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10 julio, 2017

RIM Empordà de Jordi Esteve

Vinya de Jan Tarrés i de Jordi Esteve, RIM,  al turó de l'Orlina, Rabós
Se hace difícil describir las sensaciones que tuve en este viñedo. El hombre en el centro: siempre es su mirada la que entiende, interpreta, actúa. El hombre fue Jan Tarrés y ahora es Jordi Esteve. La viña, cariñena de unos 70 años, está en Rabós (Alt Empordà), en la parte más salvaje y hermosa del valle que ha dibujado el río Orlina durante miles de años. Pizarra desmoronada, suave pendiente hacia el río, orientación sureste. Jan tiene 75 años y sigue trabajando cada día. De pequeño ya iba a la viña. Dejó de estudiar pronto porque sus brazos y sus piernas eran necesarios en casa. Siempre la ha cuidado con una atención y una complicidad que se intuyen a simple vista. Cuando hablas con él se refuerza esa impresión. Hace seis años llegó a la zona Jordi Esteve (RIM Empordà) pero se ha instalado en Rabós hace apenas tres meses. Buscó, y busca, mucho para tejer esa red imprescindible de complicidades que un joven necesita cuando empieza sin herencia de tierras a la que agarrarse. Encontrar, comprender, pactar, arrendar, cuidar, trabajar, vendimiar, hacer los primeros vinos, intercambiar, favorecer. Ayudar y ser ayudado.

Trabar con las plantas esa misma, íntima, silenciosa relación que Jan tenía con ellas. Eso ha hecho Jordi. Parece sencillo decirlo pero es casi imposible de encontrar. Esta viña del Orlina me dijo tantas cosas en apenas una hora... Pocas veces como ésta he tenido un sentimiento de felicidad colectiva. No había alboroto en las cepas, había unidad y grupo,  la sencilla alegría de sentirse bien las unas con las otras. Todo en su sitio. Sentimiento de pertinencia. El viento y la humedad son las necesarias. La protección de los montes que perforó el Orlina es buena. No hay sobresaltos ni plantas mejor tratadas que otras. Se sienten todas en armonía juntas y te transmiten esa sensación. La sentí de forma íntima, con la suavidad de la persuasión, con el susurro que las cepas liberan cuando encuentran el equilibrio con su entorno, del que también forma parte la persona que las cuida y el resto de seres que viven allí. No hubo avisos previos. Estaba ahí y la sentí.

Stefano Mancuso y Alessandra Viola (Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal, Barcelona, 2013) llaman a esa cualidad  grupal "propiedades emergentes". Son las "típicas de los superorganismos o las inteligencias de enjambre. Se trata de aquellas propiedades que las entidades individuales desarrollan sólo en virtud del funcionamiento unitario del conjunto: ninguno de sus componentes las posee de forma autónoma. Ocurre con las abejas o las hormigas que desarrollan una inteligencia colectiva muy superior a la de las partes individuales que las constituyen".  Comprendí que las cepas actúan como viñedo de la misma forma. Vi que las raíces y las hojas se comunicaban entre ellas y con el entorno. Sentí que reconocían y valoraban cuanto necesitan para sentirse bien. Percibí que tenían casi la necesidad de transmitir ese bienestar porque, por lo menos durante el tiempo en que estuvimos allí con Jordi, el viñedo se manifestaba como si fuera "el nexo que une las actividades de todo el mundo orgánico" a su alrededor, como si fuera "el centro energético" del mundo, de su mundo. En ese momento. Allí.

He podido ya beber algunos vinos de Jordi Esteve que tienen la fuerza de esta y de otras tierras cercanas (también en Vilamaniscle): su clarete Tot d'una 2016, que mezcla garnachas blancas, grises y tintas es un hallazgo iluminador, una de las refrescantes alegrías de este verano; su RIM Negre 2013 y también el 2016, (aunque éste  necesita todavía reposo en botella), te hablan del arraigo de la cariñena en esta tierra de privilegio y de todos los aromas de la maquia concentrados y transmitidos con profundidad y finura. Pero cuando pueda embotellar la alegría y el bienestar que transmitía este viñedo del Orlina, ese día comprenderemos mejor la complicidad entre hombre y naturaleza vegetal que, por si alguien lo dudaba, tiene que ser recíproca. No sólo la sentiremos y mal intentaremos describirla. ¡Nos la beberemos!

13 marzo, 2016

Volvoreta 2013

Volvoreta naturalmente 2013
Monte bajo a 800 msnm, cascajos y arena, profundidad y buen drenaje. El paisaje que el Duero ha dibujado en su recorrido cercano a Zamora, en Sanzoles, es extremo y muy adecuado para la vid. Acompañan otros elementos clave para tener uvas de calidad: un clima continental y árido, con temperaturas extremas y poca lluvia, un suelo pobre y lo más importante: gente que sepa observar y entender qué necesita esa tierra para que sus frutos no perezcan en el intento de alimentarse y de crecer hacia la luz. La familia Alfonso pertenece a este tipo de personas. En cultivo ecológico desde los inicios de Finca Volvoreta, y ahora en prácticas de biodinámica incluso "avant la lettre" (cuajo de oveja, por ejemplo), usan también la cubierta vegetal responsable, en la justa medida que los suelos necesitan para fijar los minerales y airearse mejor. El resultado es una excelente tinta de Toro, la uva de la zona (emblemática de la Denominación de Origen Toro) y, por supuesto, su uva. Volvoreta 2013 es el vino que hacen de la forma más natural posible.

Esa tinta entra en la bodega y fermenta con sus propias levaduras y las que ha ido recogiendo por campos y bodega. Saben ya lo suficiente y tienen, además, la sensibilidad adecuada para dar el paso de no sulfitar en ningún momento del proceso. Y tras la fermentación alcohólica, la maloláctica la hace la uva en barricas bordelesas y en tinajas de barro. El resultado final es un vino con la fuerza, la rusticidad y la energía de la tinta de Toro, pero también con la frescura y la elegancia de la fruta servida de la forma más auténtica posible. Con 14,5%, agradece la botella. Lo seguirá haciendo, sin duda, por unos años más. Cuando lo bebo me viene a la cabeza la complicidad entre hombre, viñedo y caballo cuando se ara con ellos la tierra (aunque confieso no saber si los Alfonso los utilizan). Pienso en el sabor intenso y en la fina tanicidad que tiene esta uva. Y recuerdo montes llenos de tomillo y orégano en flor. Huelo laureles y nuez moscada en el estofado. Siento la frescura y los aromas de las ciruelas y del agua con chocolate. Unto rebanadas de pan con mermelada de cerezas picotas. Me vienen mirto y azules por doquier. Y veo a ese Apolo agazapado detrás de María que sonríe casi como si fuera un Baco...

05 enero, 2016

Vall Llach 1998 (y dos)

Vall Llach 1998 dos
El 2 de diciembre de 2013 publicaba una nota sobre una botella de 0,75L de Vall Llach 1998. Hoy quiero empezar el año 2016, que será un año distinto y muy lleno de cosas interesantes (algunos indicios y mi olfato apuntan a ello), con un comentario sobre una botella mágnum de Vall Llach 1998. No voy a repasar mi archivo histórico del blog pero creo que es la primera vez que publico una nota sobre el mismo vino en una misma añada. Se lo merecen tanto el vino como el viñedo del que, de forma destacada, procede la cariñena que le da el alma (Mas de la Rosa), como los actuales propietarios de la bodega (Llach y Costa), que están dando a su proyecto un espíritu renovado. Es reconfortante ver cómo la reflexión sobre la tecnología en el campo y en la bodega hace dar algunos pasos atrás a quienes, desde siempre (por lo menos desde la llegada de los "young ones") y aunque se les reconozca menos que a otros, han marcado tendencia en la DOQ Priorat.

Vall Llach está ahí, sin duda, y ver cómo ahora los animales están volviendo a arar alguno de sus viñedos y cómo los tratamientos se reducen y adaptan a una escala que la naturaleza pide para poder sobrevivir con dignidad y sus cepas bien altas, es gratificante. Como lo es, claro, seguir y comparar las primeras añadas de la bodega con las que están saliendo ahora para hacerse una idea de hacia dónde pueden ir las cosas. Sobre el vino, las uvas y la vinificación ya hablé en el post de diciembre de 2013. Me voy a concentrar, pues, en este mágnum de Vall Llach del 1998, primera añada en que la bodega embotelló su portaestandarte. Juego con ventaja... Bebo el vino en mágnum y la botella no había salido de la bodega hasta el día en que llegó a casa.

A diferencia de lo que hice con la botella anterior, tuve que decantar: el corcho se estaba deshaciendo, los aromas del vino prometían (el corcho no olía a TCA) y hacía falta preservar el genio que parecía querer despertar de su letargo de más de 15 años en botella. Lo tomé con 24 horas de decantación y seguí bebiéndolo a lo largo de los siguientes tres días. El vino se mostró entero y perfecto y evolucionó sobre todo en su densidad y cuerpo: se aliaba con el oxígeno no sólo a través de las moléculas de aroma que liberaba sino también a través de la estructura de sus polímeros. Aquí me matarán los químicos orgánicos,  claro, pero daba la sensación de que la masa del vino iba cambiando con los días, aumentando y ganando, en efecto, en cuerpo y densidad.

