30 septiembre, 2012

Wine&Culinary International Forum

Wine&Culinary International Forum
Estos días ando implicado a fondo en el Wine&Culinary International Forum, una ágora de formato conocido, promovida y patrocinada por Torres, que reune por primera vez en Barcelona a algunas de las personas que más saben en el mundo sobre el tránsito de emociones y aromas entre las cocinas y las bodegas. Verán ustedes, por el programa, que la inmersión en las ponencias y los debates que generen merece la pena. Estoy seguro de que voy a conocer a gente interesante y voy a aprender mucho. Serán, por lo demás, días en que mi actividad se va a centrar en el microblogging. Espero tener tiempo y capacidad para ir publicando fogonazos de las sesiones, extractos de comentarios, impresiones de comidas y vinos que probemos, que irán apareciendo en Twitter (@blogdevinis) y, también, a los pies de este post.

Hoy es el día clave, el del Forum y me levanto muy temprano. Soy cartujano en estos menesteres. Maitines. Reflexión. Lectura. Respiración. Conciencia de qué hay que hacer y de las limitaciones que tengo. Pensar en la gente que estará contigo. Ayudarles. Vamos a presentar todo con Juanma Bellver, que tiene mucha experiencia en este tipo de actos. Será divertido pero exigente. Hay que estar a la altura de los organizadores (Torres y Mahala), de los invitados (ya habrán visto la lista imponente de personas que intervienen): habrá mucha energía, potencia e inteligencia en la sala. Hay que saber manejar. Ayer, cena de recepción en el Palauet Albèniz. Carles Pellicer en la cocina, el Tinent d'Alcalde Forns como anfitrión y el señor Torres como estandarte de la organización. La parte más oscura de Barcelona en uno de los lugares más brillantes de la ciudad: día de lluvia intensa, cae la noche, la luna sigue creciendo pero Montjuïc, con lluvia y humedad, no acoge con cariño. Se muestra cerrado y hostil. A pesar de eso, los invitados superan la situación ambiental y Pellicer ofrece algunos apuntes de interés: un ajoblanco de ensueño, un bocado de tortilla con huevo frito, un sablon con crema de limón (delicioso). Torres Milmanda 2008 apunta maneras y grandes alegrías en unos años. Gran Reserva Real 2003: el vino de la noche. Tuve que contenerme. ¡Seguimos! Pero ya en el Twitter y cuando sea posible.
Logo Torres

28 septiembre, 2012

Sobran las palabras: arroz con paloma torcaz

Arroz de paloma torcaz en Monvínic Inauguro una nueva sección en este cuaderno. Sobran las palabras. Cuando un plato y su combinación con un vino me impresionen de veras y haya sido capaz de sacar una foto que sea digna, publicaré esa foto y añadiré un breve comentario de lo que más me ha conmovido de la receta y del vino. Debuta en la sección un arroz con paloma torcaz que nos preparó Sergi de Meià en Monvínic, poco antes del inicio del otoño pero con todos los sabores de la estación concentrados en él. La presa procedía de Hostalets de Balenyà y la decisión sobre cómo comerla fue tomada dos minutos después de entrar. El resultado, conmovedor.

Un plato esencial, mínimo, profundo. Un arroz al punto con una carne intensa y de gusto concentrado, reposada, exuberante, con los aromas del monte y del bosque. Un golpe para los sentidos esa cucharada con algo de caldo (el sofrito, con tomate, cebolla, los menudillos de la presa), arroz y un pellizco de sal sobre la carne. Un empujón hacia el aire abierto cercano al bosque que tanto gusta a estas palomas. Aleteo sutil y poderoso al mismo tiempo, que invade todos tus sentidos. El vino lo puso una de mis cooperativas de cabecera, que da alegrías con frecuencia: Produttori del Barbaresco, con su Barbaresco DOCG 2006. Me sigue emocionando esta democratización del buen hacer vínico y la calidad piemontesa en una zona, Barbaresco, que suele hacer pagar mucho por sus grandes vinos. Este no es un Riserva de la casa, cierto, pero 2006 se puede beber ya con gran placer, ofrece una nebbiolo preciosa, todavía salvaje y con aroma a hollejos en nariz, pero con una boca de taninos medidos, secos pero suaves, y muy persistentes. Fue un vino que estuvo, sin más, a  la gran altura del hermoso, casi improvisado, arroz de Sergi.

