18 mayo, 2013

El fin del viaje: un nuevo principio

Foto amb barba del 18 de febrer …miseri, quibus 
 intemptata nites. 
me tabula sacer 
votiva paries indicat uvida 
suspendisse potenti 
vestimenta maris deo. 

 …desgraciados, aquellos para quienes brillas,
sin posibilidad de que te conozcan.
Una pared del templo donde colgué la tablilla
votiva explica que he ofrecido mi mojada
ropa al poderoso dios del mar.

He sobrevivido, en palabras de Horacio (Carm., 1, 5, estrofa final). Uno de mis poetas habla de cómo sobrevivió él a un naufragio de amor. Sustituyamos "amor" (que brilló para él sin posibilidad alguna de ser alcanzado) por "viaje", por "conocimiento", por "pasión" hacia los paisajes, las culturas y las personas que hacen vino en España. Es la mejor descripción que se me ocurre de este viaje.

18 de febrero de 2013 a 18 de mayo de 2013 (con alguna interrupción el último mes)
11.400 km
6 libretas de 19x15 cm
12 libretas de 9x14 cm
5 rotuladores V7 de Pilot
188 cm (sigo igual)
86 kg (1 kg de más)
1 tinajero y
68 bodegas después,

vuelvo a casa ayer por la noche con la sensación de que las personas que no viven su pasión, la que sea, de una forma intensa son dignos de compasión (miseri). Porque creo que ésta es la mejor manera de conocer en profundidad (en mi caso) cómo son los vinos, porqué nacen en éste y no en aquél viñedo, cómo son las personas que los hacen, qué te cuentan sobre ellos allí donde los hacen. Y lo más importante, a qué saben estos vinos tras haber escuchado, visto y olido sus paisajes, tras haber paseado por sus viñedos, tras haber hablado con sus creadores. La naturaleza se comunica también a través de los vinos. A veces, incluso, a pesar de quienes los hacen. Mucha gente disfrutará del vino de otras formas. Y todas son buenas y respetables. La mía es ésta. Ya lo sé.

El campo, el viñedo, el paisaje en una botella de vino y de la forma más sincera y con menor intermediación posible. Eso he buscado y tantas veces, la inmensa mayoría, lo he encontrado. Vosotros sabéis quiénes sois: me habéis abierto las puertas de vuestras casas, de vuestras bodegas, de vuestros campos. Me habéis dado mucho más de lo que yo jamás podré devolveros. Me habéis hecho vivir el vino de otra forma. He escuchado mucho, he hablado poco, he preguntado menos. He visto y observado, he olido y me he maravillado. He escrito mucho, mucho más de lo que ha salido en el blog. En este mar revuelto y lleno de corrientes traidoras y ruidos ensordecedores, que es el mundo del vino, existen muchas pequeñas islas donde se encuentra la paz, la tranquilidad y una forma más amable y natural de entender las cosas. La gente que he conocido en este viaje. Muchas veces, lo he comprobado, no existía más comunicación física entre vosotros que la conversación que yo iba teniendo con todos sobre todos. Siempre procuraba que la gente supiera de dónde venía, a dónde iba, qué hacía.

Pero también es cierto que, aún no siendo conscientes de ello, todas esas islas, todas esas personas que tienen una sensibilidad especial hacia su tierra, sus cepas y sus vinos, están conectadas por un mismo hilo que he intentado seguir a lo largo del viaje. Pocas veces me he perdido aunque, ahora lo sé, no he podido parar en todas las "islas" que existen. Algunas se me escaparon y quedan para momentos futuros. ¡Pero quedan! Ahí están. Horacio sobrevivió a ese viaje de amor. Yo he sobrevivido a mi viaje, más excéntrico (me han tomado por todo) y por eso, hoy, ofrezco los ropajes de esa travesía al poderoso dios del mar. Y os digo, a todos los que me habéis podido recibir, a todos los que queríais pero algo lo ha impedido y a todos los que ahora sé que estáis pero todavía no he podido beberos ni veros, os digo que no estáis solos. Que en vuestras islas de heterodoxia y, no pocas veces, de marginación (cuántas historias de este tipo no me habréis contado), cada día habrá más gente (en este y en otros países), que buscará vuestros vinos y que los disfrutará porque son la manera más sencilla, intensa y transparente de ver y beber paisajes con cepas.

