30 julio, 2012

De la necesaria, oscura, vacuidad

Vacuidad
Siempre me han interesado las naturalezas muertas pero nunca había pensado en ellas como algo vacío. Una naturaleza muerta, un paisaje artificial de botellas consumidas: necesaria vacuidad. Casi nunca publico fotos de este tipo: las guardo para inventario y suelo concentrarme en la descripción de uno o dos vinos. Pero ayer por la noche, mientras celebrábamos un reencuentro de amigos largamente esperado, bajo la luz tenue del cuarto creciente, pensé en el vacío de la oscuridad y en el Elogio de la sombra de Junichirô Tanizaki. Un libro que puede parecer poca cosa pero que me ha hecho comprender, en apenas 90 páginas, algunas esencias de la cultura japonesa. No sólo eso: también de la literatura, sin más. Escribo demasiado y, a veces, tengo la sensación de que la gente se aburre leyendo. Corta y se va antes de acabar. Mis estadísticas son las de Google Analytics y éstas me dicen que el lector para en este cuaderno una media de 2 minutos y algunos segundos. Poco creo yo que es para leer con sosiego. Voy a aquello que aconsejaba Jamie Goode y se propone Tanizaki: si escribes más de mil palabras en un post, estás "muerto". Y Tanizaki (traducción libre del catalán, que leo): "quiero intentar recuperar, por lo menos en mi literatura,  este mundo de sombras que se está perdiendo...quiero esconder  en la oscuridad las cosas que sean demasiado evidentes y prescindir de los ornamentos innecesarios".

Intentaré aprender de estos dos maestros. Champagne Tarlant Rosé Zero Brut Nature. 2006 y vinos de reserva anteriores. 12%. Degüelle: marzo de 2010. La sabiduría de la proporción precisa para esa añada y las anteriores: 85% chardonnay y 15% pinot noir. Eléctrico y elegante. Sin concesiones. Dr. Bürklin-Wolf, Kirchenstück 2002. Palatinado. 13,5%. 10 años no son nada. Von Guradze sabía bién qué hacía. Un vino para perderse en él, para la inmortalidad. Salvaxe 2010, de Xose Lois Sebio. En Ribeiro, 13,5% de lado, silveiriña, treixadura, albariño, godello y caíño blanco. Estamos en los inicios y este vino desprende ya una energía que sorprende y cautiva. Me gustó mucho con un bonito en escabeche. Les Tosses 2008 de Terroir al Límit. DOQ Priorat. 14% de una samsó que vive en las nubes y muestra la cara oculta de una variedad que todos creen conocer. No se dejen engañar. Busquen. Egon Müller Scharzhofberger Spätlese 2010. Mosela. 9%. Muy sencillo: teníamos un pastel de melocotón y este vino concentra la mejor esencia de la fruta madura de hueso. Carne blanca para un frescor de manantial. Único. Dentro de 20 años, será una de mis últimas botellas. Recaredo Brut de Brut Gran Reserva Brut Nature 2003. DO Cava. 12%. Degüelle: diciembre de 2010. Macabeo y xarel.lo que saben envejecer como pocos. Un vino para una charla con la Vía Láctea entera. Pero la conservación de una botella tiene que ser cuidadosa. Donde compré ésta, no habían hecho bien las cosas...el vino lo pagó.

Tanizaki, de nuevo: "no hay ningún mal en que se conserve una casa así, ¿verdad?  Para ver su efecto, ahora apagaré la luz".

34 comentarios:

Vicente Vida dijo...

Una entrada para que los que escribimos la meditemos. En mi breve experiencia como blogger, creo que cumplo raspado el límite de las mil palabras en la mayoría de ellos. Mi problema es que disfruto escribiendo, porque es como si viviera dos veces las experiencias que he disfrutado. Muchas veces pienso que debería reposar más los escritos. Igual alguna vez lo consigo. Con lo cuadriculado que soy, este es uno de los pocos aspectos en que me permito una cierta anarquía.
Desde que te leo, alguna vez me he animado a probar alguno de los vinos que comentas. Esto sólo es posible si a través de tus notas consigo, en cierto modo, revivir la experiencia. Con las de esta entrada, debo decir que me resulta bastante más difícil “conocer” estos vinos.

jordi dijo...

