29 julio, 2013

Capricho de Merenzao 2010

Capricho de Merenzao 2010 Los viñedos de Adega Ponte da Boga se encuentran en la comarca de Terra de Caldelas, sobre una de las zonas más abruptas del cañón del Sil (DO Ribeira Sacra). A la viticultura heroica que supone trabajar en semejantes pendientes, se suman otras tres características que hacen que este sea un vino especial: agricultura integrada en el viñedo de Costa de Alaïs (de donde sale todo el merenzao -bastardo- de este vino), lo cual quiere decir que sólo tratan en caso de extrema necesidad; cepas orientadas al sur, con una amplia y variada (por temperatura y por humedades recibidas del río) exposición y, por lo tanto, maduración de la uva; suelos de esquisto. Hay que añadir, además, que 2010 fue un año de buenas lluvias (1.215 mm) y, también en su momento, de gran insolación. Y las uvas, como corresponde, se vendimiaron en su justo momento. Aunque el vino reza 100% merenzao, tiene en realidad pequeños, pero interesantes, aportes de sousón, brancellao y mencía (15% entre las tres castas) y toda la vendimia se prolongó del 16 de septiembre al 8 de octubre de 2010.

Es la niña de los ojos de Dominique Roujou de Boubée (el consultor enológico de la bodega y padre de la criatura) y el vino es tratado como a tal, con una idea de fondo que salta, a la vista y al paladar, al instante (desde la primera botella que bebí, 2007, hasta este actual 2010): estamos haciendo un vino fino con una de las castas más emblemáticas y de mayor calidad del interior de Galicia (bastardo = merenzao, Ribeira Sacra y Monterrei), que tiene que transmitir lo mejor de la uva y de la zona: momentos de frescura, otros de calidez, suave tensión, intenso aroma y sabor en boca (tanino tan suave y dócil como persistente) pero con un trago largo y accesible, ágil y, casi, atlántico (pero de más al norte, del Loire o Cahors...). Un vino con 13,6% y una acidez elevada en tartárico (5,2): el uno equilibra a la perfección a la otra y aunque Capricho de Merenzao 2010 sea un vino que vivirá bastantes años y evolucionará hacia una complejidad mayor, está ya ahora mismo, en una fase de espléndida juventud. Solo fermenta el mosto flor (nada de prensa), se combinan maderas viejas (60%) y acero durante 10 meses (también para la maloláctica) y el vino reposa en botella diez meses, antes de salir al mercado. 2.814 botellas a 24€ aprox.

Me gusta beber este tipo de vino algo fresquito, sobre los 14-15ºC, y aunque aconsejan decantarlo, yo no lo hago. Abro la botella un buen rato antes del consumo y que la cosa siga su curso sin mayores sobresaltos. Es así este vino: fino y tranquilo, sugerente pero reposado, habla en susurros. De un hermoso, muy hermoso, color entre el zumo del granado y el rubí, gusta de entrada por su suave extracción y por sus aires de especia (pimienta roja) y de fruta (grosella roja). Con el tiempo, se amplian los aromas, y la fruta roja se concentra en frambuesa ácida, algo más madura, y en algo de vegetal (ciprés). Tiene una frescura contagiosa y una finura persistente. Se me antoja un vino camaleónico en la mesa: para muchos entrantes (pastas, ensaladas que combinen productos del mar y de la huerta); para cualquier pescado de cierta entidad y sabores intensos (lo tomamos con una dorada salvaje, hecha solo con aceite, sal, limón y ajedrea: deliciosa combinación); y para carnes rojas, por supuesto. Asoma, en su posgusto y con más aire, un punto salino muy notable: fósil de concha marina, calcáreo mezclado con mineral de grafito, tierra profunda nacida del mar. La salinidad y acidez (en el tacto en boca) de este vino impresionan. Guindas como aderezo. Capricho de Merenzao es, para mi gusto, el mejor vino, el más personal, que hace Dominique Roujou de Boubée. Siempre me ha gustado mucho pero puede que este 2010 sea el más sugerente y elegante de todos ellos. Ganará, sin duda, con unos años en botella.

Para una visión complementaria de este vino, reciente: aquí.

Apostilla primera. Dominique no ha podido publicar el comentario que deseaba en el blog. Problemas técnicos. Con su permiso, publico ahora el mail que me mandó. Es este:

Joan,

he intentado de todas las maneras y no soy capaz de publicar un mensaje en tu blog.
No sé lo que pasa y no se me ocurre otra cosa.
Eso es lo que quería decirte:"
Muchas gracias Joan por tus palabras.
Me alegra MUCHO que te haya gustado el vino.
Me es totalmente imposible decir si es el vino más personal que hago o no. Siento todos los vinos que "hago" (en realidad, no hago ninguno, tengo fantásticos equipos en cada bodega que son los verdaderos artistas) como míos, desde Marqués de Valdueza en Extremadura (aunque sea una zona difícil y variedades foráneas, también procuramos hacer lo mejor posible y expresar un terroir) hasta Bodegas Los Frailes en Valencia (estoy muy contento con el nuevo vino que hicimos en 2011 un 100% Monastrell llamado 1771 que te debería de gustar también), pasando por mi colaboración con Franck Massard en Priorat, Montsant y Terra Alta, sin hablar evidentemente de nuestro proyecto de cual nacen "ALMA" y "AUDACIA". Y hay otras pequeñas cosas por venir!
El día que vuelvas por tierras gallegas tendré cosas por hacerte descubrir ;-)
Pongo el mismo empeño y la misma pasión en todos los vinos, por eso los siento todos como personales.
Una precisión, solo en 2009 pusimos un pizca de brancellao, sousón y mencía con la merenzao. Los 2007, 2008 y 2010 (como el futuro 2012) son 100% Merenzao. Pero es verdad que la información en la web de la bodega (para el merenzao 2010) no está actualizada y es errónea. 
Donde coincido plenamente contigo es acerca de la versatilidad de este vino (y los tintos gallegos en general) en la mesa. Es muy interesante también con atún, sobre todo si está crudo o marinado. Realza el punto marino del pescado :P "

También me hubiera gustado contestar a Andrés y Noemí. Su experiencia es perfectamente normal y básicamente debida al gran carácter reductor de esta variedad y la forma de elaboración de entonces.