26 septiembre, 2012

Joc de copes

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Soy un friki del vidrio en el servicio del vino  (DRAE, avance de la 23 edición, en las tres acepciones que la que Fija acepta) y estoy firmemente convencido de que el material, la forma y la fabricación de copas y decantadores modifica la percepción del vino que tomamos o servimos con ellas. Lo he podido experimentar muchas veces, tanto en positivo como en negativo. Puedo admitir, incluso me puede hacer sonreir, que una marca decida hacer un guiño al consumo popular del vino proponiendo en su establecimiento el porrón como decantador "avant-la-lettre". Pero si me ponen un vino que necesita de veras decantación en un porrón, yo me levanto y me voy. Me gustan las formas adecuadas, me gusta que alguien se pase días, semanas, meses experimentando y probando cómo beber mejor un priorat, un burdeos, un mosela o un cornàs. Me gusta que un industrial trabaje con esa persona y sean capaces de llevar a la fábrica esas ideas. Me gusta comprar todo tipo de copas y de decantadores y hacer experimentos/experiencias para sacar mis propias conclusiones. Me gusta la elegancia de los decantadores y, en la medida de lo posible, me gusta que cada vino tenga su mejor copa y que cada copa encuentre su vino. De veras: aunque no los usara (que no es el caso), soy capaz de pasar horas mirando copas y decantadores en una tienda especializada. Si en vinos, soy un "geek", en vidrio (y otros materiales) soy un friki.

Sentada la afirmación y asumida la patología (lo que acabo de ahorrar en médicos...) , todo esto...¿a cuento de qué viene?  Muy sencillo: mi revista de cabecera en temas de gastronomía catalana, Cuina (no, no me pagan por escribir esto, más bien pago yo que, con mucho gusto y provecho, estoy suscrito desde el número 1) propone para el próximo día 4 de octubre en un céntrico local de Barcelona, un "Joc de les copes". En colaboración con Matamala, Riedel y Vila, la revista va a demostrar de forma empírica cómo la elección de una copa u otra modifica y mejora la percepción del vino que bebes en ella. No se trata de una convocatoria de frikis, conste, porque nosotros ya estamos convencidos. Se trata de una convocatoria abierta a cualquier curioso que se sienta un poco Santo Tomás, como pensando "estos, claro, frikis, qué tonterías dicen y hacen con las copas de vino". Vengan (yo, aunque sea de los que ya puso el dedo en la llaga, estaré), experimenten y convénzanse. Creo que lo pasaremos en grande y, además, lo haremos con vinos (y sus hacedores) que forman parte de mi cabecera de imprescindibles: Alemany-Corrió, Pardas, Colet y Lustau. Ahí es nada...

23 septiembre, 2012

Ribeira Sacra, Lalama 2008

Lalama 2008 Conozco esta bodega aunque no la haya pisado nunca. En mi último viaje a Ribeira Sacra estuve cerca, pero no llegué a la zona de Quiroga-Bibei, en los márgenes de este río. Es tierra que recibe menos lluvia que los viñedos del Sil y más cálida, también. En sus suelos domina la pizarra, aunque su composición es muy variada. Es una zona de la Ribeira Sacra, me atrevo a decir, que quizás mira más al Bierzo que las restantes, tanto por la orientación de muchos de sus viñedos (hacia el este, aunque las uvas de Lalama miran más al oeste) como por la variedad tinta dominante, la mencía. En cualquier caso, su influencia sigue siendo la atlántica y la mayor parte de sus viñedos se encuentran a una respetable altura sobre el nivel del mar (hasta los 700 m). Dominio do Bibei, lo confieso, me atraía tanto como no terminaban de convencerme sus vinos. Me interesaba el trabajo que hacían, bebía alguna de sus botellas (empezó su actividad en 2002, iniciativa brillante de Javier Domínguez), seguía esa primera excursión "fuori mura" de René Barbier (hijo y padre) y Sara Pérez (madre), intuía potencialidades grandes tanto en las uvas tintas (algunas plantas de más de 60 años), mencía, mouratón, brancellao, garnacha tintorera, que van a Lalama y Lacima; como en las blancas, godello, albariño, dona blanca, que van a Lapola y Lapena.

Me gustaban esas ganas de usar lo menos posible (vaya, hasta donde yo sé, ¡no lo usan!) el acero inoxidable (que, se mire como se mire, es el material menos natural en una bodega), a cambio de favorecer los fudres usados de distintas medidas, demi-huids, tanques de cemento y barricas siempre usadas (incluso a las nuevas les dan un paso de vino). Pero quizás no me convencía (a mi nariz y a mi paladar, vamos) esos 20 meses de crianza del Lalama con sus lías, en barricas de 300L y en fudres de 45Hl. Pensaba "serán las lías..." y "hay que tener más paciencia con estos vinos y darles más años de botella".  El vino no se filtra ni se estabiliza y la apuesta de la bodega es que, tras el embotellado, permanece en la casa otro año y medio. Hasta que llegué a este 2008... La bodega no da información de su cosecha pero en la DO se analiza 2008 como una añada muy buena, aunque la producción fue un 10% menor a la de 2007, quizás por los meteoros adversos en el período de floración. Pero el momento de la maduración fue muy bueno, septiembre seco y soleado y, aunque con menos uva, buena y en buen estado.