El vino empezó con pequeños aromas terciarios que iban asomando a mi nariz y paseando por mi paladar sin pausa, discretos pero tenaces. Con rapidez, algunos aromas primarios (me atrevo a proponer que entre éstos no sólo hay que contar con los de las frutas sino también con los de las tierras donde éstas se alimentan), se mezclaron con los terciarios y el paisaje que mi cabeza recompuso fue el de la emoción y el vértigo que produce una copa que contiene el alma de una tierra. El cálido almacén de las hojas de tabaco que maduran. La pizarra con hierro y siglos de intemperie, mojada y secada por un sol que no azota. Las aceitunas negras muertas y el aceite de primera prensada con un poco de sal. El palo mascado de regaliz. El vino se muestra íntegro, perfecto, profundo, con una boca redonda, unos taninos suaves y nobles. El corazón de los troncos que ardieron y que mantiene el rescoldo de la llama en el hogar. La pureza del monte bajo: tomillo y orégano secos, un poco de laurel. Bouquet garni.

El vino muestra una profundidad de escalofrío. La cariñena del Mas de la Rosa es fina y delicada, penetra el corazón de la tierra y lo transporta a la copa. Y el corazón palpita y se agita todavía en un vino que apenas ha llegado al otoño de su vida. El hueso de la ciruela seca pasea por mi boca. Hojarasca y humus. El alma del bosque habita este vino. El ratón husmea... Ratatouille y sus hermanos y primos saltan alborozados. La mina del lápiz. El grafito. La mermelada de cerezas con las horas y los días: la otra uva clave de este vino, la cabernet sauvignon, muestra su grandeza. Otoño en estado puro, de nuevo: paz y alegría por el trabajo bien hecho. Tierra y paisaje en la botella. Un punto goloso y casi tánico de las variedades francesas (un buen porcentaje de merlot hay también), los años y la excelente conservación dibujan el perfil de un vino fino y ágil en el trago, complejo y, al mismo tiempo, de una mediterraneidad que enamora. Con más horas: algarroba madura, chocolate negro a la taza con algo de agua, el fresco sótano excavado en la roca de llicorella, la madera y el reposo. Esencia y corazón de una tierra que amo, el Priorat, que he tenido el renovado privilegio de poder beber. Uno puede llegar a tener un vino vivo en la botella de mil maneras distintas. Una, entre todas, es la imprescindible y la que no puede fallar jamás: la mejor fruta de los mejores viñedos posibles es la que más años se mantiene. Vall Llach 1998 es otra deliciosa e innecesaria prueba de la existencia de este axioma.

29 mayo, 2015

Finca Dofí y Palell de Orto: la vertical


La última feria del vino de Falset (siempre alrededor del primer fin de semana de mayo) vio el nacimiento de una actividad singular, atractiva y poderosa. Estoy seguro que crecerá con los años y nos seguirá dando placeres e información, como sucedió a raudales en esta primera edición. Se trata de una vertical a dos bandas que se organiza desde el VITEC, el Parque Tecnológico del Vino, y que reúne a un viticultor de la DO Montsant y a otro de la DOQ Priorat. Busca conocer a fondo un vino de cada bodega (y cuando digo a fondo, quiero decir a fondo: no faltó ni una sola información relevante) que se cata en paralelo y en vertical a lo largo de unas cuantas añadas. El estreno fue de lujo: maestro y discípulo (en la Escuela de Enología Jaume Ciurana de Falset); iniciador y continuador (en Álvaro Palacios); muy amigos los dos y magos del vino ambos con enorme fundamento técnico, Joan Assens (Orto Vins, en el Masroig, DO Montsant) y Oriol Castells (Álvaro Palacios, en Gratallops, DOQ Priorat) propusieron una vertical 2011 a 2014 de Finca Dofí y de Palell de Orto.

El Palell es una finca muy pequeña, de media Ha, en El Masroig, plantada con garnacha peluda. En palabras de Joan, sale de ella "un vino de gama natural". La definición tiene su origen en el trabajo que hacen en el campo: sobre suelo de arcilla blanca en la parte superior del viñedo, y de arcilla roja-negra en la inferior, hace cinco años que no se labra y se ha logrado una cubierta vegetal estable y espontánea (por ahora: habrá selección a partir de este año). En ecológico pero con prácticas biodinámicas también y siguiendo el calendario de trabajos (en viñedo y en bodega) que marca la luna, la arcilla limita el crecimiento y alimentación de la planta porque bloquea el hierro, le provoca clorosis férrica que produce uvas más bien grandes pero con una intensidad de sabores inusitada. Finca Dofí es un viñedo que se encuentra entre Gratallops y Bellmunt del Priorat, plantado con garnacha del país. Sobre suelo de llicorella de una antigüedad de 350 millones de años, su poca capacidad nutriente modela la capacidad de supervivencia de la planta. Hay más metales a su disposición (hierro, magnesio, manganeso) y la disposición en bancales y la estructura de la piedra en betas, permite (con la ayuda del contraste enorme de temperaturas entre el día y la noche) que opere una suerte de ósmosis en la tierra que hace que el agua profunda suba y nutra a las raíces.

Siempre he disfrutado estos vinos sin saber mucho de lo que nos contaron Joan y Oriol, pero conociendo ahora la intimidad de su trabajo, se comprende mejor por qué los vinos son como son y saben a lo que saben. Ambos seleccionan mucho la uva, ambos utilizan sólo levaduras autóctonas, ambos se sirven de las cantidades mínimas de SO2, ambos usan grandes volúmenes de madera (la garnacha consume poco oxígeno), aunque los de Orto son siempre de 500L mientras que los de Palacios son también de 600L y alguno de 2000L. En lo que más se diferencian es en la maceración: en Palacios suele ser siempre más larga (unos 40 días), mientras que en Orto todas las vinificaciones duran un ciclo  lunar (28 días). 2011 y 2012 fueron años muy secos en ambas denominaciones, pero 2011 lo fue especialmente  en Palell (297 mm!!!) y 2012 en Finca Dofí (329 mm). 2013 dio un respiro de agua a las cepas y 2014 todavía fue más benévolo (en este caso, también en temperaturas). El mayor grado se alcanzó en la añada más seca (2012: 14,85% Dofí, 14,6% Palell) pero con una acidez y un pH equilibrados en relación con añadas anteriores. Palell, por el tipo de garnacha, por su suelo, por el cultivo, por las pieles y mosto que genera, tiene siempre menos grado y coloración que Dofí y, en mi opinión, suele generar un placer y una comunicación más inmediatas con el bebedor. Finca Dofí és más intenso, tiene más color y grado porque la garnacha del país es así y porque el suelo que la alimenta plantea unas exigencias de concentración y supervivencia mayores a la planta y a su uva. Necesita más tiempo en botella y más paciencia con la botella abierta. En ambos casos: cuando llega su momento y uno sabe acertarlo, los vinos se disfrutan con una intensidad propia de Noé embarrancado tras el diluvio en el monte Ararat (o por ahí...).

2011. Finca Dofí: intensidad. Cerezas maduras, algarrobas, ciruela deshidratada. Hierro y sequedad. Densidad y enorme concentración. Palell: más floral y hetéreo. Violeta y primera cereza. Arándano negro, fresco y ligero. Cítricos.

2012. Finca Dofí: poca uva, pequeña, estresada pero muy fina y delicada. La máxima pobreza en agua y el estrés producen un vino más fino y elegante, más sedoso que nunca. La planta se autorregula y su fruta se hunde menos en las raíces. Romero, regaliz. En boca es más intenso que en nariz. Palell: Assens destaca que es un año con 13 lunas, vinos concentrados pero con buena acidez. Más color que en 2011, más larga vida. Cítricos de nuevo, pomelo. Enebro. Ambos vinos son, en 2012, muy complejos y profundos, intensos pero finos. Elegantes.

2013. Finca Dofí: la garnacha no cuajó bien y la planta tuvo que luchar. Ciruela madura. Producción menor por el problema del corrimiento, pero a cambio, menos tensión en el viñedo, más ligereza en el vino final, más frutosidad. Muestra una frescura tremenda y es más "accesible" de lo que suele ser un Dofí tan joven (lleva dos meses embotellado). Taninos redondos y maduros. Palell: la garnacha peluda no tiene problemas de corrimiento, siempre cuaja bien. Un año bueno para el payés y para la bodega. Probamos un vino todavía por embotellar: corteza de naranja. El tanino está todavía por pulir pero la frescura que muestra es tremenda. Zarzamora, arándanos, más naranja. A ratos casi aires de Cointreau. Mermelada de naranja.

2014. Para ambos viñedos: fue el año de las garbinadas y las nubes diarias. El ceret seca y es el mejor fungicida matutino. El garbí, por la tarde, es fresco y húmedo. Cuando un verano entero se presenta así, el riesgo de oidio sobre todo es grande. Un año que se presentaba complicado pero que ha acabado siendo muy bueno para no pocos. Maduraciones lentas pero constantes. Ambos vinos están muy por definir todavía, pero ambos muestran una frescura y una floralidad enormes. Tienen una acidez tremenda, además, y vivirán muchos años. Los probamos en plena maloláctica (Palell) o recién terminada (Dofí). Finca Dofí muestra ahora (botellas de una sola bota, no de ensamblaje!), una intensa, profunda mineralidad, cono de hollín. Oriol comenta que se trata de la expresión primera de la llicorella que, cuando es joven, se manifiesta a través de este aroma. Palell muestra de nuevo sus credenciales botánicas. Joan y Oriol están muy esperanzados con este 2014, tan complicado para tantos en la zona...Quien tiene vino sabe que éste avanza bien y promete mucho. El resto, ya se sabe...por desgracia se quedó en el viñedo.