Yo pienso seguir: buscando, conociendo, pisando, charlando, bebiendo y compartiendo paisajes, vinos y experiencias. No concibo otra forma de vivir el mundo del vino que no sea ésta: la más convival, amable, sincera y bien informada que me sea posible ofrecer. En el camino nos encontraremos. Foto sense barba el 18 de maig

32 comentarios:

angel dijo...

Chapeau

Joan Gómez Pallarès dijo...

Gracias por su sensibilidad y lectura constante.
Joan

Carme Sommelier Garcia Cazorla dijo...

Benvingut! esperem que aquestes llibretes i pilots es converteixin en papers amb tapes que puguem llegir. Ara que sembla has arribat al final estic segura que és un nou inici. No acabem mai. Salut i vi

Joan Gómez Pallarès dijo...

Moltes gràcies, Carme! Aquests papers no sé on acabaran però he aprés tant i recollit tant que m'ho he depensar bé... De moment són a casa, miro les llibretes i penso: collons, què bé que m'ho he passat!
Queda alguna coseta pendent, aquest boig de l'arròs no ho oblida i un dia ho perpetrarem. Per sorpresa, és clar!
Petons,
Joan

Smiorgan dijo...

Plas! Plas! Plas!
Pocas cosas como este viaje tuyo he podido conocer yo, Joan. Te has acercado y nos has acercado a ese "otro" mundo del vino que no es tan conocido ni tan mediático, pero que sale de las entrañas, del corazón y de las tripas de algunos que se empeñan en ir a contracorriente.
Me siento muy orgulloso de haber sido un pequeño pámpano en ese enorme viñedo que has viajado, has vivido y nos has transmitido como poca gente podría hacerlo.
Todo, como decía Parménides, fluirá, e irá a desembocar en su justo sitio.
Enhorabuena, amigo.
Un abrazo.

Donatus dijo...

Siguiendo con las citas clásicas que inicia el amigo Smiorgan, Magister dilectissime Iohannes, no puedo evitar recordar la frase también de Horacio: 'e grege Epicuri porcus' referido a sí mismo y, creo yo, que viene al pelo de lo que nos pasa a tanta gente: disfrutamos de los placeres sencillos (sicut sus in luto, 'como un cerdo en el barro'), aunque a veces demos la impresión de ser justo lo contrario: pedantes sofisticados insufribles que están envueltos en arcanos incomprensibles (a veces yo mismo lo/os/nos/me... he visto así).
En fin, ha sido un placer leer este Iter Iohaniense per Hispaniam.
Valeas!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Pues sí, amigo Elías, una de las cosas que he aprenddo en este viaje es que todo acaba en su sitio, todo acaba fluyendo hacia donde toca y eso, que nunca nos bañamos dos veces en el mismo río.
Esa pequeña parte del viaje que compartimos fue grande, de los momentos que recuerdo con más cariño todo él, por Rafa, por sus vinos, por sus parajes, por su familia, por el arroz serrano compartido, por lo que descubrí.
Es un placer compartir de esta manera!
Abrazo,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Como no podía ser de otra forma, Donato dilecto, he estado siguiendo mentalmente a Horacio mucho más de lo que gente puede llegar a imaginar. Y sin duda me he revolcado como cerdo en alberca del placer que muchas veces he sentido, de una forma íntima y discreta y he notado ese sentimiento de pertenencia a la grex epícurea no pocas veces. No diré yo que haya llegado a la ataraxia, ¿verdad?, pero poco ha faltado. Tras un mes y pico de viaje, llegué a pensar que entendía qué pretende Epicuro. En ese camino ando, sin duda, y tú lo has entendido a la perfección. Aunque vaya publicando alguna otra nota nacida de este viaje, la formalidad, la sphragís necesaria, tenía que pasar por la firma que has visto, por la foto y por Horacio. Podía haber terminado con su media alma, también, porque no es menos cierto que me siento ya en un momento en que "maior rerum mihi nascitur ordo", aparece ante mí otra manera de ver las cosas, distinta y, en cierta forma, mejor. Por lo tanto, "maius opus moueo". Por fin he entendido que eso no tiene nada que ver con el CV ni con ciertas posiciones académicas o de otro tipo.
Sencillamente empiezo a sentirme mejor y el mundo complejo y, al mismo tiempo, sencillo del vino me ha ayudado a encontrar ese camino.
Intentaré que mi forma de escribir vaya reflejando ese estado de ánimo también.
Un abrazo, Donato!
Joan

Jose dijo...