Tu sentido de la autocrítica, Joan, a veces roza el exceso. Me fío de tus estadísticas y observo resignadamente tu preocupación, pero como lector permíteme una observación: caramba, a ver si ahora la práctica de la autocontención nos va a privar de reflexiones serenas que requieren que una frase tenga al menos dos lineas y que el texto llegue a los cuatro párrafos.
No querría alargarme (no vaya a ser que mi comentario supere la longitud de tu post), pero no sé hasta qué punto eres consciente de lo valioso que es poder encontrar un sitio en el que se escribe bien -¡y con un punto de vista propio!- sobre vinos, comida, libros y viajes.
Ah, y lo de que se te haya ocurrido combinar al gran Tanizaki con tu exhuberante velada vinícola demuestra una sensibilidad abrumadora. Vaya, que por mi no te cortes...
Un saludo,
Jordi

Smiorgan dijo...

Pues yo cada vez te veo más inspirado y más inspirador. Tanto desde el punto de vista enograstronómico como desde el punto de vista literario.
Es posible que, a partir de determinada longitud de un post, se pierdan lectores. Pero, si quieres comentar, por ejemplo, toda la elaboración de un vino, la filosofía que hay detrás, las sensaciones...debes escatimar palabras?
Releyendo mis posts, a veces noto cierta tendencia a la rimbombancia y el exceso de palabras, y eso puede ser un error. Intentar transmitir todo lo que se quiere con la menor cantidad de palabras posible, es una virtud. Pero caramba, a veces tiene uno ganas de explayarse.
Desde hace tiempo defiendo que en españa se escribe mucho y mal, o mejor dicho, mediocre. Hay muchos libros que, cuando los leo, pienso: esto lo podría haber escrito yo. Y eso no me gusta. Cuando leo un libro, espero y deseo que el escritor domine y utilice el idioma mejor que yo, que me enseñe, que pueda sacar provecho de lo que leo desde todos los puntos de vista. Para leer un libro en el que se habla como en mi barrio, me bajo al bar a escuchar. Y no me vale eso de "lenguaje llano", "como habla la gente de la calle", etc. Un escritor ha de dar más.
Intentemos moderar, cuando se pueda, la longitud de los mensajes (aunque este comentario ya rompe la regla), pero cuando sea necesario, explayémonos.
Saludos.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Es una entrada especial, Vicente, porque no suelo hablar casi nunca de listas de vinos. De hecho, sólo lo hago cuando voy a grandes acontecimientos, con muchos vinos por medio.
Siempre prefiero concentrarme en unos pocos, pero tengo la sensación de que me falta un poco, todavía, para encontrar el equilibrio entre aquello que quiere leer alguien que busca sólo impresiones y alguien, como tú, que busca y necesita más información.
Es un poco lo que que quería decir con este post: puede que mi forma de escribir habitual "traicione" un poco el formato del blog. Normalmente hago como tú: me dejo ir. Pero cada vez que miro estadísticas (y lo hago bien poco), pienso lo mismo: abrevia.
Y cuando releo algo de lo que he escrito, también pienso "abrevia".
En fin...que por eso pensé en Tanizaki.
Y por si no ha quedado claro con mi descripción: todo lo que bebimos era realmente bueno, pero en este momento, excepcionales fueron Tarlant y Bürklin-Wolf. La botella de Recaredo no salió bien, quiero decir en plenitud, como me han salido los últimos 2003 que he bebido. Egon Müller: infanticidio. Les Tosses: para comprar, si encuentras una botella, y olvidarte unos pocos años de ella. Y Sebio: está en el camino, ya sabes que nos dará grandes alegrías.
Saludos,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias por tus palabras, Jordi, de veras. Tanizaki es un libro de cabecera y ver ese ejército de cadáveres que me habían dado tabto placer me hizo sentir vacío...y las botellas, claro, estaban ya vacías al día siguiente (menos la de Sebio, que es al que menos conozco y al que voy a seguir bebiendo unos días más!). Y el vacío es oscuridad. Y el elogio de la oscuridad es Tanizaki.
A mí lo que me joroba (por no decir algo más gordo) es que me paso días, días eh!, escribiendo un post, y pasa como lluvia fina...ya sé que es lo que hay y que no puedo controlar eso, pero me jode, vamos, me jode. Y no puedo evitar pensar "días de trabajo para un post que acaba en dos minutos y diez segundos de lectura...!?". En fin...me conozco y el día que me suelte y tenga que decir lo que me pase por la cabeza, lo diré porque para eso no tengo jefe que me diga "si pasas de 1000, corto". Pero como reflexión me parece necesaria, para mí por lo menos: entiendo lo que dice Vicente, pero a quien conoce bien a Tarlant, le sobra con lo que he dicho de este increíble rosé. Y quien no lo conozca, pues puede que le pique la curiosidad...
Y entre Tanizaki y Pla, si afino en eso del adjetivo necesario, sin más, pues tanto mejor para todos!
De todas formas, la tendencia natural, ya lo sabes, es a hacer lo que pida el cuerpo!
Saludos,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

