25 diciembre, 2014

Mi cuento de Navidad

from static.thecia.com.au
Yo no tengo aquello que se suele llamar "espíritu navideño". Dicho en pocas palabras: me parece una memez. Procuro (no siempre lo consigo...) hacer el bien durante todo el año y no espero recibir a cambio más que los efectos de ese bien en las personas con las que estoy. Personalizar, enfocar, mediatizar, segmentar, distribuir en unos pocos días ese "voy a  ser bueno, voy a ir con una sonrisa y voy a portarme bien" me parece casi sombrío. Y la cara que me queda, lo confieso, durante estas fiestas y con ese espíritu campando a sus anchas, suele ser la de la imagen superior...

Mi mejor antídoto para superar algunos de estos días suele estar en las mesas y en las copas. Rodearse de personas (tampoco todas, claro...) que te transmiten energía y alegría. Cocinar cosas bonitas. Beber vinos (a ser posible de amigos o de conocidos) atractivos y de los que puedes contar historias, son cosas que me llenan. Este año es especial y quiero contar por qué. Algunos me llamarán ingenuo, otros pensarán que estoy desinformado y que no vivo en la realidad de la calle y del día a día del mundo del vino. Puede que tengan razón. Pero sí vivo mi realidad y sí vivo, veo, leo, charlo sobre mi mundo del vino día a día. Y detecto que esa realidad está cambiando en los últimos tiempos.

Lo escribí (casi más como un deseo) en un post que Vila Viniteca me pidió. Por qué no bebían vino los jóvenes, me preguntaba. Y hubo muchos comentarios interesantes que apuntaban hacia lo mismo y coincidían con una de mis ideas: cada época de la vida tiene sus vinos. Y si acertamos en qué hacemos, en el precio que le ponemos y en quién pensamos para beber según qué vinos, ya no tengo la menor duda: los jóvenes cada vez beben más vino y se interesan más por saber qué beben. Lo comenté hace poco en twitter: comprobar cómo los amigos de mi hijo menor consideran que "beber vino mola", que "saber qué bebes y poder entrar en un restaurante y pedir con fundamento mola", me dejó con el cuerpo contento y pensando que algo se estaba moviendo.

En los últimos días he hecho varias pruebas sin decir que las hacía. Para un grupo de unas 40 personas, algunas de las cuales apenas bebían vino, propuse varios ancestrales de graduaciones alcohólicas entre los 10,5% y los 14%, de variedades más tánicas y vinosas (monastrell) hasta variedades más sutiles y delicadas pero con fuertes aromas de tierra (xarel.lo rojo). Los más jóvenes, aquellos que confesaban que tomaban cerveza o apenas nada, bebieron con alegría y se lo pasaron de primera. No dejaron ni una botella viva y casi todos prefirieron un grado alcohólico más amable y fragancias más sutiles. Pero insisto: en ninguno de los casos, no quedó una botella sin abrir ni consumir. ¡Para mi alegría!

Ayer por la noche, mi hijo mayor (21) me dio la última sorpresa: nunca había manifestado especial interés por el vino, ni tan siquiera en la mesa de casa. De vez en cuando bebía alguna copa pero me daba a mí que era más por las ganas de alcohol que por otra cosa. Me equivocaba...Muchos jóvenes a la mesa también, desde los 18 hasta los 29 años. Propuse de todo: desde uno de los grandes de la DOQ Priorat (cosecha 2006), pasando por burbujas ancestrales y de segunda fermentación en botella (DO Cava y Champagne del Aube) y terminando por un vino dulce de solera de 1954, de garnachas y licoroso. Yo casi pasaba de él...pobre!!! Hasta que se me queda mirando y me dice: "no quiero beber mucho pero quiero probar todo y quiero entender todo". Y: "quiero poder entrar en una tienda de vino y saber qué elijo".

No hace falta que os diga que la cara que llevo desde ayer por la noche y con estas últimas experiencias y comentarios, ha cambiado radicalmente de la de la imagen superior a la inferior. No soy iluso, no soy ingenuo. Sé de dónde venimos y, casi, dónde estamos a nivel de consumo del vino en este país. Pero intuyo, por lo menos desde mi experiencia personal, que algo está empezando a cambiar. Que, como decía mi amigo Juancho Asenjo no hace mucho en Facebook, no podemos permitirnos el lujo de perder a otra generación para el vino. Ahora es el momento de entender qué quiere beber la gente joven. Ahora es el momento de estar dispuestos a llevar cualquier botella, a dar cualquier explicación, a estar en cualquier sitio donde se nos pida que hablemos de vino para hacer que esta realidad, que apenas intuyo, se convierta en algo sólido.

