07 junio, 2012

Por qué hago publicidad gratuita

Fira del vi a Talarn
Estos días pasados hemos tenido un buen debate en la sección micro de este blog. Se ha tratado sobre el tema de una empresa cervecera que tiene un producto que quiere introducir con el concepto de "cerveza para toda una comida". Están usando a los medios del 2.0, entre otras cosas, para lograrlo. Algunos de estos medios cobran por hacerlo. Otros se avienen a asistir a los eventos que se organizan y hablan o no de ello. Quienes cobran para hablar de la bondad de ese producto a veces indican que están a sueldo (aunque sea esporádico, sueldo es) de esa empresa. Pero a veces se les olvida. Sobre todo cuando hacen microblogging. A mí todo me parece bien menos que me hagan comulgar con ruedas de molino. Y por eso he sido un poco beligerante, no tanto con el hecho de que una empresa pague, otros cobren y se hable del producto (es la ley del mercado y así algunos la acatan), sino de que se insista (sin atisbo de duda razonable y general asentimiento) en que el tal producto se puede combinar con cualquiera de esos alimentos que, a ratos, tan difíciles nos parecen de casar. La alcachofa es el paradigma, y no me extiendo en ello porque no es el tema de hoy. El tema, de ese debate y de hoy, es que los blogueros han representado la quintaesencia de la independencia de opinión en la red y en un medio, por lo general, propio. Hay otros medios que siempre han opinado con libertad, por supuesto. Y hay blogueros que ya no opinan libremente, por supuesto. Todo me parece respetable, siempre que se actúe con transparencia y se expliquen bien las cosas. David, en un post reciente, lo explica mucho mejor que yo.
2 Bar à Vin
Uno de los mandamientos que me he impuesto es que no cobro por hacer publicidad de nada, sea ésta abierta o encubierta. Cuando hago publicidad, es porque quiero ayudar a difundir actos, acontecimientos, ideas que me parecen relevantes, en la medida en que ustedes, lectores, se dejen convencer. Y suelo hacerlo por razones bien distintas. Voy a poner tres ejemplos. En una semana me han llegado varias peticiones de publicidad, es decir, de difusión de actividades. Publico las que me parece oportuno publicar (por eso soy mi jefe único) y lo explico. El primer cartel es un anuncio de futuro. Presente, presente, todavía tienen poco los vinos del Pirineu catalán. Pero futuro...¡tienen un montón! Esta es la segunda feria que organizan los productores de Talarn, Vilamitjana y Orcau y merece la pena conocer in situ qué y cómo hacen vino y con qué lo toman. El segundo cartel anuncia la actividad de unos queridos amigos, tanto los del Bar Seco como los de Vino Artesano. Quizás con eso bastaría, pero si me quedara aquí, traicionaría un poco el sentido de este post. El Bar Seco es uno de mis sitios preferidos en un barrio, el Poble Sec, que visito con frecuencia. Bar de sensibilidad vegetariana, buenos vinos y cervezas y espíritu de cine de verano al aire libre. Encantador y con buena comida.
2 Fira del vi solidari
Los de Vino Artesano son como mis hermanos. Les veo menos de lo que debiera pero les quiero siempre. Y siempre pienso en ellos. Además, venden algunos de los mejores vinos de la ciudad, a pelo, sin artificios ni en la botella ni en la comercialización. Una de las garnachas de ensueño de les Corberes, la de Fhal. Uno de los productores que ha elevado la sumoll espumosa a los altares, Can Ramon del Garraf. Uno de los más sensibles y animales productores del Priorat, Fredi Torres. Y el único tipo que sabe hacer de "négociant" en Catalunya, Oriol Pérez de Tudela. En cuanto al tercer cartel, Masroig Vi Solidari, bastaría con enumerar la lista de alguna de mis bodegas preferidas en la DO Montsant (en la parte inferior izquierda del cartel). O decir que el Masroig guarda como un tesoro algunos de los mejores viñedos de la zona. O apuntar a la amabilidad y camaradería de sus gentes. Pero no hace falta. Es más sencillo: tienen que ir ustedes y comprar el vino especialmente embotellado por todas las bodegas para la ocasión. Para los locos del vino, es ocasión única: etiqueta única, buen vino. Para el resto, se trata de que todo el dinero recaudado va a parar a un hospital que trata a niños enfermos de cáncer.

Por todas estas razones, y algunas más, hago publicidad gratuita y nada encubierta. El día que me paguen por escribir algo; o me hayan pagado por una actividad relacionada con el producto del que escriba, también lo diré. Y ustedes, como siempre, decidirán si se van o se quedan.

34 comentarios:

Anónimo dijo...

Sr. Pallarès,

¿No le parece que los de Vino Artesano podrían haber buscado una fecha mejor que el 10 de junio para su barra ambulante? Como todos sabemos, este fin de semana se celebra Vijuny, el cual, Dios mediante, agotará todas nuestras reservas de elevación espiritual vinícola durante, al menos... unas horas. Así pues, me pregunto dos cosas. 1. ¿A quién se le ocurre organizar un festejo que se solape con una celebración de esas características? ¿Es esto un boicot encubierto, o más bien una triste falta de previsión? 2. ¿Cómo se les ocurre organizar la soirée nada menos que un domingo por la tarde, el nadir espiritual del tiempo, el día más oscuro y melancólico de la semana? Yo no sé qué prescribe el calendario de Maria Thun en este caso, pero, por lo que a mí respecta, en una tarde de domingo ni siquiera sería capaz de disfrutar un Château Rayas del 78. Usted que tiene bula con ellos, por favor coménteselo y dígales que hacen un flaco favor a la causa. Yo mismo, sin ir más lejos, acudiría raudo a la llamada del vino sin sulfuroso, pero es que ni mi hígado ni mi capacidad de goce me permiten encadenar tantas francachelas.
Saludos,

Carlos S.

El Gaitero del Cabo La Muerte dijo...

Yo me quedo:-)

Joan Gómez Pallarès dijo...

