30 diciembre, 2012

En La Gloria, para siempre

Punta de Garafía hacia el oeste
Durante un rato, no pude evitarlo, estuve tras la cámara. La mayor parte del tiempo, no obstante, y no quise evitarlo, me dejé arrastrar por esta simbiosis de tierra y mar, de cielo y nubes, de vientos y vegetación, que es la punta más occidental de las Canarias, la de Garafía, en La Palma. Cuando pisas una isla como La Palma, recuperas el espíritu del pionero y entiendes, quizás, qué sentían Humboldt, Darwin, Bouganville... Cierto, hay no poco pisoteado. Pero existe todavía una vasta proporción de tierra y mar vírgenes. Bosques de elfos, océanos complacientes. Aún hoy, el extremo noroeste de la isla es único, excepcional en su belleza, en su suave diálogo con el mar. Viñedos que beben de ese mar, laderas abruptas a ratos, onduladas otras veces, que van a morir, verdes y tranquilas, a ese océano de aguas profundas y brisas frescas. En este rincón, unas 40 curvas por encima de la Punta de Garafía, se han establecido Juan Jesús Pérez y su familia. Tagalguén es su seña de identidad. Significa Garafía en guanche. Las primeras cepas que plantaron (en una zona que fue vitícola hace más de 80 años, pero que había olvidado ya esos menesteres) fueron en La Gloria, el nombre de su viñedo. Hasta que no llegué, no entendí el por qué de ese nombre.

No es tanto por la tradición castellana del "estar en la gloria", sino por el lugar. Vean ustedes la foto última y entenderán todo. Un lugar donde los vinos, en primer lugar, se escuchan. Un lugar donde los vinos se sienten y huelen. Al fin, y sin moverse dos metros, un lugar donde los vinos se beben. Juan Jesús e Isabel (con la ayuda de sus hijos Nidia y Aray) plantaron listán negro y tintilla mirlera (la de La Palma, qué nombre tan bonito aunque uno no sepa bién cuál es la raiz de esta cepa en la isla) en esa finca. Construyeron una pequeña bodega con materiales nobles y pensando en el aprovechamiento integral del clima de la zona y de las aguas. Ese es el plan: aprovechar lo que da la tierra tal y como lo da. Buen quehacer: máxima contemplación, mínima interveción, en la viña y en la bodega. De su tinto ecológico Tagalguén 2012 apenas ha podido hacer 2000 botellas en una cosecha que es de gran calidad. 80% listán negro, 20% tintilla mirlera. Lo que está plantado en La Gloria, con las levaduras de la finca, vinificando juntas y sin madera. 13,5%. Fruta pura en boca, salinidad, explosión contenida de sabores y aromas. Fresco como el hilo del agua en el monte. Verde como esa hierba que arranca del mar. Tintos oceánicos (¡de nuevo!), suaves, fragantes, ligeros. Donse se bebe bien, se come bien. Suele ser así y Juan Jesús me llevó a una pequeña maravilla que pasa casi desapercibida: El Bernegal, en Santo Domingo de Garafía. Por la calidad de sus cosas más sencillas les conoceréis. Había probado mucho queso palmero, pero como el ahumado a la parrilla y con mojo que comimos allí, ninguno. Con matices, suave, sabroso. Soberbio con una botella de Tagalguén 2012. De La Gloria, yo no me habría movido...Finca La Gloria en la Punta de Garafía

28 diciembre, 2012

¿El viñedo más alto de Europa?

Terrazas de listán blanco a 1700 msnm
Tenía para mí que el viñedo más alto de España era el de Barranco Oscuro, en la Sierra de la Contraviesa (en la Alpujarra granadina). Ellos mismos lo afirman en su web y probablemente sea cierto si acotamos la afirmación a la península. Porque, como bien apuntaba Jancis Robinson MW en un artículo sobre la "lucha" por el título de "viñedo más alto del mundo", ese "honor" tiene que ir a parar a las Islas Canarias. Robinson habla de viñedos a 5300 pies de altitud (sin especificar nombre ni posición), que nos situarían en los 1615 msnm. Descartemos cualquier posible récord más allá del europeo porque los viñedos andinos de los Colomé están sobre los 3000 msnm. Y concentrémonos en las Canarias. En mi último viaje, pude dedicar unos días a conocer más o menos a fondo algunas de las bodegas que más me interesan de Tenerife y de La Palma. Entre ellas, Tierra de Frontos, una bodega familiar (aunque en este caso, la familia sea grande: ni más ni menos que diez hermanos, los Luengo) en la carretera que va de Chimiche a Granadilla de Abona (DO Abona). Fernando Luengo es quien lleva la gerencia y el día a día de la bodega, y Pablo López Betancourt (un crack de la isla, con sorpresas escondidas, que ya irán saliendo) es su enólogo.

La charla con Fernando (que está en clara simbiosis con su tierra) empezó de la forma más o menos habitual, con un paseo por los viñedos más cercanos a la bodega y un vistazo a sus instalaciones. El paraje es bonito y diciembre, en Tenerife, manda mensajes casi de primavera perpetua, a tu cuerpo y a tu cerebro. Si no fuera porque las cepas han recibido también la orden de "descanses ustedes" (y ésta no llega tanto por el cambio de estación y de temperaturas, cuanto por la vendimia), uno no se daría cuenta de que estamos en otoño avanzado. Los colores dorados, ocres y rojizos de algunos pámpanos no engañan...Pasamos a una sala de catas, de hermosa luz cenital, y probamos algunos vinos. Yo llevaba en la cabeza su blanco ecológico, pero desconocía la sorpresa que se escondía tras ese vino. Un monovarietal de listán blanco, de 13% en 2012, serio, recio, estructurado, fresco y raramente terpénico (no suele ser así esa variedad). Pregunté a Fernando y me comentó que la uva pasaba una noche en cámara a 5ºC y que a la mañana siguiente, tras dos horas con las pieles, se prensaba y entraba ya al depósito para la fermentación. ¿Dónde estaba, pues, el secreto de ese listán blanco? En el viñedo me dije, tonto. El secreto de un buen vino siempre está en el viñedo.

A Fernando se le iluminaron los ojos cuando le planteé mi sorpresa ante la calidad especial de esa fruta y, sin más, me dijo que no podía marchar sin ver uno de los viñedos de los que salía la uva de ese vino. Que era algo muy especial y que, además, estaba a 1650 msnm. ¿¡Cómo!? No daba crédito. Recordaba la altura de Barranco Oscuro (sobre los 1300) y de inmediato nos pusimos de acuerdo para la excursión: ¿podía ser que, sin haberlo planeado, estuviera a punto de pisar el viñedo más alto de Europa? Un buen trecho, en 4x4, hasta Vilaflor (ya a 1300 msnm) y 8 km de pista bordeando, por su parte superior, la montaña Colorada (siempre serpenteando por la ladera sur del Teide), nos situaron en los Frontones.  La foto superior no hace justicia a la solemnidad del paraje. Viñedos construidos como pirámides, muros de piedra seca en terrazas eternas, una encima de la otra, hechas por la mano del hombre con la ayuda de animales de carga y de labranza hace más de 50 años. Cada curva de nivel se aprovechó. Cada recodo de barranco se sembró. Y se llegaron a plantar 14 Ha como las que veis en esa foto. Estuvimos paseando casi una hora, la mayor parte del tiempo en silencio. Las parras tienen un porte rastrero, pero da igual porque la uva, por más que toque el suelo, no se contamina de hongo alguno: el sol, el aire, el clima y la tierra lo impiden.

