14 abril, 2017

Mundos por cartografiar


Confesiones de un explorador que quiere compartir. Con la lectura de William Finnegan, Años salvajes. Mi vida y el surf (Barbarian Days: A Surfing Life), Libros del Asteroide, Barcelona, 2017 , traducción de Eduardo Jordá.

P.248: “Un escalofrío de mustia tristeza se apoderó de mí y un dolor que provenía de algo que no era exactamente la añoranza. Tenía la sensación de haberme salido de los límites del mundo conocido. Eso no me importaba: había muchas maneras distintas de cartografiar el mundo”.

P.249: “cerré los ojos. Sentí el peso de los mundos sin cartografiar, de los lenguajes por nacer. Y eso era justamente lo que yo iba buscando: no lo exótico, sino el vasto conocimiento que te permite descubrir lo que cada cosa es”.

Hay vinos y personas que te permiten

cartografiar sensaciones sin haber pisado la tierra donde crecen las uvas que las provocan.

Reconocer a esos vinos y personas porque compartes la intimidad que se encuentra en su nacimiento. Sin conocer físicamente a la persona que los hace.

Descubrir y conocer lo que cada cosa es más allá de las fronteras de lo reconocible porque sientes realmente qué es. Y porque lo sientes sin que nadie te haya dicho nada, sabes.

En el mundo de las sensaciones, se llega del sentimiento al conocimiento través de la energía de la emoción.

Sin emoción no hay sentimiento ni conocimiento ni reconocimiento.

Hawaii

¿Cómo cartografiar una emoción sin brújulas ni mapas? ¿Cómo describirla? Cómo ponerle palabras y situarla en un mapa que no existe? Nadie te lo puede contar. Yo sé cómo “poner alfileres”, que son palabras, en un mapa por dibujar, en un vino que no conocía, en una persona a la que no había encontrado jamás. Todos podemos hacerlo a partir de nuestro sentimiento y nuestros recuerdos. Y con nuestras palabras.

Cada palabra está por nacer para llenar de contenido los lugares de un mapa de emociones que todavía no hemos descubierto.

La toponimia de un mapa vínico por hacer, de un mundo de sensaciones por cartografiar, llena de sentido y de esperanza la vida del explorador. Nunca sabes cuándo entrarás en un territorio desconocido, pero siempre andas buscando esa puerta.

Por mucho que se empeñen en contarte historias, hay vinos y personas que no te permiten hacer ninguna de estas cosas. Parece que lo tienen todo claro pero no te permiten ver ni sentir.

¿Quién va más a ciegas? Repito (p.249 del libro de Finnegan): “…sino el vasto conocimiento que te permite descubrir lo que cada cosa es”: uastus es un adjetivo latino que significa muchas cosas en una familia de palabras relacionada con la grandeza. Finnegan tiene al océano en su cabeza, siempre, desde niño. Y cuando se usa “vasto” (confieso no tener el original inglés cuando escribo este post: parto de la traducción) para hablar de mar o de grandes extensiones, se alude a algo “que no tiene fin”. El cielo es inabarcable, no tiene fin: es vasto. El océano es enorme y poderoso, la vista jamás puede abarcarlo entero: es vasto. Así también el conocimiento. La capacidad física de cada cual para poseerlo y retenerlo existe, pero la ambición y la voluntad de pisar tierra desconocida para cartografiar nuevas emociones tiene que ser insaciable e inabarcable en cada uno de nosotros. Siempre. Como el cielo o el océano. Tiene que ser, en este sentido, vasta.

La limitación física no puede ser excusa para que el explorador no aspire al vasto conocimiento que le permitirá llegar a la esencia de lo que descubra.

Además: Alice Gregory, “The Riders of the Waves”, en The New York Review of Books, 13 de agosto de 2015 (su recensión del libro de Finnegan en mi traducción):

“Hay un pasaje cerca del inicio de Middlemarch  en el que el narrador describe la vista a través de una ventana. Esta descripción es la mejor que he leído yo jamás sobre el placer de conocer un lugar íntimamente: ‘los pequeños detalles daban a cada campo una fisiognomía particular, querida a los ojos de quien la había visto desde la infancia’ escribe George Eliot… Esta capacidad para la familiaridad geográfica conforma un tipo de conocimiento visceral, que se obtiene orgánicamente y que se atrofia con los años… Conocer un lugar a través del corazón es un lujo raramente ofrecido a los adultos”.

Creo, con George Eliot (que fue seudónimo de Mary Anne Evans), que los pequeños detalles son los que te permiten conocer en profundidad lo que sea. Pero también creo (y aquí no coincido con Alice Gregory) que si compartimos la idea de conocimiento como algo que se puede adquirir en la infancia, la juventud o la edad adulta, entonces siempre estaremos mentalmente preparados para una eterna “infancia” exploradora. En realidad, creo que esto es lo que William Finnegan nos propone: mantener una actitud salvaje y atrevida ante la frontera de lo desconocido, querer pasar al otro lado. Encontrar nuevas maneras de cartografiar un mundo desconocido.

