28 noviembre, 2013

Dos muertos y un resfriado

dan para mucho, si todo sucede en cuatro días. Uno de los muertos era amigo íntimo y, aunque persona ya algo mayor y enferma desde hacía años, la relación que manteníamos deja un hueco que, sin más, ahí quedará, no se puede rellenar. El segundo muerto era, no puedo decir otra cosa, una buena persona y todos pensábamos que lo era. Su hueco es de otro tipo para mí, pero su ejemplo y las cosas que hoy se han dicho de él, me hacen pensar: hay que intentar hacer siempre el bien tanto como huir de hablar mal de las personas o prejuzgarlas en función de gustos propios.  Oye, Joan, ¿pero esto no es un cuaderno sobre vinos y comidas? ¿Qué haces divagando sobre cosas que no tienen nada que ver? Es sencillo: los Romanos nos lo cuentan precisamente desde sus tumbas: 1. Pásalo lo mejor que puedas porque acabarás viniendo donde todos (los muertos) ya estamos. 2, y como consecuencia de 1 y aplicable sólo a los que estamos en el asunto del vino por vocación y pasión, no por negocio o mercadeo: Come bien, bebe mejor, diviértete cuanto puedas, porque acabarás viniendo a nosotros. Horacio, siempre Horacio, lo resume mejor que nadie: cuando te encuentras ante situaciones como las que yo he vivido esta semana (pero todos vivimos con frecuencia), no queda otra que fijar el horizonte de expectativas en la hora siguiente, como mucho, pensar que en la sencillez de las cosas se encuentran la elegancia y la belleza supremas y aprender, cada día más y mejor, a compartir las cosas bonitas que te suceden. Sin perjudicar a nadie. Intentando beneficiar a quien puedas. Sin más objetivo que ése. Sin esperar nada a cambio.

El resfriado...afonía, catarro, falta de sintonía con lo que comes y bebes porque tus sentidos no están para alegrías...la cruz de los que amamos comer y beber bien. Empecé con él en el primer entierro, siguió el bruto trabajando un par de días y cuando, a mitad de semana, planteamos una cata que prometía mucho, yo ya no estaba en forma. Y ahora lo noto, lo veo y lo entiendo. No me gustaba nada, nada me parecía bien. Puede que, en parte, fuera culpa de los vinos (no pocos pensaban como yo) , pero otra parte, sin duda, fue debida al factor humano. A cómo me sentía yo y cómo percibía yo las cosas. Y esa sensación, de cata frustrada y de mal estado personal, junto con una conversación sobre cómo vemos y sentimos cada persona aquello que comemos y bebemos en función de nuestra  propia experiencia, me llevó a una segunda pequeña reflexión sobre qué hago yo ahora mismo en este cuaderno de vinos, para qué, para quién, por qué lo hago. No, por favor, Joan...¿No habíamos quedado hace ya por lo menos dos años que nunca jamás escribirías otra metarreflexión bloguera? Menudo peñazo...Pues sí, es cierto, pero he sentido la necesidad hoy mismo y ahí va, no me privo de ella. Por qué. ¿Sigo queriendo compartir experiencias con quién quiera leerlas? Sí. Para qué. ¿Te sigue gustando que la inmensa mayoría de lectores anónimos puedan tener información para disfrutar de buenos momentos parecidos a los que tú vives? Sí. Para quién. ¿No te estás desviando un poco de uno de tus objetivos claros: que los vinos de los que hablaras pudieran comprarse y beberse con cierta facilidad?

