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30 octubre, 2015

Testalonga Vignaioli en Dolceacqua

Testalonga a Dolce Acqua da Ferrino Antonio
Muy de vez en cuando, la vida alrededor del vino me ofrece regalos como Nino y Erica. Historias que emocionan, vinos que encantan en un paisaje agreste y duro pero agradecido para quien lo trabaja y ama: Dolceacqua en Liguria (cerca de Imperia) y Nino (Antonio) Ferrino. 70 años y 54 vendimias a cuestas. Sonrisa amable, alegre socarronería, paciencia y comprensión de quien conoce bien todas las dificultades de la tierra y del cielo. Complicidad inmediata para quien sabe escucharle y penetrar la sencillez e intensidad de sus vinos. Ya jubilado y sólo con la ayuda reciente de su hermano, también jubilado, la perspectiva de Nino no era muy optimista. Más de 50 años de cuidar sus mínimas 2 Ha de vermentino y de rossese di Dolceacqua podían quedar en el olvido. Su matrimonio no tuvo hijos y ningún Houillon parecía estar a la vista... Hasta que llegó Erica, su sobrina y hace un año le dijo: "tío, quiero aprender todo". La sonrisa de Nino es elocuente pero, os lo aseguro, cuando me contaba su historia lo era mucho más: alguien a quien transmitir, alguien a quien ayudar a crecer, alguien dispuesto a trabajar codo con codo con él. La luz, en forma de nueva sonrisa y de la energía de Erica, aparecía al final del camino.

Sus vinos y la forma de entender su tierra y sus uvas se merecen este año ya largo de complicidades renovadas. Su Bianco Testalonga 2014 es un "vino da tavola" porque Nino macera su mosto con los hollejos y el raspón entero unos pocos días (en este caso cinco). La vendimia al punto, el grado alcohólico que la tierra te da en su momento, los hollejos y la madera vieja dan un punto único a este blanco: huele a su campo, huele a membrillos, a la flor del limonero, tiene cuerpo y sabores íntegros. ¿Fuera de DOC por el color? Menudo problema... es un vinazo. Por la noche pude probar un mágnum del 2009 (siempre sin estabilizar ni filtrar) y su capacidad de evolución le sitúa ante los grandes tondonias...no se hacen igual, cierto, pero en mi podio mental están juntos. Probé dos tintos hechos con la variedad local rossese di Dolceacqua (llevan el nombre del pueblo, Dolceacqua), una uva de hollejos finos y raspones que lignifican bien, una uva que Nino entiende de la mejor manera posible: el raspón, con mosto y pieles, le van a dar la entidad gastronómica adecuada. Es un vino de lujo para cualquier mesa bien servida: Dolceacqua 2014 con el 30% de raspón y 2013 con el 100%. 2013 va a necesitar algo más de botella pero 2014 se ofrece ya con una elegancia enorme, con una ligereza que todo lo complementa y con una fluidez que asombra. Los aromas del mar y del monte bajo, los frutos negros del matorral justo antes de su madurez: un vino distinguido, fino y elegante pero con carácter. El mejor retrato de su padre, Nino Ferrino.  Testalonga Vignaioli: ad multos annos!

Serenidad, amabilidad, cultura del vino en las manos y en la piel, ligereza, frescura, sonrisa sin artificios. Pensaba en todo lo que he encontrado en Nino, en Erica y en sus vinos y me vino a la cabeza Giorgio Conte. Una de sus últimas canciones, Balla con me, pega de maravilla con el Dolceacqua 2014 de rossesse que me dejó encantado... Bailando con él ando, "improvisa nevicata".



La foto ha sido hecha por Rafael López-Monné.


23 septiembre, 2014

Ca' Viola Dolcetto d'Alba Vilot 2008

Ca'Viola Dolcetto d'Alba Vilot 2008
Gracias a mis amigos de la Enoteca d'Italia he conocido muchas bodegas y vinos interesantes estos últimos años, muchos...Las circunstancias y un cambio de localización, me han alejado algo, pero mi corazón y mi amistad siguen, intactos, con ellos. De mi última visita me llevé algunos tesoros. Me interesan en especial las pequeñas bodegas que miman en sus lugares de origen uvas autóctonas que, paradoja o no, se encuentran plantadas en los lugares más inverosímiles: la emigración italiana por el mundo tiene un peso enorme en la cultura enogastronómica del planeta. De entre ellas, dos he descubierto en la Enoteca, de las que bebo botellas siempre con placer. Hilberg Pasquero, que trabaja como nadie (para mi gusto) la barbera d'Alba. Y Ca' Viola, que ofrece unos vinos de dolcetto d'Alba que expresan como pocos ese terruño y esa uva. Ambas bodegas están en el Piemonte y aunque no trabajan de la misma forma, ambas ofrecen sin maquillajes la fuerza y la pureza de esta tierra única y de esos dos tipos de uva, con frecuencia algo despreciados.

Vilot está en Montelupo Albese, en viñedos más jóvenes de dolcetto d'Alba. Jóvenes en relación con Barturot, pero ya con 20 años, una buena edad para que ofrezcan su espléndida realidad. A 400 msnm, sobre suelos arcillo-calcáreos y arenosos, pobres, la uva de Vilot macera y fermenta en inox a temperatura controlada, reposa en inox también durante diez meses, todo lo hace con las levaduras del viñedo y no sufre filtración. En una agricultura tradicional, que no utiliza sistémicos, este tipo de vinificación ofrece un dolcetto d'Alba en pureza de una añada muy buena, 2008. En estos momentos, con 6 años de botella, está llegando a un momento óptimo. Abro la botella media hora antes y asisto, encantado, al milagro del despliegue de sabores y complejidad de este Vilot 2008 (13,5%): humo, cenizas y ciruelas pasas. Pimienta negra y clavo. Austeridad y tanicidad en boca. Humus. Cerezas picotas negras. Mientras lo bebo, vuelve a salir el sol en Barcelona, pero es ya un sol, y un vino, que huele a primer otoño. Frescura y acidez moderada que invitan a la meditación del buen envejecimiento. Tiene una boca espectacular y un trago que no ofrece concesiones ni empalagos. El dolcetto d'Alba tiene un carácter que en nada apunta a su etimología...Sequedad, tanicidad, acidez contenida. Algarroba y almendra algo amarga. Es un vino que pide cierto recogimiento para cogerte de la mano y llevarte a las zonas más intensas y poco transitadas del dolcetto d'Alba.

20 junio, 2014

Occhipinti SP68 Bianco 2012


Conocí a Ariannna Occhipinti hace cinco años en Génova y desde un año antes (no hay una relación directa con haberla conocido) bebo sus vinos con interés y con gusto.  Sicilia es una tierra que me apasiona (como todas las islas grandes que conservan sus tradiciones agrícolas con empeño de superviviente) y sus productos, tierras y personas, también. La tierra de Occhipinti, entre Vittoria y Ragusa, con los recuerdos cercanos de Agrigento, Caltagirone y Siracusa, es de mis preferidas. Y si ya llama poderosamente la atención la frescura, sutileza y elegancia de sus vinos tintos, lo que consigue con su blanco supera expectativas. IGT Sicilia, con plantas jóvenes (10 años) casi a 300 msnm, suelo franco-arenoso, agricultura biológica sin ningún insumo químico, vendimia a primeros de octubre, diez días de maceración con pieles y resto de FAL en acero inoxidable con un mes posterior de botella, levaduras del viñedo, sin filtrar ni clarificar. Albanelllo y moscato di Alessandria.

Es un vino precioso, lleno de energía, luz y poder, llamativamente fresco y que te atrapa de inmediato. Recuerda no poco (islas volcánicas...) al Trenzado 2012 de Suertes del Marqués (hay ahí una conexión entre los azufres de las dos tierras, aunque el albanello es más sutil, menos directo que el listán blanco; y la presencia del moscatel de Alejandría marca más que el resto de variedades canarias): piedras de fuego, yesca. Corteza de limón. Rosas frescas. Vino de tierra y de fuego. Sol del membrillo. 12% apenas...Tiene una enorme riqueza de fruta de secano con hueso. Impresiona la variedad de su buqué. Albaricoque, también en orejones: la acidez de la fruta deshidratada y, también, su punto de golosina. Se nota el sabor de las pieles de la uva. Aromas secundarios. Il dolce fresco del deserto, che diría Dalla...Patio con la fuente y el limonero. Corteza de naranja en infusión. Ligera astringencia y tanicidad. Posgusto vegetal y amargoso. Retama. Flor de azahar y toque salino. Agua de berberechos. Es un vino precioso del que casi lamentas la última copa. Pagué por él, muy a gusto, 18€ en La Vinoteque de Terrassa.

05 noviembre, 2013

Occhipinti e COS: Pithos Rosso 2011

Giusto Occhipinti
Un hombre, un vino, una isla. Cuántas paradojas. Giusto Occhipinti no nació en Sicilia. No es enólogo. Y en cambio, unas horas de charla con él bastan para entender todas las cosas importantes que determinan la Sicilia agraria, la Sicilia del cereal, de las cepas, de las olivas, de los rebaños de ovejas refugiándose del sol abrasador, de la esencia de la mediterraneidad. Sicilia entendida como continente vitivinícola: tantas variedades de terreno, tantas de uvas autóctonas, tantos climas y alturas de maduración, tanta gente distinta haciendo vino en ella desde tiempos púnicos. Sicilia es un continente, es un mundo, como todas las islas grandes de nuestro mar. Occhipinti (la O de COS, su bodega, de la que quedan, para nuestra suerte la C de Cilia, mientras que la S ya cayó) se me presenta siempre igual: como una isla, que es un continente, al que siempre me apetece llegar. Si es en persona, mucho mejor, por supuesto. Pero sus vinos también me sirven porque hablan de su tierra, de Ragusa, de Vittoria, del viento que sopla del suroeste, del mar, del suelo pobre pero bueno para las cepas (arena, calcáreo, sílice). Y lo hacen con claridad y frescura, sin tapujos y con alegría. La suerte estuvo de mi parte en esta ocasión. Hacía un año que no le veía y la Enoteca d'Italia (que distribuye sus vinos) nos invitaba a escuchar la presentación de alguno de sus vinos. ¡Hecha por Giusto! Quién se resiste a eso...Una fuente de sabiduría, de placer, de saber estar, de todo y sin mesura. Sicilia en un abrazo.

