06 abril, 2013

Ribeiro con Sebio

Coto de Gomariz
Xosé Lois Sebio (en la foto inferior, a la derecha junto a Bernardo Estévez), más conocido mundialmente como Sebio, tiene un "problema": sabe demasiado... Y la gente a veces confunde sabiduría con exclusividad; timidez con profesionalidad y apariencia y empresa (es el responsable técnico de Coto de Gomariz, ahí es nada) con distanciamiento. Nada más lejos de la realidad. Sebio es un tipo sabio, sí, pero muy accesible a quien se acerque a él. Cuando se supera la fase de "este tío tiene todas las respuestas", encuentra uno a alguien muy apegado a la tierra, que empezó su carrera en la Estación de Viticultura y Enología de Galicia (EVEGA) para su suerte (allí aprendió lo que no está escrito sobre las variedades autóctonas gallegas y muchas de las iniciativas para su recuperación nacieron allí) y la siguió, sigue vamos, en Coto de Gomariz. La familia Carreiro tiraba del carro, por supuesto, pero no es casualidad, digo yo, que el gran crecimiento cualitativo y cuantitativo de la bodega, haya tenido lugar desde la incorporación de Sebio, va para los 13 años ahora, y con el equipo que Ricardo Carreiro y él formaron. EVEGA está en Leiro y Coto de Gomariz a dos pasos, lo cual quiere decir que Sebio ha pasado toda su vida enológica adulta en Ribeiro. Viaja mucho, tiene pasión por uvas y vinos de todo el mundo (en particular, rieslings y champañas), pero su territorio, aquél del que conoce todo, es el Ribeiro y su DO. Él se dejó, conste, pero yo me aproveché de eso. Lo confieso.

Se entenderá, pues, que haber podido pasar con él más de 24 horas, con dos noches de charla añadida, pateando todo el Ribeiro haya sido un lujazo, digno del posgrado vitivinícola que me estoy dando. Me hizo comprender las diferencias geológicas de los tres ribeiros que, por lo menos, existen; los climas y humedades distintas. Me llevó donde Luis Anxo Rodríguez, Vázquez que estaba en plenitud de forma ese día (injertando con la ayuda de Paco), para mostrarme en qué consiste la microparcelación y cómo una idea de vino (la de Luis Anxo) triunfa y representa la quintaesencia del Ribeiro. Me presentó a Bernardo Estévez y allí comprendí por qué esta tierra de Arnoia es uno de los núcleos duros de la zona: la tierra está viva, a ratos..., la tierra crece, la tierra (gracias, también, a la inquietud ya veterana de Sebio) va a más, y los vinos que Sebio hace con Bernardo (Issue y Mai; además una parte de las uvas blancas de Bernardo van al Salvaxe de Sebio, un vinazo) tienen algo especial. La gran lección: para el Ribeiro, con el potencial de uvas autóctonas que atesora, un vino monovarietal es "pobreza". Ellos saben cómo combinar las mejores virtudes de sus uvas para potenciar el conjunto.  Hay que saber devolverle a este hecho la importancia histórica que tuvo y que, en gran parte, perdió.

Él me llevó también, por supuesto, al viñedo histórico que, hoy, representa Coto de Gomariz (desde la ladera opuesta, en la foto superior). Por dos razones, además de la habitual (recoge una historia vitícola que arranca del siglo X): 24 Ha (aunque gestionan otras 4, dispersas) de cultivo ecológico en una sola ladera (la de Gomariz, de lo mejor de Ribeiro, aunque esté trufada de pequeños "killers" del herbicida y de fans del motocultor), es un logro y un reto en la gestión sostenible de un viñedo. Aunque a Sebio no le gustara mucho la comparación, a mí me sonaba a Bürklin-Wolff: gran calidad, marca ya consolidada, más de 80 Ha, y en cultivo biodinámico. Coto de Gomariz representa eso en Ribeiro. Tierra viva, lucha ecológica pasiva, 1 kg por cepa, marco de plantación reducido que fomenta la "lucha" entre cepas, infusiones hidroalcohólicas...eso es muy grande para una bodega que podría llegar a producir 200 mil botellas y, en cambio, arriesga cada cosecha en busca de la calidad. Sebio remató con un último contraste: los vinos de otro amigo, Manuel Formigo, en Beade (Bodega Finca Teira). Dejamos el esquisto, los grandes bancales, la arcilla y pasamos al viñedo sobre suelo arenoso de granito puro desmoronado, 2 Ha casi en extensión. Treixadura, loureira, albilla, albariño, en una expresión radicalmente distinta a todo lo probado a lo largo del día. Mi pasión por la DO Ribeiro se ha consolidado, sin duda: confieso que no entendía muy bien de qué iba la cosa.

