03 enero, 2013

Una reflexión: ¡haz tu propio vino!

Fernando Point arrancaba ayer el año con fuerza en un artículo de reflexión para Elmundovino: "¿Mayoría de edad en 2013?" El argumento, al hilo de lo que ha ido pasando con las puntuaciones de Jay Miller, primero, y en 2012 ya, de Neil Martin para Wine Advocate, es sencillo: mientras los críticos profesionales, que marcan tendencias y ventas en el mundo entero, pero proceden casi todos ellos del mundo anglosajón (la gente ha dejado de hablar idiomas y la lingua franca es sólo la inglesa), andan fijando o cambiando su criterio sobre los vinos españoles, nuestros viticultores y bodegueros se vuelven locos intentando, muchos de ellos, sintonizar con algo que les haga vender mejor: los malditos puntos.  Es justo al revés, señores: lo que hay que hacer es el mejor vino posible, según aquello que tu terruño, tus uvas y tu sano gusto te indiquen. Y los puntos, o lo que sea, ya vendrán después. Si el vino es bueno...
Llaurant al Priorat 2012 by Rafael López-Monné
 "A los productores que hoy se rascan la cabeza, dubitativos sobre el camino a seguir, habría quizá que aconsejar esto, que los mejores de ellos ya saben: es hora de dejar de pensar en el qué dirán o cómo calificarán, porque ningún vino ni ninguna región vitícola gustan a todo el mundo, y de hacer los vinos en los que personal y sinceramente crea el propio productor, siempre en la línea de una máxima fidelidad a la expresión de su terruño de origen, sin artificios añadidos. Si son buenos, los consumidores de aquí y de allá les harán justicia." Concluía el Sr. Point.

Puede parecer sencillo y poco comprometido si lo digo yo, que me dedico tan solo a comprar, beber vino y, cuando me apetece, escribir sobre mis experiencias. Pero ya hay mucha gente en este país que está trabajando tal y como recomienda el Sr. Point (entre ellos, los responsables de la fotografía de este artículo: Terroir al Límit). Y muchos de ellos, como apuntaba un lector amigo, están más interesados en gastar energías en la parte creativa, la de hacer bien su vino, que no en la del márketing (se hablaba de José Luis Mateo y su Nistal 2008). Todas son necesarias, por supuesto, y jamás criticaré a quien haga esfuerzos en la segunda. Pero creo con firmeza (no solo en las cosas del vino, por cierto...) que hay que tener un criterio, una manera de ver y de hacer las cosas. También en el vino. Y si tu primer criterio es el del "qué dirán o pensarán los gurús" del vino, mal vamos. El primero tiene que ser el propio, el del vino que uno quiere hacer. Y después, ya vendrá el resto. Como termina el Sr. Point, no tengo muchas dudas sobre eso:  si se hacen las cosas muy bien y, por supuesto, con criterio, los críticos y los clientes acabarán yendo a esos vinos.

La fotografía de la mula Frida arando l'Arbossar, magnífica y de una energía enorme, es de R. López-Monné para Terroir al Límit. Se reproduce con su consentimiento.

40 comentarios:

Jorge Díez dijo...

Sin lugar a dudas son los vinos que me interesan, pero el "mercado" no suele coincidir con ese gusto. La mayoría de los consumidores se acercan al vino siguiendo algún cliché, buscando los puntos, medallas, lo que dice no sé qué guía o crítico... Falta educar su propio gusto, claro, y decidir por sí mismos.
La ventaja es que, en esos casos (como el ejemplo de José Luis Mateo al que se refería nuestro amigo común), las producciones suelen ser pequeñas -algo acorde con la tierra y la forma de entender su trabajo- y bastamos los aficionados apasionados para hacerlas rentables.

Mariano dijo...

Pues sí.

La mayoría de los casos que conozco de vinos que han sido "diseñados" para la puntuación y el éxito internacional han supuesto un fracaso, más o menos estrepitoso. Seguro que a todos nos vienen ejemplos a la cabeza.

Por el contrario, y en la línea de lo que apuntas, la historia de muchos de los grandes vinos que hoy se siguen vendiendo sin problemas se escribe empezando por un buen producto. Los puntos vinieron después.

Como todo, si el vino se construye desde un resultado predeterminado adaptado a unos gustos concretos y cambiantes, y no con la simple voluntad de expresar lo mejor posible la cepa, el terruño y la añada, es dificil que el proyecto se sostenga.

Al menos eso pienso yo.

Un abrazo y Feliz 2013

Jose dijo...

Caro Joan, anda que no hemos dado la monserga desde un zurrón de blogs de esas (ambas) formas de hacer vino desde hace, también, un buen puñadete de años... Son ciclos, como todo.

Saludos,

Jose

SIBARITASTUR dijo...

Si lo primero que te preocupa es vender, estás empezando la casa por el tejado y ya sabemos lo que pasa. Si la venta está por encima del producto yo desconfio del producto.
Si necesitas que alguien te diga como lo debes de hacer te estás plegando al pensamiento y actitud mayoritaria, eso demuestra poca personalidad.
Y si haces estas cosas no podrás controlar - ya sabemos que es imposible del todo- el destino de tu producto, ya que estarás dando bandazos todo el tiempo.
Apuntáis todos la mejor forma de trabajar, al menos la que a mi me interesa. partiendo de la calidad, intentar ser lo más autónomo posible.
Y hablando de los gurus y la forma e algunos de hacer sus vinos. Me congratulo de ese cambio porque seguramente encontraremos más vinos de nuestro gusto que los que se hacían con Miller

Jorge Díez dijo...