Otro día será ...

Un abrazo,

Dominique ROUJOU DE BOUBEE
Twitter droujoudb

Apostilla segunda. Tras el primer mensaje, Dominique me pide que publique una respuesta para Andrés y Noemí. Lo hago con mucho gusto: 

Queridos Andrés y Noemí,

no sois los únicos en haber tenido esta experiencia y vuestro relato ilustra perfectamente la personalidad de esta variedad.
Me explico. Empezamos en la bodega a elaborar un 100% Merenzao en el 2007. No teníamos experiencia con esta variedad. Es muy antigua en la Ribeira Sacra, prefiloxérica. Hay textos de Casares de 1843 haciendo referencia a esta variedad que llamaba Carnaz. Tuve la gran sorpresa a descubrirla que no era otra que la poca conocida Trousseau del viñedo del Jura en los Alpes franceses. Y como es una variedad caprichosa, difícil de cultivar y con poca producción, casi se extinguió. En Ponte da Boga, teníamos la suerte de contar con una pequeña parcela de 1860 cepas de Merenzao que se plantó en 1999.
En enero del 2008, este merenzao 2007 con maloláctica recién acabada olía a gloria. Era pura cesta de fruta y ramo de flores, muy delicado, fresco y fragante. El vino se encontraba en depósito de inox y decidimos criarlo ahí, sin trasegarlo para mantenerlo lo más puro posible y no marchitar la personalidad de este vino. 10 meses más tarde, en septiembre del 2008, lo embotellamos. El vino estaba muy bueno. Pero al cabo de algunas semanas, empezó a reducirse en botella de una manera que nunca había visto. Entendimos a posteriori que la Merenzao era una variedad muy reductiva. Significa que necesita aire. Ahora, después de casi 5 años de botella, el 2007 está muy bien pero aún necesita una enérgica decantación para liberar su personalidad de su reducción inicial.
La viña en 2008 estaba muy guapa y nos dio una uva muy rica. Con la experiencia del 2007, sabíamos que teníamos que hacer una crianza con trasiegos, pero no queríamos utilizar nada de barrica para mantener la singularidad de esta uva (además, no disponíamos de barricas usadas). Y así fue. Cuando se embotelló en septiembre del 2009(fue también un 100% Merenzao) , el vino no sufrió una reducción tan fuerte como el 2007, pero a lo largo de los meses, apareció. Y hoy en día, el vino sigue necesitando una copiosa aireación.
Con el 2009, a disponer de barricas de roble francés usadas (3 años), empezamos a criar el Merenzao de esta manera. Y solucionamos el problema de esta manera.
Ahora, estamos utilizando barricas de entre 3 y 5 años para su crianza. Y también siempre criamos un poco del vino en depósito de inox que al final juntamos con el que se crió en barrica para buscar un equilibrio entre crianza para evitar la reducción y respeto por la personalidad.

Espero que tendréis oportunidad de volver a Ponte da Boga para ver la evolución.

Un saludo,

Dominique ROUJOU DE BOUBEE
asesor en viticultura y enología para Ponte da Boga"

25 julio, 2013

El año que viví intensamente

Devastation by Mònica Quintana
Me debía un texto de este tipo. Quizá, también, se lo debía a algún amigo que pedía con insistencia un resumen de mi viaje por la España vitivinícola que más me interesa ahora. Pero no va a ser solo eso. No puedo. Desde julio de 2012 hasta el momento en que escribo (dos días antes de Santiago de 2013), han sucedido tantas cosas y las he vivido con tal intensidad, que mi vida ha cambiado. Yo he cambiado. Puede que para bien, pero todavía no estoy seguro...Iremos viendo. De momento, prometo no citar a ningún poeta ni filósofo. Como mucho, a gente del vino que, a ratos y aunque no lo sepan, también embotellan poesía y nos hacen sentir, con un buen trago, más cercanos a Schopenhauer y a la luna. Aviso: prepárate, que hoy va para largo.

El año empezó de la peor manera posible. Con dos terribles incendios (hace pocos días se recordaba en el Ampurdán -un abrazo, Víctor- ese primer año con actos y exposiciones), que mataron a cuatro personas y pusieron en peligro los viñedos de alguno de los pueblos con mayor tradición vinícola de la zona. No se ha hablado tanto de ello, pero también en mi otra zona de privilegio en Catalunya, el Priorat, hubo algún incendio que preocupó seriamente a muchos, noroeste del Montsant. Por suerte, aquí nada pasó a mayores. Empezamos la vendimia la tercera semana de agosto y con ella, empezaba también mi pequeño sueño, una utopía que, con los meses, se ha ido convirtiendo en hermosa (muy pequeña, pero hermosa) realidad: habíamos acordado con Dominik y Brunnhilde que mi mayor ilusión tenía que encontrar un espacio para nacer. Y ese espacio era Terroir al Límit, sus uvas y su bodega. "Haz el vino que te apetezca. Sabemos que es lo que más te gustaría hacer".
Rosat 2012 
Y lo hice, vaya si lo hice. Vendimié, comí mucha uva, escogí la que me pareció mejor para el vino que tenía en la cabeza, pisé, tapé, empezó la fermentación espontánea. Prensamos a los pocos días. No filtramos, no estabilizamos, no clarificamos. El vino, ya hecho en las distintas garnachas que podían formar el "coupage" final, reposó en barricas de madera usada y en acero inoxidable. Los últimos meses (a partir del 21 de enero de 2013), ya ensamblado y oliendo y sabiendo más o menos a lo que yo quería, el vino se hizo joven en una damajuana de 100L. Era una prueba y la cosa da para lo que da. Lo embotellé, botella a botella (sí, lo confieso, calculo haberme bebido en esa operación no menos de tres o cuatro litros...¡cómo disfruté!), el 2 de abril de 2013. Y hemos bebido, con Dominik, Brunnhilde y con unos amigos, tres botellas desde entonces. El 18 de junio, el 5 y el 12 de julio. El vino, rosado del Priorat (ese era mi primer sueño), nos gusta mucho. Lo confieso: ha salido bastante cerca de lo que tenía en la cabeza. Las botellas que se vendan, lo serán en un conocido restaurante de Girona. El resto, para los amigos. Muy pocas...El año que viene, ¡más!

