28 marzo, 2015

Restaké 2012 par Yoyo vigneronne

Restaké 2012
1,5 Ha en cultivo ecológico sobre pendientes de esquisto en el corazón de Banyuls. La bodega de Yoyo trabaja desde 2005 pero dedica los dos primero años de su actividad sólo a la tierra. Producción y vinificación, a partir del tercer año. En el campo se trabaja sólo a mano, se siguen los ciclos de la luna y no se usan productos químicos de ningún tipo. (Esta información procede de su página web: no he estado jamás en sus viñedos). Las cepas con las que se hace Restaké 2012 viven sobre esquisto negro pizarroso, laminado,  con abundante carbón. Hierro, azufre, pirita en un ambiente reductor del suelo (es lo que se encuentra en el esquisto negro pizarroso) alimentan las uvas de garnacha gris de este vino.  Es un vino de mesa de 13,5% cuyo mosto no ha sido trabajado con las pieles. La uva entra en la bodega y es prensada directamente con aquello que viene del campo y con las levaduras que encuentra por el camino. La fermentación alcohólica sucede en depósitos de acero inoxidable, donde permanece hasta la primavera siguiente, con sus lías pero sin bâtonnage alguno. El vino pasa entonces a barricas de madera usada (que no dejan impacto alguno en sus aromas ni sabor: no en marzo de 2015, por lo menos), donde pasa otros seis-siete meses en reposo absoluto.

Se embotella sin estabilizar ni filtrar y el vino termina de hacerse en su botella durante otro año. En Vitis Vinífera 2015 fue uno de los que más me impresionó: la garnacha gris me tiene el corazón robado desde hace tiempo, tanto en ensamblaje como en monovarietal. Puede que la de Yoyo sea una de las que más me haya gustado: un vino para la reflexión (la mía, por lo menos...), con aromas intensos pero delicados que no proceden de brisado alguno ni de trabajo prefermentativo con las pieles, sino del trabajo concienzudo con el suelo de Banyuls y de la aclimatación de la garnacha gris a él. Es un vino fresco,  con cierta corpulencia (viñedo de orientación norte), de uvas vendimiadas a finales de agosto, con aromas de lavanda algo seca, de escamas de jabón de Marsella, de manzanilla e hinojo, de tomillo y orégano. La madera le ha dado volumen y entidad en boca, pero su nariz es la del campo y la del mosto, la del mineral y la de la fruta. Es un vino que tiene matices en nariz y un largo, sápido y redondo recorrido en boca. Su tacto es sedoso, casi de mano de talco. 

22 marzo, 2015

Ferrer-Bobet Selecció Especial 2006

Ferrer i Bobet selecció especial vinyes velles 2006
2006 en la DOQ Priorat. Una añada muy buena con un "unico probema": en el calendario llega después de dos añadas extraordinarias, 2004 y 2005. En 2003 pasó lo que pasó en toda Europa. En 2004 y 2005, las condiciones del clima y la reacción de las cepas a ellas, en suelos tan pobres como los del Priorat, pusieron en manos de los elaboradores dos cosechas (sobre todo, para mí, la de 2004) de gran impacto. 2006 fue muy buena paro no tanto: de promedio llovió menos que en 2004 y 2005; la temperatura media fue más alta y la media de las temperaturas más altas y mínimas fue más alta también; la humedad relativa fue muy parecida y la irradiación solar, también. En resumen: una muy buena añada pero no tan equilibrada ni perfecta como las dos anteriores.

Bodegas como Ferrer-Bobet viven estas circunstancias (por lo menos en 2006) con una cierta tranquilidad. Las cepas de las que procede el vino de su Selecció Especial (viñedos centenarios de cariñena de Porrera en su casi totalidad) saben cómo autorregularse; el tipo de cultivo con que las trabajan (orgánico, sin insecticidas ni pesticidas ni herbicidas) promueve la autodefensa de las plantas; el PH, la acidez y el grado del vino (15%) producen una protección natural que tiende a una excelente evolución de sus vinos; en fin, su sistema de vinificación (poco intervencionista: fermentación alcohólica en grandes volúmenes, como se hacía antaño en el Priorat; maloláctica, en maderas de tostado ligero; estabilización natural y embotellado sin clarificar ni filtrar) ayuda a que estos vinos encuentren su mejor momento pasados los años. El impacto de la añada, por así decir, disminuye un poco con esos años, mientras que el resto de circunstancias que acabo de describir, provoca una evolución muy positiva en botella.

La he abierto dos horas antes de empezar a beberla. A unos 13-14ºC. Ya en sus primeros aromas se ofrece como un "clásico": su belleza no pasará de moda, siempre habrá quien la sepa apreciar, y sabrá mostrar el carácter de una tierra y de su uva. Los terciarios son los que dominan al principio: humo. Rescoldos en el hogar. Ceniza de sarmientos. Invierno y recogimiento. Pendientes frescas y húmedas. Hierro. Llicorella en estado puro. Ciruelas pasas. Café, copa y puro. Con las horas, surge su figura estilizada, perfumada de musgo y de pizarra. Llegan entonces la fruta y la frescura. Ciruela cárdena. Profundidad. Agilidad y poderío. Amabilidad y atracción por la tierra: las raíces llaman, te llevan con ellas. Frescura casi cítrica: corteza de naranja confitada. Regaliz. Boletus edulis y laurel. Sangre y metal. Energía amable. La discreción del otoño cuando han caído ya sus colores más vivos. La discreción del otoño cuando se deja acariciar por las frías manos del invierno. La belleza del otoño cuando lo arrastra el olvido de las primeras brumas. Un clásico hermoso y delicado: da la bienvenida a una primavera que se resiste a perder sus aires de invierno. El círculo nunca se rompe, tampoco en la botella.

