19 noviembre, 2014

Josep Ll. Pérez: las horas del otoño


Con las Hores de la tardor (del otoño), se completa el ciclo de las estaciones en Cal Compte. La uva reposa ya en las bodegas y las texturas del rojo y del ocre ocupan tierras y espíritus. Es el momento de combinar alegrías y decepciones, energía y reposo, efervescencia y bondad. Lenta pero tercamente tierra, cepas y personas adaptamos nuestro ritmo  a una luz menos intensa y a una temperatura más baja, que invitan al reposo. Es el momento, también, de la reflexión que lleva a la renovación constante. Nadie como Josep Lluis Pérez y Montse Ovejero para compartir, con los afortunados que pudimos estar con ellos, estas horas de otoño. Nadie como ellos para mostrarnos, con el pretexto (si así se le puede llamar porque es mucho más que eso) de los nuevos vinos naturales que han hecho en 2012 y 2013, su camino de experiencia, su manera de aprender, de comprender que para vivir hay que reflexionar y prosperar, hay que observar y escuchar, hay que comprender, proponer y avanzar. La renovación, la idea de que nada muere sino que todo se transforma, está en la base de su trabajo en el campo como lo estaba en la de nuestros antepasados, que centraban su vida en una discreta relación con la naturaleza y en la comprensión de lo que sucedía en ella a lo largo de las estaciones del año.

Los cuatro elementos fundacionales de cualquier civilización (aire, agua, fuego y tierra. Añadiría la luz, sin la que nada puede existir) servían para que un grupo de arriesgados se estableciera en un nuevo lugar, servían para crecer y para alimentarse de lo que la tierra quisiera ofrecer a través del cultivo. Existía un pacto entre dioses y hombres. Gracias a él, quien se establece por primera vez en una tierra, la habita en paz; por él, se obtiene la necesaria protección a cambio de ofrendas con las cosechas; y gracias a él, realizando con respeto y cuidado estas acciones, no sólo se cultiva la tierra para poder comer. El cultivo proporciona, también, alimento para el espíritu. De aquí procede la palabra "cultura". El alimento físico que proporcionan los elementos seminales de una civilización se convierte, a través del culto a las cuatro estaciones, en alimento espiritual, en camino que los hombres tienen que recorrer para superar la muerte física que saben que ha de llegar. La transformación de las uvas en mosto y del mosto en vino gracias a la metamorfosis de las levaduras te devuelve la tierra, el paisaje, el clima del año y la mano del hombre en una copa y es el símbolo que utilizaron nuestros antepasados para formular su deseo de inmortalidad.
Sortida de sol sobre el Priorat BY Rafael López-Monné
El invierno (cuanto más frío y duro, mejor) garantiza el reposo que anuncia una mejor cosecha. Todo parece muerto, pero no es así, todo reposa para renacer en forma de primavera. Las flores, la luz cada vez más intensa, el calor llaman a la naturaleza al renacimiento anual. La semilla crece, algunas se convierten en frutos que serán recogidos en verano o en otoño. Las que nuestros antepasados identificaron más intensamente con su relación con la tierra y con su deseo de pervivencia se recogen a finales de verano y en otoño. Las uvas. Baco preside, Baco es la simiente que todo lo puede, fertiliza y se convierte en fruta. Baco es la levadura que convierte al mosto en vino para decirnos: nada muere, todo se consume y transforma. Nada muere, todo renace.