Además de por la poda, la uitis uinifera a esta altura deja, casi, de ser rampante y la madera crece paralela al suelo. La producción, curiosamente, no es baja ni menor: las plantas se sienten a gusto en ese ambiente. El otro secreto está en el grano de la uva. La listán blanco de altura tiene un grano pequeño y ovalado, con un hollejo grueso y pepitas grandes. La pulpa de la uva (para mí) en ese lento proceso de maduración, tiene un contacto tan íntimo con hollejos y pepitas, que sale del grano con la maceración medio hecha. De otra manera no me explico un vino tan eléctrico, tan sápido y tan enérgico. Viene medio hecho de ese viñedo mágico, arrebatado de los pinares hace muchos años. Se ponía el sol y nos regalaba un atardecer homérico allí donde algunos hablarían de lotófagos y otros de atlantes. Saqué mi altímetro y medí: 1649 msnm, y quedaban algunas terrazas bastante por encima de nuestras cabezas. Calculé no menos de 1700 msnm. Quizás sea el viñedo más alto de Europa, en efecto. El detalle no tendría mayor importancia si el vino, como el paisaje del que nace, no tuviera un no sé qué muy especial: como siempre sucede, conocer los detalles de primera mano, pisando el terreno y hablando con las personas, te hace entender y sentir las cosas de otra manera.
Frontos blanco seco ecológico 2012

26 diciembre, 2012

Las palabras justas

Léclapart L'Alchimiste 2008
En el sentido del DRAE, "Exacto, que no tiene en número, peso o medida ni más ni menos que lo que debe tener." ¿Quién puede decidir cuáles y cuántas son las palabras justas, necesarias, medidas en la descripción de un vino? Asisto, perplejo, a una corriente intensa de opinión en los últimos tiempos. Curiosamente, por lo menos para mí, la veo animada sobre todo por profesionales de la prescripción, por gente que recomienda desde la sumillería, qué beber en una mesa o qué comprar en una tienda. Critican el lenguaje demasiado técnico, a ratos críptico, con que se suelen describir los vinos. Y lo hacen desde la perspectiva de que ese lenguaje aleja al consumidor potencial del consumo del vino, le asusta, le intimida.

Yo no creo en ese punto de vista. En primer lugar porque nunca he oído a un consumidor/lector quejándose de falta de entendimiento ni tampoco he leído quejas o críticas razonadas escritas por no profesionales del vino. Perdón, sí las he leído: no citaré nombres o fuentes porque ni me molesté en anotarlos, pero recuerdo la lectura de alguna columna firmada por grandes escritores que no tenían idea de qué estaban hablando, opinadores profesionales que tienen la obligación diaria o semanal de escribir sobre algo. No se pueden permitir el lujo de callar sobre cosas de las que no saben. Sucede en periódicos, en radios, en televisiones. En segundo lugar, no creo en él porque las palabras adecuadas, las necesarias, las decide quien escribe en función de las impresiones y de la información que tiene de un vino. Y cuando las publica, quien decide si funcionan o no, en relación a los parámetros que sea, es el lector, cada lector. Dos acciones, pues, individuales que, sumadas en el universo lingüístico que sea, dan una infinita variedad de posibilidades de acierto y desacierto, tantas que se me hace imposible aceptar una corriente de opinión  que las reduzca o generalice.

Pongo, hoy, los ejemplos de mis vinos de ayer, en la comida de Navidad que es tan importante, para nosotros, como la de hoy, la de Sant Esteve. David Léclapart, L'Alchimiste 2008. De Trépail, pinot noir de premier cru. Sureste de la montaña de Reims, dentro de su parque natural. Léclapart es un hombre sensible, dedicado en cuerpo y alma a sus vinos a través de la biodinámica. Hoy me siento cansado de tanto digerir y mal dormir. Quizás me alargaría en la persona que es también un personaje. Pero elegí su vino para descubrir sensaciones con la escudella de Nadal y la carn d'olla. Funcionó, pero hay cavas y champagnes que funcionan mejor. Incluso si pienso en champañas rosados de pinot noir, el Cuvée Fidèle de Vouette&Sorbée me parece más adecuado para esos platos, menos maduro, más fresco. Es un vino con recuerdo grande de la madera, a ratos incluso parece un vino de Selosse. Arándano rojo, grosella también, aunque en nariz es madura. Cereza recién cogida. Tiene un tanino firme y delicado. Un vino especial en el que la burbuja es mera anécdota. Como champagne rosado, en mi experiencia suena a único, lo cual no es sinónimo de extraordinario. Es un vino de placer, con poder y garra, pero que acapara demasiada atención. Casi para beber solo, aunque su precio es excesivo. Vale menos de lo que cuesta.
Arbossar 2008
Sigo cansado y aunque conozco y sé cómo es Léclapart, conozco mucho mejor a las personas que hicieron este vino en 2008. Terroir al LímitL'Arbossar 2008. No me parece necesario describir su influencia sobre cómo es el vino, pero es evidente para mí que ellos (en esa época Huber, Sadie, Sabater en el campo) hicieron un Arbossar especial ese año. Es un viñedo especial también para la carinyena. Poco habitual que personas en esa época (cepas de más de 80 años) la plantaran con una orientación radicalmente norte y noroeste. Recibe sólo el sol de la tarde en una zona de Torroja, además (justo encima del pueblo), húmeda y con una fuente natural. Año fresco, además, con diferencias térmicas entre el día y la noche menores de lo habitual y buena lluvia en los meses cruciales. El resultado, por poco esperado (las condiciones, en esa zona y en 2008, puede que no fuesen las mejores para la carinyena) es espectacular. Ha integrado ya por completo la madera y ofrece las mejores características de un gran priorat, con aromas sutiles del campo (la vegetación que rodea y puebla ese viñedo, tomillo y orégano, hinojo) y de la fruta (moras en su punto de madurez, ni más ni menos; cerezas). Tiene un plus este vino: es ligero y fresco, tanto en nariz como en boca. Agilidad y frescura le convierten en un vino de gran placer y perfecto acompañante para el pollo relleno de Navidad. Es un vino que vale lo que cuesta.

