29 noviembre, 2012

Lentejas de Albacete, vino de Murcia

Lentejas de Albacete
Mi amigo telemático Lluís Rey, alias Tiritinyam, buen y sensible gastrónomo, mejor persona, propone que los blogs que nos dedicamos al comer y beber apoyemos la iniciativa de la Fundació del Banc d'Aliments para los próximos 30 de noviembre y 1 de diciembre. Se trata del Gran Recapte d'Aliments y el objetivo es claro: recoger cuanta legumbre seca, aceite, leche y latas de conserva de pescado sea posible para la gente que tiene que abastecerse en el Banc. Son alimentos de alto valor nutritivo, básicos en la dieta, sencillos de almacenar y de repartir. El pequeño reto, nos propone Lluís, es preparar una receta con alguno de estos cuatro ingredientes. Y publicarla, animando a todos los que la leáis a hacer vuestro donativo. ¡Vamos allá!

Se trata de una receta de la abuela de mi mujer, lentejas a la francesa, sencilla y sabrosa. Lentejas (si es posible, nuevas: saben y cuecen mejor), en este caso de Albacete, que no está en Francia. Para seis personas, medio Kg en el mercado, que me costaron 1,24€. Se ponen a remojo la noche anterior. Por lo menos 12 horas. En la cazuela, se rehoga en aceite  cebolla cortada bien fina. Cuando está dorada, se añade un tomate, también desmenuzado. Cuando están en su punto, se añaden las lentejas, previamente coladas (por favor...), se cubren de agua (que sobresalga por lo menos un dedo por encima de las lentejas), y que arranque el hervor. Al cabo de una hora, se añade tomillo en rama, un poco de laurel y tres ajos enteros con su piel más fina. Que pase otra horita. Mientras, se fríe una rebanada de pan de payés y se pone en el mortero. Se le echa un buen chorretón de vinagre de vino y se machaca bien machacada. Se añade a las lentejas. Se rectifica de sal. Se apaga el fuego. Se remueve bien, se deja reposar unos minutos. Y a la mesa. Ricas, sencillas, sabrosas, fáciles de digerir, sin grasa animal. Calculo que salió la cosa a 50 céntimos la ración. Castaños monastrell 2011 Hasta aquí el encargo de mi amigo Lluís. ¡Que cunda su ejemplo! Y ahora, otra pequeña aportación. Andaba yo pensando en el Castaño monastrell 2012 de Bodegas Castaño, que había probado en la fiesta del vino nuevo del barrio de la Ribera (todavía le quedan algunos meses de depósito para salir a los comercios, pero ya me parece muy interesante), cuando topé con el 2011. Apenas a 5€ la botella. Me dije "para las lentejas": como a mi amigo Ramon Francàs, que es el rey de esto, me pueden los titulares. Y cuando tenía la botella en la mano, me doy cuenta (nos damos cuenta, vaya, con mi amiga Eli, de la Vinacoteca) de que este vino tiene un hermano casi gemelo, pero en versión ecológica certificada. Perversamente, nos miramos Eli y yo...qué buena idea, ¿no?, probar los dos vinos uno al lado del otro para ver qué necesidad tiene la bodega de poner dos monastrells puros uno junto al otro, con la diferencia del escarabajo, claro. Y de alguna otra pequeña sutileza. Porque el grado alcohólico es el mismo, la bodega y el tipo de uva también, el sistema de vinificación es el mismo (pensaba yo...), el precio también. Pero...los viñedos obviamente no son los mismos y, por lo tanto, la fruta tampoco es la misma.

Y nada, a beber a ciegas, quiero decir sin haber leído nada de la parte técnica de los dos vinos. Valorando solo lo que la copa me daba. Junto a las lentejas y el pan, por supuesto. Mis notas, sin filtrar: "eco, parece de cepas  mucho más nuevas que el no eco. No eco, lo pone la etiqueta: cepas viejas en altura. Noto mayor volumen en boca en el eco que en el no eco, más lábil, más fluido el no eco. Tiene más calidad de vino el no eco que el eco. Para mí, sin dudas. Es más fresco el no eco que el eco. El alcohol, que es el mismo, pesa más en boca en el eco que en el no eco. Brezo, mora, en el no eco. En el eco huelo a jabón de Marsella y sigue pesando más, tiene más densidad y proteína, en boca y en nariz, el eco. Un punto de pimienta roja en el no eco. Sigue la grosella roja, el frescor y la agilidad en el no eco, es sencillo y agradable, sin complicaciones y a buen precio. 11 meses de reposo le  sientan bien. Con sinceridad, el eco todavía no aporta nada al consumidor, por lo menos a nivel organoléptico y gustativo. A la marca, ya no sé..."