Mariano, ¿de veras crees que la mayoría de los vinos de consumo masivo y gran producción expresan lo mejor posible la cepa, el terruño y la añada? Y vaya que si el proyecto se sostiene. Vinos son, al fin y al cabo y a pesar de nosotros y nuestros gustos, que no dejan de ser minoritarios. Ese juego de pez grande y pez chico es el que me inquieta.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Sí, Jorge, ese es un buen punto de vista. Lo defendía Richar Leroy con la palabra y lo hace, también, con el ejemplo: producir aquello que te gusta hacer para vivir bien. pero no producir más para vivir mejor y más y después más, y ahora compro 4 Ha más porque necesito hacer no sé cuantas botellas más, y etc. Uno produce lo que sus viñedos dan y si con eso puede vivir, creo que lo mejor es concentrarse en hacer mejor el vino que sale de ellos y, casi con seguridad, se venderá correctamente. Conocemos ya algunos ejemplos de eso. Hay que saber llegar al número adecuado de botellas con todo bajo control y haciendo lo que uno quiere para poder decir, también: hasta aquí he llegado, ya está bien.
Creo que la ambición es buena en todo, también en hacer vino, pero me parece más importante que la gente se concentre en hacer el vino que tiene en su cabeza, no el que está en la cabeza de otros porque, presumiblemente, vende más. Pasa entonces lo que pasa: llega un M. Martin se va un M. Miller y ya la hemos liado...

Individu Vins dijo...

Bones, Joan!
Respetando mucho una publicación como elmundovino.com, trufada de buenos profesionales, me parece que el artículo es un desastre.
Un desastre clasifica a los bodegueros de un país cual ‘sexador’ de pollos, así, a la remanguillé.
Que mete con calzador la noticia de la venta del chiringuito de Parker no se entiende muy bien la razón. Que hace de un inventario de catadores un argumento supuestamente novedoso, cuando llevan ya mucho tiempo cohabitando con TWA.
Un desastre que titula 'Cambio radical' a la supuesta nueva alineación de Martin, cuando pondera después la escasez de información que aún hay por los pocos informes de éste.
Un desastre por relacionar todas estas cosas con una discrepancia de Martin con el que para su publicación ha sido el mejor vino.
Un desastre, porque aunque no se trate de una carrera por ser el primero, sobre la reflexión de hacia dónde se deben dirigir los bodegueros, se ha escrito mucho ya desde septiembre pasado. Y en mi opinión, mejor.
Y un desastre, porque el párrafo final, es tan superficial como naíf.
Yo siempre espero más de una publicación como elmundovino.com. Mucho más.
Por lo menos, se le reconoce el buen gusto de los blogs que frecuenta.
Para este artículo, en mi opinión, bastaba un tweet.
Salut!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Pensamos lo mismo, Mariano, pero con matices en cuanto a vinos hechos para complacer a los críticos. Te pongo el ejemplo de algo que hemos comentado a veces aquí: los priorats 2.0 frente a los priorats 3.0. Yo soy cada vez más de los 3.0 por la sencilla razón de que me acercan mucho más a aquello quem en el origen que todavía podemos rastrear en botellas supervivientes, fue la vinificación en la comarca. El 3.0 se acerca más a los orígenes que me gustan, a los priorats 1.0, sobre todo Cellers de Scala Dei 1974 a 1976 y Masia Barril 1978 y 1979. Pero... hay unos cuantos priorats 2.0, hechos pensando en un estilo determinado que gustaba más a ciertas zonas de España, a Centroeuropa y, por supuesto, a los EUA, hechos vaya, al estilo que Parker puntuaba más, que consiguieron su objetivo, tanto en calidad como en ventas. Estos propietarios son muy finos e inteligentes, sensibles y tenían un criterio que coincidió, en tiempo y espacio, con el del Sr. Parker. Creo que estos no tienen que cambiar significativamente: tienen un estilo consolidado y la gente los identifica con eso.
Como siempre, las generalizaciones que hacemos, que hago, vaya, cuando escribo un post así, tienen que ir matizándose con los comentarios.
Un abrazo y feliz 2013, compañero. Que nos traiga algunos vinos y comidas juntos!
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Carissimo Giuseppe,
cierto, son ciclos, pero yo no pensaba tanto en ciclos de "estilos de vino", sino más bien en ciclos de librepensamiento. Ya me entiendes: lo que yo defiendo es que la gente haga el vino que tiene en la cabeza atendiendo a tipo de uva, condiciones del clima y de la tierra de su zona, etc., no atendiendo a qué valora más éste o aquel crítico. En este sentido, enlazo un poco con lo que comentaba antes con Mariano: hay priorats, como riberas como riojas 2.0 = Parker style, que están muy bien hechos y me encantan. No voy a dejar de beberlos, por supuesto, aunque intento darles algo que la gente no suele dar: años de botella. Pero un buen Mas Doix o Vall-Llach o Pérez Pascuas o Remírez de Ganuza me parecen tan interesantes como un buen Terroir al Límite o un Viñas de Anguix de Goyo García Viadero o los riojas de Olivier Rivière. Lo importante es que la gente tenga esa idea de su vino en la cabeza.
Yo tenía más en la cabeza la idea, creo que compartida por el Sr. Point, de que "a ver si en 2013 seguimos con el ciclo de oro de que cada cual hace el vino que quiere", no el que quería el Sr. Miller (Parker) que, hay las, no es el que quiere el Sr. Martin...Sea como sea que este vino está hecho. Porque ahora, claro, y como tú bien apuntas, entraremos en el ciclo de "hay que agradar al Sr. Martin", que me parece tan tonto como el ciclo anterior, aunque los vinos que gustan al Sr. Martin sean más de mis gusto que los que gustaban al Sr. Miller.
Lo que propongo es "vamos a entrar en el ciclo de que cada cual haga lo que tiene en la cabeza". ¿Problema? No todos tienen un criterio definido...pero en eso estarán a la par con el Sr. Martin que anda construyendo el suyo, espero!, con los vinos españoles.
Saludos,
Joan

Fredi Bassal dijo...

A mi lo de los puntos me saca de quicio, sinceramente, creo que todo hijo de vecino sabe qué le gusta y qué no. Los críticos son una guía, no una biblia. Yo particularmente he vivido de forma muy directa el efecto Pruno y el Borsao y sinceramente, he acabado hasta los mismísimos. ¿Este 2013 cuál será, qué vino puntuará WA como la 8ª maravilla del mundo y que sólo cuesta 5 euros? ... Claro que hay vinos muy buenos por ese precio se está abusando demasiado en este país del concepto "chollo", como consumidores, España es un país "rata" con los vinos y esto nos perjudicará a largo plazo (es lo mismo que turismo de touroperador masivo VS turismo de calidad) ... ala, ya me he desquitado, gracias ;)

Joan Gómez Pallarès dijo...

