18 febrero, 2017

Because I love wine, I write nature (cast)

Porque amo al vino, escribo naturaleza. Ideas que explican una actitud

Jean Giono, Las riquezas verdaderas, Errata naturae, Madrid, 2016, p.81: (paráfrasis) hace tiempo que busco los gestos primordiales en campos y pueblos, en los corrales de las granjas y en las plazas, en los atardeceres del otoño… cuando llega este tiempo del año, los hombres se reúnen bajo la protección del gran olmo y arreglan juntos sus aperos, y charlan. Y su palabra pausada es, cada vez más, como uno de sus trabajos, porque intentan averiguar de forma esforzada (es la mejor manera de hacer las cosas) los misterios del matrimonio que han contraído con la tierra. Cada vez que topo con uno de estos gestos primordiales, encuentro en él una fuerza enorme, encuentro en ellos una solidez y unos fundamentos extraordinarios. Y siempre me digo, ante cosas tan buenas y sinceras: “los hombres sabrán verlas y sabrán utilizarlas”.

Henry David Thoreau, Walden, Errata naturae, Madrid, 2015, p.229: “me complace pensar que el sentido del gusto, por lo general grosero, me ha provisto de una percepción intelectual, que la inspiración me llegaba desde el paladar, que algunas bayas comidas en la ladera de una colina han alimentado mi genio. ‘Si el alma no es dueña de si misma’ (dice Tseng-tse) ‘miramos sin ver, escuchamos sin oír, comemos sin distinguir los sabores de los alimentos.’ Quien distingue el verdadero sabor de sus alimentos nunca será un glotón.”

P.339: (paráfrasis) la vida más dulce es aquella que se acerca a la esencia de las cosas y no te reclama un gesto de frivolidad… no hace falta demasiado dinero para tener aquello que el espíritu necesita.

Stefano Mancuso-Alessandra Viola, Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2016, p.36: “La planta –escribía a principios del siglo pasado el botánico ruso Kliment Timiriázev (1843-1920)- es el eslabón que une la tierra con el Sol y, de hecho, casi todo lo que el ser humano ha usado como fuente de energía desde el principio de los tiempos proviene de ella.”

Josep Roca-Imma Puig, Rere les vinyes. Un viatge a l’ànima dels vins, Rosa dels vents, Barcelona, 2016, donde hablan con algunos naturalistas/vitivinicultores fundamentales en su vida y en la mía.

Dicen

Lalou Bize-Leroy, p.95: “yo creo que la vida está en todas las cosas. Los animales están vivos. Todo está vivo. Todo es vida y tiene conciencia. La planta también es vida y tiene una cierta conciencia, se siente querida, se siente cuidada… yo pienso que posee el embrión de una mínima conciencia. A mi las viñas me dan mucho, mucho, mucho…”

Reinhard Löwenstein, p.155: “podemos comprender un vino cuando tenemos el valor de dejar de lado nuestras limitaciones racionales y culturales. Sentir es entender…” (Paráfrasis) Cuando bebes no solo lo bebes, también lo sientes, y si lo sientes, no hay diferencia alguna entre aquello que bebes y tú, porque llega un momento en que lo que bebes pasa a formar parte de tu cuerpo y de tu espíritu… Porque no se trata solo de beber, hay que beber y sentir.

(Paráfrasis) Cuando hacemos vino trabajamos con la idea de proporcionar a la gente la posibilidad de sentir desde el nivel más primigenio, más básico, hasta el más complejo posible. El concepto de vino que a mí me gusta está relacionado con la idea de emancipación. Haciendo vino intentamos ayudar a la gente a descubrir cosas que no soñaban que pudieran llegar a existir, aunque probablemente ya estaban en ellos. Es, pues, una manera de despertarnos y de despertarles, una manera lúcida, cómplice y hermosa de emanciparse de la ignorancia y de ayudar a la gente a ver y a sentir utilizando su propia experiencia y la memoria de la sensibilidad adquirida.