14 marzo, 2015

Las raíces de Jerez y de Montilla

Navazos-Niepoort vino blanco 2011
Esta semana he tenido una oportunidad única. En apenas cuatro días, he podido beber dos vinos que describen, dibujan, buscan y nos explican las raíces de una misma historia desde perspectivas distintas. La historia de dos vinos del 2011 que nos dice cómo fueron y cómo son las raíces de los vinos no fortificados en el Marco de Jerez y en Montilla-Moriles. Porque en el principio no fue el encabezado, o no sólo el encabezado. Desde el siglo XVIII por lo menos, tenemos documentado que la práctica del encabezado convivía en Sanlúcar de Barrameda, con la factura de vinos blancos: vinos de listanes (palomino fino) que se hacían con los mejores mostos de los pagos blancos de albariza y se criaban (sin alcoholes añadidos) buscando los efectos benéficos de la ingestión del velo en flor. La página web del Equipo Navazos lo explica a la perfección y la voluntad de sus creadores, en este caso con la colaboración del maestro Niepoort, es la de proponernos esa recreación de las raíces de Jerez y Sanlúcar en el siglo XVIII, con este Navazos-Niepoort vino blanco 2011.

Mosto de palomino fino de pago histórico sanluqueño en albariza que sólo ha conocido la fermentación en bota con las levaduras del viñedo y de la bodega, y la crianza con la levadura en flor durante nueve meses.  Ni más ni menos. Embotellado en 2012 a 12,5% (no hay, pues, otra cosa que mosto hecho vino gracias a la sucesión de levaduras y a la culminación de la faena con la saccaromyches cereuisiae, la "levadura flor") y reposado, afinado, meditado, evolucionado (en mi caso) durante tres años más. Este 2011 se muestra ya como un estilete, como un fino aguijón de sal, que atraviesa campos de flor seca de camomila y matas de hierbabuena (qué frescura...) antes de penetrar en tu paladar. Brisa de talco, raíces de albariza. Madera vieja noble, Recuerdo de setas secas rehidratadas. Se nota el trabajo fascinante de la botella: es, ahora mismo, un vino más fino, más pulido, brillante y vibrante.

José Miguel Márquez, en Marenas Viñedo y Bodegas, propone un ejercicio muy parecido pero desde una experiencia distinta. A mi modo de ver, claro. El proceso de Jose no es tanto el de la documentación historiográfica, cuanto el de la reflexión personal a partir de lo que él ha conocido en su tierra. Viñedos en Montilla y uva Pedro Ximénez que pasó, casi siempre, por el mismo tipo de proceso que el palomino fino. Jose, a la búsqueda de la memoria perdida de los viticultores que le precedieron, puso también en varias botas su cosecha de 2011. Dos de ellas, las nn.2 y 3, han pasado dos años con el PX bajo velo en flor, en la oscuridad y ligera humedad de su bodega subterránea. El vino se ha hecho solo, libre. Jose ha ido observando y aprendiendo, probando hasta decidir que en 2014 vaciaba las botas y embotellaba ese vino blanco  a 14%, sin traza alguna de alcohol añadido. Como también hizo Equipo Nazavos, Márquez ha querido embotellar memoria y tradición, raíces y PX  bajo flor.

Ni más ni menos: de nuevo, la recuperación del mismo tipo de vino pero en Montilla. Por supuesto, aquello que más destaca en el PX bajo velo 2011 de Marenas es el mayor tiempo que el mosto, después vino de PX, ha pasado en contacto con la levadura flor. La mutación de la levadura en dos años, sus fases de reposo, reproducción, mutaciones genéticas siempre en las mismas dos botas, nos ofrecen un tesoro único: un paisaje de opulencia, de exuberancia, de generosidad en un vino de oro que, como ya sucedió con el primero, ganará con años de botella. Si las encontramos... Ahora sabe a levadura, sabe a pan recién horneado tomado al fresco del amanecer (también es un vino fresco) con ese chorretón de buen aceite, sabe a brisa atlántica embotellada pasada por el tamiz de las tardes de agosto en la albariza montillana. Sabe a matorrales de la sierra y sabe a mieles.

Ambos vinos saben a tradición, saben a raíces recuperadas, saben a su tierra y al sudor de sus gentes, saben a sabiduría popular. Son vinos emocionantes, vinos para combinar con mil platos distintos (aperitivos encurtidos, pescados, pastas, algunos arroces, un montón de quesos...) pero que tomados solos ofrecen su perfil más auténtico: el beneficio de la reflexión de aquello que fue, en nuestros cuerpos y mentes, hoy. Un privilegio del que todos debieran poder gozar.
Marenas PX bajo velo 2011

06 marzo, 2015

Vins nus en Barcelona: 8 de marzo

Vins nus 8 març 2015
Unos cuantos amigos se han inventado una feria, una presentación divertida en Barcelona: Vins nus / Vinos desnudos. Vinos naturales, vinos auténticos en la acepción de Goode-Harrop. Vinos, sin más, con amigos y hechos por amigos. El próximo domingo 8 de marzo, en C/ Pujades, 156 bis, de Barcelona, de 10 a 20 horas.