Compasión... ¡cierto! Esa es la palabra que se me escabullía. Llevo tiempo en que, cuando me preguntan, manifiesto que me produce cierta tristeza, pena, lástima, aquellos que no pueden disfrutar de una copa de vino de manera serena. De igual manera, de un plato cocinado con cariño y con toda la dignidad que atesoran todos y cada uno de los ingredientes empleados; de quien no cocina en paz, si no en guerra, o quien no puede comer un buen pan, disfrutando incluso de su amasado.
Compasión es la palabra correcta.

Gracias Joan & saludos,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

Ese tipo de concentración, que es la que en el fondo propone Epicuro, Jose, es la misma que defienden los cocineros zen. En cada cosa que hagas en la cocina, en cada detalle que te lleve a esa botella de vino, hay que poner concentración en eso y solo en eso. Después, en lo siguiente. Yo hace tiempo que intento cocinar así, cuando puedo también comer y, por supuesto, y de manera destacada en este viaje, beber. Y se disfrutan las cosas de otra manera.
Mucha dela gente con la que he estado en sus viñedos es así también. Quien no...se nota mucho.
Sin ir más lejos, una visita (la última antes de llegar a Barcelona y fue de las más frustrantes...) ayer en el Penedès. La persona que empezó todo, la que conoce cada viñedo al dedillo, y etc., me dedicó apenas una hora de su precioso tiempo. Estaba claro que yo le interesaba muy poco. De hecho, casi no entendía que alguien como yo, que no era profesional de nada en el sector, me interesara por pisar los viñedos con él. En fin...no sigo. No pudimos ni tomar una copa de sus vinos (hace ya demasiados, más de 20 etiquetas...) juntos.
Eso me produjo tristeza. Demasiadas cosas a la vez, poca concentración.
Yo he vivido mucho tiempo así y sé qué es. Me da pena eso, sí. El adjetivo correcto es el de Horacio, miserus, alguien que te da pena, del que sientes que algo no funciona en su interior. Por supuesto, sin que él lo sepa.
Abrazo!
Joan

Jose dijo...

Me has traido, también, a la cabeza algo que he leido recientemente, en un libro que leo con muchísima calma y que me corresponde de igual manera: 'Hecho a mano' de Dan Lepard.
Leía en él lo siguiente:
"Exigimos un nivel de comodidad que es inmodesto. Ya no estamos familiarizados con la manera en que se hacían las cosas ni con la relación que hay entre el esfuerzo y la recompensa."

Saludos,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

No he leído el libro pero tomo nota de inmediato. Es lo mismo que ya se pone en boca de Augusto: ad augusta per angusta. Hacia las cosas mejores por los pasos más estrechos. El esfuerzo siempre tiene alguna recompensa. Las cosas mejores se consiguen con gran esfuerzo, sean del tipo que sean.
Saludos!
Joan

Smiorgan dijo...

Y yo añado mi versión de algo que no recuerdo donde leí: el placer y la felicidad no están en el llegar, sino en el camino.
Saludos.

Jose dijo...

Epa, que no son horas para según qué números ;-)

Saludos,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

Gracias, compañero!
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Bien dicho, Elías.
Joan

sommplanet dijo...

Al igual que has emprendido el viaje, sabes que hemos sido muchos los que hemos ido tras de ti. Gracias por mostrarnos estas islas de placer vínico que se convierten en casi espejismos para la inmensa mayoría de nosotros entre la mayúscula y desoladora oferta globalizada.
Veo que cala hondo la filosofía del camino y que te permite comprobar que el camino es el hecho y no el fin.

Gracias Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Sí, sommplanet, cala hondo. Y además, y tal y como se comentó ya en otro momento en este blog, ese camino es de género femenino y lleva nombre de mujer. Sobre todo cuando se trata del camino que uno está recorriendo o va a recorrer, no del que uno ha recorrido ya.
Un placer!
Joan

Smiorgan dijo...

Trasteando entre escritos de Horacio, Virgilio y otros, acabo de darme cuenta de un error enorme y de bulto. He confundido a Parménides con Heráclito, verdadero autor del "Panta rei".
Subsanado queda.

Enric M. dijo...

Benvolgut Joan, en relació amb el comentari de la Carme, m'ha vingut al cap, amb tots els respectes, "l' Espinàs del vi"

Joan Gómez Pallarès dijo...

