores fundamentales en su vida y en la mía.

Dicen

Lalou Bize-Leroy, p.95: “yo creo que la vida está en todas las cosas. Los animales están vivos. Todo está vivo. Todo es vida y tiene conciencia. La planta también es vida y tiene una cierta conciencia, se siente querida, se siente cuidada… yo pienso que posee el embrión de una mínima conciencia. A mi las viñas me dan mucho, mucho, mucho…”

Reinhard Löwenstein, p.155: “podemos comprender un vino cuando tenemos el valor de dejar de lado nuestras limitaciones racionales y culturales. Sentir es entender…” (Paráfrasis) Cuando bebes no solo lo bebes, también lo sientes, y si lo sientes, no hay diferencia alguna entre aquello que bebes y tú, porque llega un momento en que lo que bebes pasa a formar parte de tu cuerpo y de tu espíritu… Porque no se trata solo de beber, hay que beber y sentir.

(Paráfrasis) Cuando hacemos vino trabajamos con la idea de proporcionar a la gente la posibilidad de sentir desde el nivel más primigenio, más básico, hasta el más complejo posible. El concepto de vino que a mí me gusta está relacionado con la idea de emancipación. Haciendo vino intentamos ayudar a la gente a descubrir cosas que no soñaban que pudieran llegar a existir, aunque probablemente ya estaban en ellos. Es, pues, una manera de despertarnos y de despertarles, una manera lúcida, cómplice y hermosa de emanciparse de la ignorancia y de ayudar a la gente a ver y a sentir utilizando su propia experiencia y la memoria de la sensibilidad adquirida.

Matías Michelini, p.201: (paráfrasis) la naturaleza nos enseña las cosas sencillas. La no-complejidad, la no-estructuración. La naturaleza nos aporta sencillez, humildad, capacidad de observación y de comprensión, perplejidad, placer y experiencia, nos da vida, nos da aromas, nos da afecto. Creo que la naturaleza nos lleva a un mundo distinto en el que más que pensar mucho, aquello que aprendemos es a sentir!

Porque

(Elisabetta Foradori, p.330:)  “no es fácil el viaje de vuelta a la Madre Tierra, recuperar la capacidad de moverse dentro de los ciclos temporales; acercarse a un contacto más íntimo con el suelo; eliminar los prejuicios y ahuyentar los miedos. Cuando trabajas con la naturaleza y no contra ella, te involucras en un viaje apasionante y complejo; cuando cambias la sensibilidad y perfeccionas tu capacidad para escuchar, compartes el espíritu y las costumbres del agricultor de toda la vida… hoy produzco uva y vinos que son la auténtica expresión de mi tierra.”

Pierre Overnoy, p.263: (paráfrasis) se puede llegar a la emoción desde la ligereza, la discreción, la sutilidad y la visión incisiva de un sabor acídulo y con una limpidez física que es turbia; pero sobre todo, se llega con una transparencia filosófica aleccionadora… la auténtica “transparencia” nunca tendrá relación con la normativa de un consejo regulador o con un filtro… un vino puede ser claro y limpio físicamente pero turbio en espíritu. Y, por el contrario, la auténtica transparencia  es un concepto más filosófico y de manera de hacer las cosas, que físico.

John Wurdeman, pp.362-363: (paráfrasis) si hay más vida en la viña, habrá más vida en la copa, así de sencillo. En muchos de los viñedos más importantes y famosos del mundo ni un pájaro comería su uva… cuanto menos intervenga la mano del hombre, más espacio se deja a la naturaleza. Cuando la mano del hombre es más activa, no deja que la naturaleza participe tanto. Y hay más armonía en la naturaleza que en el hombre…

Elisabetta Foradori, p.334: (paráfrasis) si un vino está vivo, lleno de vida, tiene alma porque no es solo materia, sino que  es una energía que supera al hombre físico y llega a su espíritu. En este sentido, elaborar un vino equivale a reproducir el proceso de la vida y de la muerte, tiene relación con cómo la uva transporta las diferentes energías al vino y éste las transforma para no morir, sino para renovarse. Y si son energía, pueden cambiar de forma pero jamás pueden dejar de serlo ni morir. El vino es vida y su belleza reside en esta capacidad suya de intercambio constante. Y como la vida misma, no entiende de normas. Tiene que ver con el instinto porque nos conecta con lo más profundo de nuestro ser. La energía que llamamos vida, como la que llamamos vino, si es verdadera, comporta una transformación constante.

