25 diciembre, 2017

Marco Aurelio y yo

Marcus Aurelius Wikipedia image
Cuando era un estudiante muy joven de Filología Clásica, una también joven profesora de Historia del arte antiguo me dijo: "¡te pareces mucho a Marco Aurelio!" No sé si mi cara de asombro perdura pero en mi interior sigue, sin duda sigue. En una Facultad de Filosofía y Letras (cuánto me gusta el concepto), nuestra biblioteca tenía información de todo aquello que tuviera que ver con el ser humano, antes y después del descubrimiento de la escritura. Busqué la iconografía del buen emperador y descubrí para mi pasmo que, en efecto, a los 19 años me parecía mucho a Marco Aurelio. (Nota para los que me conocen físicamente hoy: ¡no se admiten comentarios de cachondeo!). El perfil de la nariz, el tipo de bigote y, sobre todo, el corte de cabello. Sin duda, el escalpelo imperial hacía maravillas pero el mío, al natural, no desmerecía...

Desde entonces, siempre me interesé por este hombre que estuvo al frente de Roma durante casi veinte años y que, casi sin quererlo de forma explícita, instauró una forma de gobernar que tenía como norma fundamental el respeto y la atención hacia cualquier persona que tuviera algo que decirle. Sus mal traducidas Meditaciones (cuánto mejor "Reflexiones/Pensamientos para mí mismo", en griego "Tà eìs heautón": "Aquello que me concierne") son un conjunto de libros que cualquier persona que tenga la necesidad de pensar sobre qué está haciendo en este mundo y cómo lo está haciendo tendría que leer. Yo lo había hecho varias veces. Incluso había traducido para mí (en una ocasión, también publicado) alguno de sus textos. No creo, como se intenta vender hoy, que sea un manual para gobernantes. Eso está condenado al fracaso visto lo que tenemos ahora en el panorama y su nivel absurdo de formación, de sensibilidad y de incapacidad para sentarse a escuchar frente a un interlocutor.

Es un libro para ser mejores, para pensar en nosotros al ritmo con que Marco Aurelio pensaba y escribía en su tienda de campaña en el bosque de los Carnutos, mientras sus ejércitos y Cómodo batallaban contra las tribus germanas. Creo que hace falta frío para entenderle y penetrarle. Creo que es necesario que los días sean cortos y las noches largas, que el sol caliente poco y atraviese como un fino cuchillo la fría y azul atmósfera del solsticio de invierno. Así escribió el buen emperador su manera de entender la vida, así hay que leerla. Con velas cercanas, con cielo y luna presentes, con frío y naturaleza al alcance de la mano. Así pensaba y vivía un estoico que tenía en la cabeza toda la literatura griega y romana.

Para él, la relación entre la persona y la naturaleza es fundamental. Y releyendo este invierno sus Pensamientos (con la ayuda de la hermosa traducción de Joaquín Delgado, en la fantástica edición de Errata naturae, Pensamientos para mí mismo. Marco Aurelio, Madrid, 2017, ISBN 978-84-16544-53-0), me he dado cuenta de que las cosas siempre tienen un porqué. Y que mi antigua "asimilación" con el emperador, mi lectura de tantos años y mi formación en la civilización grecorromana antigua, volvían ahora con más fuerza que nunca gracias a que estoy donde estoy en mi relación con la naturaleza. Hace treinta años era incapaz de entender muchas de las cosas que Marco Aurelio proponía. Hoy, cuento con la ayuda de amigos agricultores que, con su forma de trabajar el viñedo y de hacer vino con sus frutos, me han hecho cambiar y entender la naturaleza de otra manera: Salvador Batlle; Joan Rubió; Nacho González; Mariano Taberner; Joan-Ramon Escoda; Laureano Serres; Juan Pascual; Federico Schatz; Manolo Valenzuela; Sara Pérez; Antonio Vílchez; Jordi Llorens; Iago Garrido; Rafa Bernabé; Iker García Nafria; Eloi Cedó; Gorka Mauleón; Samuel Cano; Julián Ruiz; y etc. Hoy, cuento con el apoyo de otro grupo de "amigos" que, con sus textos y experiencias a lo largo de los siglos, me han hecho entender mejor el camino que propuso el emperador: Alexander von Humboldt; Nan Shepherd; Jean Giono; Henry David Thoreau; Stefano Mancuso; James Rebanks; William Finnegan; George Eliot; Annie Dillard; María Belmonte; Sue Hubbell; Xuan Bello; Rudolf Steiner; Friedrich Nietszche; Arthur Schopenhauer; Johan Wolfgang von Goethe; y etc.