Una de sus máximas: "occorre bere senza pregiudici". Hay que beber sin prejuicios. Tanto como "hay que hacer vinos libres". Quizá esté COS practicando la primera vitivinicultura cuántica de la historia de la humanidad. No solo atiende a los principios de la biodinámica, también tiene bajo protección musical a todos sus viñedos y bodega 365 días al año. Cada cual piense lo que quiera, pero a mí me gusta la idea. Giusto confesó "he dejado ya hace tiempo la idea de cambiar al mundo. Intento solo cambiarme a mí mismo poco a poco". Aquí nos encontramos. En un proyecto de vino que se quiere lo más natural posible y sin apoyo alguno de insumos enológicos, lo suyo es una vinificación sin madera. ¿Qué quieres? ¿Fruta, territorio, clima y uvas? Que la fermentación arranque cuando quiera, que pare cuando quiera y que lo haga en maceraciones con pieles y en vasijas de barro semienterradas. Nadie piense que se trata de un esoterismo más: la vasija de barro hace trabajar al vino con mucha mayor rapidez que la madera. Si se cubren sus poros parcialmente, bajo tierra, el ritmo es mejor. Pithos Rosso 2011, un Cerasuolo di Vittoria en pureza (60% nero d'Avola, 40% frappato), que no es admitido por la DOCG porque se hace exclusivamente en tinajas (las de Juan Padilla, en Villarrobledo). Es un vino que me tiene el corazón robado: de suave extracción, grado medido (12%), envolvente y fragante, 2011 me atrae mucho más que 2010. Sabor de atardecer, de cerezas, frescor de agua del manantial. Tiene un punto vegetal alegre y amable (entre la zarza de la mora y la regaliz de palo apenas chupada). Es un vino perfumado y delicado, un vino que habla de abejas en un susurro, de monte bajo, de tierra calcárea. Me gusta mucho Sicilia. Me gusta mucho el sur de ese sur. Me gusta mucho COS. Y escuchar y beber un rato con Giusto Occhipinti fue un regalo de los dioses que viven en la Enoteca d'Italia.
Pithos Rosso 2011

22 octubre, 2012

Luigi Pira Barolo 2004

Capunata siciliana della mia mamma
Mi madre ha hecho un viaje iniciático a Sicilia, recientemente. Es algo frecuente: quien llega por primera vez a la isla, si ha leído algo, si tiene el espíritu despierto y adecuado, vive experiencias difíciles de vivir en otras islas. Y no hablo de continentes...La dimensión gastronómica (en su caso, con poco vino, apenas bebe...) es una de las de mayor impacto. Y en esa dimensión, el universo de la berenjena es muy grande, lo ocupa todo, desde la pasta pasando por la pizza y terminando, claro, en la caponata (capunata en siciliano). "Voy a intentar hacer una", advirtió. Y vaya si la hizo: efecto Ratatouille puro y duro. Llevarse un pedazo de esa amalgama de verduras y aceitunas a la boca, cerrar los ojos y pasear por Agrigento, fue todo uno. Receta sencilla pero que hay que hacer con calma: cebolla, apio, tomate, aceitunas partidas, alcaparras, berenjenas, sal, pimienta, aceite y un toque de vinagre. El resultado: espectacular, ya lo ven. Me advirtió de la receta y yo pude pensar con calma. La primera idea se va a la isla, claro: alguna botella de COS, de Ariadna Occhipinti, del Cantante, de Cornelissen. Pero...pero ¿por qué no probamos un hermanamiento norte-sur? Y la cabeza y sus manos se fueron directas a la última botella que tenía (en efecto, ya es pasado..., ni una gota quedó) de Luigi Pira.

2004 es una cosecha, en mi opinión, excepcional en el Piemonte. Y a medida que pasen los años se irá demostrando. Si solo se tratara de mi opinión, quedaría en nada la cosa. Pero mi gran maestro en asuntos de buen beber y mejor vivir, en general y en Italia en particular, Juancho Asenjo, piensa exactamente lo mismo.Y Julia Harding, MW y mano derecha de Jancis Robinson, anda también por ahí. Como pasó en tantas regiones vinícolas en Europa, 2002 fue, en tierras de Barolo, año húmedo, fresco y con lluvia; que 2003, con su sequedad y calor tremendos, absorbió pero no devolvió en forma de fruta óptima. Las plantas venían, pues, de dos años incómodos para ellas. Y en 2004 explotaron. 2004, en los sitios que conozco bien, es el año a retener, a comprar, a beber en restaurantes y en casa. Quien supo conducir y moderar el vigor de las plantas, hizo gran cosecha. Empieza ahora la época de la sazón para esa añada. Habrá más, por supuesto, pero este genérico Luigi Pira Barolo 2004 nos hizo disfrutar lo que, malamente, voy a intentar describir. De entrada, no procede de ninguno de los tres GC en los que los Pira tienen nebbiolo en Serralunga d'Alba (Rionda, Margheria, Marenca), pero tiene algo de todos ellos. Y si 2004 es un gran año en Barolo, Serralunga d'Alba y sus tierras son la gran explosión en ese año. Venimos de La Morra, de Barolo, de Monforte...siguen ahí, por supuesto (sobre todo, La Morra), pero el siglo XXI está consagrando a mis dos pueblos preferidos en esta zona: Serralunga d'Alba, pero también Castiglione Falletto.

Massolino, Brovia, Cascina Cucco, Ettore Germano, Luigi Baudana, Luigi Pira, etc. Y en Castiglione Falletto, también Brovia, Cordero di Montezemolo, Boroli, Oddero, Cavallotto, Giacosa...Los Pira (Giampaolo, Romolo, Luigi) eran de lo más accesible, en precios, en pureza de estilo, en tradición piemontesa servida en copa. Todo sigue igual, mejorando. También los precios...Este 2004, con 14%, servido a 15-16ºC, tiene un recorrido enorme, casi desde el principio. Dadle media hora tan sólo y os mostrará un potencial, no tanto de músculo, cuanto de profundidad y de finura, que irá creciendo y creciendo...Hojarasca y humus. Ciruelas maduras y, con el tiempo en copa, en compota. Surcos en el campo, abiertos tras la lluvia. Taninos algo rústicos (cierta astringencia del tanino de la madera y, claro, de la naturaleza del hollejo de la nebbiolo), un poco cuadrados, pero de tacto fino y, a ratos, casi sedoso. Es un vino "fondente", pero con una acidez y una frescura grandes: la de las primeras violetas pero en un clima de otoño. Hojas de tabaco en el secadero. Ágil como un purasangre, pero con el alma reposada y calma de un percherón. Es un vino de campo noble. No sé si me explico: me estoy notando ya en una buena edad para disfrutar por completo de vinos como éste.
Luigi Pira Barolo 2004

28 septiembre, 2012

Sobran las palabras: arroz con paloma torcaz

Arroz de paloma torcaz en Monvínic Inauguro una nueva sección en este cuaderno. Sobran las palabras. Cuando un plato y su combinación con un vino me impresionen de veras y haya sido capaz de sacar una foto que sea digna, publicaré esa foto y añadiré un breve comentario de lo que más me ha conmovido de la receta y del vino. Debuta en la sección un arroz con paloma torcaz que nos preparó Sergi de Meià en Monvínic, poco antes del inicio del otoño pero con todos los sabores de la estación concentrados en él. La presa procedía de Hostalets de Balenyà y la decisión sobre cómo comerla fue tomada dos minutos después de entrar. El resultado, conmovedor.

Un plato esencial, mínimo, profundo. Un arroz al punto con una carne intensa y de gusto concentrado, reposada, exuberante, con los aromas del monte y del bosque. Un golpe para los sentidos esa cucharada con algo de caldo (el sofrito, con tomate, cebolla, los menudillos de la presa), arroz y un pellizco de sal sobre la carne. Un empujón hacia el aire abierto cercano al bosque que tanto gusta a estas palomas. Aleteo sutil y poderoso al mismo tiempo, que invade todos tus sentidos. El vino lo puso una de mis cooperativas de cabecera, que da alegrías con frecuencia: Produttori del Barbaresco, con su Barbaresco DOCG 2006. Me sigue emocionando esta democratización del buen hacer vínico y la calidad piemontesa en una zona, Barbaresco, que suele hacer pagar mucho por sus grandes vinos. Este no es un Riserva de la casa, cierto, pero 2006 se puede beber ya con gran placer, ofrece una nebbiolo preciosa, todavía salvaje y con aroma a hollejos en nariz, pero con una boca de taninos medidos, secos pero suaves, y muy persistentes. Fue un vino que estuvo, sin más, a  la gran altura del hermoso, casi improvisado, arroz de Sergi.

22 julio, 2012

Por qué COS Frappato 2010

Han sido quince días negros y me planteo si voy al médico ¡porque lo he pasado de muerte! Estas cosas suelo hacerlas cuando estoy de estrictas vacaciones. Pero este año...tardan tánto en llegar, nos las están poniendo tan largas, tan cuesta arriba los que "gobiernan" en Berlin, en Bruselas, en Madrid y en Barcelona...que me dije "empieza a ponerte algún tráiler, caramba!".Y sí: han sido quince días llenos de muertes, crueles asesinatos, escenas de vudú escalofriantes, suicidios voluntarios (qué pleonasmo...: pero quienes hayan leído lo mismo que yo lo entenderán!), suicidios inducidos, juguetes muertos, muñecas rotas. Demasiado joven muerto. Quince días negros y duros en Barcelona. Voy a empezar la historia por el final. Toni Hill, El verano de los juguetes muertos, Barcelona, Random House Mondadori, 2011. No sé si lo es, pero Toni Hill se merece el honor y el placer del seudónimo. El libro huele a la Barcelona escenario de los crímenes más sórdidos, de las historias más ocultas, de las venganzas más amargas. La Barcelona de los pijos frente a la de los emigrantes. La Barcelona de unos reivindicados Mossos (para mí, es la primera vez que un inspector de los Mossos, Héctor Salgado, llega a la categoría de estrella de la novela negra: a su joven autor le tendrán que dar algún día la Creu de Sant Jordi...), tan activos y astutos como humanos y vulnerables, vuelve con una fuerza casi carvalhiana. Por "desgracia", sus protagonistas sólo beben combinados y cafés. No hay aquí recetas ni vinos...Una pena.
Cos Frappato 2010 2
La trama cambia de escenario, pero la historia suena muy parecida. Estamos en Atenas y Petros Márkaris, en Suicidio perfecto, Tusquets Editores, Barcelona, 2012, nos mete en un pegajoso (sus asientos son de escai), caluroso y andrajoso Mirafiori para que nuestro amado Kostas Jaritos nos conduzca (paso a paso, es imposible perderse en Atenas con sus indicaciones) a la resolución de otros tres suicidios inducidos. Jaritos, como Salgado, hace una investigación extraoficial, y el juego que da esa vida casi al borde de la hoja de servicios (ambos quedan a un tris de que les echen de sus puestos) es enorme. Como suele suceder en estos casos, su resolución no aporta la felicidad. Ni mucho menos. La negritud de estas novelas no está tan sólo en sus muertes. Sus protagonistas se nos hacen mayores y no están para milongas, aunque siempre nos queden los tomates rellenos y las hojas de parra para una redención eterna. Exactamente allí encontramos a nuestro admirado Salvo Montalbano, en la renovada, soprendente L'edat del dubte de Andrea Camilleri, Edicions 62, Barcelona, 2012 (por cierto, un aplauso para la traducción de Vidal). La sorpresa, el azar le ponen ante sus narices un caso por completo inesperado. La rutina, aunque persiste (sus almuerzos en Enzo, sus paseos hasta el puerto en función de la digestión necesaria), salta en mil pedazos, y entre Vigàta (Porto Empedocle), Montelusa (Ragusa) y la Marina di Vigàta (Donnalucata), surge con tanta fuerza como los salmonetes (sin duda, el otro gran protagonista de la novela)  la figura del fantasma de la edad: la teniente Belladonna. Qué mal termina todo.

