28 marzo, 2013

José Luis Mateo: Quinta da Muradella

Viñedo en Castrillón 100 años, de Jose L. Mateo “Somos agricultores y nada más. El vino es una consecuencia. El vino de verdad lo haces durante todo el año, no en vendimia y bodega. El vino pasa, la tierra queda”. Cuando hablo (fue un día entero de tremenda fecundidad) con José Luis Mateo es, de nuevo, por un acto de generosidad suya: acaba de ser padre y puede que el momento no sea el mejor para él. A pesar de todo, el hombre me abre las puertas de su bodega, del bar A Canteira (donde hace más de 35 años empezó a aprender junto a su padre Alfonso qué era esto del vino en un café de carretera) y de los viñedos que más aprecía (junto con Gorvia), los que él llama “de montaña”, por encima de los 700 msnm. Él cree que está en un momento de replantearse todo y si por él fuera, para nada hablaríamos de sus vinos, de los que no quiere, casi cree que no debe ahora, decir nada. Su obsesión, reflejada en algunas de las frases que he entrecomillado más arriba, es la tierra, no los vinos. El vino es importante para vivir, pero secundario. “La tierra es lo que más importa, hay que dejarla igual o mejor de lo que la encontramos”. Quizás sea José Luis uno de los viñerons más sensibles que conozco, uno de los que vive con mayor intensidad las cosas de su tierra.

Desde A Canteira, su padre (que, en efecto, era canteiro, maestro de obras y tallaba la piedra para construcciones de todo tipo), le enseñó también el oficio de la tierra, porque tanto él como el abuelo eran agricultores de corazón. Como José Luis. Cuando paseas con él por los viñedos que cuida pero no son suyos (en los montes están algunos, en la zona de Sampaio, de Castrelos, en la Maiada do sordo, en Castrillo, A trabe...), descubres la pureza del varietal, el porqué de alguno de sus vinos, la bastardo de más de 90 años, los aromas del bosque que rodean el viñedo. Silencio y pureza. No hay enfermedades allá arriba. Entiendes alguno de sus monovarietales, sí. Pero cuando pisas el viñedo que ha plantado él con sus manos, Gorvia (de donde salen, con la mezcla de cepas que allí tiene, sus Gorvia tinto y blanco), entiendes de verdad por dónde va la cosa. Más en el llano, donde hay que trabajar mucho y estar atento para sacar adelante las cosechas, tierras fértiles, demasiado generosas quizás, pero de calidad: arcillas con pizarra desmoronada y sílice. Terreno profundo, una arada después de la vendimia. Beza, avena y la vegetación espontánea (menos la grama, que es mala). Desbrozo y en el viñedo se queda. Si hace calor y el clima es seco, deja el desbrozo. Si es húmedo el tiempo, mezcla con la tierra. Pero no le gusta mucho tocarla. Los vinos a los que más valor da José Luis: los Gorvia.

El blanco, con donablanca sobre todo, es un vino con aromas de laurel, de tomillo y orégano, con volumen pero buena acidez y afilado. El tinto, con mencía, bastardo y caíño redondo, aires de pimienta roja, de ceniza de sarmiento, de pimiento choricero. Excelentes vinos, muy de su tierra y a precios razonables. Más lo son todavía, de precio hablo, los vinos que José Luis embotella para vender en el bar de su padre y su hermano. ¿Te imaginas la sorpresa del viajero gourmet que para, por casualidad, a comer en A Canteira (Avda. Luis Espada, 99, Verín, Ourense, teléfono 988413137) y le ponen como vino de mesa un vino de José Luis Mateo…? Pues de eso se trata: respeto por las raíces y por la historia familiar (la uva y el vino que más gustan a su padre son de bastardo, y hay que ver la cara de seriedad, pasión y sinceridad con que lo proclama Alfonso), respeto por la tradición y la clientela del pueblo, y vino de calidad (que también se puede comprar) a precios muy convenientes. Podría haber escrito sobre A Trabe, sobre la monstruosa de Monterrei, sobre el Quinta da Muradella, incluso sobre su extraordinario rosado Nistal 2008 (una sola añada hizo…), sobre cualquier otro vino de los que ha colocado a José Luis Mateo en lo más alto de la vitivinicultura española. Pero no. No he querido traicionar la esencia de la verdad que me transmitió. Por lo menos he intentado no hacerlo…Ah, sí, una cosa no quiero olvidar: la donablanca que hizo en 2001, con fermentación maloláctica, está lozana y fresca, bien viva. Para quien quiera leerlo. Y la de 2003, igual de impresionante. ¿Que no pueden envejecer estas uvas blancas…? Viñedo en Sampaio, Castrelos de 90 años de Jose L. Mateo

11 comentarios:

jordi dijo...

