15 octubre, 2012

Viña Tondonia Gran Reserva tinto 1978

Otoño I por Sole Felloza
Otoño es una estación que pide, casi exige, vinos como éste. El cielo llueve, por fin, generoso. La temperatura es más fresca por la mañana. La luz se acerca al horizonte, baja, con una consistencia suave, más amable al mediodía. Apetece elegir vinos que acompañen a cada estación. Sensaciones distintas en el campo. Vinos distintos. Un vino reposado, un vino hecho con años para durar muchos más. Un vino distinto. Una bodega, en su conjunto y con todo lo que representa en España, casi única. López de Heredia. Quintaesencia del rioja más fino, más sutil, más delicado y entreverado. Tiempo es lo único que pide. Paciencia para saborear esa lenta evolución que una lenta y paciente vinificación necesitan.

Yo no colecciono botellas. Me las bebo y apenas guardo unas pocas docenas. Llegó el otoño y mi cabeza se fue a la Viña Tondonia. A mi disposición tenía un Gran Reserva tinto de 1978 (buena añada, pero no todo el mundo tira cohetes con ella) y un Gran Reserva blanco de 1987 (aquí hay más coincidencia con los cohetes). El estado del tapón me aconsejó abrir el primero. Los dos me hubieran hablado con la misma voz de esta estación y de cómo hay que vivirla. Pero el 87 tiene más recorrido y mi botella estaba entera. Puede esperar. 1978, pues, fue la elección. Emoción...¡el tapón se rompe! Sacacorchos de láminas. Precisión (mi santa...yo soy un manazas) y botella abierta. Intacta y vino entero. Perfecto. Color terso, vibrante, entre la teja anaranjada y las hojas que se proyectan sobre el lago (en la foto de Sole). Primera copa: evolución limpia. Ideal. Suave decantación, vino a 16ºC.

Empieza a abrirse al cuarto de hora y a mostrar su alma de hojarasca en el bosque, ahumado muy suave, delicado arándano negro. Humo, ceniza en el hogar, calor en el cuerpo. Más emoción, vino vibrante, acidez perfecta. 12%. El vino corre por la copa como zagal pizpireto, con piernas ligeras y susurrando sus encantos en el reencuentro, efímero, con la luz y el aire de la estación. Humus, guindas, helecho y bosque al atardecer. Madroño. Vino discreto, vino envolvente, vino seductor. Tiene un punto de frescor: casi de infusión con corteza de naranja. Puede que no sea una añada mítica, pero este Viña Tondonia Gran reserva tinto de 1978 ha salido perfecto, ímtimo y emotivo. Un vino cálido de otoño, hojas de fuego, para siempre...Existe otro otoño, azul. Queda ya para otro vino.
Viña Tondonia Gran Reserva tinto 1978
La foto Otoño I es de mi amiga Sole Felloza.

16 comentarios:

jordi dijo...

Cuento de Otoño. Idealización sensorial del otoño de bosques caducos, de olores de floresta y humus, que evoca y ayuda a entender un vino que no beberé. "Imágenes que piensan", por utilizar la expresión de W. Benjamin. Me gusta ver el vino así. ¿Otoño azul?
Un saludo,
Jordi M.

Joan Gómez Pallarès dijo...

A mí también, Jordi. Creo de forma vehemente en la conexión entre hombre y naturaleza y no hay mejor manera de materializarla que los sentimientos que las estaciones nos provocan. Las cosas que suceden en el campo, los colores, las sensaciones, los olores, se encadenan para la eternidad y siempre se parecen y siempre son distintos. Son. Cada época del año pide sus cosas concretas. Por eso me pone bastante nervioso ir la mercado y ver cómo los vendedores se saltan a la torera las estaciones de nuestro hemisferio, mezclando productos de distintas estaciones y continentes y hemisferios.
Si pinchas ahora en "azul", entenderás qué es para mí un otoño azul. Hay sitios y momentos donde el otoño es azul. Azul picassiano, frío, triste, casi oscuro.
Saludos,
Joan

jordi dijo...

Pinché azul. ¡Bárbaro!
Saludos,
Jordi

Joan Gómez Pallarès dijo...