Tan mal que cuando cierro la tercera novela y voy a la nevera a por uno de esos blancos frescos sicilianos que tanto gustan a Montalbano (carricante, grecanico quizás...Camilleri nos deja con las dudas) y a la teniente, topo con la dura realidad. Ni una sola botella de blanco siciliano para mi restitución...desesperado por aliviar mis penas en este negro, duro, julio barcelonés, escudriño mi mapa sentimental: Ragusa (Montelusa) está apenas a 25 km de Vittoria (Vittoria), en el corazón del sureste siciliano. Aunque Salvo no suela beber tintos, ¿no le apetecería tomar un buen frappato di Vittoria?  ¡Y ahí  sí! Giusto Occhipinti y Giambattista Cilia sonrien desde la esquina de su portentoso, fino, delicado COS Frappato 2010. Quince días duros, intensos, de lectura desenfrenada y de paseo por la parte más oscura del Mediterráneo merecían un final como éste. Cilia Occhipinti Strano en los orígenes. COS, llamada a revolucionar desde las raíces el vino en Sicilia. Uno de los primeros en volver a la biodinámica para devolver a la tierra el equilibrio, y a sus vinos, un frescor (por latitud) inusitado. Los pimeros (desde la marcha de los Cartagineses de la isla: ¡yo sé quién ha probado esas ánforas!) en volver a las vasijas de barro para la fermentación y reposo de sus vinos (Cerasuolo di Vittoria, IGT Frappato, Nero d'Avola, pero también Pithos, blanco de Grecanico, etc.). Los primeros en la isla en atreverse con una DOCG. La uva de este COS Frappato procede de los pueblos de Bastonaca y Fontane, de suelos arenosos, con cal y sílice mezclados con arcillas frescas. 250 msnm. Fementación en cemento vitirificado y doce meses de reposo. 12,5% para beber fresco (sobre los 15ºC). Color de zumo de granado. Perfumado. Fresco. Fragante. Barro y pedernal. Cereza. Laurel seco. Romero. Clavo. Pimienta negra. Es un vino tan fácil y agradable de beber. Seco y jugoso al mismo tiempo, con taninos pequeños pero agradecidos.

Me recuerda a las mujeres que han iluminado estas tres excelentes novelas negras: Regina Ballester, la madre de Gina, antes de la muerte de su hija. Laura Belladonna, la teniente que fue todo y nada para Montalbano en el suspiro de una novela. Kula, o la revindicación del talento juvenil. Occhipinti y Cilia son un trasunto de Sicilia, como Montalbano lo es de Carvalho, MVM, Camilleri  y, también, Sicilia. Jaritos lo es del Ática y Salgado está a medio camino entre la Barceloneta y la Boca. Ya sabéis por qué, hoy, COS Frappato 2010. Me interesan los que me hablan de una tierra. Occhipinti, Cilia, COS lo hace con sus vinos. Camilleri, Márkaris y Hill con sus personajes. Está resultando un buen tráiler, éste. Y me alegra que Barcelona se reivindique, gracias a Hill, como escenario de este tipo de novelas. Dónde andará, ahora mismo, David Serafín...

Los vinos de COS se pueden comprar ahora en la Enoteca d'Italia. Las novelas, en cualquier librería.

24 mayo, 2012

Furore Bianco Fiorduva 2010

Maglie siciliane con tomate y boquerón
De forma periódica me ataca la nostalgia del sur italiano. De Nápoles, pasando por la Costiera Amalfitana (Amalfi, Positano, Ravello, Furore), siguiendo por Salerno, Pestum, Bari, Lecce, Reggio nella Calabria y terminando en Sicilia (Segesta, Selinunte, Taormina, Cefalù, Erice, Caltanisseta, Corleone, Prizzi, Bagheria...), he pasado buenos momentos allí y siento cómo esa tierra también es, un poco, la mía. Son recuerdos, son aromas, son sabores, son lecturas, son paisajes, son recetas, son vinos, son silencios, son rumores del pasado y deseos del presente. Una de las recetas que suelo hacer, aunque nunca de la misma forma, produce en mí el siempre buscado "efecto Ratatouille": pasta con pescado azul. Es la época, sale baratísimo y de fresco que lo compras, casi te lo comerías crudo o ligeramente marinado. Pero la receta va por otro camino hoy. Sofrito de cebolla, amenizado con ajedrea. Ajos y un poco de guindilla. Cuando los sabores se han integrado al olfato, tomate crudo. Todo toma su tiempo,  pero cuando el tomate lleva ya su media hora larga, un poco de orégano, sal y azúcar moreno. Mi mezcla de especias de ras-el-hanout particular (comino, nuez moscada, anís estrellado, coriandro, pimienta, albahaca). Y reposo, a fuego mínimo. Frescor, acidez, dulzor, picante, especiado: ¡Amalfi! Limpio unos boquerones bellísimos, flechas de mar con ojos frenéticos que te preguntan por qué. Hoy no habrá respuesta: miro hacia otro lado...Los preparo en filetes y los rebozo muy poco, los frío casi al dente y los reservo. Maglie siciliane (suerte de macarrones sin estrías, algo alargados y de pequeño diámetro) también al dente, que se sirven con el sugo de tomate y los boquerones encima. El resto: para la imaginación.

¿Un pedazo frutal de la Costiera Amalfitana en botella? Sencillo: Marisa Cuomo. Tiene su mérito controlar 5 Ha de viñedos en terrazas sobre las rocas calcáreas que recogen el sol y el fresco de ese rincón único del Mediterráneo. Para mi gusto es más tierra de blancos que de tintos y el Furore Bianco Fiorduva (DOC Costa d'Amalfi) es uno de los que más me gusta. Su vinificación exige mucho más tiempo en botella, cierto, pero mi guión pedía ese tipo de vino...¡Y no había otra botella en casa! Viñedos en el municipio de Furore, la densidad es alta para la zona (más de 5000 plantas por Ha) y el rendimiento por cepa, algo superior al kg. Es una uva que se hace en la planta y se recoge voluntariamente madura, casi sobremadurada (ya en octubre). 30% de Fenile, 30% de Ginestra, 40% de Ripoli es el ensamblaje. El mosto fermenta con pie de cuba hecho en la propia bodega y la fermentación, a temperatura controlada y en barricas de roble, dura tres meses. Reposo en inox y en botella. 13,5% para tomar sobre los 12ºC. Oro de paja vieja, oro de sol al atardecer. Flor de retama. Hinojo. Romero. Es un vino para el tramonto, sí. El fresco de Villa Cimbrone. La sombra del ciprés. El agua corre entre los frutales. El vino tiene que afinarse y reposar en botella. Perder algo de proteínas y de glicerina y ser más ágil. Pero será un gran vino. Vegetal de boj. Flor de naranjo. Ajedrea (quizás sea de la salsa...).

A los dos días, melocotón maduro de secano. Almendra verde. Es un vino largo y complejo que se entendió de maravilla con la humilde, delineada sencillez de una pasta con tomate y boquerones. Más problemas tuvo el pobre con el exquisito segundo plato que preparó Marta. Carrilleras de cerdo pintadas con aceite, miel y mostaza a la antigua. No tiene mucho secreto la cosa, pero el resultado es espectacular (como bien se puede ver). Carrilleras en un azafate al horno, con su aceite, su sal, su pimienta y la pintura de la mostaza amielada al espliego. Dos horas y media a ritmo suave, ahora les doy la vuelta, ahora voy regando para que nada quede seco. Ahora empieza a hacer una mínima crosta el cerdo. A media cocción, manzanas peladas a cuartos. Ahora paro y me lo como todo. Un vino siciliano de frapato le hubiera quedado mejor, quizás, pero vamos, en los montes encima de Amalfi, también hay castaños y cerdos. Así que ese punto entre ácido y dulzón de la receta tampoco quedó del todo mal con el frescor del vino y el dulzor de esa fruta de secano que esconde su corazón. Tanto la pasta como el vino proceden de la nueva tienda que mis amigos de La Enoteca d'Italia han abierto en los límites del Ensanche de Barcelona, en la C/ Roger de Flor, 135. Merece mucho la pena la visita porque ellos eran (¡y son!) especialistas en los vinos del norte de Italia. Y ahora han empezado a traer botellas también del sur: Cuomo, Zampaglione, Cos, Occhipinti...
Carrillera de cerdo, aceite, miel, mostaza y manzanas

09 marzo, 2012

Clerico Barolo Vigna Colonnello 2004

Monforte d'Alba vigneti
Alessandro Masnaghetti nos ha explicado con detalle dónde y cómo son todos los  viñedos de Barolo, Castiglione Falletto, Monforte d'Alba y Serralunga d'Alba (además del entero Barbaresco y zonas de la Toscana). Se trata de un auténtico tesoro que uno disfruta tanto como amante de los vinos del Piemonte como, sin más, amante de la cartografía. El mapa de los crus de Monforte d'Alba muestra con el detalle superior, los propietarios clave en Bussia Soprana (también existe la Bussia Sottana). Puede que el menos conocido de ellos sea Francesco Clerico (primo de Domenico), que posee 4,5 ha cultivadas en biodinámico desde hace 15 años. Es un tipo de una sola pieza, que pasa todo su tiempo en el viñedo, socarrón y hablador, que vive a la sombra de los grandes nombres de su pueblo. Sus vinos son accesibles, son baratos y, aunque no tenga mucha experiencia con ellos, puede que se puedan beber antes que la mayoría de barolos (también tiene un Langhe Nebbiolo muy interesante y unos barbera y dolcetto d'alba que no me gustan tanto. También comercializa el langarolo -nebbiolo y barbera- y sus grappe de barolo). Le conocí en su tenderete del mercado al aire libre de Turín el año pasado y le compré todo lo que tenía.

