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30 agosto, 2009

Homenaje al Mediterráneo


Éste es el título que Dominik A. Hüber le ha puesto a su fotografía. Me la ha regalado y me ha dicho que haga con ella lo que crea mejor. Viajar, conocer a la gente del vino, probar, escribir, leer, documentar...todo está muy bien y lo hago a gusto.

Pero siempre he sentido la necesidad de pasar al otro lado del "espejo" y, aunque sea por pocos días, sentirme parte activa de una bodega, de unos viñedos, de un territorio, de una forma de entender la relación entre el hombre y la naturaleza. Siempre que puedo, lo hago. Y me digo: si los vinos que me gustan de veras, aquellos que más me emocionan y que me hubiera gustado hacer, ya existen, ¿hay mejor manera de sentirme Alicia en el País de las Maravillas que estar en una de esas bodegas? Todo esto me ha pasado en el inicio de la vendimia del 2009 en el Priorat: Dominik me ha permitido sentirme uno más en el grupo de Terroir al Límit. Desde que sale el sol hasta muchas horas después que se ponga, vendimiar el esfuerzo de todo un año, seleccionar la fruta, mover cajas arriba y abajo, sentir la fuerza de la tierra del Priorat, sentarte un rato a la sombra y echar el mejor trago de agua posible, charlar de todo, dejarte llevar por el más dulce cansancio físico que yo haya conocido. Hacerlo con gente que conoce a fondo la historia y la realidad de la comarca (Jaume Sabater, el otro socio de Terroir al Límit junto con Eben Sadie, es una enciclopedia viva y el retrato fiel, además, de la humildad: vendimiar con él y con su familia ha sido un lujo) es lo que me ha pasado y les quiero dar las gracias.

Sentir que mis manos y mi cabeza han podido formar parte de este concepto de entender y hacer vino es algo que me llena de orgullo. Llicorella, tijeras de vendimiar, hojas secas que anuncian ya el otoño, almendras. Sol, calor, higos maduros, garnacha, cariñena, sudor, cansancio. Pronto, el vino. Una cepa de dulce, blanca, pansa te propone, inesperada, la mejor merienda. Mediterráneo. Me gusta.

30 septiembre, 2007

Tiempos y costumbres



Tentado he estado, esta mañana, de proponeros aquel juego de Forges tipo "adivinad en menos de segundos cinco semblanzas y cinco diferencias entre las dos fotos de vendimia". No lo propongo. Me quedo con deciros que se trata de dos de mis fotos preferidas y con la voluntad de cerrar con ellas este activo septiembre en mi cuaderno de notas. Han pasado más de cincuenta años entre una vendimia y la otra, se trata de gentes y paises distintos, de uva distinta, pero la cara de satisfacción de los vendimiadores ante el fruto cogido, los gestos de complicidad entre ellos, el cansancio patente en sus rostros son exactamente los mismos. Empieza ahora el momento de la verdad, ya en la bodega...

13 septiembre, 2007

Tiempo de vendimia (y II)

Han sido días duros de trabajo, duros pero de gran recompensa. Decía una persona muy cercana que el cansancio que te produce la vendimia es un cansancio bueno, "agradable", que te deja el cuerpo roto (sobre todo a quienes no estamos acostumbrados a diario a ella: los profesionales no tienen ni tiempo de pensar cómo se sienten y tienen por ello toda mi admiración), sí, pero de forma casi relajante, agradable. Y la recompensa, claro está, no es física o económica, sino moral, por haber ayudado algo a los amigos que necesitan unas manos y por porder reunirse, ya de noche e improvisar un pan con tomate, una excelente tortilla y un gran vino. De la "plana" que tenéis en la foto salieron casi 2500 kg, sobre todo, de garnacha, cariñena y, mucho menos, cabernet sauvignon. La merlot, en las zonas "bajas" del Priorat ya ha sido cosechada hace unos días y, casi, ha finalizado ya la fermentación alcohólica.

Lo que yo he ayudado a vendimiar y seleccionar este año presenta unas características que han hecho trabajar mucho a la mesa de selección: garnachas fue lo que me tocó, sobre todo. El fruto estaba perfecto, sin podredumbres ni infecciones de ningún tipo, pero para alcanzar el grado potencial necesario en la uva, ha habido que aguantarla algunos días más en la planta. La fruta ha crecido bastante bien y está cargada de zumo pero, al mismo tiempo, la pasificación ha sido mayor y en la mesa de selección, ha habido que desechar más que en añadas anteriores.