“Conocer algo a través del corazón”, del sentimiento y de la emoción, es una puerta que cierto tipo de vinos me abre. Es un conocimiento visceral y muy orgánico, sin duda, muy vinculado a la tierra y a la transformación de la uva. Para llegar a él solo hay que estar dispuesto a verlo y sentirlo todo con los ojos de la “infancia” y con el sentimiento del explorador que se encuentra ante “mundos” por cartografiar y con  sensaciones a las que nombrar por primera vez.

27 marzo, 2017

A propósito de James Rebanks

Una cuestión de generaciones: a propósito del libro de James Rebanks, La vida del pastor. La historia de un hombre, un rebaño y un oficio eterno, Penguin Random House, Barcelona, 2016.

“Una cuestión de generaciones” me viene a la cabeza tras charlas, botellas y emociones con Joan Asens, del Masroig; Toni Carbó, de Subirats; y Albert Domingo de Les Ordes (Aiguamúrcia). Por decirlo con las palabras que corresponden, Joan de Cal Nicolau; Ton de Cal Ton de la Salada y Albert de Mas Tuets. Ellos son (junto con muchos otros que no cito, pero de los que podría explicar historias parecidas), la parte visible de un hilo de generaciones que llega hasta hoy. Joanet de Mas d’en Ferran, Jaumet de Cal Pati y Albert de Mas Tuets, son los eslabones necesarios para que los vinos de Albert Domingo en Mas Tuets estén empezando a emocionar. Antoni Carbó Pinyol, Antoni Carbó Gibert –Tonet-, y Ton Carbó Ferrer –Ton-  fueron los brazos y las voluntades que Antoni Carbó Galimany necesitaba para crear el Celler La Salada, un “nuevo” referente para el Penedès y para todos. Todos ellos, y sus descendientes (ya tenemos a un Ton Carbó Serra!), pertenecen a Cal Ton de La Salada. Nicolau, Ramon y Elionor (entre Cal Nicolau, Cal Tano y Cal Sens) abrieron el camino para que Joan Asens Masdeu (una de las almas de Orto Vins) y su hijo Genís sean hoy una de las realidades más importantes del Montsant desde El Masroig.

Les Tallades de Cal Nicolau y La Coma del Genís, Mas Tuets y L’Ermot son, en este sentido, vinos que se dejan beber como pocos, vinos que transmiten su tierra y hacen vibrar, vinos que trasladan la energía y personalidad de quienes los hacen.

Pero son mucho más que eso.

James Rebanks, La vida del pastor..., p.27: (paráfrasis) “mi abuelo fue, simplemente, uno de los miembros de esa gran mayoría silenciosa y olvidada de personas que vivieron, trabajaron, amaron y murieron sin dejar demasiado testimonio escrito de que alguna vez pasaron por aquí. Para el resto del mundo, mi abuelo fue en esencia un don nadie, y sus descendientes seguimos siéndolo. Pero de eso se trata”. ¿De eso se trata, me pregunto yo? Los paisajes como el nuestro fueron creados, y aún perviven, gracias a los esfuerzos de los “don nadie”… esta es una tierra de gente modesta que sabe trabajar duro. Quizá la verdadera historia de la tierra deba ser la historia de los "don nadie", pero al mismo tiempo, todos deberían saber que el bisabuelo de Joan Asens, Nicolau, ayudó a construir con sus manos el puente que uniría el Masroig con el Molar; como todo el mundo debería también saber que el bisabuelo y el abuelo de Ton de la Salada hicieron prosperar a los propietarios de Can Bas y que al abuelo, Tonet (con su hermano Jaume), lo apodaron “el cuatro brazos” porque trabajaba más fuerte y rápido que nadie; o que el abuelo de Albert de Mas Tuets, Joanet, cavó con sus propias manos, en la masovería en la que vivía y trabajaba, unos enormes lagares de más de 5000L. Todos, en fin, deberían también saber que una viña centenaria de picapoll tinto sobrevive y emociona en Les Tallades que Nicolau plantó; y que L’Ermot de macabeo, plantado en la tierra pobre que todos rechazaban, da hoy uno de los grandes vinos blancos de este país; o que los lagares y las terrazas que Joanet de Mas d’en Ferran construyó, respiran una vida nueva. Todos conocen, más o menos, a Joan Asens del Masroig, a Toni Carbó de Subirats y a Albert Domingo de Les Ordes (Aiguamúrcia). Pero nadie debería olvidar que la verdadera historia de su tierra, del paisaje y de los sabores que les y nos hacen ser como hoy somos la han construído “donnadies” como Nicolau, Tonet o Joanet.

P.56: “A lo largo de aproximadamente la última década, mi padre y yo hemos ido adoptando deliberadamente un modelo más tradicional y anticuado para nuestro sistema de cría, y hemos vuelto a un patrón que minimiza los aportes externos y los gastos, porque eso nos ayuda a escapar de la espiral de costes que está acabando con las pequeñas granjas como la nuestra. Y porque poco a poco nos hemos ido dando cuenta de que los sistemas tradicionales aún funcionan”.