Mientras mi rosado para Terroir al Límit (lo escribo, lo leo y todavía no me lo creo...) iba haciéndose, yo empezaba otra aventura, en paralelo. Quería escribir un libro sobre el vino que más me gusta; sobre cómo creo yo que se puede hacer; sobre qué actitudes y maneras de estar en el viñedo y en la bodega me interesan más;  y, por supuesto, sobre algunas de las personas que hacen esos vinos en España. Tenía tiempo por delante, tenía las ganas, encontré la ocasión propicia. Y la cacé al vuelo. No quería en absoluto hacer un libro con refritos del blog, una selección de posts, una antología...No. Quería escribir de cabo a rabo desde cero, a partir de lo que tenía en la cabeza y con las experiencias que me fuera dado vivir a lo largo de este año. Por primera vez en mi vida firmé un contrato para escribir un libro, con una fecha de plazo de entrega: 15 de junio de 2013. Y me lancé. Los primeros meses (hasta enero de 2013) fueron de mucho trabajo en casa: lecturas, codos, ordenador y escritura ante la pantalla. Mi entrenamiento en otros ámbitos me ayudó, claro, pero a finales de enero estaba ya agotado, con una buena parte del libro esbozada (que no bien escrita...) y con la familia mentalizada de que en febrero iba a empezar la segunda parte de mi aventura. Me iba para completar el sueño: recorrer España entera (al final se quedó fuera un trozo de la cornisa cantábrica...¡prometo volver!)  con el coche; para pisar los viñedos que me apetecía pisar; para beber con sus creadores, los vinos que más me apetecía beber en los paisajes donde nacen; para oler campos y montes; para conocer a las personas. Y para vivir, sin más, "en la ruta, de nuevo".
Portada RBA
Creo que el viaje ha sido lo que ha cambiado mi vida. Salí de casa el 18 de febrero de 2013 y la última anotación en mi diario, en la que formalmente me doy por despedido, es de 18 de mayo de 2013. Sí, seguí la idea de Basho: "desde tiempos inmemoriales, el arte de escribir un diario de viaje ha sido una actividad muy popular".  Quizá de una manera menos tensa e intensa que la de Siylvain Tesson, con su La vida simple (lectura imprescindible, sabio consejo de mi amigo Marc Lecha), quise consignar todo lo que sucedía fuera y dentro de mi cuerpo. Hubo algún alto en el camino, incluso una vuelta a casa, pero fueron tres meses de enorme intensidad, que nada tiene que ver con hacer las cosas con rapidez.  Planificaba mi viaje y mis etapas cada quince días, más o menos, y nunca preveía más de dos visitas en un solo día. Casi siempre, una sola visita: siempre con charlas sin reloj, siempre sin pedir nada ("quiero probar esto o lo otro", jamás), siempre dejando que las cosas fluyeran de forma natural y al ritmo que la persona con la que estaba quisiera.

Funcionó, muy bien diría. No recuerdo ni un solo chasco, ni una cita fallida, ni una persona que, cuando se da cuenta de que estás allí solo para escuchar y para entender a su tierra y a sus vinos, no dé todo para que te sientas mejor y para explicarte todo. Cada dos o tres días, buscaba un día entero de soledad, para poder asimilar cuanto iba aprendiendo, para redactar mis notas, para (de vez en cuando...) escribir un post en el blog. Hubo mucho y bueno, pero, sin duda, hubo hitos, momentos que se han quedado clavados ya para siempre en mi corazón y en mi memoria. Me salen así, de forma espontánea: las horas y días pasados con Rafa Bernabé, las pelotas de mondongo de su madre, los embutidos, pan y vinos tomados con Simón en La Mata: todo empuje, todo corazón, todo bondad. El pollo campero y la amistad sin condiciones de Ramón Saavedra. La pequeña charla con el padre de Federico Schatz, en La Sanguijuela (un paraíso en la tierra), y esa imagen, que no se borrará jamás, del abuelo atando cepas al alambre con el cochecito de su nieta al lado. Barro hasta los tobillos con Fabio Bartolomei y la homérica sopa que tomamos con su garnacha de Sotillo de la Adrada. La única persona con la que he comido dos veces en este viaje, hombre generoso y sabio, de prodigiosa memoria y ciceroniana humanidad, que quiso mostrarme su mejor cara allí donde pasó momentos inolvidables: El Escorial. Víctor de la Serna, una persona imprescindible para entender al vino en España, hoy.
Mariquita en el viñedo de Bernardo
Marc Isart...un hombre que entiende a la tierra y a los vinos como pocos en este país. Merece todo el reconocimiento que seamos capaces de darle bebiendo sus vinos de Bernabeleva. El hombre tranquilo: Mario Rovira sigue fiel a su destino y a su intuición, a pesar de todo y de todos. Es una de mis imágenes: los montes Aquilianos nevados al atardecer y yo saliendo de su nueva bodega-almacén, a punto de estrenar. Me llevo a Galicia entera en el saco: no hay nada que me disguste de esta tierra, nada. José Luis Mateo y la comida con su padre, Alfonso, en A Canteira, un momento para entenderme, gracias al ejemplo de José Luis; Sebio y su tremenda generosidad y ganas de compartir todo conmigo, no solo conocimientos (esa charla de madrugada); Bernardo Estévez: quizás el espíritu más equilibrado y cercano a la tierra de cuantos he conocido; Xurxo Alba y la madre que lo parió, qué mujer y qué hijo...Conmigo van esa tortilla de patatas, esa raya, las mejores filloas de mi vida y ese atraco a mano desarmada y ante testigos de Xurxo (en su furgoneta, que es una metáfora de su vida) para que, yendo ya hacia una presentación pública de sus vinos (ante casi 100 personas...), fuera yo ¡y no él! quien los presentara. Cómo lo pasé esa noche...¡Gracias, Silvia! Rodri...jamás habrá palabras para describir su generosidad y su amistad: por fin pude pisar su bodega nueva, allí donde sus vinos despegarán definitivamente.