Apreciado Carlos S., muchas gracias por su comentario, aunque tengo que decir que yo no soy Pallarès, sino Gómez Pallarès (el otro es, entre muchos, un tío mío que nada tiene que ver con el vino, incluso creo que no bebe alcohol, el pobre...).
He sabido de Vinjuny hace un par de días gracias a que una de las bodegas participantes me mandó un correo electrónico diciéndome que iban a estar allí. Otro amigo mío (que tiene un blog adicto a la lujuria y a mirar los vinos a través de un vinoscopio) me lo comentó: "¿vas a ir?", me preguntó. Le dije que no tenía la menor idea de qué me hablaba. Y todo ello a pesar de que dos de las tres personas que organizan el evento son amigos míos también, Jordi y Silvia, de la Guia de Vins de Catalunya.
He mirado la publicidad, su página web y su cartel. He conseguido saber que habrá actividades, entre las principales la de la degustación (pagada también) de vinos, junto con otras cosas. Los días 8, 9 y 10 de junio, de 11 horas a 21 horas en un espacio, supongo..., grande frente al mercat de Santa Caterina. No he conseguido saber qué bodegas irán ni qué días lo harán.
¿Me está usted diciendo en serio que un acto que va de las 18 a las 22 horas del tercer día de Vijuny, el 10, y servirá por copas vinos de cuatro bodergas, es un boicot encubierto o una contraprogramación?
Por favor...seamos serios. Estamos hablando de elefantes (aunque ellos, con todo el derecho, se confiesen pequeños porque organizan su primera edición) frente a pulgas.
¿Solapar es organizar una cosa que dura 6 horas frente a las 30 horas que dura la otra?
A su segunda cuestión nada puedo decirle porque cada cual se programa sus melancolías en el día de la semana que le apetece o le va mejor. Si usted no se ve con ganas o capacidad de moverse de Santa Caterina el domingo por la tarde, hará bien en no hacerlo. Por el tenor de su intervención, si no está es, probablemente, porque no se le espera tampoco.
En cuanto a lo del Rayas (casi me daba igual al añada, pero es que me menciona usted la del 1978), le confieso que ahí sí me sabe mal que no esté usted en condiciones de disfrutar de ese vino (si lo encontrara) sea el día de la semana que sea y a la hora que sea: es uno de los mejores Rayas de la historia, junto con el 1990. Y no creo que sea casual que usted lo haya mencionado...
En fin, y ya por ir acabando: si usted pensaba (que ya veo que no) subir al Poble Sec para beber vino sin sulfuroso, hará bien también en no hacerlo. Los vinos que se van a servir tienen el sulfuroso necesario pero no son vinos SIN sulfuroso. Eso es prácticamente imposible, porque aunque alguno no añada sulfitos en ninguna parte del proceso de vinificación de un vino, la fermentación alcohólica, por ella misma, ya los produce. Incluso los más reacios admiten 20mg/L, no le digo más.
El día 10 de junio (qué atrevida es la ignorancia) será un día bueno para lo que usted estime oportuno. Luis Gutiérrez sa hasra de decir que si el vino sale bueno, será un día bueno. Y basta. Pero para los que se miren el calendario de Maria Thun (que e.p.d.), sabrán que será un gran día para según qué vinos y cosas.
Quien hace un flaco favor a la causa es usted escribiendo cosas como ésta. De hecho, mientras iba releyendo su nota, tengo cada vez más claro que su causa y la mía poco tiene que ver. La mía, que es la de intentar escribir sobre los vinos que me gustan y las comidas que acompañan, me dice que tengo que estar un ratillo en Vijuny, para ver cómo es y para animar a sus organizadores a seguir con la tarea que, con tanto ánimo, llevan a cabo. Y que tengo que estar un ratillo también en el Seco porque me apetece, porque es domingo por la tarde, porque a Maria Thun le gustaría que lo hiciera y porque los vinos (ahí ya sé más que en Vijuny) son ricos de veras. Con sulfuroso.
Saludos,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Y yo contigo, amigo Gaitero! Un abrazo,
Joan

Vicente Vida dijo...

Tomo nota, no sin cierta envidia de la negra, de la profusión de eventos enológico/gastronómicos con alma que váis a tener en estos días. Si yo estuviera por ahí, iría como un niño en una tienda de juguetes, de uno a otro sin contener el asombro. No se me ocurriría quejarme ni por el día, ni por la coincidencia.
Con respecto a lo otro, me alegro de que te mantengas en tu política . En lo que me concierne, la sigo a pies juntillas, aunque dada mi estatura bloguera tampoco he tenido que pensarlo.
Yo seguiré pasando por aquí y contando mi opinión, como hago en los blogs que me gustan. No cambies.
Saludos
Vicente

Marc Lecha dijo...

Hola Joan, moltes gràcies per la teva esmentada del nostre event però encara més pel teu suport i ànims constants!

Apreciado Carlos S, como uno de los tres miembros que conformamos Vinoartesano, me gustaría contestar su comentario explicando el por qué de nuestras motivaciones y de la elección de ese día y fecha concreta.

Hace un año, el 5 de junio de 2011, domingo, celebramos en La Luna de Júpiter nuestra primera barra de vino ambulante. La idea de esa barra de vino era la siguiente: ya que nosotros no tenemos un "bar à vin" para servir vinos por copas, acercar por un día, aunque sólo fuera por un día, ese espíritu de vino por copas, a la calle. ¿Por qué decidimos hacerlo un domingo por la tarde? En cierta forma para relajarnos todos, porque no buscábamos hacer un evento para profesionales (aunque por supuesto son bienvenidos), porque con la llegada de los calores de junio se nos ocurría como una idea simpática proponer un acto pequeño, sencillo, amable, un domingo por la tarde-noche, cuando la gente vuelve de la playa, se va a dar un paseo o sale del cine. Creímos que era una propuesta a la que nosotros mismos iríamos sin dudarlo: estirar un poco el fin de semana, salir o dirigir los pasos a una simpática terraza del centro de la ciudad para tomar un par de copas de vino, vinos que me explicaran una historia detrás, no sólo toma y daca, y poder disfrutar también de algunas tapas. A un precio asequible para acostarnos con buen ánimo y empezar la semana un pooc más contentos. Ese era y sigue siendo, un año después, el "espíritu" de la barra de vino ambulante. Nada más (ni nada menos).

Cuando hace un par de meses aproximadamente volvimos a plantearnos "oye, ¿celebramos la segunda barra de vino al año de la primera?" se nos ocurrió la fecha del 3 de junio como la más adecuada por calcada casi a la del año anterior. Lo dejamos ahí, en el horizonte, hasta que un día Malena cayó en lo que comenta Joan: efectivamente, el calendario de Maria Thun contextualizaba lo peor. Pero no sólo eso, algunos de los viñerones que queríamos que vinieran todavía presentían que podían estar embotellando o muy embarrados en sus bodegas. Así que entre una cosa y otra, decidimos pasar la fecha del domingo 3 al domingo siguiente día 10. Que además era un día óptimo. Los viñerones nos confirmaron, nos pusimos de acuerdo con el Seco y decidimos trabajar en convocar y en tirar para adelante. Consenso entre todos.

Cierto que en ese momento no percibimos que hubiera otros eventos o ferias relacionados con el vino en Barcelona o alrededores (no sólo hay el Vijuny), pero francamente tampoco es algo que nos importe. Y el por qué de esta rotundidad en mi afirmación se debe a varios motivos. Uno es que ¿desde cuando la abundancia (que no exceso) de oferta es un problema? Es una cuestión de decidir donde se va, de mera elección, no le veo incompatibilidad por ningún lado. Nosotros somos un pequeño, minúsculo, microcomercio y trabajamos en una escala que no consideramos en absoluto ser "competencia" a ninguno de estos grandes actos o eventos. Al contrario, siempre intentamos complementarlos. Segundo, trabajamos desde el barrio (en su acepción más amplia), con la gente del barrio, con los amigos que quieran venir y con los viñerones y profesionales que estén dispuestos a acompañarnos. La decisión de "partnerizarnos" para esta jornada con el Bar Seco no es casual: vivimos y trabajamos a menos de 50 metros y compartimos filosofías y planteamientos (show, proximidad, barrio...) casi idénticos. Tercero, mantenemos y no queremos modificar la esencia de nuestra barra de vino, así como de los distintos actos que hacemos en nuestro local o en lugares amigos. Los que viene a ellos ya saben de qué plan vamos y lo que hacemos habitualmente, cuál es nuestra propuesta y qué tipo de shows acamamos montando. Por ahora percibimos que, con matices, lo que hacemos gusta. Así que en eso estamos.

(sigue...)

Marc Lecha dijo...

(sigue...)

Coincido con Joan: somos pulgas y nos gusta serlo, y no estamos constantemente mirando si hay otros actos alrededor. Si fuera así, la inacción nos paralizaba porque casi siempre hay algún evento en la ciudad o alrededores. Afortunadamente. Eso es extraordinariamente positivo, más si pudiera haberlos. Nosotros mismos no podemos ir a todo lo que quisiéramos. Es una mera cuestión de decisión. Los viñerones que acudirán a la barra de vino saben qué liga jugamos y vienen encantados, a disfrutar también del ambiente y a compartir y explicar su trabajo, en la escala en la que nos movemos.