12,5% para tomar sobre los 15-16ªC. Nosotros lo tomamos, quizás, un poco caliente aunque no tengo la menor duda que el sitio en que lo hicimos y el plato que acompañó al vino (una extraordinaria hamburguesa de Angus en Caldeni), fue lo que me hizo dar la vuelta definitiva y caer, ya, a los pies de esta gente do Bibei y del vino que hacen. Ya me tienen entre sus incondicionales. Lalama 2008 es un vino expresivo, floral, alegre, con una fluidez y una amabilidad grandes. Tiene unos taninos pequeños, redondos y sin arista alguna. 2008 es un vino fresco, equilibrado y que se bebe, si sabes cerrar discretamente los ojos..., como un soplo de Ribeira en tu cara: fruta discreta, amable, cereza, violeta, pasto y arcilla roja. Con un poco de aire, el valor de esa mencía asoma con discreción pero, también, con persistencia. Me supo a vino clásico, a vino fino, a vino que vivirá muchos años y evolucionará (justo empieza ahora su carrera, aunque no sé cuántas botellas se han hecho de este 2008...) bien, muy bien.  Y todo esto por 15-16€ en tienda y 24€ que pagamos en el restaurante. Vaya, pagó, porque encima me invitaron...Un día perfecto y una bodega que, aunque todavía no haya pisado, considero ya entre mis amigas.

20 septiembre, 2012

32ª Mostra de Vins i Caves de Catalunya

Del 21 al 24 de setembre, durant la Festa Major de Barcelona, es celebra una cita ineludible per a qui vulgui conèixer de primera mà els vins i caves que es fan a les DOs de Catalunya: la 32ª Mostra de Vins i Caves de Catalunya. A l'empara de l'Arc de Triomf (metro Línia Vermella 1, parada Arc de Triomf) i al llarg del Passeig Lluis Companys, totes les DO tindran un estand on podran explicar les característiques dels seus vins, raïms i terrers. Hi haurà, a més, rècord d'assistència de cellers, més de 50; una Sala de Tast que oferirà cursos d'iniciació i un espai específic i diferenciat, dedicat a tastar els millors vins de Catalunya: ja friso per saber quina serà la selecció! Comença el dia 21 a les 16 hores i acaba el 24 a les 21 hores. És a dir, que no hi ha excusa per no acostar-s'hi un moment o altre. La Mostra és la que es feia al Moll de la Fusta, però crec que les novetats i empenta que se li vol donar enguany, han de merèixer l'atenció dels que estimem i ens interessem pel vi català, vinguem d'on vinguem i visquem on visquem. Serà una ocasió especial, a més, pels visitants que són de pas a la ciutat!
Cartell 32 Mostra
Del 21 al 24 de septiembre, durante la Festa Major de Barcelona, se celebra una cita ineludible para quien quiera conocer de primera mano los vinos y cavas que se hacen en las DOs de Catalunya: la 32ª Mostra de Vins i Caves de Catalunya. Al amparo del Arco de Triunfo (metro Línea Roja 1, parada Arc de Triomf) y a lo largo del paseo LLuis Companys, todas las DO tendrán un stand en el que podrán explicar las características de sus vinos, uvas y terruños. Habrá, además, récord de asistencia de bodegas, más de 50; una Sala de Cata que ofrecerá cursos de iniciación y un espacio, específico y diferenciado, dedicado a la degustación de los mejores vinos de Catalunya: ¡estoy impaciente por ver cuál será la selección! Empieza el día 21 a las 16 horas y termina el 24 a las 21 horas. Es decir, que hay poca excusa para no acercarse un rato. La Mostra es la que se hacía en el Moll de la Fusta, pero creo que las novedades y el empuje que se le quiere dar este año, merecen la atención de quienes amamos y nos interesamos por el vino catalán, vengamos de donde vengamos y vivamos donde vivamos. ¡Será una ocasión especial, además, para los visitantes que están de paso en la ciudad!

18 septiembre, 2012

Gauby Les Calcinaires Rouge 2011

Los Gauby, en Calce (Côtes du Roussillon), se explican mejor que nadie: "nuestro trabajo consiste en respetar el medio ambiente, en tomar a la naturaleza como aliada, fuente de inspiración que nos remite a múltiples formas de cultivo, dejando de lado productos químicos y de síntesis y usando solo preparaciones hechas en casa, a base de plantas (más de veinte) y otros productos naturales como aceites esenciales, el compost, etc".