Es el Mercatino delle Erbe y su parada está en la Piazza  Palazzo di Città con Via IV Marzo. Su producción es muy limitada: si tengo que creerme lo que él mismo declara, no hace más de 3000 botellas, lo que es muy poco...En fin, sólo usa enólogo para los análisis y lo que sale del Colonnello, en la botella está. Su estilo y manera de hacer las cosas me parecieron un buen homenaje en la comida-funeral que hicimos en honor de Dalla. Hojarasca rojiza de otoño. Flor seca de violeta. Suave extracción. Moderada evolución. Entra uno en este vino y se siente como en los viñedos de la tierra del Barolo en otoño. Pámpanos entre el rojo, el naranja y el cobre. Ese es el color y el olor del vino. Es delicado y de taninos secos y pequeños. Esféricos y discretos en este 2004. Hay una pequeña huella de hidrocarburo y de tartufo blanco. Azafrán y agua cristalina. Vino maduro con las horas, algo cálido. Caramelo de lilas. Se me perdone: es un barolo muy femenino. Hoja de tabaco de Virginia. Puede que no esté catalogado entre los grandes, pero su precio (pagué 35€ por botella) se me antoja realmente bueno. Es una pena que los vinos del primo menos famoso de Clerico no lleguen aquí. O una suerte, según se mire: yo los compré directamente del productor, pude charlar un rato con Francesco  en el mercado y esa imagen de padres e hijo rodeados de vino y de tartufos se me quedó grabada ya para siempre. Volveré.
Clerico Barolo Vigna Colonello 2004

02 marzo, 2012

Dalla

Le ultime ore: Un infarto l'ha colto all'improvviso, senza dare alcuna avvisaglia: così è morto questa mattina, intorno alle 10, Lucio Dalla. A ricostruire le sue ultime ore di vita lo staff e gli amici, commossi e storditi, ancora increduli.  "Stava bene. Ieri sera dopo il concerto di Montreaux era contento di come era anda. Stamattina si è svegliato, ha fatto colazione, un paio di telefonate, poi si è sentito male. Così improvvisamente. Tra lo sconcerto dei presenti." (Da Bologna Today).

Lucio Dalla forma parte de mi  vida y de mis recuerdos desde los veinte años. El 4 de marzo hubiera cumplido 69. Lleva más de treinta años conmigo y no me hago a la idea. Hace cuatro días disfrutaba del genio de nuevo. Este fragmento de sus nuevos ídolos, los Marta sui Tubi (el mejor directo de Italia, diagnosticaba Dalla al final de la canción que improvisaron), en un concierto en Bologna a finales de enero, muestran al mejor maestro: genial músico, inefable improvisador, creador inagotable, sentido del humor socarrón, íntima conexión con tanta gente, un imaginario hecho de mil canciones que llevamos ya para siempre con nosotros.



Marta sui Tubi e Lucio Dalla al Teatro del Navile di Bologa, il 23 gennaio 2012.

Es uno de sus textos emblemáticos. Por lo menos para mí. Como sucede con todos los grandes, no sabes si quedarte con sus letras o con sus músicas. Cuando suena la mejor combinación, te emocionas, te identificas, imaginas, vuelas.

"L'anno che verrà. 
Caro amico ti scrivo, cosi' mi distraggo un po'
e siccome sono molto lontano, piu' forte ti scrivero'
Da quando sei partito c'e' una grossa novita'
l'anno vecchio e' finito ormai, ma qualcosa ancora qui non va
Si esce poco la sera, compreso quando e' festa
e c'e' chi ha messo dei sacchi di sabbia vicino alla finestra
E si sta senza parlare per intere settimane
e a quelli che hanno niente da dire del tempo ne rimane
Ma la televisione ha detto che il nuovo anno
portera' una trasformazione, e tutti quanti stiamo gia' aspettando
Sara' tre volte Natale e festa tutto il giorno
ogni Cristo scendera' dalla croce e anche gli uccelli faranno ritorno
E ci sara' da mangiare, e luce tutto l'anno
anche i muti potranno parlare mentre i sordi gia' lo fanno
E si fara' l'amore, ognuno come gli va
anche i preti potranno sposarsi, ma soltanto a una certa eta'
E senza grandi disturbi qualcuno sparira'
saranno forse i troppo furbi o i cretini di ogni eta'
Vedi caro amico, cosa ti scrivo e ti dico
e come sono contento di essere qui in questo momento
Vedi vedi vedi vedi, vedi caro amico cosa bisogna inventare
per poter riderci sopra, per continuare a sperare
E se quest'anno poi passasse in un istante
vedi amico mio, come diventa importante che in quest'istante ci sia
[anch'io
L'anno che sta arrivando tra un anno passera'
io mi sto preparando e' questa la novita'"

Ángeles, demonios, pájaros, crisis, hilos que llevan a ninguna parte y a todas, voces que suenan, dioses, mares y océanos, velocidad, amor, fantasía. Dalla. Dalla en el cassette (casi nadie sabe ya qué es esto...). Dalla en el coche a todas horas. Dalla y Mina con el Vesubio de telón de fondo. Nuestro primer concierto: toda la vuelta a Sicilia para sincronizarnos con él en Bagheria. Dalla en Barcelona. Dalla en Roma. Paseaba cerca del Pantéon (unos días en que vivía casi al lado) sin nada que hacer (la mejor manera de pasear...) cuando de pronto veo que se acerca un tipo que se parece mucho a Dalla con un acompañante. Abro los ojos , me paro, "no puede ser que esto me suceda a mí", pienso. Reacciono como un adolescente: rojo como una frambuesa, discretamente le pregunto (pero seré imbécil...!!!???) si en efecto él es Dalla. Se me queda mirando con esos ojitos (que se convertían en ojazos por efecto de las lentes), la cabeza ladeada, su sempiterna gorra, y me pegunta "¿Cómo te llamas"? Se lo digo, acierto a explicar dos segundos de tonterías sobre mi íntima relación con él de la que, por supuesto, nada  y todo sabe (los fans somos todos así...) y acierto a sacar una libreta y un boli de la nada. Cumplido el ritual obsceno de la rotura de su intimidad, le doy la mano y me aparto de su camino. Ese trozo de papelito con su nombre va siempre conmigo. L'anno che verrà él ya no estará con nosotros pero su música siempre nos acompañará. Hasta que crucemos el mar profundo que tanto amaba y lleguemos a esa isla llena de ángeles rubios, de pajaros y radios que susurran, de Nuvolaris y Sennas que hacen las delicias de los amantes de la velocidad y de Caperucitas que esperan con ansiedad, en el fondo, que se las coma un lobo feroz. Allí nos espera Lucio.

02 febrero, 2012

In Quest of Lost Vignerons

In Quest of Lost Vignerons by L.Gutiérrez-I.Villalgordo, the beginning
Forman una pareja imbatible, Luis e Ignacio, en cuanto a ilusión, preparación, medios y contactos. Luis Gutiérrez tenía muchas ganas de hacer esta cata en Monvínic, "The Lost Vignerons". Y hace siete (7) meses se lo propuso a Sergi, Isabelle y César. Con la imprescindible ayuda y mano a mano de Ignacio Villalgordo (algunas de las botellas bebidas salieron de su bodega) y la pasión por este tipo de acontecimientos de Monvínic, se pergeñó esta demostración histórica. Prefiero llamarla "demostración" antes que cata, evento y etc. Y el adjetivo llega solo: lo comprobarán cuando lean la nómina de bodegas y vignerons seleccionados. (Paréntesis: propongo ya de una vez que la palabra vigneron, que se conoce en francés desde finales del siglo XII, sea adoptada por el esperanto enófilo mundial. Nos sentiremos mucho más cómodos todos y todos sabemos de qué estamos hablando cuando usamos el palabro. Sin comillas, pues)  Demostración porque Luis quería explicar la esencia del vigneron en contacto íntimo con su territorio y con las uvas más características que forman parte de su DNA. Demostración porque se trataba de conocer cómo se hacían las cosas en Francia (sobre todo: es el país que conserva, en forma de botellas y estén vivos o muertos quienes las hicieron, más vignerons por cepa), en Italia, en Portugal y en España antes de que la industria y la homogeneidad lo invadieran todo. Demostración, en fin, porque Luis (con oportunos apuntes de Ignacio) nos propuso el mejor ejemplo para conocer cualquier vino: conoced a fondo a quién lo ha hecho. Moraleja: cuando te gusta mucho un vino, te gustará la persona que lo ha hecho.