De lo que ud. comenta sólo lamento una cosa, y es que considere que hacemos un flaco favor a la causa. Del vino, entiendo. No lo comparto en absoluto. Nosotros fuimos monjes antes que frailes: empezamos en este mundo como blogueros, y aún mantenemos este espíritu, lo cultivamos menos de lo que nos gustaría pero lo seguimos cultivando. Cualquiera que nos conozca puede afirmar que nuestra labor por acercar, divulgar, pensar, debatir, reflexionar y desencorsetar el acceso del público general al vino es absolutamente primordial y paralelo a nuestra pequeña actividad como comerciantes. No pretendemos colocar cuatro botellas al desprevenido que se acerque: siempre dedicamos tiempo a explicar, entender y revertir el porqué en este país se está perdiendo la cultura del vino de una forma tan bestia. Lo haremos mejor o peor, pero este aspecto es innegociable. Si entra en nuestra página podrá ver, en el encabezado, que casi lo primero que aparece es "agitadores de la cultura de vino". En este sentido, decir que hacemos un flaco favor a la causa no sólo es una falsedad sino un golpe bajo.

Finalmente, y en cuanto al tema del sulfuroso, no añado casi nada a lo que Joan afirma. Nuestro planteamiento no se restringe sólo al índice de sulfitos en la botella, es bastante más amplio (productores de escala manejable, humana: viñerones, ausencia al máximo posible de química exógena, uso de variedades autóctonas mayormente, escala comercial coherente…). Ámplio y flexible como para que puedan caber los que consideramos que deben estar.

Lo del Rayas es también muy discutible, de hecho, mi primer Rayas lo probé en casa de uno de los viñerones que estarán presentes el próximo domingo. Algo sabe él de esos vinos...

Saludos cordiales,

Marc Lecha

Joan Gómez Pallarès dijo...

Vicente, a pesar de lo que pueda parecerte, yo tampoco he tenido que pensarlo nunca. Por la sencilla razón de que nadie, nunca, me ha hecho ninguna oferta económica por escribir sobre algo o por publicar algo o por hacer alguna campaña del tipo que sea sobre algo. Así de sencillo. Ofertas para escribir, para publicar sobre cosas, mil, pero siempe gratis et amore. Por lo tanto, es sencillo: elijo, como bien decía Victor de la Serna, aquello de lo que quiero hablar porque no cobro de nadie.
Y si algún día alguien me hace una oferta, pues se verá. Siempre he dicho lo mismo, porque siempre he pensado lo mismo: todos tenemos un precio. Puede ser dinero, pueden ser mil cosas...Si alguien me ofreciera un Château Rayas del 1978 pero me obligara a beberlo para escribir sobre él, LO HARÍA!!! Y lo diría, claro.
Hay que mantener un criterio, el que sea, e intentar ser coherente con él, escribas donde escribas. Por supuesto, habrá quien defienda la incoherencia y el hacer lo que le apetezca en cada momento. No es mi caso.
Y si algún día me vendo, ustedes serán los primeros en saberlo, tú también.
Y no hace falta que diga, porque sé que compartimos ese espíritu por la causa (ahí sí estamos juntos), que yo haré lo mismo que tú. Iré a todo lo que pueda, con hígado o sin él, siempre que me llame la atención.
Saludos,
Joan

Anónimo dijo...

Caramba, sr. Gómez Pallarès, qué reacción tan áspera ha tenido usted. Yo me limito a ponerle un poco de humor zumbón a la cosa -cosa que, lo admito, puede no gustar- y, en lugar de responder en términos parecidos, usted lanza una enmienda a la totalidad con una buena dosis de mala uva. Todos tenemos derecho a discrepar de los demás, pero este exabrupto me parece, dado el tono cortés que suele utilizar en su blog, muy poco afortunado. Tal y como usted responde, parece que mi palabras sean obra de un agitador virtual. En fin, una lástima. Saludos cordiales.

Carlos S.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Conste que lo de las pulgas, Marc, ha sido escrito con todo el cariño. Como también lo ha sido lo de los elefantes...ya me imagino la sonrisa de Jordi y de Silvia pensando que ellos, precisamente, ellos son unos "elefantes" en esto del vino, con lo que les está costando salir adelante.
Era una manera de describir la escala en la que se van a mover los dos acontecimientos. Por lo demás, y por completar esa escala, me gustaría que Jordi y Silvia, si pasan por aquí (supongo que andarán a 200 por hora...), me dijeran con cuantas bodegas cuentan, uno, dos o los tres días. Ellos tienen que saberlo por razones obvias de logística. Así sabremos de qué estamos hablando cuanco Carlos S. pone encima de la mesa conceptos como los de "boicot encubierto" o "triste falta de previsión".
Vosotros hacéis tan bien como podéis aquello que teníais en la cabeza y habéis conseguido seleccionar a algunos viñerones impresionantes. Eso, sabiendo como funcionan las cosas en lo de la comercialización del vino, es un gran mérito. Y Jordi y Silvia también tienen un mérito enorme porque con una idea bien clara sobre el vino catalán, están consiguiendo levantar un edficio que empieza a "fer goig", a lucir.
Dicho esto, pensar que una y otra actividad no forman parte de la misma causa es, sencillamente, ignorar de qué estamos hablando. Todos estamos por la misma labor y todos queremos que se beba más vino día a día, que se haga con mayor criterio y más información y que éste, el vino, sea mejor cada día. Los unos hablamos de ello (Jordi y Silvia, Malena y Marc a ratos también, yo), los otros intentan venderlo. No hay más.
Una abraçada, Marc.
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Sr. Carlos S.,
verá usted que firmo con mi nombre y los dos apellidos. Lo hago por reconocer que tanto mi padre como mi madre tuvieron que ver con mi nacimiento. Lo hago, también, por otro de mis mandamientos: firmo mis opiniones para que todo el mundo pueda identificarlas. Y me encantaría que usted, sin pasar por el filtro de Pessoa, hiciera lo mismo. Sólo entonces podría valorar de alguna manera si lo que ahora me dice es cierto. Es decir, si su comentario primero era zumbón y gracioso, o no. A mí, cierto, no me lo ha parecido, pero no muy equivocado andaré en mi interpretación cuando a otras personas les ha parecido que iba usted, más que con guasa zumbona, con retranca.
A mí la uva mala no me gusta y soy de los que cree en las cosechas en verde, incluso en aquello de (aunque a algunos viticultores les disguste mucho) tirar uva al suelo. Me gusta ir directo y con franqueza y si mi respuesta le ha parecido de mal tono, disculpas le pido. Pero dicho esto, veo que no ha contestado usted a mis enmiendas, que no eran a la totalidad sino bien parciales: ¿por qué habla en tono hiriente de esa otra actividad? ¿"Boicot encubierto" o "triste falta de previsión" son expresiones zumbonas? ¿Por qué relaciona "vino artesano" con "vino sin sulfuroso"?
A mí me han parecido más aguijonas que zumbonas sus palabras y por eso, con todo el respeto, he intentado ponerme a su altura que, en efecto, ha sido algo baja y de vuelo gallináceo.
Si quiere usted que volvamos a las alturas, estaré encantado en acompañarle, pero dígame usted cómo apellida y sabré entonces por dónde tenemos que seguir esta francachela.
Lo dicho por usted, eso, una lástima. Pero todavía tiene tiempo de enmendarlo. Yo le seguiré, no lo dude: porla causa de los goliardos.
Joan

Anónimo dijo...

