30 diciembre, 2014

Recaredo - Vouette&Sorbée - Navazos

Nadal 2014 anverso
Recaredo Brut de Brut 2006. Finca Serral del Vell. Brut Nature Gran Reserva.
Degollado el 15 de septiembre de 2014. Bebido el día de Navidad de 2014. 53% xarel.lo y 47% macabeo. Añada compleja de grandes fríos en invierno, grandes calores en verano y floración temprana. Suelo calcáreo en biodinámica. Lluvias irregulares pero compensadas. La casa está contenta con esta añada por su excepcional frescura y acidez, que va a permitir que las botellas envejezcan largos años en buenas condiciones. También yo estoy contento de poder tener botellas como ésta a un precio que ronda los 24€. Esta fecha de degüelle tiene por delante bastantes meses de gran vida. Es muy recomendable abrir la botella una hora antes de beber, no hace falta decantar y si no se sirve muy fría (más o menos 10ºC), mejor para todos, sobre todo para los sabores y la expresividad del vino. Ideal, pero muy ideal, para "escudelles" y "carn d'olla". Manzana reineta: la vibrante acidez de este tipo de manzana y de su carne, junto a la madurez y sabor de su piel. Un vino que impresiona: vivo y tenaz, rampante y comunicativo, sin llegar a dicharachero. Seco y con sabor a levaduras. Manzanilla seca y retama. Es un vino brillante. Con un poco de tiempo y oxígeno, encontramos la misma reineta saliendo del horno, con un ligero recuerdo de la fruta en sazón que fue. No hay caramelo ni azúcar, sólo un breve aroma de autólisis y de levaduras (de Paris, frescas). Un vino para cualquier ocasión.

Vouette&Sorbée, Cuvée Rosé Saignée de Sorbée. Cosecha 2011.
Degollado el 5 de diciembre de 2013. Bebido el día de Navidad de 2014. 100% pinot noir sobre suelos de arcilla roja profunda en biodinámica (el "lieux dit Sorbée"). La cosecha de 2011 fue la segunda más temprana en la historia documentada de la Champagne con problemas de grandes calores y, también, de lluvia y frío intermedios. Lo que entró en bodega fue de gran calidad y se está revelando como una añada importante. Los Gautherot trabajan sin chaptalizar ni filtrar ni estabilizar. Fermentan en barricas de roble. Permiten la maloláctica. Las fermentaciones alcohólicas las hacen sólo con levaduras indígenas y sulfitan mínimamente sólo con la primera fermentación. Hay que abrir la botella una hora antes y servir sobre los 10ºC también. Larga maceración carbónica del pinot noir: expresión pura y alegre de una tisana, infusión de frutos rojos. No es exuberante, es hermosa y discreta, persistente y única. Estoy ante un rosado muy especial, uno de los grandes. Arándanos rojos, su parte salvaje. Frutos del madroño: su parte agreste. Grosella madura: su parte amable. Ligereza de perdiz. Sutil y esférico vino. Aromas de mosto en fermentación. Alegría de la bodega con el mosto en danza. Levaduras salvajes. Plum cake con fresas del bosque. Un vino rosado para callar y notar la diferencia.

Casa del Inca 2011. Vino de pasas asoleás de Pérez Barquero seleccionado por Equipo Navazos para Coalla Gourmet. Bebido el día de Navidad de 2014. Desde 2005, son ya varias las cosechas de este pedro ximénez de añada que Navazos viene ofreciendo. Uvas de PX de Montilla-Moriles vendimiadas con un punto de deshidratación que termina su proceso en las paseras (vuelta y vuelta). Distintos niveles de presión y un encabezado con alcohol vínico de gran calidad, más un año de reposo mínimo en las tinajas de la zona, acaban dando el perfil a este vino de 15%. Conserva todos los matices de la PX madura y toda la riqueza y frescura (sí, frescura) del clima de la zona y del sistema de elaboración. Es un extraordinario vino de postre cuando se toma joven (tres años de reposo en este caso me parecieron ideales para el mozo) y sale de la fresquera a sus 10-11ºC. Tiene el fondo del azúcar quemado que irá al flan. Huele y sabe a higos pajareros con su harina, también a pan de higos. Glicérico pero fresco. Uva pasa que revienta en tu boca tras una buena hidratación. Luna llena bajo una palmera de dátiles maduros. Plenitud y juventud. Miel y piñones. Caramelo sobre vainilla. Los viejos 57 de La Menorquina, con un punto de refrescante corteza de naranja y licor Gran Marnier. El trotamundos de los postres.
Nadal 2014 reverso

28 diciembre, 2014

SIS Garnacha tinta 2014

Projecte Sis garnatxa negra 2014
Projectes SIS Edició Hostal Empúries Garnatxa negra 2014. 13,5% Vi sense DO

Dos amics es troben i es reconeixen en els vins que més els agraden. Podria ser qualsevol parella d’amics i aquí acabaria la història. Però resulta que els amics són Ferran Centelles i Rafa Peña. El primer és un dels grans i més sensibles sommeliers de l’escola catalana. El segon, un dels més interessants i joves cuiners del país (Gresca). A més, és dels que cuina tenint sempre presents els vins de la seva carta. Es troben de fa anys, beuen, es reconeixen i disfruten amb vins semblants.