Equipo Navazos, La Bota de Palo Cortado "bota punta", n.6. Para mí se trataba de otro experimento. Mi última botella del n.6. Sé que no habrá otra (salieron apenas 300 de esa saca de abril de 2007) y a pesar de ello, quiero tomarla con turrones, polvorones y barquillos. Hay frutos secos en ellos, tanto en el vino como en los dulces. Los polvorones, además, vienen de un convento de Morón de la Frontera. Sencillamente: me apetecía empezar en el norte tanto como terminar la comida en el sur.  El vino de esta botella tiene una sutileza y una delicadeza tales que le sobra cualquier palabra. Si encuentran una botella, no dejen pasar la ocasión. Vale mucho más de lo que cuesta. ¿Han sido éstas las palabras justas? ¿Las que cada vino bebido y descrito necesitaba para que se hagan ustedes una idea? No lo sé, por la sencilla razón de que cada uno de ustedes es distinto y va a recibirlas de manera distinta. Sí sé que fueron vinos escogidos con plena conciencia de por qué quería beberlos ayer. Pero han sido descritos tal y como me siento hoy, no ayer...También estoy seguro que si los bebiera pasado mañana, los vinos sabrían distinto y yo los bebería y describiría con matices y datos distintos a como lo he hecho hoy. Las generalizaciones no sirven para nada en la vida. Para los vinos, para beberlos, para hablar de ellos, menos.
La bota de Palo Cortado Bota Punta n.6

25 diciembre, 2012

Navidad sin formato

El Teide desde el Sauzal
Por decir algo. De vuelta de Tenerife y La Palma, confieso que he vivido alguna experiencia vínica intensa, siempre vinculada a personas que sienten las raíces de su tierra y de su territorio, que han convertido en paisaje embotellado. Hoya del Navío, en Tacoronte. Tierra de Frontos, en Abona y más arriba de Vilaflor. Tagalguén, en La Palma, en la Punta de Garafía. Blessed, en Tegueste.  Me han hecho volver a Barcelona con ganas de un reformateo. La habitual trinchera navideña se ha convertido en un valle sin fin, que va desde los 3000 metros a la profundidad del océano. La Navidad es, ahora mismo, un camino que me hace pasar, gozoso, por un cambio radical de botellas. Hay que seguir sintiendo raíces y gente que se asome a la tierra con una sensibilidad especial. Es un buen día para eso. Convirtamos esta Navidad en un día sin formato, démonos vinos que nos suban a lo más alto y nos obliguen a mirar nuestras cosas de otra manera. Para abstraerse, para disfrutar, para reformarse, para un reinicio. David Léclapart, L'Alchimiste 2008, representa la máxima sensibilidad en Champagne. Uno de los rosados más peculiares, pinot noir de Trépail. L'Arbossar 2008, carinyena de un viñedo especial de Torroja, en el que el trabajo de Dominik Huber y Jaume Sabater, devuelve a los Faunos lo que les pertenece. La Bota de Palo Cortado N.6, "bota punta", saca de abril de 2007, de Miguel Gil Luque. Un vino definitivamente cuántico, que trasciende cualquier dimensión conocida y nos arroja a los brazos de la más pura tradición jerezana. Del norte de Reims al sur de Jerez, pasando por Torroja. ¿Objetivo? Una Navidad sin formato. Lo aprendí en Igueste de San Andrés, el último pueblo habitado en la carretera que sale de Santa Cruz hacia el noreste. Allí donde termina la carretera de los vivos, empieza el reino de los muertos. Qué cementerio tan hermoso...allí no termina nada, empieza todo. Ya saben: nos lo escribió James Joyce en Los Dublineses y nos lo enseñó John Huston en su última película. Somos sombras camino de la inmortalidad. No se distraigan: que ustedes la disfruten y la beban bien.
Igueste de San Andrés

23 diciembre, 2012

Tenerife y aledaños

Teide
Esta foto, muy atractiva, de Joselquin, me sirve de "pretexto" para decirles que voy a pasar unos días en la isla, con previsibles excursiones a La Palma y El Hierro. Voy a visitar algunas bodegas que me interesan, descubrir vinos, gentes, reencontrar amigos y comer lo mejor que pueda. No hace falta que les diga que si sale algo realmente interesante, lo compartiré con ustedes, en el blog o unas líneas más abajo, en el tuiter. Ustedes me perdonarán si estoy algo ausente...¡es por una buena causa!

20 diciembre, 2012

C'è sempre un però...

Rosa Cusiné 2009
"Nella vita c'è sempre un però" es una de aquellas sentencias que siempre llevo en la cabeza. La escribió Samuele Bersani, uno de los cantautores italianos que me gustan y escucho desde hace años, en su canción "Il pescatore di asterischi". En la vida siempre hay un pero...es cuestión de saber convivir con ellos. Con los vinos me sucede lo mismo. Vinos que son interesantes, que te dicen algo, que te interesan por lo que sea pero que acaban diciéndote "pero...". Sobre los vinos con "pero" no suelo escribir. En los últimos tiempos, prefiero concentrarme en explicar cosas de lo que más me hace disfrutar. Pero me sabía mal dejar en el tintero a estos dos cavas. Son especiales, representan mucho (sobre todo el Llopart) para las bodegas que los hacen. No los compré, me los regalaron y, a pesar de ello y de que, en consecuencia, rompo mi regla habitual, quiero escribir algo sobre ellos. Con respeto y amabilidad, pero diciendo lo que pienso.

Rosa Cusiné 2009, de Parés Baltà, es un cava especial porque muy pocos habrá que estén hechos con garnacha tinta. El viñedo está muy arriba para lo que es el Penedès (en Pontons, casi a 700 msnm), pero es muy joven todavía (nueve años). Me gustan este tipo de rosados algo tánicos porque se adaptan a no pocas circunstancias de una mesa, desde el aperitivo hasta un buen pollo relleno. Este cava tiene un color cobrizo delicado y elegante, "ramato". Huele a madroño, a fresas del bosque, tiene fuerza y alguien podría, incluso, llamarle telúrico y algo vinoso. Pero...las uvas en 2009 sufrieron mucho, calor tremendo en julio, agosto y septiembre. Y no se trata ya de que lo digan las estadísticas  o la memoria que uno tiene de esa cosecha. Se trata de que la nariz del cava y su boca delatan esa carnosidad, esa falta de frescura, esa calidez y un aroma, a ratos intenso, de  níscalos que no entiendo y que me provocan el "pero...".

Algo parecido me ha pasado con el Gran Reserva Original 1887 Brut Nature de Cava Llopart.   Con probabilidad, este cava todavía es más importante para su bodega porque con él conmemoran el 125 aniversario de la fundación. Un cava especial, pues, y de muy larga crianza (60 meses: cosecha de 2006), hecho con las variedades tradicionales del xarel.lo y la macabeo (pero de cepas de más de 50 años de edad), más un aporte del 50% de montónega (una variedad, en viñedos muy altos, de la parellada).  No entraré en el debate de si la montónega/parellada es más o menos apta para el largo envejecimiento. Los que saben de esto (y no soy yo, por supuesto), dudan. Yo he disfrutado de este cava mucho más a las 24 horas de haber abierto la botella que en las dos inmmediatamente posteriores. La autólisis evidente, que es detalle de nobleza en un cava de larga crianza, mostraba el recuerdo de hierbas medicinales, de madera vieja (vino rancio: sotolon) y de vermú, que no encajaban con la boca fresca y bien estructurada del vino.  Con mucha oxigenación (24 horas) el cava gana en tersura, se muestra más vivo y eléctrico y pierde mucho de ese aroma impropio de un cava. ¿Se trata de la montónega sometida a una larga crianza? No lo sé, no tengo experiencia de este tipo con la uva citada, pero además de recomendar vivamente la decantación, me quedó la misma idea que con Rosa Cusiné 2009: buenos vinos, bien hechos, a ratos incluso con algún detalle grande, pero que se quedan, para mí, en "vinos pero...". 
Llopart Original 1887 GR BN