Sr. Lecha,
Tal y como usted lo explica, queda perfectamente claro. Le agradezco sus comentarios y, más aún, la forma de exponerlos. Insisto en que mis palabras no pretendían ofender a nadie. Realmente, y lo digo sin ironía, yo pasaba por aquí. ¡Cómo me podía imaginar que un inocente comentario mío iba a ser sometido a esta exégesis inclemente por parte de los habituales de la página! Respeto mucho el carácter misionero con el que se dedican a divulgar la cultura del vino. Con todo, les ruego, tanto a usted como al sr. Gómez Pallarès, que no se tomen tan en serio a sí mismos. La pasión también debe dejar espacio para el humor y el espíritu lúdico, de lo contrario resulta asfixiante. Ser despiadado con las limitaciones del conocimiento de los demás es lo más fácil del mundo. Ser paciente y pedagógico, no lo es tanto. Sería lamentable que, a fuer de misioneros, al final acabaran quemando herejes. Saludos.

Carlos S.

Joan Gómez Pallarès dijo...

No se le puede negar, sr. Carlos S. (por cierto, último comentario que se publica en esta página si no firma con nombre y apellidos, aunque sean apócrifos), la habilidad por mostrar desprecio que tiene usted. Carácter misionero, quemar herejes. Caramba, hacía tiempo que no topaba con alguien así. Si usted hubiera sido paciente con las limitaciones de conocimiento de los demás, no hubiera ni adjetivado ni comentado tan al vuelo, es decir, tan a la ligera, la actividad de Vino Artesano y de Seco frente a la de Vijuny. No sin saber de qué iba la historia. ¿O si lo sabe?
Carácter misionero con el que se dedican a divulgar la cultura del vino. Sí señor: impresionante. Le ruego, sin ánimo de competir por supuesto, que nos ilumine usted a nosotros, pobres misioneros que corremos el peligro de quemar herejes, que nos ilumine con su ejemplo como hacían los santos padres de la iglesia. Díganos cuál es su causa (dejemos de lado la broma) y cómo defiende usted la cultura el vino.
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Jose, ¿podrías echar un cable?
Gracias!
Joan

oriol@elviapunt.com dijo...

i a mi em toca ser a 3 de les 4 fires de les que has parlat (3 per iniciativa pròpia i una quarta per obligacions del diàleg).

Joan Gómez Pallarès dijo...

A Talarn no hi aniràs, oi? Aprendre's els diàlegs és cosa bona per poder després improvisar!

Txaber Allué Martí dijo...

Qué tal? Opinaremos... Creo que esta reflexión parte de dos premisas equivocadas. Primero, pensar que la gente es idiota. Si la opinión de un blogger está sesgada, o va contra el criterio que ha seguido a lo largo de su trayectoria, los lectores lo notan, si lo hace de forma recurrente, dejarán de leerle.
La otra, pensar que cuando uno cobra por trabajar acaba siendo deshonesto. Evidentemente, cuando uno cobra de una determinada empresa, tiende a no hablar mal en público de ella. Pero pensar que un blogger va a mentir o ser deshonesto porque cobre de ella es ir demasiado lejos. Si lo hace, me remito el punto uno.
Por otro lado, no todo el mundo se puede permitir el lujo de mantener un blog sin generar ningún tipo de ingresos. En mi caso, gracias a ciertos ingresos, la mayoría no generados directamente por el blog, pero si como consecuencia de su existencia, me permiten bloguear más, que es lo que me gusta y, por ahora, lo que le gusta a la gente que me lee. Pero bueno, no quiero personalizar la reflexión. Un fuerte abrazo

Anónimo dijo...

Sr. Gómez Pallarès. Mi nombre es Carlos Salazar Pérez y resido en Barcelona. Con gusto le enviaría el resto de mis datos personales, pero como esto no es, desde luego, el principio de una gran amistad, me parece innecesario. Por cierto, no hace falta que amenace con no publicar mis comentarios, porque le prometo solemnemente que este es el último que le envío. Veo que usted pertenece a la nutrida escuela del "sostenella, y no enmendalla". La verdad es que no me explico qué le impulsa a emplear ese tono hiriente. ¿Todo por un par de bromas mías desafortunadas? Y, aunque fueran dardos, ¿hay motivo para ponerse así? ¿Por qué cree usted que todo lo que digo es un insulto? ¿Tan susceptible es? Y eso de: "hacia tiempo que no topaba con alguien así". Es decir, ¿bastan un par de mensajes para meterme en un casillero? ¿Ya se ha dado cuenta de que soy un desalmado? Vaya manera de clasificar a las personas. Desde luego, se revela usted como alguien bien distinto al admirable autor que escribe líricos textos poetizando el terruño. Parece que, sin habernos visto jamás, tuviera cuentas pendientes conmigo. Mi sospecha es que usted está proyectando sobre mí agravios que otros dejaron pendientes. De lo contrario, es imposible explicar semejante animosidad. En fin, como estoy demasiado mayor para que alguien se sirva de mi persona para vengarse en efigie de otras, pongo aquí punto final a mi nada lucida aportación a este blog. Saludos cordiales.
Carlos Salazar Pérez

Joan Gómez Pallarès dijo...