De Galicia siempre salgo llorando y pensando cuándo podré volver...En La Rioja me quedé prendado de la fuerza y magnetismo de Roberto Oliván y con la emoción de pisar, por primera vez en compañía, los primeros viñedos propios de Olivier Rivière (La Losada, en Navaridas). Navarra es tierra de lobos, ya se sabe, y haber podido disfrutar un día entero de la pasión, amor y conocimiento que ponen Elisa y Enrique en "domesticar" a los suyos, tiene un gran valor para mí. A alguien podría parecerle que de Catalunya lo sé todo...este viaje me ha demostrado que estoy muy lejos de eso. Buenos consejos me llevaron a Montse Molla, Carlos Alonso, Joan Fabra, Didier Soto y Núria Dalmau. Ellos me han mostrado el alma de una tierra, el Ampurdán, que vive con cepas desde hace más de 2500 años. Del sur me quedo con el recuerdo de una lección magistral sobre sulfitos en el vino que nos dio Josep Lluis Pérez, maestro donde los haya, y con la valentía, alegría y confianza con que los hermanos d'Anguera afrontan la nueva etapa en su bodega. Del centro, me quedo con los brazos siempre abiertos de los Bartra, en su uilla rural del siglo IV d.C., en Sant Pere de Ribes. Algo único, por cómo son y por los vinos que hacen: allí me siento en casa. Y de mis saltos a las islas, dos fogonazos: el de la tarde al sol de poniente en La Hornaca (Tenerife), con Jesús, Visi y sus galletas de parmesano. Y la comida familiar con Xesc de son Durí, en Vilafranca de Bonany.

He aprendido de las personas, sí, como nunca había hecho antes.
La Losada en Navaridas de Olivier Rivière
Pero también he aprendido con ellas: cómo trabajan su tierra y  cómo la entienden. A su lado, he aprendido que beber cierto tipo de vino es una de las formas más naturales, espontáneas y lúcidas de volver a un paisaje, a un territorio, a su cultura. He aprendido que algunas personas siguen siendo la medida de todas las cosas, también en el viñedo y con su vino. He aprendido que el mundo del vino que más me gusta está hecho de pocos ruidos y de muchos susurros. He aprendido que allí donde generaciones de agricultores plantaron cereal, no hay que plantar cepas: probablemente no funcionarán o no lo harán como debieran. He aprendido que hay sitios donde es la tierra la que habla y nosotros los que tenemos que callar, mirar mejor y entender. Después, si hace falta, actuar. He aprendido que el secreto de un terruño en una botella consiste en huir de la monotonía industrial para buscar la polisemia artesanal. He aprendido que, en viñedos trabajados con la biodinámica, la presencia de microorganismos beneficiosos para la tierra es mayor que en otro tipo de terrenos. He aprendido que si un viñedo está sano y no ha tenido especiales problemas durante el año de la cosecha; si la uva se ha vendimiado en su justo punto y entra sana, fresca y en condiciones a la bodega, hay que hacerse a un lado y dejar que el vino se haga lo más solo y tranquilo posible. Porque lo más importante ya está hecho.

He aprendido que las levaduras indígenas son imprescindibles porque forman parte del ADN del viñedo, son las que se encuentran en la piel de sus uvas, en sus flores y árboles, en la historia de una bodega, las que van a permitir que el vino sepa al lugar donde ha crecido su uva y donde se ha hecho. He aprendido mucho pero tampoco hace falta ser exhaustivo, ¿verdad? Volví de mi viaje con tiempo suficiente para ir digiriendo cuanto había vivido y conocido. Me concentré en la parte final de la redacción del libro y algunas de las bodegas y personas que me dieron tanto pasaron a formar parte de él. No todas, por desgracia, porque el número de páginas era limitado. Estar de nuevo en Barcelona me "obligó" a abandonar mi soledad y a volver a compaginar actividades. Me descentró un poco, cierto, pero seguí conociendo a personas y bodegas, algunas de las cuales se han convertido ya en piezas importantes de un nuevo orden de cosas en mi vida. Terminé el libro y lo entregué en el plazo previsto. De hecho, ¡un día antes! ¡Porque nadie se había dado cuenta de que el 15 de junio de 2013 era sábado! Si todo va según lo previsto, me dicen que saldrá a la calle el 17 de octubre de 2013.