"Se trata de un trabajo que nos permite obtener la quintaesencia de nuestros terruños y buscar la elegancia y la frescura en nuestros vinos. El objetivo es la preservación del equilibrio natural y mantener la libertad en nuestras elecciones. Somos y seguiremos siendo campesinos".  Podría sonar a palabrería hueca, a marketing convencional en tiempos y para personas que buscan declaraciones y productos como éste. Pero yo conozco a Lionel Gauby. Ha heredado el conocimiento de su padre y ha desarrollado una sensibilidad especial, única, hacia ese paisaje casi virgen, árido, ordenado en suaves ondulaciones llenas de robledos y bosque bajo, en suelos calcáreos, de margas y de esquistos pizarrosos que poseen una complejidad aromática arrolladora.

Les Calcinaires rouge 2011
Lionel ha penetrado en lo más profundo de la esencia de su tierra y hace ya unos años (por lo menos cuatro, desde que le conozco, bebo sus vinos y hablo de vez en cuando con él) sabe cómo llevarla a una botella. Él es como su tierra, como sus vinos y como las declaraciones que presiden su web: aprendo de sus silencios y de su mirada tanto como de sus botellas. Es íntegro, de una pieza y con ideas claras, nació campesino y viticultor en una tierra que se ha apropiado de sus saberes y de sus sentimientos para utilizarlo como transmisor allí donde podamos comprar una botella suya y beberla en paz y tranquilidad. Son vinos complejos y que requieren cierta atención, tanto los blancos como los tintos, desde este asequible (hablo del precio) Les Calcinaires Rouge (et blanc) hasta los insondables y profundos Coume Gineste y Muntada. Vinos que emocionan y que te hablan tanto de la persona que los ha hecho como de la tierra que le ha dado esa oportunidad y a la que él ha escuchado.

Este Calcinaires Rouge 2011 (13%, como para meditar sobre el cultivo en el campo de Lionel) es un Côtes du Roussillon Villages hecho de viñedos jóvenes, con un promedio de unos 15 años de edad. 15% garnacha tinta, 25% monastrell, 10% cariñena, 50% syrah. Despalillado al 100%, ha fermentado y macerado tal y como vino al mundo: con lo que lleva del viñedo, con sus levaduras, sin enzimas, sin acidificaciones, tal cual. Se ha criado durante diez meses en barricas usadas (20%) y en cuvas de acero (80%) y no ha sido colado ni filtrado. 5000 botellas de las que compraría todo lo que pudiera (sobre los 14€, en Cuvée 3000). Es un vino con luz, brillante, de intenso color púrpura. Empieza con algo de reducción en nariz y unos aromas de campo que tumban. Muy agradable, su boca te rinde sin más: todavía con algo de carbónico, es amable, fresca, tersa y redonda. Se trata de un gran vino para comer: acompaña, complementa, jamás tapa. Es un vino auténtico, con un punto salvaje casi, sabe a zarzamora, a ciprés, a cuero. Retiene aromas secundarios de la fermentación, hollejos y mosto en transformación. Un vino fresco, dicharachero y de Calce. Menudo lugar, qué gente...

15 septiembre, 2012

Priorat, Clos Abella selección especial 2005

Marco Abella Clos Abella selecció especial 2005
Reconec que no he visitat mai aquest celler ni he trepitjat les seves vinyes. He coincidit amb ells en un parell de tastos a Porrera, on la familia propietària hi és documentada des del segle XV. I els seus vins sempre m'han cridat l'atenció, tant com la vocació que tenen, de passar del conreu ecològic a una vitivinicultura biodinàmica. Aquesta vocació, pel que veig al web, sembla que també es tradueix en arquitectura: el nou celler, del 2005, busca l'aprofitament dels recursos naturals (no ho diuen, però si ho escriuen suposo que parlen de l'energia que cal per treballar-hi) i l'ús de la gravetat en la vinificació. No sé on són les vinyes que donen els raïms d'aquest selecció especial, però el terme municipal de  Porrera té alguns dels millors terrers del Priorat i hi destaquen, pel meu gust, samsons i algunes garnatxes, especialment les peludes.  Aquest és el cupatge fonamental del vi, a parts iguals del 40%, amb un 20% entre cabernet sauvignon y shiraz.