Estoy de acuerdo con todo lo que apuntas, Jorge, también con el párrafo final. Pero insisto que mi defensa/propuesta de cambio de ciclo no iba tanto sobre cómo se vinifica ahora y en el futuro, sino cómo se plantea una persona su presencia en el mundo del vino. Ya habría que partir de la base de que los que entraron solo por aquello de la inversión, han salido mayormente trasquilados con los años. Si seguimos con que los que nos interesan de verdad son los que tienen una auténtica vocación de campo, de paisaje, de uvas, de un vino en una zona, entonces, al final, no hay más camino (por lo menos para los que hemos opinado aquí) que el de ser honestos y sinceros contigo y con tus cepas e ir sacando, poco a poco (esto de la vitivinicultura es una cosa de años y años...), el vino de tu preferencia.
Saludos,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Buenas, Individu Vins!
Muchas de las cosas que comentas no las puedo contestar yo, sino el Sr. Point, pero hay cosas que sí puedo comentar yo también, porque estoy muy de acuerdo con él en su línea argumental. No sé si bastan 140 caracteres o no (creo que no, que eran necesarios unos cuantos más: en eso discrepo contigo por razones obvias, a los del Sr. Point, he añadido los míos, que son ya unos cuantos más!) pero su línea argumental es lo que me parece relevante: se va Miller, llega Martin y deja a un montón de gente con el "culo al aire" y quejándose por el cambio de criterio. Mi artículo se enfocaba más, es cierto, hacia cómo está construyendo su criterio el Sr. Martin, pero dos cosas me parecían claras, y coincididen plenamente con los argumentos del Sr. Point: 1. Si la gente hace vinos pensando en el criterio del Sr, Miller = Parker, vamos mal. Si los hace pensando en los del Sr. Martin, por supuesto, vamos igualmente mal. Que la gente haga buenos vinos, y listos. 2. Ha sido, casi, un ejercicio de frivolidad y de autoridad ex macchina, poner a un crítico de vinos con poca experiencia (pública, casi nula) a hacer informes con puntuaciones para Wine Advocate sobre vinso hispanos. Es, y lo sabes mejor que nadie, un ejercicio muy peligroso porque se está jugando con los cuartos de la gente. O pone a alguien que tenga un muy sólido (e independiente, añado: lo del Sr. Miller intuímos, algunos quizás sepan con certeza, cómo iba) criterio, o le damos al Sr. Martin el necesario tiempo de rodaje para que actúe con un fundamento consolidado.
Por lo demás, creo que haces algunas conexiones de causa-efecto que no tienen demasiado fundamento: me parece, pero eso ya lo confirmarán ellos, que al equipo de Elmundovino que firma las puntuaciones y los informes de cata, les trae más o menos al pairo que haya o no discrepancia entre sus puntuaciones y las del Sr. Martin. En cualquier caso, tengo bastante claro que ésa no es la espoleta que al St. Point a escribir el artículo.
En fin...que me parece sanísimo discrepar y argumentar el por qué de las cosas.
Saludos! Y feliz año!
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Buenas, Fredi, apuntas un tema interesante de veras! Así como el "épater le bourgeois" de Paker hace años era un estilo de vino que todos tenemos en la cabeza, su últíma linea argumental (sencillamente porque sabe que ese es una parte del negocio todavía poco explotada en según qué partes del mundo que, por razones obvias, le interesan) es la de los vinos buenos a precios razonables. En la venta de WA a los tres ciudadanos chinos, el Sr. Parker parece (y digo parece porque servidor no está en disposición de afirmar nada: no he visto las escrituras o documentos de compra-venta) que se mantiene como CEO de la futura empresa y se reserva la crítica de los vinos del Bordelais, del norte del Ródano y los vinos baratos. Ahí es donde ha dado las campanadas claramente mediáticas el Sr. Parker. No me he metido a criticar eso porque me da una pereza tremenda, pero son tan previsibles todos estos movimientos...¿Cómo no va a morder esa manzana la persona, precisamente, que se ha disparado, en su momento junto con Jay Miller, a dar 100 puntos, es decir, la perfección a vinos que se encontraban a cientos de euros de estos que citas?
En este país, modestamente creo, no tienen que venir muchos bebedores anglosajones a decirnos cuáles son los mejores vinos a mejor precio que tenemos. Entre todos los que nos dedicamos a beber y/o también a escribir, más todo lo que rastrean las personas que venden vino aquí, más los esfuerzos que hacen gente como el Mileurista Gourmet con su ránking, sabemos bién qué hay, dónde está y a qué precio.
Pero claro...el impacto del Sr. Parker no es el nuestro...y su desubrimiento de la sopa de ajo, porque de eso se trata en este caso, igual sirve para que una macrocadena de supermercados americana o inglesa compre miles de botellas de según qué...eso ya me parece bien, cojonudo vaya, pero por lo demás, dejemos de ser papanatas, por favor.
Y sobre los puntos, me parece, desde el punto de vista de la historia del consumo del vino y de su prescripción, el invento del millón, tan genial en sus primeros años para muchos consumidores con poca experiencia como esperpéntico en su desarrollo de los últimos años. Yo me he quitado de ese vicio también hace unos años. Hice un intento con puntos, hace demasiado. Hice otro con símbolos y, definitivamente, no me siento cómodo con eso y, creo además, la gente busca aquí otro tipo de información que el de un 16,5/20. Eso está bien para un ámbito como, precisamente, el de Elmundovino, pero no por el sistema en sí de los puntos, sino por cómo está ejecutado y por quién está ejecutado. Si confio en cómo hacen las cosas y en la competencia de quiénes las hacen, me creo esos puntos. En la inmensa mayoría de casos, no es así. Y por lo tanto, casi no me creo nada...
Más o menos como tú...
Saludos,
Joan

Jose dijo...