18 diciembre, 2012

Cal Compte

Creo que merece la pena que lean con atención la carta que Joaquín y Anna, de Cal Compte, han escrito para buscar fondos. No son a cambio de nada, aunque usen la palabra "mecenazgo". Y puede que sirvan, si todo funciona como les deseo, para que una de las casas más hermosas e históricas del Priorat, pueda completar su remodelación. Mircromecenaje_CalCompte

15 diciembre, 2012

Quinta Forca Restaurant

Bolet de botó amb bacallà i escabetx suau de Quintaforca
"Estar un lloc a la quinta forca"  és una expressió que indica que el lloc es troba lluny, que és desavinent arribar-hi. I, a més, que és lloc on hi pengen (a la força) a la forca! L'expressió neix a la Barcelona del segle XIX, ens explicava Huertas Clavería, quan a les quatre forques penjadores que hi havia al Cap i Casal, se n'hi va afegir una cinquena (no donaven l'abast, pobres...), al turó de la Trinitat, molt lluny del centre històric de la ciutat. El restaurant Quinta Forca, no cal dir-ho, no té cap d'aquestes dues condicions: fa anys que no és desavinent arribar-hi (una autopista et deixa a 12 minuts del llogaret de Casafort, a Nulles, Alt Camp, Tarragona) i no hi pengen ningú. Al contrari, en Xavier Fabra acull amb bonhomia i el local és un lloc on hom hi pot restaurar les forces del cos i de l'esperit en condicions òptimes. Agradable, ben vestit, de pedra noble, sense sorolls i al mig de l'Alt Camp, rodejat de vinyes centenàries i de camps i pagesos de totes mides i colors. El mar és a la vora, però fa milers d'anys ho cobria tot, també aquesta terra. La cuina és de gustos senzills, ben delineats i sense equívocs, coccions primmirades i justes, ingredients propers encara que amb vocació de transcendir les molècules elementals. En Xavier és de l'escola d'en François Chartier d'una manera intuitiva i natural. Com cal. I els contrastos i combinacions, fets a base de petits trampolins emocionals i gustatius, els broda.
Algues de l'hort de Quintaforca
Comencem amb una molt gustosa "rillete" de carn de porc i una "quenelle" d'albergínia, lleugerament àcida. Aperitius deliciosos. El Quinta Forca és restaurant de poc ganivet: molta cullera i, si no, dits. Essència en les coccions i petites dosis. Cal dir que no hi ha carta: un menú, que en Xavier canvia cada mes, et dona tots els elements per entendre on ets, en quina època de l'any hi ets  i per a què hi ets. No cal més. Amb els vins passa el mateix. La conversa, un dels forts d'en Xavier (no s'hi ha d'anar amb presses al Quinta Forca!), l'acaba duent cap a la proposta d'un o altre vi. Nosaltres vam començar amb un Sant Roc vi natural, monovarietal de xarel.lo de Bràfim, que és a tocar. No vam tenir sort...un vi que prometia molt, sense sulfits, sense filtrar, fruita bona i natural, va sortir amb un TCA de manual. Li vam donar fins a una hora i mitja  però no es va recuperar. Tenia tremp i fruita de codony verd a la boca, però la bactèria ho va malbaratar tot. El segon vi que vam preveure, en canvi, va sortir rodó. D'en Joan Ramon Escoda, Els Bassots 2010, 13%, és un chenin blanc de certa altura (450 msnm, sobre terreny argilós i calcari) i de molta alçada. Deixant de banda algun màgnum que hem pogut tastar amb en Joan Ramon, aquest 2010 mostra el perfil més Savennières de tots els Bassots que li he begut: l'anyada fresca va fer que la fruita madurés més lentament i es nota al vi. És madur, en boca i en nas. Codony confitat, fonoll silvestre, infusió de timó i sotabosc, aigua fresca i energia en boca. Tancava els ulls i veia La lune...Un gran vi per a tot un àpat. Llàstima que ja en quedi tan poc...
Ou passat per aigua amb cep i cansalada de Quintaforca La croqueta de rostit amb mousse de cigrons va iniciar el festival de petits tastos.  Sabor bàsic, molt especial. Efecte "Ratatouille" immediat. Ja sabeu que no sóc gens aficionat als menús llargs. He de dir que el d'en Xavier va passar com l'aigua del càntir, amb agilitat, lleugera, fresca i a petits glops. El rovelló de botó (foto superior) amb una mica de bacallà  i un escabetx molt suau va ser el primer marimuntanya, essència d'una terra que viu endins però que va néixer sota el mar i que el sent tan proper com el que ensuma (calcari, còdol i fòsil tot plegat). Delicat i molt gustós. Les "algues" de l'hort, el mar de terra endins (foto central) van venir disfressades de fulles de bleda amb fetge de rap, mató de Capafons i llengua de vedella. Sense paraules. Podria viure només amb "platillus" com aquest. L'ostra dolça del delta amb gingebre i wasabi no em va agradar tant: per culpa d'intoxicacions passades, els bivalbs no són el meu fort. Les costelles de conill arrebossades amb xocolata i carabassa em van dur a Chartier i a l'essència d'Amèrica que, des de fa uns segles forma part, també, de la nostra. L'ou passat per aigua amb cansalada i cep...bé, allò de les paraules i una imatge. Mireu la foto i suqueu-hi pa! El trinxat d'espigalls amb arengada no em va emocionar (per l'arengada, tova, no pels espigalls) i, en canvi, la traca final em va desbordar, per senzillesa i gust esclatant: un tast d'arròs amb mucosa, calamar de Tarragona, galera i muselina d'alls i codony.

La única cosa que cal millorar són les postres. En Xavier reconeix que no és cuiner de postres i després d'un desplegament d'imaginació i feinada com el descrit (dos aperitius i deu tastos, sol a la cuina amb només un ajudant), posar-se a fer-ne potser no ve molt de gust. Però les postres industrials no fan pel lloc: la compota de poma reineta sí, era deliciosa; però el coulant de xocolata i el gelat de vainilla (dit amb tot el "carinyu") haurien de desaparèixer per donar entrada al que sigui que, per exemple, tingui avellana o codonys o... Tant li fa si és un pa de pessic (no hi haurà gent a la vora, el seu forner de confiança, que li facin...) o un menjar blanc o una senzilla però imprescindible nyoca o un formatge fresc amb codonyat o... Vam pagar 118€ dues persones i ens va semblar, tot plegat, un preu molt bo per la qualitat, dedicació, intenció, varietat i encert del menú que vam menjar. Del vi, ja no en dic res més...En Joan Ramon Escoda em té el cor robat de fa temps. El millor, amb tot, va ser el tracte amb en Xavier, el coneixement profund que té de la cuina catalana i de la seva realitat (qui fa què i per què i amb què ho fa), les estones, entre servei i servei, que s'asseia a la taula, i la bona xerrada i copes que vam tenir plegats. Dit com a gran elogi, la Quinta Forca no és només un restaurant, és una casa de menjars on la restauració es converteix en un acte integral d'una dimensió antiga, homèrica, noble, sincera i molt vinculada a les persones i al territori, que és el que es menja. Els de la Quinta Forca pintats pel Rafel López-Munné Postscriptum. No em resisteixo a modificar el post original amb un afegitó que parla de la calidesa del lloc i de les persones. La fotografia és del meu amic Rafael López-Monné.

