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24 noviembre, 2017

Colet Màgic 2006


Colet Màgic 2006 es un Clàssic Penedès único. De una viña de xarel.lo de 1942, que ya ha desaparecido: nunca más podréis volver a beber este espumoso. Con una vinificación que Sergi Colet no había ensayado jamás en público y durante tanto tiempo: fermentación en barricas de tercer año para un descanso en rima de 129 meses. Brut nature. Degolladas las 1468 botellas en octubre de este año, con una crianza superior a los diez años y una previsión de vida que roza la eternidad: para quien sepa ser tan paciente como quien, hace ya once años, imaginó cómo podía ser este vino hoy. Yo las compraré para mis hijos. 

Pero Colet Màgic 2006 es mucho más que un vino único. Es un grito de angustia ante el mazazo de un diagnóstico atroz. Es un canto de esperanza de una familia entera que afronta el reto de la curación con la alegría y la tranquilidad que dan unos enormes profesionales. Es un verso libre a la emoción ante la realidad de que, día a día, la enfermedad se va superando. Es, en fin, una invitación a convertir la filantropía que vive en todos nosotros en patrocinio a un hospital que, como tantos otros, da muchísimo más de lo que se ve al progreso de la ciencia médica. 

Colet Màgic 2006 es un vino precioso, sin duda, pero los mensajes que animan a esta botella son todavía más hermosos. No lo duden: si ven una caja con esta botella dentro, cómprenla. Disfrutarán un buen rato, por supuesto. Pero sobre todo, se sentirán mejores personas.
ampolla magic

14 febrero, 2016

Clos Lentiscus BdB Clàssic BN 2012

Clos Lentiscus BdB Clàssic BN 2012
El lentisco milenario (pistacia lentiscus, "llentiscle") es el símbolo de Can Ramon, viticultors del Mongròs. Surge en el centro de su finca en el Garraf y es uno de los árboles que más a gusto se siente cerca del mar. Como las cepas (mayoritarias de la malvasía que arraigó en Sitges y de sumoll) que Manel Avinyó trabaja de forma ecológica en el macizo. Las uvas encuentran (ellas solas por más que alguien las haya plantado) sus territorios de preferencia. No puedes hacer que la tierra haga decir a la cepa cosas que ésta no quiere decir. Y no hay duda: terrenos de caliza dolomítica, arcillas blancas, roca madre aflorando casi en superfície, viento y mar, sol y altura, cultivos que no alteren la comunicación entre uva y tierra, son buenos para la malvasía y el sumoll. Así, estas uvas (por más que suelan identificarse con otro tipo de vinos y territorios), tanto como los olivos silvestres, los lentiscos y los margallones, se convierten en símbolos de una tierra y de una forma de entender la vida, discreta pero intensa y de profunda belleza.

Y de una bodega centenaria como Can Ramon. Desde el siglo XIV habitan a los pies del Montgròs (359 msnm), en la estribación sureste de la sierra del Garraf, la más cercana al mar. Algún día, la historia de las uvas y los vinos del Penedès hará justicia a gente como Manel, luchador incansable de la causa del territorio, de la marca del sabor y de las fragancias que éste tiene, con una capacidad y sensibilidad cada vez mayores para llevar este cúmulo de sensaciones a una botella. Manel es uno de los expertos de esta tierra en burbujas, sobre todo en segundas fermentaciones en botella. Sin duda, una de mis preferidas es esta malvasía monovarietal de añada, que él llama Blanc de Blancs, esencia pura de un 2012 seco entre los secos en unos viñedos que saben cómo sobrevivir a las condiciones extremas. 12,5%, 25 meses en rima y una capacidad enorme para envejecer y dar alegrías en los próximos años. Degollada mi botella el 24.11.2015, un poco más de reposo le irá bien, pero está ya como para disfrutarla con intensidad: aromas de maquia y de secarral, polvo de talco, vientre de cantera, frescura sin matices pero con aires de sobriedad, piedras al sol, olivas estrujadas, pino y retama, concentración y amabilidad, terpenos y el dulzor de la uva lejanos pero que surgen tras unos pocos tragos. Viento y placer. El mar brilla en la copa.

Es un vino para cualquier momento de placer y de charla distendida, sea alrededor de una mesa o a solas frente a la inmensidad y belleza perturbadoras del mar que se ve desde el macizo del Garraf.

29 enero, 2016

Guía Melendo del Champagne 2016/2017

portada_guia_melendo_2016-2017
Nos habíamos saludado en alguna cata pero no nos conocíamos. Nos encontramos por primera vez ante unos cuantos de los mejores vitivinicultores de la Champagne hace ahora cuatro años, en Terre et Vins de Champagne en Aÿ. Nos volvimos a saludar, esta vez con mayor efusión: reconocer a alguien que, por el solo hecho de estar en Aÿ, ya sabes que es uno de los tuyos, alegra y agrada. Confieso sin rubor que tras el saludo, me dediqué a lo mío. Y él, claro, a lo suyo. Pero no pude dejar de observar y ver qué hacía y cómo lo hacía... Jordi Melendo era, hace cuatro años, hace muchos más y ahora, una referencia en el mundo de las burbujas, primero las de la DO Cava, después las de Champagne. Y ver con quién charlaba, qué vinos bebía, etc., daba pistas al apasionado que apenas sabía nada, que era yo.

Me sorprendieron dos cosas: más que parecerme que él conocía a todo el mundo, tuve la certeza de que todo el mundo le conocía a él. Pasó mucho más tiempo saludando y charlando que bebiendo... Me impresionó y, casi al caer la tarde, cuando las prisas para el regreso empezaban a mandar, me atreví a preguntarle. Y me contó de su pasión desmedida, de su amor por esta tierra y por sus gentes, de la magia de las burbujas del norte y, sobre todo, de su plan de viajes. Me enseñó una agenda y me dijo, con precisión, los días (¡¡¡un día de cada mes!!!) en que había conseguido los billetes de avión más baratos para viajar a Paris y de allí a la Champagne. Durante un año, una vez al mes... Me descubrí (llevo siempre gorra o sombrero...) y pensé: "éste es uno de los hombres mejor informados del mundo sobre algo que lo que quieres conocer todo. Hay que seguirle a fondo". Y eso he hecho en los últimos años. Mi pasión y mis conocimientos sobre los vitivinicultores y las maisons de la Champagne entera, han crecido gracias a las lecturas que Jordi Melendo nos ha ido proporcionando, todas llenas de vivencias personales, de notas y marcas de interés: sus Historias del Champagne. Maisons y Vignerons, Alboraya-Valencia, 2012 (978-84-695-4887-5) revelan cientos de cosas de la historia oculta de algunos de los más interesantes productores de la zona.

Su primera Guía Melendo del Champagne 2014, Barcelona, 2014 (978-84-616-9866-0) es, todavía, un instrumento de gran utilidad: con un perfil tipográfico limpio y de cómoda lectura, te abre las puertas de un montón de productores que conocía poco y, además, introduce por primera vez en España y con champagnes, una cata a ciegas que valora cada uno de los vinos catados. Lo hace, además, con la colaboración de un grupo de grandísimos profesionales y expertos: Ballesteros, Asenjo, Bao, Corman, Centelles, Guerra, Mercier, Murciano y Romeralo. Tremendo. Pues la Guía Melendo del Champagne 2016/2017, Barcelona, 2015 (978-84-608-2045-1) mejora cuanto acabo de decir. Podía parecer difícil pero lo hace... Más vinos catados, una ampliación del Comité de Cata (con Cavero, Nolla, Cruz, Gómez -el bueno, Adolfo, no yo-, Marcos, Seijas y  Villalón), una paginación más rica y agradable a la vista, un montón de fotos sugerentes proporcionadas por el CIVC y, por supuesto, el nudo intacto de la cuestión: la selección debidamente anotada, puntuada y valorada en función de la relación que los expertos han establecido entre el PVP de una botella y la calidad que han percibido en ella.

Para los que sentimos esta atracción irracional (así la siento) por la más pura expresión posible de los distintos "terroirs" de la Champagne, esta Guía Melendo se ha convertido en un instrumento esencial para comprar y beber bien y, además, para hacerlo bien asesorados. Encuentro buenas noticias e informaciones y sé, gracias al contraste con sus opiniones, que he abierto y conozco ya buenas botellas de algunos de los mejores "vignerons": Agrapart, Bedel, Boulard, Couche, Coulon, Marie Courtin (Dominique Moreau), Goutourbe, Jacquesson, Laherte, Larmandier-Bernier, Léclapart, Pascal, Selosse, Tarlant... Y lo mejor (en mi caso) es que siguen proponiendo botellas y buenas valoraciones de gentes a las que no he bebido. Felicidad completa, sin duda, que me deja sólo una pregunta: ¿por qué no están algunos más que también me vuelven loco? Verbi gratia Brochet, Bérèche, Bouchard, Doquet, Dufour, Egly-Ouriet, Horiot, Lassaigne, Prévost, Vouette&Sorbée (los Gautheron), Ledru, Val'Frison... La duda se despejará, sin duda, en la próxima edición porque ahora ya sé que la ambición de Jordi es la de ir creciendo en cantidad y en calidad para consolidar lo que ya se confirma en esta edición 2016/1017: la Guía Melendo del Champagne acabará siendo un referente no sólo hispano (ya lo es), sino también internacional.

27 diciembre, 2015

Eric Coulon (Vrigny) y Eduard Pié (Bonastre)

Eric Coulon à Vrigny
Eric Coulon (en Vrigny, Champagne Roger Coulon, junto con su esposa Isabelle) y Eduard Pié (en Bonastre, Sicus Terrers mediterranis) tienen más en común de lo que ellos mismos saben. Una generación les separa; puede que parezca que sus respectivas tradiciones les alejen; probablemente ni se conocen y a lo mejor no se han bebido. Pero cuando pienso en ellos paseando por sus viñedos (en Vrigny, la montaña al noroeste de Reims, una de las zonas más frescas y vírgenes de la Champagne, paraíso del meunier; y Bonastre, en la sierra prelitoral mediterránea del mismo nombre, Baix Penedès, cálida y fresca por sus brisas marinas, tierra de xarel.los, sumolls y monastrells), contándote la mínima intervención con que los trabajan (sin certificaciones: hacen lo que su corazón de viñateros de pura cepa les indica) y cómo la pureza, la expresividad y la fidelidad de sus vinos hacia esas tierras es lo más importante para ellos, sé que están muy cerca el uno del otro.

Diría una conocida profesora de Enología de la URV que, incluso en sus prácticas en la bodega, son minimalistas pero en absoluto descuidados: escrupulosos y metódicos, su característica común es la máxima concentración en los vinos para que nada quede al azar, haciendo sólo las cosas imprescindibles. Champagne Roger Coulon Esprit de Vrigny (NV pero 2007 y 2008), degollado en octubre de 2014 (12%) y Sicus Cru Marí Xarel.lo vermell 2011, degollado en agosto de 2015 (11,5%), son dos vinos de segunda fermentación en botella que expresan la intensidad y la autenticidad de los viñedos. El vino de Eric Coulon tiene el ensamblaje clásico de la Champagne pero el meunier de la zona persiste en él más que el chardonnay (fermentado en barrica) o el pinot noir. Es un vino con seis años de rima y que ofrece tanta finura y persistencia como frescura y complejidad. Cidra, pera limonera, la corteza del limón cuando la preparas y, después, cuando la hueles ya en un bizcocho, con sus levaduras. La crema limonera de Carme Ruscalleda. Prados verdes y húmedos al amanecer. Su acidez natural y su frescura son un complemento ideal para la escudella, sus albóndigas y los "galets" porque al contraste de sabores aporta, también, complementariedad: un deje especiado entre el jengibre molido y el anís estrellado. Un champagne que me encanta hecho por una persona que me cautiva.