Finca Dofí de Álvaro Palacios y Palell de Orto son dos vinos extraordinarios de los que no me atreveré a destacar añadas porque cada una tiene su atractivo y su gracia: hay que saber encontrarlos. El resto es ya una cuestión de gustos personales.  Su existencia ennoblece y prestigia las denominaciones en las que se amparan. Joan Assens y Oriol Castells son dos enólogos más extraordinarios todavía. Su trabajo, su sabiduría, su quehacer humilde y afable, incluso su sentido del humor, hacen grande a su profesión y felices a sus amigos. Y yo tengo la suerte de contarme entre los bebedores de sus vinos y de considerarme amigo suyo. Mucha suerte es y doy gracias a los dioses por habérmelos puesto en el camino.
Orto Palell i Finca Dofí 11 a 14

22 mayo, 2015

Sistema solar y DNA humano

Sun and Planets helicoidal movement
Mi último post fue publicado el pasado 10 de mayo. Constatación 1: jamás había tardado tanto, de forma consciente, en publicar el post siguiente. ¿Se deduce de esto que estoy abandonando el blog? Constatación 2: no. ¿Es éste post una más de las aburridas afirmaciones "mmmm, estoy saturado...Mmmmm, no tengo tiempo...Mmmm, estén ustedes preparados para el siguiente post, llega pronto!". Constatación 3: sí.

Algunos queridos amigos me dicen: tienes que publicar posts como si fueran columnas de dominical, con una breve introducción, presentación del vino y comentario escueto. Y ya está. Y así sales del paso y sigues publicando. No negaré que a veces lo he hecho, pero no ha sido por salir del paso, sino porque me apetecía hacerlo de esa manera. ¿Es éste el enésimo post metabloguero de Gómez Pallarès? Constatación 4: no. Durante estos días pasados (más de 12 en realidad) me han pasado muchas cosas interesantes y atractivas para contar. Pero necesitan su tiempo de reflexión, su momento de maduración, sus horas ante el teclado y la pantalla. Y por ahora, no llegan...Constatación 5: en el blog sólo publico cosas meditadas, reposadas y de cierto alcance (a mi modesto modo de ver las cosas, claro).

No dejo de publicar, durante estos días, y el resto del año en que ando más reposado, en twitter y en Instagram. Aquí sí: notas más breves con vinos que tengo la suerte de ir bebiendo. Ni de contestar las cosas que surgen en Facebook. Pero en el caso de De uinis, la línea editorial está claramente marcada por el jefe desde hace mucho tiempo: el microblogging no es el objetivo de este blog. Así pues, algunas de las maravillas que me han sucedido estos últimos días tendrán que esperar un poco en la despensa. Y espero que con su buena maduración, saldrán. Por ejemplo, una extraordinaria vertical de Álvaro Palacios, Finca Dofí, y de Orto Vins, Palell, a cargo de Joan Assens y Oriol Castells (2011 a 2014). O una presentación de garnachas en la que destacó (para mí...) un vino del que ya hablé, pero de la que quedó otro en el tintero del que quisiera hablar: L'Espectacle 2012 (me falta una foto, Isabelle...). O 24 horas de charla y cata y descubrimientos en Fenavín, con, entre otros, las bodegas de  Inkordia Wines, Roca Madre, El Camarote Cellars, La Vinya Oculta, etc. O un momento único, en el yacimiento arqueológico del siglo II a.C., de can Tacó (entre Montmeló y Montornès del Vallès), en que pudimos gozar de los enormes Confiança y Valentía 2014 de Còsmic Vinyaters.

Hoy mismo sucederán muchas cosas emocionantes también, en l'Empordà (Apoikía). Y  la semana que viene en el Priorat (Espai Priorat III). Y en ambas voy a tener el placer y la responsabilidad de charlar un rato para ir proponiendo nuevas piezas de mi puzzle emocional actual alrededor del vino. Como  tan bien describía mi amigo Mariano en su último post, "algo está cambiando" en el mundo del vino en España, y entre todos estamos haciendo que se produzca, se beba, se viva y se difunda de otra manera. Mi periplo actual terminará el 6 y 7 de junio en Segovia. Y me prometo a mi mismo no volver a acometer un mes y medio parecido: constatación 6.

Petición 1: tengan ustedes un poco de paciencia. Por favor. Si no, me veré obligado a reinventarme de nuevo. El número de lectores del blog, és lógico, baja si no hay posts cada X días (mi único contador, el que proporciona Blogger en su sistema, así lo dice). Constatación 7: no escribo para un número determinado de lectores, sean más o menos, sino para los que leen con interés, los que sean. Constatación 8: lo haré, por supuesto, si hace falta me reinvento. Vamos a convertir este pequeño momento de silencio en una oportunidad. Precisamente en Can Tacó, pude hablar de la última perla que he descubierto y pude conectarla con los vinos que bebíamos en ese momento.

En efecto, lo más importante para mí y para mi comprensión de las cosas en la Tierra, ha sido conocer que el sistema solar se mueve a razón de 70.000 km/h por el Universo que apenas conocemos. Lo hace en forma de doble hélice (como muestra la imagen superior). No podemos notarlo, no podemos verlo, pero sucede y tiene su evidente influencia en nosotros y en todo lo que hacemos y sentimos en la Tierra. Lo segundo más importante: este sistema de doble hélice tiene la misma forma de aquello que mueve las cosas más invisibles de nuestro cuerpo y nuestra mente, el ADN/DNA, del que sabemos a la perfección cuál es su estructura y forma: doble hélice (diagrama inferior). Esta conexión entre la magnitud mayor de las cosas en el Universo y la menor me tiene estupefacto. Petición 2: ¿alguien me puede dar una explicación que vaya más allá del azar? Me gusta pensar que hay un montón de otras cosas en la Naturaleza que siguen este patrón de "conducta", por ejemplo, la forma en que la vid se emparra en una estaca o una pared cuando dejamos que su naturaleza de liana se exprese con libertad y no la tratamos como a un bonsai.

Constatación 9: el blog sigue, a su ritmo adecuado, el que toque en cada momento, pero sigue. Petición 3: ¿se quedan?
DNA helicoidal image

10 mayo, 2015

Celler La Salada de Toni Carbó

Vinya l'ermot Celler Lasalada
En la mansio que centra la fotografía superior vivió y trabajó como masovero el abuelo de Toni Carbó, en la que fue una de las mayores fincas vitícolas del Penedès. El abuelo fue comprando algunos viñedos, sin duda los que los amos consideraban más duros de trabajar y de peor calidad (pendientes con buenas correntías de aguas, tierras menos fértiles en arcillocalcáreo...). Con los años, el padre de Toni hizo lo mismo y con unos pocos años más, Toni puede vivir ahora la tremenda paradoja que hubiera dejado a los amos boquiabiertos y con un cierto sentido del ridículo hecho: esos viñedos, que siempre fueron tratados de la forma más natural posible (sin herbicidas ni fungicidas), con la labranza justa y con una edad que roza el medio siglo, esos viñedos que viven con la cubierta vegetal intacta desde hace unos años (la mejor manera de que la temida correntía de tierras y aguas hacia su camino natural no se produzca...), esos viñedos que están en suaves pendientes y alimentan sus uvas en suelos pobres de solemnidad, esos viñedos se han convertido en algunos de los mejores del Penedès.

L'Ermot, macabeo (en la foto) junto a la antigua masía donde vivían los Carbó; les Parellades, xarel.lo junto a la actual casa de Toni, Anna, Júlia y Roc, se convierten en el epicentro de una nueva bodega, Celler La Salada, que es ya, para mi, un síntoma. En el Penedès vienen sucediendo cosas interesantes desde hace años pero los grandes bosques suelen ocultar la visión que merecen "pequeños claros" como el que Toni y Anna están forjando desde hace cuatro años. No tienen más freno que su imaginación y su libertad. No tienen otra voluntad que dejar que la tierra y las cepas que le son más propias se expresen de la forma más clara y limpia en la copa. L'Ermot es el símbolo de lo que el padre de Toni tenía que constatar: ese camino de dureza y de trabajo diario, ese camino de sufrimiento y de pensar que se compraba sólo lo que se podía, ha llegado a su fin. Sus tierras, las de su padre y que ahora su hijo ha ampliado, son buenas. Sus uvas son mejores.

Toni, de una forma por completo espontánea (colabora también en otros proyectos en los que no trabaja de la misma forma; vende también excelente uva a grandes empresas de la zona), ha llegado a sus conclusiones. Anna y Toni han tenido la suerte de encontrarse. Y cuando dos personas con esa sensibilidad, sencillez y capacidad de atención y de aprendizaje están en el campo y en la bodega, las cosas acaban saliendo. Los vinos de La Salada son vinos que hubieran recordado al padre y al abuelo de Toni aquello que ellos mismos bebían de jóvenes: vinos que nacen de un solo viñedo, vinos que se hacen con una parte del raspón o con el raspón entero (pronto...), vinos que viven de las levaduras del campo y de la bodega, que está (ya en parte...al tiempo) junto a los viñedos, vinos que no se filtran ni estabilizan ni clarifican. Vinos que, a pesar de lo que más de un incrédulo pueda imaginar, son limpios, fragantes, sinceros, frescos en tierra casi árida. Un xarel.lo brisado (La Bufarrella) que habla como pocos de la versatilidad y profundidad de esta uva: aires todavía de panadería en la madrugada fresca, matices de pera limonera, flor de jazmín, hinojo salvaje, sapidez e intensidad. Un vino de ensamblaje en el viñedo (Boig Roig) que nace de la fermentación conjunta de mandó, sumoll, trobat (torbat en el Penedès), mònica, xarel.lo, carinyena, parellada... Una belleza de aromas rojos, una locura de colores, un mar de suaves texturas. Sin más: el más atractivo "vin de soif" catalán que he bebido (hay versión en ancestral, también). La emoción, la finura, la sencillez, la fragancia, las almendras verdes, el campo en primavera, la tierra sabia están en L'Ermot de macabeo. Y el amigo que llegó con el azar, Vinya Maçaners, sumoll del Bages, recoge y amplía en 2013 aquello que la primera añada de 2012 ya hacía pensar: con él, podría pasar varios meses de duro invierno y de caza en una cabaña de la taiga rusa.