En la alimentación del ganado y en la vida de una granja (por lo tanto, en qué comemos), se basa una parte del concepto de la biodinámica de Rudolph Steiner. En el fondo, se trata de darse cuenta de que un sistema más tradicional y que atiende desde la tierra a las necesidades de la tierra, es mejor para todos: para la propia tierra, para sus animales y plantas y para las personas que trabajan con ella y viven de ella. También, por supuesto, para los que lo vemos desde más lejos pero comemos y bebemos de ella buscando raíces y autenticidad. 

P.81: “El respeto iba asociado  sobre todo a la calidad de las ovejas  o las vacas de ese hombre o mujer, al cuidado de su granja, o a la pericia que demostraran en su trabajo y su gestión de la tierra. La comunidad tenía a los buenos pastores  y pastoras en la más alta estima, independientemente de que a los ojos de la modernidad fueran ‘simples empleados’”.

“Respeto” es la palabra clave: respeto hacia el trabajo bien hecho en el campo y en la bodega, respeto hacia las personas que a los ojos de la comunidad mejor hacían su trabajo, al margen de su condición social o de si eran o no propietarias de la tierra y los animales con que trabajaban. Menos "bla bla bla" y más fijarse en las cosas del campo y de la bodega, con transparencia y honestidad. Sólo así sabremos a quién tenemos que respetar y por qué, al margen de nombres, famas, etiquetas, ferias y propiedades.

P.210: “Sostengo respetuosamente que el trabajo, la labor y los usos y costumbres que han permanecido impertérritos durante siglos deben primar sobre el entretenimiento improductivo”. (Beatrix Potter, conocida como señora Heelis, en una carta a The Times de enero de 1912, en la que protesta por la instalación de una fábrica aeronáutica junto al lago Windermere).

P.250: “Clare” (John Clare, el poeta campesino) “vio la desconexión que se estaba creando entre la gente y la tierra, algo que desde entonces  solo ha empeorado año tras año”… “No hay nada mejor que trabajar en estas montañas. Al menos cuando no estás empapado o helándote, pero incluso entonces, te hace sentir vivo de una forma que yo no consigo sentirme en la vida moderna tras la vitrina. Aquí arriba sientes la emoción de lo intemporal. Siempre me ha gustado la sensación de estar perpetuando algo más grande que yo, algo que se remonta, a través de otras manos y de otros ojos, hasta las profundidades del tiempo”.

Veo en Joan Asens de Cal Nicolau, en Ton Carbó  de Cal Ton de La Salada y en Albert Domingo de Mas Tuets, en su actitud y en sus palabras, en sus gestos y miradas, que ellos también viven esa sensación: ellos perpetúan una historia de generaciones que modela paisajes, viñas, vinos y personas de una manera determinada, modesta, discreta, profundamente enraizada con su tierra y sus costumbres. Tienen el orgullo de quien sabe que, más allá de la condición social, ellos están en sus viñas para permanecer en ellas y para perpetuar algo que les supera, algo que tiene que ver con las manos y las miradas de quienes les han precedido. Transmiten la sensación de que esta es su tierra y de que aquí siguen, mirándola y trabajándola con el máximo respeto, para regalarnos la emoción de lo intemporal en una botella de su vino y con una copa en las manos. 

Son, también, mucho más que una botella o una copa de vino.

James Rebanks BY Phil Rigby in Cumbria Live
James Rebanks por Phil Rigby en Cumbria Live

05 marzo, 2017

La Cave des Nomades

La Cave des Nomades
La Cave des Nomades nace del encuentro entre José Carvalho Moreira, portugués, y Paulina Srzednick, polaca, en Banyuls. Apenas tres Ha sobre suelos de esquisto con todas las orientaciones e influencias posibles, direcciones de los vientos, edades de las plantas, el sol en el amanacer o el atardecer, el mar, las Alberes... Garnacha blanca, gris, tinta, vermentino, cariñena, macabeo. Blancos con apenas maceración, blancos con varios días de maceración, rosados de ensamblaje "todo en uno", tintos despalillados grano a grano.

No hay otra intervención que la del hombre y su mirada sobre la tierra de Banyuls. ¿Cuánta gente ha pasado por allí desde la colonización griega de Ampúrias? ¿Cuanta gente distinta ha trabajado esa tierra y hecho vino? Y siempre llega alguien nuevo, distinto (unos músicos en este caso, José y Paulina), que conecta con lo esencial, con la idea de que una tierra, sus bosques, su mar, sus cepas, sus objetos, su paisaje, sus casas tienen un espíritu, tienen algo que las hace distintas y únicas. Y lo perciben y lo entienden, lo sienten y lo embotellan.