El hermano menor del Sicus Cru Marí xarel.lo de 2009 es, creo, su consecuencia imprescindible. En una tierra de xarel.los y de sumolls, el xarel.lo vermell es la síntesis perfecta de ambos. Y Eduard Pie, que persigue, dibuja, imagina y captura el alma de esta uva en su estado tranquilo (Sicus Xarel.lo vermell es uno de los, quizá en este caso, mal llamados rosados: ese color es el natural del hollejo de la uva) ha dado ahora un enorme paso adelante al imaginar de otra forma el espíritu festivo y alegre del xarel.lo vermell: su segunda fermentación en botella, con cuatro años de bodega y un degüelle que pone la botella en el mercado con otros cuatro meses de reposo, aporta complejidad y mantiene tanicidad, frescura y viveza, pero con tranquilidad. Como es Eduard. El bosque mediterráneo en un otoño relajado: viñedo cerca de la vegetación casi ocre pero en campo abierto. Madroños, cerezas maceradas en kirsch, arcilla moldeada, arándanos y matorral, fresitas salvajes en el bosque, sedimento marino y tomillo, romero en su segunda fermentación, pomelo rosa. Esta manera de ser del Cru Marí Xarel.lo vermell 2011 (apenas 1900 botellas), con su burbuja finísima, puso a la "carn d'olla" del día de Navidad en su lugar: la cima. Un vino que representa un salto conceptual hecho por un hombre que no tiene prisas pero tampoco pausas.
Eduard Pié a Bonastre

26 julio, 2015

Alba Confitero ancestral 2014

Alba Viicultores Confitero ancestral 2014
En el Pago de Miraflores (Sanlúcar de Barrameda), viñedo El Confitero, en la parte más alta y con uno de los palominos finos de mayor prestigio de la zona. En Sanlúcar de Barrameda, Alba Viticultores: Fernando Angulo, Carmen Caballero, Alejandro Muchada y Miguel Gómez. En Sanlúcar de Barrameda, unos pocos viticultores que  se convirtieron en custodios de la tradición, de las raíces y de las cepas de albariza pura a la espera de su oportunidad. Ha llegado en forma de lucero embotellado... Cuatro locos con un ideólogo al frente (Fernando), unos pocos amigos y asesores fieles (Álvaro Girón...) y un montón de pequeños proyectos que atienden sólo a una idea: la inspiración y el clima de la añada en un ambiente de respeto y amor absolutos por el palomino fino y los sabores de la albariza.

Del Confitero, apenas 600 botellas de un vino que nace de mosto pisado con los pies y medio fermentado en botas y en inox con lo que el viñedo lleva. Ni más ni menos. La fermentación termina en la botella, sin filtrar ni clarificar. Se cierra con chapa y allí se completa el milagro. Burbujas que preservan los sabores de la tierra y nos transportan al sueño de la uva en su madriguera de arena y cal. Tiza: en la escuela, la pizarra con los primeros calores. Humedad: en la madrugada, la del océano que viaja con la brisa, alimenta cepas y refresca uvas. Enorme su frescura, de personalidad única. Hierbabuena. Pastelería: los aromas de las levaduras sin matices. Pan ácimo. Cabello de ángel. Piel del membrillo. Limonero en el patio umbrío. La sal y las plantas cerca del mar. Encurtido de hinojo marino.

Un vino de placer que nace de la pasión por una uva (palomino fino), del respeto por un trabajo centenario (el de los viticultores) y del amor por un cosquilleo impredecible (el de la burbuja ancestral).

28 junio, 2015

E. Brochet Les Hauts Meuniers 2008

Brochet Les Hauts Meuniers 2008 anvers
Emmanuel Brochet es una de las personas más discretas, sensibles y dedicadas al viñedo y a sus vinos que conozco en la Champagne. Discreción y sensibilidad tanto como pasión e ideas claras. Su Le Mont Benoît es un NV atractivo y que me llena de satisfacción. Uno de mis preferidos. Y su proyecto de monovarietales, que viene acariciando desde 2006 (en realidad desde mucho antes... de 2006 es el primer Blanc de Blancs que he bebido...), ofrece ahora una culminación largamente esperada. Les Hauts Meuniers 2008 es un monovarietal de meunier de la parte alta de Mont Benoît, de un viñedo plantado en 1962. Ligeramente al sur de Reims y algo al oeste (Villers-aux-Noeuds), el suelo es arcillo-calcáreo y limoso. El "vin clair" ha pasado 11 meses en barrica, el vino no ha sido estabilizado ni filtrado y el dosaje ha sido mínimo (2,5 gr/L). No ha hecho la maloláctica y ha dormido en la bodega hasta hace unos meses. El degüelle que he bebido (23 de junio de 2015) es de marzo de 2015. Puede que le falte algo de reposo en botella pero el vino (primera vez que lo bebo) es tan atractivo e interesante ya en estos momentos que no me privo de un breve elogio y de una cálida recomendación. 916 botellas.

Lías. Hinojo silvestre. Gâteau des Rois. Perfume de meunier: es un meunier atípico, en boca se expande de una manera casi sobrenatural pero en nariz muestra  una gran finura y delicadeza. Viene a la cabeza un caballo salvaje al que consigues poner la brida. El meunier es un caballo al galope y éste Les Hauts Meuniers ha sido embridado ya y empieza a mostrar tanto músculo como elegancia y afabilidad. Nueces y almendras amargas. Coca de Llavaneras, con ese punto de crema pastelera, de almendra fileteada, de piñones, de limón, de hojaldre y de harina bien horneada. Un vino ideal para tomar con cualquier cosa que venga del cerdo, cualquiera...Bajo la finura y el velo de la discreción del vino y de su hacedor, se esconde un fuerte carácter y una promesa de largos años de vida. El corazón fresco y verde de Reims. Rusticidad de la piel del membrillo. Seda de su dulce. Un vino que no olvidaré.

07 abril, 2015

Reserva Particular de Recaredo 2004

Reserva Particular Recaoredo 2004 degüelle junio 2014
Reserva Particular de Recaredo 'Josep Mata Capellades' 2004. Una de mis cosechas preferidas para espumosos y casi para cualquier vino en la Europa que salía del secarral espantoso de 2003. La tierra recibía buena lluvia en 2004. Quizá no mucha pero sí la suficiente como para dar un arranque alegre y una vida algo más relajada a las cepas. La cosecha no fue muy abundante pero sí de extraordinaria calidad. Y el xarel.lo y el macabeo de los viñedos en ladera del río Bitlles (plantados entre 1950 y 1955), ya en plena conversión a la biodinámica en 2004, mostraron su agradecimiento.

Crianza en madera del xarel.lo, 109 meses en rima de las botellas y un degüelle en junio de 2014. En mi opinión, ideal para este tipo de cavas de larguísima crianza: entre seis meses y un año de reposo tras el degüelle que les despertó abruptamente (por mucho que se haga a mano y a temperatura ambiente, ese despertar es duro para el vino y su carbónico...), aportan reposo, preservación de las mejores cualidades del vino y desarrollo de lo que esa nueva vida pueda ofrecer todavía en botella. Tomado entre 10 y 12 ºC y abierto una hora antes. Sin decantar. Bebido el día en que se conmemora la Resurrección de Jesús, domingo 5 de abril de 2015. Jesús (y quienes comentaron ese milagro)  insistió en la condición humana de su renovada carne. No se trató, en ningún caso, de una visión espiritual, sino de la resurrección de un hombre.

Puestos a seguir el hilo reflexivo que proponía la jornada, me concentré mucho en sentir cómo penetraba en mí este cava extraordinario. A través de todos mis sentidos. El de la vista: flores de manzanilla algo secas, retama, rayos de sol filtrados por una suave neblina. Luz del atardecer en septiembre. El del tacto: seda de color verde claro, noches de verano al raso, frescas y amables. El del gusto: suave amargor del vegetal en la boca, sequedad de la madera cerca del mar. El del olfato: galletas con jengibre y limón. Hiedra y ciprés. El del oído: un zorro pisa el musgo junto a la fuente. La burbuja casi imperceptible que sube, lenta y muda, como un buzo de la profundidad del mar. El de la intuición: lluvia ligera que impregna la tierra de abril. Suavidad. Rectitud. Austeridad. Larga vida por delante.

Recaredo de Resurrección. Domingo de Gloria.

06 enero, 2015

Albamar - Léclapart - Sicus

Cap d'any 2015 anvers
Bodegas Albamar, O Esteiro 2013. El primer vino tinto de Xurxo Alba en Rías Baixas nace de cepas que habitan la zona donde el mar y la ría susurran a los cormoranes: "o esteiro", la ensenada. Tierra casi de navazos, frescor de marea, poniente (qué paradoja) lleno de vida y de nuevas esperanzas. Espadeiro, caíño y mencía a partes iguales, despalillado sólo en un 20%, con una maceración de 21 días y ocho meses de roble francés casi inapreciable. 12,5%, sin estabilizar ni filtrar. Cerezas y sobriedad. Pimienta roja recién molida y sal rosa de lo más alto de la tierra. Taninos pequeños y austeros. Fragancia benedictina en nariz y boca cartujana. Fresco y muy ligero. Es un vino que corre ágil por el paladar. Tiene una capacidad de seducción sin arrebatos, tranquila y relajada, pero que llega hondo. Poco a poco, con tiempo, hondo...Un vino que se deja beber con gran facilidad y que provoca una felicidad de largo recorrido.

Champagne David Léclapart. L'Amateur 2010. Degollado en mayo de 2014. 12%. Blanc de blancs de Trépail (sureste de la montaña de Reims, Premier Cru), mezcla de viñedos jóvenes (10-15 años) y de mediana edad (25-35 años). Estabilización natural, sin filtración, levaduras de viñedos y de bodega excepto para la toma de espuma, maloláctica hecha. Cultivo biodinámico. Energía. Fuerza. Fuego debajo del volcán dormido. El artista Léclapart convierte su idea de  la tierra y su sensibilidad en vino. El vino trae los aromas de esta tierra, los envuelve y ofrece con la mejor pastelería francesa: levaduras, brioche con mantequilla y un suave recuerdo de limón, roscón de Reyes con fruta ácida escarchada. Mantequilla salada. Bizcocho con limón. Aires de caliza. La fuerza de la naturaleza imaginada y recreada por el hombre: Léclapart.