Acaben fent els seus vins. Amb la complicitat de les vinyes, els raïms i les instal.lacions de Celler Espelt, posen ara sobre la taula un vi de garnatxa negra del 2014. Un vi novell. Un vi de terres de vent i de mar, de fruita que ha crescut entre el sauló i l’argila, de most que no ha conegut la fusta, que ha macerat poc amb les pells i ha fermentat amb els llevats de la vinya, sense remuntats ni pressions innecessàries. Potser hi ha anat a parar fins i tot algun gra que ha començat a fer-se vi abans de rebentar la pell…

Volien fer un vi de set. Volien fer un vi que corregués ràpid i àgil pel paladar. Volien fer un vi amb les bondats bàsiques de la garnatxa (un vi amb volum però directe; un vi de cireres madures, de mores i lleugerament rodó). Volien fer un vi que et fes pujar en un globus i et mostrés les meravelles de la terra de l’Empordà on neix i es beu (a l’Hostal Empúries només, on ara també cuina Rafa Peña). Volien fer un vi fresc i amable. Se n’han sortit, us aviso, se n’han sortit. Volien fer, a més, un vi de consum ràpid: també ho han aconseguit! Obres l’ampolla i vola com el vi que du dins!

Projectes SIS Edició Hostal Empúries Garnacha tinta 2014. 13,5% Vino sin DO

Dos amigos se encuentran y se reconocen en los vinos que más les gustan. Podría ser cualquier pareja de amigos y aquí terminaría la historia. Pero resulta que los amigos son Ferran Centelles y Rafa Peña. El primero es uno de los más grandes y sensibles sumilleres de la escuela catalana. El segundo, uno de los más interesantes y jóvenes cocineros del país (Gresca). Además, es de los que cocina teniendo siempre en cuenta los vinos de su carta. Desde hace años se encuentran, beben, se reconocen y disfrutan de vinos parecidos.

Acaban haciendo sus propios vinos. Con la complicidad de los viñedos, de las uvas y de las instalaciones de Celler Espelt, proponen ahora un vino de garnacha tinta del 2014. Un vino primero. Un vino de tierras de viento y de mar, de fruta que ha crecido entre el sablón y la arcilla, de mosto que no ha conocido la madera, que ha macerado poco con sus pieles y que ha fermentado con las levaduras del viñedo, sin remontes ni presiones innecesarias. Puede, incluso, que haya ido a parar a él alguna uva que empezó a hacerse vino antes de que su piel reventara.

Querían hacer un vino de sed. Querían hacer un vino que corriera rápido y ágil por el paladar. Querían hacer un vino con las bondades básicas de la garnacha (un vino con volumen pero directo; un vino de cerezas maduras, de moras y ligeramente redondo). Querían hacer un vino que te montara en un globo y te mostrara las maravillas del Ampurdán donde nace y se bebe (sólo en el Hostal Empúries, donde ahora también cocina Rafa Peña). Querían hacer un vino fresco y amable. Se han salido con la suya, os aviso, lo han conseguido. Querían hacer, además, un vino de consumo rápido: ¡también lo han conseguido! Abres la botella y ¡vuela como el vino que lleva dentro!

Postscriptum. ¡Acabo de darme cuenta de que esta entrada es la número 1200 del cuaderno!
Projecte Sis garnatxa negra 2014dos

25 diciembre, 2014

Mi cuento de Navidad

from static.thecia.com.au
Yo no tengo aquello que se suele llamar "espíritu navideño". Dicho en pocas palabras: me parece una memez. Procuro (no siempre lo consigo...) hacer el bien durante todo el año y no espero recibir a cambio más que los efectos de ese bien en las personas con las que estoy. Personalizar, enfocar, mediatizar, segmentar, distribuir en unos pocos días ese "voy a  ser bueno, voy a ir con una sonrisa y voy a portarme bien" me parece casi sombrío. Y la cara que me queda, lo confieso, durante estas fiestas y con ese espíritu campando a sus anchas, suele ser la de la imagen superior...