Hi ha taula de selecció del raïm i, per tant, entenc que no es fa servir la rapa. La fermentació es produeix de manera espontània i amb els llevats que du la fruita de la vinya, en "fudres" (pel que veig a les fotos del web) que deuen ser de 5000L. El vi, per gravetat, passa a les bótes de roure francès (les fotos mostren alguna rotació, però podria ser que, per a aquest vi, totes fossin noves) on hi deu entrar filtrat d'alguna manera (l'etiqueta no diu, en qualsevol cas, que sigui un vi "no filtrat"). Fa la malolàctica a la bóta i hi passa 24 mesos. Després d'haver-lo embotellat, reposa altres 24 mesos al celler abans de sortir al mercat. Aquest 2005, per tant, deu fer cap a dos anys que és a la venda. No en sé el preu perquè el celler em va regalar aquesta ampolla. Els meus lectors (i els cellers!) ja saben que només escric sobre els vins i restaurants que pago. Faig alguna excepció (i la dic, és clar) amb vins d'amics o de gent que no conec però que m'han agradat molt per una raó o altra. D'altra banda, he de confessar que cap restaurador no ha intentat mai no cobrar-me la factura!

14,5% sortits d'un 2005 que no tothom valora perquè la història l'ha situat entre dues anyades de la DOQ Priorat que molts aprecien com a excel.lents, 2004 i 2006. A mi m'agrada el 2005, un any força extrem en els moments importants del cep, on aquest va patir i on la mà de qui ha fet el vi s'ha de notar per força. Aquest Clos Abella selecció especial és així. Un vi que no vaig decantar (obert 3/4 d'hora abans de beure'l) i que vaig servir una mica fresc. Dia de llum i aigua, flor. Les primeres aromes, la llàgrima densa i gruixuda, porten el record immediat dels grans priorats 2.0. És un vi d'una peça, auster i amb volum al mateix temps. Al principi, la carnositat de la garnatxa domina l'olor i el sabor. Però de seguida s'imposa el conjunt, el bon cupatge del vi final. Cirereta d'arboç, terra i mineral, pissarra amb ferro. Té un to balsàmic d'eucaliptus molt bonic. És un vi profund, acollidor i càlid. Molta mina de llapis amb les hores. Farigola i llorer sec. Una mica de cendra de sarment al final. És un gran exemple dels priorats més clàssics de la segona època que hem pogut beure a la DOQ i crec que li queda, encara, llarga vida per davant.

11 septiembre, 2012

Sioneta Contrast 2009

Helado de mascarpone y gelatina de albaricoque El postre fue una provocación para mis sentidos, una afirmación del goloso impenitente que soy, una buena combinación de sabores, dulce y ácido, y de texturas, cremosa y gelatinosa. Me divertí pensando la combinación, pero cuando tuve el plato delante y me serví, perdí la cabeza, que se fue directa a la gula. Pagaré por esto. Lo sé. Pero mereció la pena. El mascarpone es un "queso" cremoso (no procede del cuajo), de cierta consistencia aunque de pasta muy blanda, hecho a partir de nata de leche de vaca a la que se añaden bacterias para que espese y gane su consistencia. Es muy graso y aunque me pirra comerlo en tiramisú, casi me gusta más en helado. El helado resalta la amabilidad del mascarpone, le da cierto toque de austeridad y un mínimo cítrico. El que más me gusta de Barcelona es el de la Cremeria Toscana (en la foto superior).  Esa textura cremosa y ese sabor algo dulzón y graso tenían que combinar bien con alguna fruta que, siendo también dulce, destacara por su frescura y acidez. El albaricoque es así. Si lo comes muy maduro, destaca por otras cualidades, pero si comes con calma los orejones verás que su esencia es tan dulce como ácida y fresca. La textura sedosa y de crema del mascarpone pedía a gritos una gelatina, lábil, escurridiza, que se sintiera bien arropada en los brazos del helado. Sé quién hace eso en Barcelona.

Mi pastelero de cabecera en el barrio y uno de los mejores de Barcelona, Takashi Ochiai.  El Sr. Ochiai tiene el detalle de hacer sus gelatinas solo en verano, cuando la materia primera está en su mejor momento y no ha viajado mucho. Melocotón, fresa, albaricoque...en pequeñas bolsitas. Pueden ustedes imagimarse por la foto superior que la combinación funcionó. El Sr. Ochiai sabe cómo capturar la esencia del albaricoque, su aroma pero, sobre todo, su frescor y su acidez naturales. La textura gelatinosa hizo el resto en el paladar. Los dos elementos de este postre son muy naturales, sin artificios ni embustes ni filtros para nuestro gusto. Me pareció que el mejor vino para acompañar tenía que ser uno naturalmente dulce (VND), hecho con alguna variedad de uva que aportara aromas y, también, frescura (de otro tipo) al conjunto. Decisión arriesgada porque el mascarpone, en su aparente fragilidad, puede casi con todo (su grasa, su cremosidad, necesitan consistencia y no un vino que se funda y convierta en agua en la boca...).

