27 enero, 2012

Viña Gravonia blanco crianza 2000

Viña Gravonia 2000
Las uvas de viura del Viña Gravonia proceden del viñedo Viña Zaconia. Entre 444 y 472 metros sobre el nivel del mar. Sobre el Ebro, muy cerca de la bodega, en Haro, en suelos probres, de cascajo y pedregosos. Tierra de estructura suelta que permite que la planta (edad media de 45 años) penetre sus raíces con facilidad. La viura es tan de la Rioja como la tempranillo, la mazuelo, la graciano o la malvasía. Son uvas que se adaptan a las altitudes, al clima, al régimen de vientos, al suelo calizo y que ofrecen su mejor aspecto y rendimiento cuando todo coincide con una adecuada orientación del viñedo. Es el caso del Zaconia: mirando al sur, lo que permite una maduración muy buena y tardía. No es casualidad que de este viñedo, años ha, saliera el blanco con botrytis de la Casa.

2000 es añada calificada, genéricamente, de buena en La Rioja, pero en Viña Tondonia y en este viñedo en particular, la añada fue muy buena. Empezaron a vendimiar antes de lo habitual (finales de septiembre), pero el frío y las lluvias ralentizaron la maduración de la fruta. Tuvieron paciencia y terminaron la vendimia, con fruta bien sana, el 5 de noviembre. Este Viña Gravonia 2000, monovarietal de viura, ha envejecido 4 años en barrica usada (ni se sabe...bueno ellos sí lo saben, claro), con dos trasiegas cada año y clarificado con claras de huevos frescos. Se ha embotellado sin filtrar y salió al mercado hará unos tres años. Tiene un extracto seco brutal (aunque la bodega no lo identifica) y una acidez total de 5 gr/L. De alcohol: 12%. Se hicieron 30 mil botellas y la Casa pronostica 10 años buenos de conservación y más, si se guarda en perfectas condiciones.

Estamos en el "más", por supuesto. He tomado la botella a lo largo de esta semana, es decir en el 10 + 2 años y el vino está extraordinariamente joven, terso y con una acidez apabullante. Hay que darle una hora de oxígeno por lo menos, porque en los primeros aromas, la crianza y los terciarios dominan mucho. Pero ya en esos momentos iniciales, la boca impresiona. Anda la cosa entre la camomila y la mimosa en flor. Es penetrante como esa mimosa, acídulo al tiempo que muestra la madera: corteza seca de árbol en el camino. Alcornoque. Tiene un punto de maloláctica salvaje, entre la levadura de Paris y un queso poco curado de latxa. ¿Paradojas de la madera? Al día siguiente sigue penetrante pero ya recuerda más al acero sanluqueño. ¿Qué quieren que les diga? Entre los 10 y 15 años, casi prefiero una buena añada de Viña Gravonia que de Tondonia blanco...A partir de los 20 años, ya no. La diferencia es que el segundo aguanta abierto los días que quieras, mientras que el Gravonia empieza a debilitarse a partir del tercer día: eso sí, ¡sus 48 horas son gloriosas! Es cuestión de no dejarle llegar al cuarto día. En cualquier caso, se trata, siempre, de una experiencia muy gratificante y particular que suele andar sobre los 15€. Pruébenlo con unas alcachofas y verán cómo luce esa acidez y cómo se cruzan esos aceros.