Sortida de sol sobre el Priorat BY Rafael López-Monné
En los últimos meses he participado, además, en un proceso de selección que, con probabilidad, me llevará a cambiar de trabajo en septiembre, en otra ciudad. Dejo algo que conozco bien y me adentro en un bosque de novedades que me apetece y para el que ya veremos si estoy preparado...Pero entro. A todo esto...¿alguien pensaba que los dioses se quedarían tan tranquilos contemplando cómo todo le iba más o menos bien a este pendejo? Mis dioses suelen ser buenos cuando los tratas bien, y Baco es mi protector: ¡le hago ofrendas a diario! Pero hay envidias...siempre las ha habido y este barbudo Odiseo ha sido sometido a un pequeño castigo. El dios del mar mandó olas que arrastraron el barco hasta las rocas. Ahora escribo desde una playa: no sé todavía si es la de los Feacios...Hambre, sed de vino, sal, cosas que te ponen a prueba. ¿Pensabas que podrías escapar sin pagar precio alguno a un año así? Insensato. A ese pecado se le llamaba "húbris" en griego antiguo: orgullo, altanería, insolencia, impetuosidad, injuria, testarudez. Daño. Los dioses castigan a los humanos por esa afrenta. Y ahora, escribo el post que necesitaba escribir unas horas antes que me digan si Poseidón gana o, sencillamente, me ha pegado un buen susto. Justo para decir: no te pases, Joan, todo tiene un límite y hay que saber sufrir, también. Prefiero que sea así: tenía muchas ganas, necesidad casi de escribir este texto y publicarlo hoy. A modo de agradecimiento por tantas cosas, por todo lo que he podido hacer, por todo lo que he aprendido y sentido, por todo lo que he recibido de tanta gente en el año que viví intensamente.

La primera foto es de Mònica López Quintana. La última, de Rafael López-Monné.

Postscriptum, redactado el 25 de julio de 2013 a las 9:00. Dicen los informes, y ratifica el médico, que los "aliens" que llevaba en el cuerpo sufren una "ausencia de signos de malignidad". Jodida estilística: ¿no podrían haber usado una figura menos rocambolesca que la lítotes? Por ejemplo: está usted cojonudo. Hoy se levanta la ley seca, además, y puedo comer casi de todo. No les cuento cómo terminaré el día. No porque no quiera, es que no podré hacerlo. ¡¡¡MIL gracias a todos los que os habéis interesado por mi estado de salud!!!

Postscriptum  2, redactado a la misma hora. Ni en la peor de mis pesadillas hubiera pensado que este post tenía que acabar lamentando profundamente lo que ha sucedido en Galicia. Ese accidente de tren, como siempre con las muertes imprevistas, deja a mi pequeña historia de un año en el lugar que le corresponde, mínimo. Y solo me alienta, ahora mismo, a llevar mi cabeza y mi corazón al lado de los que están sufriendo y van a sufrir las consecuencias de una tragedia de tales dimensiones.

21 julio, 2013

Rasim de Claret Serrahima

Rasim blanc i negre
La cosa empezó hace más de veinte años. Claret Serrahima (en la foto inferior: ¡en la vida real, es un tipo muy amable y accesible!) conoció el proyecto de la Cooperativa L'Olivera, en Vallbona de les Monges (DO Costers del Segre, en plena ruta del Císter: tierra de tradición agrícola y vitivinícola). Se integró en ella, se hizo socio, empezó a diseñar sus etiquetas y, casi de una manera natural y lógica, su cabeza empezó a pensar en vinos. En esa postura le pillaría el fotógrafo porque Claret, uno de los grandes diseñadores gráficos de este país (CLASE BCN), es hombre polifacético y concentrado. ¿Qué vinos me gustan más? ¿Qué vinos podría hacer yo en esta tierra pobre de solemnidad, caliza pura, en una hondonada a más de 700 msnm, pero bendecida por la suave marinada? ¡Vinos dulces! Qué buena idea...en un clima que te permite concentración, que te da ventilación tanto si quieres pasificar en planta como sobre cañizo, Claret y L'Olivera modelaron un entorno de privilegio (en el Tros de Nalec, de Vallbona), aislado por completo y en el que una cabaña de pastor y de herramientas, de piedra seca, sirve de reformado habitáculo. Uvas tintas (garnacha y touriga nacional), uvas blancas (garnacha, malvasía y xarel.lo). Muchos países y vinos recorridos para reconstruir el paisaje dulce que Claret intuïa en sus viñedos (Hungría, Francia, sur de Italia, Alemania...).

Y nació Rasim que, en occitano, significa lo mismo que  racimo en castellano o "raisin" en francés. A Claret le gusta el nombre por su aire árabe. El proyecto nació en 2005 y ahora empieza a sentirse satisfecho con lo que la uva y el vino le dan. Alguien me había advertido de su existencia (el último, Pep Palau en un  tuit muy elogioso) y la casualidad me puso en la senda de Vallbona. Estuvimos en la Cooperativa L'Olivera (prometo dedicarles una visita entera porque el trabajo de integración social que hacen para elaborar sus vinos con personas con dificultades, merece todos los altavoces y toda la atención), probamos los dos vinos de Claret  (no, doctora, no, no tragué...) y después estuvimos en el viñedo. El Rasim vimadur negre 2011 es un vino naturalmente dulce con una base sobre todo de garnacha negra pero con un buen aporte de touriga nacional, que se nota en nariz y en paladar. Las uvas pasifican en la planta y fermentan en madera durante unos meses. 872 botellas de 500 cc en 2011. 15%. Olivada. Chololate negro con agua. Profunda acidez. Ligera tanicidad. Un punto de botrytis. Muy elegante en nariz, con algo de endeblez en boca. Hoja de tabaco, Ceniza. Me gustó pero creo que está todavía algo lejos de su hermano.