No, S., no se trata de escatimar, sino de intentar encontrar las palabras necesarias. Podía haber escrito, por ejemplo, que el champagne zéro de Tarlant tiene 0 gr/L de azúcar residual. Pero si se llama Zéro, ya está dicho, ¿no? "Sin concesiones" se refiere a eso. Y hablar de la sabiduría de esta gente en los ensamblajes se puede hacer de muchas formas, pero queda claro que sobre una base de vino de 2006 (qué añada) y con pequeñas aportaciones de vinos base anteriores (no creo que más allá de un 30%, aunque eso no lo he confirmado), han encontrado un equlibrio brutal, radical, fino y sin concesiones a un tiempo. Podría haber sido más hiperbólico, pero quiero intentar contener esa tendencia a la subordinación y a la exageración que sé que me domina a ratos.
En fin...que nos explayaremos cuando haga falta, claro, pero también quería explicar que en tiempos de calores, de apreturas, de poco tiempo dedicados (en general) a la lectura, intentar escribir de forma alfo más epigramática y fresca tampoco es un intento vano.
Saludos!
Joan

Individu Vins dijo...

Querido Joan,

Lamento no estar de acuerdo.

No entiendas que te doro la píldora si digo que si sigo tu blog es por lo que es y cómo es; en toda su extensión.

Y personalmente, me cago en la expresión 'lo bueno si breve dos veces bueno'. Lo bueno, si bueno, bueno; dure lo que dure.

Es interesante que recurras a Japón para hablar de los tiempos.
Su 'cocina del tiempo' es una muestra de que hay cosas que no se pueden acortar, si es que a lo que uno aspira es a encontrar el 'shun'.

De lo contrario, no habrá 'ikejime'.

Salut, company!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Me has dejado sin palabras...más que de los tiempos, recurría a un Japón que casi no existe para hablar de la "casa", sea ésta la que habitamos o la que usamos para hacer literatura. En esa casa sí creo que una página de más, un adjetivo de más, pueden pesar mucho. Si no están de más, claro, estoy contigo. Pero no siempre tengo esa sensación de mí mismo y de lo que escribo.
Una abraçada,
Joan

Individu Vins dijo...

hay algo que me atormenta sobre el tema. es posible que sea sólo cosa mía, pero permíteme que utilice la oportunidad...vuelvo mañana

Joan Gómez Pallarès dijo...

Me has dejado expectante...aunque ya sabes que solo hay una cosa que los irreductibles galos debamos temer.
Joan

Vicente Vida dijo...