Matías Michelini, p.206: (paráfrasis) un buen vino es el que tiene energía, electricidad, cosa que no todos tienen… cuando encuentras uno de estos vinos, nadie tiene que decírtelo… lo sientes y basta: está en la copa, está en ti. Cuando bebes un vino de estos, sientes una energía y una fuerza que te pone la piel de gallina, todo se detiene a tu alrededor y el vino y la persona que lo han hecho te hablan directamente. Porque este tipo de vinos son, casi siempre, como las personas que los hacen… Cuando esto sucede, lo mejor que puedes hacer es ir a buscar a esa persona y ver, vivir y beber los vinos con ella allí donde los hace.

Porque

(Pierre Overnoy, p.281) “¿es que se pueden hacer las cosas de una forma distinta a como eres?”

Henry David Thoreau, Volar, Pepitas de calabaza ed., Logroño, 2016, p.33: (paráfrasis) el suelo está casi desnudo. Todos han salido y quienes tienen que trabajar los campos están contentos. Voy por Sleepy Hollow hacia Great Fields. Me apoyo en una valla y escucho el aire, que parece líquido como el canto de los pájaros. Mi vida forma parte del infinito. El aire es tan profundo como nuestra propia naturaleza. Me muevo para pedir cosas nuevas a la existencia. Quiero trascender mi rutina diaria y la de los que me acompañan… pido que la vida de este otoño intenso que ahora vivo quede grabada en mi memoria. Y ojalá me atreva a hacer aquello que nunca he hecho. Ojalá alcance la perseverancia  que jamás he tenido. Y ojalá pueda purificarme de nuevo, en cuerpo y alma, como si lo hiciera con fuego y agua. Y que lo que digo y escribo no desmerezca las estaciones. Ojalá pueda obligarme a ser cazador de lo hermoso, lo auténtico y lo conmovedor. Y que no se me escape nada y encuentre las palabras precisas y sencillas para explicarlo.

Cuando huelo naturaleza, respiro poesía.

Mauricio Bach, en “Retorn literari a la natura”, La Vanguardia. Cultura/s, n.759, del sábado, 7 de enero de 2017, p.22, sobre aquello que los anglosajones llaman “nature writing” (presentando libros que no tienen nada que ver, en apariencia, con el vino pero que han sido escritos por Thoreau, Giono, Rebanks, etc.): estamos hablando de “la exploración de una relación armónica con la naturaleza conectada a una conciencia ecológica de preservación de un medio sometido a la explotación humana; la búsqueda, en esta naturaleza, de unos ideales de pureza y unas esencias perdidas o difuminadas por la vida moderna, gracias a la cual (búsqueda) la naturaleza adquiere la entidad del Edén al que se vuelve; del paraíso en el que se recupera un orden armónico -una idea conectada con la del ingenuo salvaje roussoniano-; y, finalmente, aparece también un componente de doble viaje: espiritual y de reencuentro con uno mismo. De tal manera que la naturaleza adquiere también una dimensión panteísta y trascendental, y sirve de vehículo iniciático para el reconocimiento de uno mismo.”

Ni más ni menos, es lo que yo busco cuando pienso en el viaje que implica el conocimiento de la naturaleza a través de quien cultiva cepas y hace vino de la forma más auténtica posible. Y es la voluntad que siento de explicarlo. Y todo, al fin y al cabo, para conocer algo mejor mi encaje en la naturaleza y cómo puedo ayudar a difundir la idea de plenitud que la actividad de ciertas personas y su mirada sobre la viña me transmiten a través de sus vinos. ¿Se puede explicar de una forma más sencilla que diciendo, a partir de esta reflexión, que aunque me gusten vinos muy distintos, no todos tienen el mismo valor ni sirven de la misma forma a mi propósito?

