09 julio, 2013

Qué es una emoción: Luz en el Empordà

Luz Casal
Tomo prestado el título de un libro de mi amigo David Casacuberta: Qué es una emoción. Tenían mala prensa, las emociones y parecía, hasta hace bien poco, que tuvieran que quedar fuera de cualquier proceso de toma de decisiones, que pasaba por ser algo lógico y racional. No. Las decisiones a que nos lleva una emoción son tan racionales y correctas como cualesquiera otras. La música y el vino son emociones. Y a veces escucharlas, beberlas, nos lleva a tomar decisiones que, cómo no, serán tan correctas y acertadas como las que se tomen de otra manera. Pero tendrán una ventaja: nos sentiremos más cómodos con ellas porque surgen de una parte distinta de esa víscera llamada cerebro, donde todo empieza y todo acaba.

El Festival Sons del Món. Vi&Música a l'Empordà me propuso hace unos días una emoción. Presentaban la programación de este verano: quieren potenciar la relación entre el vino y la música (quién no quiere intentar resolver esa ecuación tan difícil...) en lugares de privilegio del patrimonio arquitectónico del Empordà. Roger Viusà les había propuesto una serie de músicos y bandas que, en su opinión, armonizaban bien con algunos de los vinos de la DO Empordà que se querían presentar. La presentación en Barcelona la hicieron Anna Vicens (foto inferior) en compañía de Joan Dausà y los Blaumut. Buen ambiente entre todos y mucha complicidad. Sonaron músicas y se bebieron vinos. Dausà y "Jo mai mai" con Blanc dels Aspres crianza 2012. Blaumut y "Pa amb oli i sal" con Mas Oller Blau 2012.

Hasta que llegó Luz, saltó la chispa y surgió ese momento mágico en que la abstracción absoluta de una música (el concepto lo propuso Vassil, violinista de Blaumut) y los sentimientos que te inspira un vino encajan como las dos piezas de un anillo roto hace miles de años. Reconocimiento. Sentimiento. Emoción. Luz Casal armonizaba con Cartesius blanc 2012 del Celler Arché Pagés y Anna iba explicando, casi en un susurro que nos envolvía, cómo Luz y Cartesius son un homenaje a la resistencia, a la superación de los tiempos difíciles. Tanto para Luz como para la garnacha blanca, que vuelven a vivir momentos brillantes. Elegancia. Sensualidad. Madurez. Luz canta siempre desde las entrañas a las entrañas. Cartesius 2012 muestra ya una profundidad y unos aromas impropios de cepas tan jóvenes. Ambos son fuerza, son vitalidad, son energía. Y al mismo tiempo, te ofrecen todo envuelto en pañuelo de seda, con ternura, con suavidad, con calidez. La abstracción. La emoción. Por fin alguien me explicaba a qué sabía una música, a qué sonaba un vino. Hagan ustedes la prueba con esta canción y el vino que me propusieron. Luz canta el 27 de julio en Roses, allí donde la tierra nació del mar.
Anna Vicens
La foto de Luz procede del blog volver a nacer. La de Anna, de su perfil público en féisbuc.

2 comentarios:

Jose dijo...

Piano y truenos.
Piano en Octubre. Preciosa canción que escucho junto a los truenos del ambiente, mientras te leo.

Las emociones son una de ese apenas puñado de cosas que nos convierten en humanos y, en ocasiones, hacen que el mundo sea un poquito más habitable. Sin ellas seriamos menos que bestias. Y no digo animales, pues estos son nobles, digo menos que bestias.

Abrazotes,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muy de acuerdo, Jose. Las emociones tienen su manera de guiarte y yo cada vez les hago más caso. Este año mío, que está siendo de una intensidad inusitada, me lo está demostrando. Y esa canción puesta en ese vino y en el paisaje del Alt Empordà que más me gusta (el cercano al mar y a la bahía de Roses), me lleva a tomar decisiones por completo lógicas y racionales. Vinos y rosas...hummm
Las emociones nos distinguen como animales de las bestias. Esas se mueven por algo que se llama instinto.
Abrazo!
Joan

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