Hola, Txaber, y gracias por opinar y escribir en este cuaderno.
Esto se está convirtiendo en un buen ejemplo de algo que casi había olvidado en mi ya largo aprendizaje como bloguero, entendiendo esto como un fin y no como un medio per se. El fin queda claro: queremos comunicar y recibir comentarios en público a los que la gente se pueda añadir, generar debate, intercambio de opiniones y etc. El medio a veces traiciona por la sencilla razón de que esta letra es escrita y cada cual interpreta según su criterio aquello que lee. Ninguna novedad: desde que el mundo vive en escritura, ésta genera malententendidos, del tipo que sea.
Me atribuyes una premisa que no identifico como mía, ni de obra ni de pensamiento. Cómo se me va a ocurrir pensar que la gente es idiota. Se me ocurre pensar que la gente, empezando por uno mismo, puede estar desinformada o puede recibir información con finalidades no siempre claras. Eso sí lo pienso y lo escribo. Lo otro es atribución e interpretación tuya.
Sobre la segunda premisa, tú lo has expresado mucho mejor que yo: ¿cómo vas a morder la mano que te da de comer, aunque sólo sea un poquito? Si una empresa te paga para que hables de un producto, para que participes en eventos relacionados con él, ¿cómo vas a hablar mal de él? "Tiendes a no hablar mal de él", en efecto, y pierdes una parte de la capacidad "objetiva" de opinar sin más (objetiva entre mil comillas, claro, porque cualquier opinión siempre acabará siendo la tuya y, por definición, será subjetiva).
Todo ello viene a cuento de un producto del que seguiremos no hablando con nombres y apellidos, por el que no siento ni cariño ni antipatía. Creo que es un buen producto para ciertos momentos del día y con ciertos acompañamientos y no tan bueno o directamente malo (en mi opinión, claro) para otro tipo de comidas. Y tanta insistencia en hablar sólo de las bondades del producto me lleva a pensar que se ha perdido un poco la capacidad "objetiva" de informar al lector. Lo hemos hablado tú y yo en compañía de otras personas en una ocasión. Y me avengo a hacer el experimiento, es más me encantaría poder hacerlo, con los inventores sumilleres del asunto. La persona que puso las fotos en Twitter (sin duda buenas) reconocía lo que estoy comentando ahora. ¿Una buena cerveza puede sustituir a una buena carta de vinos para acompañar durante toda una comida¿ En mi opinión, no. Y la premisa equivocada de la que se parte (como decía Víctor de la Serna, no yo) es que se piensa que la cerveza puede jugar el mimsmo papel/comodín de determinados cavas,champanes o espumosos de otros países a lo largo de toda una comida.
Pues yo creo que no es así. Y toda mi reflexión, pasada (en Alimentaria y, antes, en el Fòrum Gastronòmic de Girona, donde probé la tal cerveza por primera vez) y presente parte de esa premisa, no de las que me atribuyes. ¿Una cerveza sirve para acompañar durante toda una comida como sucede con cierto tipo de espumosos? Para mí, no. En igualdad de condiciones y con una buena carta de cervezas y otra de vinos, no. Otra cosa es, sin duda, que estés en un sitio donde no haya vinos. O que no puedas pagar esto o lo otro.
Con tu último párrafo estoy completamente de acuerdo: no todo el mundo se puede permitir ese tipo de lujo, cierto. Pero ahí vamos juntos: a mí me encantaría que el blog me generara algún ingreso que me permitiera pagar una parte de los vinos que bebo. Pero me creo lo que escribió en su momento Jamie Goode: si escribes un blog pensando que sacarás dinero con él, déjalo. Sólo conozco un caso, en el mundo del vino, en que una persona que empezó como blogger se ha profesionalizado, por así decir. Algunos lo intentan ahora mismo (algunos amigos tengo ahí), pero es tan complejo que yo me quedo en el placer de la escritura y del descubrimiento. De vinos, de comidas, de lugares, de personas. Entre ellas, tú, por supuesto.
Una abraçada!
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Señor Salazar Pérez: me gusta poder dirigirme por fin con nombres y apellidos a usted. Y puesto que parece que todo nuestro "problema" reside en la cadena suprasegmental del discurso escrito (es decir, yo no he sabido interpretar la ironía que la entonación de un discurso habría delatado), creo que terminaremos pronto. No he leído ni interpretado correctamente sus palabras y sus intenciones y le pido disculpas por mi incapacidad. Uno siempre anda aprendiendo y es bien cierto que una comunicación como la que un blog representa tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes.
Por lo demás, y a pesar de sus buenas intenciones, sigue practicando usted algo que no es de recibo: me atribuye la proyección de no sé qué animosidades sobre alguien que no sé ni quién es.
Le confieso que acojo con alegría el fin de esta conversación estéril donde las haya. Porque aquí vemgo para "hablar" de vinos y comidas, no de Freud o Lacan.
Por lo demás, confieso que me sabe mal no haber sido capaz de atraerle hacia una discusión (en el sentido etimológico) que tratara el tema de los vinos, por ejemplo, con más o menos sulfitos. O el tema de si es bueno o malo que se programen varias cosas sobre vinos durante un mismo fin de semana en Barcelona. Me sabe mal que no pasara usted por este cuaderno cuando se tocó el asunto de la contraprogramación en este mundo nuestro del vino de cada día.
Que usted lo pase y lo beba bien.
Joan
PS: Y quede constancia escrita, aunque sea en postscriptum, que es usted bienvenido a este espacio, pero habelemos de vinos y de recetas, no de dardos y palabras envenedadas. Las mías, por supuesto y, quizás, también las suyas.

SIBARITASTUR dijo...

Bueno bueno, como está - o ha estado- el patio. Quiero decir dos cosas al respecto, aunque ya se ha comentado la palabra escrita tiene estos peligros, siempre lo he dicho. Y si la usa alguien que no domina bien este lenguaje - no hablo de vosotros- peor.
Y otra cosa, haya paz.

SIBARITASTUR dijo...

Y hablando de este post que es para lo que entré.
Este tema ya se ha hablado en numerosas ocasiones y foros.
Alguna vez me han dicho que debería de advertir cuando subo una cata al blog si el vino me lo pagué yo o es una muestra (son un 10 % de todo), yo digo que no. O acaso alguien cree que mi opinión está condicionada o que me dejo comprar por una botella de vino?, quien puede creer eso - pensarlo es otra cosa- que se lo haga mirar, quizá su precio es bastante bajo. El mío suene como suene, a día de hoy no existe, y ya son casi 40 años.
Mi opinión sigue siendo la misma, no tengo por qué dar explicaciones a nadie de como hago o dejo de hacer las cosas, con el único que tengo que ser honesto o rendir cuentas es conmigo mismo, no tengo nada que explicar -si nadie me lo pide- ni que demostrar.
Me remito al primer párrafo del comentario de
Txaber Allué Martí : "Si la opinión de un blogger está sesgada, o va contra el criterio que ha seguido a lo largo de su trayectoria, los lectores lo notan, si lo hace de forma recurrente, dejarán de leerle..".
Si un blogger recibe dinero por escribir bonanzas de un "producto" en contra de su opinión o criterio, me parece muy feo y criticable. Por otro lado, creo que se puede cobrar sin vender ni criterio ni tu honestidad. Soy ingenuo o idealista?, no lo creo, sólo soy honesto y sincero.
Cuantos blogs hay por ahí que siempre hablan bien de todo lo que publican? o al menos no hay "alma" en lo que hablan?, son diplomáticos o nada críticos?, hay varios, se identifican muy bien y a mí no me interesan.
Tener un blog como el mío cuesta bastante dinero al mes. No me sobra, es un esfuerzo importante y me obliga a probar cosas que ya no me son tan interesantes, creo que es necesario para darle periocidad. Un blog sin eso – hay otras muchas cosas- se muere. Osea que como tu comentas Joan: “a mí me encantaría que el blog me generara algún ingreso que me permitiera pagar una parte de los vinos que bebo", para por lo menos beber cosas que no me puedo permitir y mantener vivo el blog.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Me viene muy bien tu comentario, S., para decir lo siguiente: me siento profundamente arrepentido de haber reaccionado de la manera que lo hice. Creo que las palabras del Sr. Salazar Pérez fueron muy desafortunadas, desde el principio hasta el fin. Pero las mías estuvieron a su altura. Podía haber contestado de otra forma, sin duda, sin reaccionar de forma tan fulminante, por así decir. Creo que el fondo de mi reacción es correcto pero mi forma lo desacredita.
En fin, en latín decimos "nescit uox emissa reuerti", la palabra dicha (o escrita) no sabe volver a la boca (o al teclado). A lo hecho, pecho, y lo escrito, escrito está. Pero queda esta "conversación" (parte de ella, vamos), como ejemplo de aquello que nunca debería ser un intercambio de opiniones a través de un blog.
No hay más que decir: tienes toda la razón.
Saludos,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Has tocado un par de temas interesantes, S., y prometo (a la vuelta de las obligaciones que ahora tengo) ponerme a ello y comentar alguna cosa.
Hasta pronto!
Joan

Jorge Guitián dijo...

Yo tampoco me resisto a dejar mi opinión, Joan. Antes de nada me gustaría apuntar que creo que en este caso de la cerveza si estás partiendo de una premisa que no es correcta: hasta donde yo sé, nadie ha cobrado en esta campaña por escribir sobre el producto.

Yo mantengo una política clara respecto a la publicidad en mi blog. En mi caso no hay publicidad pagada. Y acepto envíos de productos, si, pero siempre bajo la condición de que solo comentaré aquellos que me resulten interesantes.

Aunque es cierto, y aquí entramos en la parte que se presta a confusión, que el blog me ha dado un nombre a partir del cual -al menos en parte- he creado la que es en la actualidad mi fuente de ingresos y que no es más que un negocio en el que intento poner mi experiencia de gestor del patrimonio cultural al servicio del sector gastronómico. Es decir, del mismo modo que antes lo hacía enfocado a la arquitectura, me dedico a "poner en valor" (nunca me gustó la definición) un valor o un bien concreto. Y por eso cobro, obviamente.