Mi mejor antídoto para superar algunos de estos días suele estar en las mesas y en las copas. Rodearse de personas (tampoco todas, claro...) que te transmiten energía y alegría. Cocinar cosas bonitas. Beber vinos (a ser posible de amigos o de conocidos) atractivos y de los que puedes contar historias, son cosas que me llenan. Este año es especial y quiero contar por qué. Algunos me llamarán ingenuo, otros pensarán que estoy desinformado y que no vivo en la realidad de la calle y del día a día del mundo del vino. Puede que tengan razón. Pero sí vivo mi realidad y sí vivo, veo, leo, charlo sobre mi mundo del vino día a día. Y detecto que esa realidad está cambiando en los últimos tiempos.

Lo escribí (casi más como un deseo) en un post que Vila Viniteca me pidió. Por qué no bebían vino los jóvenes, me preguntaba. Y hubo muchos comentarios interesantes que apuntaban hacia lo mismo y coincidían con una de mis ideas: cada época de la vida tiene sus vinos. Y si acertamos en qué hacemos, en el precio que le ponemos y en quién pensamos para beber según qué vinos, ya no tengo la menor duda: los jóvenes cada vez beben más vino y se interesan más por saber qué beben. Lo comenté hace poco en twitter: comprobar cómo los amigos de mi hijo menor consideran que "beber vino mola", que "saber qué bebes y poder entrar en un restaurante y pedir con fundamento mola", me dejó con el cuerpo contento y pensando que algo se estaba moviendo.

En los últimos días he hecho varias pruebas sin decir que las hacía. Para un grupo de unas 40 personas, algunas de las cuales apenas bebían vino, propuse varios ancestrales de graduaciones alcohólicas entre los 10,5% y los 14%, de variedades más tánicas y vinosas (monastrell) hasta variedades más sutiles y delicadas pero con fuertes aromas de tierra (xarel.lo rojo). Los más jóvenes, aquellos que confesaban que tomaban cerveza o apenas nada, bebieron con alegría y se lo pasaron de primera. No dejaron ni una botella viva y casi todos prefirieron un grado alcohólico más amable y fragancias más sutiles. Pero insisto: en ninguno de los casos, no quedó una botella sin abrir ni consumir. ¡Para mi alegría!

Ayer por la noche, mi hijo mayor (21) me dio la última sorpresa: nunca había manifestado especial interés por el vino, ni tan siquiera en la mesa de casa. De vez en cuando bebía alguna copa pero me daba a mí que era más por las ganas de alcohol que por otra cosa. Me equivocaba...Muchos jóvenes a la mesa también, desde los 18 hasta los 29 años. Propuse de todo: desde uno de los grandes de la DOQ Priorat (cosecha 2006), pasando por burbujas ancestrales y de segunda fermentación en botella (DO Cava y Champagne del Aube) y terminando por un vino dulce de solera de 1954, de garnachas y licoroso. Yo casi pasaba de él...pobre!!! Hasta que se me queda mirando y me dice: "no quiero beber mucho pero quiero probar todo y quiero entender todo". Y: "quiero poder entrar en una tienda de vino y saber qué elijo".

No hace falta que os diga que la cara que llevo desde ayer por la noche y con estas últimas experiencias y comentarios, ha cambiado radicalmente de la de la imagen superior a la inferior. No soy iluso, no soy ingenuo. Sé de dónde venimos y, casi, dónde estamos a nivel de consumo del vino en este país. Pero intuyo, por lo menos desde mi experiencia personal, que algo está empezando a cambiar. Que, como decía mi amigo Juancho Asenjo no hace mucho en Facebook, no podemos permitirnos el lujo de perder a otra generación para el vino. Ahora es el momento de entender qué quiere beber la gente joven. Ahora es el momento de estar dispuestos a llevar cualquier botella, a dar cualquier explicación, a estar en cualquier sitio donde se nos pida que hablemos de vino para hacer que esta realidad, que apenas intuyo, se convierta en algo sólido.

Con los más jóvenes, sepan mucho o poco. Quieran ser profesionales o buenos aficionados. Que no quede una pregunta sin respuesta ni una inquietud sin resolver. Que no deje de abrirse ninguna botella que llame su atención. Ese es mi cuento de Navidad, ésta mi ilusión: estar en la calle y ver el interior de un local hermoso y acogedor, con una mesa alegre y llena de jóvenes, con (pongamos) tres o cuatro botellas de una misma variedad de vino de distintos lugares, comentando y bebiendo, gozando y entendiendo. Lo he visto en otros países: ¿por qué no hacemos que, entre todos, ésa sea una nueva realidad? Puede que sea un cuento de Navidad pero yo quiero seguir contándolo todo el año. Y voy a hacerlo.
from Holidayswishes.net