Dicen Héctor García (Kirai) y Francesc Miralles, en su libro ikigai. Els secrets del Japó per a una vida llarga i feliç, Ed. Entramat, Barcelona, 2016 (ISBN 978-84-92920-15-0), p.101, que (paráfrasis) la responsabilidad de un creador de cualquier cosa, sea artista, ingeniero, cocinero, vitivinicultor o apicultor, es capturar el espíritu de la naturaleza para darle nueva vida, respetándola en todo momento.  Existe una transformación, por supuesto; existe una manipulación, también, de esa naturaleza, pero para que sigamos encontrándola en el "objeto" que ha construido el artesano, éste tiene que ser hecho desde el respeto y el conocimiento.

Así, los vinos de La Cave des Nomades de José y Paulina: el hombre en su unión con la naturaleza (no frente o contra ella) trabaja mucho, y con sus manos; no agrede; no usa sustancias químicas extrañas (en este caso sólo biodinámica) y ya desde la vendimia, altera lo menos posible los sabores esenciales del zumo de la uva. Y lo que uno bebe es la energía de esa tierra, el sabor de ese mar, la fuerza de ese esquisto, la frescura de sus vientos y la sonrisa de José y de Paulina. Su blanco de garnacha gris, Les Rhizomes des Sorcières me hundió en las profundidades de la tierra; y su clarete "todo en uno" L'Arlequin Errant (ambos 2016) me encaramó a una nube de color rosa que paseaba, amable, por la Côte Vermeille. Su ancestral de macabeo Pet Zeppelin 2016 acompañará con un susurro de frescor las mejores conversaciones de este próximo solsticio.  Y etc. Cuando las cosas son esenciales y se hacen con este espíritu, no hay gestos vanos ni vinos superficiales. Todo merece la pena.

La Cave des Nomades, Jose y Paulina, muestran cómo la dinámica de la coexistencia entre el hombre y la naturaleza hecha cepa se mueve gracias a la sonrisa de la complicidad. En su caso, esta dinámica se traduce en felicidad y en abundancia. No hablo de riqueza: hablo de generosidad en el trabajo y con la tierra, que llega a los vinos y a las copas en forma de sonrisa y de abundancia, de plenitud de aromas, sabores y sensaciones. Ellos  llaman a eso "la abundancia de la coexistencia". Pocas veces había leído yo un titular en una botella tan apropiado para el tipo de vida y de vinos que ellos transmiten.

18 febrero, 2017

Because I love wine, I write nature (cast)

Porque amo al vino, escribo naturaleza. Ideas que explican una actitud

Jean Giono, Las riquezas verdaderas, Errata naturae, Madrid, 2016, p.81: (paráfrasis) hace tiempo que busco los gestos primordiales en campos y pueblos, en los corrales de las granjas y en las plazas, en los atardeceres del otoño… cuando llega este tiempo del año, los hombres se reúnen bajo la protección del gran olmo y arreglan juntos sus aperos, y charlan. Y su palabra pausada es, cada vez más, como uno de sus trabajos, porque intentan averiguar de forma esforzada (es la mejor manera de hacer las cosas) los misterios del matrimonio que han contraído con la tierra. Cada vez que topo con uno de estos gestos primordiales, encuentro en él una fuerza enorme, encuentro en ellos una solidez y unos fundamentos extraordinarios. Y siempre me digo, ante cosas tan buenas y sinceras: “los hombres sabrán verlas y sabrán utilizarlas”.

Henry David Thoreau, Walden, Errata naturae, Madrid, 2015, p.229: “me complace pensar que el sentido del gusto, por lo general grosero, me ha provisto de una percepción intelectual, que la inspiración me llegaba desde el paladar, que algunas bayas comidas en la ladera de una colina han alimentado mi genio. ‘Si el alma no es dueña de si misma’ (dice Tseng-tse) ‘miramos sin ver, escuchamos sin oír, comemos sin distinguir los sabores de los alimentos.’ Quien distingue el verdadero sabor de sus alimentos nunca será un glotón.”

P.339: (paráfrasis) la vida más dulce es aquella que se acerca a la esencia de las cosas y no te reclama un gesto de frivolidad… no hace falta demasiado dinero para tener aquello que el espíritu necesita.

Stefano Mancuso-Alessandra Viola, Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2016, p.36: “La planta –escribía a principios del siglo pasado el botánico ruso Kliment Timiriázev (1843-1920)- es el eslabón que une la tierra con el Sol y, de hecho, casi todo lo que el ser humano ha usado como fuente de energía desde el principio de los tiempos proviene de ella.”

Josep Roca-Imma Puig, Rere les vinyes. Un viatge a l’ànima dels vins, Rosa dels vents, Barcelona, 2016, donde hablan con algunos naturalistas/vitivinicultores fundamentales en su vida y en la mía.