23 enero, 2012

S'alqueria 2006, Gran Vi Català

Ivo Pagès
Le conozco poco pero tengo la sensación de que este hombre es como su vino. Ivo Pagès. Francés catalán, catalán francés. No lo sé. En cualquier caso, enamorado de la tierra de sus ancestros y con muchos años de experiencia con los vinos de Francia, de Italia y de España, ha querido poner en una botella las colinas de Cadaqués: belleza insólita, Empordà, las raíces de las que venimos todos. He hablado una sola vez con él. He bebido alguna de sus botellas. Y aunque no tengo mucha información, me lanzo sin más a escribir sobre este S'Alqueria 2006, que tan bien le representa y que tanto me gusta. 13,5%, con uvas procedentes de las colinas de Cadaqués. Samsó, garnacha, macabeo y un poco de petit verdot. Es un vino profundo, de amplios matices, que no para de crecer en la copa. Es un vino maduro pero que tiene todavía un gran recorrido en botella. Al mismo tiempo, es un vino fresco y luminoso. Suave infusión de regaliz. Mora madura. Mermelada de tomate. Romero. Frutos secos: nueces del Empordà.  Es un vino que te absorbe con su calidez y profundidad aromáticas. Lo bebo con un buen fricandó y pienso que combinan de maravilla. Pero me lo imagino igual de bien con unas albóndigas con sepia, con un pollo con cigalas o con unas manzanas rellenas de carne picada. Empordà, sin más adjetivos. Este vino es como el Viaje al centro de la tierra de Julio Verne: como si encontrara una cueva en las colinas de Cadaquès y, explorándola, llegara al corazón, al centro geodésico de l'Empordà. Amplio, luminoso, acogedor, sabio, profundo. Así es esta tierra, así este vino. Así imagino yo a este hombre.
S'Alqueria 2006

19 enero, 2012

Sixteen candles

Georges Vernay Le pied de Samson 2009
Éste va a ser un post de pocas palabras. American Graffiti: genial unión de Lucas y Coppola para retratar el tránsito de la adolescencia a la madurez en una sola noche de 1962. Me gustan los rituales de tránsito y me da igual el formato en que me los sirvan: novela, poesía, música, film... Sixteen candles, en su versión original de 1958 por The Crests, es una de las canciones emblemáticas de la película. Mi hijo pequeño cumple 16 años. Le veo y pienso en John Milner. Veo retazos de ese rebelde aunque sé que terminará mejor. Me veo y pienso en Wolfman Jack, un lobo solitario que disfruta en la oscuridad.
16 candles
Mi hijo no bebe (que yo sepa...), pero decido abrir un par de botellas y darnos un homenaje. Wolfman Jack se lo pasa tan bien cuando elige su música como cuando la pincha en la radio. Georges Vernay, Le pied de Samson 2009. Vin de pays des Collines Rhodaniennes. Viognier con cuerpo y trabajo de lías.  12,5%. Una de las referencias de Condrieu. Heno. Agua fresca. Miel de tomillo. Flor de manzanilla. Vino profundo, de tierra adentro. Corteza. Brezo. Recuerdo de mínimo carbónico en boca. Con unos spaghetti al nero di sepia fuimos felices. Basserman-Jordan, Muskateller Auslese 2007. 8,5%. Uno de los moscateles de mi vida, referencia en el Palatinado. Qué más puede pedir un amante de la moscatel: frescor hiperbóreo para una uva que ama el sol y lo busca con el anhelo del explorador. Sirope de mandarina. Lemon curd. Dulce etéreo. Ligero, ágil. Caramelo de lima-limón. Balsámico de mentuccia. Flor de azahar. Con las horas gana en frescor y en perfil, cada vez es más limpio. Qué bien bailó con los restos de un panetone. Mi hijo olvidará pronto su 16 cumpleaños. Yo, en cambio, no pierdo ocasión de beber vinos que serán semilla de recuerdo en mi futuro.
Basserman Jordan Muskateller Auslese 2007