El Rasim vipansit blanc dolç 2012, hecho con malvasía, xarel.lo y garnacha blanca, procede de uvas vendimiadas en su punto óptimo y pasificadas sobre cañizos ventilados y a la sombra. No sucede esto en un edificio pero os suena, ¿verdad? A Recioto di Soave, claro...Pues por ahí andan estos primos hermanos: 1185 botellas, 14%, vino naturalmente dulce sin clarificar ni estabilizar y con un mínimo filtrado (las lías se ven, vamos...). Fermentación en barrica. Acidez que hace llorar. Cuerpo y estructura tremendas. Esbelto pero con energía. Flor de azahar. Naranja confitada. Hierbabuena. Frescor balsámico que enamora. Con un punto de botrytis noble también. Creo que es uno de los grandes VND de este país. 11 Ha de terreno, con abundante bosque protector alrededor. 7 Ha de viñedo en el Tros de Nalec (se llama así porque era, yendo de Vallbona de les Monges a Nalec el más cercano a este último pueblo), que están empezando a regalarnos los vinos dulces que Claret Serrahima soñó, un día, en su cabeza. Tiene mérito la cosa.
actualidad.orange.es
La foto de Claret Serrahima procede de actualidad.orange.es.

18 julio, 2013

Mams: espai gastroanímic

Mams 1 aniversari
Goita què fan ara! Fa un any, aquests quatre de la foto de baix intentaven endevinar el seu futur. Somreien, és clar (estaven inaugurant!), però també estarien pensant: "anirà bé...?". "Collons, Arbúcies..." "Per molt que el Fel sigui de per aquí i el Cuadras hi hagi mamat la cuina de les àvies, ja vindrà la gent...?" "Vos dir, tot vins catalans i cuina de per aquí, feta amb carinyu i a la xup-xup...? "Si ara la cuina postmoderna va per un altre lloc..."  "I aquesta barreja de botiga de vins, rostisseria i menjar 'prêt-à-porter-et-à-manger', restaurant, lloc de trobada, agafo l'ampolla del prestatge i me la bec a la taula al preu del prestatge...ja s'entendrà...?" "I a més, els hi posarem els plats a taula, farem un menú cada dia i els somriurem...?" "Però, però...que ens hem tornat BOJOS!!!???"

Sí! A tot, sí! Va bé: celebren el primer aniversari amb festa de la grossa. Arbúcies?: de primera. La gent hi va, i no només la de la zona! La gent valora l'esforç de tria de vins i el fet que sigui un espai on s'estimen i mimen la cuina de l'indret i la combinen amb els vins de la terra (parèntesi publicitari: mori el verb "maridar"!). Un lloc de trobada nascut d'una nit (o vàries...qui sap) de desenfrenada adoració a Dionís? I què!? Mams, espai gastroanímic va néixer per trencar motlles. Va néixer per quedar-se entre nosaltres. Va néixer perquè tots els borinots rossos del país s'hi quedin ben enganxats i atrapats. Va néixer perquè els cossos i els esperits s'hi trobin bé, al voltant de la taula, amb un bon plat i una millor copa de bon vi. I sí, és clar, s'han tornat bojos, però ja se sap: la bogeria ben entesa té un punt que va de la perplexitat a la divinitat, i enamora. I aquests del Mams, sí, enamoren.

I ja està. Ja m'esteu fent tard, els que no ho conegueu...
2013 Mams foto equip

15 julio, 2013

Lapierre Morgon Nature 2012

Lapierre Morgon sans sulfites 2012
Antes de que la ley seca se adueñara de mi cuerpo y dejara mi cabeza en estado de iluminación permanente (esto del té verde como bebida principal es para estudiarlo, vaya), he tenido ocasión de hacer una de las cosas que más me gusta: hacer ver que cato con educación, pero bebiendo sin dilación lo que más me gusta de lo que tengo a mano. Miro la fecha de mis notas y casi me estremezco: hace más de un mes, Julien (Part dels Àngels) convocaba a amigos y clientes, a una sesión intensiva de cata de algunas novedades destacadas. Sin más: aquella tarde, yo me tragué el Côtes du Jura Les Chassagnes 2008 de Philippe Bornard (con el recuerdo de la flor, pero con una combinación de finura y energía tremendas: el recuerdo de la mimosa, ácida pero con algo de madurez); el Morgon Vieilles Vignes 2011 de Jean-Paul Thévenet (muy serio, sin dramatismos ni florituras, cereza y flor de violeta de impresión); el Croze-Hermitage 2011  de Dard&Ribo (maduro, aceituna negra muerta, rústico, tomate maduro deshidratado, para volver y volver) y el Cour-Cheverny Les Châtaigniers 2011 de Hervé Villemade (un romorantin en pureza de una rusticidad y una acidez muy atractivas).

Y de los Lapierre, Marie y Mathieu (hijo de Marcel), tomé dos copas (2) de este Lapierre Morgon Nature 2012. Siendo la técnica la que el padre aprendió de niño (la maceración semicarbónica tradicional del Beaujolais), inspirada en los preceptos del "vin fin" de Jules Chauvet, la única diferencia entre el Nature y el Tradition de Lapierre son los sulfitos. El que me tiene el corazón robado lleva sólo los sulfitos propios de la fermentación alcohólica. Tener, una vez más, la ocasión de probarlos juntos y entender, de nuevo, que el que no lleva SO2, el Nature, me gusta mucho más, casi no tiene mérito. El Nature es un vino más profundo, más sincero, huele a fruta, huele a vino auténtico. Cerezas que crujen en tu boca, acidez muy bonita, facilidad y alegría en el trago, delicada pimienta roja, jovial y locuaz, jarabe de grosella, golosina de la niñez, brezo y zumo de granada. Es un vino de manantial que entronca con una tradición (Lapalu, Pacalet, Thévenet, Stéphane, Breton, Brun, Ducroux, Foillard) en la que todos deberíamos beber. He estado tentado de hacer una comparación con este otro vino, que tomamos con unos amigos hace poco (y que es pura emoción y energía), pero no, todavía no. Mathieu todavía no ha llegado ahí. Al tiempo...

