10 julio, 2016

Thoreau, la naturaleza y el vino

Himmel über Barcelona Henry David Thoreau es uno de los naturalistas y escritores más importantes de la historia de los Estados Unidos de América. Pasó casi toda su vida observando y escribiendo sobre la vida en la naturaleza del pueblo donde nació, Concord. Demostró que no hacen falta grandes viajes para penetrar en el corazón de las cosas. Como él mismo escribía el 3 de noviembe de 1861, lo que hace falta es una mirada intensa, un ojo atento para el que las cosas que suceden en la naturaleza queden claras, aunque puedan pasar desapercibidas a la mayoría de la gente.

Muchas veces había pasado por los libros de Thoreau pero hasta que no he llegado a la selección que han preparado Antonio Casado da Rocha y José Ignacio Foronda (traducción de Eduardo Jordá), Volar. Apuntes sobre aves, Pepitas de calabaza ed., Logroño, 2016, no he entendido de verdad por qué su manera de vivir y de describir las cosas me estaba abriendo nuevos caminos de comprensión. La mirada atenta; la palabra precisa que llega con la descripción y, a veces, con la comprensión; la sensibilidad; entender que todo lo que sucede en la naturaleza es cultura: lo que el hombre hace de la forma más respetuosa posible lo es, sin duda; pero también lo es lo que hacen los ciervos, las garzetas reales, los alcornoques y los líquenes. Cada forma de vida se comunica de forma distinta y, claro, no suelen hablar el mismo "lenguaje"... Hay que estar muy atento para dejarse penetrar por esa realidad y para intentar comprender las cosas tal y como suceden, no tal y como pretendemos querer verlas.

25 de febrero de 1859: "mide tu salud por la simpatía con que recibes las mañanas y la primavera. Si no hay nada en ti que reaccione ante el despertar de la naturaleza -y si la perspectiva de un paseo a primera hora de la mañana no te lleva a prohibir el sueño, o si el gorjeo del primer azulejo no te llena de emoción-, debes saber que ya has dejado atrás la mañana y la primavera de la vida. Y será mejor que empieces a tomarte el pulso". Como metáfora de vida me parece preciosa... La primavera de nuestras vidas está unida para siempre a las estaciones en la naturaleza y a cuanto de distinto sucede en cada una de ellas. La primavera de nuestras vidas significa curiosidad, atención, interés, movimiento y voluntad de explicarlo: "que mi canto no desmerezca de las estaciones. Y ojalá pueda obligarme a ser un cazador de lo bello y nunca se me escape nada...". A quien le llegue el desinterés y la falta de sensibilidad y, con ellos, el otoño de la vida, que vaya al médico...

Cazador de lo bello, oledor de la tierra, amante de la serenidad de quien la comprende a través de un viñedo y de su vino, explicador de las emociones que todo eso genera. Ahí me encuentro con Thoreau. 5 de junio de 1854, 6 de la tarde, "hacia los riscos: ... he venido hasta este cerro a contemplar la puesta de sol, y también a recuperar la cordura volviéndome a poner en contacto con la naturaleza. Me bebería gustoso un buen trago de la serenidad de la naturaleza. Que lo profundo se comunique con lo profundo". Cuando alguien me pregunta por qué unos vinos me gustan más que otros, por qué unos me dicen, me llenan, me comunican, me hacen sentir y ver cosas relacionadas con los viñedo de donde nacen y con las personas que los hacen, les contaré las experiencias de Thoreau, que son las mías. Poder beber un buen trago de la serenidad, de la belleza, de la energía de un viñedo; entender que en ti se comunica lo profundo que en la naturaleza hay con lo profundo de la persona que la observa y entiende a través de las uvas, te convierte en un "bebedor" distinto, en un cazador de sensaciones hermosas. He venido a estos vinos para recuperar la cordura con la naturaleza, para sentirme mejor gracias a ella y a quienes la conocen y respetan.

"Al volver a casa a través de las tierras de Hayden huelo el humo que arde en el prado. Me gusta ese olor. Es el humo de mi pipa. Me estoy fumando la tierra". Hablamos un mismo lenguaje: yo aspiro a beberme la tierra y me gustaría tener la fuerza y la energía para que no se me escape nada hermoso y pueda contarlo.


15 comentarios:

Mariano dijo...

Gran lección de vida. Seguro que todos los días hay algo bello que cazar, y cada día cuenta.

Joan Gómez Pallarès dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Joan Gómez Pallarès dijo...

Thoreau te abre los ojos de una manera determinante, Mariano. Sí tenía ya claras las cosas, tras la lectura de este libro se me han vuelto diáfanas y transparentes: qué hacer, por qué hacerlo, cómo.
Me siento bien.
Fuerte abrazo y gracias por tu lectura constante!
Joan

Anónimo dijo...

Bonito y certero una vez más, Joan; pero hace falta disponer de la necesaria sensibilidad...aunque también puede adquirirse.
O pueden guiarte... y tú orientas al que esté dispuesto a escuchar.

Abrazos,
Pedro Barrio.

(Interesante y meritoria la Ed. Pepitas de calabaza).

Joan Gómez Pallarès dijo...