Ese cambio de mentalidad también requiere de un cambio importante que todos en esta cadena deberiamos tener claro: ¿Miramos al campo o a la agencia de marketing?
Quien haga vino, que lo haga lo mejor posible con lo que tiene y que las agencias de marketing lo vendan del mejor modo posible, pero por favor, no al revés. Y donde digo agencias de marketing incluyo a las guías, pues para mi son lo mismo.

Abundando en la idea apuntada por Joan, quizá ese cambio de paradigma está incluido en el vivir bien o vivir mejor, yendo a qué es lo que se quiere para ser feliz cada uno en su punto de la cadena: ¿Muchos puntos? ¿un pedazo de coche/casa/demás bienes materiales? ¿que todo el mundo vea la etiqueta del vino que me estoy bebiendo y que tiene muchos puntos y un alto precio?... ¿o sólo hacer el vino y ser feliz con ello? ¿beberme el vino y ser feliz con ello? ¿ganarme la vida de la mejor forma posible y ser feliz?

Saludos,

Jose

Mariano dijo...

Hola Jorge, igual me expliqué mal. Yo no quería hablar de vinos de consumo masivo, sino de grandes vinos (léase de calidad) que además funcionan y se venden por seguir ese criterio. Me refiero a un Ferrer Bobet S.E. o Terroir al Límit, a los Goliardos o a Algueira Pizarra, a Corullón, La Claudina o a Ultreia St. Jacques, a Quincha Corral o a Pies Descalzos... por poner ejemplos pero sin querer entrar en ninguno de ellos, todos suelen ser vinos agotados. Casualmente además, suelen ser bien puntuados...

Joan Gómez Pallarès dijo...

Por una parte, Jose, tengo claro que una manera específica de hacer vino pide, también, una manera específica de comunicarlo y, claro, de venderlo. Ese magnífico ejemplo de Los ignorantes de É. Davodeau y Richar Leroy debiera hacer pensar a más de uno: ¿a quién se le ocurre mejor manera de hablar de los vinos de Leroy, aparte de beberlos y aconsejarlos?
Por la otra, y por no moverme del mensaje de Leroy: abandona casas, coches, empleo de narices en un banco, para invertir todo en unas pocas Ha de chenin blanc en el Loire, que sabe que le darán para vivir de su vino, junto con el sueldo de su esposa. Él hace sus números y decide poner su vida en su pasión, más o menos reciente por lo demás. Hace vino para vivir bien, sin más, y vive para hacer su vino.
Conozco algunos otros ejemplos en España, y de alguno de ellos he hablado muy recientemente (en Canarias...).
Eso, además de ser un cambio de manera de entender las cosas NO influenciado por la crisis económica (huyamos, por favor, de análisis simplistas), suele llevar (curioso, ¿verdad?) una manera distinta de aproximarse al viñedo y a cómo hacemos el vino.
Me interesa esta manera de hacer las cosas. Y voy a dedicar, como ya dije, horas y días a intentar explicarla, con ejemplos concretos.
Abrazo,
Joan

Rumbovino dijo...

Querido Joan, qué buena nota para comenzar el año! Leemos en tus letras nuestra realidad y la de muchos otros, en otros lugares del mundo. Siempre corriendo tras los benditos puntos que nunca llegan porque los que puntúan parecen no tener claro qué puntúan, o sí. Que mal hace esto al vino... Corregimos, en realidad hace mal a los que hacen el vino, ya que el producto final obedece a lograr los tan ansiados 90 parker. Por suerte hay quienes se resisten a esto y tienen la desfachatez de hacer el vino que más les gusta... de esos que saben a tierra viva y no puntos muertos. Nos gustaría reproducir tu nota en el blog, si es que tú nos lo permites, ya que a pesar de estar de vacaciones, muchos argentinos estarán interesados en opinar al respecto.
Abrazo gigante y salute!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Queridos amigos,
para mí será un placer poder verme en un blog de mi tierra hermana argentina. Así que adelante con lo que os parezca más oportuno. Hoy mismo leía sobre un listado que François Chartier hacía publico en Twitter con los 100 vinos argentinos más populares fuera de la Argentina... y caso me pregunté, aunque no lo hice porque caí al suelo antes, que qué era un vino argentino, caramba! Más allá de una cuestión territorial política, tiene la Argentina tal variedad de climas, alturas, terruños y uvas que se me hace difícil una respuesta...
Va gran abrazo!
Joan

jordi dijo...

En lo de comunicar el vino sin duda hay mucho por hacer, Joan, y a veces es incomprensible que haya ciertas prácticas que ocurran cuando el contexto permite lo contrario. A modo de ejemplo.

Ayer por la tarde en una buena tienda de vinos de Barcelona cercana a la Avenida Meridiana, a dos palmos de donde yo estaba:
- Señora, ¿le puedo ayudar en algo?
- Estaba buscando un vino para regalarle a mi novio por su aniversario. Me ha dicho que le haría ilusión un vino.
- ¿En qué tipo de vino estaba pensando?
- No lo sé, no entiendo de vinos, pero uno que le resulte agradable. Tiene 27 años.
- Un vino que le haga disfrutar, digamos.
- Si, eso, que le pueda gustar.
- ¿Y cuánto está dispuesta a gastarse, más o menos?
- Unos diez euros, máximo quince, más no tendría sentido. No es alguien que haya hecho cursos de vinos ni nada.
- Veo que estaba mirando los Ribera de Duero.
- Si...
- ¿Le gustaría un Ribera de Duero?
- Si, creo que estaría bien.
- Le puedo recomendar dos. ¿Ha oído hablar del señor Parker?
- No.
- Es un señor de Estados Unidos, que es el más importante en el mundo del vino, y que los puntúa del 0 al 100. Pues a este vino de aquí le dio 93 puntos, que es mucho; y a este otro le dio 94, que es una puntuación extraordinaria...