23 diciembre, 2014

Château Paquita 2013

Chateau Paquita 2013
Los lectores de este cuaderno saben que apenas repito vinos. Nunca bebo dos veces el mismo vino en casa y casi nunca publico sobre dos añadas distintas de un "mismo" vino. Y entrecomillo el adjetivo porque va a ser evidente para todos los que gozaron de Château Paquita 2012, que la versión 2013 tiene poco que ver con la añada anterior. Buena señal, por supuesto: Eloi Cedó (Sistema Vinari), que es quien lo hace, no es el mismo; la añada, el clima, la proporción de uvas, no es la misma; la vinificación no es la misma. Ergo, si hubiera que justificarse (no siento la menor necesidad de hacerlo), podría decir con tranquilidad y aposento que Château Paquita 2013 no es el mismo que el 2012, y ello me permite escribir con franqueza y pachorra sobre él.

La etiqueta es distinta (fruto de las desparramantes sinapsis de Marc O'Callaghan). No es detalle baladí. Con 2012, Eloi mandaba una postal a todo el mundo: "escribid en mi vino, escribid con él. Decid cosas a vuestros amigos con él. Estoy aquí y no soy ya el cantamañanas que salió de Tivissa". Fue un vino que me encantó...pero tiene poco que ver con 2013. El imaginario bestial de O'Callaghan es el protagonista de la etiqueta del 13: los dragones de Obsèquies se apoderan del lienzo. En vez de escupir fuego y comer princesas, beben vino y se comen los unos a los otros. Dragones sensatos, aunque alados. Horror uacui y madurez de líneas. Rotundidad del concepto y dominio del rojo: vamos a por todas, que lo sepáis, parecen estar diciendo.

Así es el vino. Callet y mantonegro macerados y fermentados en acero: 75%. Monastrell en maceración carbónica completa: 25%. Todo pasa después a botas de 500L (6 meses), inox para la estabilización (3 meses), botella para la afinación (5 meses). El resultado final tiene tanto de vino serio y con entidad como de vino de añada y divertimento. Es un vino goloso y serio al mismo tiempo, con más empaque y cuerpo que el 2012. Crecemos y hacemos vinos con mayor entidad y presencia en boca. Sombra amable y deseo. Cereza picota y mora en su zarza. Calor de septiembre bajo la protección de un buen árbol. Es un vino zumoso y con espíritu. Arándanos negros y espíritu de campo. Bolas de pimienta roja: las arrancas del pimentero y las estrujas en tu mano. Ciprés y brezo. Agua fresca cerca del viñedo. Arcilla roja y raíces profundas. La oscuridad y la humedad y la frescura del interior de la isla, que siente la presencia del mar y de la sal pero no las ve.

Eloi Cedó ha conseguido una especie de cuadratura del círculo: ha hecho un "vin de soif" con hechuras de vino de guarda. Menudo crack...qué suerte tenemos de poder disfrutar de sus vinos y de la combinación de libres talentos que se da en 4kilos vinícola, donde Eloi también trabaja. Ad multos annos!

20 diciembre, 2014

Partida Creus SP ancestral 2013

Parrida Creus SP ancestral natural 2013
Antonella y Massimo, Partida Creus (sur del Penedès, sierra de Bonastre), artesanos del buen vivir, filósofos avant-la-lettre del sencillo y gran comer y beber, ejercen con discreción desde su cella de Bonastre. Tienen muchos vinos interesantes y que expresan, con libertad y soltura, las bondades de su tierra y de las uvas que cultivan en ella. Una de sus especialidades es el vino con burbuja nacida (mejor, conservada) en la botella con el método ancestral. Un buen vino ancestral (una única fermentación, la alcohólica, que empieza fuera de la botella y termina en ella, conservando el CO2 liberado) merece su tiempo de reposo y tengo la convicción de que si se ha hecho con levaduras del viñedo y de la bodega (aunque en esa bodega pocas habrá...limpieza superescrupulosa...) y no ha sido ni filtrado ni estabilizado con sistemas ajenos al vino, el tiempo en botella le sienta de maravilla. Ahí están los ejemplos extraordinarios de los Bartra en Vega de Ribes para demostrarlo.