Cuando termino de escribir estas notas, miro la página web de Castaño. El eco procede de viñedos a 750 metros (fincas sin nombre), suelo pedregoso-calizo, de cepas de una edad media de 15 años, una densidad media de plantación de 1600 cepas/Ha y sin maceración carbónica en su vinificación. El no eco procede de viñedos con nombre y apellidos, a la misma altura y en el mismo tipo de suelo, pero con una densidad media de 2500 cepas/Ha y una edad media de 30 años en sus cepas. El 25% de su vinificación se hace con maceración carbónica. Saquen ustedes sus conclusiones. Yo ya he sacado las mías. Algo me duele, pero las he sacado.

6 comentarios:

Smiorgan dijo...

Interesante, Joan, muy interesante. Se dejan esas parcelas para el eco adrede? Que se busca?
Por otro lado, nada que objetar a la calidad de Castaño. Sin irnos a ese pedazo de vino que es Casa Cisca, uno de mis descubrimientos de este año, y que propuse para cierto evento en el que vas a estar, es el Castaño Blanco; un ensamblaje de Macabeo y Chardonnay con una RCP impresionante.
Que vaya bien este finde. Yo, al final, también estaré en Galicia, pero sólo en Compostela. Voy el viernes tarde, ceno con antiguos compañeros de trabajo, y el sábado me vuelvo.
Abrazos.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Las parcelas, S., ya tienen unos años y supongo que no empezarían en eco. Pero en la web de la bodega tampoco lo cuentan...Así que no puedo asegurarlo. Como decía Victor de la Serna, huele un poco a ocasión aprovechada, a moda tomada al vuelo: el juego de las etiquetas, el verde frente al rojo, el escarabajo...y sobre todo, el poco valor que yo le he encontrado a la versión eco frente a la otra... No sé, me he quedado un poco distraído con la experiencia.
Pena que no puedas estar con nosotros: seguro que será algo grande!
Buena estancia en Santiago, que también es gran plaza!
Abrazo,
Joan

biodinamicos del sur dijo...

En Nepal hay una comida a la que llaman “Dal Ba”, tiene alguna letra más pero no recuerdo dónde va.
La sirven en una bandeja: Lleva arroz blanco, una verdura hervida (la del lugar) bien condimentada, otra verdura, poca cantidad pero que suele picar bastante y una tacita con lentejas. Es difícil encontrar alguna lenteja, no sé si porque se deshace (las cuecen en la olla exprés) o porque le echan muy pocas, pero por todos los lugares por los que hemos pasado, estaba rico este guiso.
Es la comida que piden los del lugar porque se puede repetir cualquiera de los elementos de plato, es la que terminamos pidiendo nosotros, necesitábamos nutrientes después de las caminatas.
Esta semana, una vez que nos hemos recuperado del “esnorte” que trae uno después de tanto avión, voy a preparar unas lentejas con la receta de tu abuela.
Namaste
Antonio Sánchez

Joan Gómez Pallarès dijo...

Caramba, Antonio, menudo regalo este que cuentas. Confieso no tener la más mínima idea de la cocina nepalí más allá de la tsampa... Ando buscandoi un restaurante del Nepal en Barcelona porque un día me pareció ver un letrero pero todavía no lo he encontrado. En cuanto lo hafa, me acerco a ver si pillo esto que comentas...aunque antes subiré y bajaré de Collcerola a pie!
Salud con las lentejas!
Y un abrazo,
Joan

biodinamicos del sur dijo...

Hola Joan.
Decía Morente cuando terminaba una actuación sin incidentes: “Hemos salido ilesos”.
Yo también he salido ileso con las lentejas. Habíamos invitado a unas amigas y he querido hacerlas. Todo iba bien hasta que al echarle los ajos, el laurel …, he comprobado que las lentejas estaban casi cocidas.
Entre la “keli” y yo las hemos reconvertido a lentejas franco-extremeñas. He frito unos ajos finos, le he puesto un poco de pimentón de La Vera y se lo he añadido. Estupendas.
Un borgoña blanco Pouilly-Fuissé 2007 y un tinto mío de 2011, que al abrirlo no olía bien pero que ha mejorado al ratito, han rematado la faena.
Hemos triunfado.
Un abrazo
Antonio S.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Caramba, Antonio, lo del pimentón de la Vera me ha llegado al alma. Soy un devoto seguidor de sus virtudes y excelencias y reconozco que un bacalao con una pizca de ese pimentón es bocado delicioso. Las lentejas...caramba, es una buena idea porque combinan con tantas especias y condimentos. El próximo día que caigan, llevarán una pizca de ese pimentón único, ligeramente ahumado.
Un abrazo,
Joan

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