Aún siendo un lector ávido, no suelo frecuentar literatura del nivel de la que hacéis referencia. Me sonrojaría si listara aquí los últimos libros que he leído, prácticamente todos de lectura fácil y bastante superficial. El arte al que me gusta dedicar el tiempo, y que me ayuda a pensar y meditar es la música. Y en la música, si hay genio en el autor y sensibilidad en el receptor, el tiempo no existe.
Es necesario hacer autocrítica. El afán de mejorar es siempre loable. Sin embargo, cambiar la esencia de algo que funciona podría llegar a ser destructivo.
Lamento contribuir a disminuir la media de lectura en tu blog, pero cuando hay un debate que me interesa, como este, entro de vez en cuando a ver si hay alguna aportación interesante.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Es una estadística, Vicente, y el problema lo tengo siempre yo, claro, que no siempre sé a qué lector me estoy dirigiendo. Eso de los dos dos minutos y pico es un promedio, claro, pero cuando una vez al año (suele ser así realmente) me fijo en ese detalle, me quedo perpplejo y me pregunto para quién escribo...
Al cabo de unos días supero esa tensión y sigo con lo que el cuerpo me pide, claro.
Pero las lecturas no hacen más que hacerte pensar sobre qué haces, cómo y por qué lo haces. También puede hacerlo la música, claro, y la cocina y cualquier arte que surja de las manos, de la inspiración y del saber de una persona. Los vinos mismos: a veces te llevan a un cierto tipo de texto; a veces, a otro.
Hay un trasfondo, con todo, en el que recurro: sea en arquitectura, sea en música, sea en pintura, sea en vinos, cada vez aprecio más el adorno necesario y me gusta menos el supérfluo e innecesario. Pero para dar sentido a esos adjetivos, haría falta otro post...
Por poner algunos ejemplos: en literatura, ya no pude ni terminar la trilogía de Javier Marías. Me sobran directamente 100 páginas del primer libro. El autor dirá, por supuesto, que cada coma es necesaria. Pero yo no lo veo así. En cambio, releo y releo El Quadern Gris de Josep Pla y veo que no sobra nada.
En arquitectura relacionada con la literatura: yo he bebido de La casa de mi vida de Mario Praz y entiendo el proyecto vital que eso significa, tanto como "piso" como en su entidad de libro. Pero me sería imposible ni escribir un libro así ni, por supuesto, vivir en una casa así. Tanizaki, en cambio, representa el tipo de descripción de arquitectura que ahora yo necesito. Tanto su libro como los edificios que describe respiran tranquilidad, sosiego y el adorno estrictamente necesario.
En vinos: el champagne de Tarlant del que hablo podría representar perfectamente aquello que más me gusta ahora. Sencillez, elegancia, profundidad, perfección, ni un ápice de falsa retórica, todo energía y y fibra. En el lado opuesto: el otro día, en Madrid, me pusieron a ciegas un rioja de Benjamín Romeo, Predicador 2009. Un vino joven del que se recomienda decantación para poder "disfrutar" de sus aromas ocultos...por la madera, por supuesto, y por una "retórica" del trabajo en bodega más que en el campo, que no me remite a San Vicente de la Sonsierra, sino a un lugar remoto donde el adorno innecesario oculta la esencia de la fruta y de la tierra donde ésta nace. No me interesan estos vinos.
Paro ya.
Joan

Anónimo dijo...

Estimado Joan :
No cambies tu estilo por un medidor.
Gracias por tus escritos. Ayudan a superar este presente incierto.
Un abrazo.
Paco P.

Jose dijo...

Llego y me encuentro un tropezón numérico...

Saludos,

Jose

Jose dijo...

Para apreciar la luz ha de haber sombra, así como para aprecier el bien hemos de apreciar el mal }:-)

Es comprensible que pueda resultar, en cierto modo, ofuscador el que un post, que requiere de cierto cuidado y mimo en su redacción quede reducido a dos minutos y diez segundos de lectura. ¿De lectura? Esto es cosa de dos, bueno de 1 a m. No es sólo el tiempo que uno emplea en escribir, si no el que alguien emplea en leer al otro lado de la ventana. Habrá "lectores" que empleen incluso menos tiempo y otros que leerán y volverán a leer una y otra vez, buscando nuevos sabores en cada signo de puntuación.

Hay quien bebe un vino de un trago y quien paladea la tranquilidad de los sorbos. ¿Son muchos 750 ml.? ¿Son muchas mil palabras? Son las que son.

Por último, y con respecto a los vinos, cuando un nombre lleva al vino y no a la inversa, malo.
Campo, viña, hombre.

Saludos,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

Tu sentencia es de las buenas, Paco: "no cambies tu estilo por un medidor". Creo que me voy a quedar en la franja alta del medidor (de su promedio quiero decir), el de aquellas personas que leen sin prisa y se "entretienen" lo que haga falta según el texto les pida.
Gracias a ti, de veras,
Joan
PS. No hagas caso del próximo post, eh?, que es de aquellos que uno prepara simplemente para dar la bienvenida a las vacaciones!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Suerte que tú no haces nunca vacaciones, Jose.
Un abrazo!
Joan

biodinamicos del sur dijo...

Hola Joan.
Cuando he visto en el correo que tenías una entrada nueva, me ha dado alegría. Recibir en un lugar recóndito de la Sierra Almijara un texto interesante y con ese estilazo con el que escribes, es de agradecer . Gracias Joan.
Las sombras son a veces imprescindibles. Si tienes tu viñita orientada al sur-oeste y cada fila en un bancal, le tienes que poner sombra si no quieres que se te achicharen las uvas. En esa tarea he estado esta mañana, le voy a poner una sombra del 35 % para paliar los efectos del sol de la tarde.
Tanazaqui hablará de otras sombras, lo voy a leer.
Un abrazo
Antonio Sánchez

Joan Gómez Pallarès dijo...