Matías Michelini, p.201: (paráfrasis) la naturaleza nos enseña las cosas sencillas. La no-complejidad, la no-estructuración. La naturaleza nos aporta sencillez, humildad, capacidad de observación y de comprensión, perplejidad, placer y experiencia, nos da vida, nos da aromas, nos da afecto. Creo que la naturaleza nos lleva a un mundo distinto en el que más que pensar mucho, aquello que aprendemos es a sentir!

Porque

(Elisabetta Foradori, p.330:)  “no es fácil el viaje de vuelta a la Madre Tierra, recuperar la capacidad de moverse dentro de los ciclos temporales; acercarse a un contacto más íntimo con el suelo; eliminar los prejuicios y ahuyentar los miedos. Cuando trabajas con la naturaleza y no contra ella, te involucras en un viaje apasionante y complejo; cuando cambias la sensibilidad y perfeccionas tu capacidad para escuchar, compartes el espíritu y las costumbres del agricultor de toda la vida… hoy produzco uva y vinos que son la auténtica expresión de mi tierra.”

Pierre Overnoy, p.263: (paráfrasis) se puede llegar a la emoción desde la ligereza, la discreción, la sutilidad y la visión incisiva de un sabor acídulo y con una limpidez física que es turbia; pero sobre todo, se llega con una transparencia filosófica aleccionadora… la auténtica “transparencia” nunca tendrá relación con la normativa de un consejo regulador o con un filtro… un vino puede ser claro y limpio físicamente pero turbio en espíritu. Y, por el contrario, la auténtica transparencia  es un concepto más filosófico y de manera de hacer las cosas, que físico.

John Wurdeman, pp.362-363: (paráfrasis) si hay más vida en la viña, habrá más vida en la copa, así de sencillo. En muchos de los viñedos más importantes y famosos del mundo ni un pájaro comería su uva… cuanto menos intervenga la mano del hombre, más espacio se deja a la naturaleza. Cuando la mano del hombre es más activa, no deja que la naturaleza participe tanto. Y hay más armonía en la naturaleza que en el hombre…

Elisabetta Foradori, p.334: (paráfrasis) si un vino está vivo, lleno de vida, tiene alma porque no es solo materia, sino que  es una energía que supera al hombre físico y llega a su espíritu. En este sentido, elaborar un vino equivale a reproducir el proceso de la vida y de la muerte, tiene relación con cómo la uva transporta las diferentes energías al vino y éste las transforma para no morir, sino para renovarse. Y si son energía, pueden cambiar de forma pero jamás pueden dejar de serlo ni morir. El vino es vida y su belleza reside en esta capacidad suya de intercambio constante. Y como la vida misma, no entiende de normas. Tiene que ver con el instinto porque nos conecta con lo más profundo de nuestro ser. La energía que llamamos vida, como la que llamamos vino, si es verdadera, comporta una transformación constante.

Matías Michelini, p.206: (paráfrasis) un buen vino es el que tiene energía, electricidad, cosa que no todos tienen… cuando encuentras uno de estos vinos, nadie tiene que decírtelo… lo sientes y basta: está en la copa, está en ti. Cuando bebes un vino de estos, sientes una energía y una fuerza que te pone la piel de gallina, todo se detiene a tu alrededor y el vino y la persona que lo han hecho te hablan directamente. Porque este tipo de vinos son, casi siempre, como las personas que los hacen… Cuando esto sucede, lo mejor que puedes hacer es ir a buscar a esa persona y ver, vivir y beber los vinos con ella allí donde los hace.

Porque

(Pierre Overnoy, p.281) “¿es que se pueden hacer las cosas de una forma distinta a como eres?”

