11 septiembre, 2013

UNO 2012 Arabako Txakolina

UNO 2012
Entre zarcillos nace el primer vino de estos tres enamorados, locos apasionados de su tierra, en la DO Arabako Txakolina, entre Artomaña y Lezama. UNO se llama el txakolí pero tres son los espíritus emprendedores que lo ponen en la mesa. Los tres unieron sus viñedos, su pasión por las variedades propias (la Hondarrabi Zuri y la Hondarrabi Zuri Zerratia) y su visión, para nada profética (su nariz y su paladar se lo vendría diciendo desde tiempo atrás...), de que el clima y la variedad de suelos tenían que dar un txakolí que tuviera algo propio. Fueron, pues, tres los que se convirtieron en UNO: Juan José Tellaetxe, párroco; Jose Cruz Guinea, hostelero y Jose María Gotxi, ganadero. Los tres, viticultores además con viñedos entre la Sierra Salvada y el macizo del Gorbea, en zona de muy clara influencia atlántica, interior, alta precipitación, temperaturas templadas, suelos de textura arcillosa, pH altos y algo de materia orgánica. Se añadió un ángel al proyecto (de nombre Roberto Oliván, Tentenublo, en la Rioja Alavesa: os sonará por el repique de campanas...), que les tutela la agricultura y la vinificación. Por la elección se nota que saben dónde van...

Gestión integral de los suelos con cubierta vegetal espontánea (lo que da la tierra, sin más). Mínima intervención. Abono orgánico (será poco, digo yo, y de sus rebaños). Cada parcela se trabaja  por separado. Cada viñedo fermenta con sus levaduras indígenas. Se usa una prensa vertical que aprovecha sólo el 60% de la materia. Desfangado natural: tiempo y basta. El vino fermenta en inox y se cría durante cinco meses con sus lías finas. Cada parcela fermenta por separado y cada orientación de viñedo, también. Batonage. Mínimamente filtrado y embotellado en marzo de 2013.  No sé qué vale: me lo ha regalado un amigo. Lo he bebido con un rape a la andaluza en día  flor dominado por la luz y la luna ascendente. La combinación ha sido espectacular. Peligro porque es adictivo. Manzanas ligeramente ácidas. Prado húmedo al amanecer. Acidez bajo control, muy matizada por las lías y la pequeña crianza. Frescura y agilidad. Cierro los ojos, veo y oigo el manantial donde los elfos susurran sus secretos de monte y bosque profundo. Corteza de limón. Txakolí amable. No chispea pero casi. Musgo y primavera. Este vino huele a primavera y a mes de mayo. Posgusto algo amargo, heno y quizás albaricoque. Coge esa manzana del árbol, muérdela en el campo cuando nace el día. Siente cómo el zumo fermenta en tu paladar. Huele las flores y el pasto. Así es este vino. Me perdonará el señor párroco, pero estos tres y su ángel han visto la luz a la primera, vamos. Vamos bien, quiero decir.

16 comentarios:

Lluís Pablo dijo...

La próxima semana tendremos por aquí al párroco y a Roberto, más por el segundo que por el primero...¡que Dios nos coja confesados! ;-)

Joan Gómez Pallarès dijo...

A la vista, tacto, gusto y olfato de los vinos que están empezando a hacer, yo les sacaba bajo palio de la iglesia que el señor párroco elija!
Anteayer estaba en la catedral de Tarragona con el deán del cabildo. Va y se presenta un obispo italiano sin previo aviso con un autocar de feligreses pidiendo que quería dar misa, que andaban apurados...Sic!
A los curas tenaces, lo que pidan vamos.
Joan

SIBARITASTUR dijo...