En tu tierra tener una orientación, aunque sea parcial, al oeste tiene que ser duro, en efecto. Este escritor japonés no habla de este tipo de sombras, por desgracia, sino de las de las casas y los templos, también los restaurantes, antiguos y modernos. Y basa su argumento en la sutileza: en un mundo de luces chillonas, neones y consumo energético desenfrenado, la esencia del difuminado, de aquello que se entrevé, se pierde. Y con él se pierde el sentido de las cosas en una parte importante de esa sociedad. Voy a mirar en tu blog, a ver si cuentas cómo haces eso de la sombra.
Un abrazo, y gracias por tus palabras.
Joan

Individu Vins dijo...

no consigo ordenar muy bien mi cabeza alrededor del asunto que me atormenta. Así que iré a lo bruto...

Hace ya varios posts que leo y noto un cierto desasosiego por tu parte respecto a la audiencia de este blog; la relación entre el tiempo dedicado a cada una de las entradas, y la repercusión que genera.
No sé si el japonés asunto que ocupa tus líneas es un pensamiento independiente, o la lógica progresión de preocupaciones anteriores.
Eso es cosa tuya.
Pero creo, sinceramente, y sin intención de escribir párrafos de autoayuda, que te equivocas. Y mucho, por cierto.

Hace poco, comentando sobre el asunto de la audiencia (creo que en el post del cómic) también comentabas que es precisamente ahora cuando más estás disfrutando de lo que haces en el blog.

Jamie Goode? Supongo que para creer que ciertos modelos funcionan y que son exportables, habría que exportar también el universo que les rodea. Jamie fue el primero en aparecer, en un mercado tremendamente consumidor de vino, y en un idioma que un % importantísimo de gente (especialmente en el sector del vino) domina bien. O por lo menos se defiende. Ese modelo no te sirve, creo, pues vives donde vives, con quien vives (que bebe lo que bebe y lee lo que lee), y tus idiomas son los que son.

Tanizaki? Lo evidente? Los ornamentos innecesarios?

Si quieres ver lo evidente, y por evidente podemos hablar de descripciones de vino maléficamente benévolas, o de ornamentos innecesarios, date una vuelta por la fauna vini-bloguera de estas latitudes, y verás a lo que se refiere Tanizaki.
Es una guerra que no va contigo, amigo.
Es desolador el panorama de bebedores agradecidos, aspirantes a Parker, poetas malditos, frívolos con falso trasfondo, periodistas, pelotas y tuercebotas…que agradecen, puntúan, versan, gamberrean e informan desinformando, basándose estrictamente en lo que alguien les ha dicho que el mercado demanda, o peor aún, en lo que alguien les ha dictado que escriban; basándose en estadísticas (en el mejor de los casos). Pero sin corazón.

Insisto, ni quiero edulcorar, ni ‘autoayudar’, ni meterme donde no me corresponde, pero que sepas, que en mi opinión (y por lo visto no soy el único en este improvisado plebiscito), si dejas de hacer lo que sientes, vas a contribuir a que el mundo, de grano en grano, sea aún un poquito peor. Hace tiempo que digo que en viticultura, cultura, si sufijo, miseria. Pues eso.

Dicho esto, que sepas que las estadísticas de Google son una mierda.
Si tienes un lector que sólo lee una página, ningún sistema de medición legal le adjudicará otro tiempo de visita que no sea CERO segundos. Estos sistemas, sólo son capaces de medir tiempos si después de ingresar en tu sitio, el lector hace click en un link de tu página. Si cierra, o se va a otro sitio web escribiendo la dirección en la barra, o clickando en sus favoritos, siempre será cero. Así que el tiempo medio que ofrece google, no sirve de nada. Especialmente si ponderas el cálculo (por ausencia) de los tiempos de google con el hecho de que si los que te visitan, mayoritariamente ya son seguidores del blog, sólo leen la última entrada…ergo…cero segundos.

544 palabras de comentario…qué diría Jamie Goode?

Joan Gómez Pallarès dijo...