16 enero, 2012

En Palencia, La Encina

Catedral de Palencia y cigüeña
La cosa salió por casualidad. Hace un par de años leí Las rosas de piedra de Julio Llamazares (Alfaguara, Madrid, 2008). No terminé el libro porque me molestaron en ese momento unos comentarios que el autor profería contra un vasco, protagonista involuntario de una de sus visitas (digamos que el autor se ponía a la altura del denostado vasco, con el tono de sus valoraciones). Pero esa crónica viajera por las catedrales de España me interesó, tanto por la prosa del viajero como, sobre todo, por sus objetos de visita. Anoté algunas de sus impresiones y me quedé, más que con otros, con el relato de la visita a la catedral de Palencia. Alguna vez había pasado cerca y jamás me detuve. Así que en nuestro reciente viaje por tierras castellanas, uno de los objetivos claros era el descubrimiento de ese pedazo de "tierra que es el alma más profunda de Castilla" (p.213) y de su edificio más emblemático, la catedral de San Antolín. De esta catedral enamora todo, pero yo me quedo con su planta exterior y su acceso, abierto a una de las plazas más señoras y elegantes que he visto en Castilla: la de la Inmaculada Concepción. La luz del atardecer en la vigilia de la Epifanía (ésa era la casualidad no buscada: Llamazares y nosotros visitamos la catedral el mismo día, con unos años de diferencia) se abrió por fin entre las nieblas del Pisuerga y del Carrión y bañó de ternura esa piedra majestuosa (vista en la foto desde el claustro). Las cigüeñas volaban a la búsqueda de su aguja de preferencia y nosotros nos maravillábamos con la paz absoluta que emana de este gótico de amplias hechuras y espacios infinitos.

La paz y altura de espíritu que inspira el gótico se había instalado en nuestro ánimo sobre buena base. Buscamos información contrastada y, aunque había varias posibilidades de interés, al final nos decidimos por la idea que, como la catedral, mejor representara el espíritu de esta tierra castellana. La respuesta, servida por los amigos Jesús y Espeto, tenía nombre y menús casi prefijados: La Encina, su tortilla de patatas y su lechazo churro.  Esa tortilla es el bocado más delicioso, tierno, jugoso y delicado que he probado en esa disciplina en mi vida. No exagero. El lechazo no tiene más secretos que el de la sinceridad: no engañemos con la raza de la churra ni con su pastoreo. Utilicemos el mejor horno de leña, la vasija de barro, un poco de agua y sal. Démosle el tiempo y la paciencia que necesita la cocción (tampoco es tanto) y obtendremos la mejor recompensa: una carne prístina, con sus jugos y sabores intactos, con un tacto en el paladar meloso y, sobre todo, con una mínima película de grasa bajo la piel de vidrio, que se rompe en mil pedazos en el paladar y te da la dimensión real del valor del guiso. No hace falta que diga que para entrar en comunión completa con el espíritu de la tierra era imprescindible un vino de la zona. DOs hay varias en las inmediaciones de Palencia, pero una de las menos conocidas y que abarca un pedazo de su territorio, es la de Arlanza. La Ribera del Arlanza se extiende más por Burgos que por Palencia, pero también es palentina. Y ése fue el antojo: un arlanza. El camarero se quedó algo descompuesto ante el aluvión de riberas, toros y riojas que mostraba la carta. Pero rehizo con rapidez sus naves y se sacó de la manga un Pagos de Negredo crianza del 2006. Pagos de Negredo extrae su fruta de un viñedo viejo (70 años), ubicado entre roquedales y encinares en Palenzuela, en suelos de arcilla y grandes guijarros a más de 700 metros de altitud. 13,5% para esta tinta fina que ha envejecido 18 meses en barricas de roble francés y muestra, ahora mismo, un punto álgido de su evolución. Es un vino fino y profundo, que precisó de decantación y un buen jarreo para mostrar su mineralidad y la mucha fruta reposada que lleva (sobre todo en posgusto). Ciruela y taninos finos y delicados, pequeños y lábiles. Cerezas en licor. Es un vino con recorrido y vida en la copa. Fruta negra del bosque (mora). Brezo y matorral. Mirto. Los 18 meses de castigo en barrica han sido bien absorbidos por el vino y a la hora y media muestra un punto de fruta madura, casi dulzón, entre la mermelada de tomate y la ciruela pasa. Gana en volumen el vino, se ensanchan sus taninos y ofrece su momento estelar con los restos del costillar del lechazo y ese jugo con su pan castellano. Una tierra y unos vinos que hay que seguir descubriendo (no se pierdan la primera entrada del nuevo blog de Vincent Pousson, de 10 de enero de 2012, según se baja, tercera foto a mano izquierda).
Pagos de Negredo crianza 2006

14 enero, 2012

Born Digital Wine Awards, again!