¿Por qué un VND y no un VDN u otro tipo de vino licoroso? Porque (en palabras del maestro Juancho Asenjo en un fundamental artículo clarificador) en él "el contenido alcohólico y el dulzor provienen exclusivamente de la uva. Los altos contenidos en azúcar se deben a la sobremaduración obtenida por la pasificación natural al realizar una vendimia tardía". A veces la vendimia no es tardía, sino que la uva pasifica en sitios distintos de la planta. A mí me apetecía un vino naturalmente dulce, cuya uva hubiera pasificado en la propia planta y no hubiera otra intermediación entre ésta y el vino que no fuera la fermentación alcohólica. Sioneta Contrast 2009 era un buen candidato. Procede de cepas de muscat de Frontignan (que tienen la acidez necesaria para aguantar bien la deshidratación sin perder la frescura), plantadas a los pies de la Serra de Tramuntana, en Consell (Mallorca). Elaborado por Bodegues Ribas (un proyecto familiar que vinifica cosas bien interesantes, también un monovarietal, casi ya único en la isla, de gorgollassa: Ca'n Majoral y Toni Gelabert hacían...), es un VT de Mallorca, con 13%. La uva ha sobremadurado en la planta más de 30 días y el mosto ha fermentado en barricas de roble, donde acaba afinándose durante seis meses con sus lías. El vino ha sido un descubrimiento y me ha gustado mucho, aunque quizás le faltaba algo de entidad para aguantar bien en boca la grasa del mascarpone: a pesar del batônnage realizado, no ganó la suficiente densidad ni glicerina. A cambio, el vino per se aporta mucho, aquello que es su tesoro: el dulzor natural, la frescura, la acidez de la pura fruta hecha vino. Un gran sabor de uva moscatel con puntas de corteza de naranja. Pura ambrosía en la que la madera (en efecto) apenas se nota. Vino ligero que no pesa y que te trae los mejores recuerdos de un reventón de flor de azahar. El resultado final de la combinación de los tres elementos (helado de mascarpone, gelatina de albaricoque y VND de muscat de Frontignan) estuvo bien, aunque (sin desmerecer para nada el Sioneta Contrast 2009) quizás un Spätlese hubiera encajado mejor.
Sioneta contrast 2009, VT Mallorca Bodegas Ribas

07 septiembre, 2012

Et in Arcadia ego?

Tamadaba desde La Degollada
Hoy tenía la intención de publicar un post distinto. Pero el día a día se impone y la urgencia de las noticias se muestra intratable. No hay quien quiera pararla. ¿Nadie, nadie? En algunos pequeños rincones (y no solo de la península armoricana...), algunos resistimos. No voy a hablar de Rajoy ni de Merkel ni del 11 de septiembre en Catalunya ni de Mas ni de la compra masiva de bonos que los expertos llaman "neutralizada". Pienso mucho en Tolkien estos últimos tiempos. Y en Goscinny y Uderzo. Las circunstancias les unen, para mi gozo y para mi pesar. Algunos resistimos, sí, pero Sauron y Mordor están venciendo y las tinieblas cubren ya la Tierra Media. Solo en casa por primera vez en mi vida adulta. Solo de verdad. No circunstancialmente solo. Un hijo se va hacia el sur. Otro parte a un cercano oeste. Mi santa se concentra en su trabajo (se va hacia el sureste cada mañana). Y yo, solo, ante el ordenador, miro al norte y pienso en la resistencia activa. En cómo, rodeado de temibles y entrenadas legiones, de babeantes y hediondos trolls, voy a sobrevivir. El camino es sinuoso (cruzando el parque de Tamadaba, en la foto superior) pero está en uno mismo. Leer, aprender, viajar, beber, comer, escribir, contar. Ser mejor y compartir. Esa va a ser mi forma de "combate".

Et in Arcadia ego? No me siento así. De nuevo septiembre. Una nueva etapa de mi vida empieza en septiembre. Otra vez. Las partidas, las ausencias, no me sumergen en la tristeza, pero (como bien dice una querida amiga) me dejan en la melancolía. La soledad no es un paraíso, te visite o no la Muerte. No me siento en una reencontrada Arcadia (he estado allí varias veces)  por el hecho de estar solo y disponer de más tiempo para mí. Pero tampoco es una desgracia. No huelo la sombra de la Muerte, aunque las siluetas de los dragones de Sauron  se intuyan en el cielo claro de Barcelona.  Presiento la oportunidad de poder hacer las cosas que quiero hacer como las quiero hacer. Es la hora de aprovechar la ilusión por un nuevo aprendizaje. Es la hora del viaje, interior y exterior, para conocer a fondo el mundo del vino que más me interesa, en España. Viajaré, hablaré, entrevistaré, escucharé, miraré, leeré, fotografiaré, beberé, comeré, sacaré mis ideas, las contaré. Por supuesto, no dejaré de lado mis otros amores habituales (Italia, Francia, Alemania, Austria, Portugal, Suiza; empezaré también con Grecia), pero mi concentración estará en España. Es la hora de la viticultura y del vino, de la naturaleza hecha arte a base de sudor, de las cepas que hacen crecer tus pies hacia sus raíces.