La verdad es que no suelo hacer mucho caso de las estadísticas cuando no sé cómo se han hecho exactamente. Por lo tanto, tengo que darte la razón: ese promedio no significa nada per se, más que eso, un promedio.
Prometo no volver a pensar en voz alta y, más sencillamente, hacer lo que me parezca más oportuno en cada momento.
Antes lo explicaba cuando contestaba a Vicente: cada vino, cada persona que lo hace, cada persona que lo consume y, claro, cada persona que lee lo que se escribe sobre él, necesitaría un post ad hoc. Eso es imposible, así que voy a seguir disfrutando del privilegio de hacer lo que me parezca mejor en cada momento, sin tener que pagar ningún favor a nadie, sin tener que escribir por ningún pago de nadie.
Parece que me hayas leído el pensamiento, por cierto: mi próximo proyecto llevará un nombre que tiene que ver con el vino y con la cultura.
Jamie Goode...no sé qué diría. A veces lo que leo de él me hace pensar. Y confieso que su libro con Sam Harrop será una de mis lecturas de vacaciones. Éste es de los que dice una cosa y hace otra. Como yo, por ejemplo.
Mi hermano me decía, el sábado pasado, que los bloggers somos unos vanidosos, que escribimos para que nos lean mucho y nos alaguen. Durante los dos, casi tres primeros años de este blog yo era, más o menos así.
Pero ya aprendí y entendí por qué estoy en esto del vino. Es muy largo de explicar, pero no tiene nada que con vanidades ni estadísticas ni número de lectores. Y estoy muy orgulloso y contento del post que me salió sobre Los ignorantes. Y de los vinos de Leroy, ni te digo...Y sabes qué me da esto? Claro que lo sabes: algún día podré conocer a Leroy y a Davodeau, y será un día grande. Y otro, nos tomaremos una botella de Scavino, y será genial. Y así, hasta llenar las páginas de un libro entero. Que se escribe día a día, desde hace seis años.
La viticultura, la vinicultura y un montón de gente que se mueve a su alrededor (por supuesto, nada que ver con los que describes que, por supuesto, también existen) me han dado mucho más de lo que yo podré devolverles jamás. Que yo pueda mirar todas esas botellas de la foto y pueda decir: he hablado con todos ellos, sé quienes son los que hacen esos vinos, sé cómo son ellos y cómo son sus vinos y, además, puedo decir que de alguno de ellos incluso soy amigo o muy amigo. Eso me ha dado este blog. Y a esa naturaleza, por supuesto, no voy a renunciar.
Una abraçada,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Jose, perdona, tu comentario se había quedado perdido en el limbo de Blogger y no lo he visto hasta hace un rato. Sigo sin entender por qué la inmensa mayor parte de comentarios me llegan al gmail y sólo algunos a la moderación directa de Blogger...en fin.
Más que apreciar el mal, tenemos que conocerlo, ¿no? Yo no aprecio el talento para la maldad. Lo he conocido, lo reconozco, pero no lo aprecio. Pero por supuesto, me ayuda a valorar el bien.
En el fondo, la ocupación sobre qué se escribe, para qué y para quién se escribe y cómo va a ser recibido es tan vieja como la literatura homérica. Así que, a años luz de esas primeras reflexiones, que un cronista de vinos y comidas se inquiete alguna vez en público (intentaré que no vuelva a suceder: ya se lo he comentado a Individu Vins) sobre si ese o aquél post han tenido la recepción que él cree que se merecen, casi entra dentro de lo normal. Quien escribe y publica y diga que no se ha preocupado alguna vez por eso, miente.
La reflexión buena es la de Tanizaki, en efecto, no la de Goode, que ha introducido un ruido innecesario en el debate. Y es la que tú dices: lo que importa es que aquello que se escribe tenga las palabras adecuadas, ni más ni menos.
En cuanto a los nombres, de acuerdo en términos generales y, casi, abstractos. Pero cuando hablamos de Egon Müller, de de Villaine...yo me fío de los nombres también...quizás porque conozco las tierras?
Saludos,
Joan

Jose dijo...

No pretendía usar el término apreciar en un sentido positivo aplicado al mal, si no a que hemos de ser capaces de notarlo, sentirlo y medirlo en su magnitud, para poder entonces apreciar la magnitud del bien.

Caro Joan, hay nombres y hombres, que son viña. Los mencionados y muchos más. LdH, los muchos en Jerez (tantos que ni los conocemos), cuantos en Alemania, Italia y Francia. Pero creo que son otro tipo de nombres, con una forma distinta de vincularse a la viña y al vino.

