27 marzo, 2017

A propósito de James Rebanks

Una cuestión de generaciones: a propósito del libro de James Rebanks, La vida del pastor. La historia de un hombre, un rebaño y un oficio eterno, Penguin Random House, Barcelona, 2016.

“Una cuestión de generaciones” me viene a la cabeza tras charlas, botellas y emociones con Joan Asens, del Masroig; Toni Carbó, de Subirats; y Albert Domingo de Les Ordes (Aiguamúrcia). Por decirlo con las palabras que corresponden, Joan de Cal Nicolau; Ton de Cal Ton de la Salada y Albert de Mas Tuets. Ellos son (junto con muchos otros que no cito, pero de los que podría explicar historias parecidas), la parte visible de un hilo de generaciones que llega hasta hoy. Joanet de Mas d’en Ferran, Jaumet de Cal Pati y Albert de Mas Tuets, son los eslabones necesarios para que los vinos de Albert Domingo en Mas Tuets estén empezando a emocionar. Antoni Carbó Pinyol, Antoni Carbó Gibert –Tonet-, y Ton Carbó Ferrer –Ton-  fueron los brazos y las voluntades que Antoni Carbó Galimany necesitaba para crear el Celler La Salada, un “nuevo” referente para el Penedès y para todos. Todos ellos, y sus descendientes (ya tenemos a un Ton Carbó Serra!), pertenecen a Cal Ton de La Salada. Nicolau, Ramon y Elionor (entre Cal Nicolau, Cal Tano y Cal Sens) abrieron el camino para que Joan Asens Masdeu (una de las almas de Orto Vins) y su hijo Genís sean hoy una de las realidades más importantes del Montsant desde El Masroig.

Les Tallades de Cal Nicolau y La Coma del Genís, Mas Tuets y L’Ermot son, en este sentido, vinos que se dejan beber como pocos, vinos que transmiten su tierra y hacen vibrar, vinos que trasladan la energía y personalidad de quienes los hacen.

Pero son mucho más que eso.

James Rebanks, La vida del pastor..., p.27: (paráfrasis) “mi abuelo fue, simplemente, uno de los miembros de esa gran mayoría silenciosa y olvidada de personas que vivieron, trabajaron, amaron y murieron sin dejar demasiado testimonio escrito de que alguna vez pasaron por aquí. Para el resto del mundo, mi abuelo fue en esencia un don nadie, y sus descendientes seguimos siéndolo. Pero de eso se trata”. ¿De eso se trata, me pregunto yo? Los paisajes como el nuestro fueron creados, y aún perviven, gracias a los esfuerzos de los “don nadie”… esta es una tierra de gente modesta que sabe trabajar duro. Quizá la verdadera historia de la tierra deba ser la historia de los "don nadie", pero al mismo tiempo, todos deberían saber que el bisabuelo de Joan Asens, Nicolau, ayudó a construir con sus manos el puente que uniría el Masroig con el Molar; como todo el mundo debería también saber que el bisabuelo y el abuelo de Ton de la Salada hicieron prosperar a los propietarios de Can Bas y que al abuelo, Tonet (con su hermano Jaume), lo apodaron “el cuatro brazos” porque trabajaba más fuerte y rápido que nadie; o que el abuelo de Albert de Mas Tuets, Joanet, cavó con sus propias manos, en la masovería en la que vivía y trabajaba, unos enormes lagares de más de 5000L. Todos, en fin, deberían también saber que una viña centenaria de picapoll tinto sobrevive y emociona en Les Tallades que Nicolau plantó; y que L’Ermot de macabeo, plantado en la tierra pobre que todos rechazaban, da hoy uno de los grandes vinos blancos de este país; o que los lagares y las terrazas que Joanet de Mas d’en Ferran construyó, respiran una vida nueva. Todos conocen, más o menos, a Joan Asens del Masroig, a Toni Carbó de Subirats y a Albert Domingo de Les Ordes (Aiguamúrcia). Pero nadie debería olvidar que la verdadera historia de su tierra, del paisaje y de los sabores que les y nos hacen ser como hoy somos la han construído “donnadies” como Nicolau, Tonet o Joanet.