¡Es la hora del vino, tonto! Anteayer, Carlos Maribona (@salsadechiles) publicaba una bonita foto de François Mitjavile en su Château Tertre-Rôteboeuf, Grand Cru de St. Émilion. "Uno de los grandes" apuntaba Maribona, con "vinos clásicos para dormir mucho tiempo". Añadía Santiago de Coalla (@CoallaGourmet) que "bebí un 2005 con amigos hace unos meses...espectacular".  Yo confesé tener  un 2005 y mi voluntad de hacerle dormir el sueño de los justos. Pero Santiago (como antes había hecho ya Ramón Coalla con otro Rôteboeuf) me puso la mosca tras la oreja: "si me pudiera permitir otra botella, no creo que resistiera mucho".  Alguien objetará "qué va a decir éste, si lo vende". Pero yo contestaría que Santiago vive el vino al margen, casi, de las ventas. Me levanté y le hice caso. Susurré "perdón" a la botella. Y la abrí. Tertre Roteboeuf Saint-Emilion Grand Cru 2005. François et Emilie Mitjavile, botella número 12048. 14%. Sin decantar. Abierta media hora antes de empezar a beber. Copa Priorat de Roger Viusà para Zwiesel 1872. 15ºC. Qué vino tan serio y profundo. Tan medido todo, tan bien puesto todo: madurez, fruta, madera, afinación, reposo en botella. Tanto Santiago como Maribona llevan razón: ahora, este vino es un guante casi perfecto, al olfato y al paladar. En diez años, su estructura será más liviana aún, más ligera. Ahora es un vino como ese aire, todavía denso aunque ya algo fresco, de septiembre.

En unos años será una suave brisa de otoño. Acariciará y calentará, pero no quemará. Refrescará sin transmitir frío. Cedro bruñido. Eucalipto en flor. Compota de cassis. Penetrante. Envolvente. En boca tiene una fluidez arrolladora. Y caudalías: casi no recuerdo  la última vez que bebí algo tan intenso y, al tiempo, tan discreto. La cabernet franc apenas se nota. Queso curado al vino. Su corteza. Láctico y, al tiempo, frutal. Tomillo y laurel. Clavo de especia y grafito. Le devuelve todos los sentidos a la merlot. Al final, notas un tanino que todavía conserva alguna arista, que está por pulir y piensas ¿me habré equivocado?  No. Esta hora a solas entre los Mitjavile y yo ha merecido mucho la pena. ¿Es un vino para compartir? Por supuesto. Como todos los grandes vinos. Pero la hora que hemos pasado solos en casa ha sido de las mejores de los últimos tiempos.  Este vino me ha emocionado como poquísimos priorats y borgoñas han hecho; me ha hecho beber sin pensar (hablar no podía, claro...), por completo concentrado en él, con él;  y me hace pensar que el tiempo que vivimos, por muchos senderos que nos haga andar, acabará llevándonos a un mar soñador (foto inferior, el Atlántico, cuando llegas a la la Punta de la Aldea, en Gran Canaria). Con vinos así será mucho más sencillo, por supuesto. En la ruta ¡de nuevo!
Punta de la Aldea, costa norte de Gran Canaria PS. Con el paso de los días, esta merlot adopta casi la seriedad y complejidad de un cartujo.

04 septiembre, 2012

En Gran Canaria

Esto va a ser un experimento. Estoy un poco harto de estos días de impasse tecnológico, en que no puedo publicar todo lo que tengo en notas porque me faltan medios: cuando no es la cobertura o el programa en el portátil para las fotos de la nueva cámara (Mallorca), es la falta del cable adecuado y la ausencia de programa en el portátil que tengo en Las Palmas de Gran Canaria. Mañana, ya en Barcelona, espero poder publicar alguna foto interesante de los extraordinarios paisajes de Gran Canaria. Pero no quería dejar de comentar algo sobre ese paisaje, gastronomía, vinos y actitudes en esta isla, que es una de mis predilectas en la Macaronesia. Haré un pequeño "experimento": puesto que lo único que me funciona bien para publicar imágenes es el iPhone, publicaré alguna foto alusiva a este post en Twitter y, así, ustedes no tendrán más que mirar en la parte inferior del blog para acompañar este texto con un poco de "salsa gráfica"!