Son vinos que hubieran hecho esbozar una sonrisa al padre y al abuelo de Toni, gente que siempre tuvo una buena historia y una sonrisa en los labios. Quizá la primera sonrisa se hubiera movido entre la incredulidad y la observación preocupada ("¡¿qué hace este chico...!?"). Pero no tengo la menor duda de que la segunda sonrisa hubiera sido de aprobación y de satisfacción. Toni y Anna van a su aire y con el ritmo que conviene, el de la maduración que sólo unas cuantas estaciones vividas juntos les pueden dar. Pero van haciendo camino. Sin apresurarse, pero van. Conocer su historia, aquello que está en las raíces de La Salada, es bonito. No hay improvisación, no hay novedad: hay evolución, hay simbiosis con la tierra y conocimiento adquirido con lentitud, alegría y serenidad. Beber sus vinos es emocionante: generaciones en una botella, una manera de sentir la tierra en la copa.

02 mayo, 2015

Celler Lagravera, La Pell 2013

La pell 2013 anvers
Vaya por delante que no he estado en el viñedo del que sale este extraordinario La Pell 2013. Pero la noche en que tuve la suerte de toparme con él (en compañía de otro vino muy especial, L'Espectacle 2012), entendí muy bien la insistencia de René Barbier cuando no para de afirmar que con viñedos como estos (los de La Pell o l'Espectacle) no hay más que acompañar. La máxima de Jules Chauvet hecha vino: si tu tierra está sana, si tus cepas están bien y han sobrevivido, pongamos por caso, 125 años (las de La Pell 2013 fueron plantadas en 1889), si tu uva entra en perfectas condiciones, deja al vino tranquilo, acompaña tanto como puedas pero no intervengas. O hazlo lo menos posible. Y acabarás teniendo joyas como la que intento explicaros hoy. Y entenderás por qué un vino como éste se llama La Pell, la piel: la piel de la tierra, la sensación única (cuando sucede) de que estás bebiendo la pureza destilada de la tierra en forma de uvas que se han transformado en vino.

Hoy como nunca lamento que un blog no tenga el poder mágico de transmitir sensaciones y aromas, texturas y emociones. Lo siento: por mucho que me esfuerce, sé que con la palabra no bastará. Hoy no. Así lo sentí cuando bebí este vino, así lo creo todavía hoy. Viñedos de 125 años bajo la influencia del Noguera Ribagorzana en el pueblo de Castelló de Farfanya (subzona del Segrià de la DO Costers del Segre). Bodega, Celler Lagravera, que trabaja en biodinámica desde hace unos pocos años y que encuentra en estas cepas escasas un tesoro que sabe comó tratar. Tierra de cascajos y de aluviones del río, que suaviza algo las temperaturas. En un mismo viñedo, garnacha tinta (mayoritaria), monastrell, mandó, trobat y otras variedades sin identificar. No conozco al detalle el proceso de vinificación pero intuyo máxima suavidad, mínimo trabajo con las pieles en la maceración (creo recordar que 15 días...), suave prensado. Levaduras indígenas. Madera de castaño. 14%, sin filtrar. La única mala noticia de este post...: la botella era la número 57 de 320...

Esencia de garnacha y expresión de la delicadeza es este vino. Mezcla de uvas, cruce de sensaciones y emociones. A ratos parece que te lleve hasta los vinos atlánticos del Salnés o del Loire. Y hay momentos en que te encuentras en el sur de la Borgoña (Rully, Mercurey, Givry). ¿Me estoy acordando ahora del mejor callet del mundo, entre Felanitx y Son Macià? Este vino contiene la verdad de la frescura, de la suavidad, de las violetas salvajes, de las primeras cerezas. Este vino es un campo de amapolas en tus ojos y en tu paladar, es una primavera que explota en tu cuerpo y recorre tu piel con guante de seda roja. Expresión de la fruta, expresión de la tierra, expresión del saber hacer de las personas que han sido capaces de encontrar, de observar, de entender y de embotellar una lluvia de sensaciones como la que me invadió esa noche.

La piel de la uva, la piel de la tierra,  la esencia del Segrià y dels Costers del Segre instalada en mí gracias a este vino. La esencia de las emociones que una copa te puede regalar está aquí. Es tiempo de regalos.

La foto es de Gerard Geli.

26 abril, 2015

Espenyalluchs 2013 de Enric Soler

Espenyalluchs 2013 d'Enric Soler
Hace ya más de dos años estuve en los viñedos y la bodega, que es casa, que es bodega, de Enric Soler. Hace ya más de cinco años que tengo la misma sensación con Enric: una persona discreta, una persona muy preparada, una persona sabia, una persona con una idea clara de cómo tienen que ser sus vinos de xarel.lo (aunque otras variedades de la zona o muy bien adaptadas a ella están en camino...) que consigue, como pocas, llevar a la botella esa idea. Un profundo respeto siento, además, porque él es de los pocos (el otro grande sería Víctor de la Serna) que ha conseguido pasar al otro lado del espejo y sobrevivir: reputado y muy reconocido somelier, su gran pasión está en el viñedo antes que en los manteles y las copas. Y a la que tiene la oportunidad, se vuelca, sin hacer ruido, y empieza su Can Raspallet con Nun Vinya dels Taus, con Improvisació y, desde ya en el mercado, con su vi de la finca Espenyalluchs 2013. Todavía siento emoción cuando recuerdo una última botella de Nun Vinya dels Taus 2004 (su primera añada): sin más, un vino que confirma lo que ya se presagiaba, vinos inmortales se están preparando en esta bodega, que es casa, que es bodega.

Un caso único, además, precisamente por eso: tener tu cama encima de donde se hace tu vino. Tener tu vino junto a los viñedos (uno de los campos plantados justo después de la Guerra Civil, en el antiguo aeródromo militar del Penedès alrededor del Vesper de la Gloriosa, está a 500 m: fácil lo tuvieron los topos con tanto agujero ya hecho...) de donde salen tus uvas viejas de xarel.lo, hace que el conjunto acabe siendo singular de verdad. Son vinos, además, hechos en viñedos tratados en biodinámica, con uva despalillada 100%, vinificados con las levaduras del campo y de la bodega, con controles de temperatura pero en fermentaciones espontáneas, con un uso alterno de maderas de distintos años y de huevos de cemento. Único el caso, en fin, porque Enric Soler es de los viticultores que tiene claro dónde está el futuro: por mucha viña vieja que tenga, ésta acabará muriendo...Las faltas empiezan ya a notarse y hace tres años toma la decisión más valiente y arriesgada.

De su mejor viñedo, del que nace Nun decide hacer madera y prepararla para una futura plantación. Las mejores cepas de Nun, con más de 50 años de edad, son el futuro del trabajo de Enric, a través de sus "descendientes" plantados (en 2013 hizo tres años: 2011, pues) en la finca que el cadastro denomina "Espenyalluchs" (con esta ortografía prefabriana). A 300 msnm, hacia Guardiola de Font-rubí, en esa zona del Alt Penedès más fresca y abrupta, en una ladera de suave pero firme pendiente sobre suelos de arcilla y cal con abundante y superficial sedimento marino, planta Enric una Ha de la madera de Nun. Es el vértigo de la planificación meditada de un viñedo desde cero en una tierra que, él lo sabe, lleva más de veinte años reposando. Es la emoción de saber que aquella vieja sabiduría de sus abuelos, en forma de energía, uvas, trabajo, cepas y vino, va a sobrevivir en un viñedo nuevo. Espenyalluchs 2013, 13%, la primera vendimia de esa Ha puesta al mercado, plantas de tres años tan sólo...

Porque... ¿para qué sirve el DNA de las plantas? Es decir,  ¿dónde reside la memoria de los seres vivos? Algún científico te dirá, sin dudarlo, que en su DNA. Yo, que no soy más que un bebedor que tiene la suerte de contar con amigos como Enric, puedo afirmar: la memoria (con toda la carga emocional y vital que esta palabra conlleva) de las cepas de Nun se ha transmitido, vive y prosigue en las de Espenyalluchs. De otra manera no puedo entender cómo cepas de tres años ofrecen, ya ahora, un vino tan destacado como este Espenyalluchs 2013: el trabajo se ha hecho muy bien, la plantación y su orientación son muy meditadas, las plantas están subiendo a la perfección, el terreno (más adecuado todavía que el del llano del campo de aviación) empieza a mandar señales positivas a la uva. Y el xarel.lo responde y nos dice "aquí estoy". Vértigo y emoción al entender en qué consiste realmente la parte de inmortalidad que afecta a un viñedo: ¿el abuelo de Enric ha muerto? ¡No! ¿El vino que Enric tiene en la cabeza nos sobrevivirá? ¡Sí!