13 diciembre, 2012

Empordà: los hijos del viento

Hoy he pasado un buen rato. Gente con talento al servicio de una buena idea. Isaki Lacuesta y la DO Empordà. Un soplo de aire fresco, de innovación, de mezcla de lenguajes visuales al servicio de una idea que corre libre por el Empordà desde hace unos 2600 años: ¿por qué rendirse a la muerte? Se pregunta Khayyam y, antes, se preguntaron Epicuro y Horacio. Bebe vino, el vino es la vida eterna. Los vinos del Empordà, hijos de Baco y Éolo, cabalgan de nuevo sobre la olas de su mar. Puede que Afrodita naciera en Chipre, pero algunas de sus hijas juegan en el Golfo de Roses desde hace miles de años...lo sé. Los vinos del Empordà, hijos del viento, sembrados por Baco y recogidos por sus jóvenes seguidores, cabalgan de nuevo. Juventud sobre viejos viñedos. Tradición sobre inquietud. Sabiduría y ganas de aprender. Paisaje y territorio. Grandes cosas han pasado y siguen pasando en el Empordà. Y esto no ha hecho más que empezar. Estén atentos a su diversidad de terruños, a la orientanción de sus viñedos, al juego que tienen sus variedades más características.  A la gente de toda la vida que sigue haciendo grandes vinos y a los recién llegados que aprenden rápido y bien. Viento y mar. Fermentación divina. Vida. Hijos de Baco y Éolo. Nunca marcharon.

10 diciembre, 2012

Lecciones de la historia: Cartoixa Scala Dei

Vertical Cartoixa Scala Dei La semana pasada tuve la fortuna de asistir a un acontecimiento histórico. Espero ser capaz de explicarme para que nadie me acuse de "exagerado" o "hiperbólico"... adjetivos, que, por otra parte, con frecuencia merezco. Moritz Bar à Vins tiene vocación de trascender la copa de vino o el mero bocado. Así lo manifestó Xavier Ayala, su jefe sumiller, en la presentación de la cata vertical del Cartoixa Scala Dei de Cellers de Scala Dei. Ni más ni menos: debutar en actividades de cata comentada con un acontecimiento así, es entrar, directamente, en la Champions. Así lo sentí yo como amante de los vinos de la comarca del Priorat , y de las DOQ Priorat y DO Montsant. Así lo dispuso Xavier porque Ricard Rofes, enólogo de la bodega y estudioso de las tradiciones de la comarca, hacía mucho tiempo que tenía en la cabeza esta cata. Le hacía especial ilusión y necesitaba a alguien que le escuchara. Y unos cuantos cómplices, por supuesto. Todos nos encontramos a las 10 en punto de la mañana de un fresco, soleado y adecuado día (por la luna y esas cosas que ya no cuento pero en las que Ricard, como yo, cree a pies juntillas).

La DO se fundó en julio de 1954 pero las primeras botellas que salieron al mercado con etiqueta y sello fueron, antes que las de Masia Barril, las del Cartoixa Scala Dei. La primera, en 1974. Y la cata nos proporcionaba la oportunidad (para mí, única) de probar en una sola sentada, 1974, 1975 y 1976 (diez botellas quedan en bodega). No por azares de añada, claro. Ahora me explico. Un segundo grupo lo formaban las botellas de 1978 (eran las últimas botellas de la bodega), 1982 y 1991. Y un tercer grupo que, aunque no lo parezca, estaba íntimamente vinculado a los dos anteriores, contenía las garnachas de finca 2010, de los viñedos Artigots, Sant Antoni y La Creueta (éstas tres, todavía a unos meses vista de salir al mercado). Interesantes, pero a otro nivel discursivo, quedaron las botellas de 2006, 2007 y 2008. Aunque la bodega no conserva documentación escrita de cómo se vinificaron las primeras añadas, Ricard explicó que en las escrituras de fundación de la empresa, consta que el enólogo de la época, Jaume Mussons, aportó a la sociedad dos depósitos de madera de 25 mil L. Unamos a esto que la uva entraba entera a la bodega, que se piaba entera y que, con toda probabilidad, la vinificación se hacía con el raspón, a temperatura ambiente la maceración y en depósitos de cemento abiertos. Ricard Rofes en pleno trabajo El sistema empezó a cambiar a finales de los 70, primeros 80, con la llegada de la influencia bordelesa a la DO, que no sólo afectó por la presencia de nuevas variedades de uva (cabernet sauvignon y merlot), sino también por el sistema de vinificación: despalillado de la uva, vinificación de la garnacha y la carinyena, ya con aportes de CS, sin raspón, primeros inox y temperaturas controladas, maceraciones con sombrero, madera francesa nueva de 225L. Digamos que en la idea que me hice a partir de lo que comentaba Ricard, 74-75-76 representarían el sistema de vinificación tradicional del Priorat, 78 estaría en la frontera, y 82 y 91 entrarían, con claridad, en un nuevo estilo de hacer vino. 2010, ya bajo su completa responsabilidad como enólogo, representa un ejercicio de memoria histórica: las tres fincas aportan la garnacha que ya se encontraba (junto con la carinyena de otras partidas, pero la garnacha era muy mayoritaria en esto primeros años, cercana al 90%) en los vinos de los años 74-75-76. Las mismas fincas, la misma garnacha que también está, ya en menor cantidad, en 78-82-91.  Y Ricard quiso hacer tres vinificaciones distintas, a partir de tres terrenos distintos, con tres maneras distintas de entender el vino.