Con todo, el ajetreo de la nueva temporada de vendimia lo domina todo, tractores arriba y abajo, cajas y más cajas y mucho cuidado que la uva no sufra y no empiece la fermentación en la caja (!!!), la gente entrando su carga en las bodegas, pesajes, selección, derrapados y al depósito de inoxidable, para que el mágico proceso empiece otra vez. No puedo evitarlo: el olor de la fermentación en la bodega, el de las levaduras colaborando a millonadas para completar la primera parte de esta metamorfosis, me seduce de tal forma que no me movería de allí, vaya. Por desgracia, he tenido que marchar, pero ¡¡¡prometo volver bien pronto!!!

09 septiembre, 2007

Tiempo de vendimia

Ya sé que en no pocas zonas la vendimia hace días que ha empezado (Mallorca, por ejemplo, o el Penedès...), pero en mi comarca de referencia (casi la veo a ratos como la Comarca de los Bolson, aunque yo sea más alto y menos peludo que los hobbits), las cosas han empezado a moverse hace bien poco, con algunas variedades blancas y, pronto, con las tintas más tempraneras. Pues nada, que para allá me voy para lo que sea menester, pero sobre todo para vendimiar de sol a media tarde y para trabajar, después, en la mesa de selección. Tengo la suerte (así lo considero) de poder ayudar a algunos amigos con bodega en la DOQ y no hay nada como aprender sobre el terreno. Con los riñones y el lomo rotos (la viña a mis espaldas nos la "comimos" el año pasado en un plis plas), pero con una satisfacción...Disculpad si ando un par de días desatendiendo el blog: ¡es por una buena causa!

31 diciembre, 2006

Robert M. Parker Jr. y sus mejores bodegas


    Tenía la intención de cerrar el año en este blog con otra extraordinaria foto, de nuevo de un viñedo andino (misma fuente para la foto) que se encuentra a 1500 metros de altitud. Sin más, como un regalo para la vista. Pero al mirar con atención sus datos, me di cuenta de que se trata de Viña Adrianna, de donde la familia Catena Zapata saca la uva chardonnay (en Gualtallary, Mendoza, Argentina) con la que fabrica uno de los más notables blancos secos argentinos, su Catena Alta Chardonnay Viña Adrianna. Su añada 2001 ha merecido la atención del modelador de gustos y de vinos, Robert Parker, con un contundente "93 puntos". Para un blanco no francés ni alemán, eso es mucho, mucho. Por lo demás, se trata de la única bodega argentina que ha sido seleccionada por el enófilo abogado para formar parte de su último gran libro, Los mejores viñedos y bodegas del mundo. Una perspectiva moderna, Barcelona, 2006 (edición de noviembre, traducción del original inglés The World Greatest Win Estates, publicado el año pasado).


    Mi familia, que a ratos sufre, a ratos goza con mi pasión por viñedos y vinos, me quiere bien y en la última tanda de tradicionales regalos que los adultos nos hacemos (los niños esperan a Reyes) , en memoria de las fiestas dedicadas al romano dios Saturno (Saturnalia, las únicas fiestas en que los Romanos tomaban vacaciones, justo antes del solsticio de invierno, el 17 de diciembre, e intercambiaban regalos y posiciones sociales), ha "caído" este libro. Llevo unos días dedicado a su placentera lectura y mi foto de despedida del año, me ha llevado a releer la ficha de Catena (p.23, para el chardonnay) y a comentaros algunas cosas de su contenido. Para Parker es básica su definición de grandeza y de calidad, que es la que justifica qué bodegas entran en el libro y qué bodegas se quedan fuera. Dos son las premisas: la máxima expresión del terruño (es decir, que el enólogo sepa sacar el máximo de rasgos diferenciales de unas parcelas concretas) y que el vino emocione, subjetivamente, hasta el punto de que cada nueva botella, cada nueva añada transmita más y mejores emociones que la anterior. Para un libro de 708 páginas que intenta abarcar el mundo entero a partir de las fichas de The Wine Advocate, hay que decir que las presencias están bien documentadas y aportan información precisa y útil. Pero, en la otra parte de la balanza, las ausencias son tan clamorosas que casi duele escribir sobre ellas. Me dirán "un libro es un libro y tiene, por definición, un número finito de páginas". Es cierto, pero no lo es menos que se dedica un exagerado espacio a los vinos franceses (pp.81-426) en relación con el resto (para los norteamericanos: ¡577-685!: ¿la revancha del Juicio de Paris?) y, también, que en este libro no existen ni los vinos surafricanos ni los neozelandeses. Un hueco tremendo para mis gustos informativos.