Reivindico una relación con la naturaleza a través de las viñas y el vino, y a través de las personas que demuestran con su manera de ser, de hacer y de mirar la tierra que, ellos también, son naturalistas, transmisores de la sabiduría de la contemplación y de la fuerza y la energía de la transformación. Con sus ojos, gestos sencillos pero trascendentes y vinos nada triviales, quiero llegar a entender de otra forma a la naturaleza hecha vino.

Porque amo al vino, escribo naturaleza. Porque amo a la naturaleza, no bebo cualquier vino.

Nota bene: cuando un texto va entrecomillado, la cita es literal y referenciada. Cuando se advierte, en paréntesis, “(Paráfrasis)”, y hay una referencia bibliográfica concreta, se trata de un desarrollo mío del texto de otro autor. Cuando no hay comillas ni paráfrasis identificada, el texto es mío.

15 febrero, 2017

Because I love wine, I write nature (cat)

Perquè estimo el vi, escric naturalesa. Idees que expliquen una actitud.

Jean Giono, Las riquezas verdaderas, Errata naturae, Madrid, 2016, p.81: (paràfrasi) fa temps que busco els gestos primordials en camps  i pobles, en els corrals de les granges i en les places, en els capvespres de la tardor… quan arriba aquest temps, els homes es troben sota la protecció del gran om i arreglen les seves eines tots junts, i xerren. I la seva paraula pausada és, cada vegada més, com una feina, perquè intenten aclarir de manera esforçada (que és la millor manera de fer les coses) els misteris del matrimoni que han contret amb la terra. Cada vegada que m’he topat amb algun d’aquests gestos primordials, hi he trobat una força enorme, he trobat en ells una solidesa i uns fonaments extraordinaris. I sempre em dic, davant de coses  tan bones i sinceres: “els homes sabran veure-les i sabran usar-les.”

Henry David Thoreau, Walden, Errata naturae, Madrid, 2015, p.229: “m’agrada pensar que el sentit del gust que, per norma general, és una mica groller, m’ha proveït d’una percepció intel.lectual, que la inspiració m’arriba des del paladar, que algun dels fruits que he menjat a la vora d’un turó han alimentat el meu enginy.” ‘Si l’ànima no és mestressa d’ella mateixa’ (diu Tseng-tse) ‘mirem sense veure, escoltem sense sentir, mengem sense distingir els sabors dels aliments.’ Qui sap distingir l’autèntic sabor dels seus aliments, mai no serà un golafre.”

P.339: (paràfrasi) la vida més dolça és aquella que s’acosta a l’essència de les coses i no et demana ser frívol… no calen massa diners per tenir allò que l’esperit necessita.

Stefano Mancuso-Alessandra Viola, Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2016, p.36: “La planta -escrivia  a començament del segle passat el botànic rus Kliment Timiriàzev (1843-1920)- és el lloc on la Terra i el Sol s’uneixen i, de fet, quasi totes les coses que l’ésser humà ha usat com a font d’energia des del començament dels temps venen d’ella.”

Josep Roca-Imma Puig, Rere les vinyes. Un viatge a l’ànima dels vins, Rosa dels vents, Barcelona, 2016, on parlen amb alguns naturalistes/vitivinicultors fonamentals a la seva (i a la meva) vida.