Artigots, sobre los 500 msnm, exposición NE, 0,2 Ha, en suelo de canto rodado, calcáreo, descomposición del Montsant, con un 40% de raspón, madera vieja de 225L y fermentado con las levaduras del viñedo y de la bodega. Sant Antoni es como un teatro griego orientado al S, con exposiciones también al E y al O, suelo arcilloso, 1,5 Ha, 600 msnm, 80% de raspón y botas de 500L de segundo vino. La Creueta, 400 msnm, exposición a E, 0,8 Ha, en llicorella compacta, sin raspón y en dos botas de 500L, una nueva, otra de segundo año. ¡Empezamos a beber! El trabajo de Ricard en la apertura de las botellas había sido perfecto y delicado, y sólo 78 se le había resistido. Del primer grupo, 74-75-76, a primer golpe de nariz, 74 suena ya en un momento final de evolución. No está muerto, pero he bebido alguna botella mejor que ésta. 75 muestra, increíble, taninos de la madera todavía por pulir, está muy vivo y evolucionando. 76 emociona directamente, muestra una fruta tersa e intensa y una marcha que impresiona. 74, si me permiten, es el más "riojano" de los tres, el más fino y clásico, el más "lopezherediano" de todos. 75 es la discreción y la elegancia. 76 tiene un volumen grande en boca y mucha fruta fresca, con una garnacha que domina por entero. La mezcla de uvas procedentes de suelo de llicorella (que le da punch al vino) y de suelo de arcilla (que aporta frescor) es notable y muy bien conseguida. El PH ronda  los 3,30-3,35 y el alcohol, 14,5%, aunque la etiqueta no lo declara. Garnatxes de finca 2010 Cellers Scala Dei El paso intermedio, quizás el más discreto, es imprescindible para entender esta pequeña gran lección de historia que me están dando Cellers de Scala Dei y Ricard Rofes. 78 salió con la volátil más alta que las tres añadas anteriores. 82, todavía más y 91 salió directamente con alguna contaminación bacteriana (TBA). ¿Casualidad? No lo sé...pero este segundo grupo estuvo bastante más flojo que el primero. ¿Qué les distingue? La garnacha, protagonista de estos vinos, vinificada tradicionalmente, con raspón y maderas grandes, sobrevive mucho mejor que una garnacha vinificada a la bordelesa moderna (antes, en Burdeos, las cosas se hacían de otra manera, también lo tengo claro...), con despalillado, temperaturas controladas, inox y barricas de 225L. 78 se recupera y acaba sacando la columna central de la fruta y bonitos terciarios de la madera, chocolate fondant. Un poco de anís estrellado el 82. 91 no se puede recuperar de su bacteria. Pasamos al tercer grupo de botellas, las garnachas de finca 2010. No tenemos datos estadísticos fiables de 74-75-76, pero sí se puede decir que 76, en bodega, fue un año con entrada de gran producción, con más de 100 mil botellas. De ello se deduce que, además de estos pequeños viñedos (que dan para muy pocas botellas), las grandes  fincas dieron mucha fruta, y fresca. Ese estilo de vino, sin duda, une al 76 con 2010, un año del que sabemos todo, con una media de lluvia muy alta (la que más, tras 2008) y con otra media, la de temperatura total y la de diferencia día-noche, mucho más fresca y corta que en años anteriores y posteriores.

A copa parada, los tres viñedos muestran algunas características comunes: una fragancia grande, frambuesa fresca y penetrante, agua fresca, ligereza, orégano, tomillo. Entran en boca como un pequeño estilete que acaba explotando en el cerebro: ¡es el sotobosque, tonto! De los tres viñedos, a mí me sobrecoge Sant Antoni. Creueta es el más prioratino, donde la llicorella penetra mejor. Pero a mí me sobrecoge Sant Antoni. Huele a buqué "garni" y tiene todas las cualidades de sus uvas. Se compensan, gracias a la situación del viñedo, de una forma natural. Sant Antoni, sobre todo, lleva directo a 1976, que al cabo de dos horas sigue dando muestras de frescor (infusión de corteza de naranja) y vivacidad. Tienen la misma fruta, del mismo viñedo, han pasado por sistemas de vinificación parecidos y muestran resultados similares. Con 36 años de diferencia...De las tres fincas de garnacha que Ricard Rofes ha vinificado y embotellado por separado, Sant Antoni es la que vuelve, de forma más directa, a la tradición del Priorat. Dos pasos atrás para acabar dando un paso adelante. Esa es la lección que he aprendido. La garnacha, mayoritaria en 74-76 y, claro, en 2010, se vinificaba con raspón en depósitos de cemento abiertos porque este tipo de uva es rica en antocianos pero no en taninos. Los taninos se los aportaba el raspón, no las grandes maderas. Por otra parte, las barricas de 225L (82-91) hacen que la garnacha evolucione  con demasiada rapidez, mientras que las maderas mayores permiten que las cadenas de polimeros sean más largas y el vino sobreviva más años y en mejores condiciones. Los tres vinos del 2010 me gustan, pero el de Sant Antoni es el que más me acerca a aquello que la garnacha recibía en 1974-1976, cuando els Cellers de Scala Dei empezaron a embotellar. Y creo que es un camino muy prometedor. Pequeñas lecciones de la historia...

07 diciembre, 2012

III Ranking de vinos de menos de 10€

Mileurista Gourmet me lo pone fácil hoy. Los comentarios a los vinos que están entre los diez primeros de su III Ranking de vinos españoles por debajo de 10€ son suyos. Los resultados son responsabilidad de todos los que ayudamos, participando en una rigurosa y bien montada cata a ciegas de todas las botellas mandadas. Con sinceridad, creo que afinamos como pocas veces. La felicidad, por ahora, es de los que conocemos estos vinos. Pero os animo a que, tan pronto como podáis, sea tambiñen vuestra. Buscad estas botellas y sabréis lo que es bueno. Tengo recuerdo bueno de casi todas ellas (tampoco tomé tantas notas...), pero vaya, me hace especial ilusión que estén ahí arriba las botellas de Sebio, de Lagar de Costa, de A Pedreira, de Algueira y de Albamar.  Los vinos que hacen, además, Sebio, Rodri, Rafa y Xurxo, son vinos de amigos. Mi felicidad es, pues, completa. Esta noche abro algo a la altura de las circunstancias, vamos. Y ustedes, ¡que disfruten del listado!