Abrir este Subirat Parent de Partida Creus, 2013 y 11,5%, un año largo después de su embotellamiento, es un regalo para los sentidos (no demasiado frío, por favor: unos 10ºC...). Olerlo y notar la viveza y frescura de su presencia en boca, hace pensar que tiene, todavía, un largo recorrido. Subirat Parent (o subirat) es uno de los nombres que recibe la uva malvasía en el Penedès, el Baix Camp y la Conca de Barberà. Tipos de malvasía hay más de 30 en el Mediterráneo  pero el clasificado por el European Vitis Database con el número 213 es el que se encuentra en esta zona. Quizá su principal característica sea la de una fragancia más atenuada, menos "rosácea" y terpénica que la de otras malvasías. Es un vino perfecto para alegrar los corazones de los que se atreven a buscar combinaciones nuevas de recetas y vinos. Muestra la sequedad y aromas de la maquia del sur del Penedès (no nos atrevamos, es lo único que sugiero, a ponerlo con los postres navideños...). Regala con la fragancia contenida del subirat parent, que se mueve entre la retama y la aguja de pino. Gusta por el encanto y la frescura de la burbuja ancestral. Atrae por el recuerdo del sol, del viento y del mar azul tan presentes en Bonastre. Es un vino comodín, un vino de alegría y de sed. Muy recomendable tener alguna botella a mano para los días que se avecinan...

17 diciembre, 2014

Táganan blanco/white 2013

Táganan blanco 2013
El Teide soñó un día que quería ser el Etna. Flor de manzanilla. Pedernal. Sapidez y madurez. En el corazón del volcán dormido: fuego antiguo y humedad latente. Aromas a tierra y a grava, a basalto y a magma. Perturba la intensidad susurrante de este vino. Sequedad y poder. El Teide soñó un día que quería ser el Etna pero pronto cayó en la cuenta de que no le hacía falta: ¡poesía otros poderes!...mayor concentración, mayor competencia, menor memoria y raíces echadas en la conciencia del volcán y no en una tradición de miles de años. Retama. Pan prieto, pan antiguo: levaduras en pan de kamut (Trade Mark) y de centeno. Pan ácido, pan con sal. (A ratos, casi parece un vino hecho por Pierre Overnoy cuando era más joven). Posgusto exquisito y amargo, largo, intenso pero con volares de elfo: corre con ligereza y precisión. Zumo de pomelo. Yesca y pedernal infinitos, siempre ahí. Vino de tierra profunda, vino de raíces, vino sin concesiones. Vino de una tierra, no de unas u otras uvas. Vino de una sensibilidad. Táganan blanco 2013: el sueño de un volcán que está despertando y se está convirtiendo en realidad. Un vino a un precio ridículo para lo que es, para lo que representa: ni más ni menos que el despertar de la conciencia de personas y cepas junto al volcán...

