07 abril, 2015

Reserva Particular de Recaredo 2004

Reserva Particular Recaoredo 2004 degüelle junio 2014
Reserva Particular de Recaredo 'Josep Mata Capellades' 2004. Una de mis cosechas preferidas para espumosos y casi para cualquier vino en la Europa que salía del secarral espantoso de 2003. La tierra recibía buena lluvia en 2004. Quizá no mucha pero sí la suficiente como para dar un arranque alegre y una vida algo más relajada a las cepas. La cosecha no fue muy abundante pero sí de extraordinaria calidad. Y el xarel.lo y el macabeo de los viñedos en ladera del río Bitlles (plantados entre 1950 y 1955), ya en plena conversión a la biodinámica en 2004, mostraron su agradecimiento.

Crianza en madera del xarel.lo, 109 meses en rima de las botellas y un degüelle en junio de 2014. En mi opinión, ideal para este tipo de cavas de larguísima crianza: entre seis meses y un año de reposo tras el degüelle que les despertó abruptamente (por mucho que se haga a mano y a temperatura ambiente, ese despertar es duro para el vino y su carbónico...), aportan reposo, preservación de las mejores cualidades del vino y desarrollo de lo que esa nueva vida pueda ofrecer todavía en botella. Tomado entre 10 y 12 ºC y abierto una hora antes. Sin decantar. Bebido el día en que se conmemora la Resurrección de Jesús, domingo 5 de abril de 2015. Jesús (y quienes comentaron ese milagro)  insistió en la condición humana de su renovada carne. No se trató, en ningún caso, de una visión espiritual, sino de la resurrección de un hombre.

Puestos a seguir el hilo reflexivo que proponía la jornada, me concentré mucho en sentir cómo penetraba en mí este cava extraordinario. A través de todos mis sentidos. El de la vista: flores de manzanilla algo secas, retama, rayos de sol filtrados por una suave neblina. Luz del atardecer en septiembre. El del tacto: seda de color verde claro, noches de verano al raso, frescas y amables. El del gusto: suave amargor del vegetal en la boca, sequedad de la madera cerca del mar. El del olfato: galletas con jengibre y limón. Hiedra y ciprés. El del oído: un zorro pisa el musgo junto a la fuente. La burbuja casi imperceptible que sube, lenta y muda, como un buzo de la profundidad del mar. El de la intuición: lluvia ligera que impregna la tierra de abril. Suavidad. Rectitud. Austeridad. Larga vida por delante.

Recaredo de Resurrección. Domingo de Gloria.

6 comentarios:

Mariano dijo...

Fantasticas líneas querido. Solo puedo quitarme el sombrero.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Un abrazo y mil gracias por tus palabras, Mariano!
Tendamos a la belleza, tensión y placer que otorgan la brevedad!
Joan

CLUB DEL CAVA dijo...

Preciosas y descriptivas palabras convertidas en poesía. ¡Enhorabuena Joan!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias, Club de Cava! No sé si son poesía, la verdad, casi me da apuro pensar que lo son porque nunca me he atrevido a escribir poesía. pero sentimiento sí hay, eso seguro.
Saludos!
Joan

Vicente Vida dijo...

Hola Joan

Excelente entrada. Bonita fotografía y palabras llenas de sentimiento y conocimiento. Probaré ese cava, sin duda.
A mi no se me da nada bien ser escueto en mis escritos, pero leyéndote tengo que animarme a intentarlo, por el bien del tiempo de mis lectores.

Un abrazo
Vicente Vida

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias, Vicente, por tus palabras y por tu opinión. Cada vez tengo más claro que hay que trabajar (porque trabajo es) para decir más cosas con las palabras medidas. Yo tiendo a la hipérbole, a la subordinación exagerada y etc. Y me he propuesto, no sólo por el tiempo que a lo que parece los lectores invierten en la lectura de un post, sino porque cada vez me siento más cómodo así, ser sencillo y algo más breve, claro y contundente. Y, por supuesto, intentar que las imágenes digan algo también, que tenga relación con el vino: en este caso, también, sencillez, austeridad, seriedad, trabajo bien hecho.
Un abrazo!
Joan

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