Querido Pedro, es una editorial estupenda!!! No la conocía y la buscaré siempre a partir de ahora!
La sensibilidad y querer mirar con atención para ver qué sucede... en efecto, creo que o se tiene o no se tiene. Pero aunque no exista una "escuela de sensibilidad", a todos nos ha pasado y nos seguirá pasando: no hacen falta maestros que se consideren como a tales, tan sólo gente que con su ejemplo te muestra caminos y maneras de entender las cosas. Yo he tenido mucha suerte: los he tenido y sigo teniéndolos!
Un abrazo!
Joan

Anónimo dijo...

Querido Joan, solo dire: Magistral. Cada vez te leo mas profundo y certero. La vida. El hombre y sus vivencias. Se nota que bebes grandes vinos.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Entrar a la naturaleza a través del viñedo, como en tantas otras ocasiones lo he hecho a través de otras cosas.., entender el sentido profundo y sincero de las cosas a través del vino también. Tantas cosas quedan ya fuera... Sobre todo la superficialidad, la uniformidad y la tergiversación.
Gracias por tu comentario, aunque te hayas olvidado firmar!
Joan

Jose dijo...

Caro Joan,
casi me tranquiliza saber que alguien, hace un ciento de años, ya escribió lo que sentía.

A estas alturas de la vida, en que hay más días pasados que futuros, no dejo de pensar en las mañanas de primavera, que el día que no me despierte sonriendo y feliz al despertarme con el gorjeo de los gorrioncillos al amanecer, los chillidos de los vencejos y el piar rítmico de las golondrinas, ese día sabré que he muerto. Quizá sea sólo eso lo que echaré de menos cuando muera (eso y los huevos fritos, seguro ;-) )

Mirar la naturaleza. Siempre está. Sólo hay que dejar de mirarse uno mismo para verla a ella. Una y otra vez insisto a quienes tengo alrededor para que lo hagan. Y de repente se ven aves rapaces en los cielos, pequeños mamíferos cazando roedores, insectos insospechados... Ayer, sin ir más lejos, vi un pájaro caer como un plomo desde una farola. Un instante después me di cuenta de que no se había caido. Era un cernícalo que se había tirado de cabeza para cazar algo apenas unos metros bajo él; apenas a unos metros de mi. En plena ciudad. La naturaleza siempre está.

Abrazotes.

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

Vivimos una dimensión muy parecida de las cosas, querido Jose: el ojo atento no es más que el contacto del espíritu atento con su entorno, y da igual si hablamos de personas, de montes, de viñedos, de parques, de mares, de ciudades, de cielos... de lo que sea!!! Tengo preparado un listado de los pájaros que he visto de forma clara SIN moverme de la terraza de casa, en una de las calles más ruidosas, salvajes (en el sentido de asfálticas) de Barcelona. Convivo (y hablo en primera persona porque para la inmensa mayoría dle resto, no hay ni sombras ni bultos...) con más de veinte tipos de pájaro distintos!!! No hace ni una semana debutó en el cielo de casa una garceta grande... Y tus cernícalos son, aquí, halcones pelegrinos!!!
Y el "pájaro" mayor que vuela por nuestros cielos y que pude compartir por unos instantes con mi hijo pequeño esta misma semana: la International Space Station sobrevolando la vertical de Barcelona!!! No tengo palabras cuando la veo pasar y, después, nos pusimos a verificar (con él, yo lo tenía claro...) que, en efecto, los vídeos nos mostraban la misma imagen. Y, después, pasamos una hora viendo la estación por dentro, escuchando a Pedro Duque, etc.
La vida siempre está ahí y a nosotros nos gusta intentar no perdernos nada! Y dos huevos duros, claro!!!! No!!! Que sean tres!!!
Gran abrazo,
Joan

Jose dijo...

:-)
Hace apenas un par de meses, un día de los malosmalosmalosmalos acabó con enorme sonrisa. Parado en un semáforo, en la zona norte de Madrid, en pleno atasco y veo venir un pajaruelo de volar pausado. Y de repente otro que se deja caer en picado desde una torre y en unas décimas de segundo volar junto a ese otro pájaro. Me sobrevaloron muy despacito, apenas a dos metros y medio una pareja de halcones que nidifica en la ciudad. Se me pusieron los pelos de punta y una sonrisa de oreja a oreja.

Abrazotes.

Joan Gómez Pallarès dijo...

A ese tipo de sensaciones me refiero, Jose!!! Hace unos días, una de las garzas reales que va del zoológico al delta del Llobregat se vio sorprendida en pleno vuelo por el ataque de dos gaviotas de pata amarilla. La garza es de volar lento y pausado... pero se las ingenió para hacer una maniobra de contraataque y distracción que desanimó a las dos ratas voladoras. Abrí una gran botella esa noche!!!
Abrazo!
Joan

Jose dijo...

Yo también!!! 8-D Esas cosas hay que celebrarlas!

Abrazotes.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Por supuesto!!! No hay que perder ocasión de una buena botella!!! Y si no la hay, nos la inventamos!!!
Venga, Jose, ahí te la lanzo para que la remates!!!
Joan

Jose dijo...

¡... yeeeepa! ¡Entra pa'l surco rediós! ;-)

Joan Gómez Pallarès dijo...

😂😂😂👏🏻👏🏻👏🏻😉😉😉🍇🍇🍇🐴🐴🐴

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