P.56: “A lo largo de aproximadamente la última década, mi padre y yo hemos ido adoptando deliberadamente un modelo más tradicional y anticuado para nuestro sistema de cría, y hemos vuelto a un patrón que minimiza los aportes externos y los gastos, porque eso nos ayuda a escapar de la espiral de costes que está acabando con las pequeñas granjas como la nuestra. Y porque poco a poco nos hemos ido dando cuenta de que los sistemas tradicionales aún funcionan”.

En la alimentación del ganado y en la vida de una granja (por lo tanto, en qué comemos), se basa una parte del concepto de la biodinámica de Rudolph Steiner. En el fondo, se trata de darse cuenta de que un sistema más tradicional y que atiende desde la tierra a las necesidades de la tierra, es mejor para todos: para la propia tierra, para sus animales y plantas y para las personas que trabajan con ella y viven de ella. También, por supuesto, para los que lo vemos desde más lejos pero comemos y bebemos de ella buscando raíces y autenticidad. 

P.81: “El respeto iba asociado  sobre todo a la calidad de las ovejas  o las vacas de ese hombre o mujer, al cuidado de su granja, o a la pericia que demostraran en su trabajo y su gestión de la tierra. La comunidad tenía a los buenos pastores  y pastoras en la más alta estima, independientemente de que a los ojos de la modernidad fueran ‘simples empleados’”.

“Respeto” es la palabra clave: respeto hacia el trabajo bien hecho en el campo y en la bodega, respeto hacia las personas que a los ojos de la comunidad mejor hacían su trabajo, al margen de su condición social o de si eran o no propietarias de la tierra y los animales con que trabajaban. Menos "bla bla bla" y más fijarse en las cosas del campo y de la bodega, con transparencia y honestidad. Sólo así sabremos a quién tenemos que respetar y por qué, al margen de nombres, famas, etiquetas, ferias y propiedades.

P.210: “Sostengo respetuosamente que el trabajo, la labor y los usos y costumbres que han permanecido impertérritos durante siglos deben primar sobre el entretenimiento improductivo”. (Beatrix Potter, conocida como señora Heelis, en una carta a The Times de enero de 1912, en la que protesta por la instalación de una fábrica aeronáutica junto al lago Windermere).

P.250: “Clare” (John Clare, el poeta campesino) “vio la desconexión que se estaba creando entre la gente y la tierra, algo que desde entonces  solo ha empeorado año tras año”… “No hay nada mejor que trabajar en estas montañas. Al menos cuando no estás empapado o helándote, pero incluso entonces, te hace sentir vivo de una forma que yo no consigo sentirme en la vida moderna tras la vitrina. Aquí arriba sientes la emoción de lo intemporal. Siempre me ha gustado la sensación de estar perpetuando algo más grande que yo, algo que se remonta, a través de otras manos y de otros ojos, hasta las profundidades del tiempo”.

Veo en Joan Asens de Cal Nicolau, en Ton Carbó  de Cal Ton de La Salada y en Albert Domingo de Mas Tuets, en su actitud y en sus palabras, en sus gestos y miradas, que ellos también viven esa sensación: ellos perpetúan una historia de generaciones que modela paisajes, viñas, vinos y personas de una manera determinada, modesta, discreta, profundamente enraizada con su tierra y sus costumbres. Tienen el orgullo de quien sabe que, más allá de la condición social, ellos están en sus viñas para permanecer en ellas y para perpetuar algo que les supera, algo que tiene que ver con las manos y las miradas de quienes les han precedido. Transmiten la sensación de que esta es su tierra y de que aquí siguen, mirándola y trabajándola con el máximo respeto, para regalarnos la emoción de lo intemporal en una botella de su vino y con una copa en las manos. 

Son, también, mucho más que una botella o una copa de vino.

James Rebanks BY Phil Rigby in Cumbria Live
James Rebanks por Phil Rigby en Cumbria Live

2 comentarios:

Jose dijo...

Un mundo de "Juan Nadie" es un mundo que merece más la pena.

Abrazotes,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

No he leído el original inglés del libro de Rebanks, Jose, y realmente no sé si habla de John Dones o cómo lo hace... Pero en fin, en castellano, el "don" de "dominus" también funciona bien. Y la idea está clara: sin ellos no somos nadie!!!
Un abrazo fuerte!
Joan

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