Presidió la charla el espíritu de cada vigneron a través de sus fotos (¡algunas, por lo menos dos, hechas ex profeso para la ocasión!: las de Camille Loye y Manuel das Dores Simôes) y la Alegre Compañía se puso en marcha guiada por un entusiasta y feliz Merlín (bueno, alguien lo llama Príncipe de Beukelaer, otros lo confundirán con Arturo, pero yo creo que es más Merlín que otra cosa). El camino no era fácil y más de uno (a ojos vista estaba) se quedó en el camino, entre sorprendido y desconcertado por la cantidad de especímenes únicos que la Madre Naturaleza nos mostraba. Empezamos en el Piemonte, donde el filósofo vigneron, Teobaldo Cappellano nos dio la bienvenida con una sonrisa de oreja a oreja, sombrero de paja y toscano en ristre. Murió viendo con sus ojos los viñedos de Serralunga d'Alba y con su corazón el cielo de Eritrea. Un hombre único para la restauración de una bebida única: Barolo Chinato Extra Vecchio. De la nebbiolo de Cappellano nace el Chinato más ilustrado, más sensible, más de contemplación, infusionado con quina, ajenjo, cinamomo, otras especias y azúcar de caña. Un vino de más de treinta años para un aperitivo que nos decía "el camino será largo y duro pero la búsqueda del Grial tiene esas servitudes". Pura seda, monte en la copa, el corazón del Piemonte. Un vino único. Se comentó: yo lo prefiero como digestivo, tras los postres y con horas de charla por delante. Los Italianos suelen tomarlo con un poco de hielo,  pero yo prefiero que salga fresco de la nevera, sin más. Cruzamos los Alpes entre sonrisas y chanzas y empezamos a oler a prado húmedo, a cuajo,  a pan recién horneado, a fermentación en estado puro. Pierre Overnoy nos esperaba junto a Emmanuel Houillon, en Pupillin (junto a Arbois), con su Arbois 2000. La pureza de una vinificación que hermana el Jura con el Marco, la presencia de la Saccharomyces Juratica (se propuso por allí...), que le da cuerpo y entidad a la savagnin, nos regaló un vino eternamente joven: una boca espectacular, acidez brutal, impactante, para una nariz suave y delicada. El acero se torna pan, nariz y boca se complementan en un oxímoron impecable. Nueces verdes, algo de especias exóticas, no esconden la verdad: el secreto está en la levadura.
In Quest of Lost Vignerons by L.Gutiérrez-I.Villalgordo, the right stuff
Salimos de Pupillin con la sonrisa del confirmado en las bondades del Jura y el lema que nos acompañaría ya para siempre, SIC HIS QVOS DILIGO: la divisa de Arbois preside las botellas de Overnoy y nos ilumina en la travesía de Francia, que repetiremos no menos de otras dos veces a lo largo del viaje, "Así actúo yo con los que amo". Loira, de la mano de otro jubilado de oro, Edmond Vatan. Otro vino de impresión que nace junto a otro queso (antes era el Comté, ahora el crottin de Chavignol: no es casualidad, vamos): el Clos de la Néore 2007. Las cepas de los viñedos de los Monts Damnés comen de la misma piedra caliza que los de Chablis, pero aquí la brisa del océano cercano da un perfil  único a esta sauvignon blanc. Su mineralidad es espectacular, impresionante de veras, y va acompañada de una gran pureza de líneas y de una discreta densidad en el vino. Aquí se da uno cuenta (por fin...¡tantos siglos de estudio para llegar a esta conclusión!) de que la sangre de Cristo no reposa en un solo cáliz, sinó por lo menos en una docena de ellos. ¡Y no siempre es roja! Sin duda, la copa que tomamos esa noche (quizás el último vino que haya embotellado Vatan) es una de ellas. La varita de Merlín ayudó mucho porque tuvimos que cambiar de río con cierta rapidez. Del Loira al Ródano para pasar unas horas en la cruzada colina del Hermitage. Jean-Luis Grippat Hermitage 1998 fue como el reencuentro con ese tío abuelo al que tanto quieres y tan poco ves. 1998 pilla a Grippat en plena forma todavía (se jubiló y vendió en 2001) y esta botella da fe de la capacidad y juventud del viejo Grippat. El vino está en sus primeros pasos, un hermitage con mucho aroma de lía, suavidad, miel de acacia, finura y profundidad. Ligero amargor en el posgusto y la sensación de que dentro de diez años será un vinazo.

La búsqueda de la imperfección que da la lealtad al territorio, a la historia de la cultura del vino y a las uvas del lugar, nos dio un breve respiro. Pasamos esa noche en Arbois de nuevo, en casa de Camille Loye, con su Arbois 1989. Al calor del hogar y de los rescoldos de un fuego que se está ya apagando, la Alegre Compañía se relajó con un tinto de los de antes, que mostraba ya ciertos síntomas de fatiga. De trousseau, una de las uvas tintas emblemáticas del Jura (con la poulsard y la pinot noir), este 1989 ofrecía alguna cereza del fondo del cesto, una hermosa pero ya debilitada estructura y la sensación de que quizás la trousseau no esté para dejarla envejecer tanto. Merlín se apiadó especialmente de la Compañía a la mañana siguiente. Amaneció frío y brillante el cielo y Pegaso acudió puntual a la cita para depositarnos en un periquete (por suerte, la Quimera dormía todavía...) en Chinon. Charles Joguet, Chinon Cuvée de la Cure 1989. La cabernet franc en estado puro, y desbocada. Lleva corriendo veintidós años y está todavía en fase de aceleración. Muy impactante aroma varietal (pirazinas galopantes, decía Luis), racial, con mucho carácter, imperfecto (apuntaba Ignacio), vino muy fresco y, al mismo tiempo, denso. Pongamos esos pimientos verdes al calor del hogar, démosles vueltas durante horas y bebamos el vino con una buena hogaza de pan. Ese es Joguet. La penúltima travesía de este nada llano país que es Francia, prometía una estancia más larga y jugosa, de nuevo a la vera del Ródano. La Borgoña, Cornas y Saint Joseph se abrían para unas horas más relajadas. O no...porque la probablemente última vendimia de Phillipe Engel (o quizás la penúltima, no sé la fecha exacta de su muerte en 2005) parió un René Engel Clos Vougeot 2004 no apto para paladares delicados.  Este Clos Vougeot es una de las grandes expresiones y compañías para la caza: huele a vegetal, tiene unos taninos y una rusticidad de impacto, y lleva la sangre de becada y los perdigones en su código perdido. Del muy cotizado Jacky Truchot-Martin (las manos más callosas de la velada, sin duda) y su Morey-Saint Denys Clos Sorbes 2005 nada puedo decir. No nos cuenta nada de lo que suele, se muestra cerrado por completo y nos cita de nuevo para dentro de un par de años, por lo menos.
In Quest of Lost Vignerons by L. Gutiérrez-I.Villalgordo, to follow
Nos dejamos llevar por la suave brisa del río para llegar a Cornas, otra de las tierras de promisión de los amantes del vino, donde la syrah es palabra y Noël Verset, Cornas, 1986, la máxima expresión del respeto por la vinificación más tradicional. Esta syrah rodaniana suele evolucionar bien pero la botella de Verset llega a la copa algo sucia, con mucha necesidad de oxígeno y de paseo y el poco tiempo que le damos nos demuestra la injusticia de hacer viajes como éste mirando al reloj de sol (aunque me pareció que Merlín llevaba en el talego una clepsidra). Un atisbo de brett oculta algo que saldrá al cabo de las horas: pimienta (pero muy discreta) y flores marchitas. El hombre que todo lo puede por la sencilla razón de que hace lo que quiere y cuando quiere, nos esperaba en la siguiente etapa, con su sonrisa socarrona y su gorrita de M. Hulot. Raymond Trollat, que se confunde con las paredes y toneles de su bodega en St. Jean de Muzols, me sorprende con su Saint Joseph 2005. Es un saintjoseph atípico para mí, de una explosividad apabullante. Es la máxima expresión de un bouquet garni alegrando un buen guiso de jabalí. Montebajo, sotobosque, laurel y tomillo, la mano de hierbas aromáticas silvestres que recoge Trollat me suena a la que debió regalar a su novia cuando se casó con ella. Espléndido y vibrante vino.

La búsqueda de la última puesta de sol sobre el océano nos llega con la última, la gran, travesía. Tierra de barros que recoge el sol del atardecer sobre Bairrada. Los vinos del Sr. Manuel das Dores Simôes son palabra de dios, es decir, de Dirk van der Niepoort. Y hay que prestarles la debida atención y respeto. De nuevo el Dores Simôes Quinta do Canto 1995 sorprende  por una inusual finura. La brocha gorda, bastante habitual en la zona, es sustituida aquí por la suave extracción de una fruta de cepas viejas (sobre todo de baga)  y por una buena acidez que ha permitido a este vino llegar en condiciones a nuestros días. Quizás su lugar en la demostración le perjudicó un poco (estaba demasiado tímido en mi boca tras el volcán Trollat), pero quedó el recuerdo de que los vinos de Dores Simôes son, quizás, los más espirituales y borgoñones de Portugal entero. De entre los no fortificados, claro...Aparecía ya el planeta vespertino en el horizonte cuando, justamente, llegamos a la última maravilla de la noche. Justa porque nos dejaba a las puertas del Marco, donde a pesar de todos los pesares (incluídas legiones de bebedores fantasmas, contumaces ignorantes de las maravillas que en él se siguen haciendo) la más respetuosa y longeva tradición se mantiene. Aunque hay que decir que el vino era, casi la defición sensu contrario: ¡Merlín con sus bromas! Agustín Blázquez, Jerez, Pedro Ximénez Viejísimo Carta Azul. Por supuesto, sin añada, pero con la intuición de no menos de treinta años a las espaldas de estos toneles, estamos ante un PX de Montilla que se hizo en la bodega histórica de Blázquez en Jerez. Lo especial de este vino es que no se encabezó jamas y sus azúcares se fueron consumiendo hasta llegar a los actuales 8% (¡ocho!) de alcohol. Un sirope de PX con toda la pureza de una PX virgen y todos los aromas de la antigua pastelería andaluza y marroquí en el interior de la copa: miel oscura de caña, pan de higos, café torrefacto, avellanadas tostadas, hojaldre y alfajor. Muy complejo y denso, nos abrió las puertas a la Revelación final: el Santo Grial no es una copa. Son muchas copas, en sitios muy distintos y hay que saber buscarlas siempre en la mejor compañía posible. ¡Esa fue mi suerte, la noche del pasado 27 de enero de 2012, en Monvínic!

Postscriptum. Por la foto que nos regaló Luis Gutiérrez al final de la sesión, ¡esta búsqueda incansable promete una segunda etapa! Aprovecho para agradecer a mi compañera de mesa, Elena, las fotos que me pasó. Sin ellas, este post hubiera quedado más cojo de lo que quizás esté...

Postscriptum ii. Lo siento. No me gustan los posts tan largos, pero éste tenía que ser inevitablemente así. Por el tiempo de lectura (¡de promedio!) que los lectores dedican a cada post de este blog, o leen muy rápido o se quedan a medio camino. Será una señal: !sólo algunos llegaréis a este final!