Me fui a mirar otros estantes y no seguí la conversación. Esto podría habérmelo inventado yo, pero lamentablemente no me ha hecho falta. Así ocurrió. Y reconozco que me chocó. Es un lugar donde se trata bien al vino y al que lo compra (y al que regresaré siempre que me convenga), con gente que en general sabe qué tiene entre manos. Pero que alguien que va con ilusión -diria incluso que con ilusionada candidez- a comprar un vino, que deja claro que lo que quiere es que le guste a alguien que quiere, sin más, salga de la tienda pensando que ese vino que ha comprado es bueno porque tiene que ver con una cosa de unos puntos de no sé quién de Estados Unidos que es muy importante, pues, francamente, me entristeció y me dio que pensar.
Saludos,
Jordi M.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Yo soy cliente de esta tienda cercana a la Meridiana, Jordi, porque creo que hablamos de la misma. La que sale en "Una pistola en cada mano", ¿verdad? , aunque con la localización falseada. Muy cliente porque me siento mucho más cómodo allí que en la casa madre, por así decir. Y no es un tipo de conversación que suela darse en esa tienda para vender un vino. Más bien se habla de las características del vino, de las variedades, de los productores. Y no es lo que hablen conmigo las personas de allí con las que tengo más confianza, es que es un poco el clima que la mayoría de ellos ha ido generando.
Pero en fin, a veces supongo que con según qué clientes, uno se decanta por el argumento facilón...
Esa es la grandeza y la miseria en que nos ha sumido Parker: los puntos sirven para todo menos para hablar del vino...
Yo no pensaba, con todo, en este tipo de comunicación personal de la charla de la compra y la venta. Para ésta tengo un montón de anécdotas y más de una preúlcera. Porque, como tú, paseo mucho por tiendas y escucho mucho. Y uno oye cada cosa, sin Parker eh?, sobre los vinos, desde un montón de lugares comunes, topicazos, datos incorrectos, pocos datos y mil etc. Siempre acaba pasando lo mismo. Llevo ya muchos años comprando y estando en tiendas. Y siempre acabas localizando a las personas que quieren seguir formándose, que salen de la media, que se informan, que progresan. No son la mayoría de las que venden, pero hay muchas. Cómo distinguirlas cuando eres cliente solo ocasional de una tienda. He ahí el problema.
Yo pensaba más en la comunicación a través de los medios, del 2.0, sobre todo. Y en la comunicación a través de las botellas y de las etiquetas. En esto hay tan poca gente que sea congruente y piense qué hace y cómo lo hace en función del vino que quiere hacer y vender.
Si lo miramos por la parte positiva, podemos decir que hay mucha gente en el sector que hace las cosas bien hechas, pero también que hay un gran margen de mejora!
Saludos,
Joan

Jose dijo...

Hola Jordi,
en alguna ocasión han querido ayudarme en tiendas especializadas de esa manera, con toda su buena intención, supongo. Me sueltan lo de los puntos y les respondo que me definan esos vinos con sus palabras, sin puntos y sin las notas de ningún prescriptor, si no que me definan esos vinos que yo tengo en la mano, y sobre los que estoy decidiendo, con las palabras que a ellos les sugiere. Se quedan sin palabras... al menos durante un momento ;)

También les descoloca bastante cuando me ofrecen ayuda y, teniendo yo un par de botellas distintas en las manos, les pido que me cuenten algo acerca de ese vino, pero que no sea ni los puntos, ni lo que dicen de ellos, si no algo que me quieran contar ellos.

Saludos,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

Por eso mismo me extrañaba esa conversación en la tienda que comenta Jordi, Jose. La mayor parte de gente que conozco allí es de dar las explicaciones del tipo que tú pides.

jordi dijo...

Cierto, Joan, tú hablabas de otro ámbito de comunicación. Quizá he soltado esto demasiado a la ligera. Pero sospecho que lo que se transmite desde los medios influye mucho en cómo puede vender el de la tienda. En fin... (y repito que la anécdota no va a influir en que frecuente más o menos ese lugar que veo que también aprecias).
Jose, completamente de acuerdo: cuando un vendedor de vino te habla de lo que hay en la botella con sus propias palabras, bueno..., eso ya es la repanocha. A partir de ahí puede empezar una conversación. Y la conversación es el principio de todo, o casi.
Saludos,
Jordi

Jose dijo...

... romperé yo la lanza, pues creo que la distancia me lo permite ;-)

Hay ocasiones en las que a según que tipo de clientela la única forma de convencerla es esa.

Veamos. Si yo tengo que escoger un coche (campo este en el que no tengo -tampoco- pajolera idea de nada) no me queda otra que fijarme en índices, puntos... ¿Eurocap se llaman? Y seguro que el tipo del "confesionario" recurre a ellos como refuerzo para su venta. Creo que yo, para los coches, soy el mismo tipo de público que esa señora para los vinos :-)

Saludos,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

Sí, no hay duda que que una gran ayuda para la prescripción (antes lo hubiéramos llamado "argumento de autoridad") es la putuación de Parker o de Peñín o de quien sea que merezca crédito publico. En casos en que el comprador se siente confiado ante esa información, el vendedor lo tiene fácil. Y no se tiene que reprochar siempre, ni mucho menos, que se escoja el mejor camino para vender, ¿no? Se trate de coches o de vinos. Lo que se tiene que reprochar es que el vendedor no pueda escoger: si ante un cliente como Jose, no hay recursos para ir más allá de los puntos Parker o no se sabe hablar del vino que se está vendiendo, mal.
Es algo muy importante y que no siempre, ni mucho menos, se hace: formar cada vez mejor a los vendedores de vinos. Sin ellos, esto sencillamente está muerto, no funciona.

Carlos Leira dijo...

Joan:

Feliz año. El argumento es muy interesante e inevitablemente generará opiniones diversas. Como bien dices es muy fácil decirle a la gente que se dedique a hacer las cosas "como quieran", que los puntos y el reconocimiento "ya vendrán", cuando nosotros nos pagamos la hipoteca de otra manera (o frase parecida que usamos en Pontevedra en Diciembre).

Mi opinión es que de alguna manera todos los productores tienen que buscarse la manera de hacer marketing de sus productos y usar/abusar de los rankings es un método como otro cualquiera.

Todos conocemos vinos estupendos que además tienen buena puntuación Parker y que sabemos que no están hechos a propósito para que puntúen alto. También hay verdaderos bodrios de buena puntuación Parker que te dejan muy confundido...