Dejo para el final la última perla. Un vino que Sebio me dio a probar en Coto de Gomariz y del que hay 500L. Se llamará Lama de Barco 2011 y cuando lo bebí, no me lo creía. La tierra lo da, el clima lo consiente, pero...¿cuántos Auslese hay en Ribeiro...?  Loureira, 9 de acidez, 170 gr/L de azúcar residual, un % de alcohol mínimo (sobre el 6%): crujiente en boca, envolvente y fragante en nariz. Pera limonera, albahaca, melisa, hierbaluisa. Un vino que enamora desde el primer sorbo. Un paso más en Ribeiro. Otro paso dado por Sebio.
Xosé Lois Sebio con Bernardo Estévez

24 comentarios:

Antonio dijo...

Soy devoto de la loureira fina y vibrante cuando se envuelve con los aromas que citas. Desconocia esa loureira Lama de Barro.
Del epicentro de la vitivinicultura gallega al extraradio oceánico...

Joan Gómez Pallarès dijo...

Está siendo un viaje extraordinario, Antonio, en todos los sentidos, sobre todo en el del aprendizaje. Y confieso, aunque ya estaba cimentando de hace tiempo esa sospecha, que tras esta estancia en Galicia, el Noroeste peninsular (no quiero ni hablar de fronteras políticas, porque en la vid no las hay) se convierte en una de mis zonas de seguimiento y de profundización muy preferente. Sabes mejor que nadie que se ha avanzado mucho en los últimos 15 años, pero yo alucino con lo que queda por hacer a partir, no de lo que se ha hecho, sino de lo que perdió en los años de hierro de la posguerra y la emigración.
Supongo que la comercializarán, pero no sé...Sebio me dio ese nombre, que espero jaber anotado bien. Si no...ya me pegará un buen tirón de orejas!
Apertas!
Joan

Smiorgan dijo...

Sebio, Manuel Formigo, Luis Anxo. Que grande es el Ribeiro en manos de estos monstruos.
Joan, este viaje tuyo es alucinante. Cómo me gustaría poder acompañarte en una aventura así.
Saludos.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Hombre, sería genial, pero como viaje y en su entidad completa, es un viaje que hay que hacer solo, creo vaya, sea yo o quien sea. Después, uno tiene la suerte de ir encontrando compañeros y amigos por etapas, como tú mismo y Rafa en Alicante o Sebio en Ribeiro o docenas de etc.
En fin..
Saludos!
Joan

Smiorgan dijo...

Hombre, los viajes "iniciáticos" han de ser individuales, eso está claro. Pero tus conocimientos me permitirían a mi sacar mayor provecho. Sería una especie de parasitismo bienintencionado :)
A seguir disfutando y compartiendo, amigo.
Saludos.

Jorge Díez dijo...

Salvo el último párrafo, el relativo a Lama de Barco, que no conocía, podría firmar tal cual tu texto, Joan. En un encuentro mucho más breve que el tuyo capté en Sebio todo eso que dices. Y en su tierra, sus vinos, su entorno. Es una enciclopedia de lo suyo pero te hace entenderlo y apreciarlo. Etapa intensa del viaje en especial, aunque todo él lo sea.

SIBARITASTUR dijo...

Todo un lujo estar con Sebio y sus vinos. Entre otros halagos, Sebio es "inquietud". Siempre buscando, siempre colaborando con otros viticultores y siempre ofreciendo cosas distintas, como sus Hush o Seica, y ahora ese Loureriro que me acabas de poner los dientes largos. Has probado ese vino con mitad Verdejo de la bodega de Ossian y mitad ribeiro de Sebio?
Y esa visita a Manuel Formigo, ese Teira X y su tinto...
Ahora que has estado allí, si tuvieras que elegir, blancos o tintos?

Joan Gómez Pallarès dijo...

Lo importante es saber compatir, Elías, sea cual sea la distancia!!!
Saludos!
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Pues es un honor, Jorge, que coincidamos tanto. Sebio es un tío grande, al que me costó entrar, lo confieso. Ribeiro y esta estancia, entre otras muchas cosas, sirvieron también para esto!
Lo del último vino...sólo espero que vea la luz, será una gozada seguro. Lo que ha bebido este hombre de riesling (y lo que tiene en la nevera de casa!!!) le dan una experiencia importante. Y tiene buenos asesoramientos, caramba!
Saludos,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Ahí me has pillado, Jorge: ¿mitad verdejo de Ossián, mitad Ribeiro...? Eso NO me lo dio a probar!!! Pero ahora entiendo algún viajecito de ese trío de tinantes, Fiscal, Alba y Sebio por tierrras de Ossián...
Formigo es algo aparte: un tío que sabe mucho pero que se rige por lo que le da la gana. Parece que vive en un mundo aparte pero con sus vinos la toca bien, caramba si la toca bien.
Si tu pregunta se refiere a la DO Ribeiro, mentiría si dijera lo contrario. Por ahora, me llaman más y me interesan más los polivarietales de castas blancas. Pero tras probar varias cosas más de Luís Anxo, lo de Bernardo Estevez y alguna cosita de Coto de Gomariz, sé que Ribeiro me acabará gustando tanto en blancos como en tintos. Hoy por hoy, la realidad de lo que bebo me decanta más todavía hacia los blancos.
Saludo!
Joan

Mariano dijo...

