18 enero, 2013

Ariyanas seco 2011

Ariyanas la arómatica. Ariyanas la dulce, añadiría, la poderosa, la sutil, la refinada, la fragante. Algunas bodegas de la bendita Axarquía han sabido captar ese aire de monte, de perfume salvaje, de hierbas aromáticas, de jara, de esquisto, de pedernal. Pero la que más, la que me seduce por completo desde la primera botella bebida, es Bentomiz, en Sayalonga, camino de Cómpeta. Llevan apenas diez años allí, pero André Both y Clara Verheij han penetrado en la sabiduría ancestral de la moscatel de Alejandría allí plantada antaño. Supieron qué hacer con sus vinos naturalmente dulces, que me subyugaron en un ya lejano 2006, y han sabido cómo darle aire y volumen a ese moscatel vinificada en seco. Con sus lías finas pero sin madera. No llega a Barcelona y no acierto a entender por qué. Tiene tantos aliados en una buena mesa...Gracias a una querida amiga de excursión en la Axarquía, puedo ahora beber una botella.

13,5% en etiqueta (13% en la página web), este Ariyanas seco 2011, de la DO Sierras de Málaga, hay que tomarlo fresco pero no frío. Sobre todo en invierno...11-12ºC serán suficientes para saborear el arte de su uva y el secreto de su paladar. Corteza de limón. Flor de azahar. Sequedad del pedernal. Fruta escarchada en nariz, buena sequedad en boca. Volumen y cierta contundencia en boca (gracias a sus lías). Un vino casi imperceptible en copa (de una sutil transparencia), pero de fragancia poderosa y paladar amable. Afirmo: con una pasta rellena de butifarra negra y boletus funcionó de maravilla. Esa volátil del moscatel y el cierto dulzor de la butifarra negra combinaron muy bien. Patio de la Axarquía con su limonero en flor. Fresca tarde de septiembre a su sombra. Delicioso.
Ariyanas seco 2011
Gracias a la comunicación de Jordi Mundó, puedo corregir lo que había escrito en el primer párrafo. Los vinos de Bodegas Bentomiz pueden ahora comprarse, gracias a la perspicacia y sabiduría de José Luis Matos, en Vinos Dulces.

8 comentarios:

Jorge Díez dijo...

No es mi perfil sápido preferido pero reconozco que es un vino que atrae, que merece la pena probarlo. Y seguro que puede tener mucho público.

Joan Gómez Pallarès dijo...

En cambio, Jorge, es de las uvas que, de siempre, más me ha atraído a mí. De hecho, algunos de mis mejores momentos enófilos los asocio a ella. Incluso tengo una etiqueta en el blog, en homenaje a Theise, porque és su uva preferida...
Hay un poco de ruido ahí, claro, porque entre Botanis, Telmos y demás, pues uno no sabe dónde encontrar un cierto aire de pureza. Yo tengo dos perfiles muy distintos, en España, e igualmente atractivos para mçi: este Ariyanas seco, que me ha gustado mucho; y El Carro de nuestro amigo Rafa Bernabé, que me gusta más, confieso.

Toni dijo...

Estuve hace dos veranos de vacaciones en Nerja y me traje unas cuantas botellas de dulces de la zona, algunas como vino de mesa y de variedades totalmente desconocidas y que se conservan de milagro. Había algun vino del que se hacían solo 400 botellas de medio litro.
Un auténtico tesoro lo que tienen en esa zona. Lástima que los vinos dulces no sean precisamente de gran consumo.

También muy buenos los dulces de Ariyanas.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Toni, me pones los dientes largos!!! Una parte de mi viaje, importante parte, la voy a dedicar a Andalucía. Con esto de las variedades en según qué sitios (esta zona, la Sierra de María...), me pasará como en Canarias: vas con dos contactos, pegas un zapatazo en el suelo y te salen diez cosas más interesantes.
Lo de los vinos dulces es un problema endémico en España. Tierra de extraordinarios dulces VND VDN licorosos, viejos, muy viejos, jóvenes...y se vende lo que se vende...
En fin...hay que seguir hablando de ellos, a ver si la gente se va interesando.
Saludos,
Joan

Jorge Díez dijo...

También yo prefiero El Carro ;-)

Joan Gómez Pallarès dijo...

Es un vino especial. Tiene una fuerza y una energía...

Carlos Vila dijo...

A mí siempre me han sorprendido los vinos dulces de la zona de Rueda, de los que quedan pocos, si acaso el VDulce de Invierno de Javier Sanz.

Una de las particularidades de estos blancos dulces es su proceso de recogida y elaboración, cuya técnica se remonta más de un siglo. Las mejores uvas de verdejo se conservaban extendidas en los sobrados de la casa, para el disfrute como alimento frutal por la famiñia del viticultor desde septiembre a enero, consiguiendo una alta concentración de azúcares. Cuando ya estaban casi pasificadas, se procedía a la elaboración del vino.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias por el comentario, Carlos, pero yo estaba hablando del moscatel seco, no del VDN de Ariyanas. Y con Rueda no tiene que ver ni con la casta de la uva. Pero en fin, el asoleado de la uva era una técnica muy difundida por todo el Mediterráneo, desde Grecia y Sicília pasando por la Axarquía y Jerez y terminando en Rueda que, aunque no sea mediterránea, sí usa la misma técnica.
Buenos vinos nos den.

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