Yo creo que el argumento real y subyacente es sobre la fiabilidad o longevidad de un ranking hecho por una sola persona/marca (p.ej: Parker y sus asociados) versus un panel diverso (p.ej: Ranking <10 Euros).

Estadísticamente tiene que ser más fiable el panel diverso (sobre todo si excluyes mis cantadas), y creo que la cosa evolucionará por ahí, pero tardará.

Hay mucha gente que seguirá yendo al cine por los Oscars y comprando vino por los Parkers, pero cada vez un número más grande de personas lo hará basado en las recomendaciones de otros como ellos. Sobre todo si tienen una buena reputación online.

Dicho de otra manera: los profesionales construyeron en Titanic y los ´aficionados´el Arca de Noé y mercado hay para ambos.

Eso sí, pronostico que los rankings "oficiales" acabarán como el Titanic.

Un abrazo

Joan Gómez Pallarès dijo...

Como tú bien dices, amigo Carlos, creo que lo mejor es un panel diverso eliminando los extremos (entre los que no te incluyo!). Pero es inevitable que alguien que da en la diana como lo hizo en su momento Parker con su escala de puntos, haga poca o nula autcrítica. Hasta que la cosa se pudre...
Es lo peor que puede pasarle a alguien. Acertar de buenas a primeras y no seguir progresando y mejorando, cambiando lo que acabe yendo mal, etc.
Lo mejor de lo que comentas, Carlos, es la idea siguiente: de la misma forma que un crítico que hace que la gente se juegue tanto necesita tener un crierio sólido y fiable (mejor el panel de críticos, cierto) o que es deseable que un bodeguero tenga también su criterio, de esa misma forma sería deseable que los consumidores, cada vez más, tuvieran su propia opinión. Que demos elementos a los consumidores para que se puedan construir ese criterio huyendo, como bien apuntas, de los monopolios. Está claro que la manera de construir ese criterio por parte de los consumidores ha cambiado muy rápido, muchísimo, y sigue haciéndolo. Y muchos no se han dado cuenta todavía. Otros, que no "ladran" tanto ni son tan famosos como el Sr. Parker, sí se han dado cuenta. No daré nombres, pero anglosajones son y están haciendo las cosas de otra manera, sin tantas puntuaciones y con más opiniones fiables e informes. Estos, que también están vinculados a grandes nombres del mundo del vino, seguirán adelante. Y del resto, pues quien se dé cuenta a tiempo de por donde van las cosas, sobrevivirá. Quien no, pues al Titanic!
Lo más importante, sin duda, es y seguirá siendo la fiabilidad. Cuando ésta se resquebraja y el criterio fluctúa, mal vamos...
Un abrazo!
Joan

Jorge Díez dijo...

Aclarado, Mariano ;-)

Jorge Díez dijo...

Me gusta ese ejemplo de las distintas generaciones de Priorat, Joan, es muy ilustrativo sobre lo que estamos hablando.
En el fondo, siempre habrá un momento en el que debemos preguntarnos por lo que vendemos o compramos, por las razones. Cuál sea la causa quizá importa menos; la duda y el posible cambio de orientación será lo importante. Por eso me gusta el ejemplo de los Priorat 2.0 y 3.0.

Joan Gómez Pallarès dijo...

En el fondo, Jorge, estamos hablando de trabajo más o menos consciente y bien hecho. Cuando las cosas se hacen por imitación pura y sin reflexión alguna, salen como salen. Un mismo método bien hecho, reflexionado y utilizado con mesura y experiencia puede dar dos resultados muy distintos. Todas las DOs de que se ha hablado aquí, y muchas otras más, pueden aportar ejemplos. La que conozco mejor, que es la DOQ Priorat, por supuesto también. Hay 2.0 excelentes y otros que no valen nada. Y no hablo de precios ni de puntos...

Fabian Mitidieri dijo...

Joan, coincido en casi todo, los puntos a mí no me importan; trato siempre de buscar vinos que dejen entrever la zona donde provienen, su terruño, su estilo de elaboración y que sean naturales o lo mas natural posible, sin tanta ciencia y tecnología.
Los críticos famosos que puntúan, muchas veces terminan masificando el gusto del vino a su propio paladar.
Salute

Rumbovino dijo...

Con respecto a lo que comentabas sobre el vino Argentino... es difícil de responder, aún nosotros no lo podemos definir, aunque hayamos hecho varios intentos, jeje!
Creemos que estamos en una etapa de cambio, necesario, donde se produjo mucho vino "parecido" a pesar de los diferentes terruños que disponemos(especialmente el Malbec). Hoy por hoy se está intentando salir de eso... pero falta mucho. Al menos esta es nuestra visión de la cosa.

Muchas gracias por permitirnos compartir tu nota Joan!! Vaya un gran abrazo desde las calurosas pampas...

Salute!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Fabián, bunas tardes (aquí), no sé qué ha pasado pero he contestado en Argentina a tu comentario, no aquí...Supongo que en el fondo es lo mismo, ¿verdad?
Salute!
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Buenas tardes, Andrés y Noemí, Rumbovino,
creo que coincidimos. Aún en la lejanía, en mi última estancia en la Argentina (va para el año y medio más o menos), bebí mucho que no me decía nada, la verdad. Muchos vinos, muchas bodegas, pocos terruños y menos tipicidad. Me parece que vuestra impresión es la correcta. Mucho por hacer, mucho por trabajar. Primero hay que vender, claro, pero después quedan un montón de cosas por hacer en ese camino...
Gracias a vosotros, como siempre, por interesaros por el contenido del blog.
Abrazo!
Joan

Jorge Guitián dijo...

Qué bueno sería, Joan, que los profesionales del vino, como los de la cocina, trabajasen más con lo que les dicta el cuerpo y el territorio y menos con un ojo puesto en las guías.

Creo que todo lo ocurrido con los grandes gurús en el 2012 ayudará (ya ha ayudado) a desmitificar a los santones y a que algunos vuelvan a apostar por lo que conocen y por lo que tienen a mano más que por lo que alguien, a miles de kilómetros, les diga que tienen que hacer para elaborar un buen vino, un buen plato, una buena cena.