Aquí topo con una piedra. Porque de la conversación que tuve me quedó claro que algunos de los vinos que salen aquí no son fáciles de encontrar. Que la gente lee, la gente tiene ganas de beber esto o aquello quizá porque ha encontrado la referencia en este cuaderno y, en fin, la distribución no es mi fuerte y las cosas no siempre se encuentran en la tienda de la esquina...No debo olvidar mis principios y siempre tengo que decir cómo y dónde he conseguido este o aquél vino. O quizá, también, husmear en internet y proponer a los lectores de este cuaderno dónde encontrar (sin moverse de casa y usando la red) los vinos de los que hablo. Qué hago. Hay momentos en que ya no lo sé. Tengo que volver a recordarme que escribo por placer, porque me gusta. Y si tengo días y momentos en que no me apetece hacerlo o no tengo nada que decir, pues no escribo. ¿No habíamos quedado en eso, Joan? No lo olvides, pues. Compartir es un placer, explicar y que la gente pueda llegar a disfrutar con algo que propones, también. ¿Por qué te preocupas, pues, si sabes que alguien se beneficia de tu esfuerzo sin, presuntamente, sacar tú nada a cambio? Último grave error, Joan, a evitar y para tener siempre bien presente: tú siempre sacas algo a cambio de lo que escribes. Los buenos vinos que bebes, los buenos ratos que compartes con los amigos. Y lo más importante: las personas que hacen el vino en sus tierras y cada cual a su manera. Tienes que recordar, amigo: te gustará más esto que aquello pero conviene ser respetuoso con todos los que se ganan la vida con el vino. Con todos. Las personas estamos al principio y al final de todo y seguimos siendo la medida de todas las cosas, también en el viñedo y en la bodega. Esfuérzate por conocerlas y por respetarlas. Habla de lo que quieras, defiende incluso tus puntos de vista, pero no pierdas de vista que, al final, siempre estamos hablando de lo mismo. Personas. Son lo más importante: las que se fueron. Las que seguimos. Historias de personas, historias de vinos. Ahí estamos. Seguimos pensando lo mismo. Aquí seguiremos. Sin olvidar por qué, para qué, para quién, qué.

Vaya, hombre:  ¿te acaba de salir un post sin foto ni ilustración? ¿Pero no habías dicho también que una de las cosas más importantes de un blog era la buena compaginación de texto e imagen? Pues mira, hoy ha salido así. Y si al jefe de redacción no le sabe muy mal, así se publicará.

24 noviembre, 2013

Bodegas Nanclares

detalle brote  albariño
Alberto Nanclares jamás pensó en ser viticultor y, mucho menos, en montar una bodega. Economista de formación y trabajando para una multinacional, se ganaba muy bien la vida. Pero se hartó y, a lo que parece…, ¡la cabra tiró al monte! Porque Alberto nació a 20 km de Haro (La Rioja), zona en la que todo el mundo, desde el nacimiento, mama poco o mucho viñedos, uva y vino. Buscaba casa y topó con una, en Castrelo-Cambados, que se vendía. Tenía una sola peculiaridad: ¡se vendía con viñedo de casi una Ha…! Eso cambió su vida. Alberto, a lo que intuí cuando le conocí hace unos pocos meses, es hombre siempre atento a los detalles. Pocas veces he visto yo una bodega tan meticulosamente ordenada, con los rastrillos en formación, pulcra, con cada depósito o tino con su última analítica colgada de él. Impresionante. Pero él sabe dónde está lo más importante, y su minuciosidad y atención se concentran sobre todo en las cosas del campo: sus cepas comen de un suelo francoarenoso con muy poca arcilla (tiene un solo viñedo con un 15% de ella; el resto, menos), a cierta altura pero cerca del mar. Ese suelo tiene mucha vida y no necesita gran cosa: casi es ya autosuficiente.  Hace tiempo que no lo laborea, sólo abona con las algas que él mismo recoge en la playa (¡hace compost con estas algas!: el detalle me encantó) y con el raspón de su propia uva, y no usa ni insecticidas ni herbicidas. No retoca el vino en la bodega, sus levaduras son las del viñedo y en cuanto a técnicas, pues usa de todo en función de lo que le pide cada cosecha. 