Uno de los que va en serio, José Luis Mateo. Tu crónica ayuda a comprenderlo mejor. Con matices muy interesantes, como su sentido de responsabilidad intergeneracional (y por citar algo tangencial, me ha llamado la atención que retuvieras su comentario sobre la indeseable grama; es tan perniciosa que en mi pueblo hace treinta años podía calificarse moralmente de forma definitiva a alguien cuando se decía de él: "pitjor que el gram!"). Estimable forma de ir por la vida la suya.
Saludos,
Jordi M.

Joan Gómez Pallarès dijo...

La expresión es literalmente esa, sí señor, tanto en Catalunya como en Galicia! Es una persona especial con una sensibilidad especial que va con él, claro. No es una pose o una actitud, él es así. Y realmente ha sido inevitable que esa forma de vivir y entender la vida quedara en el texto. Yo conocía bien sus vinos y había hablado alguna vez con él, pero todo siempre muy superficial. Ese día cambió por completo mi forma de beber sus vinos y de entender qué hace y por qué lo hace.
Como tantas veces me ha pasado en este viaje, por otra parte.
Saludos,
Joan

SIBARITASTUR dijo...

Este hombre ha sido una de las personas más increibles que me he encontrado en mi vida, nunca olvidaré ese día.
Permíteme dejar aquí la crónica de mi visita en el 2010:
JOSE LUIS MATEO VITICULTOR: GORVIAS, MURADELLAS, ALANDAS, A TRABE…
.
De que viñedos son las fotos?

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias por el enlace, Jorge, leeré tu crónica con gusto. Los viñedos son, el de la foto de arriba, de Castrillón y el de la foto de abajo, de Sampaio, Castrelos.
Saludos,
Joan

SIBARITASTUR dijo...

Joan en ese viñedo de Castrelo estuve pero no lo reconocí sin floración, jajajaja. Es el que sale en las fotos de mi post.
Por cierto la visita fue en 2011 y no en 2010 como escribí antes.
Después de A trabe quizá sea el vino que más me gustó de los que hace.
He conseguido una botella de ese rosado que me encantó cuando lo probé en su día.

Joan Gómez Pallarès dijo...

En efecto!!! He leído tu texto y he pensado "pero si ahí estuvieron!". Pero, claro, un viñedo está muy diferente con o sin vegetación! Yo también estoy de suerte: José Luis me regaló, entre otras muchas cosas (también en eso es de una generosidad tremenda,,,) un Nistal 2008!

Jorge Díez dijo...

Conocer en persona a José Luis Mateo es algo especial, a todos nos ha pasado cuando hemos tenido esa suerte, como apunta Sibaritastur. No me extraña que hayas adaptado el enfoque de lo escrito, que hayas tenido que escribir eso y no tantas otras cosas que podían ser, que conocías. Ojalá todo le vaya de maravilla.
Quisiera decir más cosas porque José Luis es alguien digno de todos los elogios, de todo el apoyo, pero me quedo sin palabras, no encuentro las adecuadas, así que lo dejo tal y como está, tal y como tú lo has sentido, Joan. Gracias. A los dos.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Es difícil entrar en ese camino, pero una vez te das cuenta, la cosa es más sencilla. Cuando la persona con la que hablas y de la que bebes los vinos merece la pena, hay que dejarse llevar. Así de sencillo. Y las palabras, entonces, más tarde o más temprano, acaban saliendo de forma más o menos parecida a lo que la persona te transmite.
Un viaje también sirve para esas cosas.

Smiorgan dijo...

No le conozco, pero con lo que he leído aquí en el blog de Sibarita, se hace uno idea de quien estamos hablando...
Gorvia 2008 fue el tinto de nochevieja en mi casa. ¿Alma decíamos? ¿Personalidad? Ahí los teneis.
Saludos.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Una gran elección, Elías. 2008, una buena añada. Y Gorvia, la finca, estaba ya alcanzando su buena madurez. En diez años estará que se sale...
Por lo demás, y como decía ese profesor a los que no habían leído 100 años de soledad: "qué suerte tienen ustedes!". Todavía no le conoces, cuando lo hagas será mejor!
Saludos,
Joan

Unknown dijo...

Veza.

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