Diuen

Lalou Bize-Leroy, p.95: “jo crec que la vida està en totes les coses. Els animals estan vius. Tot està viu. Tot és vida i té consciència. La planta també és vida i té una certa consciència, se sent estimada, se sent cuidada… jo penso que té l’embrió d’una mínima consciència. A mi les vinyes em donen molt, molt, molt…”

Reinhard Löwenstein, p.155: “podem entendre un vi quan tenim el valor de deixar de banda les nostres limitacions racionals i culturals. Sentir és entendre…” (paràfrasi meva) quan beus un vi no només el beus sinó que el sents, i si el sents no hi ha cap diferència entre el que beus i tu, perquè arriba un moment en què el que beus passa a formar part del teu cos i del teu esperit…

(Paràfrasi) quan fem vi treballem amb la idea de proporcionar a la gent la possibilitat de sentir des del nivell més primigeni i bàsic, fins al més complex possible. El concepte del vi que a mi m’agrada està relacionat amb la idea d’emancipació. Fent vi intentem ajudar la gent a descobrir coses que no somien que puguin existir. És una manera de despertar-se i despertar-los, una manera lúcida, còmplice i hermosa d’emancipar-se de la ignorància i d’ajudar la gent a veure i a sentir fent servir la seva pròpia experiència i memòria de la sensibilitat.

Matías Michelini, p.201: (paràfrasi) la natura ens ensenya les coses simples. La no-complexitat, la no-estructuració. La natura ens aporta senzillesa, humilitat, capacitat d’observació i de comprensió, astorament, plaer i experiència, ens dóna vida, ens dóna aromes, ens dóna afecte. Crec que la natura ens porta a un món diferent en què més que pensar molt, el que aprenem és a sentir!

Perquè

(Elisabetta Foradori, p.330:)  “no és fàcil el viatge de tornada a la Mare Terra, recuperar la capacitat de moure’s dins dels cicles naturals; acostar-se a un contacte més íntim amb el sòl; eliminar els prejudicis i dissipar les pors. Quan treballes amb la natura, i no en contra, t’involucres  en un viatge apassionant i complex; quan canvies la sensibilitat i perfecciones la teva capacitat d’escoltar, comparteixes l’esperit i els costums del pagès de tota la vida… avui produeixo raïms i vins que són una veritable expressió de la meva terra.”

Pierre Overnoy, p.263: (paràfrasi) es pot arribar a l’emoció des de la lleugeresa, la discreció, la subtilitat i la visió incisiva d’un sabor acidulat i amb una limpidesa física tèrbola, però sobretot s’hi arriba amb una transparència filosòfica alliçonadora… l’autèntica “transparència” mai no tindrà res a veure amb les normes d’un consell regulador o amb un filtre… un vi pot ser clar i net físicament però tèrbol espiritualment. I en canvi, la veritable transparència és un concepte més filosòfic i de manera de fer les coses que no pas físic.

John Wurdeman, pp.362-363: (paràfrasi) si hi ha més vida a la vinya, hi haurà més vida a la copa, així de senzill. En moltes de les vinyes més importants i famoses del món ni tan sols un ocell es menjaria el raïm… quant menys hi intervé la mà de l’home, més espai es deixa a la natura. Quan la mà de l’home és més activa, no deixa participar tant la natura. I hi ha més harmonia en la natura que en l’home…

Elisabetta Foradori, p.334: (paràfrasi) si un vi és ple de vida, té ànima, perquè no és només matèria, sinó que és una energia que traspassa l’home físic i arriba al seu esperit. En aquest sentit, elaborar un vi equival a reproduir el procés de la vida i de la mort, té a veure amb la manera amb què el raïm transporta les diferents energies al vi i aquestes es transformen per no morir, sinó per renovar-se. I si són energia, poden canviar de forma però mai no deixen de ser-ho! Él vi és vida i la seva bellesa rau en aquesta capacitat seva de canvi constant. I com la vida mateixa, no hi entén de normes. Té a veure amb l’instint i ens connecta amb el més profund del nostre ésser. L’energia que anomenem vida, com la que anomenem vi, si és vertadera, comporta una transformació constant.

Matías Michelini, p.206: (paràfrasi) un bon vi és el que té energia, electricitat, cosa que no tots tenen… Quan trobes un vi d’aquests, ningú no t’ho ha de dir… ho sents i prou. Quan tastes un vi d'aquest tipus, sents una energia i una força que et fa posar la pell de gallina, tot s’atura al teu voltant i el vi i la persona que l’ha fet et parlen directament. Perquè aquest tipus de vins són, quasi sempre, com les persones que els fan… Llavors, el millor que pots fer és anar a buscar aquesta persona i veure, viure i beure els seus vins amb ella.