No hay un manual escrito que siga sobre su tipo de vino porque es hombre inquieto y cambia en función de la uva vendimiada: a veces trabaja con hollejos, a veces, no; a veces usa raspón, otras no; en algunos casos (para el vino que vende más joven, el Tempus uiuendi, que no se filtra ni clarifica aunque sí se estabiliza el tartárico con frío) fermenta en inoxidable; otras veces en tino de madera de 2000L y con lías en reposo. El Tempus uiuendi que probé directo del depósito (está ya a la venta desde hace unos meses, supongo, y estará ideal a finales de este 2013) tiene aromas de manzana Golden, pera limonera, muy del varietal albariño, con una acidez grande y un posgusto algo amargo, hinojo. Es un vino franco y muy directo en nariz. A la que baje el nivel de sulfitos (andará sobre los 90 de total), este vino irá para arriba. A medida que sube su trabajo con las lías (en el vino que lleva su nombre, Alberto Nanclares) y, sobre todo, con lías y madera (el Soverribas de Nanclares, con 100% de lías completas en fudre y un removido semanal) aumentan el volumen y la estructura, los aromas de flor de manzanilla, de membrillo algo verde y un punto cítrico amable. Alberto anda definiendo todavía dónde estarán sus vinos y creo, con sinceridad, que todavía no ha llegado a su modelo. Pero avanza rápido y sobre unos fundamentos seguros (la sensibilidad y la observación y, cada vez más, la mínima intervención). Lo que vi y bebí promete, y mucho. Saldrán grandes albariños de sus tierras. Porque el mejor vino nace de las mejores uvas y éstas del trabajo más concienzudo y atento en el campo. Y en ese trabajo, Alberto es muy bueno.
viñedo praeiraCuando estuve, con unos queridos amigos, en casa de Alberto, apenas había ya luz...Las fotos de este post me las ha proporcionado Alberto. La superior, es un detalle hermoso de brote de albariño. La inferior, muestra su  Viñedo Praeira.

21 noviembre, 2013

Château Paquita 2012

Château Paquita 2012

Hace unos meses publicaba una nota en la que, quizá de modo demasiado sigiloso, hablaba de un vino que me gustó y me gusta mucho. El vino lo hace Sistema Vinari de Eloi Cedó Perelló, en Felanitx aunque ciudadano del mundo nacido en Tivissa. Digamos que en Felanitx y alrededores, ha encontrado Eloi uno de los centros del mundo. Y ahí, por lo que llevo visto, se siente cómodo y hace un vino que, sin más y a las puertas de la invasión de vinos nuevos y de Beaujolais en especial que nos llega ya, merece un punto de atención. Por favor, que alguien lo traiga ya a la Península y que las masas sedientas lo bebamos y podamos disfrutar de la manera en que Eloi afronta esto del vino auténtico, a lo Chauvet vamos. Ha tardado un poco, cierto, pero Château Paquita tiene ya etiqueta (sí, sí, la postal que muestra la foto superior) y está a punto para atrapar de una forma tan sencilla como eficaz nuestros paladares y narices. Decía la nota: 

"8 de agosto. Hoy he dormido con Château Paquita 2012 por primera vez en mi cuerpo. El nombre del vino lo puso Eloi en honor a su madre. 2010 le gusta mucho (monovarietal de cariñena), pero yo no lo he probado. Lo haré pronto..." Interrumpo: todavía no lo he hecho... "2012 no tiene nada que ver, pero lo disfruté mucho. Fue una sorpresa y así la viví: 40% callet, 40% mantonegro, 15% monastrell y 5% syrah, estas dos últimas vinificadas con maceración carbónica. 9 meses de fudre. Sin filtrar, sin más estabilización que unos días en inox, y embotellado en la primera semana de junio de 2013. La mejor descripción que se me ocurre: fue como tener el Regnié de Charly Thévenet en la copa, pero hecho en el sur de Mallorca y con mayoría de uva de aquí en vez de gamais del Beaujolais. En breve, esto quiere decir que me gustó mucho: es un vino fragante pero sin grandes discursos, fresco y ligero, directo, oscuro y de trago fácil, con mirto, frambuesa y corazón vegetal, restos mínimos de carbónico. No sé cuantas botellas saldrán a la venta, pero el hacedor del Cantamanyanes en su Tivissa natal, ha dado con una buena receta en su Felanitx de adopción." 