05 diciembre, 2011

Ca' Rugate Monte Alto 2009

Ca Rugate Monte Alto 2009
En la zona de Soave y Soave Classico, Ca' Rugate ha sido siempre una de mis bodegas de referencia. Sus garganegas me han parecido siempre sobresalientes y sus vinos dulces (tanto de Soave como de la Valpolicella), de lo mejor de la bodega y de la zona. Reconozco que siempre me había tirado hacia el Monte Fiorentine (hecho en inox) porque me parecía que mostraba el mejor perfil frutal de la garganega. Pero hace unos días, y tras la publicación de los Tre Bicchieri 2012 del Gambero Rosso (una de las referencias fiables, para mí, de la calidad en el mundo del vino italiano), compré una botella del Monte Alto 2009, uno de los premiados con la máxima distinción. Por desgracia, la bodega parece haberse olvidado de este vino en su página web (por lo menos no he sabido ver yo la ficha técnica, como sí está la de los otros vinos blancos), pero, en fin...lo importante es que la uva procede de Monteforte d'Alpone (¿quizás de un solo viñedo?) y que la vinificación se ha hecho en depósitos de madera de 20 hl (60%) y en barricas de segundo año (40%). Me da la sensación que no ha hecho la maloláctica (por lo menos completa).

Con 13% (para tomar con 10-12ºC) me agradó mucho su aire terso y fresco. Es un vino con cuerpo, algo glicérico (no podía ser de otra forma), pero con filo y perfil penetrante, nada empalagoso ni con trazas de lías. Me impresiona su viveza y me da que es un vino con muchos años de vida por delante (la longitud del tapón "delata" esa voluntad en el enólogo). Me gusta en especial que los Tessari hayan decidido dejarlo tal cual, sin filtrar. Así puede uno apreciar, junto con la buena idea de una madera que dé estructura y acompañe pero no oculte, la gran garganega con que se ha hecho este vino. Ya sé que no se lleva la descripción de los colores...pero este vino es muy hermoso, con un amarillo intenso de membrillo casi maduro, atravesado por rayos de verdor. El membrillo sale también en nariz junto con un potencial aromático y sápido casi feroz, poco usual en la garganega. Es un vino con la esencia del campo en su interior. Tiene el carácter entre líquido con cierta densidad y agua de manantial que tienen los grandes blancos. Y remata con un poco de miel de acacia en posgusto.

La compré por 18€ (creo recordar: soy malo para eso de anotar todos los precios..) en la Enoteca d'Italia. Aprovecho la ocasión para deciros que han cambiado de local. Alberto y Leo ya no están en Gracia y ahora (desde el 1 de diciembre vaya) la tienda se encuentra en la C/ Roger de Flor 135 (por las mañanas de 11 a 14 y por las tardes de 16,30 a las 20,15; el sábado por la mañana de 11 a 14). Es más grande y con mayor capacidad para organizar cosas. Mis amigos siguen, además, en una selección constante de bodegas interesantes (siete Tre Bicchieri del 2012 tienen en estos momentos, de los que destacaría, además del Monte Alto, la Barbera d'Alba 2009 de Hilberg Pasquero y el Barolo "Sottocastello" 2006 de Ca' Viola) y estoy seguro de que nos irán regalando con nuevas sorpresas e incorporaciones. Como siempre dicen ellos, "alla salute"!

25 julio, 2011

Sito Venere 2010

Sito Venere 2010
est qui nec ueteris pocula Massici
nec partem solido demere de die
spernit, nunc viridi membra sub arbuto
stratus, nunc ad aquae lene caput sacrae.

Los hay que no rechazan una copa de añejo Másico
ni robar una buena parte del día entero,
bien echándose cuan largos son a la sombra de un verde
arbusto, bien acercando con suavidad su cabeza a la fuente sagrada.

En Italia hay muchos bosques y fuentes sagradas. Desde que el mundo es literatura y se explica con palabras, el agua y la madera, la naturaleza, los bosques y las fuentes han formado parte del rito fundacional de cualquier civilización que se precie. Roma no iba a ser menos. Cuando Eneas llega al Lacio agua, madera, fuego y aire (espacio) son los elementos imprescindibles para sobrevivir y empezar a construir la idea de una nueva ciudad. Llevó a cuestas, claro, no sólo a su padre (literalmente), sino la leyenda de su madre, Afrodita/Venus (metafóricamente). Venus, nacida del Cielo, a quien el Tiempo cortó los cojones...que cayeron sobre el mar de Chipre a gran velocidad y provocaron una mezcla colosal de agua, semen y férvida espuma de la que nació la diosa del Amor. Desde siempre, pues, la civilización clásica, que es la que nos acaba salvando de todo (lo sepamos o no...), tiene muy en cuenta el paso del Tiempo, el Cielo, el Agua y el Amor. Con frecuencia, todos estos elementos se mezclan en las termas, en los baños romanos: una cultura que siente devoción por el elemento que les asegura la supervivencia, concreta ese sentimiento en el culto al agua.

¿A qué viene todo este rollo? Se preguntará el lector que haya  llegado hasta aquí. Lo explico. Ramón Coalla tenía en la cabeza sacar un moscato d'Asti. Como uno de los mejores négociants de este país, Ramón tenía la inquietud de ofrecer uno de los vinos de verano por excelencia. Un vino que está sobre el 5% de alcohol, un vino hecho con moscato bianco, un vino de conversación agradable, de tardes pasadas al amparo de una buena sombra y escuchando el suave murmullo del agua (es decir, lo que nos cuenta Horacio en su primer poema), con un poco de azúcar residual y una mínima refermentación que produce ligero carbónico. Siempre he pensado que los buenos moscati d'Asti (como los brachetti d'Acqui: sus parientes tintos) no son vinos para postre, sino para aperitivo (cómo casan con unas buenas anchohas y pan con tomate...) o, más sencillamente, para estar y charlar a cualquier hora de la tarde o de la noche.

Sito Venere 2010 es todo esto. Habíamos pensado en otras palabras, pero el registro da para lo que da. Situs Veneris, Sito Venere, es el lugar en el que se complace Venus, allí donde se siente cómoda y en disposición de inspirar a quienes quieren escucharla. Puede ser cualquier lugar, pero las inscripciones latinas nos dicen que uno de sus preferidos, allí donde se sentía más cómoda, era el agua. Ya sabéis por qué...BALNEA VINA VENUS, dice un retazo de inscripción. "Baños, vinos, amor". La fórmula es mágica y este vino le rinde homenaje porque nace en una zona del Piemonte (entre Asti i Acqui Terme) que rinde culto al agua (en forma de termas)  desde hace más de dos mil años. Y es un vino que se bebe como el agua,  un vino que seduce y enamora, un vino de 5,5% que hay que tomar sobre los 10ºC. Aroma de pera limonera, manantial puro de montaña, jazmín, agua de rosas, pétalos secos y moscatel maduro, lima-limón. Frescor, fragor, descaro contenido. Es el vino que hay que tomar tras el baño vespertino, dulce estar recostado al fresco de una buena sombra, escuchando el murmullo del agua, espíritus libres, cuerpos atentos a la llamada de la diosa. Venus no suele fallar a la cita...
Nacimiento de Venus en Pompeia

03 junio, 2011

Sacrisassi 2006

Frico
Mi amigo Peter ha cocinado un frico suculento, una de esas delicias que la cocina casera del campo italiano nos ofrece de vez en cuando. Patata, aceite, sal, queso y un par de horas de fuego paciente. Una buena ensalada, un pan recién horneado, un mediodía de primavera en el corazón del Císter, con los campos y viñedos a reventar de aromas gracias a la lluvia caída. Y una botella de un vino nuevo para mí: Sacrisassi 2006, de la bodega Le Due Terre, en Prepotto. Todo del Friuli, ¡pero a la vera del Gaià! Ha sido un día muy bueno para este vino: 50% de refosco, 50% de schioppettino de viñedos de veinte años, tratados en orgánico. 14 días de maceración y 22 meses de barrica (por lo que he bebido no será toda nueva...). 13,5% y un poco de frescor a la hora de beberlo. ¡Qué delicia! Una bomba de frutas rojas (arándanos maduros) y negras (grosella) en un cuerpo esbelto y ligero, con ese mínimo posgusto vegetal que tienen las uvas tintas en el norte de Italia. Acidez y estructura para un vino que sabía bién qué decir al frico: llevan toda una vida enamorándose...Le quedan largos años de vida y si alguien encuentra una botella (no habrá más de 8000 por ahí), que la compre.

Ha sido un día todavía mejor para mí: amistad, buena comida, mejor vino y una nueva imagen para este cuaderno. Tal y como quedamos, Peter y yo os presentamos la nueva cara de De vinis. Hemos dado protagonismo al texto, una vez más. Ahora ocupa la parte central del cuaderno. Mejoramos su capacidad para ser leído: un nuevo tipo de letra en un cuerpo algo mayor y más destacado. Más limpia, más directa. Hemos eliminado la columna de la derecha y la hemos repartido entre la parte superior (el almacén del cuaderno: a un tiro de click, de ida y de vuelta) y la inferior (los títulos de crédito). Destacamos las fotografías y las hacemos más visibles. Ordenamos un poco los comentarios: ahora se sabe dónde empiezan y acaban. Somos inconformistas: seguro que hay margen para la mejora, pero hoy nos ha gustado cómo ha quedado. Por eso lo estreno ya. Esperamos que os guste pero si algo no funciona o no os parece bién, no dejéis de decírmelo.
Le due terre

12 mayo, 2011

Foradori Fontanasanta 2009

Foradori Fontanasanta 2009

Éste es un vino "coup de coeur". Cuando me contaron que Elisabetta Foradori tenía un vino blanco seco a punto, perdí los papeles. Mis amigos de Vinialia lo distribuyen en Barcelona (de hecho, creo que allí donde se les diga) y con rapidez me vendieron un par de botellas. Como casi siempe, acabo no anotando el precio, pero creo recordar que anda sobre los 15€. Qué más da...es el primer blanco de Elisabetta y hecho, además, con una uva no habitual: IGT Vigneti delle Dolomiti con nosiola, la uva blanca que, casi siempre, se destina al vinsanto Trentino. No sé por qué la cabeza se me fue a la prehistoria de Mark Angeli: La Tour Blanche, Bonnezeux, para acabar rindiéndonos con unos blancos secos epustuflantes, que son vinos de la tierra.