Interesante. Mira que intento probar txacolis para ver si alguno de convence definitivamente pero nada. Me parecen vinos interesantes en nariz pero en boca tienen unas acideces demasiado marcadas que se adueñan de los vinos.
A ver si se me da y puedo probar este.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Pues aparte de lo que se suele citar por ahí, ya sabes que yo busco un cierto tipo de perfil de vinos, Jorge, que muestren más de dónde vienen y quién los hace. Este UNO es un buen descubrimiento, sin duda, y en cuanto conozca a los propietarios, seguro que la cosa mejora. A Roberto Oliván, que es quien lo hace, le tengo ya en un pequeño altarcillo! Y pondría, ahora mismo, a al txakolí de los Ulibarri en Okondo y Gordexola; y al de Gorrondona, en Bakio. Si a este último le añadimos su tinto de Hodarrabi Beltza, ya estamos en niveles de disfrute grande!
Joan

Jose dijo...

Del beltza de Gorrondona tengo una botella esperando los primeros frescos. Lo que me recuerda a la cabernet franc y su rusticidad.

Algún chacolí de acidez subida he bebido, incluido algún Arabako Txakolina, pero le tengo ley a estos vinos. Al beberlos siempre me quedo pensando que si pudieran domesticarlos un pelín más darían mucho más de sí.

Saludos,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

Ahora mismo lo estaba comentando por otro "canal" con uno de los propietarios de la bodega, Jose, Juanjo Tellaetxe: hay cosas que todavía no comprendo de este vino, pero la impresión general ha sido tan buena y como apartándose de ciertos parámetros de los txakolís habituales, que no me he aguantado y he escrito el post. No tengo analíticas del vino (ni las he pedido, vamos), pero esa acidez alta de la tierra, esa humedad, el mantenimiento además de la cubierta vegetal, abono orgánico me daban un perfil más agresivo en copa. Y no ha sido así, qué va. Toda la información, como siempre, la he leído después de beber el vino, y me quedan las ganas de entender más. Las levaduras, por una parte, la vinificación por parcelas y orientaciones (no todo habrá ido al vino este, vaya), el tipo de prensa vertical, las lías...Todo ayuda a que esa acidez total, supongo, sea medida y equilibrada.
Y alguna otra cosa que se me escapará, seguro...
En fin...Una bodega nueva en la DO, pero con gente que sabe bien qué se lleva entre manos.
Saludos!
Joan

Jose dijo...

Espero que más pronto que tarde consigan entre unos y otros dar un paso más en el chacolí que lo lleve a estar junto a los demás y no quedarse en un vino menor.

Saludos,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

La calidad está en los detalles, Jose. Y solamente quien es ambicioso y tiene un modelo en la cabeza, llega. Quien actúa por inercia, no. Hay vinos de Hondarrabi Zuri que han hecho ya ese paso, pero se les ve poco todavía. Todo llegará. Yo estoy con la idea de que aunque sean pequeños y tengan poca visibilidad, los hay que no son menores. Ahora, como "género" / tipo de vino, tiene todavía un buen trecho por recorrer, cierto. Mi última visión de panorama, en Alimentaria, me dejó bastante sorprendido y contento.
Se me impone un viaje, precisamente, al único pedazo de tierra vínica que no pude pisar a fondo durante mis tres meses odiseicos!
Saludos,
Joan

Roberto dijo...

Hola Joan!! Esta es una de esas zona a "domar", sobretodo como comentais esa acidez que generalmente a marcado los txakolis. Las tres zonas tienen potencial, cada una con sus peculiaridades, pero hay que cambiar los comceptos; producir menos, manejar bien las vegetaciones, dejar madurar ya que sino el malico se apodera de estos vinos.

Un saludo

Joan Gómez Pallarès dijo...

Hola, Roberto, muchas gracias, de verdad, por pasar un rato por aquí y dejar tu opinión e informaciones. Siempre he pensado que cuando un blog amateur como éste consigue que los que hacéis el vino paséis un minuto por él y habléis de los vinos que hacéis para que todo el mundo pueda conocer más y mejor de ellos, es una pasada, lo mejor que nos puede pasar como consumidores interesados!
Cuando hablaba de acideces totales y del tipo de pH de esos suelos, pensaba, en efecto, en un dato que no está en nada de lo que he leído de UNO y que tú, aunque de forma tangencial, tocas: ¿hace la fermentación maloláctica este vino? ¿Aunque sea parcial? Hay maneras previas, como bien dices, para controlar esa concentración de ácido málico en la uva y en el mosto, pero quizás la más evidente sea ésta que apunto.¿Lleva UNO la FML incorporada? ¿O trabajas con la producción y la viticultura ese control?
Saludos y gracias de nuevo!
Joan

Roberto dijo...