    Con todo, de lo único de lo que puedo hablar con cierto conocimiento de causa es de las presencias y ausencias de bodegas españolas. El manto de oscuridad que arroja Parker sobre la realidad de la vitivinicultura española (por cierto, Portugal tampoco existe) es enorme: aporta al caudal enofílico del mundo mundial sus notas sobre seis (¡6!) bodegas españolas (pp.557-577).









    No me atrevo, por supuesto, a hablar de desconocimiento (aunque veremos qué salto cualitativo se da ahora en su empresa, cuando él ha decidido ya no catar más vinos españoles), pero se sabe, sólo existe aquello que se conoce y divulga. Las seis agraciadas lo son con todos los méritos y pronunciamientos favorables, tanto por expresión del terruño respectivo (Artadi, Clos Erasmus, Álvaro Palacios en el Priorat, Pingus), como por capacidad de reproducir nuevas sensaciones constantemente (además de las anteriores, Tinto Pesquera y Vega Sicília en la Ribera del Duero). Pero, con todos mis respetos, algunas de las ausencias son, para mí, clamorosas. Apunto algunas que, en mi opinión, cumplen con creces con los parámetros de Parker y son, en la comparación con las bodegas presentes, perfectamente comparables:

    Bodegas Aalto, con Aalto P.S., de Mariano García y Javier Zaccagnini, de la DO Ribera del Duero.

    Bodegas Mauro, con Mauro Vendimia Seleccionada, de Mariano García, Vino de la Tierra de Castilla-León.


    Bodegas Eguren, con Finca el Bosque y El Puntido, de la familia Eguren, de la DOC Rioja.

    Paro por no alargarme ni ser pesado. Pero casi me atrevería a animar a quien lo crea conveniente a aportar el nombre de una gran bodega española o portuguesa (por hablar de Iberia), con alguno de sus grandes vinos y su zona de origen. Con el listado que acabe saliendo, podríamos proponer entre todos, aunque sea sólo a través de internet, unos addenda y corrigenda al último libro de Parker.

    25 diciembre, 2006

    Racimo de riesling para eiswein




    Mañana del día de Navidad del año de gracia de 2006. En Barcelona apenas hace frío (10ºC a las 8 a.m.), pero cuando uno piensa en las "blancas Navidades", se acuerda de un tipo muy especial de vendimia. Se trata, como véis en la foto (by Vinard) de la vendimia de uva para realizar el eiswein (icewine). Suele tener lugar, en lugares ya de por sí muy fríos (centro de Europa, zona del Niágara), a finales de noviembre o en pleno diciembre. El contenido en agua de la uva se ha congelado en su interior, sus azúcares se han concentrado y esperan a ser, racimo a racimo, amorosamente recogidos a varios grados bajo cero (a veces, incluso de noche). Pronto iniciará, tras un sangrado por gravedad, una lentísima fermentación que, a tan bajas temperaturas, durará semanas, meses... El final de esta historia llega con los postres del día de Navidad, donde un vino dulcemente natural como el eiswein, a su buena temperatura, se agradece sobremanera.

    ¡Que paséis un feliz y sereno día de Navidad!

    26 septiembre, 2006

    Apostilla gráfica a "Tiempo de vendimia con vendimia"


    ¡Dos mil kilos de uva a nuestras espaldas, vendimiadas a mano, racimo a racimo,
    y con qué alegría posamos los vendimiadores del siglo XXI!


    25 septiembre, 2006

    Tiempo de vendimia con vendimia (iii y final)

    Se trata de uno de los momentos culminantes de todo el proceso: el mosto y las pieles de la uva entran en la tina. Según las directrices de cada bodega y de sus enólogos, se realiza el proceso con tinas de uno u otro formato (hay muchas variedades y formas y materiales) y a la temperatura que los expertos dictaminan. Los grupos de frío, interiores o exteriores, ayudan a mantener bajo control la increíble reacción térmica que se produce cuando empieza la fermentación alcohólica


    Y al cabo de un cierto tiempo, empieza la gran aventura y metamorfosis: los azúcares de la uva se van convirtiendo en alcohol, y la fermentación y los periódicos remontados, en un auténtico espectáculo de la sabia combinación que se establece entre naturaleza y técnica humana.