Sicus, Cru Marí 2009. Xarel.lo de un solo viñedo (La Caseta) que lame la roca madre calcárea, al norte de Bonastre (sur del Penedès), a 170 msnm. Degollado el 15 de enero de 2014. 12%. Vino base que sólo ha tocado el inox (25 días de fermentación y 10 meses de maduración), con una larga crianza (cuatro años en rima) que te devuelve en copa la esencia de esa tierra privilegiada para la viña. Y lo hace en forma de burbuja. La segunda fermentación en botella que propone Eduard Pié ofrece una burbuja pequeña, amable, delicada. Es esencia esférica, perfecta pues, de la tierra, del mar y del sol del que nacen la uva, del que se alimenta Eduard. Un vino rampante y de viva acidez que tiene que crecer todavía durante muchos años. Un vino que lleva la semilla de la vida y del bosque en sus burbujas: levaduras, masa madre, retama, bosque bajo, caliza pura, sequedad y pureza, luz y frescura. Aromas de fondo de bodega. Es un vino que, aún sin soleras ni mezclas de añadas, tiene un sello, un perfume Selosse...Nobleza y aires de levadura, sinceridad y sierra de Bonastre, flor de manzanilla seca y madera vieja, fruto todo del trabajo de las levaduras en la botella. Un Colet-Navazos, un Selosse en Bonastre. El progreso consiste en conocer y habitar los límites. Ahí está siempre Eduard.

Los vinos fueron bebidos por este orden el primer día del año 2015 para acompañar embutidos de cerdo y de pato con pan de Cloudstreet y canelones tradicionales. Cuando acabó O Esteiro, empezó Léclapart, que hizo una perfecta transición hacia los canelones. Estos terminaron en la gloria del estómago gracias al Cru Marí 2009 de Eduard Pié. Funcionó todo de maravilla.
Cap d'any 2015 revers

30 diciembre, 2014

Recaredo - Vouette&Sorb;ée - Navazos

Nadal 2014 anverso
Recaredo Brut de Brut 2006. Finca Serral del Vell. Brut Nature Gran Reserva.
Degollado el 15 de septiembre de 2014. Bebido el día de Navidad de 2014. 53% xarel.lo y 47% macabeo. Añada compleja de grandes fríos en invierno, grandes calores en verano y floración temprana. Suelo calcáreo en biodinámica. Lluvias irregulares pero compensadas. La casa está contenta con esta añada por su excepcional frescura y acidez, que va a permitir que las botellas envejezcan largos años en buenas condiciones. También yo estoy contento de poder tener botellas como ésta a un precio que ronda los 24€. Esta fecha de degüelle tiene por delante bastantes meses de gran vida. Es muy recomendable abrir la botella una hora antes de beber, no hace falta decantar y si no se sirve muy fría (más o menos 10ºC), mejor para todos, sobre todo para los sabores y la expresividad del vino. Ideal, pero muy ideal, para "escudelles" y "carn d'olla". Manzana reineta: la vibrante acidez de este tipo de manzana y de su carne, junto a la madurez y sabor de su piel. Un vino que impresiona: vivo y tenaz, rampante y comunicativo, sin llegar a dicharachero. Seco y con sabor a levaduras. Manzanilla seca y retama. Es un vino brillante. Con un poco de tiempo y oxígeno, encontramos la misma reineta saliendo del horno, con un ligero recuerdo de la fruta en sazón que fue. No hay caramelo ni azúcar, sólo un breve aroma de autólisis y de levaduras (de Paris, frescas). Un vino para cualquier ocasión.

Vouette&Sorbée, Cuvée Rosé Saignée de Sorbée. Cosecha 2011.
Degollado el 5 de diciembre de 2013. Bebido el día de Navidad de 2014. 100% pinot noir sobre suelos de arcilla roja profunda en biodinámica (el "lieux dit Sorbée"). La cosecha de 2011 fue la segunda más temprana en la historia documentada de la Champagne con problemas de grandes calores y, también, de lluvia y frío intermedios. Lo que entró en bodega fue de gran calidad y se está revelando como una añada importante. Los Gautherot trabajan sin chaptalizar ni filtrar ni estabilizar. Fermentan en barricas de roble. Permiten la maloláctica. Las fermentaciones alcohólicas las hacen sólo con levaduras indígenas y sulfitan mínimamente sólo con la primera fermentación. Hay que abrir la botella una hora antes y servir sobre los 10ºC también. Larga maceración carbónica del pinot noir: expresión pura y alegre de una tisana, infusión de frutos rojos. No es exuberante, es hermosa y discreta, persistente y única. Estoy ante un rosado muy especial, uno de los grandes. Arándanos rojos, su parte salvaje. Frutos del madroño: su parte agreste. Grosella madura: su parte amable. Ligereza de perdiz. Sutil y esférico vino. Aromas de mosto en fermentación. Alegría de la bodega con el mosto en danza. Levaduras salvajes. Plum cake con fresas del bosque. Un vino rosado para callar y notar la diferencia.

Casa del Inca 2011. Vino de pasas asoleás de Pérez Barquero seleccionado por Equipo Navazos para Coalla Gourmet. Bebido el día de Navidad de 2014. Desde 2005, son ya varias las cosechas de este pedro ximénez de añada que Navazos viene ofreciendo. Uvas de PX de Montilla-Moriles vendimiadas con un punto de deshidratación que termina su proceso en las paseras (vuelta y vuelta). Distintos niveles de presión y un encabezado con alcohol vínico de gran calidad, más un año de reposo mínimo en las tinajas de la zona, acaban dando el perfil a este vino de 15%. Conserva todos los matices de la PX madura y toda la riqueza y frescura (sí, frescura) del clima de la zona y del sistema de elaboración. Es un extraordinario vino de postre cuando se toma joven (tres años de reposo en este caso me parecieron ideales para el mozo) y sale de la fresquera a sus 10-11ºC. Tiene el fondo del azúcar quemado que irá al flan. Huele y sabe a higos pajareros con su harina, también a pan de higos. Glicérico pero fresco. Uva pasa que revienta en tu boca tras una buena hidratación. Luna llena bajo una palmera de dátiles maduros. Plenitud y juventud. Miel y piñones. Caramelo sobre vainilla. Los viejos 57 de La Menorquina, con un punto de refrescante corteza de naranja y licor Gran Marnier. El trotamundos de los postres.
Nadal 2014 reverso

20 diciembre, 2014

Partida Creus SP ancestral 2013

Parrida Creus SP ancestral natural 2013
Antonella y Massimo, Partida Creus (sur del Penedès, sierra de Bonastre), artesanos del buen vivir, filósofos avant-la-lettre del sencillo y gran comer y beber, ejercen con discreción desde su cella de Bonastre. Tienen muchos vinos interesantes y que expresan, con libertad y soltura, las bondades de su tierra y de las uvas que cultivan en ella. Una de sus especialidades es el vino con burbuja nacida (mejor, conservada) en la botella con el método ancestral. Un buen vino ancestral (una única fermentación, la alcohólica, que empieza fuera de la botella y termina en ella, conservando el CO2 liberado) merece su tiempo de reposo y tengo la convicción de que si se ha hecho con levaduras del viñedo y de la bodega (aunque en esa bodega pocas habrá...limpieza superescrupulosa...) y no ha sido ni filtrado ni estabilizado con sistemas ajenos al vino, el tiempo en botella le sienta de maravilla. Ahí están los ejemplos extraordinarios de los Bartra en Vega de Ribes para demostrarlo.

Abrir este Subirat Parent de Partida Creus, 2013 y 11,5%, un año largo después de su embotellamiento, es un regalo para los sentidos (no demasiado frío, por favor: unos 10ºC...). Olerlo y notar la viveza y frescura de su presencia en boca, hace pensar que tiene, todavía, un largo recorrido. Subirat Parent (o subirat) es uno de los nombres que recibe la uva malvasía en el Penedès, el Baix Camp y la Conca de Barberà. Tipos de malvasía hay más de 30 en el Mediterráneo  pero el clasificado por el European Vitis Database con el número 213 es el que se encuentra en esta zona. Quizá su principal característica sea la de una fragancia más atenuada, menos "rosácea" y terpénica que la de otras malvasías. Es un vino perfecto para alegrar los corazones de los que se atreven a buscar combinaciones nuevas de recetas y vinos. Muestra la sequedad y aromas de la maquia del sur del Penedès (no nos atrevamos, es lo único que sugiero, a ponerlo con los postres navideños...). Regala con la fragancia contenida del subirat parent, que se mueve entre la retama y la aguja de pino. Gusta por el encanto y la frescura de la burbuja ancestral. Atrae por el recuerdo del sol, del viento y del mar azul tan presentes en Bonastre. Es un vino comodín, un vino de alegría y de sed. Muy recomendable tener alguna botella a mano para los días que se avecinan...