Desde mi desconocimiento, soy también un cliente, un comprador, alguien que, sobre todo, quiere que la comida, como el vino, le transmita, le hable de gentes, de territorios, de tradiciones o de innovación, de creatividad o de respeto por el legado. De lo que sea, pero que me cuente algo, que me intrigue, que me haga preguntar. O que me haga sonreir al sugerir un recuerdo.

Por suerte, y aunque son pocos, en el mundo del vino como en el de la cocina hay algunos benditos locos que apuestan desde siempre por este enfoque, olvidandose de Millers, Parkers y demás. No tengo ni que hablarte de gente como Rodrigo o Fernando Algueira, aquí en Galicia, a los que conoces mucho mejor que yo. Yo los clasifico en el mismo estante que cocineros como Javi Olleros (Culler de Pau),Albert Ventura (Coure) o Yolanda y Juanjo (Cocinandos); gente que cocina con el corazón y no con la guía en la mano.

Feliz año

Joan Gómez Pallarès dijo...

Buenas noches, querido Jorge, y feliz año también para ti y los tuyos! Que descubramos cosas que nos emocionen y podamos vernos algún ratillo!
Tu comparación me parece muy pertinente e interesante. Cuando pienso en los vinos que más me gustan, siempre acabo recordando a las personas que más me interesan. Por desgracia no conozco tanto a los cocineros como para poder afirmar lo mismo, pero casi siempre que he podido charlar con ellos, aunque no les conozca mucho, sí puedo decir que son personas que me gustan y me interesan, más allá de lo bien e interesante que cocinen.
Todos ellos, además, y como tú apuntas, son gente que está mucho más concentrada en los detalles de su cocina y de su entorno que no en aquello que las grandes guías, críticos o "prescriptores" indican y opinan.
Ese paralelismo se puede hacer, creo, y no nos equivocaríamos mucho. En estos últimos años he comido en muchos sitios, no pocos nuevos para mí, pero sólo unos pocos me han emocionado realmente hasta el punto de entender, de verdad, que quien cocinaba quería realmente explicarme cosas de su territorio, de su paisaje, de sus propios recuerdos. Y yo, sin compartirlos, podía entenderlo y emocionarme con ello. Han sido muy pocos, y a alguno has nombrado. Sin duda Jorge Olleros es uno de elos, y nuestra experiencia en el Culler de Pau, de lo más iluminador no sólo sobre qué es esa zona de Galicia, sino también sobre qué ha sido y qué será. No por casualidad, sino porque comparten (no sé no si se conocen...), la comida en Culler de Pau me llevó, directo, a mi experiencia con Josean Martínez Alija, en el Guggenheim de sus inicios. Con él no he podido hablar nunca, pero es como si le conociera de toda la vida. Entendí más de su tierra y de sus tradiciones comiéndome sus platos que en veinte años de pasearme por ella. El tercero es Victor Quintillà, del Lluerna de Santa Coloma de Gramanet. A Victor, lo de la estrella casi le da apuro porque su concentración es absoluta y creo que miedo tiene de que se le llene el local de incomprensión y memez. Él és un apátrida porque Santa Coloma de Gramanet dejó hace años de tener paisaje que se pueda comer, pero su manera de hacer, sus puntos son excelsos. Y el cuarto, por ahora, es Rafa Peña, el cocinero del Gresca, en Barcelona. Este hombre, además, une su pasión por los vinos a la comida. Y eso es un lujazo tan difícil de encontrar...Su comprensión de la cocina pobre, que siempre fue el sello distintivo de las ciudades con grandes mercados y mataderos (Barcelona, Madrid, París, Roma), es tan sutil y genial...
He comido en muchos sitios extraordinarios estos años, sí, pero estos cuatro son de aquellos de rara pureza, en los que al cocinero, como quien dice, hay que arrastrarlo fuera de la cocina para que cruce cuatro palabras contigo. Gente que, no es que pase de puntos, gurús y guías (porque todo el mundo que vive de tener un local abierto los necesita, no nos engañemos), es que están tan por su trabajo y su pasión, su concepto y su criterio que el resto pasa casi a un segundo plano. He comido en otros grandes sitios, sí, pero los cocineros salen rápido de la cocina y les ves hacer y decir cosas que sus platos todavía no han empezado a decir.
Tiene que ser, como tú apuntas, justamente lo contrario. Primero es la cocina, tu criterio, tu manera de explicar tu historia, tu paisaje, tus emociones. ¡Después ya vendrá el resto!
Por supuesto, mi pequeña reflexión sobre los vinos iba, exactamente, en la misma dirección que la tuya sobre las cocinas. Dime lo que comes y te diré quién eres. Dime cómo cocinas y te diré quién eres. Dime cómo bebes y te diré quién eres. Dime cómo haces el vino y te diré cómo eres.
Un abrazo,
Joan

SIBARITASTUR dijo...