Dicen

Lalou Bize-Leroy, p.95: “yo creo que la vida está en todas las cosas. Los animales están vivos. Todo está vivo. Todo es vida y tiene conciencia. La planta también es vida y tiene una cierta conciencia, se siente querida, se siente cuidada… yo pienso que posee el embrión de una mínima conciencia. A mi las viñas me dan mucho, mucho, mucho…”

Reinhard Löwenstein, p.155: “podemos comprender un vino cuando tenemos el valor de dejar de lado nuestras limitaciones racionales y culturales. Sentir es entender…” (Paráfrasis) Cuando bebes no solo lo bebes, también lo sientes, y si lo sientes, no hay diferencia alguna entre aquello que bebes y tú, porque llega un momento en que lo que bebes pasa a formar parte de tu cuerpo y de tu espíritu… Porque no se trata solo de beber, hay que beber y sentir.

(Paráfrasis) Cuando hacemos vino trabajamos con la idea de proporcionar a la gente la posibilidad de sentir desde el nivel más primigenio, más básico, hasta el más complejo posible. El concepto de vino que a mí me gusta está relacionado con la idea de emancipación. Haciendo vino intentamos ayudar a la gente a descubrir cosas que no soñaban que pudieran llegar a existir, aunque probablemente ya estaban en ellos. Es, pues, una manera de despertarnos y de despertarles, una manera lúcida, cómplice y hermosa de emanciparse de la ignorancia y de ayudar a la gente a ver y a sentir utilizando su propia experiencia y la memoria de la sensibilidad adquirida.

Matías Michelini, p.201: (paráfrasis) la naturaleza nos enseña las cosas sencillas. La no-complejidad, la no-estructuración. La naturaleza nos aporta sencillez, humildad, capacidad de observación y de comprensión, perplejidad, placer y experiencia, nos da vida, nos da aromas, nos da afecto. Creo que la naturaleza nos lleva a un mundo distinto en el que más que pensar mucho, aquello que aprendemos es a sentir!

Porque

(Elisabetta Foradori, p.330:)  “no es fácil el viaje de vuelta a la Madre Tierra, recuperar la capacidad de moverse dentro de los ciclos temporales; acercarse a un contacto más íntimo con el suelo; eliminar los prejuicios y ahuyentar los miedos. Cuando trabajas con la naturaleza y no contra ella, te involucras en un viaje apasionante y complejo; cuando cambias la sensibilidad y perfeccionas tu capacidad para escuchar, compartes el espíritu y las costumbres del agricultor de toda la vida… hoy produzco uva y vinos que son la auténtica expresión de mi tierra.”

Pierre Overnoy, p.263: (paráfrasis) se puede llegar a la emoción desde la ligereza, la discreción, la sutilidad y la visión incisiva de un sabor acídulo y con una limpidez física que es turbia; pero sobre todo, se llega con una transparencia filosófica aleccionadora… la auténtica “transparencia” nunca tendrá relación con la normativa de un consejo regulador o con un filtro… un vino puede ser claro y limpio físicamente pero turbio en espíritu. Y, por el contrario, la auténtica transparencia  es un concepto más filosófico y de manera de hacer las cosas, que físico.

John Wurdeman, pp.362-363: (paráfrasis) si hay más vida en la viña, habrá más vida en la copa, así de sencillo. En muchos de los viñedos más importantes y famosos del mundo ni un pájaro comería su uva… cuanto menos intervenga la mano del hombre, más espacio se deja a la naturaleza. Cuando la mano del hombre es más activa, no deja que la naturaleza participe tanto. Y hay más armonía en la naturaleza que en el hombre…

Elisabetta Foradori, p.334: (paráfrasis) si un vino está vivo, lleno de vida, tiene alma porque no es solo materia, sino que  es una energía que supera al hombre físico y llega a su espíritu. En este sentido, elaborar un vino equivale a reproducir el proceso de la vida y de la muerte, tiene relación con cómo la uva transporta las diferentes energías al vino y éste las transforma para no morir, sino para renovarse. Y si son energía, pueden cambiar de forma pero jamás pueden dejar de serlo ni morir. El vino es vida y su belleza reside en esta capacidad suya de intercambio constante. Y como la vida misma, no entiende de normas. Tiene que ver con el instinto porque nos conecta con lo más profundo de nuestro ser. La energía que llamamos vida, como la que llamamos vino, si es verdadera, comporta una transformación constante.

Matías Michelini, p.206: (paráfrasis) un buen vino es el que tiene energía, electricidad, cosa que no todos tienen… cuando encuentras uno de estos vinos, nadie tiene que decírtelo… lo sientes y basta: está en la copa, está en ti. Cuando bebes un vino de estos, sientes una energía y una fuerza que te pone la piel de gallina, todo se detiene a tu alrededor y el vino y la persona que lo han hecho te hablan directamente. Porque este tipo de vinos son, casi siempre, como las personas que los hacen… Cuando esto sucede, lo mejor que puedes hacer es ir a buscar a esa persona y ver, vivir y beber los vinos con ella allí donde los hace.

Porque

(Pierre Overnoy, p.281) “¿es que se pueden hacer las cosas de una forma distinta a como eres?”

