13 diciembre, 2015

Nada 2014

Nada 2014
"Nature peinture"... Nada 2014 es un vino que hace pensar. No pregunté a quien lo hace (Raphäel Baissas de Chastenet en Calce: Vandal Wine) el porqué del nombre, pero el subtítulo del vino (Nature peinture) y haber tebido la ocasión de beber dos botellas en pocos días, me da alguna pista. También me la da la "escuela" donde la gente de Vandal Wine ha estudiado, trabaja, crece y empieza a hacer su vino: la república independiente del vino auténtico alrededor de Calce y de Latour de France, con Gauby, Lubbe, Pithon, Fahl... Nada porque el vino no contiene otra cosa que la pintura que la naturaleza ha querido ofrecerles en este 2014. La naturaleza es la que pinta el vino, la que ofrece su fruta, sus colores, sus aromas. El hombre observa e interviene, por supuesto, pero lo menos posible. De una forma ideal, simbólica, no interviene "nada": vendimia, infusiona la uva con su raspón, fermenta, deja pasar el invierno en maderas viejas, embotella, bebe. La naturaleza en la botella. Nada más.

La naturaleza en forma de viñedo de garnacha peluda ("lledoner pelut" en el Languedoc Roussillon), una variedad  de matices infinitos y tan poco presente... Un viñedo en el Col de la Done en Calce, sobre pendientes de esquisto y sin ningún tratamiento. Una vendimia en su punto óptimo (2014, sobre los 14%), y una fermentación con levaduras del viñedo y de la bodega, sin sulfitar en ningún momento del proceso, sin estabilizar más que con la ayuda del frío del invierno en la zona, sin filtrar. Ni ellos lo saben pero habrá hecho la maloláctica. 1000 botellas a 20€, pero en 2015 habrá más y sacarán un blanco... esto no ha hecho más que empezar. Es un vino sin extracción fuerte, un vino hecho con la suavidad de la maceración al modo de la infusión de uva, con la idea de llevar fruta y sólo fruta a la copa. 

Gotas de la granada cuando extraes su fruto del duro caparazón. Ese sabor vegetal de la madera que forma parte del corazón de la fruta. Ese mismo color atravesado por el sol de otoño sobre la mesa. Piel de melocotón en los labios y en el paladar. Suavidad. Textura. Amabilidad. El sol todavía intenso del primer otoño hace madurar el fruto del madroño: áspero dulzor... Pomelo rosa. Pimienta roja estrujada en el árbol. El recuerdo de la fermentación en la boca: pureza de la fruta y restos de carbónico que huyen en segundos. Matorral y aires de raspón. Ciruelas de fraile: acidez  y dulzor. Sabor de campo. Jarabe de grosella en el refresco de la infancia. Es un vino tan atractivo y se deja beber con tanta discreción y gusto que le pido, me pido..., que aguante. Seis (6) días abierto en la nevera, sin tocar y con su propio tapón de corcho. El vino está intacto y con la carga de sabores, texturas y fruta que he descrito. Apenas se ha oxidado y a ese zumo del granado añade ahora unas gotas de cítrico, un poco de naranja ácida y metálica y, de nuevo, ese recuerdo del pomelo. Un vino de placer, un vino de sed, un vino que pinta la naturaleza de la que nace y la convierte en algo vivo e intenso en tu paladar. Un vino en el que Nada es todo. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenos días

Creo que es importantisimo que se exploren (o re-descubran) nuevos caminos para valorar territorios y viñas antiguas. Es una buena manera de dar valor a lo local permitiendo expresiones diferentes a las actualmente "globalizadas".
En cualquier caso tampoco creo que se deba huir de la intervención humana por que si. Poco valdríamos como especie inteligente si no fuéramos capaces de mejorar lo que la naturaleza nos ofrece (en potencia, ya que el vino no se encuentra como tal en esta).
Hace unos días releí un texto de Plinio el Viejo sobre el vino (por cortesía de la DO Catalunya) y solo la introducción de su libro XIV, que trata sobre la viña y el vino ilustra perfectamente lo poco o mucho que hemos avanzado en este tema.
Un abrazo y que el año nuevo nos traiga a todos grandes vinos y mejores momentos.