Tengo una ventaja en Gran Canaria: no estoy como turista ni tengo por qué ejercer como tal. Mis intereses y mi punto de vista, pues, son "solo" los de alguien que quiere conocer a fondo la isla, pero pisando poca playa y la menor zona turística posible. Sé que viven de ello y lo respeto mucho, pero la Playa del Inglés, Maspalomas, Puerto Rico y todos los complejos hoteleros de lujo que hay ahí, me interesan mucho menos que la Vega de San Mateo, el barranco de Santa Brígida, Tejeda o la Aldea de San Nicolás. No sé si me equivoco pero percibo una "isla de interior", una isla más agrícola que marinera, más dedicada a las labores del campo que a las artes de la pesca. Cierto: tengo que concentrarme más en el litoral, pero en lo poco que llevo visto, apenas he descubierto puertos pescadores en Mogán (y, en parte, remozado como si fuera una pequeña Venecia), el Puerto de las Nieves, el Puerto de Sardina y un trocito de, Puerto Rico. Por supuesto, hay riqueza de pescado atlántico en los restaurantes, pero mi primera sensación es más de papas, tomates, pimientos, garbanzos, cerdo, cordero, cabra y, por supuesto, uvas y vino. Los parajes naturales que se ven desde Tejeda (la parte más alta de la isla) y que salen de allí (sobre todo el Parque Natural de Tamadaba) te dejan literalmente sin habla: son, casi, de otro galaxia. Distintos y muy impactantes para uno que vive el Mediterráneo. Pero los paisajes humanos son, también, muy atractivos: los de los mercados, las tiendas de aperos y un campo (desde Monte Lentiscal hasta la Cueva Grande) al que el ser humano se ha adaptado pero para sacarle todo el jugo posible. Sobre un fondo de matiz volcánico mezclado con hierro, pizarras y basalto, desde Las Palmas hasta Tejeda destacan los palmerales, los huertos, los viñedos, estampados en buganvilias de mil colores y en chumberas que revientan de fruto. Aquí y allá algún drago y, ay!, la plaga omnipresente del eucaliptus, que ha colonizado la mayor parte de la carretera.

Dice la fama (quizás difundida por tinerfeños...) que en Tenerife se come mejor y más barato que en Gran Canaria, que hay allí mucha más oferta y a mejor precio. Es posible, aunque sólo sea por la proporcionalidad que viene de la población y del territorio y sus actividades. Pero yo siempre he comido bien en Gran Canaria, tanto si han sido verduras y legumbres, como carnes o pescados. Y todavía no he tenido la sensación de que me hayan "levantado" la camisa. Cierto, tampoco he tenido ninguna sensación de haber tocado el cielo gastronómico. ¡Todo se andará! Pero las papas arrugás de El Herreño (junto al mercado de Vegueta, en Las Palmas), el chorizo parrillero de la Cumbre (a 5 km de Tejeda en dirección a La Degollada), el pulpo con papas o los longorones en La Marinera (la Puntilla de Las Palmas) y la sama roquera o el atún rojo del norte de la isla (en el mismo local: primera foto publicada en Twitter, en la parte inferior del blog), han sido platos de nivel, sencillos pero muy sabrosos y todos ellos cocinados con productos locales. En cuanto a los vinos grancanarios (no he bebido otra cosa), de lo que he probado y visto sorprende la poca tendencia a guardar añadas "viejas". Tienen los restaurantes un atávico miedo (sobre todo en blancos) de que la cosa tiene que rotar; y que ofrecer o tener un 2010 ó un 2009 es malo. Más de un camarero me lo ha comentado. Yo quería probar alguna malvasía o algún listán blanco (las variedades blancas que suelen ofrecerse como monovarietales) con años. Y ha sido imposible. De lo probado (foto segunda en Twitter) el que más me ha gustado ha sido la malvasía de las Tirajanas, 12,5%, de la bodega homónima en San Bartolomé de Tirajana (el municipio que ocupa el centro sur de la isla, con una tierra que es bastante distinta de la que va del este al centro, mucho más seca, azotada por el viento y con menor contenido orgánico aquella). Es una malvasía fragante, golosa y con volumen en boca, aunque con cierta marca de acero en posgusto. No sé con cuál de las más de 30 variedades de malvasía existentes trabajan. Sobre cierta monotonía que he percibido en las vinificaciones, ya hablaré en otro momento...