Logo Born Digital Wine Awards
He estado releyendo el post de ayer, en que hacía la difusión de la convocatoria vigente de los Born Digital Wine Awards. Me ha dejado una cierta desazón porque podría parecer que transmito sensación de desagradecimiento o de resentimiento. Y no siento ni lo uno ni lo otro. Merece la pena que me explique mejor. En primer lugar: hacia las actividades ingentes de Ryan y Gabriella Opaz no siento más que admiración. Su Catavino ha marcado un punto de progreso muy importante en la difusión del vino de Iberia en el mundo (España y Portugal son sus grandes objetivos) y su impacto en el mundo anglosajón y que lee en inglés es enorme. En segundo lugar: aunque existían intentos anteriores, hechos con buena voluntad pero escaso acierto (aquí me cuento), su iniciativa European Wine Bloggers Conference ha dado consistencia, profesionalidad y solidez al encuentro periódico entre gentes que nos dedicamos a escribir sobre el mundo del vino en la red. En tercer lugar: su última iniciativa, los Born Digital Wine Awards, es única también en el mundo de los premios y del reconocimiento a los que nos dedicamos a estos menesteres de una forma digital. Es única porque no hay otro premio que haya ampliado el abanico de presentación de originales a otras lenguas, además del inglés: al castellano, al francés, al italiano, al portugués y al alemán. Y es única porque quien recibe ese reconocimiento, lo hace de manos de gente muy prestigiosa y experta en este mundo del vino. Lo cortés no quita lo valiente: sigo pensando que sería mejor que el jurado tuviera miembros cuya lengua nativa sea la de los posts candidatos, pero eso ya llegará, estoy casi seguro.

Quede claro, además, que si uno se presenta a un premio (me lo pidieron el año pasado y así lo hice), sabe que le pueden pasar dos cosas. Que se lo den o que no se lo den. Si te presentas, aceptas las reglas y punto. Por lo tanto, yo jugué a eso y no gané. Dicho todo lo cual, y sentadas bien claramente las bases de mi admiración y respeto por el trabajo de Ryan y Gabriella, queda también claro (para mí, por lo menos) que vamos por caminos distintos, aunque busquemos un mismo objetivo final. Todos queremos que el buen vino, en general, y el español en particular, esté en todo el mundo y su palabra y buen hacer sean difundidos. Buscamos, además, hacerlo sobre todo a través de la red. Y a partir de aquí, disentimos en cómo hacerlo. Por razones estrictamente personales (cada cual tiene su biografía y sabe cuáles son sus metas en la vida), ellos han buscado desde que nos conocemos (en una entrañable comida, que no olvidaré, en La Teca) el camino de la profesionalidad, el de poder ganarse la vida con estas actividades.  Mientras que yo, por ahora y a la espera de la oportunidad de mis sueños (¡ni sé cuál es todavía!), me mantengo en un estricto amateurismo y en una independencia recalcitrante. Dicho queda. Besos y abrazos a Ryan y Gabriella, y que su actividad sea mucha y fructífera por muchos años.