A partir de ahí viene toda una cuestión compleja en la que uno tiene que combinar su labor profesional con su blog personal, decir las cosas de manera clara, no resultar intrusivo, etc. Uno da la información, la va comentando en el blog o en redes sociales (dando por supuesto, lo cual puede ser un error de enfoque, que muchos de los que leen uno leen el otro y están al tanto de quién es y qué hace el autor) y luego intenta hacer las cosas con la mayor elegancia posible, sin morder la mano que le da de comer, pero sin decir nada que no quiera decir.

En el caso de este evento, yo opté por hablar del acto en si, de los otros actores del mismo, y por pasar lo más por encima que me resultó posible de la presencia del patrocinador. Es algo que hago habitualmente. Por ejemplo, durante los 15 meses en los que colaboré con cocineros del Grupo Nove, me impuse la norma de no hablar de ellos en mi blog lo cual, siendo como son 20 de los más interesantes restaurantes gallegos, me supuso una cierta carga.

Como decía más arriba, a ninguno de los invitados a estas convocatorias (y permíteme que me centre en la que coordiné yo) se le pagó para que escribiese sobre el producto o la marca ni se le exigió que lo hiciese, aunque fuera de manera no remunerada, a cambio de la invitación.

Evidentemente, la marca hace esta inversión pensando en afianzar su imagen ante un público al que considera como un grupo de prescriptores potenciales y el encargado de desarrollarla busca la mayor repercusión en función de los recursos de los que dispone. Por resumir: en mi caso no busco que la gente hablo porque se le pagó por ello. Lo que persigo es que la gente, sin que exista presión alguna, salga del evento contenta y decida libremente hablar o no. El hecho de que lo hagan es, desde ese punto de vista, un buen síntoma.

Sé que no es todo tan blanco o negro, que se puede aducir que quien va invitado a un acto de estos puede verse obligado de algún modo a escribir, que quienes trabajamos en la organización tal vez podríamos decirlo de manera más abierta y constante (aun a riesgo de aburrir), etc. Pero esas son ya cuestiones que se escapan de mi control.

Sigo, como en 2007, creyendo en la honestidad de la mayor parte de los blogs. Por eso entonces participé en la redacción del Código Cocina y por eso a día de hoy sigo sin publicidad en el blog o firmo en Twitter con mi nombre. Creo, igualmente, que todo esto no es incompatible con ejercer una labor profesional remunerada para alguien ni con contarlo. Y eso es lo que intento.

Y todo ello a pesar de que muchas de esas normas que me autoimpongo e intento poner en práctica estén muy por encima del umbral de exigencia que le aplicamos a otros comunicadores. Sin ánimo de abrir otro frente, si a toda la comunicación (gastronómica, en este caso) que se hace desde cualquier medio se le aplicase esa exigencia de transparencia nos encontraríamos con bastantes cosas que objetar.

Un saludo y a ver cuándo nos tomamos ese vino en Sevilla

Joan Gómez Pallarès dijo...

En cuanto a tu segundo comentario, S., estoy de acuerdo con el principio "si cobras, no tienes por qué ser tendencioso", seas lo que seas en el mundo de las opiniones en los medios. Conozco a extraprdinarios críticos teatrales que no pagan una puñetera entrada y son íntegros, dicen lo que piensan y argumentan lo que dicen. Pero no sucede lo mismo en todas partes. Y allí donde los intereses económicos son muchos y poderosos, se tocan muchas teclas y se presiona por todas partes.
Quiero recordar aquí el escrito que firmaron hace unos días unos cuantos profesionales de la información del vino en España. Ramon Francàs lo puso en la red, también en su blog, con una enmienda a la totalidad que era como para llorar. Él, y otros, podrían poner unos cuantos ejemplos bien documentados de cómo una persona con los intereses bien condicionados puede ver mediatizado su discurso.
Mi idea de base es esa. Si alguien se siente molesto por ella, que no creo que sea le caso de los que aquí han escrito, pues él sabrá por qué.
Pero no todo el mundo es objetivo (según su punto de vista, por supuesto) cuando escribe sobre productos de los que depende una parte de su estipendio. Aquí y en los EUA.
Cada cual tiene que marcar su línea, si sabe hacerlo, y en la medida de lo posible ser consecuente con ella. Si quiere ganar credibilidad, tiene que ser honesto y no sólo parecerlo. Y si cobra por participar en eventos organizados por una marca de la que, después, va a escribir sobre alguno de sus productos, pues estaría bien que sus lectores lo supieran.
No digo más.
Saludos,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Buenas, Jorge! Hay que reconocer que tu escritura es tan sólida como tu pensamiento. Me gustan tus comentarios aunque no comparta algunos puntos de vista. Tu caso es interesante, por lo demás, para mí porque (aunque no sepa hasta qué punto ni hace falta decirlo ni saberlo en público) tú eres de los que ha dado el paso y de blogger gastronómico, que vivía de una profesión bien distinta, pasaste a ganarte la vida con lo que era, y es, tu afición.
En este sentido, tienes mi completa admiración. Yo no lo he conseguido, todavía...
Pero ya tu primer párrafo me pone en lo que ha venido teniéndome con la mosca tras la oreja. Tú hablas de tu caso y dices, por supuesto con razón (cómo no voy yo a confiar en ti), que no has cobrado por escribir sobre esa cerveza. Lo recuerdo bien, porque ya en tu primer comentario en tu blog, supongo que un poco después de que nos viéramos en el penúltimo Fòrum Gastronòmic de Girona, ya "polemizamos", en el sebtido de que yo no le veía a esa cerveza las bondades que le veías tú. Era evidente para mí que tú te movías sólo por tu gusto, que era distinto del mío. No hay más: de gustibus nil disputandum!
Pero después, y como tú mismo has reconocido en público (no tienes nada que ocultar y eso te honra), has trabajado para otro tipo de eventos para la empresa que fabrica esa cerveza. Y yo lo sé bien porque intentaste que estuviera en uno de esos eventos. Y no pude llegar a ello...Dicho esto, me sitúo exactamente en lo que decía Txabi: "evidentemente, cuando uno cobra de una determinada empresa, tiende a no hablar mal en público de ella". Pues de esto estoy hablando yo: no pongo en duda tu honestidad ni tu adhesión al Codigo Cociña que pariste, entte otros. Digo que con los años se hace difícil hablar mal o encontrarle las aristas a un producto del que no has cobrado por hablar, cierto, pero que es de una empresa de la que sí has cobrado por trabajar.
Y la parte final de tu comentario enlaza a la perfección con lo que comentaba del escrito de esos periodistas gastronómicos que pelean porque les dejen trabajar en libertad y con libertad y no atados a los mandatos de las empresas que pagan la publicidad a las suyas. Eso es lo que hay, querido Jorge, un montón de periodistas, entre los que hay churras y merinas (según propia confesión de gentes de ese grupo) que están luchando en público para poder escribir lo que realmente piensan de un vino. Y por el otro lado, un montón de comunicadores dueños de su propio medio de comunicación, los bloggers, que están empezando a malgastar (pro favor no hablo de ti) un poco de ese crédito que tenían. Ese crédito venía, sobre todo, del hecho de estamos haciendo lo que queremos pero no nos debemos a nadie más que a nosotros mismos. No tenemos un jefe ni un empresario que cobra de esta o esa empresa nio esa empreaa que presiona para que digas esto o lo otro de tal producto.
Lo que me ha parecido intuir en las camnpañas de esta cerveza, es que hay gente que está traspasando esa sutil frontera y a ratos está a este lado, a ratos en el otro.
Por supuesto, Txaber tiene razón: el lector no tiene un pelo de tonto y acaba eligiendo. El problema, casi siempre, es que el lector no tiene los elementos suficientes como para discernir a qué lado de la frontera se encuentra el medio que está leyendo, sea éste periódico, revista, blogger o web. O lo que sea.
Ese vino caerá, no lo dudes!
Un abrazo,
Joan

Jorge Guitián dijo...