11 diciembre, 2014

Wine & People:Wine & Fun:Drink & Enjoy

Wineandpeople es una plataforma que facilita el encuentro entre personas que buscan compartir buenas botellas y mejores momentos. Monvínic es mi lugar de vinos de referencia, uno de los mejores del mundo. El pasado día 3 de diciembre tuve la suerte de poder compartir con unos cuantos amigos la presentación de Wineandpeople en Monvínic. La combinación fue mágica y las personas que vinieron, pusieron el resto. Me pidieron que eligiera las botellas que me apetecieran de entre una selección hecha por Fernando Angulo, qué privilegio... Y que las contara a mi manera. Eso hice. Lo pasé de primera y creo que los que me acompañaron no lo pasaron mal. Aunque en ese momento di mucha información sobre cada bodega y vino, centré mi atención en las personas. Ellas son las que, con su actitud, con su punto de vista y con sus gustos, interpretan al viñedo y lo convierten en material sensible que puede ser olido y bebido en una copa. Las personas. Ellas hablan de sus vinos tanto como los propios vinos. Intenté entrar en su corazón y en sus vinos a través de una foto. Así fue.
Pierre Clavel a punto de vendimiar
Domaine Clavel. Coteaux du Languedoc. Les Garrigues 2011. 60% syrah, 8% carinyena, 32% garnatxa. 14%. El antihéroe, el hombre con alma y sonrisa permanentes, el hombre hecho a si mismo y que ha sabido superar todas las dificultades, sonríe como su vino, es fresco y ágil pero con carácter. Tiene una nariz poderosa, de laurel y romero, de tomillo y, casi, de buqué garni, de aceitunas negras muertas y de aguja de pino en el suelo. Es un vino alegre y redondo, sencillo pero con una personalidad que no decae. Pasa como si nada...Un vino muy de su tierra, con frescura de arcilla roja y aires de hormigón.
Valérie Frison de Marne
Demarne-Frison NV (pero es 2011) Goustan BN. 100% Pinot noir. 12,5%. Degollado en noviembre de 2013. En esta época, Thierry de Marne y Valérie Frison hacían este champagne juntos. No sé qué es de quién en él, pero en el retrato de Valérie (desde 2015 estén ustedes muy atentos a la etiqueta Val'Frison!) veo algunas cosas que me gustan. Veo alegría y un perfil claro, veo también carácter y naturalidad. Veo estructura y agilidad. Goustan 2011 es un vino estructurado y sápido, con buena tanicidad y el perfil mineral de la tierra de cal y sedimentos marinos tanto como el de la fruta negra que lo integra. Un champagne vinoso y de muchas posibilidades de combinación. Con perfume de zarzamora y de violetas, íntegro y poderoso  tanto como fino en su evolución. Un vino que llena todo con persistencia e interés.
Françoise Bedel en su viñedo
Françoise Bedel, Dis, “Vin secret” NV, pero mayoritario de 2005. 80% Meunier, 15% Chardonnay, 5% Pinot noir. 12%. Degollado en diciembre de 2012. Françoise Bedel es una mujer discreta y firme, de profundas convicciones nacidas de crisis personales. Sabe qué hace y por qué lo hace. Con delicadeza y determinación. Su cuvée Dis, "vin secret"  de 2005 es un vino delicado. Hay que acertar con el día y las horas de descanso de la botella abierta (ella lo decanta, nosotros no lo hicimos...) pero es un vino fino. A pesar del poder del meunier dominante, la añada, el reposo y el largo degüelle ofrecen un perfil de finura, de manzana reineta madura, de ralladura de piel de limón, de galletas de mantequilla con ese limón. Tiene una burbuja delicada. Un vino que entra con suavidad y que no para de decirte cosas.
Laval, Vincent
Georges Laval, Cumières premier cru BN NV, pero 2011 (90%) y 2010 (10%). Chardonnay 50%, Pinot noir 30%, Meunier 20%. 12%. Degollado el 7 de abril de 2014. Vincent Laval es un hombre de la tierra. Cayó dentro de la "marmita" del champagne y la barrica de pequeño y ahí se ha quedado. Austero y firme en sus convicciones, sutil y delicado en su trabajo en el viñedo y en bodega. Serio pero con la complicidad a flor de piel. De todos los bebidos ese día, quizá sea este Cumières el que se muestra más tierno y, casi, todavía por ensamblar en botella. Los meses de barrica por separado, el degüelle reciente, hacen que el trabajo en botella se sienta, todavía, necesario. Con las horas, el vino acaba revelando la pureza de su terroir, su alma clásica, la belleza del equilibrio (que ya se intuye) entre las variedades y el ligero, persistente, dominio de las tintas.
David Leclapart bebiendo
David Léclapart, L’amateur NV pero es cosecha 2010. Blanc de Blancs pas dosé. 12,5%. Degollado en mayo de 2014. Léclapart es otra persona de convicciones, un alma sensible y con espíritu de artista tanto como de artesano. Su Amateur muestra esa sensibilidad puesta al servicio de la expresión radical de la tierra de sus cepas. Aromas de hinojo silvestre, aires de caliza, recuerdos de hierbaluisa,  acompañan a una boca llena de energía  y de fuerza. Es un vino que agradece las horas de botella abierta y en copa. Con ellas, acaba mostrando el perfil más íntimo y fresco de un chardonnay que nació, casi, con alma de tinto.
Joan veremant Arbossar 2013
Terroir al Límit, Roc d’Aubaga 2013, DOQ Priorat. 60% garnatxa blanca, 30% garnatxa negra, 10% garnatxa gris. 13%. Es el regalo de un amigo, Dominik Huber, que me permite hacer el vino que tengo en la cabeza en el Priorat. Viñedos en La Morera, orientados al norte en tierra de arcilla fresca y franca, de cantos rodados y sedimentos marinos. Un vino que sólo busca fruta y volumen en boca, aunque empiece con una reducción que pide a gritos una decantación. La fruta llega con el tiempo. No hablo por mí, faltaría más. Intento transcribir lo que escuché alrededor de la mesa. Emociona por su color. Cuesta entrar en él por esa reducción evidente. Recompensa con las horas por la intensa, sin filtros, carga frutal que esconde. Frambuesa (caramelo de palo Kojak), jarabe de fresas, zarzamora (con el recuerdo vivo de la vegetación) y frescura. En boca, se eleva y se hincha como un globo de garnachas, llena todo y acaba dando momentos de satisfacción a quienes tuvieron paciencia con él en la copa. Los meses van mostrando que, sin pretenderlo, hice un clarete de guarda...