12 julio, 2013

Rizando el rizo: ¿un blog sin vino?

Recreacion-de-un-agujero-negro
Tu pasión se mueve alrededor del vino. Tus ganas de seguir conociendo, bebiendo, descubriendo pasan por las cepas y las copas. Llevas un año de miedo, haciendo (casi) lo que te da la gana y como te da la gana. Has conocido a un montón de gente interesante. Y tienes claro que esto no puede parar. Pero, de golpe y porrazo, alguien (médico, claro...), te dice: "mira, chico (es una frase hecha), te vas a pasar QUINCE DÍAS (¡15!) sin probar una gota de VINO (léase alcohol...)". Estás en ese pasillo solo, desvalido, tus ojos ven el vacío y empiezan a destilar gotas de pena. Un tremendo agujero negro se abre a tus pies. ¿Me está pasando a mí?

Hay que reaccionar. La (es ella...) médico mira consternada ante mi reacción. Pensará "¿hay para tanto...?". Un nudo en la garganta me atenaza, pero consigo articular unas palabras miserables: "perdone, pero es que yo me dedico al vino". ¡No miento! Pero ella cree que mi profesión está en el mundo del vino, me mira y se compadece, sí, sus ojos me dicen que se compadece. Coge el papel con la dieta que tengo que seguir y lo lee, atenta. Tiempo suficiente para que el loco del vino que llevo dentro actúe con rapidez: "déjeme que le explique. Nosotros (¡NOSOTROS!), muchas veces no tragamos el vino que nos ponemos en la boca". Ella levanta la vista y escucha, atenta de nuevo (¿dónde habrá estudiado esta mujer?)". "Olemos, miramos, nos ponemos el vino en la boca y escupimos (¡ESCUPIMOS!). Le prometo que no voy a tragar nada (de vino...) en quince días pero lo otro... tiene que dejármelo hacer".

Sí, es cierto, de acuerdo: acabo de pedir permiso para escupir. No me lo tengáis en cuenta, por favor. Y mentí...no siempre escupo...Estaba desesperado. "Bueno ¡BUENO!", contesta ella, "si se trata solo de eso, entonces ¡¡¡SÍ SÍ SÍ!!!". "Incluso si quiere, puede tomar algún pequeño traguito, también ¡TAMBIÉN!".  No me lo puedo creer...agradezco cabizbajo, me despido y salgo con rapidez, no vaya a pensárselo dos veces. Siempre he dicho, defendido, pensado, leído que esto de tragar era una tontería porque en la tráquea apenas tenemos un 5 % de sensibilidad. Que todo pasa por la vista y el olfato, por el paladar y las papilas, por el posgusto. Que la tráquea no conecta con nada sensorial. ¡¡¡Imbécil IMBÉCIL!!! La  tráquea conecta con el cerebro, engrasa la pasión, agudiza la vista y afila los sentidos. El trago es todo ¡TODO! Sin trago NO hay vino en tu cabeza. Son quince días. Pasarán rápido, ¿verdad? No quiero compasión. Solo quiero que sepáis que el 25 de julio va a ser un día grande. No sé todavía donde, pero será grande. Saldrá el sol de nuevo, en Naxos.The glory of the sky La foto de la simulación de un agujero negro procede de La Vanguardia. La de la aurora, titulada "The glory of sky" es de Kevin Dooley. No descarto que este post haya sido escrito bajo los efectos de un residuo de anestesia...

09 julio, 2013

Qué es una emoción: Luz en el Empordà

Luz Casal
Tomo prestado el título de un libro de mi amigo David Casacuberta: Qué es una emoción. Tenían mala prensa, las emociones y parecía, hasta hace bien poco, que tuvieran que quedar fuera de cualquier proceso de toma de decisiones, que pasaba por ser algo lógico y racional. No. Las decisiones a que nos lleva una emoción son tan racionales y correctas como cualesquiera otras. La música y el vino son emociones. Y a veces escucharlas, beberlas, nos lleva a tomar decisiones que, cómo no, serán tan correctas y acertadas como las que se tomen de otra manera. Pero tendrán una ventaja: nos sentiremos más cómodos con ellas porque surgen de una parte distinta de esa víscera llamada cerebro, donde todo empieza y todo acaba.

El Festival Sons del Món. Vi&Música a l'Empordà me propuso hace unos días una emoción. Presentaban la programación de este verano: quieren potenciar la relación entre el vino y la música (quién no quiere intentar resolver esa ecuación tan difícil...) en lugares de privilegio del patrimonio arquitectónico del Empordà. Roger Viusà les había propuesto una serie de músicos y bandas que, en su opinión, armonizaban bien con algunos de los vinos de la DO Empordà que se querían presentar. La presentación en Barcelona la hicieron Anna Vicens (foto inferior) en compañía de Joan Dausà y los Blaumut. Buen ambiente entre todos y mucha complicidad. Sonaron músicas y se bebieron vinos. Dausà y "Jo mai mai" con Blanc dels Aspres crianza 2012. Blaumut y "Pa amb oli i sal" con Mas Oller Blau 2012.