13 enero, 2012

Born Digital Wine Awards

Por segundo año consecutivo, los organizadores de la European Wine Bloggers Conference (EWBC), entre los cuales y de manera muy destacada Ryan y Gabriella Opaz, convocan el concurso Born Digital Wine Awards. El objetivo fundamental de estos premios es promover una hipótesis de trabajo: en un futuro no muy lejano, y como ya sucede en otros campos del conocimiento, también en el mundo del vino muchos contenidos se publicarán primero en digital (a través del medio que sea, pero en la red). Sólo algún tipo de selección natural (que, la verdad, no sé cuál va a ser: la hipótesis es de mis amigos, no mía) acabará llevando a algunos de estos contenidos a un formato de publicación en papel.
Logo Born Digital Wine Awards
Así se explica el nombre de los premios: se busca reconocer contenidos publicados sólo en la red a lo largo de 2011, contenidos que han nacido, pues, para ser leídos en formato electrónico. Contenidos, claro, que tengan que ver con el mundo del vino, en distintas categorías. El plazo está abierto hasta el 31 de enero de 2012, a medianoche (GMT). Yo concursé el año pasado y  todavía no sé ni cómo quedé en las deliberaciones del jurado. Éste es internacional y lee sólo los posts en inglés. Las personas que redactamos en castellano, francés, alemán, italiano y portugués vamos a ser leídas en traducciones al inglés, que la organización (muy amablemente y con un coste notable, seguro) proporciona a los miembros del jurado cuando uno no tiene tiempo o manera de hacerlas por sí mismo. De éste forma parte un nutrido grupo de expertos del mundo del vino, ninguno de los cuales tiene como lengua propia el castellano. Esto plantea, en mi opinión, un problema porque por muy buena voluntad y competencia que pongan los traductores (y me consta que la ponen), el creador del post (pongamos yo mismo el año pasado) ni leyó ni controló ni supo qué tipo de texto, a partir de su original castellano, era pasado a la consideración de los jurados. El resultado final fue (aunque ya sé que no tiene por qué haber una relación de causa-efecto directa) que no hubo ni un premiado en la primera edición (textos publicados el 2010) que no fuera del mundo anglohablante. Da qué pensar.

Yo cumplo con el deseo de mis amigos Ryan y Gabriella Opaz. Difundo, como ya hice el año pasado, la convocatoria y os pido que consideréis la posibilidad de concursar. Yo también lo haré. Creo, con sinceridad (y Gabriella comparte esa opinión), que sería genial que un jurado como el de este año acabara premiando algo sobre el mundo del vino escrito en castellano. Pero, como ya pensaba el año pasado, no lo veo fácil por la sencilla razón de que este jurado no va a leer nuestros originales y no creo que tenga tanta competencia lingüística como para disfrutar de la misma forma los matices de algo escrito en castellano, como lo puede hacer con los de un post escrito en francés o inglés (por hablar de las lenguas dominantes entre los miembros del jurado).

09 enero, 2012

En Valladolid, Villa Paramesa

Ravioli de Conejo en Villa Paramesa, VA
Hoy voy a hacer alguna excepción. La más importante: cuando como en algún sitio que me gusta mucho, suelo publicar una foto de lo comido y una de lo bebido. Hoy van dos (más las que publiqué ya en Twitter) de lo comido en Villa Paramesa, uno de los sitios más recomendables que me ha sido dado visitar en los últimos tiempos. Lo de las dos fotos dice ya mucho. Si la recomendación viene de mi amigo Roberto González, alias El Pingue, la cosa promete más. Hicimos una primera incursión donde disfrutamos de algunas de las recetas premiadas (¡sus tapas!) y donde el buñuelo de manitas de lechazo me pareció un sutil y delicado homenaje a uno de los grandes productos de esta tierra. Gran textura y mejor sabor. De la atención en una barra y local muy concurridos, algo dije ya pero hoy me reafirmo: nos atendió Jesús (aunque Javi y Alicia estaban muy activos en sus "sectores" y ayudando en los otros cuando hacía falta), que demostró una profesionalidad enorme y gran capacidad de resolución. Y siempre con una sonrisa en la boca. De esa primera visita, me quedo también con un Viña San Román 2007 que empezó a mostrar buenas dotes. Le faltan años de botella, pero el hecho de ser servido desde mágnum (otro detallazo del local: ¡casi todas las botellas de tinto que abren por copas son mágnums!) le dio un aire, una fruta y una ligereza no habituales con tan pocos años de botella.