El Fontanasanta 2009 va por ahí, aunque todavía está unos peldaños por debajo de la chenin blanc de Angeli. Pero llegará lejos. Es una uva compleja, que suele madurar tarde, en altura y en viñedos soleados. Tiene una gran ventaja para las fermentaciones arriesgadas: su hollejo es muy pruinoso. Creo que eso todavía no se nota en el Fontanasanta 2009, pero todo se andará...Frescor apabullante, trago afilado y penetrante, con un mínimo carbónico al principio. Huele a granja este vino, a avellanas algo tostadas, a huevos frescos en el campo. Huele a pan rústico y a levadura este vino. Tiene el punto amable y zalamero de la pera de Sant Joan, huele a piel de la moscatel de Teulada, cuando te quedas con su pulpa en las manos. Es de trago penetrante, sí, pero amable. Remata con un punto final algo amargo y verdoso, de nueces verdes. Es un vino * * * .

NOTA BENE. No sé qué está pasando con Blogger pero la compañía ha pasado más de 24 colapsada, sin dar servicio e intentando arreglar no se sabe qué sobre una desaparición de todo lo publicado desde el 11 de mayo...Informan desde Twitter, poco y mal, pero queda claro que, en este cuaderno, se han "comido" los comentarios que algunos sabios lectores habían puesto sobre los vinos de Elisabetta Foradori y colindantes. Lo siento mucho pero no puedo hacer nada. Me dicen que los comentarios no están a disposición y, claro, no puedo hacer otra cosa que "patalear" porque no tengo acceso a otra cosa que no sean las herramientas de publicación. Los comentarios han desaparecido, por ahora. Y el que tiene ganas de desaparecer de Blogger, ya, soy yo. Me tienen frito.

28 enero, 2011

Arianna: il feedback



Se bebe vino por pasión. Se estudia sobre lo que quieres conocer por pasión. Se escribe por pasión. Acciones de filantropía, de puro egoísmo, que por definición no piden otra recompensa que el siguiente buen vino, la siguiente receta, la buena compañía y encontrar ese rato en que te apetezca escribir sobre ello.

Pero de vez en cuando, también hay recompensas. Mis amigos me dicen "tienes que mandar el enlace de lo que escribes a los viticultores que hacen los vinos". Y yo, lo reconozco, casi nunca lo hago. Por pereza, por falta de tiempo, porque siempre acabo pensando que si tienen que leerlo, ya lo encontrarán. Y puede que me equivoque...cuando mando esos escritos, suele saltar alguna chispa de complicidad que te hace feliz. A todos, en el fondo, nos gusta que se aprecie lo que hacemos. Y cuando una persona empeña todo el año en el cuidado de sus viñedos y pone todo su saber y talento dentro de una botella, conectar con su público bebedor y que se lo hagan saber, supongo que gusta.

A Arianna le ha gustado el comentario sobre su Frappato 2008 y me lo ha hecho saber en palabras concisas, bellas, inspiradas. A mí me han gustado mucho, me han devuelto tanto como me da su vino. Y le he pedido permiso para reproducirlas. Me lo ha dado. "Ho letto e mi è piaciuto molto. L'ho anche girato sul mio blog. Grazie per le tue parole, per l'attenta descrizione che hai fatto di me....del vino. Se fossi solo una lettrice, con questo articolo, posso dire di aver avuto un assaggio...un dolce respiro di Sicilia. grazie ancora". Por la noche he abierto una botella de SP68 2009 (frappato y nero d'avola) y he olfateado y bebido otro hermoso trozo de mi Sicilia querida. Qué buqué tan fragante, qué aires de monte bajo, de ciruelas y zarzamoras, de tomillo y laurel...gracias a ti, Arianna.


26 enero, 2011

Occhipinti: dalla terra alla terra



Una corriente de viticultores amantes de la tradición de su tierra, conocedores de las técnicas ancestrales, cercanos al mayor respeto hacia las características que la uva y su vinificación tienen en su zona, sacude la vieja Europa. No daré nombres que, por otra parte, salen regularmente en este cuaderno. Diré tan sólo que existe la esperanza: la producción industrial que, por definición, todo lo homogeneiza, no puede con todo. Empezando por el Mosela, pasando por el Ródano, siguiendo por el Loire, el Piemonte y la Irpinia, parando un poco en les Corberes, deleitándonos en el Priorat, en Méntrida o en la Manchuela, sorprendiéndonos en Alicante y parapetándonos en Ragusa, hay nombres y vinos que uno tiene que escuchar, que uno tiene que conocer y beber.

Arianna Occhipinti pertenece a esta corriente. La conocí tal y como la véis en la foto: con gran seriedad, sirviendo y explicando sus vinos. Lo dejé escrito: en TerroirVino 2008 la busqué (me contaban maravillas de su frappato) pero lo que vi, escuché y bebí superó cualquier expectativa. Tremendamente joven y bien preparada, lo mejor que tiene no es eso sino su sensibilidad. "Lo que me da la tierra, a la tierra se lo tengo que devolver" (el lema de su bodega, en Vittoria, territorio del Cerasuolo di Vittoria, provincia de Ragusa, en el sur sur de Sicilia, tierra de frappato y de nero d'avola). Hablar con la tierra sedienta donde libaron las abejas de Virgilio (Monti Iblei), escuchar al viento que sopla y enardece centenarios olivos desde el cercano mar, acariciar las arenas rojas, entender cómo se puede capturar el perfume de una isla milenaria y metamorfosearlo en vino. Ésta es Arianna Occhipinti. Desde el 2008 he probado todos sus vinos (menos un dulce que, parece, va a sacar pronto...) y veo, siento cómo sigue creciendo y aprendiendo. Lo dice la gente que sabe de veras de esto (la impresionante, imprescindible nueva guía de Slow Food, Slow Wine 2011, p.1176): "fare tesoro dei propri errori con una velocità disarmente".

Su vino quizás más emblemático se hace con la variedad más difícil de aprehender de Sicilia, el Frappato 2008. La variedad local, el frappato di Vittoria, procede de terrenos situados a cierta altitud (270 m), de arena y cal, con vetas de arcilla fresca en el subsuelo. En Fossa di Lupo se encuentra el viñedo, muy joven (apenas 8 años). La agricultura es natural por completo. No hay otro tratamiento que no sea remover la tierra del viñedo al principio del verano y hacer dos pasadas con azufre. La uva madura hasta mediados de octubre (detalle no baladí), fermenta con las levaduras del viñedo y del hollejo y permanece en tonneau de 600 litros durante 10 meses. No hay estabilización, ni clarificación, ni flitrados. Lo digo porque el resultado final es fascinante en cuanto a color, brillo y limpidez. Tras dos meses de botella en bodega y unos pocos más de merecido reposo, nos situamos en diciembre de 2010. 13% para ser tomado a 15-16ºC como mucho. Renuevo mi fe y mi amor por esta tierra siciliana y por esta mujer que, sin más, se convierte en cuanto yo anhelo para el vino y el viñedo. Su fuerza está en la persuasión, no en el músculo. Es un vino fragante, ligero, muy sugerente. Es un vino fresco y envolvente que muestra su poderío en la relación con la tierra: es profundo, telúrico (yesca y pedernal). Conecta con las entrañas a las que volveremos. Sabe a brotes de cassis, a arándanos rojos, huele a las hojas estrujadas del árbol de la pimienta, tiene ese aroma tan peculiar en bodega de la brisa tras la maceración. Este 2008 ha ganado en complejidad sin perder un ápice de su ligereza y frescor. Me hace feliz, por fin, haberlo podido encontrar en Barcelona. Por unos discretos (¡para lo que da el vino, claro!) 18 euros, te llena la copa de felicidad y de Sicilia: de Arianna.


Imagino una escena imposible: el comisario Salvo Montalbano llega tarde a casa, tras un día de extenuante trabajo en la comisaría. Demasiados asesinatos en apenas quince días...Abre la puerta de la nevera y encuentra unas sardinas en escabeche. Dos detalles excitan sus papilas: ¡pasas y azafrán! Llevan allí 24 horas, macerando lentamente, esperando su momento. Se sienta en la terraza, cautivadora vista sobre el mar. Su experiencia le dice que hay que compartir los buenos momentos. Hace una llamada telefónica. Se pone el bañador y se regala un reparador chapuzón vespertino. Pone la mesa: dos cubiertos, dos copas. Un poco de hielo para el vino. Las sardinas recuperan calor y sabores, se acomodan a la suave brisa que sopla del mar. Un coche frena en el patio trasero y Arianna surge alegre de la oscuridad, entra directa al porche, con esa sonrisa desarmante, con esos ojos de almendra que prometen todo pero no conceden nada, con ese frappato recién embotellado en la mano. El comisario piensa: Genova queda tan lejos...

Sigo echando de menos a Manolo Vázquez Montalbán. A ratos tengo a Andrea Camilleri y a Salvo Montalbano, pero no es lo mismo. Desde hace tres años, también a Arianna Occhipinti. Creo que a MVM le hubieran gustado mucho sus vinos...que por cierto, no pueden ser tomados en días en que, en el campo, se realizan las operaciones con plantas de raíz. Anteayer en Monvínic, estuve en un gran, y muy bien documentado por Antonio Giuliodori (qué auténtico crack, de veras), recorrido por algunos vinos de cepas italianas. Volví a probar el Frappato 2008 en día raíz: nada que ver con las botellas que había abierto en días y con lunas más favorables. Asumo las sonrisas y las críticas, pero mi nariz y mi paladar no me engañan. Por ahora...

Postscriptum. Este post está dedicado a Dominik. Él ya sabe por qué...

22 noviembre, 2010

Le Langhe desde Barcelona

Acquerelli delle langhe BY anteriorechiuso

Había abierto la botella de un viticultor al que tenía ganas de veras (Hilberg-Pasquero), tomé un primer sorbo de su Barbera d'Alba 2008 y el efecto "Ratatouille" fue inmediato. Empecé a pensar en los colores sublimes del otoño en Le Langhe: los he visto una sola vez en esa época del año, pero me bastó para tener, para siempre ya, un lugar al que poder evadirme en tiempos de zozobra. Un lugar que no tiene por qué ser siempre físico. Ya me gustaría que mi evasión fuera real, pero casi siempre los paseos por Asti, Alessandria, Acqui Terme, Bra, Barolo, Barbaresco, Nizza Monferrato, Monchiero...son espirituales. Así ha sido también en esta ocasión. Pensé en ese paisaje en otoño, busqué una hermosa fotografía (extraordinaria, ésta de anteriorechiuso), retuve los colores y perpetré una receta. Sencilla, sabrosa, pero con los colores básicos de los viñedos teñidos de otoño.