Estoy leyendo ahora "Wine & War"... muchos de esos nombres, hombres y desde luego, mujeres, ya estaban ahí, en la Segunda Guerra Mundial. Y ya estaban sus padres como lo están sus hijos y ahora nietos. Y como lo estuvieron muchas generaciones antes. ¿Han de ser estos nombres heredados? No, claro que no, pero quizá hay muchos nombres que han sido tallados por el tiempo, por la viña y otros que han ido en el sentido inverso.

Saludos,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

Tienes razón, por supuesto: en los países que nombras, además de Suiza, Austria, Hungría por lo menos, existe una tradición vinícola que se transmite en muchos casos de generación en generación. Y no hablamos del siglo XX...Esto, en España, existe con más de 100 años de existencia, apenas en la Rioja y en el Marco de Jerez, con algún atisbo catalán, aunque siempre con interrupciones generacionales (o familias que existían desde hace siglos pero no se han dedicado al viñedo hasta hace relativamente poco). Y la tradición no se improvisa: necesita muchos años y conocimientos heredados, asimilados, practicados, llevados a la botella...Primero siempre son las personas y sus viñedos, después la tradición que representan y, casi siempre, suelen mantener. Con alguna brillante excepción, como puede ser la de Von Schubert y Grünhaus.
Saludos,
Joan

SIBARITASTUR dijo...

En este "cuaderno" te descuidas y además del post, tienes que leer muchas más líneas de comentarios. En cierto modo me cansa y no los leo con tanto interés. De todas formas eso es la vida de un blog y significa que funciona.
Pienso que no hay que darle tantas vueltas, uno hace lo que cree mejor y el lector decide si lo cree honesto, sincero y si le aporta algo. Mejorar o cambiar cuando lo estimemos oportuno, podamos o nos demos cuenta - o nos hagan dárnosla- que hay algo que mejorar - todo es susceptible de mejora, siempre-, cada uno a su "bola".
Valoro mucho lo que está bien escrito y aunque no es incompatible no nos olvidemos que detrás de una buena literatura, de un personaje culto, hay una persona, y eso es lo que yo busco en esto del vino – y en la vida-, lo que me parece más importante. Personas que tengan algo que aportar como seres humanos, con los que relacionarme, de los que aprender. Conozco varios casos de gente "culta" y que luego en las distancias cortas dejan mucho que desear. Quiero decir que lo que los lectores valoran es poder entrever– al menos así lo deseo- una serie de valores como la honestidad, sinceridad, la integridad, la ausencia de intereses ocultos y el espíritu crítico, alguien de quien “fiarse”. Más que la literatura, aunque esta ayuda mucho.
Y yo cómo soy el rey del post corto, cómo ya he comentado porque no se me da bien escribir – prefiero hablar-, valoro esos comentarios cortos sobre los vinos pero Joan, ¿qué fue de aquellas asteriscos y flechas?, completaban la información y las echo de menos.
De los vinos, sólo probé el Salvaxe 10 y si me olvido de esa calidez final es un vino original, complejo y con tiempo por delante. Me gusta un poco más su hermano tinto Hush.
Coincido contigo sobre el predicador, tengo subida una cata al blog de la 07 y a pesar de que todo está donde tiene que estar y es un vino bien hecho, me dejó frio, le falta alma.

Joan Gómez Pallarès dijo...

He decidido volver a matarlos, Jorge. No más puntuaciones en este blog, más allá de las valoraciones con palabras y tan subjetivas como esas puntuaciones. Proponer un método que sea "objetivo" y se traduzca en una nota no es el objetivo de este cuaderno. Y si me he hartado de criticar aquellas notas numéricas que, tras un barniz de objetividad, esconden tanta subjetividad como un párrafo sobre un vino, pues eso, me quedo con el párrafo. A veces será más corto, a veces más largo. Pero en párrafo me quedo.
La gente sabe de quién fiarse, eso lo tengo claro.
Y en cuanto al Salvaxe 2010 y el Hush y el Wish y lo que vendrá, estoy de acuerdo contigo: me gusta más el Hush ahora mismo. Hoy he terminado la botella que abrí el sábado y ha resistido mal los días. Ese final cálido sobresale y ha perdido la energía que tenía el sábado. Es un vino para el futuro, no el 2010, sino futuras cosechas.
En cuanto a Predicador, le falta alma y le sobra madera.
Saludos,
Joan

Jose dijo...

Jodo Sib, tú que echas de menos aquellos asteriscos y flechas... ¡y yo que las echaba de más! :-p

Saludos,

Jose

Joan Gómez Pallarès dijo...