El Bolli en la Mahina
Alba Viticultores, Alba sobre tabla 2013/2. Palomino fino de los pagos de Mahina y Miraflores, en Sanlúcar de Barrameda. 11,2%. La imagen es del Bolli. Él encarna el espíritu de la gran aventura de Alba Viticultores, con Fernando Angulo como ideólogo. La dignidad de la tierra pertenece a quien sabe escucharla. Las personas le dan lo mejor, la tierra lo agradece. Aunque haya otras personas que se emperren en hacer el mal y en acabar con esa vinculación personal, Alba Viticultores lucha por devolver la dignidad del trabajo, del esfuerzo a los viticultores de talento natural y fruta única, como el Bolli. Hablamos de la tierra albariza, hablamos de la expresión sin filtros ni máscaras del palomino fino con apenas un paso ligero por barrica sanluqueña muy vieja (manzanillera ella), de generoso velo en flor (la número 2 de 2013). Sal y cal. Hollejos y tierra. Levaduras y pan. Alegría de una buena idea y de un trabajo bien hecho. Frescura y alimento. Dignidad que viene del reconocimiento.

Los siete vinos evolucionaron positivamente a lo largo de las cinco horas en que convivimos con ellos. Descansan ahora en paz en nuestros corazones y forman ya parte de los cuerpos que han de volver a la tierra de la que salieron las uvas. Sensación de plenitud y de que, en ocasiones como ésta, el círculo se completa.

06 diciembre, 2014

Andorra y sus vinos

Viñedo de Casa Beal Andorra en otoño 2
El II Encuentro de Microproductores de vino en Andorra me ha ofrecido algunas oportunidades preciosas: conocer a mucha gente interesante de la que había oído hablar pero con la que no había coincidido; recuperar viejas amistades y renovar amistades recientes; descubrir bodegas y gentes nuevas para mí en el mundo del vino; y, de hecho, la más importante y que me llevaba al país pirenaico: hacer un repaso exhaustivo de las bodegas y los vinos de Andorra. Por primera vez para mí, poder entrar en contacto con quienes están liderando la apertura agrícola de Andorra ha sido valioso. El encuentro tiene una gracia especial, además de por el lugar en que se hace (Sant Julià de Lòria): es multivarietal (si me permitís), diverso, polifacético. Es una muy buena idea que merece prosperar y conocer nuevas ediciones. Te permite asistir a debates (las mesas mal llamadas redondas) con protagonistas que están a pie de cepa: sobre el concepto de microproducción y el valor real de las uvas casi siempre mal llamadas autóctonas; sobre la biodinámica, etc. Te permite probar vinos de más de 50 bodegas (en esta ocasión, andorranos, españoles y franceses) y te permite, en fin, conocer el territorio, pisar viñedos y probar los vinos en las bodegas de quienes los hacen en el lugar en que los hacen.
Viñedo de Celler Mas Berenguer Andorra en otoño
Sobre los vinos de fuera de Andorra, diré poco. No era ése mi objetivo en esta ocasión y probé bien poco. El que más me gustó de lo bebido, de largo fue el Barco del Corneta, el verdejo de Bea Herranz del paraje Cantarranas (La Seca): en 2013 Bea alcanza una comprensión profunda de la relación entre tierra, uva, mosto, vino y madera y ofrece su primer clásico. Impresionante la riqueza, texturas, finura e intensidad de este vino. El que más me sorprendió, pero del que poco puedo decir (apenas conozco al, me atrevo a llamarle así, personaje Gaby Ameztoy), es el V/S 01 (Vinos Subterráneos 2012), un rioja de San Vicente de la Sonsierra (con uvas de Elciego), de tempranillo, graciano y viura en MC que ya da que hablar y que, en el futuro, puede que diga todavía mucho más: en cuanto manejen sus propios viñedos sabremos en verdad de qué va la cosa.

