22 mayo, 2015

Sistema solar y DNA humano

Sun and Planets helicoidal movement
Mi último post fue publicado el pasado 10 de mayo. Constatación 1: jamás había tardado tanto, de forma consciente, en publicar el post siguiente. ¿Se deduce de esto que estoy abandonando el blog? Constatación 2: no. ¿Es éste post una más de las aburridas afirmaciones "mmmm, estoy saturado...Mmmmm, no tengo tiempo...Mmmm, estén ustedes preparados para el siguiente post, llega pronto!". Constatación 3: sí.

Algunos queridos amigos me dicen: tienes que publicar posts como si fueran columnas de dominical, con una breve introducción, presentación del vino y comentario escueto. Y ya está. Y así sales del paso y sigues publicando. No negaré que a veces lo he hecho, pero no ha sido por salir del paso, sino porque me apetecía hacerlo de esa manera. ¿Es éste el enésimo post metabloguero de Gómez Pallarès? Constatación 4: no. Durante estos días pasados (más de 12 en realidad) me han pasado muchas cosas interesantes y atractivas para contar. Pero necesitan su tiempo de reflexión, su momento de maduración, sus horas ante el teclado y la pantalla. Y por ahora, no llegan...Constatación 5: en el blog sólo publico cosas meditadas, reposadas y de cierto alcance (a mi modesto modo de ver las cosas, claro).

No dejo de publicar, durante estos días, y el resto del año en que ando más reposado, en twitter y en Instagram. Aquí sí: notas más breves con vinos que tengo la suerte de ir bebiendo. Ni de contestar las cosas que surgen en Facebook. Pero en el caso de De uinis, la línea editorial está claramente marcada por el jefe desde hace mucho tiempo: el microblogging no es el objetivo de este blog. Así pues, algunas de las maravillas que me han sucedido estos últimos días tendrán que esperar un poco en la despensa. Y espero que con su buena maduración, saldrán. Por ejemplo, una extraordinaria vertical de Álvaro Palacios, Finca Dofí, y de Orto Vins, Palell, a cargo de Joan Assens y Oriol Castells (2011 a 2014). O una presentación de garnachas en la que destacó (para mí...) un vino del que ya hablé, pero de la que quedó otro en el tintero del que quisiera hablar: L'Espectacle 2012 (me falta una foto, Isabelle...). O 24 horas de charla y cata y descubrimientos en Fenavín, con, entre otros, las bodegas de  Inkordia Wines, Roca Madre, El Camarote Cellars, La Vinya Oculta, etc. O un momento único, en el yacimiento arqueológico del siglo II a.C., de can Tacó (entre Montmeló y Montornès del Vallès), en que pudimos gozar de los enormes Confiança y Valentía 2014 de Còsmic Vinyaters.

Hoy mismo sucederán muchas cosas emocionantes también, en l'Empordà (Apoikía). Y  la semana que viene en el Priorat (Espai Priorat III). Y en ambas voy a tener el placer y la responsabilidad de charlar un rato para ir proponiendo nuevas piezas de mi puzzle emocional actual alrededor del vino. Como  tan bien describía mi amigo Mariano en su último post, "algo está cambiando" en el mundo del vino en España, y entre todos estamos haciendo que se produzca, se beba, se viva y se difunda de otra manera. Mi periplo actual terminará el 6 y 7 de junio en Segovia. Y me prometo a mi mismo no volver a acometer un mes y medio parecido: constatación 6.

Petición 1: tengan ustedes un poco de paciencia. Por favor. Si no, me veré obligado a reinventarme de nuevo. El número de lectores del blog, és lógico, baja si no hay posts cada X días (mi único contador, el que proporciona Blogger en su sistema, así lo dice). Constatación 7: no escribo para un número determinado de lectores, sean más o menos, sino para los que leen con interés, los que sean. Constatación 8: lo haré, por supuesto, si hace falta me reinvento. Vamos a convertir este pequeño momento de silencio en una oportunidad. Precisamente en Can Tacó, pude hablar de la última perla que he descubierto y pude conectarla con los vinos que bebíamos en ese momento.

En efecto, lo más importante para mí y para mi comprensión de las cosas en la Tierra, ha sido conocer que el sistema solar se mueve a razón de 70.000 km/h por el Universo que apenas conocemos. Lo hace en forma de doble hélice (como muestra la imagen superior). No podemos notarlo, no podemos verlo, pero sucede y tiene su evidente influencia en nosotros y en todo lo que hacemos y sentimos en la Tierra. Lo segundo más importante: este sistema de doble hélice tiene la misma forma de aquello que mueve las cosas más invisibles de nuestro cuerpo y nuestra mente, el ADN/DNA, del que sabemos a la perfección cuál es su estructura y forma: doble hélice (diagrama inferior). Esta conexión entre la magnitud mayor de las cosas en el Universo y la menor me tiene estupefacto. Petición 2: ¿alguien me puede dar una explicación que vaya más allá del azar? Me gusta pensar que hay un montón de otras cosas en la Naturaleza que siguen este patrón de "conducta", por ejemplo, la forma en que la vid se emparra en una estaca o una pared cuando dejamos que su naturaleza de liana se exprese con libertad y no la tratamos como a un bonsai.