Henry David Thoreau, Volar, Pepitas de calabaza ed., Logroño, 2016, p.33: (paráfrasis) el suelo está casi desnudo. Todos han salido y quienes tienen que trabajar los campos están contentos. Voy por Sleepy Hollow hacia Great Fields. Me apoyo en una valla y escucho el aire, que parece líquido como el canto de los pájaros. Mi vida forma parte del infinito. El aire es tan profundo como nuestra propia naturaleza. Me muevo para pedir cosas nuevas a la existencia. Quiero trascender mi rutina diaria y la de los que me acompañan… pido que la vida de este otoño intenso que ahora vivo quede grabada en mi memoria. Y ojalá me atreva a hacer aquello que nunca he hecho. Ojalá alcance la perseverancia  que jamás he tenido. Y ojalá pueda purificarme de nuevo, en cuerpo y alma, como si lo hiciera con fuego y agua. Y que lo que digo y escribo no desmerezca las estaciones. Ojalá pueda obligarme a ser cazador de lo hermoso, lo auténtico y lo conmovedor. Y que no se me escape nada y encuentre las palabras precisas y sencillas para explicarlo.

Cuando huelo naturaleza, respiro poesía.

Mauricio Bach, en “Retorn literari a la natura”, La Vanguardia. Cultura/s, n.759, del sábado, 7 de enero de 2017, p.22, sobre aquello que los anglosajones llaman “nature writing” (presentando libros que no tienen nada que ver, en apariencia, con el vino pero que han sido escritos por Thoreau, Giono, Rebanks, etc.): estamos hablando de “la exploración de una relación armónica con la naturaleza conectada a una conciencia ecológica de preservación de un medio sometido a la explotación humana; la búsqueda, en esta naturaleza, de unos ideales de pureza y unas esencias perdidas o difuminadas por la vida moderna, gracias a la cual (búsqueda) la naturaleza adquiere la entidad del Edén al que se vuelve; del paraíso en el que se recupera un orden armónico –una idea conectada con la del ingenuo salvaje roussoniano-; y, finalmente, aparece también un componente de doble viaje: espiritual y de reencuentro con uno mismo. De tal manera que la naturaleza adquiere también una dimensión panteísta y trascendental, y sirve de vehículo iniciático para el reconocimiento de uno mismo.”

Ni más ni menos, es lo que yo busco cuando pienso en el viaje que implica el conocimiento de la naturaleza a través de quien cultiva cepas y hace vino de la forma más auténtica posible. Y es la voluntad que siento de explicarlo. Y todo, al fin y al cabo, para conocer algo mejor mi encaje en la naturaleza y cómo puedo ayudar a difundir la idea de plenitud que la actividad de ciertas personas y su mirada sobre la viña me transmiten a través de sus vinos. ¿Se puede explicar de una forma más sencilla que diciendo, a partir de esta reflexión, que aunque me gusten vinos muy distintos, no todos tienen el mismo valor ni sirven de la misma forma a mi propósito?

Reivindico una relación con la naturaleza a través de las viñas y el vino, y a través de las personas que demuestran con su manera de ser, de hacer y de mirar la tierra que, ellos también, son naturalistas, transmisores de la sabiduría de la contemplación y de la fuerza y la energía de la transformación. Con sus ojos, gestos sencillos pero trascendentes y vinos nada triviales, quiero llegar a entender de otra forma a la naturaleza hecha vino.

Porque amo al vino, escribo naturaleza. Porque amo a la naturaleza, no bebo cualquier vino.

Nota bene: cuando un texto va entrecomillado, la cita es literal y referenciada. Cuando se advierte, en paréntesis, “(Paráfrasis)”, y hay una referencia bibliográfica concreta, se trata de un desarrollo mío del texto de otro autor. Cuando no hay comillas ni paráfrasis identificada, el texto es mío.

15 febrero, 2017

Because I love wine, I write nature (cat)

Perquè estimo el vi, escric naturalesa. Idees que expliquen una actitud.

Jean Giono, Las riquezas verdaderas, Errata naturae, Madrid, 2016, p.81: (paràfrasi) fa temps que busco els gestos primordials en camps  i pobles, en els corrals de les granges i en les places, en els capvespres de la tardor… quan arriba aquest temps, els homes es troben sota la protecció del gran om i arreglen les seves eines tots junts, i xerren. I la seva paraula pausada és, cada vegada més, com una feina, perquè intenten aclarir de manera esforçada (que és la millor manera de fer les coses) els misteris del matrimoni que han contret amb la terra. Cada vegada que m’he topat amb algun d’aquests gestos primordials, hi he trobat una força enorme, he trobat en ells una solidesa i uns fonaments extraordinaris. I sempre em dic, davant de coses  tan bones i sinceres: “els homes sabran veure-les i sabran usar-les.”