Séneca lo explica tan bien como toda la iconografía de las cuatro estaciones vinculada a la muerte en la Antigüedad, que repasamos en Cal Compte.  Ad Lucil. 36, 9-12,  "La muerte no representa incomodidad alguna....Porque si tanto deseo tienes de prolongar tu vida, piensa que todas las cosas que desaparecen de tu vista y vuelven a la naturaleza de su ser, de la que salieron y a la que retornan, se reciclan: dejan de ser pero no mueren, y la muerte, que tememos más que nada y a la que rechazamos, interrumpe la vida pero no la quita. Fíjate cómo el mundo está formado por elementos cíclicos: verás cómo en él nada se extingue sino que desciende y asciende alternativamente. El verano marchará, pero el año siguiente nos traerá otro; el invierno ha muerto, pero los meses correspondientes nos traerán otro..."
Homo Vitruuianus
Josep Lluís Pérez es un hombre vitruviano en el siglo XXI. Él representa la medida de todas las cosas y de su observación atenta de la naturaleza y del trabajo con su fruto más emblemático, la uva, nace una visión y una reflexión que los demás vemos gracias a él. Vitruvio, en su libro III del tratado de arquitectura, decribe en qué consisten la proporción, la belleza, el equilibrio y la armonía de un templo. Lo hace, pero tuvimos que esperar a Leonardo da Vinci para comprender de verdad, gracias a ese Homo Vitruuianus de 1490, que lo que Vitruvio nos explicaba era algo tan sencillo como “el hombre es la medida de todas las cosas”. Se trata de que el hombre (algunos hombres...), con sus decisiones sobre las cosas que ve, con su actitud, con su reflexión sobre ellas, interpreta y ofrece una perspectiva renovada de las mismas. Josep Lluís Pérez y Montse Ovejero, en el mejor momento de sus vidas, recogen no sólo el fruto de sus viñedos sino, sobre todo, el fruto de su aprendizaje con un “nuevo” tipo de vinos…Diez años de observación y de trabajo, diez años que les permiten llegar a la conclusión de que trabajar la naturaleza no es intervenir en ella. Es observar y entenderla. Es actuar lo menos posible y cuando la acción se hace necesaria, es aplicarla de la forma menos intervencionista posible. Ellos hablan de agricultura regenerativa, otros usarán otras palabras...Se trata de que los viñedos reciban los ingredientes que la propia naturaleza proporciona para curar sus enfermedades, sólo si las hay. Se trata de que aquello que la propia naturaleza produce, consume y degrada (vegetación espontánea, cubiertas vegetales...) no se mueva de ella y dé su retorno en el mismo sitio en el que ha nacido. Se llama humus...Lo más importante sucede bajo tierra. Se trata de que actuemos lo menos posible porque hemos entendido lo más posible.

De ese trabajo fundamental en el viñedo y de un proceso tan complejo como lógico en la bodega (parten de la menor inversión en dinero y de la máxima invención posibles: de ahí que vea a Josep Lluís como a uno de nuestros leonardos contemporáneos) nacen vinos extraordinarios y, en apariencia, inverosímiles: el trabajo de la química ajena es radicalmente sustituido por el de la física del movimiento de las partículas (la enología de la cinética, me atrevería a llamarla). Nacen vinos por completo naturales que harían palidecer a los portaestandartes de las catas con analítica en la mesa. Nacen vinos que expresan como pocos las características de la añada, de las uvas en su combinación (garnacha, cariñena y syrah), de la tierra y del vigor de las cepas. Y que hablan como pocos de las personas que los hacen. 22 afortunados pudimos beber esa síntesis en sus añadas 2012 y 2013, tanto hechos en volúmenes grandes de madera o de inox como en barricas de 225L. Soy consciente de que me dejo en el tintero la mayor parte de detalles técnicos (Josep Lluís mismo los explica constantemente y me consta que piensa publicarlos en breve) pero hoy no son lo más importante. Lo que es importante (por lo menos, creo, para los que no pudieron estar en esa sesión) es que sea capaz de transmitir el valor que tienen este trabajo y estos vinos. Que sea capaz de deciros que nunca, como en esta ocasión, había sentido cómo puede llegar a cambiar el equilibrio de sabores un ensamblaje u otro de variedades de uva: en estas condiciones de máxima expresión de la fruta y nula intervención química en la bodega, la cariñena potencia los sabores de la syrah de forma increíble...y la combinación de garnacha, cariñena y algo de syrah transmite como pocas el sabor de las tierras de Mas Martinet. Que sea capaz de contaros que nunca como en esta ocasión había sido capaz de notar y describir el alma de un vino en su añada: sin la menor duda, los vinos que bebimos del 2013, con garnacha, cariñena y syrah, eran báquicos. Fijaos en la pompa triunfal del hijo de Zeus en la penúltima foto del post: eran vinos llenos de energía, de insultante alegría, de voluminosa y explosiva fruta, de abigarrada composición, llenos de música y de triunfo. Llega la tierra y nos anuncia, con el fruto de su fermentación más espontánea, que podemos llevárnosla al corazón con una copa. Rojo de Príapo, morado de Sileno. En cambio, los que nacieron de la cosecha de 2012, con garnacha y syrah, eran rotundamente apolíneos: ved la estatua de Apolo, llena de majestuosa serenidad, de clásica belleza, de equilibrio constante, sin perturbación alguna. Vinos rectos, serios, casi azules. Así fueron las añadas. Así supieron transmitirlas Josep Lluís y Montse. Así se mostraron esa noche los vinos.
Apollo of Belvedere by Dennis Jarvis
Todo esto vivimos en las Horas de otoño de Cal Compte. Todo esto aprendimos. Todo esto sabemos ahora: estamos en constante observación de la naturaleza y de nosotros mismos dentro de ella. Nada muere, todo se renueva y de la observación, aprendizaje y progreso que generan nuestro conocimiento, vivimos para no morir. De la íntima necesidad de compartir cuanto aprendemos y sabemos nace, en verdad, nuestra superación de la mortalidad. Hacerlo en la naturaleza del Priorat, entenderlo con los elementos clave que la Antigüedad nos legó, beberlo y asimilarlo en nuestros cuerpos y almas gracias a los vinos que hacen ahora Josep Lluís Pérez y Montse Ovejero en Mas Martinet, fue la mejor manera de completar un ciclo de cuatro estaciones que, no puede ser de otra forma, renacerá con otra apariencia. ¿Muere un ciclo? No: nace uno nuevo. Esperemos con expectación y alegría: a ver dónde nos lleva.
Thyasos báquico con 4 estaciones
La foto del Apolo del Belvedere es de Dennis Jarvis.
Josep Lluís Pérez i jo contents