11 diciembre, 2014

Wine & People:Wine & Fun:Drink & Enjoy

Wineandpeople es una plataforma que facilita el encuentro entre personas que buscan compartir buenas botellas y mejores momentos. Monvínic es mi lugar de vinos de referencia, uno de los mejores del mundo. El pasado día 3 de diciembre tuve la suerte de poder compartir con unos cuantos amigos la presentación de Wineandpeople en Monvínic. La combinación fue mágica y las personas que vinieron, pusieron el resto. Me pidieron que eligiera las botellas que me apetecieran de entre una selección hecha por Fernando Angulo, qué privilegio... Y que las contara a mi manera. Eso hice. Lo pasé de primera y creo que los que me acompañaron no lo pasaron mal. Aunque en ese momento di mucha información sobre cada bodega y vino, centré mi atención en las personas. Ellas son las que, con su actitud, con su punto de vista y con sus gustos, interpretan al viñedo y lo convierten en material sensible que puede ser olido y bebido en una copa. Las personas. Ellas hablan de sus vinos tanto como los propios vinos. Intenté entrar en su corazón y en sus vinos a través de una foto. Así fue.
Pierre Clavel a punto de vendimiar
Domaine Clavel. Coteaux du Languedoc. Les Garrigues 2011. 60% syrah, 8% carinyena, 32% garnatxa. 14%. El antihéroe, el hombre con alma y sonrisa permanentes, el hombre hecho a si mismo y que ha sabido superar todas las dificultades, sonríe como su vino, es fresco y ágil pero con carácter. Tiene una nariz poderosa, de laurel y romero, de tomillo y, casi, de buqué garni, de aceitunas negras muertas y de aguja de pino en el suelo. Es un vino alegre y redondo, sencillo pero con una personalidad que no decae. Pasa como si nada...Un vino muy de su tierra, con frescura de arcilla roja y aires de hormigón.
Valérie Frison de Marne
Demarne-Frison NV (pero es 2011) Goustan BN. 100% Pinot noir. 12,5%. Degollado en noviembre de 2013. En esta época, Thierry de Marne y Valérie Frison hacían este champagne juntos. No sé qué es de quién en él, pero en el retrato de Valérie (desde 2015 estén ustedes muy atentos a la etiqueta Val'Frison!) veo algunas cosas que me gustan. Veo alegría y un perfil claro, veo también carácter y naturalidad. Veo estructura y agilidad. Goustan 2011 es un vino estructurado y sápido, con buena tanicidad y el perfil mineral de la tierra de cal y sedimentos marinos tanto como el de la fruta negra que lo integra. Un champagne vinoso y de muchas posibilidades de combinación. Con perfume de zarzamora y de violetas, íntegro y poderoso  tanto como fino en su evolución. Un vino que llena todo con persistencia e interés.
Françoise Bedel en su viñedo
Françoise Bedel, Dis, “Vin secret” NV, pero mayoritario de 2005. 80% Meunier, 15% Chardonnay, 5% Pinot noir. 12%. Degollado en diciembre de 2012. Françoise Bedel es una mujer discreta y firme, de profundas convicciones nacidas de crisis personales. Sabe qué hace y por qué lo hace. Con delicadeza y determinación. Su cuvée Dis, "vin secret"  de 2005 es un vino delicado. Hay que acertar con el día y las horas de descanso de la botella abierta (ella lo decanta, nosotros no lo hicimos...) pero es un vino fino. A pesar del poder del meunier dominante, la añada, el reposo y el largo degüelle ofrecen un perfil de finura, de manzana reineta madura, de ralladura de piel de limón, de galletas de mantequilla con ese limón. Tiene una burbuja delicada. Un vino que entra con suavidad y que no para de decirte cosas.
Laval, Vincent
Georges Laval, Cumières premier cru BN NV, pero 2011 (90%) y 2010 (10%). Chardonnay 50%, Pinot noir 30%, Meunier 20%. 12%. Degollado el 7 de abril de 2014. Vincent Laval es un hombre de la tierra. Cayó dentro de la "marmita" del champagne y la barrica de pequeño y ahí se ha quedado. Austero y firme en sus convicciones, sutil y delicado en su trabajo en el viñedo y en bodega. Serio pero con la complicidad a flor de piel. De todos los bebidos ese día, quizá sea este Cumières el que se muestra más tierno y, casi, todavía por ensamblar en botella. Los meses de barrica por separado, el degüelle reciente, hacen que el trabajo en botella se sienta, todavía, necesario. Con las horas, el vino acaba revelando la pureza de su terroir, su alma clásica, la belleza del equilibrio (que ya se intuye) entre las variedades y el ligero, persistente, dominio de las tintas.
David Leclapart bebiendo
David Léclapart, L’amateur NV pero es cosecha 2010. Blanc de Blancs pas dosé. 12,5%. Degollado en mayo de 2014. Léclapart es otra persona de convicciones, un alma sensible y con espíritu de artista tanto como de artesano. Su Amateur muestra esa sensibilidad puesta al servicio de la expresión radical de la tierra de sus cepas. Aromas de hinojo silvestre, aires de caliza, recuerdos de hierbaluisa,  acompañan a una boca llena de energía  y de fuerza. Es un vino que agradece las horas de botella abierta y en copa. Con ellas, acaba mostrando el perfil más íntimo y fresco de un chardonnay que nació, casi, con alma de tinto.

Terroir al Límit, Roc d’Aubaga 2013, DOQ Priorat. 60% garnatxa blanca, 30% garnatxa negra, 10% garnatxa gris. 13%. Es el regalo de un amigo, Dominik Huber, que me permite hacer el vino que tengo en la cabeza en el Priorat. Viñedos en La Morera, orientados al norte en tierra de arcilla fresca y franca, de cantos rodados y sedimentos marinos. Un vino que sólo busca fruta y volumen en boca, aunque empiece con una reducción que pide a gritos una decantación. La fruta llega con el tiempo. No hablo por mí, faltaría más. Intento transcribir lo que escuché alrededor de la mesa. Emociona por su color. Cuesta entrar en él por esa reducción evidente. Recompensa con las horas por la intensa, sin filtros, carga frutal que esconde. Frambuesa (caramelo de palo Kojak), jarabe de fresas, zarzamora (con el recuerdo vivo de la vegetación) y frescura. En boca, se eleva y se hincha como un globo de garnachas, llena todo y acaba dando momentos de satisfacción a quienes tuvieron paciencia con él en la copa. Los meses van mostrando que, sin pretenderlo, hice un clarete de guarda...

El Bolli en la Mahina
Alba Viticultores, Alba sobre tabla 2013/2. Palomino fino de los pagos de Mahina y Miraflores, en Sanlúcar de Barrameda. 11,2%. La imagen es del Bolli. Él encarna el espíritu de la gran aventura de Alba Viticultores, con Fernando Angulo como ideólogo. La dignidad de la tierra pertenece a quien sabe escucharla. Las personas le dan lo mejor, la tierra lo agradece. Aunque haya otras personas que se emperren en hacer el mal y en acabar con esa vinculación personal, Alba Viticultores lucha por devolver la dignidad del trabajo, del esfuerzo a los viticultores de talento natural y fruta única, como el Bolli. Hablamos de la tierra albariza, hablamos de la expresión sin filtros ni máscaras del palomino fino con apenas un paso ligero por barrica sanluqueña muy vieja (manzanillera ella), de generoso velo en flor (la número 2 de 2013). Sal y cal. Hollejos y tierra. Levaduras y pan. Alegría de una buena idea y de un trabajo bien hecho. Frescura y alimento. Dignidad que viene del reconocimiento.

Los siete vinos evolucionaron positivamente a lo largo de las cinco horas en que convivimos con ellos. Descansan ahora en paz en nuestros corazones y forman ya parte de los cuerpos que han de volver a la tierra de la que salieron las uvas. Sensación de plenitud y de que, en ocasiones como ésta, el círculo se completa.

17 septiembre, 2014

Cahier de Champagne (iii et fin)

Jérôme Viard Artisan Tonnelier
La segunda experiencia singular, de la que hablaba en el post anterior, tiene también algo que ver con el "esprit de Vrigny" de Eric Coulon. Una de las cosas que más me impresionó de la Tonnellerie Artisanal de Champagne-Ardènne (Entreprise du Patrimoine Vivant, ni más ni menos: cuidan hasta el último detalle de la vida del bosque, desde la producción hasta el reciclaje de cualquier producto suyo), nos la explicó uno de sus socios fundadores, Jérôme Viard (en la foto, dibujando cómo y por qué se corta un roble). Sucedió al ver los ordenados montones de tablas (de las que cortarán las duelas) madurando y envejeciendo en el patio de la tonelería. Cada montón llevaba el nombre del bosque y del pueblo de la Champagne del que procedía la madera...Ellos trabajan, fabrican y reparan para todos los productores que se lo piden (desde las más reputadas grandes maisons hasta todos los pequeños productores que más admiro...), pero algunos les piden que sus "pieces champenoises" (205L) o sus "démi-muids" (600L) o sus fudres de mayor capacidad, sean de los bosques más cercanos a sus viñedos.

Ahí está una parte del secreto de la singularidad de un Coulon, de un Léclapart, de un Brochet, de un Jacquesson, etc. La producción por completo artesanal, el cuidado y tiempo que se pone en el tostado, el montaje manual, el conocimiento profundo que Viard tiene de esa "lucha" de que Eric hablaba entre el vino y la madera (Viard es, también, enólogo, no digo más...), hacen que esta toneleria, la última que queda en la Champagne, sea algo excepcional y merezca, sin duda, estar en la agenda de todos los que amamos los vinos de la zona. Aprendí más en una hora de charla relajada con Jérôme que con montones de catas inútiles, que nada te hacen entender del vino que estás bebiendo. Quedó para el próximo viaje una cata que Viard propone ahora: la comparación de champagnes con distintos tipos de vinificación y maderas de las que él trabaja. Humildad, simpatía, conocimiento profundo, trabajo intenso y de concentración. Una empresa a conocer, unas personas con las que disfrutar del champagne desde un punto de vista complementario. Imprescindible.

29 de agosto. Como escribió Jorge Drexler en esa fabulosa canción, Todo se transforma: cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da, nada es más simple, no hay otra norma, nada se pierde, todo se transforma. Termina el viaje y volvemos como vinimos. En tren, con tiempo para pensar, para ordenar anotaciones, para entender letras tomadas con demasiada rapidez...yo vuelvo agradecido. A Selectuswines por haberme dado esta oportunidad. Y a toda la gente con la que me he encontrado por ofrecerme puntos de vista distintos a los míos y por ayudarme a entender dónde, cómo y por qué unos champagnes, unos viñedos y unas personas me gustan más que otros.

13 septiembre, 2014

Cahier de Champagne (ii)

Les Chiquet à Dizy
27 de agosto. Empezamos la mañana de nuevo en Reims (si os digo que dormíamos en plena campiña cerca de Épernay, ya podéis ir contando las veces que atravesamos la Montagne...), con una visita a Champagne Lanson. La casa está en silenciosa pero revolucionaria (si este adjetivo se puede permitir en las maisons, donde el estilo de la casa -el que sea-, es lo mas sagrado que hay que preservar) transición. El chef de cave desde 1986, Jean-Paul Gandon, está en el camino de la jubilación y las manos (agricultor, hijo de agricultores de la Champagne) de Hervé Dantan están tomando las riendas. Ya sabemos que no habrá grandes cambios pero Dantan me dio muy buena impresión. Seguirán con las levaduras recomendadas por el CIVC, habrá mucho inox (pero en 2014 empezarán a trabajar con fudres también), no habrá maloláctica y la mezcla de añadas seguirá siendo la divisa, a la búsqueda de un estilo con mucha fruta, frescura y predominio de la pinot noir (Verzenay, Bouzy, Ambonay) y de la meunier del valle del Marne. De todos los bases sin añada de maisons que bebimos en este viaje, creo que Black Label Brut fue el que más me gustó. Muy fresco (con base 2010 más diez añadas distintas de las reservas de la casa), pero con aires de brioche con helado de limón, manzana, pera, fuerza del pinot noir, boca tonificante y compleja, galletas de jengibre. Un vino fresco y tónico.

La tarde pedía a gritos un tiempo de descanso porque nos esperaban los Chiquet, Jean-Hervé y Laurent, propietarios de Champagne Jacquesson y auténticas fuerzas de la naturaleza champenoise, en ideas claras, en talento, en simpatía, en humanidad. Llegamos sin él, pero daba igual: de nuevo en el campo, de nuevo ante el viñedo, de nuevo oliendo y conociendo de primera mano los secretos del mejor vino a pie de planta. Porque los Chiquet tienen sólo dos objetivos: el primero, hacer la mejor uva posible en los viñedos más sanos posibles. El segundo, mostrarte de forma palpable y directa lo afortunados que se sienten por haber nacido en Dizy. Tardaron años en convencer a su padre de cuál era el camino. Lo hicieron hacia 1998 y entre 2000 y 2002 cambiaron por completo su gama de vinos y su manera de trabajar, en el campo y en la bodega. Justo ahora, sus ojos y su pensamiento delatan que las grandes líneas están ya fijadas y quedan claras para todos, sobre todo para los que disfrutamos con sus vinos. Ahora, pues, se pueden permitir el lujo (no había sucedido hasta las botellas que saldrán próximamente: Cuvée n.738 y Cuvée n.733 Dégorgement Tardif) de poner el nombre de la familia Chiquet en las etiquetas y de cambiar notablemente su diseño.