Número 10: Tilenus Roble - Estay Prieto Picudo
Por primera vez en la historia de este concurso, dos vinos se disputan el décimo puesto con identidad exacta de puntuación. No era justo descartar a ninguno de ellos, así que compartirán el galardón.
Uvas distintas, diferentes bodegas y elaboraciones, pero pocos kilómetros las separan en ese paraíso vinícola en el que se empieza a convertir la tierra de León. Por un lado en forma de la uva reina autóctona, encarnada en Tilenus Roble 2008 de Bodegas Estefanía, una versión sutil y sosegada de la mencía, sabrosa y con enjundia. Por otro lado con uno de los valores en alza que muchos productores empiezan a dignificar, y con éxito, por cierto. La uva prieto picudo saca su vertiente más directa, precisa y frutal en este Estay 2010 de Dominio Dos Tares. Dos joyitas que irán de miedo con el clásico Botillo o para los que en Navidad acostumbren a darle al asado.
Número 9: Líbido by DSG
Ya en solitario, la historia va de garnacha. La uva de moda este año que nos ha encandilado a todos, incluido al nuevo fichaje de Parker. En Navarra saben mucho de esta uva, a la que nunca renunciaron, y cuando tipos como David Sampedro, capaz de interpretar la Rioja más fresca, se hacen con viñas viejas de montaña, el resultado sólo puede ser óptimo.  Líbido 2010 es un vino complejo, especiado, sutil y sugerente, muy terso en boca y nada empalagoso. Una garnacha muy francesa. Si en Navidad son de cordero, este es su vino.
Número 8:  The Flower and The Bee Blanco
No podía faltar la nueva cara de Ribeiro, comprometida con lo autóctono y con el trabajo de viña, pero con una imagen moderna. Atrás quedaron los terribles vinos de cunca a base de tristes palominos. En The Flower and The Bee 2011 de Coto de Gomariz, se nota la mano de Xosé Lois Sebio que precisamente consiste en dejar expresarse a la viña, resultado: treixadura y elegancia. Un vino aromático pero sin excesos, carnoso y con sensaciones grasas, fruto de una añada cálida, pero con acidez, fuste y frescura de sobra para hacer un vino equilibrado, directo, sabroso y accesible para todos. Pónganlo en la mesa de los aperitivos y ya verán como no llega ni a la segunda tosta de salmón. Sobre todo si uno anda cerca.
Número 7: Lagar de Costa
El único vino que repite del año pasado y, además, escala un puesto. Toda una lección de buen criterio, serenidad y de qué hacer con una buena finca de albariño sin estridencias. Lagar de Costa 2011 es el equilibrio de un blanco fresco pero amable que dificilmente disgustará a nadie. Perfecto si en su mesa navideña tienen cabida los bivalvos. Si no, también.
Número 6: Borsao Selección Joven
Otra vez garnacha, aunque esta vez de Campo de Borja, y con un vino que, por cierto, re-aparece tras su incursión en el primer ranking. Si antes hablábamos de la garnacha sutil y afrancesada, aquí tenemos la más frutal y rompedora de estilo australiano. Borsao Selección Joven 2011 ofrece moras y demás bayas que puedan imaginar, con ese punto varietal, de bizcocho borracho pero sin empalagar. De trago largo. Irá de miedo con el capón, pero tampoco teman reservar el último trago para los postres. Mojen en él una marquesa, y luego me cuentan.
Número 5: Pago de Valdoneje
Volvemos al Bierzo de la mano de Bodegas Valtuille cuyo vino, 100% mencía ,Pago de Valdoneje hizo levantar la vista a la mayor parte de los catadores. "Terroir", "mineralidad" y un "punto salvaje", fueron algunos de los comentarios que resumieron sobre todo su espectacular boca. Poco más que añadir, salvo que si en su mesa la caza hace acto de presencia en cualquier modalidad, este es su vino.
Número 4: Finca A Pedreira
La revelación de la jornada, un pequeñísimo proyecto, fruto de la tradición elaboradora de una familia. Apenas unas pocas botellas para cubrir el mercado local, una deliciosa finca de albariño viejo y unos jóvenes herederos con una dirección clara, la de los vinos de terroir que su amigo y mentor, Rodrigo Méndez, lleva a cabo. Su nombre, Finca a Pedreira 2011, y su sino - excepcionalmente definido a ciegas por Xoán Cannas en sus hojas de cata- "la perfección de la imperfección". Vibrante, sabroso, eléctrico. Albariño sin paños calientes. Hagan la prueba de maridar este vino con un cochinillo al horno, y luego me cuentan.
Número 3: El Carro de Viñedos Culturales
Sin duda la sorpresa y el deleite de los amantes de lo natural, lo irreverente, lo gamberro que demuestra la independencia de este Ranking, por ser lo contrario a lo homogéneo, sin necesidad de exuberancias. Un vino que demuestra la filosofía de su autor, Rafa Bernabé y sus Viñedos Culturales que, en resumen, reza un canto a la tierra y a la viña: "Dame y te devolveré". Dudo que nunca un moscatel de alejandría haya hecho tan evidente el terroir como este El Carro 2011. Desde la sequedad y la frescura que aporta su sensacional acidez, muestra la salinidad y el descaro del mediterráneo. Seco, voluminoso, grueso e interminable en boca. Si este es el vino de su cena, no tenga problema en servirlo desde el canapé hasta la última peladilla. Una pasada.
Número 2: Algueira Tinto Joven
Vuelve la mencía, esta vez desde la cara jovial, directa y sin corsé que sólo puede ofrecer la Ribeira Sacra. Con el oficio de uno de los productores de más calidad de grandes tintos de guarda en la zona, y de todo el país; antes o después el vino joven tenía que dejar de ser una asignatura pendiente. Algueira lo hace como todo, por la puerta grande, colándose como segundo en la cata con Algueira Joven 2011 un poema varietal de fruta que no dejó indiferente a nadie en la cata. Sírvalo con los aperitivos y verá como el gran reserva que tenía preparado se queda sin abrir.
Número 1: Albamar
El ganador de la Edición 2012, una lección para todos los productores de grandes blancos de este país, fruto de una finca de ensueño donde el río Umia se hace mar, y del trabajo de un tipo excepcional, Xurxo Alba, que aúna juventud, trabajo, porosidad, inquietud y constancia suficientes como para acabar siendo un gran viñerón que nos enorgullecemos de presentar. Sus vinos, en constante crecimiento, son un resumen de todo eso y Albamar 2011 es la culminación que ratifica la seriedad del proyecto. El azar quiso que este año no hiciera maloláctica y nos enseñara con precisión lo más auténtico que el albariño sin subterfugios puede dar de sí. Un blanco fiel a su zona, aromático sin excesos, crujiente y colorido, sabroso con peso de fruta, mineral, con gran músculo y, sobre todo, de trago largo. Delicioso pese a que todavía no ha dado lo mejor de sí.

05 diciembre, 2012

110 x 14: 2' para una digresión

110x14
De echo, menos de dos minutos. Es lo que la gente, de promedio, está en este cuaderno para leer mis notas.  Aeropuerto de Vigo. 24 horas sin móvil. 24 horas en mi vida sin móvil. Murió ayer en el furancho de los padres de Xurxo Alba (Bodegas Albamar, en Cambados), tras el impacto oloroso y sápido del tinto de Barrantes que fabrican por allí. Antes habíamos probado sus grandes y, quizás, poco valorados fuera de Galicia, albariños, tan cercanos al mar. Su vino de "fangos", probado del inox y su vino con lías y bâtonnage diario me parecen grandes. Siempre con maloláctica, porque arranca sola, en diciembre, con un frío de mil demonios y para desesperación de Sebio, que no puede con la suya. Es lo que dice Xurxo: las bacterias son muy caprichosas...

¿Toda? Sí, toda. Toda la terminal de salidas del aeropuerto de Vigo para mí solo durante 3/4 de hora. Cuento 110 pasos de largo x 14 de ancho. Casi un campo de futbol. He empezado a andar como los Monty Python en su desternillante Ministry of silly walks. Innovando, por supuesto. He leído como un poseso El Enigma de Jan Morris...qué mujer, que anduvo en cuerpo de hombre, tan extraordinaria. También he leído periódicos. He saboreado la puesta de sol. He mirado varias veces como un imbécil la pantalla del móvil muerto. Ayer, cuando fallecía, ahogándose en un capazo lleno de agua fresca y botellas de Albamar 2011, intenté hacerle el boca a boca. nada. Sebio, atento al problema, aconsejó un "baño" alternativo de arroz. Esta mañana, otro vistazo...Nada. Dejé de pensar en él hasta que quise retransmitir en directo la experiencia extraordinaria de mi primer 110 x 14 en soledad. Me quedé como imbécil por segunda vez. Basta. Llevo mi cámara y saco alguna foto. ¿Puedo? Saco mi libreta  y tomo notas. ¿Debo? Miro arriba y abajo y leo la pantalla de vuelos del día, que muere a las 23:30, Vigo-Valencia. Al cabo de un rato, todo se "anima" gracias a los primeros vuelos de la mañana. La pantalla se llena de madrides y yo pienso. ¿Dónde está la relación entre Galicia y Catalunya? En el aeropuerto de Vigo, no. Un solo vuelo en toda la tarde.