Es cierto que se trata de un vino todavía "en construcción" (uvas de tres años...), pero la historia que se esconde tras esta botella, el vino que su interior nos regala ya, me parecen preciosos: citronela y hierbaluisa. Frescura que viene de lejos. Cepas nuevas de madera vieja: la memoria que vuelve.  Tiene cuerpo y volumen en boca y, al mismo tiempo, es un vino que corre ligero. Recuerdos de jengibre y de limón recién cogido. Ajedrea y la hierba aplanada en el viñedo. Levaduras y madera muy bien puestas. Todavía le falta estructura si aguantas el vino en el paladar. Pero al tiempo...hoy es ya un vino de placer. Transmite calidez tanto como frescura. Sabiduría y tesón. Audacia y paciencia. Eneldo y recuerdo salino. Frescura que lleva a los vinos blancos de las Corberas. Honestidad. Terruño e ideas claras. Vino de luz. Vino que completa un ciclo y una historia. Enric Soler devuelve a la tierra lo que la tierra dio a sus antepasados. Y nos ofrece el don de esta botella para que lo comprobemos.

07 abril, 2015

Reserva Particular de Recaredo 2004

Reserva Particular Recaoredo 2004 degüelle junio 2014
Reserva Particular de Recaredo 'Josep Mata Capellades' 2004. Una de mis cosechas preferidas para espumosos y casi para cualquier vino en la Europa que salía del secarral espantoso de 2003. La tierra recibía buena lluvia en 2004. Quizá no mucha pero sí la suficiente como para dar un arranque alegre y una vida algo más relajada a las cepas. La cosecha no fue muy abundante pero sí de extraordinaria calidad. Y el xarel.lo y el macabeo de los viñedos en ladera del río Bitlles (plantados entre 1950 y 1955), ya en plena conversión a la biodinámica en 2004, mostraron su agradecimiento.

Crianza en madera del xarel.lo, 109 meses en rima de las botellas y un degüelle en junio de 2014. En mi opinión, ideal para este tipo de cavas de larguísima crianza: entre seis meses y un año de reposo tras el degüelle que les despertó abruptamente (por mucho que se haga a mano y a temperatura ambiente, ese despertar es duro para el vino y su carbónico...), aportan reposo, preservación de las mejores cualidades del vino y desarrollo de lo que esa nueva vida pueda ofrecer todavía en botella. Tomado entre 10 y 12 ºC y abierto una hora antes. Sin decantar. Bebido el día en que se conmemora la Resurrección de Jesús, domingo 5 de abril de 2015. Jesús (y quienes comentaron ese milagro)  insistió en la condición humana de su renovada carne. No se trató, en ningún caso, de una visión espiritual, sino de la resurrección de un hombre.

Puestos a seguir el hilo reflexivo que proponía la jornada, me concentré mucho en sentir cómo penetraba en mí este cava extraordinario. A través de todos mis sentidos. El de la vista: flores de manzanilla algo secas, retama, rayos de sol filtrados por una suave neblina. Luz del atardecer en septiembre. El del tacto: seda de color verde claro, noches de verano al raso, frescas y amables. El del gusto: suave amargor del vegetal en la boca, sequedad de la madera cerca del mar. El del olfato: galletas con jengibre y limón. Hiedra y ciprés. El del oído: un zorro pisa el musgo junto a la fuente. La burbuja casi imperceptible que sube, lenta y muda, como un buzo de la profundidad del mar. El de la intuición: lluvia ligera que impregna la tierra de abril. Suavidad. Rectitud. Austeridad. Larga vida por delante.

Recaredo de Resurrección. Domingo de Gloria.

22 marzo, 2015

Ferrer-Bobet Selecció Especial 2006

Ferrer i Bobet selecció especial vinyes velles 2006
2006 en la DOQ Priorat. Una añada muy buena con un "unico probema": en el calendario llega después de dos añadas extraordinarias, 2004 y 2005. En 2003 pasó lo que pasó en toda Europa. En 2004 y 2005, las condiciones del clima y la reacción de las cepas a ellas, en suelos tan pobres como los del Priorat, pusieron en manos de los elaboradores dos cosechas (sobre todo, para mí, la de 2004) de gran impacto. 2006 fue muy buena paro no tanto: de promedio llovió menos que en 2004 y 2005; la temperatura media fue más alta y la media de las temperaturas más altas y mínimas fue más alta también; la humedad relativa fue muy parecida y la irradiación solar, también. En resumen: una muy buena añada pero no tan equilibrada ni perfecta como las dos anteriores.

Bodegas como Ferrer-Bobet viven estas circunstancias (por lo menos en 2006) con una cierta tranquilidad. Las cepas de las que procede el vino de su Selecció Especial (viñedos centenarios de cariñena de Porrera en su casi totalidad) saben cómo autorregularse; el tipo de cultivo con que las trabajan (orgánico, sin insecticidas ni pesticidas ni herbicidas) promueve la autodefensa de las plantas; el PH, la acidez y el grado del vino (15%) producen una protección natural que tiende a una excelente evolución de sus vinos; en fin, su sistema de vinificación (poco intervencionista: fermentación alcohólica en grandes volúmenes, como se hacía antaño en el Priorat; maloláctica, en maderas de tostado ligero; estabilización natural y embotellado sin clarificar ni filtrar) ayuda a que estos vinos encuentren su mejor momento pasados los años. El impacto de la añada, por así decir, disminuye un poco con esos años, mientras que el resto de circunstancias que acabo de describir, provoca una evolución muy positiva en botella.

La he abierto dos horas antes de empezar a beberla. A unos 13-14ºC. Ya en sus primeros aromas se ofrece como un "clásico": su belleza no pasará de moda, siempre habrá quien la sepa apreciar, y sabrá mostrar el carácter de una tierra y de su uva. Los terciarios son los que dominan al principio: humo. Rescoldos en el hogar. Ceniza de sarmientos. Invierno y recogimiento. Pendientes frescas y húmedas. Hierro. Llicorella en estado puro. Ciruelas pasas. Café, copa y puro. Con las horas, surge su figura estilizada, perfumada de musgo y de pizarra. Llegan entonces la fruta y la frescura. Ciruela cárdena. Profundidad. Agilidad y poderío. Amabilidad y atracción por la tierra: las raíces llaman, te llevan con ellas. Frescura casi cítrica: corteza de naranja confitada. Regaliz. Boletus edulis y laurel. Sangre y metal. Energía amable. La discreción del otoño cuando han caído ya sus colores más vivos. La discreción del otoño cuando se deja acariciar por las frías manos del invierno. La belleza del otoño cuando lo arrastra el olvido de las primeras brumas. Un clásico hermoso y delicado: da la bienvenida a una primavera que se resiste a perder sus aires de invierno. El círculo nunca se rompe, tampoco en la botella.

06 marzo, 2015

Vins nus en Barcelona: 8 de marzo

Vins nus 8 març 2015
Unos cuantos amigos se han inventado una feria, una presentación divertida en Barcelona: Vins nus / Vinos desnudos. Vinos naturales, vinos auténticos en la acepción de Goode-Harrop. Vinos, sin más, con amigos y hechos por amigos. El próximo domingo 8 de marzo, en C/ Pujades, 156 bis, de Barcelona, de 10 a 20 horas.

28 febrero, 2015

Frisach: un vino sin nombre, todavía

Al fondo a la derecha GB
La mano que muestra la cerámica de la foto inferior es la de un niño, hace más o menos 20 años. Hoy, esa mano pertenece a un joven de 27 años, Francesc Ferré, de Celler Frisach (DO Terra Alta). El amor sincero y desmesurado (como tienen que ser todas las cosas que se hacen sin medias tintas) por su tierra sigue en el corazón y en la cabeza de Francesc. Y cuando te cuenta las cosas de sus viñedos y la historia de su pueblo, Corbera d'Ebre, todo se mezcla, porque todo es uno. La historia de su familia, el empeño de su padre por mantener viva la tierra. La historia que no hizo más que dejar metralla en esos campos de la Guerra Civil española. Metralla y sangre. Ni la una ni la otra se olvidan, siguen vivas porque quienes viven allí quieren mantener el recuerdo de sus raíces. Que también son íberas y romanas y visigóticas, que son medievales y que llegan, hoy, a mostrar un paisaje que fue tan de paso como de establecimiento. La gente vivió y vive de la tierra y de quienes la usaban para moverse.

Y el paisaje se mantuvo fiel a sus formas y a los cultivos básicos de la dureza y del secarral, avellanos, olivos y cepas. Como muestra la foto superior: la finca "del quart", por el cuarto de hora que se necesita para ir a pie del pueblo al viñedo. Sobre los 425 msnm, en suelo arcillocalcáreo con una enorme riqueza en fosfatos cristalizados (sal de moro), las cepas de garnacha blanca de 20 años (ya en su madurez como plantas), que se entreven en la franja superior derecha de la foto, reciben el cuidado de alguien que se siente y sabe payés, no empresario. "Si la tratas bien, la tierra es generosa". Y con esta garnacha blanca, la tierra se porta de maravilla: en ecológico, sin cobre y con las mínimas pasadas de azufre, abonada con compost que el propio Francesc fabrica, con cubierta vegetal espontánea, la relación con el mar, el sol y los vientos es la mejor posible. Orientación este-oeste, el cierzo y el garbí aportan frescura y fungicida natural. El resto lo ponen el sol y el respeto por la tradición de las garnachas blancas en esta tierra.