El estilo de Jacquesson es fácil de definir: se basa en el gusto de los dos hermanos. su pasión por la fruta de su tierra y su profunda admiración por la Borgoña. Ésa es su escuela y a eso responden sus vinos. Del mejor "vin clair" saldrán los mejores aromas. Moderación en los rendimientos (no muchos racimos pero bien maduros), no hay vendimias en verde, estrés en el viñedo por la competencia que provocan con la vegetación, confusión sexual con los insectos (75% de los viñedos; ¿25% restante?: "on croise les doigts!"), trabajo (casi todo en biodinámica en la viña) del suelo y a esperar el mejor momento del sol. Recetas: Suelo y Sol, por una parte. Suelo-viticultura-viticultura-viticultura-vinificación, por la otra. Fermentación alcohólica en fudres, fermentación maloláctica casi siempre (aunque a veces se bloquea: siempre a base de degustación, no hay receta fija aquí). Trabajan con las lías, no se filtra ni se clarifica, no se estabiliza ni hay control de temperatura. Suprimieron el concepto de vinos de reserva parcelarios para hacer ensamblajes con 10 o más vinos y trabajan con vinos de añada y pequeños porcentajes de las añadas más cercanas.
Roger Coulon à Vrigny
Bebimos, en una sala muy cómoda y abierta a los jardines de la casa, los tres Cuvées que andan en danza: el inicial 736 (base de cosecha 2008); el que ahora está en el mercado, 737 (base 2009); y el que saldrá en unos meses, 738 (base 2010). Éste último estrena etiquetas y subraya la importancia, en Jacquesson, de la contraetiqueta: degollado en abril de este año, con 2,5 gr/L de dosaje y un 61% de chardonnay, un 18% de pinot noir y un 21% de meunier, es ya un vino muy vivo y vinoso, con frescura y un discreto apunte calcáreo. Hay que esperar pero será un gran vino. El que se muestra en su plenitud es el Cuvée 733 (base 2005), que ha sido guardado todos estos años en la bodega y degollado en septiembre de 2013. Ahora está en el mercado: que una  bodega como Jacquesson pueda hacer cosas como ésta con sus botellas es, sin más, un lujo extraordinario para los amantes del champagne. Este 733 expresa algo único: la madurez sin evolución con un degüelle que ha podido esperar cinco años. Un vino extraordinario.

28 de agosto. Siguen los contrastes. Tras la sesión inolvidable en casa de los Chiquet, pasaré discretamente por esa mañana y me iré, con rapidez, con recuerdo de nuevo vivo y mucho cariño para con los artífices del milagro, a la Épicerie Au bon manger, de Reims, donde comimos. Su lema lo dice todo: "in good we trust". Embutidos, quesos, salmones, encurtidos, buen pan, extraordinaria selección (con gran precio) de champañas y vinos tranquilos. Sin más, es uno de mis lugares preferidos. Pocas mesas, trato muy convivial, un Brochet Mont Benoît base 2010 que cada día me gusta más (presencia elegante de la meunier, mi preferida aquí) y un Doquet Horizon BdB, de finura impactante. No hace falta que diga que salimos algo "tocados" por la gracia de una comida tan amable. Pero como buenos amantes del vino, nos fuimos alegres y pizpiretos a Champagne Taittinger.

La humedad y frescura de las cavas históricas de esta maison (bajo la abadía de San Nicasio, donde los Galorromanos ya excavaban y extraían su yeso en el siglo III d.C.) nos puso a tono con rapidez. Un nuevo contraste: en esta casa, cuantos más visitantes reciban, mejor. Nos cruzamos con unos cuantos grupos de intrépidos turistas del vino mientras visitábamos unos túneles emocionantes, con casi dos mil años de actividad humana documentada arqueológicamente. El Brut Réserve no milesimado es el alma de la casa (de todas las maisons, vaya: el núcleo de su negocio), con un 60% de chardonnay y un 40% entre pinot noir y meunier. Su envejecimiento (más de 3 años) le da unas notas agradables de mantequilla salada, de levaduras, de manzana al horno, un vino señor, con un "dosage" importante (9 gr/L).
Épicerie Au bon manger à Reims La Place

La jornada y el viaje terminaron con dos experiencias singulares y muy hermosas. La primera se llama Eric Coulon (foto central), alma mater de Champagne Roger Coulon en Vrigny. Ya era hora que subiéramos un poco y llegáramos a una de las zonas frescas y de privilegio para el meunier y, quizá algo menos, para el pinot noir. Al noroeste de Reims y al sur del Massif de Saint Thierry, Vrigny ofrece todavía parcelaciones de viñedo que remontan al siglo XII. Ya sabían dónde estaba la calidad...Y no tengo demasiadas dudas: su bonhomía, su saber hacer, la calidad de su trabajo en la tierra y en la bodega, convierten a Eric en una de las personas que mejor encarna el espíritu del lugar. Su lema lo dice, también, todo: "mon vignoble, mon bureau". Tiene un 80% de viñedos en biodinámica, trabaja la madera como pocos (en el siguiente post os explico por qué pero su descripción de la batalla entre vino y madera dentro de un fudre fue algo especial), mide mucho el punto de alcohol potencial en sus vinos y procura que la presión en sus botellas sea algo menor de lo habitual (4,5 Bar), con lo que sus champañas son menos efervescentes. Persigue un sueño: "la elegancia nunca se impone, siempre se sugiere".

Sus vinos son como él: amables, frescos, con una acidez (léase simpatía) que se ensambla con el sabor y con un envejecimiento largo pero medido, para ofrecernos vinos auténticos, vinos libres, de largas y jugosas caudalías, vinos "esprit Coulon". Todos me gustan pero puede que su Blanc de noirs sea el que más. Con un meunier de viñedos en pie franco de los años 40, la arenisca, la arcilla y la tierra caliza se funden en la boca con los aromas salvajes de los bosques de Vrigny. Un gran vino gastronómico del que, en 2006 (la añada que bebimos juntos) sólo se puede decir una cosa: "plus le vin est compliqué, plus on l'aime". Hablaba de hijos tanto como de vinos. Palabra de Eric.

À suivre (pour la dernière fois).

07 septiembre, 2014

Cahier de Champagne (i)

Entre Cuis et Cramant
24 de agosto. La revista Selectuswines se abre al enoturismo y a la visita de viñedos y bodegas en el extranjero. Preparan un viaje a la Champagne, casi como ruta iniciática y de bautizo de esta nueva actividad (sobre viñedos y bodegas en España ya han publicado varias cosas, y seguirán) y no se les ocurre otra cosa que invitarme a participar...Loco como soy de la zona y de algunos de sus productores, me apunto con rapidez. Y la parte final de mis vacaciones se convierte, de golpe, en una semana intensa y llena de momentos interesantes, recorriendo sin cesar en coche una de las zonas vitivinícolas del mundo que más vive del cliché y de la imagen impostada pero que, oh paradoja!, más autenticidad, tradición y viñateros con auténtica vocación de terruño ofrece. La revista tenía algunas de las grandes maisons en su lista (Krug, Roederer, Lanson, Abelé, Taittinger...). Yo tenía muchos nombres con viñedos que quería pisar con sus dueños (Agrapart, Laval, Brochet, Horiot, Laherte, Léclapart, Laval, Chiquet, Coulon...). Al final, confeccionamos un atractivo cuaderno de ruta, que tenía un poco de todo.

Y cogimos el TGV de Barcelona a París. Fue algo aburrido, cierto (6 horas y media en un viejo, viejo TGV frente a a hora y media a Orly...), pero la gracia de atravesar la rica y fértil Francia en tren, de sur a norte y de este a oeste, es grande y sus paisajes, hermosos. Y para alguien que ha viajado mucho en tren desde joven, no parar en la frontera por primera vez en su vida tenía, también, algo de iniciático...Un segundo TGV nos llevó a Reims y nos plantó en un delicioso hotel con jardín, Crystal, en el puro centro. Todo predisponía a encuentros con buen espíritu, jovialidad y ganas de compartir. Y todo el viaje, con alguna mínima excepción, fue realmente así. Hay que declarar que quienes viven de y en la Champagne son gente muy sensible y preparada para el enoturismo, incluso quienes declaran que no reciben visitantes. Cuando deciden que rompen su norma, lo hacen con el corazón y ofreciendo todo. Comodidad, pues, amabilidad y ofrecimiento en una Champagne fresca, casi fría, con un agosto lluvioso que mantenía a la uva (según zonas, claro: hablar así en genérico es casi un sacrilegio...) casi en pos-envero y con una maduración sana, lenta pero segura. Parece que entre el 11 y el 15 de septiembre va a empezar la vendimia.

25 de agosto. Vincent Laval esperaba en Cumières, con su sonrisa y su vitalidad, como siempre, a flor de piel. El Champagne Georges Laval es uno de mis preferidos, lo he bebido con frecuencia, había incluso charlado una vez con Vincent (en Terre et Vins de Champagne), pero jamás había pisado la bodega ni sus viñedos. Estreno de impacto para mí, que me dejó todavía más encantado de su manera de trabajar y de entender la tierra. Estuvimos en la niña de sus ojos, el Chemin des Longues Violes, un lieu-dit, justo en el centro de la colina de su pueblo (el mejor lugar posible), con pinot noir de 1949, 1967 y 1983. Habrá que esperar unos años, pero cuando salga este "cuvée parcelaire" sonarán cohetes. El trabajo de Vincent es claro: no hay intervención, mima la tierra, es un agricultor y quiere uvas maduras. "La diferencia está en que nosotros hacemos vinos normales", dice. 3 personas trabajan para menos de 3 Ha para apenas 14 mil botellas. Es la dimensión de la Champagne que yo quiero conocer a fondo, sin más. La que yo quiero entender y explicar. Hay otras que ofrecen detalles de interés, por supuesto. Pero mi visión del mundo del vino champenoise se acerca mucho a la de Vincent Laval. Bebimos el "vin clair" de pinot noir de Cumières 2013 (en barrica) y era muy floral, con notas de yeso y de gran vigor, enérgico, violetero. "Superbe", dijo Vincent. Y bebimos el Cumières con base 2011 (90%) y un 10% de 2010 (degollado el 7 de abril), sin "dosage": vino fino, vino con fuerza, flor de manzanilla, hierbaluisa, lima-limón, burbujas delicadas. "Les vignerons doivent pas changer sa façon de faire vin à cause des guides". Ahí queda. La felicidad, según Laval: "una buena copa de champagne, con alegría, amistad, placer...y un poco de parma o de jamón!"
De Vrigny à Reims
Por la tarde, el cambio de registro fue brutal, pero muy interesante también. Nos recibe Eric Lebel, chef de cave (el máximo responsable, vamos, de todo: desde los contratos para la uva hasta el ensamblaje final de cada etiqueta de la casa) de Champagne Krug, en Reims. Aprendo, como sucede en mis otros oficios, que en la Champagne, hay quien te hace entender las cosas alrededor de una mesa, bebiendo y charlando. Y quien te las hace entender en el viñedo. Aunque yo sea de los segundos, respeto mucho todo y aprendo y escucho a M.Lebel, acompañado de Lauranne Bismuth (3 WSET). La mayor parte de la producción se dedica a hacer el vino de Champagne que describió Joseph Krug, el fundador: que un mal año o una pésima cosecha no te impidan salir al mercado. Aquí se habla de respeto absoluto por el vino de cada parcela, que se vinifica y guarda siempre por separado. Aquí se habla de "paleta del enólogo", que va a elegir entre los "vins clairs" de más de diez añadas para preservar el espíritu del Cuvée Grande Réserve, el emblema de la casa. Aunque, por supuesto y siempre en añadas que ellos consideran excepcionales en sus viñedos (segunda norma de M.Krug), hay "milesimados", impera en Roderer el "sans année, sans souci". Me interesó especialmente el 2003, una de las poquísimas añadas en que el CIVC no dio fecha ni para empezar ni para finalizar la vendimia. Añada extrema de ola de calor en Francia (en toda Europa...), que voy bebiendo siempre que puedo. Krug, con un 25% de meunier, un 29% de chardonnay y resto de pinot noir, dio en el clavo: no hay Clos d'Ambonnay de Krug en 2003 porque ese excelente pinot noir está en el milesimado 2003. Un poco de levaduras (autólisis), tiza, corteza de cítricos, puro, limpio, relagiz, "crème caramelle" en boca, seda, citronela. Un vino de complejidad, un vino de horas.