    Y el derrengado vendimiador volverá a casa, con esa mezcla que os comentaba ayer por la noche, entre cansancio y nostalgia, pensando que el año que viene el milagro del trabajo conjunto de personas y naturaleza, volverá a suceder y volveremos a vivir hechos extraordinarios como los de esta semana (en la foto, la viña de Ullastres, en una ladera de impresión, que jamás había vendimiado: ¡700 kg de trabajo!).

    Tiempo de vendimia con vendimia (ii)


    La mesa de selección está directamente conectada a la derrapadora, que es la máquina que separa la uva de su raspón y la abre para que comience a soltar su zumo, el mosto. En la foto, veís la derrapadora en un alto de su trabajo.









    El raspón pasa también a unas cajas porque es imprescindible conocer su peso: sólo así los expertos podrán calcular la pasta real que va a entrar en tinas, tras la selección y el derrapado.

    De la derrapadora y con un proceso de remontado mecánico, mosto y hollejos pasan a la tina, donde empezará la maceración y fermentación alcohólica del mosto.

    Tiempo de vendimia con vendimia (i)

    La cosa empezó francamente mal: llegamos el viernes con una ligera llovizna, pero el sábado amaneció con una lluvia ya tenaz y persistente. Por mucho que las laderas de llicorella drenen a la perfección, no se podía proseguir la vendimia. Había que esperar, ¡de nuevo!

    La foto está tomada en Les Salanques, el domingo por la mañana: finalmente salió el sol, pero hay que decir que en la tarde de sábado ya se vendimió, en laderas como las que véis, pero con lluvia. Jamás había vivido esa experiencia y la verdad es que fue algo durilla. Pero se vendimió por fin una parte de la finca que da nombre a uno de los vinos de Celler Mas Doix y de esa parte, en la tarde del sábado, salieron más de 1000 kg de uva, que fueron rápidamente transportados a la bodega. Desde que la uva fue vendimiada hasta que llegó a la mesa de selección no pasaron más de dos horas, aunque en esta ocasión no había mucha prisa, ¡porque no hacía precisamente calor!
    Cuando las cajas llegan a bodega, se pesan en bruto para las estadísticas y para calcular la cantidad de sulfuroso que hay que poner tras el derrapado. Inmediatamente van pasando a la mesa de selección, tal y como véis en la foto. En estos dos días, hemos tenido mucha suerte: la uva ha entrado sanísima, con un poco de agua de la lluvia, que se quedaba en la mesa. Ha habido mínimos descartes y todo lo entrado de Les Salanques ha ido ya a la derrapadora.


    Eso sí, siempre hay alguna pequeña "sorpresa": los viticultores de toda la vida siempre plantaban, entre cepas de la vieja garnacha o de la cariñena, varietales blancos ( pansal blanco, macabeo, garnacha blanca, moscatel), para que en las largas, normalmente calurosas y duras jornadas de vendimia, los vendimiadores tuvieran una agradable sorpresa de vez en cuando, pudieran hacer un pequeño alto en el trabajo y comer un poco de refrescante uva blanca. Ésta, claro está, no va a la derrapadora y se reserva para el consumo personal.

    24 septiembre, 2006

    Vuelta del Priorat en otoño


    El Priorat es un sitio muy especial. Nosotros, que nos movemos entre Poboleda, Scala Dei y la Morera del Montsant, sabemos de su magia especial, de la tirada que tiene y de por qué los primeros monjes escogieron precisamente ese lugar, bajo el espadado del Montsant, para plantar sus primeras viñas.

    Cuando para la lluvia por la tarde, cuando el sol empieza a iluminar de nuevo el valle (como pasa en la foto), se te hace un nudo en la garganta. Cuando ves cómo, al fondo, las casas y sus chimeneas humean, piensas que Virgilio, hace más de dos mil años, describía exactamente la misma escena, a la caída de la tarde, en la entrada del otoño. Y te sientes privilegiado, único en la tierra por poder disfrutar de esos momentos.

    Cuando te vas del Priorat y enfilas el Coll de l'Alforja y sabes que no volverás en tiempo, se te hace un nudo en la garganta. Dejas a un montón de amigos queridos y de compañeros de trabajo y de vendimia: los abuelos Joan y Celestino (ellos saben como nadie qué hacer, cómo y cuándo en la viña: junto a ellos no hay más que callar y aprender), Maite y Josep María, Sònia y Sandra (con sus novios), Òscar y Ton, Mario (con ellos en la viña y en el celler no hay problema que no pueda resolverse). Una ventaja nos queda: cuando abramos una botella de su vino, estaremos con ellos y sabremos que ellos están con nosotros.