De Horacio a Heráclito no era difícil saltarse a Parménides. Yo también le hablado del río...cuando lo que dice Heráclito es que no nos bañamos nunca en el mismo porque nunca somos las mismas personas no porque el río no sea el mismo...
Esto es un blog de vinos, no de filología clásica!
Para mi suerte!!! De otra forma, jamás me hubiera puesto a escribirlo.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Hola, Enric, moltes gràcies pel compliment. Li tinc un gran respecte a l'Espinàs tot i que jo no anava a peu!
M'agrada el que va dir una persona parlant de la motxil.la que duc sempre arreu: "parece que lleves la España vínica en la mochila". Crec que sóc més del tarannà del Labordeta, jo. Tot i que no sé tocar la guitarra!
Merci de nou, i salut!
Joan

Ramon Francàs dijo...

Quan s'ha començat un viatge com el nostre és difícil posar-hi fi. Sempre anem i tornem i, sí, en el camí ens retrobarem. Com deia el meu amic Albert Puig, això del vi és un mocador ple de mocs, i els mocs, tard o d'hora, ens anem trobant. És un món inabastable que és bo solcar amb la màxima passió possible, com bé dius. Felicitats per aquest viatge (això d'haver guanyat només un quilo ja m'explicaràs com carai es fa!).

Joan Gómez Pallarès dijo...

M'ha agradat, Ramon, que m'hagis dit moc. Òstia tu, he pensat, els amics són per això, per dir-te les coses sense embuts!!!
Compartim passió, m'agrada, encara que no sempre ens trobem en el mateix vaixell...però quan succeeix, passem bones estones.
Lo del kg és ben senzill: no menjant de tant en tant i bevent molta aigua i te verd!
Cuida't!
Joan

Ramon Francàs dijo...

Dins la caregoria 'moc' hi he inclòs a tots els que estem en el mocador (però que consti que la frase no és meva)

Joan Gómez Pallarès dijo...

Dins d'aquesta categoria, m'his ento solidari i bé! Ha quedat clar que la frase no és teva. Jo faig servir lo del kleenex rebregat i brut, sense arribat a la categoria "moc" que, reconec, li dona més vidilla a l'assuntu!

Jorge Díez dijo...

Me quedo con esa idea que espero que se extienda: en esas islas de heterodoxia que son ciertas maneras de vivir el vino (de hacerlo, sentirlo, beberlo...) habrá cada día más gente.

Joan Gómez Pallarès dijo...

No hace falta ni que se queden, Jorge: con tal de que beban el vino que se hace en ellas! Porque son más bien territorios de cierto aislamiento. En el fondo, en parte por eso salen vinos como los que salen en ellas.

Rumbovino dijo...

Querido Joan,

Hemos seguido tu viaje nota a nota. Casi completo para ser más exactos. Hemos bebido cada vino y sentido cada paisaje con tus palabras.

Si algo faltaba era este cierre maravilloso.

Nos sentimos identificados con tu sentir, y con tu forma de vivir el vino... nos contagias ganas de seguirte, y esa es la señal inequívoca de que tus palabras nos indican el camino que queremos hacer.

Gracias por enseñarnos y por transmitir esa pasión, como pocos lo hacen, a los que estamos empezando a entender de qué va esto.

Desde las pampas, a tu salud querido amigo!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracis por vuestras palabras, mis queridos pamperos! Ya sabéis que es un placer escribir para gente que se toma y se bebe las cosas como vosotros hacéis!
Un abrazo y salute!
Joan

Elia La Serena dijo...

Veo que aquí ya sois todos amigos de largo recorrido, yo acabo de desembarcar. Estaré calladita, preguntaré poco, pero iré acomodándome a vuestro sabor. Gracias Joan por tu honestidad

Joan Gómez Pallarès dijo...

Buenos días, Elia, y muchas gracias por escribir! Tienes razón en que en la parte pública de este blog suele escribir gente que se conoce, mejor, que se reconoce en cosas comunes. Porque muchos o nos hemos visto una sola vez o, incluso, ninguna! Pero tenemos la familiaridad, escrita, de los gustos compartidos, de la pasión por el vino en la gastronomía. Eso te une a nosotros, sin más, Elia.
Así que estoy encantado de que te unas al grupo que habla en público en el blog.
Gracias a ti por leer!
Salud y buenos vinos!
Joan

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