La segunda visita (ya con el Pingue) no hizo más que confirmar las buenas sensaciones de la primera. Esta vez nos sentamos al fondo (hay dos mesas) y nos atendió Alicia, sumiller y (si en esta casa se pudiera usar este término, que creo que no...) jefa de sala. El trato fue tan exquisito como con Jesús, pero con un aire mucho más relajado y personal. La calidad, lo comido y lo bebido, tuvieron la misma grandeza. De las maravillas que, en esta casa de comidas, inventa y cocina Jose (aquí todos son iguales: discretos pero con talento), destaco otras dos. Arriba la que me pareció más original de estos días en Valladolid: ravioli de conejo, pesto de menta, queso y ciruela. El bric era ligero y cubría con discreción y firmeza un corazón de delicado y tierno conejo. La combinación, en el paladar, de ese bocado con un poco de pata de mulo cremoso y de la gelatina de ciruela fue, casi, culminación...¡si no fuera porque venían otras maravillas detrás! Yo me empeñé, en esta ocasión, con los Cigales. Este conejo lo combinamos con uno de los rosados populares ahora mismo en la zona. El de Salvueros 2011 (Hijos de Marcos Gómez), en Mucientes. Es un rosado con cuerpo y presencia, 13,5%, a base de tempranillo (80%) y resto de verdejo y albillo. Me da que hay una maceración prefermentativa que le da cuerpo, presencia, taninos y carga de frambuesa bien madura. En boca, en cambio, gana la acidez y un perfil más afilado. Como bien decía Alicia, este rosado será mucho mejor en un año. La traca y los pañuelos llegaron con los pies de cerdo de la foto inferior, que revivo en mi memoria y no consigo olvidar. Contundentes en su jugo, delicados en su textura, sabios en su combinación con la verdura.

Nuevo homenaje a un producto estrella de la tierra que tomamos con otro Cigales: de nuevo en Mucientes (desde que como el queso de la Quesería Artesanal de Mucientes, este pueblo me puede...), el Sinforiano crianza 2006 de las Bodegas Sinforiano Vaquero. Un tempranillo que procede de cepas centenarias y que ha pasado por 12 meses de barrica francesa y americana (si fueran de segundo y tercer año, mezcladas, estaría mejor la cosa...). Con 14,9%, este 2006 está empezando a absorber bien la madera y muestra aquello que la gente de la zona sabe bien: en la DO Cigales hay mucha fruta buena, mucha cepa vieja en tierra de arcilla y guijarros y espacio para grandes tintos. Ya conocemos algunos, pero a la que se lo crean un poco más (incluso en Valladolid no es fácil encontrar Cigales tintos) y estilicen sus vinificaciones, se salen. Ya intuyen Ustedes mi conclusión, ¿verdad? No voy a decir que haya estado perdiendo el tiempo en mis anteriores visitas a Valladolid porque hay un montón de sitios interesantes donde comer bien en esta capital castellana. Valladolid, para los amantes del buen comer y beber, es lugar imprescindible. No sólo congrega algunos de los mejores productos del país (en quesos, en chacinas, en carnes frescas de oveja y de cerdo, en panes...).  También tiene un montón de DOs a tiro de arcabuz. Que no sólo de Ribera del Duero se vive aquí, que también: tenemos Arlanzas, Arribes del Duero, Cigales, Toros, Ruedas, Tierras de León, Tierras de Zamora y Valles de Benavente. Pues en este paraíso rabelesiano, Ustedes lo adivinan, he encontrado ya mi lugar: búsquenme en Villa Paramesa.
Pie de cerdo en Villa Paramesa, VA

04 enero, 2012

Valladolid y Palencia

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A partir de hoy mismo, voy a estar viajando un poco por Valladolid y Palencia. Dicen mis amigos allí que Castilla es hermosa también en invierno. Y que se come de maravilla. De beber, no digo ya nada...Vamos a comprobarlo, caramba, que siempre que voy estoy solo para el trabajo. Por no dejar esta ventanilla desatendida y sin servicio (ordenador no llevo), les invito a pasar de vez en cuando por este ventanuco llamado Facebook o por este ojo de buey, que responde al nombre de Twitter. Aquí, intentaré atender a Ustedes, con menos letras pero con el mismo entusiasmo y ganas de compartir momentos interesantes.
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01 enero, 2012