26 de agosto. La mañana pasó plácida entre visitas fácilmente olvidables. Me quedo con la elegancia, sabiduría y contundencia expresiva, con los detalles iconográficos en los que jamás había reparado, de una guía de la catedral de Reims, Lamentable: no retuve su apellido...Por la tarde, visita a otra gran maison: Champagne Louis Roederer. Sin duda, otra casa de las de acceso restringido a las que jamás se me hubiera ocurrido llamar. No me hubieran abierto la puerta... Y ahí estaba...Una de las grandes sorpresas del viaje. Ciertas cosas no las comunican pero las explican... aunque el sistema fundamental de hacer champagne sea el mismo que el de Krug y etc. (combinación de vinos de reserva para su Brut estandarte, se llame como se llame, más una base de una o dos añadas más o menos reciente), el punto de partida es muy distinto: compran mucho menos porque tienen claro que la única forma de controlar la calidad del viñedo y de la uva es siendo sus propietarios. Más, y ahí caso caigo de la silla: algo más del 25% de sus Ha están en biodinámica. Tienen clara la idea de la transmisión: una tierra sana para un champagne de calidad, personas contentas en su amor por el vino. Por supuesto, me la pueden haber pegado porque todo esto sucedía en otra casa de Reims...y su producción es la que es. Pero su fijación por relocalizar los viñedos en la parte central de las laderas; su declaración biodinámica; su selección y trabajo exclusivo con levaduras de sus viñedos y el hecho de que sean la única gran maison que hace selección masal y cultiva sus plantas (son "pépinieristes"!) me ponen ante un Roederer que desconocía...Los vinos que más me gustaron (ésta es otra: la generosidad con la que estas casas abren sus botellas...) fueron el Rosé Roederer 2008, una añada muy de guarda en la Champagne pero que a 6 años vista ofrece ya resultados espectaculares. Pinot noir de Cumières: racimos despalillados y uva guardada entera, antes de fermentación, a 4-6ºC, durante una semana. 30% de chardonnay, 5% criada en madera. Frambuesa, fresa salvaje de bosque, violetas, un vino con tanta fuerza como elegancia, ágil como la perdiz, hermoso como sus ojos. Muy gastronómico, muy todoterreno.

Punto y aparte para Cristal 2006. Casi nula experienca con él, así que ya me perdonarán los expertos si escribo sólo lo que percibí bebiéndolo. Queda claro que me da igual que sea su Cuvée Prestige y su historia y botella (que conozco). Parcelas viejas de la montaña de Reims para la pinot noir (55%) y de Aÿ para la chardonnay (resto). En biodinámica. Me pareció el vino más de "paysan", más de "vigneron" de todos los que bebí esa tarde. Raíces, vigor, carácter montaraz. Regaliz, jengibre, chocolate con menta, almendras verdes, hinojo salvaje. Un vino auténtico con un buqué complejo y muy rico. No sé si volveré a beberlo, pero este 2006 valió la pena...
Le Clos du Mesnil de Krug à Le-Mesnil-sur-Oger À suivre.

20 julio, 2014

Partida Creus


Partida Creus. Serra de Bonastre, Tarragona. Antonella Gerosa y Massimo Marchiori. Piemonteses educados en Milán (artes de Vitruvio, sensibilidad de Leonardo), trasplantados a Bonastre donde descubren una actitud ante las cepas y ante la vida que conviene transmitir y disfrutar. Mucha gente lo ha hecho ya y lo hace,  pero si este post ayuda a que les conozca más gente, mejor. Porque no se trata tan sólo de hacer vino con las variedades de la zona o de cocinar como los dioses con aquello que la tierra cercana te da. Se trata de una actitud ante la vida y, claro, ante la tierra y sus productos. Mi primer encuentro con ellos fue festivo (casi todos, digo yo, tienen que serlo porque transmiten unas ganas tremendas de compartir) pero los vinos que tomamos (desde 2007 a 2012) me dijeron: vuelve con mas calma. Me quedé con las ganas de probar 2013 con esa necesaria calma. Y 2013, a pesar de las dificultades y de la producción, ha supuesto para esta bodega un salto exponencial hacia adelante. Me atrevo a decir, sobre todo desde esta añada, que su hecho diferencial no es tanto el tipo de variedades de uva que cultivan (que también...garrut, subirat parent, cartoixà vermell, xarel.lo...), cuantro la especialización que Massimo viene desarrollando con el método ancestral. Massimo es observación, concentración, aprendizaje constante, capacidad de resolver las cosas, intensidad, estoicismo puro ante lo que sucede con detalles de suave y relajado epicureísmo.

El método ancestral es su razón de ser en Bonastre. Lo tengo claro desde que bebí, en una sentada y con degüelle "à la volée" y al instante, sus garrut, subirat parent y vinello (las siete variedades que trabaja, juntas en un solo vino). "Método ancestral o tradicional " (así lo llama Peynaud) es la forma más pura gracias a la cual encontramos burbujas de carbónico en una botella. El vino que todavía tiene una cantidad apreciable de azúcares porque no ha finalizado por completo su fermentación alcohólica, es embotellado y cerrado con chapa. Suele suceder eso cuando el vino tiene todavía entre 23 y 26 gr/L de azúcar residual. Las levaduras prosiguen su trabajo en la botella hasta que el vino está (normalmente) seco por completo. Pero...ese carbónico, que procede de la primera fermentación alcohólica (no de una segunda fermentación provocada en botella: método "champenoise"), sigue en la botella. Y si las operaciones se han hecho con un buen control de temperatura, los sabores de la uva, de las lías y de la fermentación garantizan un placer distinto, único...en Asti lo saben desde hace muchos años, en Limoux, en Gaillac. Y desde hace menos en el Garraf, en Agullana, en Talarn, en Villena, en alguna otra zona del Penedès...Los ancestrales de 2013 de Partida Creus (en la foto superior, todavía sin la etiqueta que estaba por llegar) son de lo más placentero que les he probado y, sin muchas dudas, de los ancestrales que hay que conocer para saber por dónde van las cosas. Poca técnica pero depurada, mucha cabeza y reflexión, pureza y sabores a flor de piel.

Mucha capacidad para transmitir clima y sabores de las uvas. Posibilidad de combinación con tantas recetas de comida de tantos sitios distintos...El garrut (monastrell de la gaiata) ancestral, por ejemplo: Massimo lo ha hecho con un mayor contacto de pieles, tiene un color más intenso, tiene cierta tanicidad y unos sabores intensos de garriga, de aceitunas negras. Un vino especial, sin duda. Como lo es el subirat parent (malvasía) ancestral también, placer inmediato de una de las uvas más emblemáticas del mar Mediterráneo. La burbuja hace que su poder aromático llegue con facilidad: retama, olivos, dulzor muy discreto de la malvasía (como de la moscatel vinificadas en seco), hinojo silvestre. Sería injusto si no hablara también de alguno de los vinos tranquilos que bebí (sí, es cierto, pasé una buena siesta después bajo el cobertizo que veis en esta foto) y que me gustaron mucho más que en añadas anteriores: el Cartoixà Vermell (xarel.lo vermell, pansa rosada), que lleva en sus venas la frescura de la arcilla roja, suena a vino intemporal; como el Garrut y el Xarel.lo (etiquetas nuevas, que me encantan por su mensaje poderoso y simple, en la foto central), que hablan de la pureza de estas variedades con gran claridad y poco ruido. Bonastre está de enhorabuena: el pueblo acumula una cantidad de talento hortovitivinícola impresionante.

Y sería más injusto todavía si terminara este post sin hablar de Antonella. Ella es la discreción elegante, la sabiduría que todo lo penetra, la mano que todo lo convierte, la mirada que todo lo entiende. Su capacidad para acompañar con amabilidad la transformación de los ingredientes de la tierra es portentosa: su focaccia, su pan, sus pastas, sus carnes y salsas, sus pasteles y mermeladas hablan con sinceridad y sencillez, con plenitud de sabores y con la nostalgia de un tiempo que se fue y que ella y Massimo se empeñan en recrear y repensar con esmero y pulcritud. Doy gracias a los dioses por haberme puesto junto a la persona que me llevó a ellos: qué bien haberles conocido y qué bonito poder disfrutar de su compañía de vez en cuando.

07 julio, 2014

La música del universo: Turó d'en Mota 2001


Twitter no tiene memoria y rastrear entre el sonido de los pájaros información útil se hace muy complicado. Su limitación de caracteres da para lo que da.

Facebook: estamos igual, con el agravante, en mi caso, de que no me gusta escribir contenidos ad hoc para él porque no consigo todavía entender para qué sirve, más allá de la comunicación que permite a quienes quieren hacerla sólo con él. No tiene limitación de espacio y la gente aprovecha el detalle. Uno se pierde en él.

Instagram: un medio bonito para cuatro locos amantes de la comunicación visual más que de la textual. No tiene limitación de caracteres tampoco, pero la gente no lo usa para escribir.

Blogs: siguen siendo el único medio visible para los navegadores. La información sobre vinos y experiencias que publicas en él, está siempre a disposición del lector interesado. Tampoco tiene limitación de caracteres, pero cada vez lo lee menos gente. Así es.

Una amiga me dice: escribes demasiado y la gente no tiene, no tenemos, tanto tiempo para leer. Es triste pero cierto. Lleva razón. Pero yo nunca me fijo una cantidad de caracteres o X espacio para escribir un post cuando empiezo. Empiezo como empiezo y nunca sé cómo acabo.

Quería que éste fuera breve. No lo será... Quería explicar en él,  y darle una mínima ligazón, al contenido de cuatro tuits que publiqué hace poco (para eso sirve un blog: para darle el contenido que quieras. Incluso, por ejemplo, ampliar información de twitter!) y que la gente no entiende por una sencilla razón. Mientras publico el /1 y el /2 se cuelan, entre ellos, otros 28 tuits. Por otra: quien lee el tuit /2 no tiene por qué fijarse en que lleva ese número y en que, quizá, siga un /3 y un /4.

Un desastre, vamos.

