21 mayo, 2013

Orto Vins con Joan Asens

El Palell d'Orto Vins Son cuatro payeses de El Masroig con una larguísima tradición cooperativista en sus familias. Dos hermanos, los Beltran, y dos primos hermanos, Asens y Jové, que se conocen desde que nacieron, aunque después cada cual siguiera un poco su camino. Quizás el más conocido sea Joan Asens, sobre cuyos conocimientos increíbles , sensibilidad y experiencia en el Priorat sentó Álvaro Palacios durante años las bases del éxito de su Ermita. Pero ésta es una bodega en la que todos, con sus tierras y su trabajo, son imprescindibles. Cada cual es importante en las cosas que sabe hacer mejor, sea en el campo o en la bodega o en la venta de vinos. Se reencuentran gracias al destino. En el lapso de unos dos años, mueren los padres de algunos y les dejan en herencia viñedos. Si el lapso hubiera sido mayor, a saber hacia dónde habría tirado cada cual. Pero ese tiempo fue suficientemente corto como para que cuajara en ellos la idea: vamos a hacer por primera vez vino de nuestros viñedos y con nuestra propia marca. Esto sucedía (sic) el 18 de julio de 2008, día en que nacía Orto Vins, en la DO Montsant. No tienen bodega propia (elaboran en la cooperativa de El Molar) pero no les hace la más mínima falta para sacar al mercado una colección de vinos que, sin más, me parece de lo más interesante, atractivo, bien hecho y respetuoso con su tierra que he bebido estos últimos años en España.

Se llaman Orto por dos razones: porque aluden a ese momento en que todo astro atraviesa la línea del horizonte para hacérsenos visible (así sucedió con ellos y sus viñedos, que pasaron años trabajando para otros o llevando esas uvas a la cooperativa) y porque es el prefijo que, en griego, significa “rectitud, trabajo bien hecho, belleza”. Eso son sus vinos: rectos, honestos, bien hechos, bellos. En tierras de limo (panal, muy característico de la zona), arcillas y cantos rodados, que se extienden siguiendo la línea de monte y valles abierta en pendiente hacia el Ebro cercano, estos hombres se consideran, ante todo, payeses, gente que ama su tierra y que, por lo tanto (pero ojo, la consecuencia no es, ni mucho menos, automática porque hay montones de payeses que actúan de otra manera, la mayoría para ser claro), la conoce a fondo, la cuida y le da sólo lo que necesita (ellos, sobre todo con prácticas biodinámicas y un seguimiento escrupuloso de todas las operaciones, tanto en el campo como en bodega, con un ojo puesto en los ciclos de la luna). En segundo lugar, se consideran “vendedores de paisaje”. Embotellan las bondades de sus fincas, te hacen disfrutar con las características de la añada y te ofrecen los sabores de las uvas más emblemáticas: la garnacha, tinta y peluda, la cariñena, la tempranillo, la picapoll negre, entre las tintas; la garnacha blanca, para sus blancos; y la planta, la tripó de gat, la mamella de monja, la picapoll blanca, la trobat y el cep de sant Jaume, como blancas para su dulce. El dulce tinto lo hacen con las garnachas. Los dulces son naturalmente dulces (sin corte de la fermentación con ningún tipo de alcohol) y la vendimia de sus uvas les hace únicos: dura desde el primer día que van a vendimiar hasta el último porque de cada cepa separan, siempre, siempre, todas las uvas pasas que encuentran. Todas. Y éstas son las que van al dulce. De paso, alejan la sombra de la sobremaduración del resto de sus vinos.

Todos ellos muestran aspectos interesantes. Los Blanc d’Orto se ofrecen, por ejemplo, como Flor (con una maceración sólo de 24 horas, mosto flor, levaduras autóctonas y fermentación espontánea en inox, más 7 meses con sus lías: el 2012, por ejemplo, fermentó durante más de 4 meses y muestra, ya ahora, una intensidad y una fuerza espectaculares) o como Brisat (las pastas de la garnacha blanca, una vez liberado el mosto flor, retienen todavía líquido y empiezan a fermentar con esas pieles, más concentradas y con menos mosto; unos tres días después, esa brisa es prensada y termina la fermentación en botas de 500L, con sus madres y durante unos siete meses). Sus tintos fermentan lo que dura un mes lunar (28 días, de luna a luna) en inox (el Orto, con cariñena mayoritaria, menor garnacha tinta y pequeños aportes de cabernet sauvignon y tempranillo; posterior crianza de seis meses en roble francés de tercer o cuarto uso) o en botas de 500L (el Comes d’Orto, con equilibrio entre garnacha y cariñena y una crianza de 12 meses en barricas de 225L, también de tercer o cuarto vino). Sus Singularitats son vinos muy especiales, monovarietales hechos con la uva de la que cada uno de ellos considera su mejor y más expresivo viñedo. Su nombre es el del viñedo: La Carrerada, de Josep Mª Jové, una cariñena penetrante y cautivadora; Les Pujoles, de Jordi Beltran, una tempranillo de gran frescura y concentración; El Palell, un viñedo mágico de garnacha peluda de 1950, envolvente y tan sencillo de beber como el agua; y mi preferido por distinto, por único y porque se hace con una uva de la que queda poquísimo en la DO, Les Tallades de Cal Nicolau (el bisabuelo de Joan, que emigró de Serós al Masroig para construir el puente que une al pueblo con el Molar y gracias al cual su bisnieto hace ahora el vino allí), de picapoll negro, vino de concentración, suave rusticidad, flor de violeta, tanino algo rústico.

