28 febrero, 2013

El proceso de la amistad

Tinajas en Bernabé Navarro Es complejo describir el proceso de una amistad, hecho de pequeños detalles y matices que se acumulan y crean poso, hasta que, casi sin darte cuenta, estás hablando de “mi amigo…”. Me siento amigo de Rafa Bernabé. En el caso del vino es un poco más sencillo. Suele sucederme: cuando me gustan mucho los vinos de una persona, procuro conocerla y, casi siempre, pisar también sus viñedos. Cuando me gusta mucho un vino, casi siempre me gusta la persona que lo hace. De ahí a la amistad suelen mediar unas pocas botellas, alguna comida interesante y encuentros llenos de coincidencias en gustos, vinos, aromas, maneras de acercarte al viñedo y de hacer vino. Y ya está. Rafa cultiva (con la ayuda de Paco "el curro" y de los musikantos) viñedos en la zona de Villena (DO Alicante), sobre los 700 msnm, con alguna de las variedades del sureste español, la monastrell, la merseguera, la rojal, la forcayat y la garnacha (peluda) entre las principales. Y trabaja también al nivel del mar, dentro del Parque Natural de La Mata-Torrevieja, frente a la laguna de las salinas, con dos variedades que aman ese terruño tan especial: de nuevo la merseguera y la moscatel de Alejandría.

Los vinos de Bernabé Navarro tienen una característica principal: son muy fáciles de beber y de disfrutar, no necesitan grandes explicaciones y, además (y tal y como es Rafa mismo), son vinos comodín: sirven para comer gran variedad de recetas. Otras características hicieron que, de forma definitiva, me enamorara de ellos: le encanta la maceración carbónica (también la semi) y, fuera de La Rioja, es de las personas que mejor la realiza. Su Cipreses de Usaldón 2010 (con garnacha peluda) fue un vino que me hizo ladear la cabeza para preguntarme “¿pero qué es esto tan rico?” La Amistad 2012 (con rojal) es buen ejemplo de otra de las cosas que más me gusta de esta bodega: es pionera (en España) en la recuperación de las tinajas de barro para la vinificación. Las tinajas se las hace Juan Padilla, maestro tinajero de Villarrobledo, hombre que atesora la experiencia que sólo un padre puede dar a un hijo aprendiz de un oficio milenario. He tenido la suerte de verle trabajar, con sabiduría, humildad, conciencia, amor y pasión y sé que el mosto que entre en sus tinajas no puede acabar en mal vino. El de Rafa es excelente: ese Amistad 2012 es fresco, amable, floral (violeta) y discreto. Grande.
Botellas de la Mata en la Mata
La tercera característica de los vinos de Bernabé Navarro me lleva a sus viñedos en La Mata (el proyecto se llama Viñedos Culturales). Cepas que miran al mar y que se alimentan de un suelo pobre de solemnidad en materia orgánica, hecho de arena y de cal, cepas que, pese a lo que pudiera parecer y uno pudiera pensar para Torrevieja, gozan de un frescor inusitado: la brisa del mar, la humedad y cercanía de las raíces con la capa freática, más la increíble capacidad de adaptación de esta planta, hacen el milagro anual. Vinos secos de moscatel de Alejandría (El Carro) y de merseguera (La Viña de Simón), macerados con sus hollejos y con algo de raspón (ésa es la tercera característica de muchos de los vinos de Rafa), hechos en las tinajas, que ofrecen una fragancia y una frescura extraordinarias. La última vez que nos vimos entendí la grandeza de estos vinos que luchan por salvar un patrimonio cultural (los vinos de La Mata: cepas junto al Mediterráneo) en un mar de especulación urbanística, de ladrillo desaforado y de economía que ha perdido todo contacto con la realidad a la que debería haber atendido.

Fue frente a la laguna de las salinas de Torrevieja, en La Mata. Rafael plantó una mesa entre las cepas, sacó una nevera con los vinos que ellas dan allí. Simón Pérez García (el gran protagonista de la preservación de los viñedos en el parque natural y de cuyas cepas de merseguera sale ese estratosférico La Viña de Simón 2010, por ejemplo) estaba con nosotros. Aquí están, en la foto. Un poco de queso, una rodaja de buen chorizo, la hogaza de pan de horno moruno y unas copas de vino con charla sin reloj. Soplaba el viento del norte, frío, que rizaba el mar y traía y ampliaba todos los aromas de la laguna. Así son los vinos de Rafa: te meten dentro del paisaje. Así es la amistad. Todo sabe mejor.
Frente al mar, Simón y Rafa

19 comentarios:

Individu dijo...

Benvolgut Joan,
Uno se alegra que te lo pases tan cojonudamente por esas viñas de todas partes...
Y uno envidia (ni sana ni leches) lo que se presume pasó por allí, menudo rato pasaríais...
Bueno, desde aquí los mejores deseos para que el viaje siga como hasta ahora!
De Rafa, no digo ni mu.
Un abrazo,

Joan Gómez Pallarès dijo...