Y todo esto viene a cuento de que quería explicar que Plinio el Viejo, como observador atentísimo de la naturaleza que era, tenía un sentido estético del cosmos. Amaba la belleza del Universo que estaba a su alcance visual e intentaba explicarlo a partir de las teorías que conocía de primera mano.

Una de las cosas que le fascinó (y dedicó un capítulo de su Historia Natural a describir el fenómeno) fue lo que se conocía como "armonía de las esferas", "la música del universo", aquella música que, supuestamente, el sol, los planetas y sus satélites producen cuando se mueven entre sus espacios.
Todo esto me venía a la cabeza porque (primer tuit):

"Hoy he leído un trabajo muy hermoso que habla de la armonía en el cosmos y de la música que produce el movimiento de los planetas en él. /1"

Teorías sobre el porqué de esta música y cómo suena había no pocas en la Antigüedad anterior a Plinio, sobre todo de inspiración platónica y pitagórica. De aquí el segundo tuit:

"Explica la información que Plinio el Viejo ofrece en su Historia Natural sobre esa sobrenatural, maravillosa armonía, música que los /2"

La importancia de Plinio es que, en Roma, es el primero en plantearse la cuestión (algo antes que él, Cicerón en el Somnium Scipionis había expuesto otra teoría también) y todos los que van a escribir sobre el tema, lo harán siguiendo su huella. Lo bonito del trabajo que leo es que muestra con claridad que no se trata, aquí, de que Plinio el Viejo mezcle teorías o que se equivoque en sus planteamientos descriptivos. Lo bonito del trabajo es que describe a la perfección la admiración del científico por la belleza del cosmos; entiende y nos hace entender cuál es la Cosmogonía de Plinio ("el sol, que rige no sólo las estaciones y las tierras, sino los propios astros e incluso el cielo, el sol que es el alma, la mente, que da vida y regula el universo entero, el que todo lo ve y todo lo oye, es decir, Dios") y concluye de una forma perfecta presentando la única idea posible derivada de su estudio. Por más que Plinio se admire ante las teorías de la música que producen los astros con su movimiento, ¡Plinio es un científico! Y en esa condición, no puede más que afirmar (tercer y cuarto tuits) que:

"humanos no somos capaces de percibir. Termina: nobis qui intus agimus iuxta diebus noctibusque tacitus labitur mundus. Cuánto nos perdemos/3"

"Para quienes andamos en él, el mundo se desliza en silencio por los días y sus noches". Plin., NH, 2,6. No comprendió, qué bien describió./4"

Por mucho que digan, por muy bellas que sean todas las teorías que calculan qué diferencia tonal y, por lo tanto, qué música global produce la distancia entre los cuerpos que se mueven por el universo, humamos somos, incapaces de percibir físicamente esa música. Y en esa condición, no podemos hacer otra cosa que constatar, casi con pena, que el mundo se desliza silencioso por sus días y sus noches. No podemos oír la música del universo con el sentido físico del oído. Aunque...Plinio (a mí me lo parece) deja una puerta abierta: hay otro tipo de percepciones, que permiten captar otro tipo de bellezas. Me pareció muy hermoso el conjunto. Por eso escribí los cuatro tuits.

Y por eso imaginé: ¿qué vino tomarías, ahora mismo, para sentir en tu interior esa belleza? ¿Qué vino, por su equilibrio interno, por el silencio que genera entre quienes lo beben, podría producir una sensación parecida a la belleza incomprensible que describe Plinio? Todos los que hayáis llegado hasta aquí en la lectura: muchas gracias, ¡en primer lugar! En segundo lugar: seguro que cada uno de vosotros tiene una o varias respuestas: ¿en qué botella de vino podéis escuchar la música del universo?

La mía, la última, porque tenía la suerte de guardar una que me habían regalado, fue clara: Turó d'en Mota 2001. Un vino excepcional en una añada excepcional. Un vino que te hace comprender una tierra, una fruta, una manera de sentir y trabajar las cosas. Un vino que contiene en sí mismo una cosmogonía propia: el movimiento de sus elementos irradia serenidad, equilibrio, placer, frescura, amabilidad, paz, belleza. Un vino que se desliza en silencio entre quienes lo beben y transmite todo en pocas palabras. Turó d'en Mota 2001 le ha dado, hoy, sentido estético a mi mundo del vino.

El trabajo, el artículo del que hablo se titula "Plinio, nat., II 20 (84): De sideribus musica". Se publicará en la Revista de Estudios Latinos y no sé quién es su autor.


03 julio, 2014

Tarlant La Vigne d'Antan 2000


La familia Tarlant hace alguno de mis champagnes preferidos, entre ellos el Zéro Dosage y el Rosé Zéro Dosage. Pero si me tuviera que quedar con qué representa la tradición de la familia en ese territorio privilegiado de placer que es el valle del Marne, sin duda elegiría La Vigne d'Antan. El chardonnay de este vino procede de un viñedo prefiloxérico (plantado, pues, en pie franco sobre un suelo arenoso, el viñedo, en Oeully, se llama "Les sables"!) hace más de 100 años, fue vendimiado el 29 de septiembre de 2000 y fermentó en barricas de cuarto año de roble francés durante cuatro semanas, en las que permaneció hasta mayo de 2001. La toma de espuma posterior (se trata de un Extra-Brut que apenas tiene 2 gr/L de azúcar residual, imperceptibles en mi opinión) y el posterior envejecimiento del champagne en la bodega llevó a un primer degüelle manual en septiembre de 2007 y a un segundo degüelle, el de mi botella, el 1 de marzo de 2010. Desconozco si hay más degüelles. Para un champagne de tan largo envejecimiento, que no ha hecho la fermentación maloláctica (hablamos de dos, pero muchos champagnes tienen tres fermentaciones...), un largo reposo tras el degüelle es conveniente. En mi práctica, a partir de dos años puedes encontrar ya un vino en estado óptimo.

Con cuatro años largos (esta botella fue mi segundo vino el día de Sant Joan) te la puedes jugar un poco si no has controlado las condiciones de guarda. Compré la botella a un buen precio con unos buenos profesionales. Y acerté. Vaya si acerté. Es uno de los champagnes que más placer me ha dado en los últimos tiempos. Servido a una temperatura sobre los 8-10ºC y abierta la botella una hora antes de empezar a beberla (sin decantación), los primeros aromas son de manzana al horno y de mantequilla algo salada. Increíble profundidad ya en nariz. Se me antoja único incluso antes de empezar a beber. Levaduras de Paris, frescas y recién estrujadas. Fruta escarchada (naranja). Flor de camomila seca. Brioche de la Bretaña, fresco y esponjoso. Corteza de lima-limón. Perfecta combinación entre madurez, frescura y acidez. Un vino profundo, intenso, que llena todo y llega hasta el fondo de tus sensaciones. Un vino que, sin más, justificaría (si hiciera falta...) la existencia de un apellido y la tradición de una gran casa de vinos, Tarlant. Con esta generación seguimos en muy buenas manos.

01 junio, 2014

Ocho años, un post y una cata


Hoy se cumplen ocho años exactos de la publicación de mi primer post en este cuaderno de anotaciones. 1161 posts han pasado, casi 13000 comentarios se han publicado (todos contestados, salvo error u omisión...), 900 mil visualizaciones ha tenido la publicación. España es el país donde más se leen mis anotaciones, seguida de los Estados Unidos de América (segundo, muy destacado), Francia, Alemania, países escandinavos, China y México. Y etc.

No sé ya qué significan esos números ni qué valor tienen. Con el tiempo he aprendido que esto del blog no es una cuestión de tamaño: quién te lee, cómo recibe esa persona tu comentario, cómo lo utiliza después, es mucho más importante que cuántas personas te leen. Saber, de vez en cuando, quién es ese lector y poder charlar con él es mucho más importante que cualquier cifra. Que tus datos, tus "descubrimientos", tus opiniones ayuden y creen algo positivo (para quien hace el vino, para quien lo vende o para quien lo bebe) es mucho más importante que cualquier cifra. Es una cuestión de percepción cualitativa, no cuantitativa. Por desgracia (o no, quién sabe...), esa parte cualitativa de mi trabajo en el blog no tiene estadísticas y me llega sólo a través de pequeños fogonazos, muy personales, que producen sensaciones de placer y de pensamiento positivo: sea para quien sea, estás haciendo algo que ayuda a alguien. Esta idea me gusta y me ayuda a seguir adelante.

También he aprendido que no es una cuestión de periodicidad. Para los noveles: es falso que sea imprescindible publicar un post cada tres o cuatro días. Si te creas una obligación con un blog que pretende ser amateur al cien por cien, cometes un grave error. Hay que publicar sólo cuando se tiene algo que contar y se tienen ganas de hacerlo. Así de sencillo. Más bien creo, a ocho años vista y tras no menos de tres intentos de "suicidio bloguero", que se trata de una cuestión de estilo. En ocho años he entendido algunas cosas, he aprendido muchas más, he modificado, filtrado, corregido...He llegado a unas pocas conclusiones que definen, más o menos, mis contenidos y ese estilo:

1. Ya no tengo prisa en publicar. Un blog no es un periódico y lo más importante no es llegar antes que el resto de "competidores" (grave error considerar que los otros blogueros lo son), sino llegar bien, con textos meditados, reposados, corregidos y bien escritos.

2. No publico cualquier cosa porque toca y porque hace muchos días que no lo he hecho. Menos y mejor es más en casi todos los órdenes de la vida. En este, también.

3. Puedo escribir sobre vinos cuyos productores no conozco y sobre viñedos que no he pisado. He aprendido a hacerlo, cierto. Por razones obvias, al no ser un profesional del asunto, mi tiempo y mi presupuesto para viajes y visitas es limitado. Pero sé que mis posts ganan peso, sustancia e interés si hablo de personas con las que he charlado en sus bodegas y en sus tierras, de vinos que conozco de primera mano porque he tocado las cepas y el terruño donde se hacen. Conocer de primera mano las cosas mejora tu comprensión de las mismas y, en consecuencia, te permite explicarlas mejor.

4. Cuido mi redacción hasta donde llega mi competencia (tengo la suerte de que algunos amigos cazan con rapidez mis errores y me advierten) y la selección de las fotografías tanto como me es posible. Respeto los derechos de autor tanto como las citas. Si tomo prestado algo, lo identifico en el post con claridad. Cuido también la presentación y la compaginación. Un blog tiene que ser de lectura fácil y de visión agradable.

5. Sin un viñedo sano y bien cuidado no tendrás la mejor uva posible para hacer un buen vino. Hay que preocuparse por saber dónde nacen los vinos que quieres comentar. Pero mucho más importantes son las personas que los hacen. Cuando entiendes a las personas, entiendes sus vinos y el por qué de las cosas, en el viñedo y en la bodega. Eso intento transmitir desde hace ya tiempo. Cuando las empresas o las marcas ocultan el trabajo de las personas en los viñedos y en bodega, me cuesta más entender y, en consecuencia, tiendo a explicar menos.