Con los más jóvenes, sepan mucho o poco. Quieran ser profesionales o buenos aficionados. Que no quede una pregunta sin respuesta ni una inquietud sin resolver. Que no deje de abrirse ninguna botella que llame su atención. Ese es mi cuento de Navidad, ésta mi ilusión: estar en la calle y ver el interior de un local hermoso y acogedor, con una mesa alegre y llena de jóvenes, con (pongamos) tres o cuatro botellas de una misma variedad de vino de distintos lugares, comentando y bebiendo, gozando y entendiendo. Lo he visto en otros países: ¿por qué no hacemos que, entre todos, ésa sea una nueva realidad? Puede que sea un cuento de Navidad pero yo quiero seguir contándolo todo el año. Y voy a hacerlo.
from Holidayswishes.net

16 comentarios:

Jose dijo...

Caro Joan, me encontraba algo huérfano sin tus 'Relatos desde la trinchera' ;-) Este año, trinchera esperanzadora.

Abrazotes.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Jajajajaja, qué bueno, Jose!!! Andaba pensando en cómo canalizaba mi "trinchera" pero como no ha llegado la suegra todavía...me he decidido por Dickens!!! Y estas ganas de que los pequeños síntomas de cosas buenas que veo a mi alrededor se vayan generalizando!
Un abrazo!
Joan

Jose dijo...

Me imagino a esos jóvenes mirando las botellas a través de los cristales, como los pilluelos miraban los dulces en ese 'Cuento de Navidad'.

Los humanos somos capaces de cambiar nuestro entorno; cómo lo percibimos y cómo otros lo perciben. Si cada uno de nosotros hace pequeños cambios a mejor, para nosotros, para otros, esto tiene un efecto multiplicador. Es fácil y sencillo cambiar la realidad que nos rodea poco a poco y con pequeños gestos. Al fin y al cabo el mal, para triunfar, necesita que los buenos no hagan nada ;-)

Abrazotes.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Lo bonito de esta imagen, Jose, es que los "pilluelos" están ahora dentro, sí, y son los protagonistas.
Y yo qu ando con unas ganas tremendas de entrar y de contarles, de compartir y de ampliar sus experiencias. Cada vez que me dejan, lo hago. Sin forzar, pero con perseverencia, como muy bien dices. Una revolución tranquila, saludable y sonriente!
Abrazo,
Joan

Mario Estevez dijo...

Joan no se si será casualidad o que los chicos y chicas despiertan cierta inquietud por el vino a inicios de la veintena, pero con mi hija ha pasado lo mismo que con tu hijo y, como yo le digo, está saliendo del lado oscuro para acercarse a la luz. De momento prueba y pregunta sobre los vinos que se abren en casa o probamos fuera y ya tiene su vino -y su deseo-: Un novio perfecto, moscatel de Bruno Murciano y Raúl Sampedro ������

Joan Gómez Pallarès dijo...

No es mal novio ese, Mario!!! Al final acabas pensando que cada mensaje encuentra su receptor. Sé de jóvenes que leen lo que la gente del vino escribimos. Y encuentran inspiración en eso: y cuando te lo dicen, por lo menos a mí, me cae la baba...el último día esta misma semana!!! Hay otros que no leen pero escuchan y miran!!! Creo que es el caso de nuestros hijos. No quiero hacer proselitismo con ellos ni convencerles de algo a lo que no quieran llegar. Si llegan, serán de los convencidos! Y hay otros que, sin más y cuando te tienen a mano, preguntan: nunca hay una pregunta mal hecha o inconveniente sino maneras de plantearte su respuesta en función de qué necesita tu interlocutor.
Y nuestro "desafío": saber encontrar el tono, la palabra, el momento, el vino oportunos...
Y el resto, creo yo, irá cayendo como lluvia fina y buena!
Saludos y gracias por tu comentario!
Joan

SIBARITASTUR dijo...