Henry David Thoreau, Volar, Pepitas de calabaza ed., Logroño, 2016, p.33: (paráfrasis) el suelo está casi desnudo. Todos han salido y quienes tienen que trabajar los campos están contentos. Voy por Sleepy Hollow hacia Great Fields. Me apoyo en una valla y escucho el aire, que parece líquido como el canto de los pájaros. Mi vida forma parte del infinito. El aire es tan profundo como nuestra propia naturaleza. Me muevo para pedir cosas nuevas a la existencia. Quiero trascender mi rutina diaria y la de los que me acompañan… pido que la vida de este otoño intenso que ahora vivo quede grabada en mi memoria. Y ojalá me atreva a hacer aquello que nunca he hecho. Ojalá alcance la perseverancia  que jamás he tenido. Y ojalá pueda purificarme de nuevo, en cuerpo y alma, como si lo hiciera con fuego y agua. Y que lo que digo y escribo no desmerezca las estaciones. Ojalá pueda obligarme a ser cazador de lo hermoso, lo auténtico y lo conmovedor. Y que no se me escape nada y encuentre las palabras precisas y sencillas para explicarlo.

Cuando huelo naturaleza, respiro poesía.

Mauricio Bach, en “Retorn literari a la natura”, La Vanguardia. Cultura/s, n.759, del sábado, 7 de enero de 2017, p.22, sobre aquello que los anglosajones llaman “nature writing” (presentando libros que no tienen nada que ver, en apariencia, con el vino pero que han sido escritos por Thoreau, Giono, Rebanks, etc.): estamos hablando de “la exploración de una relación armónica con la naturaleza conectada a una conciencia ecológica de preservación de un medio sometido a la explotación humana; la búsqueda, en esta naturaleza, de unos ideales de pureza y unas esencias perdidas o difuminadas por la vida moderna, gracias a la cual (búsqueda) la naturaleza adquiere la entidad del Edén al que se vuelve; del paraíso en el que se recupera un orden armónico –una idea conectada con la del ingenuo salvaje roussoniano-; y, finalmente, aparece también un componente de doble viaje: espiritual y de reencuentro con uno mismo. De tal manera que la naturaleza adquiere también una dimensión panteísta y trascendental, y sirve de vehículo iniciático para el reconocimiento de uno mismo.”

Ni más ni menos, es lo que yo busco cuando pienso en el viaje que implica el conocimiento de la naturaleza a través de quien cultiva cepas y hace vino de la forma más auténtica posible. Y es la voluntad que siento de explicarlo. Y todo, al fin y al cabo, para conocer algo mejor mi encaje en la naturaleza y cómo puedo ayudar a difundir la idea de plenitud que la actividad de ciertas personas y su mirada sobre la viña me transmiten a través de sus vinos. ¿Se puede explicar de una forma más sencilla que diciendo, a partir de esta reflexión, que aunque me gusten vinos muy distintos, no todos tienen el mismo valor ni sirven de la misma forma a mi propósito?

Reivindico una relación con la naturaleza a través de las viñas y el vino, y a través de las personas que demuestran con su manera de ser, de hacer y de mirar la tierra que, ellos también, son naturalistas, transmisores de la sabiduría de la contemplación y de la fuerza y la energía de la transformación. Con sus ojos, gestos sencillos pero trascendentes y vinos nada triviales, quiero llegar a entender de otra forma a la naturaleza hecha vino.

Porque amo al vino, escribo naturaleza. Porque amo a la naturaleza, no bebo cualquier vino.

Nota bene: cuando un texto va entrecomillado, la cita es literal y referenciada. Cuando se advierte, en paréntesis, “(Paráfrasis)”, y hay una referencia bibliográfica concreta, se trata de un desarrollo mío del texto de otro autor. Cuando no hay comillas ni paráfrasis identificada, el texto es mío.

12 comentarios:

biodinamicos del sur dijo...

Hola Joan.

Qué bien que te dejes caer por aquí en vez en cuando. El texto me parece genial.

Un abrazo

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muchísimas gracias, biodinamicos del sur!!! Es un placer reencontrarse en la lectura y en los vinos!
Abrazo!
Joan

Jose dijo...

Echar de menos.

Echo de menos tu blog, caro Joan.