Por favor, ¿alguien querría alegrarme un poco más este otoño que ya viene, por cierto, bastante distraído y dicharachero? ¡Gracias!

18 noviembre, 2013

Viñerón 2013

logo_viñeron_2013 
El próximo gran acontecimiento vínico en España va a suceder en Galícia, el 30 de noviembre de 2013. Algunos me consideráis hiperbólico. Y lleváis razón: lo soy. Pero siempre con fundamento, si me permitís la libertad de hablar de mí. Porque cuando pienso qué fue y el éxito que tuvo la primera edición de Viñerón 2.0, sé con seguridad que esta segunda edición, que ya se bautiza a partir del año en que se celebra, Viñerón 2013, va a ser mejor que la anterior. Y lo sé porque conozco mucho mejor a quienes lo organizan (Xoan Cannas y la gente del Instituto Galego do Viño) y porque estoy viendo cómo remueven tierras, cepas y bodegas, amigos, personas y contactos, para perfilar una selección de veinte viñerones que sea tan o más interesante que la del año pasado.

Fácil no lo tendrán, cierto. Pero el "señuelo" del nuevo lugar de celebración de Viñerón 2013 (A Cidade da Cultura de Santiago) y esa primera selección que ya tienen cerrada, tienen que animar a la gente a considerar la cita como algo muy parecido a "Terres et Vins de Champagne" pero en España: pequeños productores de España y Portugal (sobre todo) a los que guía su respeto y amor por la tierra, su vocación de embotellar paisajes y añadas con los menores filtros posibles y, en fin, su objetivo de emocionarnos con una copa de sus vinos en la mano. Algunos de los que han confirmado su asistencia están entre mis imprescindibles: Cámbrico, por ejemplo (Alberto Martín); o Albamar (Xurxo Alba Padín); o Dominio del Urogallo (Nicolás Marcos). Y otros muchos a los que conozco menos, pero de los que he bebido grandes botellas: Casta Diva, Zárate, Xosé Luis Aristegui, etc. Serán veinte al final y la tarde y la noche se cerrará y se nos hará corta para poder charlar con todos, para conocer los detalles de su trabajo, para beber y conocerse y, al fin, para conseguir el gran objetivo de un acontecimiento como Viñerón 2013: reconocerse a uno mismo en el trago de un vino auténtico y en la charla con quien lo ha hecho.

13 noviembre, 2013

Bodega Cauzón de Ramón Saavedra

Cauzón
Ramón Saavedra Saavedra es hijo de la emigración. Sus padres fueron a trabajar a Girona y él creció allí. Cuando la querencia por la tierra (la Sierra Norte de Granada) y por su pueblo (Cortes y Graena, en la parte de Graena) pudieron con su padre, Ramón tuvo suerte. Tenía ya una edad en la que podía decidir si se quedaba o volvía. Ramón ha entrado en el mundo del vino casi como yo, aunque la gran diferencia entre nosotros es que Ramón hace algunos vinos muy interesantes en su Bodega Cauzón. Yo…¡sólo me los bebo! Pero ambos entramos en la pasión por el vino a través de la gastronomía. Ramón empezó trabajando en una cocina como lavaplatos, en uno de los grandes restaurantes del Empordà de los años 70 y 80, el Big Rock de Palamós. Un buen día se puso enfermo un cocinero y el jefe lo tuvo claro: quien tenía que entrar en la cadena del aprendizaje de la cocina tenía que ser Ramón. Le había visto ya entre cazuelas en sus ratos libres y sabía de su pasión. No la ha olvidado: es de los que siempre anda preocupado por la pureza del producto, siempre pregunta de dónde viene esto, cómo se hace lo otro, tiene muy claros los puntos de cocción y de mejor sabor de las cosas…