    Cuando te vas del Priorat, tras haber acabado la vendimia (mañana os explicaré algunas de las cosas que hemos hecho), se te hace un nudo en la garganta, pero en tu cabeza y en tu corazón, dos imágenes se repiten y alivian un poco esa nostalgia (la alivian porque sabes que, si los dioses lo quieren, ¡volverás a vivirlas!): el Priorat cuando el estío cede sus ligeras ropas al poderoso otoño, ofrece una de sus imágenes más bellas. Por otra parte, aquello por lo que hemos venido, aquello por lo que ha trabajado tanto tanta gente durante un año entero, empieza a ser ya una realidad, que se puede oler: amigos míos, el olor del mosto, cuando empieza a perder su frutosidad azucarada y avanza en su metamorfosis alcohólica, es algo incomparable, imparable. Cuando entras en la bodega y todas sus tinas, todas sus paredes huelen y rezuman fermentación alcohólica, te llevas una impresión casi sápida que es imposible olvidar y borrar de tu mente.


    Vivimos, también, para renovarla año tras año. Que así sea y vosotros lo veáis para beberlo.

    22 septiembre, 2006

    Vendimia de nuevo


    Los vendimiadores amateurs de fin de semana se ponen en marcha de nuevo. Si el tiempo lo permite y las espaldas y riñones nos respetan, tocan laderas prioratinas de cepas en vaso, centenarias, de garnacha: las que véis en la foto de la derecha. Aquí no hay espalderas, aquí no hay calles ni hileras: cepas en ladera de un 15% de inclinación, racimos a ras de suelo y listos.
    Vendimia por la mañana, selección de uva por la tarde, buena cena por la noche. Un plan atractivo, ¿eh? ¡Ya os contaré!

    17 septiembre, 2006

    Tiempo de vendimia sin vendimia (iii y final)


    Y por supuesto, en tiempo de vendimia sin vendimia, siempre queda la posibilidad de pasearse relajadamente entre viñas, esperando que la madre naturaleza complete el milagro que empezo, casi, un año atrás.



    Esperemos que la semana que viene ya se pueda volver a trabajar duro aunque, como véis, en el mundo del vino siempre hay cosas que hacer.

    Tiempo de vendimia sin vendimia (ii)



    Hay, por supuesto, otras cosas importantes que hacer en la bodega: el primer mosto ha hecho ya su fermentación alcohólica en algunas tinas y hay que decidir el momento exacto en que, tras la fermentación y maceración, se trasiega el vino nuevo. Esto sólo es posible decidirlo, tal y como hacen Ramon y Valentí en la foto, tras varias catas.


    También hay tiempo para ir comprobando el día a día de las diferentes pruebas que una buena bodega tiene siempre en marcha; por ejemplo, una tina bordelesa en plena fermentación a la "antigua", a la que, tras comprobar la sequedad absoluta del sombrero, bazuqueamos convenientemente, a mano (¡trabajo duro, os lo aseguro!).

    Para, a continuación, proceder a un completo y extensivo remojado del dicho sombrero, por vía mecánica



    En esta otra barrica, por ejemplo, se analizan los efectos de las maceraciones prefermentativas en frío. Seguirá...

    Tiempo de vendimia sin vendimia (i)

    Unos de mis mejores amigos en el mundo de la viña y de la viticultura, de los que he aprendido y aprendo mucho cada vez que tengo la suerte de poder estar con ellos, son la familia Doix- Llagostera, propietarios de Mas Doix, SL, en Poboleda (DOQ Priorat): Valentí y Marian; Ramón y Susana; Josep Maria y Maite, encabezados por los sabios consejos de sus padres, tienen todo mi cariño y, además, mi agradecimiento. Este fin de semana tocaba, en teoría, vendimiar algunas de sus uvas, pero cuando llegamos, nos topamos con la "sorpresa" de que la uva que estaba en su punto de madurez (la merlot, sobre todo, que siempre va temprano), había sido ya vendimiada. A su vez, habían caído en los días anteriores, no menos de 60 litros en la zona, bien caídos y que había que aprovechar. ¿Cómo? Pues dejando que la fruta y la planta chupen esa agua, dejando que la uva pierda un poco de azúcar y, por lo tanto, de potencial grado y permitiendo, por fin, que un benigno viento y un poco más de buena insolación, recuperen esos azúcares y grado, pero con la uva más madura. Si todo ello se puede hacer manteniendo la sanidad de la fruta, la cosecha será, sin duda, mejor. Bien, pues todo eso pasó entre el viernes por la tarde y el sábado por la mañana. ¿Y que se hace, entonces, si no se puede vendimiar? Pues sin querer emular el estupendo blog del amigo Paglia, me apetece explicaros, con breves palabras e ilustraciones, qué hicimos.