Hola Joan.

En este caso y segun como vino la añada 2012 en esta zona no se planteo en ningun caso el hacer la FML ni parcial ni total, aunue creo que es una muy buena opcion en estas D.O.
En este caso y como se desarrollan las parcelas que tenemos estamos con unas producciones muy "comedidas" para lo que son este tipo de vinos.
Se manejan 6 parcelas de las que 3 de ellas la produccion es de 4.000 kg de media y las otras estamos en unos 6.000 kg, segun lo que vengo viendo en el trabajo en estas zonas cuando se dispara el vigor y las producciones por mucho que dejes madurar es dificil quitar esa acidez perjudicial, que nos da el malico, si tienes mas de 8.000 kg que en muchos casos es lo que sucede. Con producciones altas y vigor, por el clima que se da es facil tener 4-5 gramos de malico frente a los 1,8 que hemos conseguido aqui.
Aqui el parroco, que bendice muchos vinos y sus compañeros lo tenian claro desde que comenzo el proyecto, hacer uno vino en el que la acidez nos seria tan marcada. Si que hay que decir que las zonas de txakoli interior, si se quiere se pueden sacar vinos con grandes potenciales.

Bueno que es lo que yo creo, que aqui cada uno tienes sus trucos.

Un saludo y da gusto la cantidad de interes que tienes Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Me encanta que comentes tantos detalles del intríngulis de este vino, Roberto, porque yo estaba convencido de que había hecho una FML parcial...Entonces todavía tiene más mérito el trabajo que hacéis en el campo o hay alguna cosa que se me escapa...
Entiendo que controlas el málico con la maduración de la uva y con el cultivo que le dais a la tierra, que quizá le quita un poco de vigor y fomenta más la competencia...
En cualquier caso, que quien hace el vino se detenga un ratillo a comentar las dudas de un aficionado, tiene mucho mérito y te lo agradezco de veras.
Un abrazo y hasta pronto.
Joan
PS. Podría ser que la Zerratia, junto con el batonage, le dieran ese toque más amable y menos málico...?

Roberto dijo...

No es molestia Joan.

Reducir malico por el cultivo, sino imposible. Por lo de la parcela de Zerratia y como hacemos el batonage van los tiros... Ya te lo explicare en persona...
Aunque tambien creo que hay algo de gracia divina en el ambiente.
Un saludo

Joan Gómez Pallarès dijo...

Me gusta ver cómo se pude concretar esa idea de la reducción del málico gracias al cultivo, al uso del ensamblaje con tino (Zerratia) y a la gran variedad de maneras en que se puede hacer un batonage.
Lo del agracia divina, claro, está asegurado por la intervención de Tellaetxe, pero yo ya sé que él no cree en los milagros!!! Aunque haberlos, asegura, haylos!
Irá por ahí la cosa...
Saludos!
Joan

Manuel Cabrerizo dijo...

Yo soy casi"un profano en el mundo de los vinos (vaya por delante).Hoy he probado este vino,me parece muy sutil, le entiendo como poco afrutado (exceptuando el ligero toque de manzana)con resultados,una vez bebido personales y caracteristicos del txacoli.Muy Interesante esta aportación para que esta uva sea para todos los gustos.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Estoy muy de acuerdo contigo, Manuel: es una manera de entender el txakolí distinta, con un elemento de profundidad y de sinceridad que le hace accesible a muchos más platos del recetario. Un vino muy interesante que no sé si acaba de tener las ventas y el éxito que merecen quienes lo parieron.
Saludos y gracias por tu comentario!
Joan

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