Ya se sabe, compañeros, nunca puede llover a gusto de todos...Mi última experiencia de puntuaciones endógenas (con la Guía Peñín) ya me dio el puntazo: terminaron en este cuaderno las valoraciones, sean con números reales, sean simbólicas. Me concentro en mis sensaciones y en las palabras.
Saludos!
Joan

Jorge Díez dijo...

Joan, si eres tú mismo quien al releerte quieres podar los textos, sea; ¿quién podría discutírtelo? Pero sobre la presunta necesidad de formatos más cortos, más ágiles, me pregunto, ¿no estamos ya empachados de ellos? Los modernos, los que dominan ahora las redes sociales, y los más antiguos, el más básico anuncio publicitario explícito o encubierto. Por cierto, en este mismo saco metería también las puntuaciones y sistemas similares. De todo eso tengo de sobra, con buscar un poco encuentro a centenares. De contenidos más profundos, más sentidos, mejor transmitidos... de eso ando más escaso.
Gracias por escribir cosas así y por compartir esas preocupaciones también.
Un saludo, y adelante, por el camino que prefieras.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Confieso que yo nunca me empacho de los formatos cortos, Jorge. Soy lector de todo y ahora que hay quien se pregunta incluso si la novela está por morir, me refocilo solo pensando en lo que me espera en lecturas más allá de las 500 páginas. Pero siempre he sentido predilección por el epigrama de dístico único: ser capaz de plantear, resolver y reflexionar con ingenio y las palabras justas sobre cualquier situación, creo que tiene mucho mérito. Y siempre me han gustado también los aforismos, desde la Antigüedad hasta la Contemporaneidad. La Ilíada y la Odisea han sido libro de cabecera para mí, pero lo que me deslumbró de veras fueron los Himnos Homéricos. Mi reflexión sobre el texto breve va más allá de las modas que la lectura fácil puedan estar imponiendo. Conseguir profundidad, sentimiento, transmisión de sensaciones (por usar tus palabras) nunca es sencillo, pero creo que con textos breves, es menos sencillo todavía.
En el fondo seguiré experimentando con todo, según me pida el cuerpo y las circunstancias de lo que me apetezca contar.
En el fondo, quien me criticaba porque mi reflexión nacía de los minutos de promedio en que alguien se para en este cuaderno, lleva toda la razón. La idea de fondo no es esa, sino saber identificar el formato que cada historia que quiera contar me pida.
Por ejemplo, el próximo post, mañana mismo, tiene que ser necesariamente muy breve. Entenderás por qué!
Saludos!
Joan

Mike Tommasi dijo...

Wow Joan, Tarlant y Egon Müller en el mismo articulo, y los otros no estan malos ;-) Mejor beber 6 vinos asì que 100 vinos de "ennui".

Sabado me voy al Wine Riot en San Francisco, a ver si encuentro 6 vinos asì buenos como los tuyos :-)

ciao amic

Mike

Joan Gómez Pallarès dijo...

C'est pas mal, eh!? Va ser una gran trobada amb un bon sopar i millors vins. Pas d'ennui, mais joie et folies!
Estic segur que trobaràs coses molt interessants al Wine Riot: jo hi aniria només per poder trobar tot el que tinc a la llista de biodinàmics de California i de la costa est!
Salut i bona estada!
Joan

Cuina Cinc dijo...

Hi ha una cosa que no acabo d'entendre un dia m'ho explicaràs si vols clar!
1. escrius requetebé
2 vaig entendre en una entrada teva que disposaries de més temps per dedicar-te al blog ?
com si deixessis algunes feines..?
3 l' últim dia em va donar la sensació que anaves a "tope" de feina..(?)
vaig pensar que t'havies pres un parèntesi.
sigui com sigui un bon estiu,
poeta del vi!

Joan Gómez Pallarès dijo...

1. Gràcies!
2. Sím tinc més temps per dedicar al món del vi, però no tot se n'anirà al bloc. Vaja, ja estic fent altres coses i a partir de setembre, encara serà més intensament.
3. És fruit del cúmul de circumstàncies! Familiars (fills que donen molta feina i, en aquest cas, inesperada!), professionals (no oblidem que la meva professió no és la del vi, encara!) i, també, de coses del vi. He buidat unes coses, per així dir, i les he omplert amb altres activitats!
Salut!

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