El vino del que escribo no tiene todavía nombre, pero saldrá pronto. He tenido la suerte de beberlo dos veces y lo doy ya por esbelto, adolescente preparado y con muchas ganas de mostrar hasta dónde puede llegar. Uva 100% garnacha blanca de esta finca "del quart" que ha fermentado con las pieles hasta que Francesc cree que ya puede ser prensada (a una densidad cercana a lo que será el vino). Vino brisado, pues, que pasa a inox y finaliza su evolución en él en contacto con las lías pero sin removidos. No hay más: de allí a la botella. Sin filtrar, sin estabilizar, sin sulfitar. Tierra y clima de la garnacha blanca de Corbera d'Ebre en 2014 sin otros matices que la pureza del proceso y la generosidad que la cepa y la uva bien tratadas hayan querido dar al vino. Que han sido muchos...La sensación es de plenitud, de energía y de empuje, tanto cuando hueles como cuando bebes. Almendras y nueces verdes. Brotes tiernos de grosella negra ("bourgeon de cassis"). Levadura de París. Agujas de pino. Resina. Flor del almendro. Arcilla mojada. Hinojo salvaje. Un punto casi voluptuoso y carnoso: terpénico. Miel de romero. A la búsqueda de sus orígenes y en el camino de saber qué puede dar cada uno de sus viñedos, creo que Francesc ha encontrado ya a su primer "mirlo blanco".
La mano de Francesc de celler Frisac

08 febrero, 2015

Masia Carreras 2012 (blanco)

Cepas paraMasia Carreras blanc
En Ardèche (Francia), donde hoy sigue haciéndose excelente vino, se encontró un fósil de hoja de vid del plioceno (5,3 millones de años...). No era uinifera (era preuinifera Saportensis), pero ahí estaba la vid salvaje de la que, tras las glaciaciones, se desarrollaría la trepadora. Con sus frutos seguimos sintiendo hoy a qué saben la tierra, sus colores y sabores. La sierra de las Alberas (Alt Empordà, DO Empordà) es una tierra de tránsito natural norte-sur, y de población, por lo menos desde el Neolítico medio (3500 años a.C.). Lo es porque, en esa zona, los Pirineos son más accesibles y amables que en cualquier otra de la cordillera: allí es donde se relajan, se abandonan y se dejan acariciar por los aires y los colores del mar cercano. Por esos montes, valles y ríos, siempre ha viajado gente. Otros se han establecido y han sembrado, cultivado, recolectado, pastoreado. Fijaos en los árboles que hay al fondo a la derecha del viñedo que protagoniza este post: en esa mínima elevación de arenisca y pizarra desmoronada se encuentra una tumba. No es anónima porque alguien escribió el nombre de quien reposa en ella hace más de 1200 años...pero lo hizo sobre el mismo tipo de piedra que hoy, de manera pobre y discreta, elegante, alimenta las cepas de las que nace Masia Carreras blanco.

Escribir sobre arenisca para honrar a un muerto tiene un problema: la letra se borra con los siglos, la lluvia y la vida tras la muerte, casi siempre a la intemperie. Tiene ventajas también. Quienes ahora viven del lugar saben que están en un buen sitio. Aunque quizá "sólo" (como si fuera poco...) sean conscientes de esa bondad desde el siglo XIV (unos 600 años después de la sepultura), Masia Carreras y los Fabra saben bien dónde están y cuál es la tradición que hay que respetar. La que habla de la más vieja Europa dedicada al cultivo de la vid (de Ardèche a Cádiz) y a la elaboración de vino. La que planta y respeta las cepas viejas y las cuida con atención benedictina. La que entiende qué necesita ese suelo pobre y qué puede dar en una botella el cupaje que nace de un viñedo de más de 70 años. La que es sensible a las variedadades que mejor se han adaptado a esa tierra, vinieran de donde vinieran: cariñena blanca y tinta, garnacha blanca y gris, picapoll blanco. Nada que se desviara mucho de ese camino (norte a suroeste) de tránsitos comerciales y religiosos tan bien dibujado por los milenios.

Esta familia, este viñedo, este vino me emocionan porque sintetizan como pocos la historia de una tierra y la tradición plurisecular de un campo, unos cuerpos y unos espíritus que han encontrado en las cepas y el vino su razón de ser y sus raíces. Y todo en una copa, en una botella, en un vino (14%) que hay que comprar y beber ahora, por supuesto. Pero porque se agota en un suspiro...Comprad y bebed pero guardad un poco. Este es uno de los grandes blancos del país y la botella no hará otra cosa que hacerle crecer. Tiene una acidez espectacular. Me imagino un cesto de mimbre con hierbas recogidas justo cuando la primavera revienta, algo ya secas cuando las huelo: hierba luisa, retama y lavanda. Tomillo y laurel. Frescura y granito. Textura de la madera todavía en el vino: es un vino tierno. Intensidad y seriedad. Profundidad y matices.  Miel de azahar. Polinización: las abejas zumban y el campo explota. Después, paz y reposo. Viento y perfiles discretos. Un punto de salinidad. Complejidad. La tramontana se entabla y ofrece el perfil único de esta tierra: transparencia y luz. Texturas de viento y sol, aromas de historia. Vale lo que vale (sin duda, muy poco para lo que da: sobre los 15€), pero este vino, por todo lo que representa, no tiene precio.
Masia Carreras Blanc 2012

25 enero, 2015

Pedra de Guix 2011: fiesta y placer

Pedra de Guix 2011
Mañana es el cumpleaños de mi madre. Mujer imprevisible donde las haya, abierta y directa, sólo me pidió una cosa: que propusiera vinos que sirvieran para todo...para entrantes con pescado, para platos principales con pescado y carne, para un postre con chocolate (su pastel): la única precisión que tenía. Le gusta de veras cocinar y mucho de lo que sé lo he aprendido en años de ver y de comer con ella, con su madre y con mi abuela paterna. Pero hoy, que ha sido cuando nos hemos encontrado para celebrarlo, hoy...lo único que le apetecía era estar con y para nosotros. Y pensó que cocinar se lo impediría. Para gran sorpresa nuestra, se ha descolgado con los cocineros "pret-à-tout" de Pamboli, Jordi Llobet y Sergi Costa. Reputados profesionales que ejercen su arte de los fogones en Mont Sant Benet y en la Fundació Alícia, reparten también horas y talento en cocinas particulares. Juro (y no lo hago nunca) que ha sido un espectáculo emocionante ver, cómo con la complicidad de mi madre y de Joan, su esposo, preparaban, cocinaban, remataban emplataban, servían explicaban, recogían...Una gozada de alto nivel que nos ha dejado a todos con la sonrisa en los labios, el estómago reconfortado y la sensación de haber vivido una experiencia única.

Por el hecho de ser un cumpleaños que mi madre quería celebrar de manera especial y porque ha sido la primera vez en que he podido ver cómo unos grandes profesionales trabajaban con la sonrisa en la boca en cocinas que de profesionales no tienen nada...Experiencia única. Habrá sido casualidad, pero Baco estuvo hoy conmigo...y sin saber en absoluto de qué iba el menú, los platos y los vinos han ido desfilando con una sintonía notable de aromas y sabores. De todo lo comido y bebido, a pesar de los pesares, una combinación ha destacado para mi gusto por encima de las demás. Una crema de boletus suave y delicada, con tropezones de gamba de cuerpo entero, jamón ibérico crujiente y setas shimeji ha triunfado con una de las 300 botellas magnum de Pedra de Guix 2011 de Terroir al Límit (DOQ Priorat). Me gusta beber vino de los amigos en las ocasiones importantes... Y este es, para mí (en 2011), uno de los grandes blancos de la DOQ: 1/3 de Pedro Ximénez de El Lloar, 1/3 de garnacha blanca de Poboleda y 1/3 de macabeo de Torroja, con uvas sin despalillar y muy suavemente pisadas, que serán prensadas (vertical, de madera) con rapidez y sutileza para terminar su fermentación y su educación (durante casi 24 meses) en fudres. 13% de alcohol. Me gusta beberlo fresco, no frío: esencia del mejor Priorat. Romero, hinojo silvestre, miel, aceitunas arbequinas, almazara, sol y sal. Acidez y cuerpo. Agilidad y presencia. Con los minutos, auténtico buqué garni y, por encima de todo, laurel y hierbabuena.

Sutil mineralidad que ha acompañado de maravilla el bocado de shimeji; discreta salinidad que ha sintonizado con el cuerpo prieto de la gamba; aromas de sotobosque que han hecho su buen guiño al boletus. Y la amabilidad de la crema que ha hecho intuir un suave atardecer en el Priorat de octubre, con el recuerdo del sol sobre la piel sedosa del membrillo. Qué fiesta la de la buena compañía (presentes y ausentes), qué placer el de la buena gastronomía. Qué mujer y qué ideas, las de mi madre: per molts anys poguem celebrar el teu aniversari!
Crema de ceps

18 enero, 2015

Forjas del Salnés Cos Pés 2012

Cos Pés 2012
Tengo una amistad de hace años con Rodri Méndez. No es extraño porque Rodri tiene esa magnetismo, ese atractivo especial: por donde pasa, hace amigos.  Los que hemos tenido la suerte de estar en su casa, además, y de gozar en su tierra de su proverbial, soberbia, veterotestamentaria, homérica hospitalidad, sabemos que va mucho más allá de los vinos. A Rodri se llega por Forjas del Salnés y sus vinos: él me ha abierto como nadie el camino de los tintos gallegos y el de los albariños de vieja guarda (Doña Lola...). Y, como veremos en un momento, sigue mostrando nuevas (viejas, de hecho) maneras.... A Rodri se llega a través de alguno de sus múltiples amigos (aunque no sea de los que piensa "tú eres amigo de mis amigos, pues también eres amigo mío"...no, no...Rodri elige, con discreción y gracia, pero elige...), por ejemplo, Mariano. Él me invitó por primera vez al jurado de los mejores vinos de España por debajo de 10 € (después han venido muchos, però él fue el primero...) y allí le conocí, en el viejo establecimiento de Bagos: no se me borra su imagen en esa cena, cargado de centollas cercanas a las bateas que conoce tan bien y de botellas de su primer, delicado, fragante, inolvidable pinot noir.