Abrazotes,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

Querido Jose,
sé o intuyo (no siempre es lo mismo ni funciona de la misma manera) que mucha gente no vive con la misma intensidad lo que cada semana escribo en EPS y lo que escribía en el blog. Lo que hago en EPS lo escribo con la misma intensidad e intencionalidad que lo que hacía en el blog, pero, ay, con menos espacio... Pero los vinos y las personas y las ideas son las mismas, las que subyacen en este escrito del blog sobre "nature writing" a la vínica! Es cierto: hay cosas que no se pueden escribir en EPS y por eso, en la medida que mi tiempo lo permita, intentaré escribir alguna cosita más en el blog.
Aunque sea cada seis meses, el blog nunca murió: es bueno que note las estaciones y vaya renaciendo cada cuando su redactor note primaveras y subidones y la necesidad de contar cosas en más de 200 palabras, pongamos.
Un abrazo y mil gracias por estar ahí siempre, lector atento y sensible como pocos!
Abrazo!
Joan

Jose dijo...

Caro Joan,
te leo, siempre. También en EPS. Pero se me hace corto. Me faltan palabras. Soy de esos tipos que dicen mefistofélico en lugar de diabólico. ¡Hasta sílabas me faltan para según que sensaciones o sentimientos!

Abrazotes,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

Confieso, querido Jose, que también a mí se me hace corto... Cuando escribo lo que siento y ni atiendo a la cantidad de palabras que se me pide, siempre me "sobra"... Casi nunca casa aquello que quiero decir con aquello que el espacio que me dan requiere. En ese sentido es, en efecto, un pequeño desastre porque en no pocos casos no sobran, en mi opinión palabras, falta espacio... Y tengo que recortar, claro... y el texto, creo, vuelve a quedar bien, sí, pero con menos cosas de las que quería decir para ese vino, esa bodega, las personas, sus historias...
Es así, llevas razón.
Abrazo!
Joan

Jose dijo...

... cuando recorto palabras de lo escrito siento que no escribo lo que siento, si no lo que la contraparte quiere oir. Y me siento incómodo. Cercenado en quien soy, lo que digo y lo que siento.

Abrazotes,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

Yo no lo vivo tampoco como una mutilzación, Jose. Exageraría mucho si así pensara y no es tampoco como lo siento. Me cuesta a veces, sin duda, pero también le veo la parte positiva: escribir es un ejercicio muy complejo para mí, una artesanía de horas y trabajo duro en el que nada se da por definitivo ni publicándolo... Soy, con los años, cada vez más virgiliano, aunque me gustaría ser, también, horaciano. Lo segundo lo dejo por razones obvias (no puedo escribir y dejar olvidadas las cosas en el cajón, a ver cómo "sonarán" tras unos meses...); lo primero, lo aplico a rajatabla: escribir, leer, releer, corregir, cambiar, dejar que otras personas lo lean, escuchar. Cada artículo en EPS es así y eso, sin duda, hace que yo también mejore mi proceso artesanal! Aunque no sea siempre con las palabras que me salieron del fondo del teclado!
Un abrazo!
Joan

Jose dijo...

Y es como debe ser caro Joan. Escribir es un ejercicio de muchas elementos, y un esfuerzo, para el que escribe; y también debiera serlo para el que lo lee.

Abrazotes,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

Siempre lo he pensado así, Jose, aunque la gracia suprema consiste, a mi modo de ver, en que quien escribe lo haga tan bien que no se note su esfuerzo; y que quien lo recibe, lo haga tan natural que no note el esfuerzo que hace para la lectura.
Abrazo!
Joan

Bodega Kirios de Adrada dijo...

Emocionante artículo para nosotros como viticultores ecológicos que vivimos en el campo, del campo y para el campo. Muchas gracias Joan por lo bien que sabes decir las cosas. Un abrazo desde Adrada de Haza, nuestro pequeño pueblo de Castilla.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Querido Jesús, el pueblo es pequeño pero vuestra bodega es enorme! La deuda de todo tipo que tenemos con vosotros es enorme y este pequeño tributo es eso, un homenaje a quienes hacéis las cosas como vosotros!
Un abrazo y hasta el próximo vino!
Joan

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