(2, 3) "Todo lo que entra en los planes de la naturaleza, y que tiende a conservarla en buen estado, es bueno para cada una de sus partes integrantes. De este modo, la buena marcha del mundo depende tanto de las múltiples variaciones de los elementos como de la transformación de los seres que lo constituyen". Hasta que no he llegado a personas que tienen como norma de su vida en el campo la conservación y la transmisión de su mejor estado, junto a su propia transformación como seres vivos en relación con él, no he entendido qué me proponía Marco Aurelio. Todavía he tardado más años para entender que (3, 12) "si te limitas a actuar conforme a la naturaleza de tu ser y a decir sencillamente la verdad...en todas tus palabras, vivirás feliz. Y nadie puede impedir que te conduzcas de este modo".  Desde tu naturaleza como ser humano tienes que mantener un diálogo de respeto y de conservación hacia la naturaleza que te rodea. Y sólo las personas que entienden que hay que actuar desde el respeto hacia el medio ambiente y desde el respeto hacia uno mismo, sólo aquellos que, sin más, se atreven a ser sinceros consigo mismos y con los demás y a serlo con la naturaleza que les rodea, son felices y hacen cosas que nos transmiten esa felicidad. Si se actúa así, además, (4, 7) "suprimes la opinión y suprimes el 'se me ha herido'. Suprime el 'se me ha herido' y suprimirás la herida". Sé tú mismo, sé sincero y natural. Y olvídate de qué dirán de ti.

Todo empieza y termina en ti: (4, 40) "represéntate  siempre el mundo como un solo ser, compuesto de una sustancia única y de un alma común. Considera cómo todo lo que en él sucede se relaciona con un solo principio, cómo se halla todo en movimiento por un mismo impulso, y cómo todo lo que acontece es el resultado de varias causas reunidas. Admira, pues, su relación y su encadenamiento". Admíralo, sí, y obra en consecuencia porque si entiendes que formas parte de la naturaleza y que ella forma parte de tu ser, no harás nada por perjudicarla. La observarás y la comprenderás, la integrarás en tu vida y formarás parte de un encadenamiento de energías que, lo sabemos, puede acabar en una botella y en una copa. Austeridad y frugalidad, sencillez y sabores esenciales, naturaleza y conservación en la copa. Porque (8, 16) "tu acción, siendo un efecto de tu voluntad y de tu discernimiento, proviene directamente de tu alma". Y de lo único de lo que conviene no esconderse es del alma. Al contrario, conviene siempre actuar de acuerdo con ella. Esto todavía me ha costado más años entenderlo y asumirlo.

Más que nunca, me siento hoy como bebo y veo, como leo y como, como paseo y comparto, como escribo y hablo. También como callo. Más que nunca, hoy, sé que no hay marcha atrás posible porque mi forma de entender y sentir las cosas es ésta: que todo lo que es, es hoy y aquí porque sucede ahora pero también porque lo que ha ido sucediendo en cada momento de mi vida, ha ayudado a hacerme como soy hoy y aquí, mientras escribo en la mañana del día de Navidad de 2017. Más que nunca, hoy sé que Marco Aurelio vino a mis 19 años para quedarse y para seguir siendo uno de mis maestros de vida.

¡Os deseo una muy feliz Navidad y que el Año Nuevo, que fuentes bien informadas dicen que llegará, esté lleno de cosas buenas y bonitas para todos!
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14 comentarios:

Jose dijo...

Es curioso, caro Joan, como los cuarteles de invierno nos han dado pensamientos, filosofía, razón y ciencia. Nos sobran cuarteles, sin duda. Nos falta invierno; aun menos duda.

Abrazotes,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

Probablemente, querido Jose, si en vez de cuarteles, viviéramos un poco más en tiendas y a ras de cielo, sentiríamos y viviríamos las cosas de la naturaleza y de nosotros mismos de otra forma. Tratar de favorecerte a ti mismo porque favoreces a los demás. Si esto se trasladara no solo al gobierno de uno mismo sino también al gobierno de la cosa pública, estaríamos mucho mejor. En consecuencia: les mandaba yo a todos a pasar un invierno entero en tiendas y cuevas en el Pirineo. En un invierno, cambiaba la cosa, vamos...
Un abrazo!
Joan

Mariano dijo...