Y explotó, ¿verdad? Ahí está la auténtica dimensión del "blues"! Un otoño rojo ofrece un tipo de sensaciones. Un otoño azul no tiene nada que ver. El primero es más melancolía. El segundo te introduce en una tristeza contemplativa. Hay vinos para todo. Viña Tondonia Gran Reserva jamás podrá ser un "vino azul", por ejemplo.
Saludos,
Joan

Mariano dijo...

Voy conociendo el Piamonte, Barolo y Barbaresco en esencia, alguna Barbera quizás, pero empapándome de todo lo que evocas, el otoño me sugiere nebbiolo reposado. La pena es que 2008 es lo más viejo que tengo... no sé si aguantaré.

Smiorgan dijo...

Preciosas fotos, fantástico vino y maravillosas descripción y transmisión de ideas. Joan, voy a tener que dejar de escribir y limitarme a leerte.
Viña Tondonia, sólo el nombre evoca clase, serenidad, tiempo...
Hace poco publiqué un post sobre una cata de vinos "clásicos" y "de autor", seguro que puedes aportar mucha sabiduría a la discusión.
Un abrazo.
P.D.: Me resisto aún a abrir mi Tondonia Reserva 2001.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muy de acuerdo contigo, Mariano, el Piemonte en otoño es una maravilla y pide a susurros vinos como los de una buena y reposada nebbiolo. Barbera, en mi opinión, es otra cosa. Quizás los de Hilber-Pasquero anden por ahí, pero la uva es bastante más "rozza". Por lo demás, aguanta! Si puedes...
Abrazo,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Tengo mucha lectura pendiente, S., lo siento...Lo leeré y si puedo aportar algo, lo haré. De todas formas, mi experiencia con la arqueología vínica es muy limitada. Lo sé porque sé perfectamente quiénes son los que la tienen de verdad y sé qué han bebido!
Lo de Mariano, E., si puedes, aguanta!
Un abrazo,
Joan

Jose dijo...

En ocasiones, quizá más en otoño, dudo si somos nosotros quienes esperamos a los vinos o son los vinos, quienes nos esperan a nosotros.

Saludos,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

El caso es que haya encuentros, Jose. Lo peor de esto es que nuestra biografía sentimental con el vino está llena de desencuentros, mejor no encuentros, que ni intuímos...
Saludos,
Joan

SIBARITASTUR dijo...

Al respecto de esperar o no esperar al Tondonia reserva 2001 tengo una opinión diferente.
En julio estuve en una cata ciega con este vino y tengo apuntado en la libreta " tiempo".
Sin embargo lo caté hace un mes con detenimiento y mi impresión fue diferente, el vino ya estaba para tomar. Y no solo eso sino que lo noté un poco "inferior" a la otra botella. Irregularidad?, mala suerte?.....

Joan Gómez Pallarès dijo...

No sé a qué se debería, Jorge, pero 2001 es una añada en la Rioja que, en manos de las López de Heredia va a desarrollarse a lo largo de muchos, muchos años, más el GR que este R 2001 que es el que ahora está en el mercado. No dudo que once años para un R den para tomarlo ya y apreciar cosas muy interesantes. pero seguro que guardarlo no es, tampoco, una mala opción. En cuanto a la otra botella, tú, yo y los vinos somos seres vivos. Jamás tenemos dos días iguales...
Saludos,
Joan

SIBARITASTUR dijo...

Estamos de acuerdo Joan pero aunque no espero dos días iguales tampoco espero que sea un vino "inferior".
Evidentemente con mi comentario no quería decir que el vino no tuviera desarrollo, lo tiene si, y para años también pero me da la sensación que más como evolución que como una mejora destacable.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Si entiendo bien lo que dices, Jorge, crees que este R de 2001 ya ha llegado a un punto de mejora en botella que no da para muchos más saltos cualitativos, ¿no? Y que lo que se verá, claro, será su evolución en botella, que la tendrá y a lo largo de no pocos años, pero de forma ya más discreta.
Yo todavía no he empezado a beberlo...

SIBARITASTUR dijo...

Hombre yo no lo podría explicar de esa manera pero si, eso quería decir ;)

Joan Gómez Pallarès dijo...

Me alegra haber interpretado bien eso, J.!
Abrazo,
Joan

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