A él se llega, sin más, por su extraordinario carácter, por su bonhomía, por su espíritu abierto y por su manera de compartir todo. Tampoco se me olvida cómo trató a mi hijo pequeño en una época en la que tuvo que viajar más de una vez a Galicia, invitándole a cenar, animándole en los partidos que jugaba en Marín (con sus hijos vestidos con la camiseta del Barça!!!), llevando cajas de Leirana a toda una expedición deportiva a pie de autocar...Por tantas cosas, una persona imprescindible. Por supuesto, y ya no digo más porque esto (si no recuerdo mal!) es un blog de vinos y sus comidas, no olvido el día en que me puso delante la primera botella de Cos Pés 2012... Era en Cambados y con esa mirada tan suya que se mueve entre la sorna, la complicidad, la sonrisa y la expectación, me abre (sin etiquetar, ni siquiera embotellado: era una muestra...) la botella, sirve y se queda mirando fijamente...En ese momento era casi un albariño brisado (un caso único) con una fuerza y una energía enormes, aunque dominaban los hollejos sobre el resto de matices que la botella le ha ido dando.

Ahí está la cosa. Este Cos Pés 2012, con 12,5%, pisado con los pies (por supuesto), fermentado y criado con las pastas durante un año, fuera de cualquier atisbo de ortodoxia de la DO, reposado y con casi dos años ya de botella, no hace más que crecer y confirmar que se trata de uno de los grandes blancos de este país. Vino atlántico del norte, sí, con dos pares de narices y sin DO y con todas las virtudes que recordaba de los vinos viejos de Doña Lola, y unas cuantas cosas más: melisa, hierbabuena. La ría en otoño en tu paladar: sol y sal tamizados por el atardecer de poniente. Manzanas maduras pero crujientes, miel de azahar. Corre ágil por el paladar como el elfo por el bosque cuando cae la hoja. Manantial del corazón de la tierra. Flor de guisantes en primavera. Sutil y delicado, fresco y muy largo. Aromas suaves de hollejo, tan agradables que parecen terpénicos. Es un vino de gran calidad que acompañó de maravilla una lubina salvaje al horno: carácter con carácter se entienden. Tres días abierto, entero, perfecto y creciendo: musgo, helecho, líquenes, el corazón del bosque hace miles de años. Membrillo, recia acidez, largos años por delante todavía. Es un vino amable y seductor, como quien lo ha hecho, como la tierra en la que nace y se hace. Por 17€ da muchísimo más de lo que cuesta...
Pere i els fills de Rodri Méndez a Marin 31.5.12

06 enero, 2015

Albamar - Léclapart - Sicus

Cap d'any 2015 anvers
Bodegas Albamar, O Esteiro 2013. El primer vino tinto de Xurxo Alba en Rías Baixas nace de cepas que habitan la zona donde el mar y la ría susurran a los cormoranes: "o esteiro", la ensenada. Tierra casi de navazos, frescor de marea, poniente (qué paradoja) lleno de vida y de nuevas esperanzas. Espadeiro, caíño y mencía a partes iguales, despalillado sólo en un 20%, con una maceración de 21 días y ocho meses de roble francés casi inapreciable. 12,5%, sin estabilizar ni filtrar. Cerezas y sobriedad. Pimienta roja recién molida y sal rosa de lo más alto de la tierra. Taninos pequeños y austeros. Fragancia benedictina en nariz y boca cartujana. Fresco y muy ligero. Es un vino que corre ágil por el paladar. Tiene una capacidad de seducción sin arrebatos, tranquila y relajada, pero que llega hondo. Poco a poco, con tiempo, hondo...Un vino que se deja beber con gran facilidad y que provoca una felicidad de largo recorrido.

Champagne David Léclapart. L'Amateur 2010. Degollado en mayo de 2014. 12%. Blanc de blancs de Trépail (sureste de la montaña de Reims, Premier Cru), mezcla de viñedos jóvenes (10-15 años) y de mediana edad (25-35 años). Estabilización natural, sin filtración, levaduras de viñedos y de bodega excepto para la toma de espuma, maloláctica hecha. Cultivo biodinámico. Energía. Fuerza. Fuego debajo del volcán dormido. El artista Léclapart convierte su idea de  la tierra y su sensibilidad en vino. El vino trae los aromas de esta tierra, los envuelve y ofrece con la mejor pastelería francesa: levaduras, brioche con mantequilla y un suave recuerdo de limón, roscón de Reyes con fruta ácida escarchada. Mantequilla salada. Bizcocho con limón. Aires de caliza. La fuerza de la naturaleza imaginada y recreada por el hombre: Léclapart.

Sicus, Cru Marí 2009. Xarel.lo de un solo viñedo (La Caseta) que lame la roca madre calcárea, al norte de Bonastre (sur del Penedès), a 170 msnm. Degollado el 15 de enero de 2014. 12%. Vino base que sólo ha tocado el inox (25 días de fermentación y 10 meses de maduración), con una larga crianza (cuatro años en rima) que te devuelve en copa la esencia de esa tierra privilegiada para la viña. Y lo hace en forma de burbuja. La segunda fermentación en botella que propone Eduard Pié ofrece una burbuja pequeña, amable, delicada. Es esencia esférica, perfecta pues, de la tierra, del mar y del sol del que nacen la uva, del que se alimenta Eduard. Un vino rampante y de viva acidez que tiene que crecer todavía durante muchos años. Un vino que lleva la semilla de la vida y del bosque en sus burbujas: levaduras, masa madre, retama, bosque bajo, caliza pura, sequedad y pureza, luz y frescura. Aromas de fondo de bodega. Es un vino que, aún sin soleras ni mezclas de añadas, tiene un sello, un perfume Selosse...Nobleza y aires de levadura, sinceridad y sierra de Bonastre, flor de manzanilla seca y madera vieja, fruto todo del trabajo de las levaduras en la botella. Un Colet-Navazos, un Selosse en Bonastre. El progreso consiste en conocer y habitar los límites. Ahí está siempre Eduard.

Los vinos fueron bebidos por este orden el primer día del año 2015 para acompañar embutidos de cerdo y de pato con pan de Cloudstreet y canelones tradicionales. Cuando acabó O Esteiro, empezó Léclapart, que hizo una perfecta transición hacia los canelones. Estos terminaron en la gloria del estómago gracias al Cru Marí 2009 de Eduard Pié. Funcionó todo de maravilla.
Cap d'any 2015 revers

30 diciembre, 2014

Recaredo - Vouette&Sorb;ée - Navazos

Nadal 2014 anverso
Recaredo Brut de Brut 2006. Finca Serral del Vell. Brut Nature Gran Reserva.
Degollado el 15 de septiembre de 2014. Bebido el día de Navidad de 2014. 53% xarel.lo y 47% macabeo. Añada compleja de grandes fríos en invierno, grandes calores en verano y floración temprana. Suelo calcáreo en biodinámica. Lluvias irregulares pero compensadas. La casa está contenta con esta añada por su excepcional frescura y acidez, que va a permitir que las botellas envejezcan largos años en buenas condiciones. También yo estoy contento de poder tener botellas como ésta a un precio que ronda los 24€. Esta fecha de degüelle tiene por delante bastantes meses de gran vida. Es muy recomendable abrir la botella una hora antes de beber, no hace falta decantar y si no se sirve muy fría (más o menos 10ºC), mejor para todos, sobre todo para los sabores y la expresividad del vino. Ideal, pero muy ideal, para "escudelles" y "carn d'olla". Manzana reineta: la vibrante acidez de este tipo de manzana y de su carne, junto a la madurez y sabor de su piel. Un vino que impresiona: vivo y tenaz, rampante y comunicativo, sin llegar a dicharachero. Seco y con sabor a levaduras. Manzanilla seca y retama. Es un vino brillante. Con un poco de tiempo y oxígeno, encontramos la misma reineta saliendo del horno, con un ligero recuerdo de la fruta en sazón que fue. No hay caramelo ni azúcar, sólo un breve aroma de autólisis y de levaduras (de Paris, frescas). Un vino para cualquier ocasión.

Vouette&Sorbée, Cuvée Rosé Saignée de Sorbée. Cosecha 2011.
Degollado el 5 de diciembre de 2013. Bebido el día de Navidad de 2014. 100% pinot noir sobre suelos de arcilla roja profunda en biodinámica (el "lieux dit Sorbée"). La cosecha de 2011 fue la segunda más temprana en la historia documentada de la Champagne con problemas de grandes calores y, también, de lluvia y frío intermedios. Lo que entró en bodega fue de gran calidad y se está revelando como una añada importante. Los Gautherot trabajan sin chaptalizar ni filtrar ni estabilizar. Fermentan en barricas de roble. Permiten la maloláctica. Las fermentaciones alcohólicas las hacen sólo con levaduras indígenas y sulfitan mínimamente sólo con la primera fermentación. Hay que abrir la botella una hora antes y servir sobre los 10ºC también. Larga maceración carbónica del pinot noir: expresión pura y alegre de una tisana, infusión de frutos rojos. No es exuberante, es hermosa y discreta, persistente y única. Estoy ante un rosado muy especial, uno de los grandes. Arándanos rojos, su parte salvaje. Frutos del madroño: su parte agreste. Grosella madura: su parte amable. Ligereza de perdiz. Sutil y esférico vino. Aromas de mosto en fermentación. Alegría de la bodega con el mosto en danza. Levaduras salvajes. Plum cake con fresas del bosque. Un vino rosado para callar y notar la diferencia.