Sobre los vinos de Andorra diré más. Me atrae mucho el hilo conductor que parece unir a todos los bodegueros, que no es, como malpensaba yo, el del cambio climático y el de la necesidad de subir metros en una latitud adecuada para combatir la subida de temperaturas, la escasa lluvia y la desertización. Las cuatro bodegas que trabajan en Andorra son propiedad de andorranos y suya es la ideología fundamental que les une: vamos a volver a nuestros orígenes; vamos a dar un paseo por nuestras raíces; vamos a redescubrir valles que, hace muchos años, tenían ya viñedos;  vamos a darle a estos valles y montes puros, una agricultura que sea muy respetuosa con el medio ambiente y que contribuya a la riqueza, también paisajística, del país (desde el viñedo: qué bonito...no hay más que ver las pocos fotos que hice para darse cuenta del potencial de esta idea-tractor); vamos a romper el discurso monolítico en Andorra de turismo de montaña y de esquí y vamos a hablar, también, de enoturismo vinculado a la gastronomía del país (de una riqueza desbordante); vamos, en fin, a romper los monocultivos dominantes (de patata y de tabaco) y vamos a reintroducir el elemento diferencial que nos devuelva el policultivo y la riqueza medioambiental a los valles: la cepa (con sus abejas).
Viñedo de Casa Beal Andorra en otoño
Hay que dejarlo claro: el renacimiento del vino en Andorra no es, pues, un efecto (positivo) del cambio climático: trabajar estas tierras, convivir con el clima de la zona, acertar con las variedades que mejor se van a adaptar a la geología variante, es tarea hercúlea y nada sencilla. La primera bodega contemporánea, Casa Beal, justo empieza a estudiar su implantación en 1987. Todo es muy reciente y hay que tener paciencia con los resultados: la viticultura es una cosa de sosiego, de tranquilidad, de observación pausada y de mucho ensayo-error/ensayo-acierto cuando estás reconstruyendo una tradición de la que apenas quedan vestigios. Las variedades pirenaicas no se han recuperado todavía (entiendo por locales las que servían para producir hace más de 100 años) y las bodegas y sus asesores han mirado muy intensamente (quizá demasiado y no siempre en la correcta dirección...) hacia las montañas del Alto Adige (gewürztraminer: los monovarietales de Casa Beal con esta uva, sobre todo el vino de hielo, me parecen de lo más destacado del panorama, y serán grandes vinos en el momento en que el concepto de trabajo en el viñedo se traslade a la bodega) de Suiza (cornalin, chasselas...) y de los Alpes (mondeuse) y cercanas al Ródano medio y superior (syrah, chardonnay, pinot gris y pinot noir). Por supuesto, hay otras variedades (albariño, viognier...) pero dominan las que proceden de tierras con condiciones climáticas parecidas a Andorra.

Por lo demás, me quedó claro el trabajo de estudio concienzudo que todos han hecho con el clima de cada zona (fundamentalmente en los dos márgenes del río, en la latitud de Sant Julià de Lòria, que es, más o menos, donde están las cuatro bodegas) y con los suelos. Pero me quedó menos claro que todo el mundo sea consciente de dónde procede la madera que han plantado en sus viñedos. Por decirlo fácil: me da que todo el pinot noir que está plantado en Andorra procede de clones borgoñones de origen, cuando creo que los clones que, desde hace muchos años, dan extraordinarios vinos en Roquetaillade (Aude, al otro lado de las montañas...un poco más al este) darían un juego mayor (aunque, hace muchos años, procedieran también de la Borgoña...). Lo mismo pienso para los chardonnay bebidos (de nuevo con los viñedos de las Corbières en la cabeza), con la excepción del GC BdB 902DC 2012 de Celler Mas Berenguer, que me pareció un extraordinario espumoso méthode champenoise, complejo y rico, con una boca espéndida y aromas de musgo, líquenes, hinojo, brioche, miel de castaño... Del Celler Casa Auvinyà (con una historia humana detràs para no olvidar) me atrajo poderosamente la fragancia y viveza de su Imagine 2013, un blanco seco con albariño, pinot gris y dominante viognier (pomelo, mango, peras limoneras) y el futuro que se intuye a su monovarietal de syrah, el Evolució 2012. De Borda Sabaté 1944 creo que el Escol 2013 (riesling) es el que mayores alegrías les va a dar, sobre todo si lo vinifican con uno de los tres caminos que, intuyo, mayor proyección pueden tener en el Principado: en forma de burbujas.

La última comida la tuvimos en un lugar muy a tener en cuenta: Cal Bou, en Fontaneda. Con una cocina muy sencilla pero cuidada, productos de la tierra, máxima sensibilidad y sabores, Albert Casal ha dado con la propuesta ideal: la gastronomía de la zona (buñuelos de verdura, croquetas de carn d'olla, extraordinario arroz de montaña...), con los vinos de Andorra (el arroz con el Evolució 2012 syrah de Casa Auvinyà estuvo a gran nivel) en un lugar único y espectacular. Como dirían aquellos..."ça mérite un détour..."

Me fui contento: vi proyectos y caras nuevas en una tierra de promisión, pura y de gran belleza. Vi ideas y muchas ganas. Vi ilusión y competencia. Vi respeto y energía por darle a Andorra, con calidad y exigencia, sin prisas y con tenacidad, una nueva cara a su versatilidad: las cepas. Los viñedos y los vinos de Andorra están llegando, nos están dando ya alguna espléndida realidad y nos van a dar mayores alegrías en el futuro. Voy a estar atento.

Las fotos primera y tercera son de viñedos de Casa Beal, en Nagol (Sant Julià). La central corresponde al viñedo BdB de Casa Berenguer, en Fontaneda (Sant Julià).