Y no quiero aburriros más, Con estas pocas ideas (hace años, llegué a pegar auténticos palizones sobre metabloguerismo), me manejo bien ahora. Así voy a seguir, como no puede ser de otra manera, hasta que me canse y deje de encontrar motivaciones como las que he explicado al  principio: con mi actitud y mis escritos, intento transmitir pasión por el vino, algo de conocimiento, sensaciones y muchas ganas de compartir. Andaba yo barruntando con qué vinazo me regalaba hoy en el cumpleaños del blog, cuando Jose Gallego (Marejol, en Vilanova i la Geltrú), su generosidad y amabilidad sin fronteras se cruzaron en mi camino. Me proponía (¡a mí y a otros 80 afortunados!) una cata vertical de Reserva Particular de Recaredo en el ambiente festivo y de amor por el vino de Temps de Vi.  No voy a hablar de Caves Recaredo y de lo que las personas que llevan la bodega representan para mí: ya lo hice en su momento. He aprendido y disfrutado con ellos, con su sabiduría, humildad y grandes resultados como con pocas bodegas en el mundo. El vino del cumpleaños me encontró, pues, a mí, no yo a él.

Por este orden: 2004 degollado al instante por uno de los grandes, Jordi Mata, digno heredero de su padre. 2003 degollado al momento. 2003 degollado en noviembre de 2013. 2002 degollado hace dos años (de la Enoteca de la familia: no está a la venta). 2002 degollado al instante. 1998 degollado al instante (de la Enoteca de la familia: no está a la venta). Presentación a cargo del gran Ramon Francàs. Comentarios y anotaciones, técnicas y no, a cargo de Ton Mata (en la foto), digno heredero de su padre. Las sensaciones que regalan los grandes vinos de la casa siempre estuvieron presentes, aunque el trabajo por sacar el vino cada añada sea, necesariamente, distinto. Finura, sensibilidad, profundidad, emoción, tierra, elegancia, integración, evolución y envejecimiento que conservan y mantienen vivos los fundamentos de cada vino.

2004. Sigue sonando a añada excepcional. Pronto saldrá al mercado con el cupaje más o menos habitual (40% xarel.lo, 60% macabeo de viñedos plantados en los primeros años 50 del siglo XX). En las añadas más recientes, el degüelle al instante penaliza algo al vino: hay que tener paciencia. Con el 1998, por ejemplo, pasó mucho menos y se mostró con grandes cualidades ya de entrada. Con este 2004, hay que esperar, pero cuando se hace, muestra una acidez y una frescura que auguran largos, largos años de vida. Intenso, calcáreo y floral: retama y coca de Sant Joan. Goloso aunque su posgusto sea amargo y de nobleza vegetal. Talco. Piel de naranja. Amable y fino. 2003. El degollado al instante muestra el drama de la añada, la lucha intensa, el orgullo por salir adelante con un vino complicado que es más profundo y tiene una entidad única. No siempre salen igual las botellas...pero las de ayer mostraban en plenitud (sobre todo la degollada hacía seis meses) el valor del 2003: más levaduras, más sensación compotada, más mieles. Con los minutos y el oxígeno, los vinos ganan en frescura y en agilidad.

2002 degollado al instante fue el vino que más cerrado se mostró durante la noche. Con claridad (para mí...), comparándolo con el 2002 degollado hacía dos años, el ejercicio de anoche muestra cómo los grandes vinos de largo envejecimiento de Recaredo agradecen mucho un buen período de reposo tras el degüelle (de ahí, la importancia de esa fecha en la contraetiqueta de cada botella) antes de ser bebidos. Éste mostró una preciosa mineralidad de talco, calcárea; una intensidad enorme; una fragancia de tilo y, a ratos, de hinojo silvestre y sutiles trazas de miel de romero. Amable y aromático. 1998, el otro vino de Enoteca que sólo se puede beber cuando la familia así lo decide (de ahí, lo tremendamente afortunados que los presentes nos sentíamos: tres enotecas en una sola cata...), degollado al instante, muestra cómo los años perjudican cada vez menos ese bellísimo ejercicio del degüelle in situ. 1998 muestra una madurez excepcional, roscón de Reyes, mazapán, fruta escarchada tanto como frutos secos, miel de caña, hidrocarburos, infusión de manzanilla. Un enorme equilibrio y mucha elegancia. El gran vino gastronómico de la noche, un vino para todo.

Nadie lo sabía, pero me hicieron el mejor regalo de octavo cumpleaños del blog. Aunque sea de esta forma, la única que puedo utilizar, quería compartirlo con vosotros. Mil gracias por seguir ahí.
Joan

28 abril, 2014

Acequión 2013


Todavía recuerdo el comentario de Rafa Bernabé (Viñedos Culturales) a finales de julio, primeros de 2013: "¡estamos vendimiando moscatel en La Mata!" Me sorprendió porque en los viñedos del parque natural de La Mata (en Torrevieja, Alicante), la vendimia es de las primeras de la DO, pero tanto...No sabía yo que Rafa tenía en la cabeza algo como Acequión 2013...Si en Benimaquía. Tinajas podemos beber, oler, zambullirnos casi, en la manera más tradicional de hacer vino tranquilo en La Mata (con tinajas de barro, larga maceración con pieles, levaduras del viñedo y basta), con esa misma moscatel de Alejandría da ahora Rafa un triple salto mortal sin red. Y cae, como siempre desde que yo le bebo los vinos, de pie. Acequión es, por así decirlo, el complemento de Benimaquía. Sin tanto contacto con las pieles (prensa bastante antes), pero con fermentación también en tinajas y la misma filosofía de no añadir nada que el viñedo y la tierra de La Mata en cada añada no ofrezcan, tenemos ahora en la copa, un método ancestral. Una de las mejores y más naturales formas de proteger y conservar un vino es hacer que el CO2, el carbónico que libera la fermentación espontánea del mosto, actúe de forma inmediata y prolongada.

Eso se puede hacer con lo que se llama "método ancestral": el mosto que todavía no se ha convertido del todo en vino, se embotella (con azúcares, pues, que siguen siendo "comidos" por las levaduras del viñedo y convertidos en alcohol). Y en la botella finaliza la fermentación alcohólica conservando normalmente una buena burbuja y, a veces, algo de azúcar. Este Acequión 2013 está seco por completo y ha hecho, además, la fermentación maloláctica en botella. Conserva de forma íntegra y muy atractiva la fuerza y el encanto de la tierra donde se ha hecho la uva, junto con las cualidades de un espumoso: los sabores, los aromas con carbónico y sin más sulfito que el de la fermentación, te llegan con una nitidez enorme. Es un vino de una dualidad que sorprende y enamora: en la nariz, la moscatel de Alejandría se abre y te embriaga como la flor de azahar, como la rosa primera, como la retama. La piel de la uva se percibe al instante y su poder aromático enamora (por lo menos a mí, que soy loco de los moscateles...). En boca, la sequedad del lugar te aprisiona, la salinidad, la acidez, la astringencia y cierta nota caliza te dicen su secreto sin ambages: ¡soy de La Mata, en Torrevieja! Con una hora y un poco de oxígeno, el vino (que para nada se mostró reducido), se abre al brezo, a la mandarina de primavera, a la miel de las abejas que zumban junto al mar cerrado que refresca las cepas. Un vino que, aunque no haya nacido para eso, podrá envejecer muy bien. Un vino, sin duda, que es de placer y que se puede tomar, además, a cualquier hora y en cualquier proceso, pre- o postoperatorio.

22 febrero, 2014

Carmen y Salvador


Carmen es hija de una de mis mejores amigas. La conozco desde los diez años y hemos crecido juntos. Es simpática, sensible, inteligente y lista, pizpireta y alegre. Representa casi un ideal para mí: la gracia y la sal de la tierra en la que ha nacido, Andalucía, junto con el tesón y la fuerza de voluntad, también la seriedad, que hacen falta para sacar adelante unos estudios complejos y hacerlo, además, muy bien. Por si fuera poco, fue deportista de gran nivel y es, a la vista está, mujer de belleza singular y despampanante. Creo que estoy ya en la edad en la que me gusta quedar con los hijos de mis amigos sin mis amigos...Tuvimos una cena estupenda ayer en Rasoterra, con Carmen y José Carlos. ¿Médicos que están en Barcelona para un congreso sobre arteriosclerosis...? Comida vegetariana de calidad y vinos que van directos al corazón, ¿no? Pues ahí estuvimos: con el excelente pan de siempre; con unas alcachofas al vino blanco y frutos secos deliciosas; con unas patatas bravas hechas al horno con su piel y romero; con un hinojo rebozado en suave cabrales y con unos sabrosos, paradójicamente ligeros, gnocchi de patata (mucha más patata que harina) en un caldo con calabaza y castañas. Había bajado la temperatura en la ciudad. De golpe. La lluvia arrasó la turistada. Y nosotros, calentitos y llenos de confort en el rincón de uno de los tavoloni más bonitos de Barcelona , veíamos las horas pasar. Con charla y buen vino. Y una selección de los mejores quesos de Rasoterra, que es mucho decir porque Daniele y Chiara saben mucho, de quesos, Y seleccionan muy bien.

Salvador, de Còsmic Celler, tanto  en la sierra del Montmell (Baix Penedès), como ahora en Agullana (Alt Empordà), es una de las personas a las que hay que seguir y de las que hay que beber. Tiene una sensibilidad muy especial hacia la tierra, hacia el cultivo de sus cepas. Tiene, además, una intuición bastante clara de cómo vinificar y embotellar terruño. Y tiene tres cosas más que hacen que le considere, sin más, uno de los espejos en que la vitivinicultura de este país tendrá que mirarse. No quiere crecer deprisa...de hecho no quiere crecer. Quiere sólo vivir de las pocas botellas que, por ahora, produce. Es joven, además. Y no hay vino suyo que no me guste. En Montmell, su sauvignon blanc 2012 es un vino de raro equlibrio entre fragancia floral e intensidad mineral. Su cabernet franc 2007 (el último que he bebido) es de una pureza perturbadora. Suena a Cahors de los buenos, de verdad...Y el último que ha llegado a mí (dos botellas, bastante parecidas además, en dos meses) es su espumoso (sin DO) Gran Reserva Brut Nature 2005. Tierra de arcilla, cepas en altura (sobre los 500 msnm), ensamblaje clásico con mayoría de xarel.lo y algo de chardonnay, 60 meses en rima y 1008 botellas... La de ayer por la noche estaba soberbia, sin apenas notas de evolución, con una frescura galopante, una burbuja fina, un sabor suave de manzanas algo maduras (no al horno), un poco de nuez recién cascada, hinojo silvestre y una promesa, todavía, de larga vida por delante. Con dos quesos, en especial, estuvo muy bien: con un formaggio di fossa de oveja de la Emilia-Romagna, muy curado, y con el excepcional Fiore Sardo, también de oveja, que no me canso de comer. Salvador no sabe quién es Carmen. Carmen no sabía quién era Salvador. Jamás han oído hablar el uno del otro. Pero ayer estuvieron compartiendo mesa conmigo, para alegría de nuestro paladar y de la tierra que nos da de comer.

Con Salvador, Iolanda Bustos y unos cuantos amigos, compartiremos mesa, charla, deliciosas recetas y vinos el próximo viernes (si los dioses lo permiten) en La Calèndula. En esta cena, habrá sorpresa muy agradable...