16 junio, 2012

Quím Batlle foranell picapoll 2010

Quím Batlle foranell picapoll 2010
No me podía saltar el acento. No sé a qué viene, pero "Quim" no lleva acento en catalán.  Y la etiqueta no engaña. El celler se llama Quím Batlle, está en Tiana y pertenece a la DO Alella. No hace mucho había probado su Foranell 2010 por pimera vez (ensamblaje de pansa blanca, picapoll y garnacha blanca) y me quedé con la mosca tras la oreja. ¿Un vino y una bodega que estaban intentando recuperar el espíritu de los más antiguos vinos de Alella que yo había probado? Pronto me llegó la oportunidad: en el pasado Vijuny, entre otros descubrimientos, saltó de nuevo el del Celler Quím Batlle. De hecho, quien me saltó fue su enólogo, Xavi Picazo, un hombre hecho de entusiasmo, brega y lucha constante. Un hombre de larga experiencia que ha encontrado su espacio y su tiempo en estos viñedos encima de Tiana a 300 metros de altitud. Quim Batlle (supongo que sin acento) le ha hecho caso y desde hace unos años están recuperando la mejor tradición de la DO. Variedades de la zona, cultivadas en ecológico sobre suelo muy pobre de sablón, que chupan de muy hondo para sobrevivir. Cepas que viven y transmiten la humedad del mar tanto como el carácter de su suelo o la brisa que las refresca, la foranell, ese viento suave que sopla de fuera hacia el interior ("forà"), del mar hacia las laderas.

Uvas que siempre han existido en el Maresme, también la picapoll. En los últimos años se ha hecho quizás más famosa por el excelente trabajo hecho en la DO Pla de Bages, pero es, sin duda, una variedad de costa y de mar, desde Tarragona hasta la AOC Coteaux du Languedoc, con su picpoul-de-Pinet. Es una uva de hollejos duros, bajo rendimiento y acidez alta, apta para suelos muy pobres,  pero difícil de trabajar y de sacarle brillo. Quim y Xavi lo han hecho, a fe que lo han hecho. En realidad, todos sus vinos monovarietales hablan de territorio, de mar, de foranell y de sablón, pero de una forma que (por desgracia) casi nos sorprende: cada uno de ellos desde su carácter muy varietal. Buscan la maduración casi al límite, vinifican con las pastas, trabajan con las lías y no usan  la madera. A pesar de ello, los vinos desarrollan una complejidad grande, en una combinación poco usual de aromas primarios de la uva, secundarios de la fermentación con hollejos y terciarios, del reposo del vino en inox y en botella. Y con 12%... Me tienen fascinado, lo confieso. De este picapoll 2010 hay sólo 1800 botellas (la mía, la 1480). La mar salada. La manzana algo madura en nariz pero ácida y verde en boca. Dondiego de noche. Jazmín. Botón de arándano. Retama en flor. Ese inconfundible aroma de las pastas y la levadura. Muy vegetal y, al tiempo, con un buen toque de granito. Buqué garní, sobre todo laurel. Madera al sol. Jabón de Marsella. Sequedad y carácter. Frescor de hierbaluisa. Gran complejidad (como sus hermanos: ahora mismo, la garnacha blanca 2008 está muy atractiva). Larga vida. Por 12€...

Postscriptum. Me señala mi amigo Peter Hodder-Williams, que  de esto sabe mucho, que lo que hay en el nombre de la bodega (en la etiqueta) es un símbolo de admiración "trucado". En vez de poner Quim Batlle! en la etiqueta, lo han puesto en el cuerpo central del texto y la barra vertical del signo parece un acento sobre la -i-, pero claramente, está fuera de escala. Y el punto del signo de admiración se ve, bien claro,  bajo la  -t- de Batlle.  Vamos...que creo que Peter tiene razón...

9 comentarios:

jordi dijo...

Coincido contigo en que este foranell picapoll es un vino estupendo, vivaracho, nada simple y muy equilibrado.
Sobre la variedad picapoll, hace un año que ando confundido. En agosto pasado dediqué una semana a patearme la zona de Picpoul de Pinet (algún amigo piensa que soy algo excéntrico por tener semejantes aficiones; no le debe faltar razón) y la experiencia resultó muy provechosa, con sorpresas muy positivas. Pero para evitar contar batallitas iré al grano: un enólogo de una interesante bodega sostenía que la picpoul que allí se cultiva y la picapoll que en los últimos años ha reflorecido en Catalunya poco tienen que ver ampelográficamente. Su afirmación fue tan categórica que me dejó con la duda, y lo cierto es que mi trabajo aún no me ha dejado tiempo para tratar de contrastarlo con otras gentes conocedoras del asunto. Me pregunto si has oído algo semejante que aporte algo de luz.
Saludos,
Jordi

Joan Gómez Pallarès dijo...

