24 noviembre, 2013

Bodegas Nanclares

detalle brote  albariño
Alberto Nanclares jamás pensó en ser viticultor y, mucho menos, en montar una bodega. Economista de formación y trabajando para una multinacional, se ganaba muy bien la vida. Pero se hartó y, a lo que parece…, ¡la cabra tiró al monte! Porque Alberto nació a 20 km de Haro (La Rioja), zona en la que todo el mundo, desde el nacimiento, mama poco o mucho viñedos, uva y vino. Buscaba casa y topó con una, en Castrelo-Cambados, que se vendía. Tenía una sola peculiaridad: ¡se vendía con viñedo de casi una Ha…! Eso cambió su vida. Alberto, a lo que intuí cuando le conocí hace unos pocos meses, es hombre siempre atento a los detalles. Pocas veces he visto yo una bodega tan meticulosamente ordenada, con los rastrillos en formación, pulcra, con cada depósito o tino con su última analítica colgada de él. Impresionante. Pero él sabe dónde está lo más importante, y su minuciosidad y atención se concentran sobre todo en las cosas del campo: sus cepas comen de un suelo francoarenoso con muy poca arcilla (tiene un solo viñedo con un 15% de ella; el resto, menos), a cierta altura pero cerca del mar. Ese suelo tiene mucha vida y no necesita gran cosa: casi es ya autosuficiente.  Hace tiempo que no lo laborea, sólo abona con las algas que él mismo recoge en la playa (¡hace compost con estas algas!: el detalle me encantó) y con el raspón de su propia uva, y no usa ni insecticidas ni herbicidas. No retoca el vino en la bodega, sus levaduras son las del viñedo y en cuanto a técnicas, pues usa de todo en función de lo que le pide cada cosecha. 

No hay un manual escrito que siga sobre su tipo de vino porque es hombre inquieto y cambia en función de la uva vendimiada: a veces trabaja con hollejos, a veces, no; a veces usa raspón, otras no; en algunos casos (para el vino que vende más joven, el Tempus uiuendi, que no se filtra ni clarifica aunque sí se estabiliza el tartárico con frío) fermenta en inoxidable; otras veces en tino de madera de 2000L y con lías en reposo. El Tempus uiuendi que probé directo del depósito (está ya a la venta desde hace unos meses, supongo, y estará ideal a finales de este 2013) tiene aromas de manzana Golden, pera limonera, muy del varietal albariño, con una acidez grande y un posgusto algo amargo, hinojo. Es un vino franco y muy directo en nariz. A la que baje el nivel de sulfitos (andará sobre los 90 de total), este vino irá para arriba. A medida que sube su trabajo con las lías (en el vino que lleva su nombre, Alberto Nanclares) y, sobre todo, con lías y madera (el Soverribas de Nanclares, con 100% de lías completas en fudre y un removido semanal) aumentan el volumen y la estructura, los aromas de flor de manzanilla, de membrillo algo verde y un punto cítrico amable. Alberto anda definiendo todavía dónde estarán sus vinos y creo, con sinceridad, que todavía no ha llegado a su modelo. Pero avanza rápido y sobre unos fundamentos seguros (la sensibilidad y la observación y, cada vez más, la mínima intervención). Lo que vi y bebí promete, y mucho. Saldrán grandes albariños de sus tierras. Porque el mejor vino nace de las mejores uvas y éstas del trabajo más concienzudo y atento en el campo. Y en ese trabajo, Alberto es muy bueno.
viñedo praeiraCuando estuve, con unos queridos amigos, en casa de Alberto, apenas había ya luz...Las fotos de este post me las ha proporcionado Alberto. La superior, es un detalle hermoso de brote de albariño. La inferior, muestra su  Viñedo Praeira.

2 comentarios:

Mariano dijo...

Despues de unos cuantos años de buen trabajo de este tipo, los frutos empiezan a despegar, y me alegro mucho, porque lo merece.

Por mi parte, por partida doble, tempus vivendi en el Ranking, y un Crisopa que me ha emocionado. Además no me cabe duda de que seguirá desarrollando inquietudes.

Abrazos!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Me dejó muy impresionado, Mariano, el nivel de sensibilidad de Alberto con su tierra y sus viñedos de adopción, por decir algo. Su nivel en la bodega irá creciendo con la misma intensidad con que lo haga su compenetración con las cepas, que ya es mucha, con la tierra y con el mar cercano. veo una simbiosis emocionante en un horizonte cercano.
Gran abrazo!
Joan

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