Henry David Thoreau, Walden, Errata naturae, Madrid, 2015, p.229: “m’agrada pensar que el sentit del gust que, per norma general, és una mica groller, m’ha proveït d’una percepció intel.lectual, que la inspiració m’arriba des del paladar, que algun dels fruits que he menjat a la vora d’un turó han alimentat el meu enginy.” ‘Si l’ànima no és mestressa d’ella mateixa’ (diu Tseng-tse) ‘mirem sense veure, escoltem sense sentir, mengem sense distingir els sabors dels aliments.’ Qui sap distingir l’autèntic sabor dels seus aliments, mai no serà un golafre.”

P.339: (paràfrasi) la vida més dolça és aquella que s’acosta a l’essència de les coses i no et demana ser frívol… no calen massa diners per tenir allò que l’esperit necessita.

Stefano Mancuso-Alessandra Viola, Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2016, p.36: “La planta –escrivia  a començament del segle passat el botànic rus Kliment Timiriàzev (1843-1920)- és el lloc on la Terra i el Sol s’uneixen i, de fet, quasi totes les coses que l’ésser humà ha usat com a font d’energia des del començament dels temps venen d’ella.”

Josep Roca-Imma Puig, Rere les vinyes. Un viatge a l’ànima dels vins, Rosa dels vents, Barcelona, 2016, on parlen amb alguns naturalistes/vitivinicultors fonamentals a la seva (i a la meva) vida.

Diuen

Lalou Bize-Leroy, p.95: “jo crec que la vida està en totes les coses. Els animals estan vius. Tot està viu. Tot és vida i té consciència. La planta també és vida i té una certa consciència, se sent estimada, se sent cuidada… jo penso que té l’embrió d’una mínima consciència. A mi les vinyes em donen molt, molt, molt…”

Reinhard Löwenstein, p.155: “podem entendre un vi quan tenim el valor de deixar de banda les nostres limitacions racionals i culturals. Sentir és entendre…” (paràfrasi meva) quan beus un vi no només el beus sinó que el sents, i si el sents no hi ha cap diferència entre el que beus i tu, perquè arriba un moment en què el que beus passa a formar part del teu cos i del teu esperit…

(Paràfrasi) quan fem vi treballem amb la idea de proporcionar a la gent la possibilitat de sentir des del nivell més primigeni i bàsic, fins al més complex possible. El concepte del vi que a mi m’agrada està relacionat amb la idea d’emancipació. Fent vi intentem ajudar la gent a descobrir coses que no somien que puguin existir. És una manera de despertar-se i despertar-los, una manera lúcida, còmplice i hermosa d’emancipar-se de la ignorància i d’ajudar la gent a veure i a sentir fent servir la seva pròpia experiència i memòria de la sensibilitat.

Matías Michelini, p.201: (paràfrasi) la natura ens ensenya les coses simples. La no-complexitat, la no-estructuració. La natura ens aporta senzillesa, humilitat, capacitat d’observació i de comprensió, astorament, plaer i experiència, ens dóna vida, ens dóna aromes, ens dóna afecte. Crec que la natura ens porta a un món diferent en què més que pensar molt, el que aprenem és a sentir!

Perquè

(Elisabetta Foradori, p.330:)  “no és fàcil el viatge de tornada a la Mare Terra, recuperar la capacitat de moure’s dins dels cicles naturals; acostar-se a un contacte més íntim amb el sòl; eliminar els prejudicis i dissipar les pors. Quan treballes amb la natura, i no en contra, t’involucres  en un viatge apassionant i complex; quan canvies la sensibilitat i perfecciones la teva capacitat d’escoltar, comparteixes l’esperit i els costums del pagès de tota la vida… avui produeixo raïms i vins que són una veritable expressió de la meva terra.”

Pierre Overnoy, p.263: (paràfrasi) es pot arribar a l’emoció des de la lleugeresa, la discreció, la subtilitat i la visió incisiva d’un sabor acidulat i amb una limpidesa física tèrbola, però sobretot s’hi arriba amb una transparència filosòfica alliçonadora… l’autèntica “transparència” mai no tindrà res a veure amb les normes d’un consell regulador o amb un filtre… un vi pot ser clar i net físicament però tèrbol espiritualment. I en canvi, la veritable transparència és un concepte més filosòfic i de manera de fer les coses que no pas físic.

John Wurdeman, pp.362-363: (paràfrasi) si hi ha més vida a la vinya, hi haurà més vida a la copa, així de senzill. En moltes de les vinyes més importants i famoses del món ni tan sols un ocell es menjaria el raïm… quant menys hi intervé la mà de l’home, més espai es deixa a la natura. Quan la mà de l’home és més activa, no deixa participar tant la natura. I hi ha més harmonia en la natura que en l’home…

Elisabetta Foradori, p.334: (paràfrasi) si un vi és ple de vida, té ànima, perquè no és només matèria, sinó que és una energia que traspassa l’home físic i arriba al seu esperit. En aquest sentit, elaborar un vi equival a reproduir el procés de la vida i de la mort, té a veure amb la manera amb què el raïm transporta les diferents energies al vi i aquestes es transformen per no morir, sinó per renovar-se. I si són energia, poden canviar de forma però mai no deixen de ser-ho! Él vi és vida i la seva bellesa rau en aquesta capacitat seva de canvi constant. I com la vida mateixa, no hi entén de normes. Té a veure amb l’instint i ens connecta amb el més profund del nostre ésser. L’energia que anomenem vida, com la que anomenem vi, si és vertadera, comporta una transformació constant.