Bueno...la verdad es que procuro pasarlo bien haga lo que haga. Pero reconozco que a este viaje le tenía ganas y muchas de las cosas que me stñan poasando en él merecen mucho la pena. Para mí, por lo menos. Aunque aquí sólo cuente una mínima parte de lo que sucede!
Abraçada,
Joan

Alfredo Maestro dijo...

Plas, plas, plas. Que grande es Rafa y personalmente más. Yo también le quiero mucho.

Felicidades por lo que estas haciendo por el mundo vinícola Joan.

Felicidades!.

Alfredo M.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Pues sí, Alfredo, un tipo de una pieza, de los de antes. Y muchas gracias por tus palabras, ya que no puedo ser creador como vosotros, por lo menos intento ayudar a que se vayan conociendo más algunas de las buenas cosas que se hacen: aprovecho la ocasión para decirte que, poco a poco, me voy acercando a tu zona! Espero poder concretar ya algunas visitas este fin de semana para dentro de 15 días más o menos. Por supuesto, estás en la lista. Pronto te escribo.
Saludos!
Joan

Mariano dijo...

Cuando digo que en España los vignerons se pueden contar con los dedos de las manos, sin duda Rafa está entre ellos, y es uno de los más grandes y honestos. Vamos que me muero por ir a visitarle también...

Al hilo de esto aprovecho para decir que conforme avanza tu viaje (sin perjuicio de que considere que marcará un antes y un después en esto de escribir sobre vino en España), te voy teniendo más envidia (ni sana ni leches, como Individu). Así que si en una carretera secundaria un grupo de facinerosos te pincha las ruedas, probablemente ande yo cerca.

Un abrazo!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Querido Mariano, yo también te quiero y te deseo lo mejor!!!
Me miro ahora mismo y cuento dos brazos con sendss manos y diez dedos, cinco en cada una de ellas. Me parece, vaya, estoy seguro que cuando acabe este viaje, si es que lo acabo (nunca desprecio la fuerza que puede tener la "maldad" de los amigos que me desean constantemente "lo mejor"!!!), voy a poder contar bastantes más de diez. Para regocijo de todos y, más que nadie, de la gente que a lo mejor no conozca a alguno de los que nombremos ahora y de los que, aunque noi sean nombrados en el blog, saldrán en otro momento.
Un abrazo!
Joan

Smiorgan dijo...

Nada que añadir.

antonio lozano dijo...

Adelante Joan.
Creo que la única manera de recomendar (o no) y hablar con criterio de un vino es conocer a los creadores y catar sus vinos junto a ellos. Esos de los puntos y los premios, no me dice nada, y menos de personas que tienen un día solo, para catar un país entero.

Un saludo de Valentinto

Smiorgan dijo...

Por cierto.
Acabo de recordar que no hace mucho te comenté lo que me gustaría compartir contigo mesa, chorizo, pan, vino y charla. Te me has adelantado :-)
Saludos.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Gracias, Elías.
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Tienes toda la razón, Antonio. Sin duda se trata de gente, de guías y de revistas que ayudan mucho a vender, pero con frecuencia las catas en que se basan sus valoraciones son algo superficiales.
Saludos y muchas gracias por tu comentario,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Mesas compartimos, compañero, aunque no había chorizo en ella, sino alcachofas, gachamiga...y un arroz con cinejo y caracoles de monte a la brasa de sarmiento extraordinario.
Saludos,
Joan
PS. Eso sí, el chorizo que puso Rafa estaba de muerte...

Smiorgan dijo...

Compartimos mesa y charla, y bien compartida. Pero me hizo gracia ver como aquel deseo que expresé, se materializó casi punto por punto con otros protagonistas. Casualidades.
Saludos.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Ops, y catorce! ¿Dónde andas, Jose?
Por lo demás, comprenderás, E., que no conteste a tu comentario. No puedo.
Saludos,
Joan

Jose dijo...

No me funcionó el sentido arácnido a esas horas Joan 8-)

Saludotes,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

Hoy por ti, mañana por mí!
Un abrazo,
Joan

Smiorgan dijo...

No hay nada que contestar, Joan. Simplemente me hizo gracia una de esas casualidades con las que la vida nos sorprende a veces.
Saludos y a seguir disfrutando.

Jorge Díez dijo...

Estos días ando más ocupado de lo que es habitual y llego tarde a la lectura, mal asunto. Pero no quiero dejar de sumarme a los elogios a esa gran persona, con ideas claras, que es Rafa Bernabé (con ayuda inestimable en casa, claro). Y resalto lo que dices -esa parte que a veces yo desatiendo- sobre la capacidad de combinar con comida de sus vinos. Versatilidad máxima.
Sigo tu viaje (de momento, con el siguiente artículo, que ya ha salido).
Salud.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias por el comentario, Jorge. Siempre son bienvenidos, lleguen a la hora que lleguen!
Pienso tanto en los tintos con raspón y vinificación en tinaja como con los blancos. Los primeros pueden acompañar a la perfección cualquier pescado de carnes fuertes, mares más o menos profundos y aguas algo frías. LOs blancos, por su parte, con cierta tanicidad y la prestancia que le dan los hollejos, servirían incluso para unos buenos callos.
Saludos!
Joan

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