Tienes toda la razón en las dudas que suscita la capacidad que tiene uno de hablar con libertad absoluta de alguien del que, aunque fuera meses o años antes, cobró en algún momento. Es un tema que me preocupa y que intento llevar de la manera más honesta posible, cosa que no siempre resulta fácil. Y es una de las esclavitudes de mi profesión (esclavitudes que asumo, que conste), ya que es muy difícil organizar determinado tipo de eventos o campañas, aunque sean de iniciativa propia, sin contar con el apoyo de marcas patrocinadores.

Es el caso del Gastrotechdays que comentas, donde la iniciativa nace de dos bloggers (Txaber y yo) que, tras hablarlo con Ferran Adrià y responsables de Telefónica I+Dm decidimos llevar adelante un proyecto que inmediatamente vimos que era imposible materializar sin la ayuda de marcas patrocinadoras, la cervecera en cuestión entre ellas.

Insisto en que no creo que ese tipo de relación profesional suponga problema alguno siempre que no se tenga problema en hablar de ella con toda la claridad posible. Lo malo, a mi entender, es que esa relación se oculte o se maquille. Esa es la actitud que suscita dudas entre los lectores.

Y claro que hay casos en los que se compran posts, aunque, al menos en los casos que me han propuesto a mi, las cifras suelen ser indignas. El problema es que esa práctica, minoritaria, contamina la percepción general que el público puede tener del medio en su conjunto.

Creo que, a fin de cuentas, vemos las cosas de una manera bastante similar, con diferencias de matiz que en muchos casos creo que se deben a que vemos el sector desde dos orillas diferentes en este momento. Aunque confieso que yo, en ocasiones, me siento con un pié en cada orilla. Y no siempre es fácil encontrar el equilibrio, aunque se intente.

Cuando nos tomemos ese vino tendremos ocasión de hablar de todas esas aristas y de los detalles de lo que hago y de cómo lo enfoco. Será un placer.

Un abrazo

Jorge Guitián dijo...

Y volviendo, para terminar, sobre mis comentarios sobre la cerveza en cuestión en 2009, tengo que reconocer que me gustó más entonces de lo que me gusta ahora, probablemente por lo novedoso que me resultaba el concepto. Reconozco que hay varias cervezas que me gustan más dentro de la gama de esa misma casa.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Yo creo que las marcas acaban agradeciendo honestidad por encima de todo, y transparencia. Lo digo de oídas, claro, porque nunca he tenido ese gusto/disgusto. Lo que estás haciendo hoy, de decir que esa cerveza tegustaba más hace tres años que ahora, te honra. Todos cambiamos, nuestros gustos también. Hace cuatro años cantaba maravillas de Mirto de Ramón Bilbao y ahora cada vez me cuesta más tanta madera nueva. Por decirte algo mío también.
Ese valor intangible, pero existente y bien real, que Txaber y tú tenéis (entre otros), no puede verse (es mi opinión, por supuesto), enturbiado, velado, porque ahora os ganéis la vida, total o parcialmente, en actividades relacionadas con empresas de cuyos productos también escribís.
Ese es vuestro reto, en mi opinión: construir un nuevo tipo de excelencia, de fama, de criterio, de exigencia, que os permita organizar cosas para empresas y, al mismo tiempo, criticar algunos productos de esas mismas empresas si vuestro criterio así os lo dicta.
A mí me gusta lo que dices y reconoces tú, y lo que dice Taber, que es difícil hablar mal de la gente de la que cobráis por organizar un evento cuya idea nace de vuestras cabezas pero que ellos os ayudan a pagar. Pero ahí es donde hay que construir un nuevo espacio. Vosotros tenéis que hacerlo porque sois los que vais de una orila a otra (por usar tu metáfora, que me parece buena). Yo no puedo ni quiero hacerlo. Tampoco he podido, ya lo he dicho, porque nadie me ha tentado con nada interesante a día de hoy.
El resto, como decía Sibaritastur, son bajezas, mezquindades que se dan en cualquier tipo de medio de comunicación, sea cual sea su soporte. Nosotros no estamos en eso, no por lo menos los que estamos comentando el asunto aquí.
En el mundo del vino, los desalmados hacen trampas echando un poco de azúcar a las aristas, chaptalizando, corrigiendo acidezes, añadiendo taninos a sacos y etc. Por eso, cuanto menos cosas tiene un vino, más me gusta como concepto. Lo mismo me pasa con un medio como el nuestro. Cuanto menos ruido tenga, mejor. Y creo que las empresas, por el valor que han encontrado en la comunicación aquí, están metiendo no poco ruido. Y algunos les hacen el eco.
Si ayudamos a quitar ruido, todos estaremos mejor.
Eso pienso yo.
Un abrazo,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Yo ya ni he querido entrar en eso, Jorge. Estoy muy de acuerdo contigo: hay otras cervezas de esa casa que me gustan mucho más que esa que sólo utilizaría para eso, para el vermú o para un atardecer de verano. Por eso no deja de sorprenderme que gente con paladar educado y entrenado (sea en la gastronomía, sea en la sumillería, sea en ambas cosas) me defienda esta cerveza como ideal para según qué platos. ES que no me cabe en la cabeza. Bueno, sí, me cabe en la cabeza si la empresa paga por decir según qué cosas de ella. Sé perfectamente que no es tu caso por lo que ya he dicho antes: tú hablabas de ella mucho antes de que entraras en relaciones con la susodicha para financiar vuestro proyecto.
Hoy estaba comiendo en un maravilloso, sencillo, restaurante del Maresme (entre Sant Vicenç de Montalt y Arenys de Munt), Els Tres Turons, en Torrentbó. Hemos comido los últimos guisantes de Llavaneras, extraordinarios. Y había alcachofas a la brasa en el menú. Conozco a los dueños desde mis 14 años (tal como suena) y en los últimos años han hecho un cambio extraordinario en su carta de vinos. Hace cinco, yo no podía beber vino ahí (no había nada que me apeteciera) y hoy dudaba entre cuatro o conco referencias. genial, he pensado. Y entonces me digo: y si tomo las alcachofas, que también me apetecían? Cerveza? No. Y he repasado mentalmente cosas que en un restaurante de menú de 10€ (fin de semana y con carta como mucho 30€, con mucha calidad, con primero, segundo, postres y vino: mis dos últimos tuits son de allí!) podían tener, baratas!, para acompañar unas alcachofas a la brasa (no en gelatina): sin decir marcas, 1. Un fino amontillado. Una manzanilla pasada. 3. Alguno de los vinos que hace el Celler Quim Batlle en Tiana, quizás el mejor para eso el Foranell, aunque creo que la Garnacha Blanca 2008 o la Pansa Blanca 2009 le quedarían de maravilla. Vinos algo brisados, que te dan el mar, la salinidad, el sauló (la arena) y la variedad a raudales. Vinos que se compran (en restauración) bastante por debajo de 10€!!! Por supuesto, no tenía ninguno y les he comentado que buscaran lo que es de su comarca, aunque sea pasar de una parte alta a la baja del Maresme.
Todo es cuestión de informarse. Yo sé que es mucho más fácil introducir lo de la cerveza con pedigrí ( de quién la bautizó en la pila, claro) antes que "romperse los cuernos" pensando en las varias (en mi cabeza más de siete) posibilidades que una alcachofa tiene para su combianción con vino. Pero cuando llegas a esas combinaciones, es tanto más agradecida la comida...
Otro abrazo,
Joan

Jordi Alcover Mestres dijo...