Constatación 9: el blog sigue, a su ritmo adecuado, el que toque en cada momento, pero sigue. Petición 3: ¿se quedan?
DNA helicoidal image

10 mayo, 2015

Celler La Salada de Toni Carbó

Vinya l'ermot Celler Lasalada
En la mansio que centra la fotografía superior vivió y trabajó como masovero el abuelo de Toni Carbó, en la que fue una de las mayores fincas vitícolas del Penedès. El abuelo fue comprando algunos viñedos, sin duda los que los amos consideraban más duros de trabajar y de peor calidad (pendientes con buenas correntías de aguas, tierras menos fértiles en arcillocalcáreo...). Con los años, el padre de Toni hizo lo mismo y con unos pocos años más, Toni puede vivir ahora la tremenda paradoja que hubiera dejado a los amos boquiabiertos y con un cierto sentido del ridículo hecho: esos viñedos, que siempre fueron tratados de la forma más natural posible (sin herbicidas ni fungicidas), con la labranza justa y con una edad que roza el medio siglo, esos viñedos que viven con la cubierta vegetal intacta desde hace unos años (la mejor manera de que la temida correntía de tierras y aguas hacia su camino natural no se produzca...), esos viñedos que están en suaves pendientes y alimentan sus uvas en suelos pobres de solemnidad, esos viñedos se han convertido en algunos de los mejores del Penedès.

L'Ermot, macabeo (en la foto) junto a la antigua masía donde vivían los Carbó; les Parellades, xarel.lo junto a la actual casa de Toni, Anna, Júlia y Roc, se convierten en el epicentro de una nueva bodega, Celler La Salada, que es ya, para mi, un síntoma. En el Penedès vienen sucediendo cosas interesantes desde hace años pero los grandes bosques suelen ocultar la visión que merecen "pequeños claros" como el que Toni y Anna están forjando desde hace cuatro años. No tienen más freno que su imaginación y su libertad. No tienen otra voluntad que dejar que la tierra y las cepas que le son más propias se expresen de la forma más clara y limpia en la copa. L'Ermot es el símbolo de lo que el padre de Toni tenía que constatar: ese camino de dureza y de trabajo diario, ese camino de sufrimiento y de pensar que se compraba sólo lo que se podía, ha llegado a su fin. Sus tierras, las de su padre y que ahora su hijo ha ampliado, son buenas. Sus uvas son mejores.

Toni, de una forma por completo espontánea (colabora también en otros proyectos en los que no trabaja de la misma forma; vende también excelente uva a grandes empresas de la zona), ha llegado a sus conclusiones. Anna y Toni han tenido la suerte de encontrarse. Y cuando dos personas con esa sensibilidad, sencillez y capacidad de atención y de aprendizaje están en el campo y en la bodega, las cosas acaban saliendo. Los vinos de La Salada son vinos que hubieran recordado al padre y al abuelo de Toni aquello que ellos mismos bebían de jóvenes: vinos que nacen de un solo viñedo, vinos que se hacen con una parte del raspón o con el raspón entero (pronto...), vinos que viven de las levaduras del campo y de la bodega, que está (ya en parte...al tiempo) junto a los viñedos, vinos que no se filtran ni estabilizan ni clarifican. Vinos que, a pesar de lo que más de un incrédulo pueda imaginar, son limpios, fragantes, sinceros, frescos en tierra casi árida. Un xarel.lo brisado (La Bufarrella) que habla como pocos de la versatilidad y profundidad de esta uva: aires todavía de panadería en la madrugada fresca, matices de pera limonera, flor de jazmín, hinojo salvaje, sapidez e intensidad. Un vino de ensamblaje en el viñedo (Boig Roig) que nace de la fermentación conjunta de mandó, sumoll, trobat (torbat en el Penedès), mònica, xarel.lo, carinyena, parellada... Una belleza de aromas rojos, una locura de colores, un mar de suaves texturas. Sin más: el más atractivo "vin de soif" catalán que he bebido (hay versión en ancestral, también). La emoción, la finura, la sencillez, la fragancia, las almendras verdes, el campo en primavera, la tierra sabia están en L'Ermot de macabeo. Y el amigo que llegó con el azar, Vinya Maçaners, sumoll del Bages, recoge y amplía en 2013 aquello que la primera añada de 2012 ya hacía pensar: con él, podría pasar varios meses de duro invierno y de caza en una cabaña de la taiga rusa.

Son vinos que hubieran hecho esbozar una sonrisa al padre y al abuelo de Toni, gente que siempre tuvo una buena historia y una sonrisa en los labios. Quizá la primera sonrisa se hubiera movido entre la incredulidad y la observación preocupada ("¡¿qué hace este chico...!?"). Pero no tengo la menor duda de que la segunda sonrisa hubiera sido de aprobación y de satisfacción. Toni y Anna van a su aire y con el ritmo que conviene, el de la maduración que sólo unas cuantas estaciones vividas juntos les pueden dar. Pero van haciendo camino. Sin apresurarse, pero van. Conocer su historia, aquello que está en las raíces de La Salada, es bonito. No hay improvisación, no hay novedad: hay evolución, hay simbiosis con la tierra y conocimiento adquirido con lentitud, alegría y serenidad. Beber sus vinos es emocionante: generaciones en una botella, una manera de sentir la tierra en la copa.
Col.leccio Lasalada maig 2014