Yo estaría cantando "singing in the rain" por ahí, que satisfacción Joan. Sin embargo yo no soy tan positivo como tú o Mario con respecto a los jóvenes.
Si creo que cuando un joven se interesa por el vino, y encuentra al otro lado alguien dispuesto a contarle, a responder preguntas, a enseñarle tan rica cultura, es muy fácil o relativamente fácil engancharles. Un trabajo que debería de hacerse en las tiendas o negocios especializados pero cada vez hay menos debido a como está estructurado el secto en los primeros, y en los segundos no abunda la profesionalidad. Hacen falta divulgadores, gente con pasión, que no piensen tanto en vender y vender y si, en la inversión necesaria de tiempo y energías de comunicarlo, eso es una inversión a medio largo plazo que creo que tendría sus frutos.
Hacen falta más profesionales así porque sin eso estamos perdidos. Y nos faltan nexos de unión para despertarles ese interés.
Yo lo intento, con mi entorno, pero las falsas creencias arraigadas son muy difíciles de superar, no tanto en gente más joven que están más abiertos sino en la mediana edad. Hacerles entender que beber Do´s, siguen pensando que La rioja es buen vino, o ribera o albariño - desconocen que es Rías Baixas - o rueda, son sinónimos de calidad en si mismas y que los precios son por algo - piensan que cuando cogen un rioja reserva crianza de 4 € se llevan un chollo- además, siguen creyendo que los términos "crianza y reserva" son sinónimos de calidad y cuando ven una etiqueta de otra zona sin esa nomenclatura creen que no es bueno. Es una pared de hormigón armado.
Queda mucho mucho por hacer y el sector tiene que ayudar para que haya "centros de difusión de la cultura del vino" cualesquiera que sea forma o estructura, cosa muy difícil porque el sector se fagocita a marchas forzadas como ya comentaba.
Una vuelta por la región donde más vinotecas (bares con vino) que debe de haber en España, te ayuda a ver la tristeza de la situación. Selecciones basadas en precio, muy repetidas, falta de profesionales, de comunicación..; Yo no percibo el sol entre tanta nube como vosotros pero si confío en ello.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Querido Jorge,
has dado muy buenas ideas, pero el núcleo de lo que comentaba yo es, exactamente, el núcleo de lo que tú representas o Mario o tantos cientos y cientos de personas en España: tú eres un centro de difusión,. tú no escatimas comentarios ni charlas ni consejos estés donde estés. De lo que yo hablo, en el fondo, es de eso: yo intuyo (por supuesto, en mi entorno...) un caldo de cultivo mejor que el de hace diez años...pero somos nosotros los que tenemos que seguir, los que no tenemos que desfallecer y los que tenemos que convertirnos en "centros de difusión de la cultura del vino" ambulantes.
Así de sencillo lo veo yo. Hay sitios en los que jamás podré entrar (grandes negocios, CR de DOs, etc), pero en el día a día, en el boca-oreja, vaya si puedo...
Y no pienso parar. Y sé que tú tampoco.
Por ahí iba yo.,
Un abrazo!
Joan

Smiorgan dijo...

Siempre lúcido y acertado, Joan. Coincido plenamente contigo en el primer párrafo, y me gusta lo que leo sobre tus hijos y tus "experimentos" con jóvenes.
Ayer mismo estaba tomando algo con un amigo, y en una mesa había tres chicas que no creo que ninguna pasara de los 30 si acaso llegaban, y las tres estaban bebiendo una copa de vino. Y me gustó verlo.
Saludos para ti y los tuyos, y que celebres lo que consideres oportuno con quien realmente te apetezca hacerlo.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias por tu comentario, Elías! Bonita tu imagen, una imagen que entre todos los que amamos la cosa del vino tenemos que hacer que se repita!
Saludos también para los tuyos y para ti y que tengáis mucho y bueno!
Joan

Cuina Cinc dijo...

Bon Nadal! Bones Festes Joan i per molts anys!
Gràcies pel teu conte:))
T'estic escoltant a la radio.
Ets un gran referent. Felicitats!
Bon dia de Sant Esteve Bons canelons:http://cuinacinc.blogspot.com.es/2012/12/els-canelons.html
Gràcies!
una abraçada,

Joan Gómez Pallarès dijo...