Si ayer era sábado, existe la perspectiva razonable de que hoy sea domingo

Cleopatra con Astérix y Obélix
Y si ayer publicaba, porque era sábado, mi post 899, existe la razonable posibilidad de que éste de hoy sea mi post 900, porque es domingo. Me acuerdo de uno de mis álbumes preferidos de Astérix y Obélix, Astérix y Cleopatra: "14 litros de tinta china, 30 pinceles, 62 lápices de mina blanda, 1 lápiz de mina dura, 27 gomas de borrar, 38 kilos de papel, 16 cintas de máquina de escribir, 2 máquinas de escribir y 67 litros de cerveza han sido necesarios para la realización de esta aventura". Y me acuerdo de él porque el divertido guiño de Goscinny y Uderzo a las grandes y épicas producciones de peplum de Hollywwod (el álbum es de 1965 y Ben Hur del 1959; Espartaco, del 1960...), me hacen pensar en lo que los amateurs, que seguimos escribiendo en nuestros blogs de vinos, hacemos desde hace años: no menos de 5 años y medio de trabajo; 899 posts; más de 10.000 comentarios contestados; más de 20.000 lectores mensuales de  promedio de los cinco continentes (con gran predominio de Europa, América del Norte y del Sur y Asia) y más de 1000 botellas bebidas han sido necesarias para llegar a este post 900.

¿Será que ayer fue sábado y hoy es domingo? Es una explicación razonable. Y aunque me pregunto con demasiado frecuencia por qué lo sigo haciendo, la habitual falta de respuesta me produce desasosiego, y entonces me concentro en el cómo y en el cuándo. Porque hoy es domingo, el Señor descansó. Porque ayer fue sábado 31 de diciembre, hoy es domingo 1 de enero. Porque hoy es 1 de enero de 2012 y nunca más volverá  a ser 1 de enero de 2012, me he concentrado en el cuándo y en el cómo. Lo mejor de este fuego de trincheras cruzadas en que se han convertido mis "vacaciones" navideñas: la selección de salmones ahumados de Carpier, natural, con alga nori y con eneldo. Compramos los troncos y hacemos nosotros los tacos. Con un poco de rúcula como único acompañamiento y un vino extraordinario, que casa a la perfección con el mejor ahumado que se hace en España, el Génesis y el reposo dominical que Dios se tomó (hace más de cinco mil años), cobran una dimensión inusitada. Porque ayer era sábado y Dios creó a hombre y mujer a su imagen y semejanza. Porque hoy es domingo y la tierra, aún sin labrar ni haber llovido, se muestra feraz, miro de nuevo al Sarre y saco de mi nevera uno de los grandes Kabinett de 2010, el Scharzhofberger Kabinett 2010 de Egon Müller. Con poco azúcar residual y un carbónico que envuelve y arrastra la untuosidad del salmón salvaje noruego (9,5%), es un vino de una verticalidad y una acidez desorbitantes. Frescor por completo jovial, suave envoltura, guante de cal, caramelo de limón con corazón de petazeta. Dios se sentó, porque era domingo, y contempló su creación.

Hombre y mujer retozando al Oriente, entre el Tigris y el Eufrates. La tierra virgen alrededor. Las estrellas que brillan con fuerza primigenia en el cielo para un solo ojo, que es el de todos. Me imagino a Dios tomando con su diestra una copa de este delicioso Kabinett, mientras saborea con placer homérico (acabarían siendo casi colegas...) un delicado taco de salmón con eneldo. Porque era y es domingo y todos merecemos el mejor de los descansos posibles.
Surtido de salmones Carpier