Casa del Inca 2011. Vino de pasas asoleás de Pérez Barquero seleccionado por Equipo Navazos para Coalla Gourmet. Bebido el día de Navidad de 2014. Desde 2005, son ya varias las cosechas de este pedro ximénez de añada que Navazos viene ofreciendo. Uvas de PX de Montilla-Moriles vendimiadas con un punto de deshidratación que termina su proceso en las paseras (vuelta y vuelta). Distintos niveles de presión y un encabezado con alcohol vínico de gran calidad, más un año de reposo mínimo en las tinajas de la zona, acaban dando el perfil a este vino de 15%. Conserva todos los matices de la PX madura y toda la riqueza y frescura (sí, frescura) del clima de la zona y del sistema de elaboración. Es un extraordinario vino de postre cuando se toma joven (tres años de reposo en este caso me parecieron ideales para el mozo) y sale de la fresquera a sus 10-11ºC. Tiene el fondo del azúcar quemado que irá al flan. Huele y sabe a higos pajareros con su harina, también a pan de higos. Glicérico pero fresco. Uva pasa que revienta en tu boca tras una buena hidratación. Luna llena bajo una palmera de dátiles maduros. Plenitud y juventud. Miel y piñones. Caramelo sobre vainilla. Los viejos 57 de La Menorquina, con un punto de refrescante corteza de naranja y licor Gran Marnier. El trotamundos de los postres.
Nadal 2014 reverso

23 diciembre, 2014

Château Paquita 2013

Chateau Paquita 2013
Los lectores de este cuaderno saben que apenas repito vinos. Nunca bebo dos veces el mismo vino en casa y casi nunca publico sobre dos añadas distintas de un "mismo" vino. Y entrecomillo el adjetivo porque va a ser evidente para todos los que gozaron de Château Paquita 2012, que la versión 2013 tiene poco que ver con la añada anterior. Buena señal, por supuesto: Eloi Cedó (Sistema Vinari), que es quien lo hace, no es el mismo; la añada, el clima, la proporción de uvas, no es la misma; la vinificación no es la misma. Ergo, si hubiera que justificarse (no siento la menor necesidad de hacerlo), podría decir con tranquilidad y aposento que Château Paquita 2013 no es el mismo que el 2012, y ello me permite escribir con franqueza y pachorra sobre él.

La etiqueta es distinta (fruto de las desparramantes sinapsis de Marc O'Callaghan). No es detalle baladí. Con 2012, Eloi mandaba una postal a todo el mundo: "escribid en mi vino, escribid con él. Decid cosas a vuestros amigos con él. Estoy aquí y no soy ya el cantamañanas que salió de Tivissa". Fue un vino que me encantó...pero tiene poco que ver con 2013. El imaginario bestial de O'Callaghan es el protagonista de la etiqueta del 13: los dragones de Obsèquies se apoderan del lienzo. En vez de escupir fuego y comer princesas, beben vino y se comen los unos a los otros. Dragones sensatos, aunque alados. Horror uacui y madurez de líneas. Rotundidad del concepto y dominio del rojo: vamos a por todas, que lo sepáis, parecen estar diciendo.

Así es el vino. Callet y mantonegro macerados y fermentados en acero: 75%. Monastrell en maceración carbónica completa: 25%. Todo pasa después a botas de 500L (6 meses), inox para la estabilización (3 meses), botella para la afinación (5 meses). El resultado final tiene tanto de vino serio y con entidad como de vino de añada y divertimento. Es un vino goloso y serio al mismo tiempo, con más empaque y cuerpo que el 2012. Crecemos y hacemos vinos con mayor entidad y presencia en boca. Sombra amable y deseo. Cereza picota y mora en su zarza. Calor de septiembre bajo la protección de un buen árbol. Es un vino zumoso y con espíritu. Arándanos negros y espíritu de campo. Bolas de pimienta roja: las arrancas del pimentero y las estrujas en tu mano. Ciprés y brezo. Agua fresca cerca del viñedo. Arcilla roja y raíces profundas. La oscuridad y la humedad y la frescura del interior de la isla, que siente la presencia del mar y de la sal pero no las ve.

Eloi Cedó ha conseguido una especie de cuadratura del círculo: ha hecho un "vin de soif" con hechuras de vino de guarda. Menudo crack...qué suerte tenemos de poder disfrutar de sus vinos y de la combinación de libres talentos que se da en 4kilos vinícola, donde Eloi también trabaja. Ad multos annos!

20 diciembre, 2014

Partida Creus SP ancestral 2013

Parrida Creus SP ancestral natural 2013
Antonella y Massimo, Partida Creus (sur del Penedès, sierra de Bonastre), artesanos del buen vivir, filósofos avant-la-lettre del sencillo y gran comer y beber, ejercen con discreción desde su cella de Bonastre. Tienen muchos vinos interesantes y que expresan, con libertad y soltura, las bondades de su tierra y de las uvas que cultivan en ella. Una de sus especialidades es el vino con burbuja nacida (mejor, conservada) en la botella con el método ancestral. Un buen vino ancestral (una única fermentación, la alcohólica, que empieza fuera de la botella y termina en ella, conservando el CO2 liberado) merece su tiempo de reposo y tengo la convicción de que si se ha hecho con levaduras del viñedo y de la bodega (aunque en esa bodega pocas habrá...limpieza superescrupulosa...) y no ha sido ni filtrado ni estabilizado con sistemas ajenos al vino, el tiempo en botella le sienta de maravilla. Ahí están los ejemplos extraordinarios de los Bartra en Vega de Ribes para demostrarlo.

Abrir este Subirat Parent de Partida Creus, 2013 y 11,5%, un año largo después de su embotellamiento, es un regalo para los sentidos (no demasiado frío, por favor: unos 10ºC...). Olerlo y notar la viveza y frescura de su presencia en boca, hace pensar que tiene, todavía, un largo recorrido. Subirat Parent (o subirat) es uno de los nombres que recibe la uva malvasía en el Penedès, el Baix Camp y la Conca de Barberà. Tipos de malvasía hay más de 30 en el Mediterráneo  pero el clasificado por el European Vitis Database con el número 213 es el que se encuentra en esta zona. Quizá su principal característica sea la de una fragancia más atenuada, menos "rosácea" y terpénica que la de otras malvasías. Es un vino perfecto para alegrar los corazones de los que se atreven a buscar combinaciones nuevas de recetas y vinos. Muestra la sequedad y aromas de la maquia del sur del Penedès (no nos atrevamos, es lo único que sugiero, a ponerlo con los postres navideños...). Regala con la fragancia contenida del subirat parent, que se mueve entre la retama y la aguja de pino. Gusta por el encanto y la frescura de la burbuja ancestral. Atrae por el recuerdo del sol, del viento y del mar azul tan presentes en Bonastre. Es un vino comodín, un vino de alegría y de sed. Muy recomendable tener alguna botella a mano para los días que se avecinan...

25 noviembre, 2014

El microscopi 2013

El Microscopi 2013 de Irene Alemay, un vino solidario para luchar contra el cáncer de mama
Ando pensando en los pececillos de David Foster Wallace. Acaba de publicarse su único discurso académico (Esto es agua, Random House), seis años después de su suicidio. En él se pueden leer algunas cosas inspiradoras, una de las cuales enlaza, vía corazón y vísceras, con lo que Irene Alemany busca con su El Microscopio 2013. Dijo Foster Wallace (p.126): "el tipo realmente importante de libertad implica atención, y conciencia, y disciplina, y esfuerzo, y ser capaz de preocuparse de verdad por otras personas y sacrificarse por ellas, una y otra vez, en una infinidad de pequeñas y nada apetecibles formas, día tras día".

Irene Alemany (Alemany&Corrio) superó un cáncer de mama gracias al trabajo y a la investigación que se desarrollan y aplican en el Institut Universitari de la Vall d'Hebrón y en el Institut Oncològic Basselga. Y quiso mostrarse agradecida. Desarrollando un concepto que me encanta: ser solidario no significa dar algo sólo si te sobra. Ser solidario significa compartir todo lo que tienes. Ser solidario, añadiría, implica preocuparse de verdad (en los detalles de cada día) por los demás. Ser solidario, en el caso de Irene, significa hacer un vino, El Microscopi 2013, de merlot, cariñena y cabernet sauvignon (agricultura sostenible, levaduras de los viñedos, sin filtrar) y ponerlo a la venta por 8€ (gracias a la ayuda de Vila Viniteca, donde se puede comprar). El 100% de las ventas de este vino irán a la compra de un microscopio que los del Vall d'Hebrón necesitan.

Vamos a decidir cómo queremos ver las cosas, ¿no?, pedía Foster Wallace. La de Irene es una manera hermosa de verlas. Y la comparto. Yo voy a comprar el vino y creo que no hace ni falta que hable de él. Me sabrá a gloria.