Bon dia de Sant Esteve i bon de tot!!! Moltes gràcies per sentir el programa, Fina!!! Deus haver estat una de les poques persones que han matinat per fer.ho!!!
I no cal dir-ho: merci per passar la recepta boníssima dels teus calenos, dels que també se n'ha parlat avui!!!
Una abraçada i el millor pel tu i els teus! Salut, fogons i vons!!!
Joan

bboyz1970 dijo...

Los míos son demasiado peques para beber (7 y 12 años), pero el mayor ya olisquea las copa en busca de esas sensaciones. Digo yo que algo se le pegará del hábito de su padre jejeje, felices fiestas y sincero texto

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias, bboyz1970!!! Igualmente para todo lo que está por venir y para 2015: mucha salud y bienestar con tu gente!
Sólo digo una cosa: mis hijos olían ya copas desde los cinco-seis años y a los 10-11 habían olido auténticas maravillas. No digo nombres pero su cerebro se va formando... Y aunque a uno le cuesta más que al otro, no hay que forzar nada; quien quiera seguir por el camino del placer en la cultura del vino, lo hará. Y sin presionar ni forzar, los dos, con aires y marchas muy distintas, van entrando.
Y un montón de amigos suyos!!!
Muchas gracias por tu comentario!
Joan

Vicente Vida dijo...

Hola Joan
Tenía ganas de comentar esta entrada hace unos días, me parece de lo más interesante. Estoy de acuerdo contigo en el primer párrafo, aunque intuyo que no desde el mismo punto de vista. Como creyente, el ruido que provoca la publicidad y el sentimiento de locura general hace que nos perdamos lo que considero que debería ser realmente importante.
En cuanto al grueso de la entrada, yo también creo que hay campo para la esperanza. En mi caso dos de mis tres hijas, se interesan muy habitualmente por los vinos que abrimos en casa, empezando a formar criterios de porqué les gusta un vino determinado. En los dos años que he estado recientemente en una universidad inglesa esto se puede realizar en el entrono de las actividades complementarias que se programan, obteniéndose resultados que me dan una tremenda envidia. Concretamente con algunos profesores que se ointeresaron pusimos en práctica un "método" que recomienda Erik Asimov (crítico del New York Times), y que a mi me parece una buena aproximación, ya que fomenta la relación posible aficionado - buen vendedor de vinos, que creo que es fundamental para basar una afición disfrutable y sólida. Tengo preparada una entrada que espero publicar el próximo año, por si es de interés para personas que quieran iniciarse en este mundillo, al que creo que hay que aproximarse sin complejos.
Con mis hijas y sus amigos hago en casa catas con frecuencia, procurando que sean lo más lúdicas posibles, y los resultados son muy buenos, excepto para mi bolsillo porque cada vez se van volviendo más finos los puñeteros.
Abrazos
Vicente

Joan Gómez Pallarès dijo...

Querido Vicente,
muchas gracias por tu comentario!
Creo que nos mueve a ambos (incluso en por qué escribimos el blog: el primer día del año nuevo voy a escribir sobre eso) una especie de proselitismo 100% amateur bastante parecido: intentamos atraer a una de nuestras pasiones mayores (ambos tenemos otras, ¿verdad?), la de la cultura del vino, a cuanta más gente mejor.
Quizá la única diferencia sea que yo nunca lo he hecho de forma premeditada en casa y en mi entorno más próximo. Simplemente, bebo y comento alguna cosa...Y quien se fija y pregunta más, tiene respuestas siempre. Así he llegado donde he llegado con mis hijos y sus amigos, por ejemplo. Pero de la misma manera, he de confesar mi fracaso casi completo con los padres de algunos de estos amigos de mis hijos. Ellos también son amigos y comemos y celebramos a veces. Y siempre me cuesta que atiendan...y que abran sus horizontes de placer y de sensaciones, ya lo doy por casi imposible...
Mejor nos concentramos en los jóvenes, ¿verdad? Aunque nos duela (entre mil comillas) algo algo el bolsillo...En mi caso, sigo abriendo lo que me apetece, directamente, pero las botellas vuelan más rápido!!!
Un abrazo!
Joan

Publicar un comentario en la entrada