Pero en su pueblo, y con una rambla impresionante que da cobijo a las aguas a veces desenfrenadas del desagüe de Sierra Nevada en su cara norte (eso intenta mostrar la foto), lo que tocaba eran viñedos. Con una tierra arcillosa y calcárea y plantas a más de 1000 msnm, Ramón cambió su vida en 1996 y empezó a cuidar de cepas muy viejas de torrontés en esa rambla. Y plantó pinot noir, que tan bien se da en esa sierra granadina, y trempranillo y merlot entre las tintas. Y un pupurrí de blancas, entre las cuales la sauvignon blanc, la chardonnay y la viognier, que le dan el que es, para mí, su vino más redondo y de mayor placer: el Cauzón Blanco. En su 2011 (con todas las uvas blancas que he citado) manda la acidez de la sauvignon blanc, el volumen de la viognier y la raíz y la tierra de la torrontés. De todo lo que probamos el día que comimos en el bar de Pili (en Graena: un pollo campero, con patatas, cebolla, romero y tocino de ibérico, que recordaré por el sabor intenso del animal tanto como por la compañía de Jose y de Antonio, amigos de Ramón que saben de esa tierra lo que no está escrito), me quedo también con un ensamblaje de syrah y merlot, el Lozano 2011, con apenas cuatro meses de barrica y una fruta en boca que invita a muchos tragos. Y su Cauzón Pinot Noir 2010, con apenas 13,5%, y un paladar impresionante con posgusto de violetas y tomillo. Los vinos de Ramón son tan francos, limpios y sinceros como él, como su tierra y como el Mulhacén que todo lo preside.
Pollo campero de Pili

10 noviembre, 2013

Vinos naturales en mésDvi

mesDvi
Este próximo jueves, 14 de noviembre, de 19:30 a 21:30 horas, el bar de vinos mésDvi va a organizar la primera presentación pública de mi libro sobre vinos naturales en España. Es libre y abierta para todos los amigos que se quieran acercar al bar, un local muy cuidado, con una carta de vinos bien pensada y unos cuantos platos para acompañar, que lleva gente joven y con muchas ganas de hacer actividades para promocionar el consumo de vino. No lo dije en su momento, pero decidí, cuando salió el libro, que yo no provocaría ni organizaría ningún acto especial. Y, en cambio, decidí que acudiría a todo aquello que tiendas, bares de vinos y otros lugares de buen beber y mejor vivir quisieran montar, siempre que me fuera posible hacerlo, sin discriminar. De forma natural y espontánea, porque les apetecía sin más y sin necesidad de forzar nada ni de quedar bien con nadie. Lo iré comentando en el blog, si surgen nuevas convocatorias.

Queremos hablar de la tierra, queremos hablar de su cultivo responsable, de las vides en él, de los viñateros que hacen sus vinos con esas uvas. De las características, siempre diferentes, de cada añada. Y queremos comentarlo con las copas delante, no sólo con el libro. Y siempre que sea posible, con algún viticultor presente. De ahí que esté tan contento porque creo que hemos montando una buena sesión en mésDvi, el próximo jueves. Voy a hablar un poco de qué he intentado buscar con la redacción del libro, poco...Y vamos a beber y comentar cuatro vinos, dos de ellos (para nuestra suerte) con quienes los hacen. Josep Mª Pujol-Busquets, de Alta Alella, nos va a presentar uno de los nuevos vinos espumosos, Bruel,  de su bodega de vinos naturales, un proyecto en verdad excitante. Enric Soler, de Cal Raspallet Viticultors, nos va a hablar de su Improvisació (todavía por determinar la añada). Y yo mismo hablaré de dos otros vinos que me gustan mucho: del hombre que representa la fuerza tranquila del Empordà y trabaja la tierra con el cuidado de los abuelos, Joan Fabra, del Celler Martí Fabra, el Oratori 2010. Y de dos de las fuerzas más atractivas y activas del Priorat y del Montsant, Sara Perez y René Barbier Jr., su Dido 2011, de Venus La Universal. O cómo capturar en el gesto de un encuentro el espíritu de la mujer más hermosa de África.