Bueno bueno, que cantidad de información, puntos de vista etc.
Al archimanido tema de los puntos. Es algo que está ahí y que forma parte de este mundillo y en vez de cargar siempre contra el que da una puntuación u otra, deberíamos mirar por qué tiene tanto peso- se han apuntado aquí varias razones-. Por lo tanto, no matemos al puntuador si no al que hace el uso - de qué forma- de esos puntos.
Los puntos solo son una guía y una forma como otra cualquiera de establecer un ranking o una ordenación de los gustos del catador.
Apuntaba Jose -creo- con respecto al uso de guías y la compra de un coche. Me parece una analogía muy acertada. No nos rasguemos las vestiduras, es así.
Y cómo cambiamos eso?, pues tratando de comunicar y extender la cultura del vino, que la gente tenga más información, que sepa el por qué de estilos de vino, de precios, de zonas. Qué sean más autónomos . Y aún así habrá mucha gente que necesitará esa referencia o la usará porque solo quieren comprar un vino y es la forma que ellos valoran mejor para “acertar”.
¿qué podemos hacer para mejorar esto?, pues desde luego pagar igual a una persona que no tiene ni idea que a otra que si, no es una de ellas. O por ahorrar 100 € al mes tener vendiendo a alguien que no sabe ni siquiera de donde sale un vino, tampoco es otra de ellas. O en el caso de una distribuidora, cuando ofrecen un trabajo de comercial lo primero que hablan es de dinero y %, está claro que ahí prima la venta sobre el producto y dan carta blanca a vender de cualquier forma con tal de vender.
Y ahí también entra el bodeguero que cede un pale con tal de cobrarlo pronto- es normal pero prima más que otras cuestiones- y se olvida de la trazabilidad de sus "hijos" y de cómo se vende y no es tan difícil. Y no hablo de esas fábricas de vino que tienen "otra guerra"- otra cosa que merece un post es el daño que hacen estos al vino, con sus precios. Explícale a un neófito por qué vale en un lineal un crza de rioja a 3 € y tu como tienda especializada no bajas de 8, es muy difícil- si no de ese pequeño productor que mima tanto lo que hace y luego lo deja en manos de cualquier empresario que le paga el palé y se despreocupa de lo que esté pasando. Os digo que algunos si se enteraran, estarían llorando todavía. Hacer una marca cuesta más tiempo que destrozarla.
Ha de importar todo y todo es una cadena, un engranaje que debe de funcionar y alguien tiene que empezar a decir "BASTA".
Todos sabemos lo que es hacer las cosas bien y mal. Y como en muchos sectores se han justificado muchas cosas no justificables por ganar dinero y la mierda salpica todas las paredes, todas.
Personal cualificado, comercio justo, acciones de promoción diversa, precios contenidos, control de márgenes comerciales – los márgenes de la hostelería están en general, escandalosos y se ha dejado el comercio más en sus manos que en tejer una red de tiendas especializadas, de protegerlas, de ayudarlas-. Establecer unas pautas de actuación claras y apostar por ellas.
Pero si el cheque justifica todo, en vez de protestar y lamentarse tirémonos en el sofá a decir, “que mal está todo y qué lástima que no podamos hacer nada, así son las cosas”.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Hola, Jorge,
muchas gracias por tu comentario porque aportas una serie de conceptos y detalles de la vertiente más comercial del vino que yo no controlo ni conozco a fondo, como sí conoces tú. Yo no puedo hacer propuestas ni reflexiones sobre ellas porque mi papel en este mundo del vino es otro. Lo decidí, por si no lo tenía claro, en una fiesta de la vendimia hace unos meses, cuando vi cómo actuaban quienes se ganan la vida vendiendo. No entraré en detalles: sencillamente decidí que jamás tocaría esta parte del asunto.
Me concentro, pues, en no echarme en el sofá ni decir "qué mal está todo", sin hacer nada. Intento, bien al contrario, hacer mi contribución periódica a esta vasta e impresionante cultura del vino de la que, para ser sinceros, tomo muchísimo más de lo que aporto. Pero intento también tener un criterio como consumidor, defenderlo y aplicarlo.
A todos nos cuesta mucho, cada uno desde su campo de acción, ampliar y ayudar a extender la cultura del vino, que va de la viticultura al comercia y termina en las copas y el servicio. Ahí es nada...Y cuando llevo tantos años en el asunto, escribiendo y hablando, intentando predicar con el ejemplo y llego a casa de amigos con los que he compartido docenas de comidas y de conversaciones y sigo encontrando el mismo tipo de "insensibilidad" (o de poca receptividad o llámale como quieras) hacia cosas tan básicas como qué tomo y en qué copa lo tomo, llego a plantearme si no será mejor seguir aprendiendo solito y sin tanta luz pública. Pero al final siempre acabo igual: allí donde pueda difundir una buena práctica sobre el vino, allí donde pueda hablar y defender a un buen viticultor o a un vino que me interesa y conozco por primera vez, allí donde puedo proponer un buen sitio para comer y beber en condiciones, allí estaré diciendo cómo veo las cosas. Lo que aguante el asunto...

SIBARITASTUR dijo...

Joan evidentemente no personalizaba mi comentario en nadie, divagaba en general. No hace falta "saber" del comercio del vino ni estar en él, solo basta ser observador y crítico como lo soy yo para darse cuenta de lo que hay. Tú comentas un caso al respecto.
Lo que quiero decir es que para "arreglar" el desaguisado no solo basta con trabajar bien la viña - algo fundamental- y hacer buenos vinos, sino avanzar en la forma de hacerlo llegar al cliente, de una forma ética, comunicativa, pasional y justa.
Creo que lo que critico pasa en muchos sectores económicos y no solo en el vino pero es que algunos aún no se han dado cuenta - y hablo de bodegueros, distribuidores etc- que para vender vino no se debería de aplicar las mismas formas que para vender tornillos - por ejemplo- . Aquí hay vida, hay cultura, hay variedad, hay un momento adecuado. Por lo tanto vender vino debe tener su propia forma, para ganar dinero si, pero no como objetivo único y principal.
Y con respecto a tu último párrafo, creo que muchos nos hemos sentido como tú. Yo me cano muchas veces pero no renuncio a hablar si alguien se interesa, a veces se consigue gente que quiere disfrutar y esa pequeña aportación que hacemos es la hostia.
Y eso que no vivimos de ellos pero tiene narices que hagamos más gente como nosotros que por ejemplo un hostelero o un distribuidor. El mundo al revés.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Absolutamente de acuerdo con tu segundo párrafo: hay que encontrar nuevas maneras para hacer atractivo el vino a los nuevos y jóvenes consumidores. Y hacerlo bien. Hoy, Mikel López Iturriaga publica un interesante artículo en El País, que he replicado en mi Twitter, sobre la idea de Bodega Urbana que han lanzado en Bilbao. Al margen de que el nombre sea mejor o peor, el concepto es genial. Nada nuevo, por cierto!!! Una frasca donde se vende vino a grande, muy bien conservado (por lo que veo en las fotos) y de calidad. Bueno Bonito Barato: a las tres letras mágicas que hacen que las cosas funcionen en cualquier comercio, añadámosle la cuarta, por favor: VBBB, VinoBuenoBonitoBarato. Si, como sucede en esta Bodega bilbaína, está bien presentado por buenos profesionales, la caraba vamos. Genial.
Ideas y gente con empuje y ganas al poder. Y nosotros a apoyar y a difundir!
Joan

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