Perquè

(Pierre Overnoy, p.281) “és que potser es poden fer les coses d’una manera diferent de com ets?”

Henry David Thoreau, Volar, Pepitas de calabaza ed., Logroño, 2016, p.33: (paràfrasi) l’aire s’omple de blauets. El terra és quasi nu. Tothom ha sortit fora i els que han de treballar els camps estan contents. Vaig per Sleepy Hollow cap a Great Fields. Em recolzo en una valla i escolto l’aire, que sembla líquid com el cant dels ocells. La meva vida forma part de l’infinit. L’aire és tan profund com la nostra pròpia naturalesa. Em moc per demanar coses noves a l’existència. Vull transcendir la meva rutina diària i la dels meus veïns: vull assolir ara la immortalitat i que tingui les qualitats de la meva vida diària… Prego perquè la vida d’aquesta tardor intensa que ara visc quedi gravada a la meva memòria. I tant de bo m’atreveixi a fer el que mai no he fet. Tant de bo tingui la perseverança que mai no he tingut. I tant de bo pugui purificar-me de nou, en cos i ànima, com si ho fes amb foc i aigua. I que el que dic i escric no desmereixi de les estacions. Tant de bo pugui obligar-me a ser caçador d’allò que és hermós, autèntic i commou. I que no se m’escapi res i trobi les paraules justes i senzilles per explicar-ho.

Mauricio Bach, a “Retorn literari a la natura”, La Vanguardia. Cultura/s, n.759, de dissabte, 7 de gener del 2017, p.22, sobre el que els anglosaxons anomenen “nature writing” (i presentant llibres que no tenen res a veure amb el vi però sí amb la naturalesa, i pertanyen a Thoreau, a Giono, a Rebanks, etc.): “l’exploració d’una relació harmònica amb la naturalesa connectada amb una consciència ecològica de preservació d’un medi sotmès a l’explotació humana; la recerca en aquesta natura d’uns ideals de puresa i unes essències perdudes o difuminades per la vida moderna, gràcies a la qual la naturalesa adquireix una entitat d’Edèn a on es retorna, de paradís on es recobra un ordre harmònic -una idea connectada amb la de l’ingenu salvatge rousseaunià-; i finalment apareix també un component de doble viatge: espiritual i de retrobament amb un mateix. De manera que la natura adquireix també una dimensió panteista i transcendental, i serveix de vehicle iniciàtic cap a l’autoconeixement”.

Ni més ni menys, és el que jo busco, quan penso en el viatge que implica conèixer la natura a través de qui conrea ceps i fa vi de la manera més autèntica possible. I és la voluntat que sento d’explicar-ho. I tot plegat, per conèixer una mica millor quin és el meu encaix en la natura i com puc ajudar a difondre la idea de plenitud que l’activitat de certes persones i la seva mirada sobre la vinya transmeten a través dels seus vins. Es pot explicar d’una manera més senzilla que dient, a partir d’aquesta reflexió, que no tots els vins tenen un mateix valor ni serveixen de la mateixa manera al meu propòsit?

Reivindico una relació amb la naturalesa a través de les vinyes i el vi,  i a través de persones que demostren amb la seva manera de ser, de fer i de mirar la terra que, ells també, són naturalistes i transmissors de la saviesa de la contemplació i de la força i l’energia de la transformació. Amb els seus ulls, gestos senzills però transcendents i vins gens trivials, vull arribar a entendre la naturalesa feta vi d’una altra manera.

Perquè estimo el vi, escric naturalesa. Perquè estimo la naturalesa, no bec qualsevol vi.


Nota bene I: quan un text va entre cometes, la cita és literal i referenciada. Quan es diu, en parèntesi, (paràfrasi) i hi ha referència bibliogràfica concreta, és un desenvolupament meu del text d’un altre autor. Quan no hi ha cometes ni paràfrasi identificada, el text és meu.