26 comentarios:

Jose dijo...

Al leerte pienso (siento) que quizá, algún día, el Priorato deje de resultarme una asignatura pendiente.

Saludos,

Jose

antonio portela dijo...

Fuiste capaz de contarlo, y me emociona sentir lo que sentiste...

Joan Gómez Pallarès dijo...

Nada me haría más feliz, Jose, que ser yo la persona que te presentara, in situ, los vinos, ñas personas, la comarca. En plan Bolsón, vamos!
Abrazo,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Querido Antonio, que las dos personas que han tenido la paciencia y la oportunidad de leer y comentar este post seáis Jose y tú me dice que el esfuerzo ha merecido la pena. Mucho tiempo para culminar en esta actividad del sábado que la gente parece sentir sólo como una actividad puntual. Fue mucho más que eso, muchísimo más. Y dediqué cuanto sé y puedo a intentar redactar y transmitir qué ha significado para mí este ciclo que cierra con el otoño de la vendimia.
Un abrazo y gracias por tu sentimiento y tu comentario.
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Quería, decir, Antonio, "las dos primeras personas", claro.
Otro abrazo,
Joan

biodinamicos del sur dijo...

Lo que sabe este Joan !!
Espero que nos digas cuándo publica Josep Ll. sus experiencias, seguro que se pueden aprender muchas cosas. Estos son los maestros que me gustan.
Un abrazo
Antonio S.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Querido Antonio, si te dijera ahora que la mayor ambición para los próximos meses de Josep Lluís y Montse es poder enseñar sobre el terreno y trabajando sus experiencia de los últimos diez años a los nietos, ¿qué me dirías?
Que nos apuntamos!!!, ¿verdad? Al ser, además de personas de ciencia y de personas de campo, muy muy pedagogos, ellos tienen montada su escuela con los nietos y los hijos de algunos otros amigos. Y ahora su deseo es que este estudio del caso, este aprender porque se aprehende mientras se hace, sea en el viñedo y en la bodega, enseñándoles lo que he intentado mal resumir en este post.
Josep Lluís explica todo en conferencias y charlas, pero quiere publicar algo también en abierto bajo la protección de Creative Commons. Al tiempo, pero él tiene claro que el mayor valor de lo que uno aprende es poder compartir. Ahí nos encontramos nosotros, ¿verdad, Antonio?
Un abrazo,
Joan

Miguel Figini dijo...

La piel de gallina... Y una envidia enorme por no haber estado alli. El trabajo de José Luis es encomiable, un científico de pura sangre. El encuentra con la razón lo que otros encuentran con los sentidos. Gracias por este relato

Joan Gómez Pallarès dijo...