19:00. Acaba de aterrizar un avión. De Madrid. Frenesí en la pista. Dos coches le salen al paso. Recuerdo ahora los vinos pasados durante estos dos días. Galicia siempre es intensa para mí, sobre todo cuando ando entre Rías Baixas y Ribeiro: celtiñas y viñerons, mezcla estupenda. Creo que uno de los mejores fue, esta vez, el chardonnay de Les Gravières 2010 de los Tissot (Jura). Más de 100 vinos catados en la III Edición del Ránking del Mileurista Gourmet, Vinos por debajo de los 10 €. Encías y labios astillados. De 10 a 15:15, con dos pausas de 10'. Es aleatorio por completo (sólo quien quiere manda botellas, claro), pero los blancos, mayoría de 2011 y gallegos, me han decepcionado más que el año pasado. Burbujas y rosados, casi ninguno y con un nivel general bajo. Muchos tintos anodinos. Me quedo con lo dicho a la espera, por supuesto, de lo que salga en el ránking, también con mis puntuaciones. Y con los albariños de Alberto Nanclares (Dandelión 2011); la minicata excepcional que nos hizo Eulogio Zárate en su casa (Palomar 2003, Tras da viña 2004 y Zárate 2005: qué lección sobre la fresca longevidad de los albariños en relación con su vinificación) y todo lo probado, que fue todo lo que había, en las bodegas Albamar, con Xurxo Alba Padín: gran fruta, permanente aprendizaje y renovada expectación por lo que salga en este 2012 en la desembocadura del Umia y en O Salnés. Puede que sea menos que en 2011, pero será grande.

El vuelo recién aterrizado devuelve al personal a tierra. Pasan todos ante mí. 24 de 79 pasajeros han salido utilizando un móvil. Yo ya no he mirado el mío, aunque he pensado en él. ¿Vida nueva? Pienso de nuevo en Jan Morris y en su buen amigo Pady Fermor. Un tiempo para callar. El silencio de los monasterios benedictinos...Atreveos a pasar un día de vuestra vida sin el móvil (sobre todo, si es un smartphone... en realidad, lo que menos hacía con él era hablar). Puede que algo cambie en vuestro interior. Vuelve a mí, con fuerza, la empanada del nuevo Bagos y su merluza al punto absoluto. Qué vida. Y por si fuera poco, me voy ya con el mapa completo de lo que me falta por conocer a fondo en estas tierras. Tengo ya mi lista. La viticultura que más me interesa con los vinos de la gente que más me gusta. Cuando vuelva, hablaremos de regresión.
Actividad Postscriptum. Si les apetece, pueden leer el desenlace de la historia en un pequeño relato aquí y en los tuits anteriores (1 a 25).

03 diciembre, 2012

Camí de Cormes Samsó 2007

Vins de Catalunya había llamado la atención ya sobre la bodega Roig-Parals de Mollet de Perelada (DO Empordà). Y sobre este vino, en particular, aunque de la añada 2006. Ando últimamente enfrascado en cariñenas monovarietales que me siguen sorprendiendo y agradando. He vuelto a probar, claro, la fruta y el vino excepcionales de Mans de Samsó 2009 y 2010, de las Vinyes d'en Gabriel, en Darmós (DO Montsant, en los límites de la DO). Y me he alegrado de que Ferrer Bobet Selecció Especial 2009 (95%) esté a la altura de lo que muchos esperábamos de él y de la gente que lo hace. Un gran vino de la DOQ Priorat. Como lo será otra impresionante cariñena del centro geológico de la zona (Poboleda hacia Escaladei), de otro viñedo casi centenario, orientado al este. Todavía no ha salido al mercado pero cuando lo haga, dará que hablar.

Como lo hará también la que hace otro amigo en las alturas de Siurana que dominan la comarca desde el este pero mirando al oeste. Del sur de Catalunya al norte, al Empordà. Y ya no hablo de otros vinos interesantes, pero que suelen tener un tope en el 90% de cariñena en sus cupajes. Los extremos se tocan, en la calidad de esta uva. Por lo que llevo bebido y leído, sin duda una de las que más destaca es este Camí de Cormes, en este caso añada 2007. El celler Roig-Parals lleva cuatro generaciones de trabajo en Mollet de Perelada, aunque la bodega sea joven, y sus cepas más antiguas, de samsó (un nombre habitual en el Empordà, junto a los catalanes carinyena, caranyana, caranyena, crusilló, cruixet, cruixent y etc., en el resto del territorio) las trajeron miembros de la familia Roig del Rosellón francés. En 1890 plantaron las primeras cepas en el viñedo que lleva el nombre del vino, al borde del camino que lleva de Mollet al collado de Banyuls, 50 metros snm, dirección oeste-norteste. El resto de cepas es de 1900... Sobre suelo de arena (mayoritaria) y algo de limo y arcilla, la samsó disfruta de las brisas vespertinas del mar cercano, tanto como de la tramontana.
 Camí de Cormes 2007
Este 2007 fue vendimiado entre la última semana de septiembre y la primera de octubre. La uva reposó 24 horas en frío, fue desraspada por completo e hizo una maceración prefermentativa de 48 horas a 10ºC. La maceración fermentativa, con las pieles, duró 25 dias, controlada entre 24 y 26ºC. El vino se crió durante un año en botas de roble francés de 400 y 500 litros. Y reposó en bodega hasta su embotellado en marzo de 2009. 15% que conviene airear y, casi (a la vista de la experiencia), jarrear media hora antes de beberlo. La primera nariz, en efecto, muestra un vino cerrado y el primer tacto en boca es el de un tanino rústico, que se redondea y agiliza con rapidez, tras la oxigenación. El vino cambia realmente a mejor en sólo media hora. El alcohol no pesa nada en el paladar, ni se nota. Es un vino fresco, con trazos casi cítricos de piel de naranja macerada. Agilidad impresionante en boca. Ciruela madura. Frambuesa. Humus y tierra húmeda. Acebo. Naranja sanguina. Lágrima intensa y persistente en copa. Vegetal noble: brezo. Es una samsó realmente muy notable que mejorará no poco en botella y que, cara a los fríos del próximo invierno, promete horas de felicidad.

Compré el vino en una nueva tienda de mi barrio, Di-Ví Muntaner, que se ha liberado del peso de una franquicia y empieza a volar sola, con mucha ilusión y vinos interesantes. Hay que apoyar este tipo de iniciativas. ¡Hay que comprar y dejarse aconsejar también en el barrio!