08 julio, 2012

Wine Passionate

Be passionate by Gapingvoid
Bebo menos vinos, intento beberlos mejor. ¡Estamos de acuerdo, Juancho! Cada vez me interesan menos los juegos y concursos a botella tapada. Cada vez me gusta más ver la botella, saber qué hay detrás de ella, beberla con plena conciencia. No me afecta lo más mínimo saber quién o qué está detrás de la etiqueta para poder beber el vino con intensidad y para poder razonar mis ideas y mi opinión sobre él. Si la botella, me interesa de veras y no conozco quién la hace, intento saber: historia de la bodega y de las personas que están y han estado en ella. Historia de las cepas y de sus vinos, del territorio y su clima. Conocer, saber, degustar (el sentido latino profundo del verbo), saborear: sapere aude! La intensidad no me llega con la cantidad, sino con la calidad y profundidad de lo que hago. Me ha costado años entender esto, pero me sucede con el vino como con otras cosas en mi vida. El próximo post hablará, precisamente, de la intensidad que dos ignorantes ponen en el mutuo conocimiento del mundo del otro. Emocionante. Ya verán.

Y en estos pensamientos andaba cuando me entra la reflexión dibujada diaria de Hugh MacLeod. gapingvoid. Be passionate  resume en un golpe de color y de rotulador lo que es mi vida alrededor del vino. Hugh tiene esa virtud: de vez en cuando taladra mi cerebro, lo lee, destila lo que hay dentro y me retrata. Sin más. Recibí la copa llena de pasión y pensé "ése soy yo". Él tiene una historia anterior, también de apasionado por el vino, que le llevó a colaborar con una bodega surafricana, Stormhoek Wines. De ahí que la reflexión final del mail en que me hacía llegar este dibujo ("Think how amazing life could be if you could find passion in everything that you do." "Imagina lo increíble que puede llegar a ser la vida si pones pasión en todo lo que haces"), acabe en esa copa de vino. Epicuro teñido de culto a Baco. Ahí estamos, ahí seguiremos.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Sr. Gómez Pallarès,
Hi ha alguna possibilitat de llegir la xerrada sobre el Trepat que va pronunciar el passat divendres a la jornada inaugural de la festa? Jo hi vaig estar el dissabte i el diumenge, i he de confessar que m'esperava una mica més dels vins que vaig tastar. Em van semblar interessants, però potser em va faltar aquell punt d'emoció que acompanya el veritable descobriment. En aquest sentit, m'interessaria conèixer el seu punt de vista i les seves reflexions sobre la varietat.
Cordialment,
Rubén Talavan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Benvolgut Rubén,
només hi vaig poder ser divendres i, per tant, no puc opinar de tot el que vas tastar dissabte i diumenge. És cert que he provat alguna cosa del 2011, i que el que he provat té un grau alcohòlic més elevat que en anayades anteriors el que, em sembla, amaga una mica les característiques que solíem trobar en monovarietals de trepat. Però no he fet un tast complet i, per tant, no em puc permetre opinar.
Pel que fa a la xerrada, no vaig escriure res concret i el que vaig fer va ser resumir de paraula les recerques que he fet sobre la varietat, la seva sinonimia, els parents reals que té, els primers documents i quines altres varietats de raïm em semblen properes al trepat, amb concreció de zones i productors. En principi no ho publicaré enlloc, però potser com que vaig venir de Barberà de la Conca amb alguna ampolla, quan les obrei i tasti, potser publicaré un post i llavors hi afegiria alguna informació de les que vaig preparar per a la xerrada.
Cordialment,
Joan

Toni dijo...

Pues a mi sí que me gustan las catas a ciegas. A veces ponen a algún vino en su sitio y sobre todo nos pone a los catadores en el nuestro.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Nunca me desprendo, Toni, de la sensación de que se me está examinando o que están intentando pillarme. Mi relación con el vino es de puro placer y de conocimiento. Y será culpa mía porque nunca he coincidido con un grupo que se lo tome de forma realmente entretenida y sin intentar pillar a este o al otro, pero es que cuando sale esa botella, esa copa a ciegas, siempre pillo una mirada entre maliciosilla y pizpireta, de "a ver si lo caza o a ver si le pillo yo...".
Yo soy amateur en esto, Toni, y sinceramente, no me apetece que nadie me ponga en mi sitio porque estoy con Sócrates: sólo sé que no sé nada y, por lo tanto, cada día aprendo cosas nuevas.
Da igual que la cata sea a ciegas o no. Puesto que yo no me juego nada, mi actitud siempre será la misma. Y confieso que a ciegas no me lo paso tan bien como con la botella descubierta. La botella descubierta no me libera de mis ignorancias ni influye para nada en preconcepciones. Cuando meto la nariz en un vino, estamos el vino y yo. No me debo a nadie ni nada más.
Por eso, al nivel en que me muevo yo, siempre prefiero beber sabiendo qué bebo: las sorpresas y nuevas informaciones seguirán siendo las mismas, y me lo paso mejor.
Otra cosa, claro, es que hablemos de concursos o demás zarandajas (guías incluídas) en que tienes que intentar ser imparcial y, además, demostrarlo.
Saludos,
Joan

Jordi Alcover Mestres dijo...

Gran teoría eso del epicureísmo: en efecto con ella en la mano hay que prescindir siempre de zarandajas, por supuesto, por ese placer de moverse siempre en un relativismo que suele ser ganancia de pescadores poco escrupulosos. Con ello no apunto a nadie, tan solo al hecho incontestable de que hay mucho aprovechado de esa indefinición constante en el mundo del vino.

Por suerte las cosas suelen ser más complicadas en su propia esencia, a pesar de que a veces se explican solas tan solo si uno quiere llegar a sacarles el busilis. Es decisión personal, por supuesto, hacerlo o no.

Un abrazo

Jordi

Joan Gómez Pallarès dijo...

Epicuro no era poco escrupuloso, Jordi, al contrario. Poder llegar a la ataraxia exige una concentraciçon máxima en cada una de las cosas que hagas conscientemente. Por eso creo que no llegaré jamás a ella. Pero tampoco la veo como teoría sino como manera de vivir. Tengo una ventaja (si se puede usar esta palabra) que me parece que tú sueles tener in mente cuando nos escribimos o hablamos: yo no vivo del vino, bebo el vino y vivo con él. Me aprovecho de él, claro, pero en un sentido también muy epicúreo.
Y sí, las cosas son tan complicadas como uno quiera hacerlas, pero las más importantes, sean del tipo que sean, siempre se pueden resumir en breves frases o, incluso, en más breves fórmulas matemáticas.
Yo tengo la suerte de poder vivir el vino desde una cierta ataraxía y eso me permite vivirlo con una tensión muy distinta (no digo que no la yenga, pero es de otra naturaleza) a la que lo vivís la mayoría de gente que vivís de él.
Al fincal del camino, con todo, siempre coincidiremos en esa mirada maliciosa, en ese destello de complicidad (que he tenido la suerte de ver no pocas veces en tus ojos) que te hace decir, que me hace decir "es bueno, ¿eh?, este vino". Sin más.
Ahí nos encontraremos siempre.
Un abrazo,
Joan

Publicar un comentario en la entrada