Llego tarde.
Primero de todo, excusarme por haber delegado en una profesional la tarea de informarte sobre el evento: me extraña que no lo hayas recibido porque es la misma que organizó la cuestión prensa en Top ViCavaCat en Noviembre, y creo que te informó con tiempo entonces. Pero de todos modos, debería haber sido yo en persona quien te comunicara bodegas, cata de la prensa y demás. Mea culpa, no volverá a ocurrir.

Respecto a la contraprogramación, no creo que haya ese ánimo en ningún caso. Ignoro si Josep Baiget piensa eso de Vijuny al coincidir las fechas con Reus Viu el vi, pero me extrañaría mucho que así fuera. He asistido hasta este año a todas las ediciones de su feria, y me ha parecido siempre interesantísima.

Contraprogramación es otra cosa: Academia tastavins sant humbert intentó hace unas semanas organizar la Setmana del Penedès a Barcelona, con conciertos de Els pets, globos aerostáticos, bandas de jazz y un aula para "enseñar a vender a 1000 restauradores el vino del Penedès en sus mesas". Y más cosas. Las fechas que escogieron fueron 7,8,9 y 10 de Junio. Y el lugar, el Paseo Juan de Borbón, a escasos 800 metros de Vijuny, en el centro de Barcelona. Como se trata del mismo distrito y nosotros habíamos pedido la licencia con anterioridad, no se la concedieron, a pesar de que la inversión según ellos mismos era de 240000 euros a fondo perdido, ya que el coste para las bodegas era cero según la propuesta inicial. Una minucia en los tiempos que corren. Con la crisis hay algo que me molesta más aún que antes, si cabe,y es la prepotencia.

A Vijuny vinieron 77 bodegas que comprendían todo el territorio catalán a través de sus DO (empiezo a pensar que no merecen este nombre), además de vinos de mesa y de un vino también de mesa de la Catalunya Nord, de Felluns concretamente, que tenía el honor de ser la garnacha blanca más vieja de todo el festival a un precio impresionante de 9 €. Se llama Cap Negre y la viña tiene 95 años de contacto constante con el bosque que tiene alrededor.

Vijuny ha sido un éxito, pese a que los organizadores esperábamos más. No se puede luchar contra el fútbol y contra el plan de rescate de la banca, todo el mismo día, y el domingo no cumplió con las previsiones; desde el viernes por la tarde hasta el sábado por la tarde el recinto estuvo lleno de aficionados de nivel bastante alto que sabían lo que iban a encontrar: montónega, parellada, trepat, morenillo, garnacha tinta, garnacha blanca, garnacha gris, cariñena blanca, cariñena tinta, garnacha peluda, macabeu, xarel·lo... en todas sus versiones posibles. Los organizadores, una semana después, pensamos que hemos hecho algo grande siendo, a pesar de lo que dice Joan (sí me sonrío cuando lo leo, hasta me río), poco menos que hormigas obreras.

Para Noviembre otra entrega de la nueva añada de la Guia, os esperamos aún no sabemos dónde, pero os esperamos a todos en el Top ViCavaCat en que se presentará la Guia 2013.

Un abrazo fuerte

Jordi Alcover - Guia de Vins de Catalunya/Vijuny

Joan Gómez Pallarès dijo...

Llegas tarde, Jordi, pero nunca es tarde si la dicha es buena!
No me llegó la información como no me llega de tantas cosas que se hacen en Barcelona. Tampoco me preocupa demasiado. Voy a lo que puedo y disfruto de lo que puedo. David, de Adictos, me lo comentó unos días antes y ahí estaba!
Eso es lo importante. Del resto, de los comentarios que este post levantó, que nada tienen que ver con el tema concreto de qué se hace, no hay más que decir.
En efecto, yo tampoco creo que los actos que se organizaron supusieran contraprogramación alguna. Más se montaran, caramba, mejor iríamos todos.Creo.
Contraprogramación es, con las medidas bien puestas en las fuerzas de cada cual (y en los lugares!), que se monte la Música del Vi en el primer día de Alimentaria y tú veas cómo todos los profesionales se vuelven locos de un sitio para el otro.
Contraprogramación podía haber sido lo que comentas? No creo porque como bien describes, vuestros objetivos nada tienen que ver con los de la Academia (cualquier cosa lleva ahora el nombre de Academia; si Humboldt levantara la cabeza...): Vijuny es un acontecimiento muy claramente dirigido al público consumidor finalista, mientras que lo que comentas iba dirigido a los restauradores. Vijuny pretendió, y creo que lo consiguió, mostrar vinos de las tierras catalanas, de todas ellas, mientras que lo otro era Penedès.
(sigo en la segunda parte de la respuesta porque este programa se pone tonto con el número de caracteres)

Joan Gómez Pallarès dijo...

Ya sabes que estuve dos días en Vijuny. Me salté el domingo. Sabía que te haría gracias lo de la metáfora lafontainiana porque los dos sabemos perfectamente cuánto os cuesta a vosotros montar vuestras cosas y lo que os ha llegado empezar a construir en serio el edificio de la Guia. Pero es que tú mismo me das la razón: elefante (dicho con todo el cariñoa hacia los referentes animales en su relación con las personas a las que quiero que representen) es aquél que monta una cosa con 77 bodegas, y le sale bien. Frente a otro que monta una cosa con 4 bodegas. Y también le sale bien. Las escalas, los números, los dineros, la gente que se mueve son de escalas por completo distintas. Por eso hacía esa comparación.
Por lo demás, y centrándome en Vijuny, yo descubrí cosas interesantes, hablé con un montón de gente también interesante (sobre todo viticultores) e, incluso, he escrito ya un post sobre un vino que compré en la feria. Pero todo eso pasó el viernes por la tarde: cierto, con la gente preguntándose un poco qué hacía allí porque la afluencia fue poca. Eso tuvo su parte positiva: los bodegueros se movían, probaban los vinos de los demás y hubo charla de la buena.
El sábado fue bueno para los organizadores, vosotros, porque la afluencia fue mucho mayor y, por lo tanto, la gente compró muchos más tickets. Que de eso se trataba.
Pero...el emplazamiento (prolongación natural de la plaza de la Catedral, con todos los turistas de Barcelona pasando por allí); el tipo de público (por supuesto, si se gastan X €, ¿cómo van a escupir el vino? Por no decir, ¿dónde lo van a escupir...?) y los efectos nefastos del calor y del alcohol consumidos, me hicieron ver escenas que no me gustaron lo más mínimo. Que me echaron del lugar.
Al no saber, además, las bodegas que se iban y las que repetían el sábado, alguna de las que tenía anotadas para seguir charlando y comprar sus vinos (el viernes no pude coger más que cuatro botellas), se habían ido ya.
El resumen, como siempre que se organiza una cosa nueva y meditada por gente que sabe de qué va: muchas cosas buenas y alguna mala.
Mucha gente, bodegas y vinos interesantes, lo mejor. El emplazamiento también es muy bueno, sin duda (a mí Santa Caterina me gusta: no es mi mercado pero tiene algunas paradas buenas de veras), pero atrae a un tipo de gente, por ser ésta una feria sobre todo de público consumidor finalista, que no sabe qué hacer con el vino en el estómago.
Estoy seguro de que tu equipo y tú mismo (charlé con todos durante los dos días y estaban muy encima de las cosas) haréis la autocrítica necesaria para mejorar.
Una buena feria del vino catalán, con un nombre además que tiene tirón, me parece una gran iniciativa, Jordi, y lo que me gustó es mucho más que lo que no me gustó, sinceramente.
Una abraçada,
Joan

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