Hasta que llegó Luz, saltó la chispa y surgió ese momento mágico en que la abstracción absoluta de una música (el concepto lo propuso Vassil, violinista de Blaumut) y los sentimientos que te inspira un vino encajan como las dos piezas de un anillo roto hace miles de años. Reconocimiento. Sentimiento. Emoción. Luz Casal armonizaba con Cartesius blanc 2012 del Celler Arché Pagés y Anna iba explicando, casi en un susurro que nos envolvía, cómo Luz y Cartesius son un homenaje a la resistencia, a la superación de los tiempos difíciles. Tanto para Luz como para la garnacha blanca, que vuelven a vivir momentos brillantes. Elegancia. Sensualidad. Madurez. Luz canta siempre desde las entrañas a las entrañas. Cartesius 2012 muestra ya una profundidad y unos aromas impropios de cepas tan jóvenes. Ambos son fuerza, son vitalidad, son energía. Y al mismo tiempo, te ofrecen todo envuelto en pañuelo de seda, con ternura, con suavidad, con calidez. La abstracción. La emoción. Por fin alguien me explicaba a qué sabía una música, a qué sonaba un vino. Hagan ustedes la prueba con esta canción y el vino que me propusieron. Luz canta el 27 de julio en Roses, allí donde la tierra nació del mar.
Anna Vicens
La foto de Luz procede del blog volver a nacer. La de Anna, de su perfil público en féisbuc.

04 julio, 2013

Dos apuntes del natural

El primero. El último encuentro de la Acadèmia Catalana de Gastronomia (ACG) tuvo lugar en el restaurante Can Roca de Girona (barrio de Taialà). Fue una comida intensa y emotiva, muy bien pensada por Luis Pérez Desoy en conversaciones con la Sra. Fontané (madre de los hermanos Roca Fontané y alma mater del restaurante y de tantas otras cosas: a ella íbamos a homenajear) y con Joan Roca, para los platos que se iban a servir; para las combinaciones entre platos y vinos, la charla y la selección fue con Josep Roca. Es ésta una cocina sin artificios, muy del Empordà al natural, en que las cosas saben porque son. Los vinos elegidos siguieron ese hilo (incluso el primero, un Colet-Navazos 2007). Joan Ras y yo mismo nos propusimos describir en qué consistió la emoción de ese encuentro. Si os apetece, podéis leerlo aquí.
L'Ànima del vi
El segundo. Ayer estuve en la presentación (en Barcelona) del festival Sons del Món, que promete emociones también intensas en escenarios de privilegio del patrimonio cultural de Girona. Pero no quería hablar de eso, no ahora. Al salir, pensé que me apetecía mucho aprovechar los restos del día para tomar un vino como los dioses mandan. Y el perfil sinuoso, breve, de dos callejuelas de la Ribera me plantó ante el nuevo local de mis amigos de L'Ànima del Vi, en la c/ Vigatans, 8, de Barcelona. El sitio es agradable, muy convival,  y tiene una barra que impresiona. Sobre ella, una pizarra canta los vinos por copas (todos naturales, en el sentido de sin sulfitos, ¡aunque muchos de ellos tienen otras grandes virtudes!) y las buenas cosas que tienen para picar: panes, embutidos de calidad, grandes quesos, patés...todo cocina fría, pero muy sabrosa y bien seleccionada. En las estanterías, las botellas vacías (con su precio) indican el estado de la carta de vinos: un sitio para perderse horas y días, comiendo y bebiendo de lujo. A un precio muy razonable...Tomé un aperitivo, ayer, de los que dejan huella: pan con tomate del Baluard (calentito, delicioso), jamón de Trevélez (qué quieren, me vuelve loco) y el Rosé Bohème de Peyras. Ese punto de carbónico y ese mínimo de azúcar residual quedaron de maravilla con ese especial jamón de altura. Volveré. Y mucho.

01 julio, 2013

Colet Grand Cuvée Extra Brut BdB

Colet Grand Cuvée Extra Brut BdB 2010 Los de Colet son vinos espumosos (D.O. Penedès) realizados con el método tradicional de la segunda fermentación en botella. Hace ya años que conozco a Sergi Colet y es de las personas más inquietas y con ganas de hacer bien las cosas con que me he topado. Bien y a su manera, añado. Esto implica, como no se le escapa a nadie, que sus vinos se ampararan en la D.O. donde ahora están, para que Colet pudiera hacer lo que le pareciera más oportuno, sobre todo con las variedades de uva que intervenían en sus vinos. Su Vatua! (moscatel, parellada y gewürztraminer) me ha dado no pocos momentos de alegría y fiesta. Y su Assemblage (pinot noir y chardonnay) me parece, sin más, uno de los mejores espumosos del país ahora mismo. Recientemente, además, me reconcilié con el proyecto que le hermana con los amigos del Equipo Navazos: su Colet-Navazos 2007, con un degüelle de 10 meses, está en un momento de forma extraordinario.  Hace ya cierto tiempo que viene hablando de las bondades de su cosecha 2010. Sobre todo de su chardonnay. Y aunque este Blanc de Blancs (65% chardonnay; 25% macabeo; 10% xarel.lo)  no lleva la añada impresa, las botellas que se están comercializando ahora son ya de esa cosecha.

Sin azúcares añadidos y con una estancia en rima de 36 meses, es su espumoso de más larga crianza en contacto con las lías. Y se nota: es un vino que tiene las bondades de la frescura de la añada, la profundidad y complejidad que dan esa crianza y cosas interesantes de las tres variedades de uva que lo integran. Abrir la botella por lo menos media hora antes de beber le sienta bien. Es como si el concierto empezara con un toque sutil de macabeo y, después, la orquesta se abriera a las primeras notas de chardonnay. El xarel.lo va más por debajo, como en sordina, aunque a partir de la hora de concierto, nunca te deja. Es más vertical que amplio en boca. Muy fresco y ágil, pero con una carga mineral notable. Piel de limón. Punta de  retama del xarel.lo, con un perfil punzante, a ratos casi salino. La parte vegetal, fina y delicada, acompaña al fondo de la sala: entre el brezo y el fruto del madroño. Un cuerpo de chardonnay, cierto, pero con una alma muy mediterránea, seca y amable al mismo tiempo. Sobre los 10€ me parece, sin más, una opción muy atractiva.