Qué bien lo has descrito, Miguel. Josep Lluís necesita entender las cosas para que otros las sintamos. Es precisamente eso.
Mil gracias por tu comentario y un fuerte abrazo.
Me encanta que historias como ésta congreguen a tipos como Jose, Antonio Portela y Antonio Sánchez o tú (en público).
La sensibilidad y las orejas bien abiertas al poder!!!
Joan

biodinamicos del sur dijo...

Ahí nos encontraremos amigo Joan.
Es lo que más me interesa ahora, entender el cultivo de la vid y elaboración del vino de la forma más natural posible.
Tengo otro frente abierto desde hace poco, elaborar pan. En definitiva la cosa va de fermentaciones.

Antonio S.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Tú estás en plena fermentación, Antonio, no paras!!! El resto sigue tu camino!!!
Te vas acercando a Overnoy!!! Pan y vino!!!
Un abrazo,
Joan

Rafael López-Monné dijo...

Excel·lent!
Moltes gràcies per fixar en paraules les sensacions viscudes, per per perfilar-les, per donar-les volum.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Donar volum a un vi amb paraules... Una altra imatge molt afortunada, Rafael!
Avui estic de sort!!!
😊😊😊
Salut i Vins!
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Jose...!!!???
Joan

Mariano dijo...

Necesitaba un poco de trascendencia después de tanta cifra del Ranking. Gracias Amigo!!!

"Todo parece muerto, pero no es así, todo reposa para renacer en forma de primavera."... menos mal que la naturaleza lo tiene mucho más claro que el hombre.

Y si al final se monta la Compañía del Anillo por el Priorat, ¡contad con mi copa!

Abrazos!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Mariano, amigo mío, si eles con atención a Séneca, verás como también los seres humanos formamos parte del devenir cíclico de las cosas. basta tan sólo que elijas en qué y cómo quieres perpetuar tu mortalidad!!!
Yo lo tengo claro desde diciembre de 2007, confirmado entre los meses de abril y junio de 2013: la cultura en forma de vino.
Vamos a por el anillo, no???
Un abrazo!
Joan
Ps. Y felicidades por tanto trabajazo!!!

Mariano dijo...

Es que ultimamente, amigo Joan, me encuentro mas de Kundera que de Séneca. Va por días.

Abrazo!!

Anónimo dijo...

Haceis buena pareja. Salut i vi.
Bentley

Joan Gómez Pallarès dijo...

Querido Mariano,
Séneca también tuvo sus días malos...
Un abrazo!!!
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

El sábado pasado, B., hicimos una pareja que me dejó con ganas de más.
Veremos...
Salut i Vi
Pa i formatge!
Joan

Vicente Vida Lanzas dijo...

Realmente interesante, como de algo tan mundano como el vino se puede llegar a pensamientos tan trascendentales. Esperemos que seamos capaces de respetar la naturaleza para que nunca se rompa el ciclo.
Un abrazo
Vicente

Joan Gómez Pallarès dijo...

Grecia y Roma nos enseñaron a trascender, Vicente. Hemos sido nosotros que hemos perdido la pista a la naturaleza y a la cultura que se deriva de vivir de ella y con ella. Como tú dices: en nuestras manos está que esto no se rompa.
Vamos a por ello!
Un abrazo,
Joan

María Sota Els Angels dijo...

¡Yo también me apunto!!! tanto a la escuela de Mas Martinet como a seguir las huellas que nos vuelvan a conectar con la naturaleza y la verdadera cultura!!

María Sota Els Angels dijo...

...digo mejor...a rastrear las huellas que nos vuelvan a conectar con la naturaleza y la verdadera cultura!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Fueron unas sesiones extraordinarias, María... por la gente con que compartimos las horas de las estaciones durante un año (que en realidad han sido dos), René Barbier, Josep Lluis Pérez, Sara Pérez, René Barbier hijo, Dominik Huber, Ester Nin, Marta Rovira; por los textos que leímos y comentamos; por los vinos que bebimos y las charlas que tuvimos... La cultura, que no es otra cosa que cultivar la tierra al tiempo que nos cultivamos a nosotros mismos, en su más íntima y auténtica expresión.
Un abrazo,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Sabemos dónde están esas sendas, sus huellas, sabemos a qué huelen y a qué saben, sólo falta ir conociendo las personas que nos vayan guiando. Y un espíritu siempre abierto. Y amar la frontera y los límites de conocimiento, Y reconocernos.
Otro abrazo
Joan

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