Hola, Jordi, gracias por tu comentario. Yo hice más o menos una excursión parecida a la tuya, alrededor del estanque de Thau, en la AOC Picpoul-de-Pinet. De ahí saqué la conclusión que los franceses que la vinifican trabajan con un estereotipo bastante férreo y encontré poco realmente interesante. Lo que suele pasar (pronto habrá más de lo mismo en un post que voy a dedicar a algunos vinos tintos gallegos): buena fruta y pocas ideas buenas sobre qué hacer con ella.
Quím Batlle y Xavi Picazo han roto un poco los esquemas. Es cierto que vinifican todo bastante parecido, pero no lo es menos que cada variedad saca las características que lleva dentro. Así lo viví yo.
En cuanto a lo que preguntas, lleva toda la razón quien te hizo el comentario. Aunque Víctor de la Serna siga ausente (es broma!), está claro que, genéticamente, son variedades con pequeñas, mínimas variaciones. Pero variaciones son. La picapoll blanca que conocemos y vinificamos aquí ha sido analizada y clasificada con un número de variedad, la 9232, que no es la misma (por lo tanto, son uvas distintas, nos pongamos como nos pongamos) que la piquepoul blanc (ése es el nombre real, no el de la AOC) del Languedoc, que es la 9295. La picapoll blanca de aquí tiene otra variedad, que es la picapolla blanca (sic), también llamada Planta fina de Pedralba, que es la número 9542. Y la variedad francesa tiene, hasta el momento, 340 clones identificados, de los que la selección de la AOC privilegia los números 176, 237 y 238.
Además, existen otras variedades de piquepoul, la piquepoul Bouschet, número de variedad 9296; la de Moissac, número 8770; y la piquepoul gris, la 9297. Y por supuesto, la piquepoul noir, que es la 9298, y que todavía no sé si es la misma que la picapoll negra que vinifican el en Montsant, por ejemplo, Orto Vins, porque la tienen localizada pero no analizada todavía.
Todos los datos proceden del European Vitis Database.
Saludos,
Joan

jordi dijo...

Te agradezco mucho la precisión de la respuesta, Joan. Como dejó dicho ese poeta enterrado en el cementerio marino cercano al estanque de Thau: "ce qui périt par un peu plus de précision est un mythe". Un gusto siempre pasar por aquí.
Saludos,
Jordi

Joan Gómez Pallarès dijo...

Un placer, Jordi. Vete a saber tú si un vino de picpoul, transparente como el mar, inspiró a Valery en su soneto del vino perdido.
Saludos,
Joan

jordi dijo...

:)

Jordi

Carlos Persini dijo...

Excelente como siempre Joan. Yo hace varios meses descubrí los vinos de Quim Batlle organizando una cata de Garnachas blancas (donde quedo muy bien parado) y la verdad es que me parecen de las propuestas más interesantes de una DO a la que le cuesta un poco coger carrerilla con sus vinos tranquilos. Espero que sigan así
Un saludo

Joan Gómez Pallarès dijo...

Buenos días, Carlos! Me alegra coincidir con tu apreciación. Tú tienes la suerte de probar muchos, muchos vinos y yo, muchos menos. Pero en Vijuny, probamos con Carmeta de Bàrbara Forés todas las garnachas blacas que había en la feria y la cosa quedó en la suya propia, en la Indígena Garnatxa Blanca de Parés Baltà (toene una frescura y una energía grandes) y la de Quím Batlle. la que probñe, la de 2008, está en un momento perfecto. También compré una botalla para beberla en casa con calmam. Però abrñi antes este picapoll...
Lo de la DO ya me cuesta más...en efecto, tienen que hacer mucho para coger carrerilla. Cosas como ésta, más algunas otras que están sucediendo allí, les darán esa fuerza, pero tienen que trabajar más las variedades locales.
Un abrazo,
Joan

elisenda dijo...

Ah y además es ecológico! :)

Joan Gómez Pallarès dijo...

En tiempo de aumentos de IVA y sablazos a nuestros bolsillos, sin duda es un valor añadido, Elisenda.
Salut,
Joan

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