Nota bene II: seguiran una traducció al castellà i una altra a l’anglès (potser)

10 julio, 2016

Thoreau, la naturaleza y el vino

Henry David Thoreau es uno de los naturalistas y escritores más importantes de la historia de los Estados Unidos de América. Pasó casi toda su vida observando y escribiendo sobre la vida en la naturaleza del pueblo donde nació, Concord. Demostró que no hacen falta grandes viajes para penetrar en el corazón de las cosas. Como él mismo escribía el 3 de noviembe de 1861, lo que hace falta es una mirada intensa, un ojo atento para el que las cosas que suceden en la naturaleza queden claras, aunque puedan pasar desapercibidas a la mayoría de la gente.

Muchas veces había pasado por los libros de Thoreau pero hasta que no he llegado a la selección que han preparado Antonio Casado da Rocha y José Ignacio Foronda (traducción de Eduardo Jordá), Volar. Apuntes sobre aves, Pepitas de calabaza ed., Logroño, 2016, no he entendido de verdad por qué su manera de vivir y de describir las cosas me estaba abriendo nuevos caminos de comprensión. La mirada atenta; la palabra precisa que llega con la descripción y, a veces, con la comprensión; la sensibilidad; entender que todo lo que sucede en la naturaleza es cultura: lo que el hombre hace de la forma más respetuosa posible lo es, sin duda; pero también lo es lo que hacen los ciervos, las garzetas reales, los alcornoques y los líquenes. Cada forma de vida se comunica de forma distinta y, claro, no suelen hablar el mismo "lenguaje"... Hay que estar muy atento para dejarse penetrar por esa realidad y para intentar comprender las cosas tal y como suceden, no tal y como pretendemos querer verlas.

25 de febrero de 1859: "mide tu salud por la simpatía con que recibes las mañanas y la primavera. Si no hay nada en ti que reaccione ante el despertar de la naturaleza -y si la perspectiva de un paseo a primera hora de la mañana no te lleva a prohibir el sueño, o si el gorjeo del primer azulejo no te llena de emoción-, debes saber que ya has dejado atrás la mañana y la primavera de la vida. Y será mejor que empieces a tomarte el pulso". Como metáfora de vida me parece preciosa... La primavera de nuestras vidas está unida para siempre a las estaciones en la naturaleza y a cuanto de distinto sucede en cada una de ellas. La primavera de nuestras vidas significa curiosidad, atención, interés, movimiento y voluntad de explicarlo: "que mi canto no desmerezca de las estaciones. Y ojalá pueda obligarme a ser un cazador de lo bello y nunca se me escape nada...". A quien le llegue el desinterés y la falta de sensibilidad y, con ellos, el otoño de la vida, que vaya al médico...

Cazador de lo bello, oledor de la tierra, amante de la serenidad de quien la comprende a través de un viñedo y de su vino, explicador de las emociones que todo eso genera. Ahí me encuentro con Thoreau. 5 de junio de 1854, 6 de la tarde, "hacia los riscos: ... he venido hasta este cerro a contemplar la puesta de sol, y también a recuperar la cordura volviéndome a poner en contacto con la naturaleza. Me bebería gustoso un buen trago de la serenidad de la naturaleza. Que lo profundo se comunique con lo profundo". Cuando alguien me pregunta por qué unos vinos me gustan más que otros, por qué unos me dicen, me llenan, me comunican, me hacen sentir y ver cosas relacionadas con los viñedo de donde nacen y con las personas que los hacen, les contaré las experiencias de Thoreau, que son las mías. Poder beber un buen trago de la serenidad, de la belleza, de la energía de un viñedo; entender que en ti se comunica lo profundo que en la naturaleza hay con lo profundo de la persona que la observa y entiende a través de las uvas, te convierte en un "bebedor" distinto, en un cazador de sensaciones hermosas. He venido a estos vinos para recuperar la cordura con la naturaleza, para sentirme mejor gracias a ella y a quienes la conocen y respetan.