    Por ejemplo, se va a la viña (en la foto de la izquierda, la plana baja de Mas de l'Osó, una de las viñas más bonitas que conozco en el Priorat, planta en espaldera de 1 metro, con poda en guyot) y se toman muestras de la syrah que ahí se ha plantado (foto de la derecha, de una viña de siete años, con una sanidad perfecta)



    Después se toman muestras de una segunda viña, en este caso (uva de la foto inferior), cariñena de cepas de más de 100 años de antigüedad, plantadas en vaso)









    Cuando se han tomado todas las muestras necesarias (¡y no vale una de cada principio de hilera de viña!), se va al laboratorio (foto superior), se cogen todas las muestras del varietal,
    se machacan y se consigue un mosto como el que véis en el vaso.

    El especialista (en este caso, Ramon Llagostera), coge el espectómetro (un aparato que consigue medir, a través de la refracción de la luz en los cristales del azúcar del mosto, la cantidad de azúcar de la muestra de la uva y, en una escala determinada, en este caso la Brix, deducir el grado alcohólico que se puede llegar a obtener de esa uva, tras su fermentación) y hace el análisis pertinente. Teniendo en cuenta lo del agua y su efecto sobre la uva y que el análisis de la cariñena centenaria arrojó un 14,5%, se decidió esperar unos días, para que la uva y la cepa chuparan toda el agua, bajaran su azúcar y, después, volvieran a recuperarlo. Seguirá...

    15 septiembre, 2006

    Tiempo de vendimia


    Con esta extraordinaria foto de la vendimia en la isla de Pantelleria (Italia), me despido de todos vosotros por unos días. Es tiempo de vendimia en las viñas de algunos amigos, en el Priorat (no ha llegado allí todavía la revolución digital de Gianpaolo Paglia), y vamos a echar una mano. Es la mejor época del año, la más exigente y excitante, la que decide todo, la que más me gusta: el trabajo en la viña, la selección de la uva en la mesa, el olor de la fermentación cuando empieza, la cocina tras una jornada cansada, la charla con los amigos, un buen vino... ¡Hasta la semana que viene!

    14 septiembre, 2006

    Vendimia "digital"

    Si no tenéis la suerte de poder ir a la vendimia ni de seguir todo el proceso de la uva cuando entra en la bodega, leed el último comentario de Aristide (en Enlaces) o visitad directamente el blog (enlace aquí abajo) del viticultor Gianpaolo Paglia: ayer estaba entrando en bodega la uva que veis ya en mosto, entrando al depósito (en la foto). La vendimia día a día a través de un blog: una experiencia interesante.

    blogs.simplicissimus.it/poggioargentiera

    01 junio, 2006

    A la vinya



    Hi ha una millor manera de presentar la meva passió que mostrar-vos un dels paratges més màgics que conec? Sí, sí, es tracta de la serralada del Montsant vista des de la Morera de Montsant. Uns amics, privilegi meu ser-ho!, hi tenen unes vinyes (no tinc encara permís per dir de qui són) i jo hi ajudo des de fa un parell d'anys fent la verema.
    Per ser sincers, més que ajudar jo, ells m'ajuden a mi perquè, allà, hi aprenc un munt de coses i, a més, estic en contacte amb un troç privilegiat de natura: molt a la vora d'allà on, al Priorat (no és un nom casual, eh!), els monjos de la cartoixa van fundar el seu primer establiment, Scala Dei.
    Tenien raó els monjos: toques la mà de la Creació, amb majúscules, en aquesta terra.
    Seguirem parlant del Priorat que, modes a part, és un d'aquells indrets tocats per una força molt especial, que s'hi sent i que es transmet, també, a la seva gent i les seves vinyes. També als seus vins, és clar. És un lloc al que sempre cal tornar-hi.