Ravioloni rellenos de calabaza y ricotta. No sé por qué pero la calabaza es uno de mis iconos otoñales. Un poco de frío, el fuego lento, la cebolla, las especias, la cuchara, parmesano rallado...En esta ocasión, la colaboración de uno de mis pastificci de guardia (la parada de Los Italianos de la C/ Amigó, en el mercat del Ninot; el otro, es La Castafiore) fue crucial. Habíamos pactado un relleno de pera y gorgonzola (¡ya llegará, ya!), pero al saber de nuestra pasión por la calabaza, Nuri nos reservó lo que véis en la foto inferior. Cebolla de Figueres cortada a lo "sauvage" (a lo mío, vamos, con pedazos de cebolla que, al final, puedan comerse enteros), mezclada con cebolla tierna. Fuego bastante rápido para fijar colores. Sal y pimienta. unas láminas de nabo (si es negro, mejor, más sabroso, pero no siempre lo encuentro en el Ninot) que añado al rato, con algo de orégano. Los dados de calabaza, finalmente, siempre a buen fuego: me gusta que el tubérculo muestre su color y que, en la boca, su entereza contraste con la suavidad de la pasta rellena.

El Barbera d'Alba de Miklo Pasquero me gusta más que su Langhe Nebbiolo. La fama se la lleva este último (Tre Bicchieri del Gambero Rosso no sé cuantos años seguidos...), pero es un vino necesitado de botella y de buenas circunstancias. Su Barbera 2008 es un todoterreno de gran poder. Los que seguís este cuaderno, sabéis que he probado casi todas los barbera del mundo (que no sólo en Italia está plantada esta prolífica y generosa cepa) y puedo asegurar que ésta es una de las más atractivas que he bebido. Me ha llevado directo al corazón de esas Langas, al Roero, a sus colinas. Y al corazón del barbera, que creía casi perdido...es un vino seco, austero, pero al mismo tiempo suave, completo, casi redondo. Es húmedo también, fresco, sin concesiones a la sobremaduración o a la vinificación excesiva, con aromas de arándano negro, de romero, de ciprés y seto. Es un vino muy bien integrado. Reconforta reencontrarse, en Barcelona y gracias a los esfuerzos de mis amigos de la Enoteca d'Italia, con este pedazo otoñal del corazón de las Langas. Por 16 € y esta sencilla receta, he hecho un viaje silencioso, reparador, delicioso.

Ravioloni de carbassa amb ricotta

03 noviembre, 2010

Una giornata particolare

Manuel y Josie Camblor

Tomo prestado el título de la película de Ettore Scola. Ayer fue un día especial, particular, único. Una de esas raras ocasiones en que aquello de que tanto hemos hablado, se hace realidad. El espíritu del reconocimiento. Cuatro años escribiéndonos, leyéndonos, conociéndonos en exclusiva a través de la red, se rompen de golpe. Se hacen pedazos en un abrazo que vivo como puro, auténtico reconocimiento. Conocí a Manuel y a Josie Camblor. Le vi entrar por la puerta de casa, es decir, de Monvínic (dicho sea con el debido respeto a los dueños verdaderos, ¿eh?) y tuve la sensación del reencuentro. Nunca nos habíamos visto en persona, pero sabíamos cómo éramos. Sabíamos qué nos gustaba, qué bebemos, qué pensamos, qué leemos. Éste es uno de los milagros del mundo de los blogs que no se da en los demás medios de comunicación actuales: permite el intercambio, facilita la profundidad (si uno la quiere, claro), allana el conocimiento. No nos habíamos encontrado nunca y verse, fue darse un abrazo y saberse, ya, entre amigos. ¡Qué sensación tan reconfortante!

perdiu en escabetx amb farcellet de col, de la besàvia de Sergi de Meia

El resto es, casi, lo de menos. Buñuelo de bacalao íntegro, de los de antes. Caviar de trucha de río de Tabascán, puro sabor, bocanada de río y de monte. Anguila ahumada con melocotón y manzana: qué aromas...Salteado de setas. Marymontaña de ensalada de setas, butifarra confitada y gambas de Palamós: desequilibrio extremo de los sentidos, pura perversión del placer cuando la cabeza jugosa de la gamba topa con la seta y un trozo de butifarra en tu boca: si Pla viviera, comería aquí.. Lengua de ternera (ya he hablado de ella en otras ocasiones: tenía que ser el plato principal de Manuel, cómo no, ¿verdad, Josie?). Liebre a la Royale: profundidad en el pozo de la tradición. Perdiz con col y vinagreta: mi abuela y la bisabuela de Sergi de Meià intercambiaban recetas en mercados parecidos, la Catalunya más tradicional en el plato. Postres habituales, con una mención especial para el divino casamiento del queso de Veciana con la pera y las nueces.

Sancerre de la hija de Edmond Vatan, La Néore 2008: la sauvignon blanc más esferica que yo haya tomado jamás. Wachau (Federspiel), grüner Veltliner Im Weingebirge de Nikolaihof, 2009: una de las más complejas, perfumadas y poliédricas. Chinon, Domaine Bernard Baudry, Clos Guillot 2007: quizás el rey de la noche, una cabernet franc de una frescura y pureza varietales de gran altura. Barolo, Domenico Clerico Ciabot Mentin Ginestra 2000: nariz de seda y paladar de coz. Once años no son nada: necesita otros diez. Nahe, Dönnhoff, Hermannshöhle Auslese 2006: en palabras de Manuel, "el vino de todos los vinos, el aroma de todos los aromas", lo tiene todo, lo da todo. Champagne, David Léclapart, L'Artiste 2005 (Blanc de Blancs de Trépail): la chardonnay más tánica, una de las más vinosas, aunque su burbuja y complejidad no tuvieran la noche. Nosotros sí la tuvimos. El pretexto, casi lo de menos, fue la comida y el vino. Lo de más fue el encuentro de los amigos alrededor de la mesa: descubrir que el camino que nos tiene que llevar a nuestra Ítaca personal, pasa por ellos y por gozar de su charla y de su compañía, claro, con buenos platos y mejores vinos. Quizás, decía Manuel, haya que explicar menos el vino y gozarlo más. Pues eso: bebamos, vivamos y gocemos mientras los dioses nos lo permitan. Con blogs y sin ellos, ahí nos encontrarán, ¿verdad, amigo?

12 septiembre, 2010

En casa, de nuevo

Una de las cosas grandes que tiene mi casa es que está muy cerca de Monvínic. No digo más. Me siento un privilegiado cuando aparco y en un suave paseo de 10 minutos puedo llegar a, quizás, uno de los mejores bares (restaurante diría yo) de vino por copas del mundo. Tras las vacaciones, en un mediodía muy tranquilo, soleado y con esas nubes en el cielo que tanto me gustan, recortadas por la tijera de la lluvia y del fresco de la noche anterior, volví. Para saludar a los amigos que trabajan allí; para charlar con ellos en la distensión que da un servicio siempre exigente pero ese día escaso; para comer muy a gusto y para elegir los vinos que mejor casaran con lo que me apetecía. Por supuesto, también para dejarme sorprender por esas medias copas que, con total complicidad y aquella media sonrisa, te van pasando como diciendo "verás cómo te sorprende esto". El ambiente de trabajo sigue siendo formidable y el trato e intercambio de informaciones, ideas, últimas noticias sobre descubrimientos o cosas que han sorprendido, el de siempre: extraordinario. Es un proceso de constante aprendizaje. Me gusta.

Esqueixada de bacalao de Monvínic

A ratos, parece como si la gente, en Barcelona, no hubiera entrado todavía en esa fantástica mezcla que son (en las mesas de entrada del, propiamente, bar de vinos) los platillos acompañados de un par de medias copas. Es una fórmula imbatible en la ciudad, por calidad y por precio. Tomarte, por ejemplo, un conejo de Baldomar con alcaparras y bogavante con una media copa del Nuits-St-George, Clos de la Marechàle 2005, de J.-F.Mugnier te sale por 16 euros. A mí, eso me impresiona y cuando puedo hacer una "escapada" de estas al mediodía, (trabajo fuera de Barcelona), acabo como en Babia. De todas formas, abrí mi temporada en Monvínic con algún argumento más. Empecé con lo que, vagamente, describe la foto: una impresionante esqueixada de bacalao, de tersura y volumen vibrantes, fresca, con garbanzos de mi tierra (Alta Anòia), pequeños y contundentes de sabor, y una mezcla de albahaca, salvia y menta, delirante. Acompañó un Mersault de Les Tillets, 2006, del Domaine Roulot. Estuvo bastante tímido y cerrado, aunque con gran entereza y frescor en boca. Necesita tiempo. La primera sorpresa, que idearon entre Antonio y Ramiro, se comió el Roulot a pedacitos: un Fiano d'Avellino 2004 de Villa Diamante. Es un fiano enorme, quizás el más profundo que haya probado jamás, con una gran capacidad para envejecer. Está, ahora mismo, entre los grandes blancos de Italia, sin duda. Mineralidad de yesca, todos los aromas del monte en su interior, castañas recién cogidas. Enorme y con una evolución en copa de más de una hora.

De segundo, pasó el conejo que os he comentado, hecho como si Sergi de Meià fuera mi abuela, con cariño, muy poco a poco, con ese toque de contraste entre el dulzor del jugo del bogavante, la amabilidad de la carne del conejo y la acidez y frescura de las alcaparras. El otro representante de la Borgoña estuvo muy superior al mersault. El Clos de la Marechàle de Jacques-Frédéric Mugnier es una caricia, es un beso, es la flor de la violeta cogida al amanecer. Con ese marymontaña formaron una pareja de baile algo entrada en años, de paso cadencioso, quizás, pero con gran sentido del ritmo. Terminé con una combinación de fresas del Maresme y fresitas del bosque con una quenelle de helado de vainilla. Superior. Faltaba la segunda sorpresa...restos de una botella abierta hacía unos días, completaban mi "vuelta a casa": de Valentini, el Montepulciano d'Abruzzo 2002. Una de las haciendas grandes de los Abruzzi, con un vino casi hecho a la antigua, con la uva muy madura, taninos más bien cuadrados, pero una capacidad de agradarse en el paladar que casi daba miedo. Esa mezcla de rusticidad del Montepulciano con la amabilidad de la vainilla y la sombra fresca de las fresas me llevaron a la calle con una sonrisa de bobo que todavía llevo. "¡Qué bien", pensé, "en casa de nuevo!"