Matías Michelini, p.206: (paràfrasi) un bon vi és el que té energia, electricitat, cosa que no tots tenen… Quan trobes un vi d’aquests, ningú no t’ho ha de dir… ho sents i prou. Quan tastes un vi d'aquest tipus, sents una energia i una força que et fa posar la pell de gallina, tot s’atura al teu voltant i el vi i la persona que l’ha fet et parlen directament. Perquè aquest tipus de vins són, quasi sempre, com les persones que els fan… Llavors, el millor que pots fer és anar a buscar aquesta persona i veure, viure i beure els seus vins amb ella.

Perquè

(Pierre Overnoy, p.281) “és que potser es poden fer les coses d’una manera diferent de com ets?”

Henry David Thoreau, Volar, Pepitas de calabaza ed., Logroño, 2016, p.33: (paràfrasi) l’aire s’omple de blauets. El terra és quasi nu. Tothom ha sortit fora i els que han de treballar els camps estan contents. Vaig per Sleepy Hollow cap a Great Fields. Em recolzo en una valla i escolto l’aire, que sembla líquid com el cant dels ocells. La meva vida forma part de l’infinit. L’aire és tan profund com la nostra pròpia naturalesa. Em moc per demanar coses noves a l’existència. Vull transcendir la meva rutina diària i la dels meus veïns: vull assolir ara la immortalitat i que tingui les qualitats de la meva vida diària… Prego perquè la vida d’aquesta tardor intensa que ara visc quedi gravada a la meva memòria. I tant de bo m’atreveixi a fer el que mai no he fet. Tant de bo tingui la perseverança que mai no he tingut. I tant de bo pugui purificar-me de nou, en cos i ànima, com si ho fes amb foc i aigua. I que el que dic i escric no desmereixi de les estacions. Tant de bo pugui obligar-me a ser caçador d’allò que és hermós, autèntic i commou. I que no se m’escapi res i trobi les paraules justes i senzilles per explicar-ho.

Mauricio Bach, a “Retorn literari a la natura”, La Vanguardia. Cultura/s, n.759, de dissabte, 7 de gener del 2017, p.22, sobre el que els anglosaxons anomenen “nature writing” (i presentant llibres que no tenen res a veure amb el vi però sí amb la naturalesa, i pertanyen a Thoreau, a Giono, a Rebanks, etc.): “l’exploració d’una relació harmònica amb la naturalesa connectada amb una consciència ecològica de preservació d’un medi sotmès a l’explotació humana; la recerca en aquesta natura d’uns ideals de puresa i unes essències perdudes o difuminades per la vida moderna, gràcies a la qual la naturalesa adquireix una entitat d’Edèn a on es retorna, de paradís on es recobra un ordre harmònic –una idea connectada amb la de l’ingenu salvatge rousseaunià-; i finalment apareix també un component de doble viatge: espiritual i de retrobament amb un mateix. De manera que la natura adquireix també una dimensió panteista i transcendental, i serveix de vehicle iniciàtic cap a l’autoconeixement”.

Ni més ni menys, és el que jo busco, quan penso en el viatge que implica conèixer la natura a través de qui conrea ceps i fa vi de la manera més autèntica possible. I és la voluntat que sento d’explicar-ho. I tot plegat, per conèixer una mica millor quin és el meu encaix en la natura i com puc ajudar a difondre la idea de plenitud que l’activitat de certes persones i la seva mirada sobre la vinya transmeten a través dels seus vins. Es pot explicar d’una manera més senzilla que dient, a partir d’aquesta reflexió, que no tots els vins tenen un mateix valor ni serveixen de la mateixa manera al meu propòsit?

Reivindico una relació amb la naturalesa a través de les vinyes i el vi,  i a través de persones que demostren amb la seva manera de ser, de fer i de mirar la terra que, ells també, són naturalistes i transmissors de la saviesa de la contemplació i de la força i l’energia de la transformació. Amb els seus ulls, gestos senzills però transcendents i vins gens trivials, vull arribar a entendre la naturalesa feta vi d’una altra manera.

Perquè estimo el vi, escric naturalesa. Perquè estimo la naturalesa, no bec qualsevol vi.


Nota bene I: quan un text va entre cometes, la cita és literal i referenciada. Quan es diu, en parèntesi, (paràfrasi) i hi ha referència bibliogràfica concreta, és un desenvolupament meu del text d’un altre autor. Quan no hi ha cometes ni paràfrasi identificada, el text és meu.

Nota bene II: seguiran una traducció al castellà i una altra a l’anglès (potser)