Como me gusta leerte amigo Joan. Brillante.

No sé si suprimiendo el "se me ha herido" desaparecerían los grandes males del mundo, pero seguramente gran parte de ellos tengan ahí su origen.

Feliz navidad Maestro.

Un abrazo

Joan Gómez Pallarès dijo...

Querido Mariano! Mil gracias por tus palabras! Cuantos más tengamos actitudes parecidas a las que defiende por escrito Marco Aurelio, mejor viviremos los unos con los otros. Por desgracia, temo que no somos mayoría, pero no vamos a cejar, ¿verdad?
Y por supuesto, todo tiene que ver también con la naturaleza y con cómo la tratamos y nos sentimos en ella. Cuantas menos heridas le provoquemos, menos nos provocamos a nosotros mismos. El sentido final del "todo continuo" es claro y marca un camino que, para mí, no tiene ya vuelta atrás porque en él me siento más yo que nunca.
Un abrazo fuerte y besos a la familia!!!
Y feliz entrada de Año Nuevo!!! Muchas cosas cosas buenas y bonitas en él para vosotros!
Joan

Mario Estévez Martín dijo...

Cómo siempre amigo Joan siempre es un placer leerte, tal vez porque trasmites paz y esperanza, algo tan necesario hoy en día. Lo mismo te deseo desde Helmantica. ¡Paz y bien! cómo decía San Francisco de Asís. Un fuerte abrazo.

biodinamicos del sur dijo...

Una alegría amigo Joan, abrir el correo ver un nueva entrada en deVinis y que sea además tan entrañable.
Muchas gracias y que sigamos así en este año que empieza pronto.
Un abrazo
Antonio Sánchez

Joan Gómez Pallarès dijo...

Admirador de Francisco y de sus seguidores yo también!!! Tenemos un ámbito común: la naturaleza y el diálogo con ella. Supo entender dónde habitaba su dios, vaya si lo entendió...
Muchas gracias por tu lectura y tus palabras, amigo Mario. Quod natura non dat... aliquando Salmantica praestat!!! (Sobre todo si tienes amigos allí!!!).
Un abrazo fuerte!
Joan

Paco Higón dijo...

Interesantes reflexiones... como siempre Joan. Felices fiestas y mis mejores deseos para el año entrante.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias, Paco, por tus palabras y por tu lectura! Siempre es un placer reencontrarte, placer escaso, pero placer!
Lo mejor también para ti, para los tuyos y para tus cosas en el Año Nuevo que está por llegar!
Abraçada!
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Querido Antonio! Siempre es una alegría tener tiempo para poner por escrito lo que ronda por la cabeza. Pero es mayor alegría reencontrar amigos y sus letras! Además, estos días estoy pensando mucho en todos los que estáis cerca del Mulhacén!!! Si los dioses me ayudan, pronto estaré dando unos tumbos por mi Andalucía querida.
Un abrazo, Antonio!
Joan

Smiorgan dijo...

Estimado amigo Joan, no sabes que alegría me da que a pesar del anuncio del cierre definitivo de tu blog, tus ganas de seguir compartiendo con quiera leer superan las ganas de dejarlo y nos sigues regalando con entradas como esta.
Ya sabes que, salvando las infinitas distancias de conocimiento entre tú y yo, lo que rodea a Roma y su historia me encanta, y estoy convencido de que tendríamos mucho que aprender de esos locos romanos (parafraseando a Astérix) en conceptos cono dignitas, clementia, industria...
Aquí seguimos, leyéndote.
Un abrazo.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Querido Elías: muchas gracias por tus palabras! La muerte del blog, por seguir con nuestras afinidades, es como la de Marco Antonio en el Julio César de Shakespeare! Dura mucho!!! Que nos sigamos reencontrando en pasiones y vinos por muchos años!
Salud!
Joan

Wines Inform dijo...

Bon 2018 - i pacífic, democràtic, espero que també il·lusionador- Joan

Retrobat de nou el teu blog després de massa temps amb aquesta entrada excel·lent sobre Marc Aureli i tu mateix

Joan Gómez Pallarès dijo...

De tot farem i segur que amb ganes i entusiasme!!!
Molt bon any a tu també, Wines Inform!!! Mil gràcies per la teva lectura renovada!
Joan

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