Xoán Elorduy

Joan Gómez Pallarès dijo...

Caramba, Xoan, lees a Plinio por cortesía de la DOCat!!!??? Qué cosas tiene la vida y la fortuna de Plinio...
Yo tengo el libro 14 como libro de cabecera siempre cerca de mí en mi despacho en casa. Una vez, en Zaragoza, aunque sin botellas, hice un repaso de todas las "DO" y "AOC" que Plinio cita por sus viñedos en el siglo I d.C. y que, HOY, todavia siguen produciendo vinos de interés.
Tú eres muy bueno en tu trabajo y sensible. Y sabes mejor que nadie que el vino no existe sin la intervención de la cabeza y las manos del ser humano. El tema, el gran tema de debate diría hoy, en que más que nunca la teconología pone al alcance de la mano del hacedor de vinos TODO lo que quiera, es decidir hasta dónde intervienes y modificas/ayudas/corriges aquello que el viñedo y la naturaleza cultivada te proponen. Y lo mismo en bodega. No hay que huir de nada por qué sí, en efecto, como no hay que hacer todo por qué sí y porque hay un aviso general de la DO tal o cual sobre no sé qué tratamiento. Por no hablar de avisos de las propias empresas químicas...
Sabemos cómo se cultivaba el campo en tiempos de Plinio, tenemos los textos, tenemos las herramientas en los museos. Sabemos cómo se hacía el vino en tiempos de Plinio, tenemos bodegas enteras conservadas, tenemos las vasijas, tenemos las botellas, tenemos las jarras de transporte. Jamás sabremos a qué sabía ese vino cuando salía de la bodega, pero hace dos días un nuevo pecio descubierto en la Costa Azul pone a nuestra disposición ánforas llenas. Habrán pasado 2000 años a más de 100 metros bajo el nivel del mar, pero algo sabremos algún día...
Jamás defenderé ni propondré hacer un "vino arqueológico" aunque como sabes perfectamente hay muchos experimentos para hacer las cosas exacta,ente igual a como se hacían las cosas en el siglo I d.C.
Para mí, como creo para tí a partir de lo que ambos valoramos el avance de la ciencia, ése no es un camino para hacer vino hoy. Sí lo és, quizá, para entender más y mejor cosas del siglo I d.C., aunque tampoco... porque los suelos ya nada tiene que ver con aquellos... ni las cepas y cómo están arraigadas en el suelo, ni las variedades de uva y su momento genético... Son experimentos con una base débil cuando no errónea...
Pero sí que es un camino valorar realmente qué se adapta mejor en cada tipo de tierra y suelo, qué es "endémico" de cada lufar y qué se ha adaptado mejor en un traslado de cientos o miles de km, qué manera de trabajar la tierra y de hacer vino ofrece mejor esos aromas que olemos y sentimos cuando estamos en un viñedo y comemos su uva.
Transformando, por supuesto (las FAL y FML son eso; inox; es eso; barricas es eso, etc) pero siendo siempre conscientes de hasta dónde llegamos en nuestra intervención y por qué lo hacemos...
Algo que no me gusta nada nada nada es esa tendencia a "jugar a ser dioses"... Si la naturaleza me jode, si la añada no ha venido exactamente como quería, si etc, etc. ect., ya tengo yo medios para corregir, para modificar, para cambiar, para...
En el fondo, querodo amigo, cuando hablaba de este Nada, quería hablar de todas estas otras cosas también.
Un abrazo fuerte, recuerdos a la familia y lo mejor, sí, para todos vosotros cuando llegue ese año nuevo!
Apertas
Joan

Publicar un comentario en la entrada