"Al volver a casa a través de las tierras de Hayden huelo el humo que arde en el prado. Me gusta ese olor. Es el humo de mi pipa. Me estoy fumando la tierra". Hablamos un mismo lenguaje: yo aspiro a beberme la tierra y me gustaría tener la fuerza y la energía para que no se me escape nada hermoso y pueda contarlo.


22 mayo, 2016

Cacique Maravilla Yumbel Pipeño 2015

En Chile, la tradición del vino es centenaria y se cataliza a través de uvas como la país y de maderas como las pipas (de raulí). El vino pipeño del Cacique Maravilla, su Yumbel Pipeño de uva país (valle del Bío-Bío), te transporta a placeres de otro tiempo. Puedes leer el artículo completo en El País Semanal de hoy.
Manuel Moraga Gutiérrez, el Cacique Maravilla

04 mayo, 2016

Vella . Terra

Vella Terra
Cascina degli Ulivi. Nin-Ortiz. Recaredo. Mas Estela. La Coulée de Serrant. Les Enfants Sauvages. Emidio Pepe. Terroir al Límit. Còsmic. Sicus. Partida Creus. Escoda-Sanahuja. Serres. La Salada. Llorens. Sala. La Stoppa. Bini. Grillo. Etc.
Podría decir muchas más cosas, detalles, nombres, ingredientes, otra gastronomía además del vino. Vella . Terra. Sencillamente: por poco que se pueda, hay que ir.

03 febrero, 2016

Roberto Henríquez Pipeño 2015

Roberto Henríquez Pipeño 2015
Roberto Henríquez. Vinos naturales. Es el nombre de la bodega y aquello que uno lee en su página web. No sé mucho más de él que lo que esa web nos cuenta. Miento... O me confundo... Suelo pensar que sólo se puede conocer bien a alguien cuya pasión es hacer vinos (me parece que éste es el caso de Roberto) si has pisado sus viñedos y bebido sus vinos con él en ellos. Cuando se puede, sin duda es el mejor camino. Pero cuando quien hace el vino que te ha entusiasmado vive en Concepción (Chile) y hace sus vinos en la ribera sur del río Bío-Bío o en el Notro, sabes que va a ser complicado ese conocimiento profundo. Es entonces cuando la botella se convierte en auténtica protagonista. Te concentras en ella y en lo que la copa te dice y sabes que, aunque falte una parte importante, algo (¡no poco!) has comprendido de cómo es Roberto Henríquez: porque has entrado en su vino y lo has disfrutado. Mucho.

Experiencia de seis años en distintas bodegas americanas y europeas bastan a Roberto para entender que sus raíces son las que llaman y la uva país la que tiene que ser mimada, comprendida y embotellada. La país es una de las señas de identidad de parte del terruño chileno. La país de Santa Juana en viñedos de 200 años de edad y sobre suelo granítico forma parte del ADN de Roberto y de muchas generaciones de viticultores chilenos. La país que está en este Pipeño 2015 (vino de añada y hecho para un disfrute inmediato: fue vendimiado en abril de 2015) me suena a excepcional y la manera sencilla y transparente (natural) en que ha sido trabajada, me seduce y atrae sin más. Viñedos tratados con una sola mano de azufre; uvas que crecen en suelo granítico y fermentan en lagares de cemento; vino que por sangrado se guarda en madera vieja (unos tres meses); en botella otros seis meses, desde agosto de 2015. Bebido en enero de 2016. 13%.

Piedra antigua.
Fluidez.
Rusticidad.
Frescura.
Amabilidad.
Sinceridad.
Frambuesa madura.
Granito.
Autenticidad.
Musgo.
Brezo.
Raíces.
Solidez.

Estas palabras, como dardos, me iba lanzando el vino. Podrán algunas parecer contradictorias, pero todas han salido de la misma botella. Este vino lo bebía yo por arrobas, cántaras, tinajas, odres, fudres, vasijas o cualquier otro contenedor que sugiera grandeza, generosidad, autenticidad y sabores y sensaciones reencontradas. Grande en su sencillez, accesible por su frescura, afable en su amabilidad, contador de historias centenarias por su sinceridad.