2012 fue año de gran sequía en la zona, tras un 2011 ya tremendo. Bajó mucho la producción por cepa pero la uva consiguió concentrar sus sabores de forma muy intensa. Y llegó sana: las pasas quedaron ya para un récord histórico. Habrá menos botellas (no del dulce), pero atentos a cuando salgan los vinos tranquilos porque serán, todas ellos, experiencias realmente únicas. Probamos con Joan todas las Singularitats: las cosas llamativas que tienen siempre, las mantienen pero más expresivas y concentradas.  2013...Con Joan (¡ésa es su pierna!), me he hecho ya una primera idea de cómo están reaccionando las cepas a tanto sufrimiento. Estaremos con ellas, viendo cómo crecen sus frutos. Como siempre, será emocionante e intenso encontrar cómo fue esa añada, en esa tierra, en unas botellas. Con Orto Vins eso está asegurado. La primera garnatxa peluda del Palell Orto Vins

8 comentarios:

SIBARITASTUR dijo...

Mi primer Orto - obviemos el comentario jocoso -fué su básico del 2008 y me gustó mucho, fruta, frescura y poca madera. También me gustó el 10.
Posteriormente fuí probando otros vinos, les comes d´orto 09 que no me convenció y el que hasta hoy fué mi debilidad, el Blanco del 10 con lías. Aún lo recuerdo, una pasada.
De categoría especial "La carrerada 09" que probamos juntos en esa cata de alimentaría, mucha finura, frutalidad y frescura.
Me gusta la filosofía, el perfil de sus vinos , poca madera y buscando frescura. Destacaría También las personas que están detrás, no siempre buenos vinos y buenas personas van de la mano.
No me ha sido posible ponerme al día con los vinos y me fastidia pero de momento es lo que toca.
Una bodega muy recomendable.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Coincidimos plenamente, Jorge, se trata de una de las bodegas que siempre hay que tener in mente. 2012 promete emociones muy intensas en todos sus vinos, tanto los blancos (por ahora me decanto más por el Flor que por el Brisat) como en los tintos: su intensidad y fragancia fueron, para mí, un momento grande de este viaje.
Saludos!
Joan

Jorge Díez dijo...

Me hice con un Orto 2009 y un Comes d'Orto del mismo año por sugerencia de Sibaritastur, precisamente. Ambos me gustaron, quizá más el Orto por su inmediatez, por su frescura. No llegan demasiados aquí pero al menos podemos acercarnos. Tendré en cuenta los apuntes para esas añadas recientes o en ciernes.

Ramon Francàs dijo...

Bon i apassionat article. Jo també sóc fan del Joan Asens i del seu projecte compartit. I sí, coincideixo en l'admiració per Les Tallades de Cal Nicolau, un gran vi.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Estos 2012, Jorge, son buenas recomendaciones. Un año duro para las plantas seguido de otro más duro dan dos resultados, cuando se trabaja bien el viñedo: menos fruta en la planta (sí, claro, una cosecha menor y mucho menos vino que vender), pero con una concentración de sabores y una intensidad que Orto han sabido trasladar a sus botellas. Los blancos, que están por salir, van a sorprender, en estos momentos más el Flor que el Brisat. Pero el Brisat es un vino de largo aliento. Hay que darle tiempo. Y las Singularitats, que todavía están en la bodega claro, van a dar grandes veladas a los buenos aficionados, sobre todo, en mi opinión, el Tallades de Can Nicolau de nuevo.
Saludos,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Bon dia, Ramon, m'alegra que compartim també aquesta sensació que estem davant un dels cellers (sense celler propi, té collons la cosa) més interessants de la DO Montsant i del país, per varietat de raïms, per tipus de vins, per treball al camp, per resultats a l'ampolla. Em va encantar saber que el de Can Nicolau havia arribat al Masroig per fer el pont per on passa el seu besnét per anar a aquelles poques tallades que queden.
Salut,
Joan

Laia Viñas dijo...

Hola!

Em dic Laia Viñas.
La setmana pasada vaig estar grabant un vídeo d'en Joan Asens fent una xerrada al bar 17 graus de Barcelona, parlant dels seus vins Orto.
Us paso l'enllaç perquè si en podeu fer difusió.

http://www.youtube.com/watch?v=qjPcH6XfPKw

Catalunya té uns vins fantàstics ;)

Gràcies i fins aviat!


www.laiavinas.com

Joan Gómez Pallarès dijo...

Moltes gràcies per fer-nos veure el vídeo, Laia!
Salut i bons vins!
Joan

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