Hay que estar atentos a este enlace de mésDvi porque desde allí explicarán cómo acudir. Creo que el programa es interesante. ¡Intentaremos pasar un buen rato!
mesDvi2

05 noviembre, 2013

Occhipinti e COS: Pithos Rosso 2011

Giusto Occhipinti
Un hombre, un vino, una isla. Cuántas paradojas. Giusto Occhipinti no nació en Sicilia. No es enólogo. Y en cambio, unas horas de charla con él bastan para entender todas las cosas importantes que determinan la Sicilia agraria, la Sicilia del cereal, de las cepas, de las olivas, de los rebaños de ovejas refugiándose del sol abrasador, de la esencia de la mediterraneidad. Sicilia entendida como continente vitivinícola: tantas variedades de terreno, tantas de uvas autóctonas, tantos climas y alturas de maduración, tanta gente distinta haciendo vino en ella desde tiempos púnicos. Sicilia es un continente, es un mundo, como todas las islas grandes de nuestro mar. Occhipinti (la O de COS, su bodega, de la que quedan, para nuestra suerte la C de Cilia, mientras que la S ya cayó) se me presenta siempre igual: como una isla, que es un continente, al que siempre me apetece llegar. Si es en persona, mucho mejor, por supuesto. Pero sus vinos también me sirven porque hablan de su tierra, de Ragusa, de Vittoria, del viento que sopla del suroeste, del mar, del suelo pobre pero bueno para las cepas (arena, calcáreo, sílice). Y lo hacen con claridad y frescura, sin tapujos y con alegría. La suerte estuvo de mi parte en esta ocasión. Hacía un año que no le veía y la Enoteca d'Italia (que distribuye sus vinos) nos invitaba a escuchar la presentación de alguno de sus vinos. ¡Hecha por Giusto! Quién se resiste a eso...Una fuente de sabiduría, de placer, de saber estar, de todo y sin mesura. Sicilia en un abrazo.

Una de sus máximas: "occorre bere senza pregiudici". Hay que beber sin prejuicios. Tanto como "hay que hacer vinos libres". Quizá esté COS practicando la primera vitivinicultura cuántica de la historia de la humanidad. No solo atiende a los principios de la biodinámica, también tiene bajo protección musical a todos sus viñedos y bodega 365 días al año. Cada cual piense lo que quiera, pero a mí me gusta la idea. Giusto confesó "he dejado ya hace tiempo la idea de cambiar al mundo. Intento solo cambiarme a mí mismo poco a poco". Aquí nos encontramos. En un proyecto de vino que se quiere lo más natural posible y sin apoyo alguno de insumos enológicos, lo suyo es una vinificación sin madera. ¿Qué quieres? ¿Fruta, territorio, clima y uvas? Que la fermentación arranque cuando quiera, que pare cuando quiera y que lo haga en maceraciones con pieles y en vasijas de barro semienterradas. Nadie piense que se trata de un esoterismo más: la vasija de barro hace trabajar al vino con mucha mayor rapidez que la madera. Si se cubren sus poros parcialmente, bajo tierra, el ritmo es mejor. Pithos Rosso 2011, un Cerasuolo di Vittoria en pureza (60% nero d'Avola, 40% frappato), que no es admitido por la DOCG porque se hace exclusivamente en tinajas (las de Juan Padilla, en Villarrobledo). Es un vino que me tiene el corazón robado: de suave extracción, grado medido (12%), envolvente y fragante, 2011 me atrae mucho más que 2010. Sabor de atardecer, de cerezas, frescor de agua del manantial. Tiene un punto vegetal alegre y amable (entre la zarza de la mora y la regaliz de palo apenas chupada). Es un vino perfumado y delicado, un vino que habla de abejas en un susurro, de monte bajo, de tierra calcárea. Me gusta mucho Sicilia. Me gusta mucho el sur de ese sur. Me gusta mucho COS. Y escuchar y beber un rato con Giusto Occhipinti fue un regalo de los dioses que viven en la Enoteca d'Italia.
Pithos Rosso 2011