Menudo Spatlese Trocken es ese Lama, aunque creo que cuando yo lo probé, no tenia nombre. Por lo demás, gran post, abarca más de Sebio que lo que yo empiezo y nunca termino de escribir. Me da tanta información y uno es tan limitado...

De rutas con Alba y XL... otro dia contaré

Toni dijo...

Me acabo de acordar que tengo una botella de Salvaxe 2010. Mañana cae sin falta. ;-)

Joan Gómez Pallarès dijo...

Trocken con 170gr/l de azúcar...!!!??? Anda ya...
Por lo demás, una crónica de esos viajes, vamos, es que pagana incluso por ella!!!
Abrazo,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

A por ella, Toni. La última que bebí estaba estupenda realmente.
Joan

Jorge Díez dijo...

Gracias, Joan. En cuanto a ese proyecto común entre Sebio e Ismael Gozalo (Ossian), Jorge Sibaritastur y yo fuimos testigos de parte de la trama cuando visitamos al primero. Y estaba de tapadillo en el III aniversario de La Tintorería, donde pude probarlo superficialmente. Como era de esperar de sus autores no es en absoluto un vino "Frankenstein", tiene virtudes de ambos, de la combinación, aunque no era el momento ni el contexto para valorarlo adecuadamente. Merecería un paladeo calmado, pero no sé lo fácil que será volver a encontrarnos.
Un saludo.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Pues si no es un vino de cosidos y remiendos, sino que ese ensamblaje está pensado con tino (o tinos), será cuestión de buscarlo o hacer que sus autores me lo den a probar!
A ver si hay suerte. La última "joint venture" de este tipo que he probado me entusiasmó: vijiriega de Barranco Oscuro y airén de Samuel Cano, especialmente preparada para la boda de Samuel. Próximamente!!!
Joan
PS. Aunque me temo que se lo ventilarán todo los que vayan a la boda...

Jorge Díez dijo...

También eso apunta a algo interesante pero como dices, no dejarán nada, seguro.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Una boda en la Mancha en plena primavera y con los ojos del Guadiana a reventar casi me suena a bodas de Canaán...yo me presentaba con un par de copas a media tarde y seguro que pillamos algo...

Mariano dijo...

Sí sí, luego me dí cuenta, pero no sé por qué puse trocken... Será que en Ribeiro no necesitan chaptalizar };-)

Joan Gómez Pallarès dijo...

En Ribeiro no sé qué le echan, vamos... Yo, sacos no vi en ningún sitio!!!

SIBARITASTUR dijo...

Se me quedó atrás hacerte comentario. Ese "experimento" de verdejo/treixadura y no se si otras me pareció interesante auqnue creo que Ribeiro se imponía un poco.
Con respecto a la zona, yo me defino por los tintos, en general creo que son mejores- o me gustan más- que los blancos.

Joan Gómez Pallarès dijo...

A estas alturas del noviazgo, casi me parece entrañable que no nos pongamos de acuerdo, Jorge. Confieso mi falta de criterio en Ribeiro: sobre todo, he bebido poco antiguo para hacerme una idea real del potencia de esos vinos. A lo más que he llegado es a 2001 y 2003 de Luis Anxo. Viña de Martín Escolma 2001, albariño,lado, torrontés, treixadura me parece un vino impresionante. Poco a poco iré conociendo mejor el territorio!
Saludos,
Joan

SIBARITASTUR dijo...

jajajaja, ya te vale. Ya sabes, hay que poner guindilla a la relación sino nos aburrimos ;)
Cuando digo que me quedo con los tintos no voy a tanta profundidad con histórico de añadas, sino a algo más superficial. De todos los ribeiros probados en los ultimos tres años, que no son pocos, me suelen gustar más los tintos que los blancos.
Hay algunos blancos sublimes pero en tintos..; Diría que es más un territorio para tintos, que para blancos.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Entiendo lo que dices, Jorge. Precisamente por eso, creo que los blancos me interesan más, porque de lo que llevo bebido he visto un envejecimiento bastante impresionante en los blancos. En realidad, vaya, es que tienen de todo y bueno, en blancos y en tintos! Cada cosa a su edad! Pero tengo que pillar algún buen tinto con más de diez años...porque a lo más que he llegado es a eso, a 2003. Y no estaba nada mal, la verdad...

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