30 junio, 2012

Guía Peñín: estado de la cuestión

Bajo la divisa de #GuiaPeninLIVEtasting (por lo de twitter), los nuevos responsables de la Guía Peñín vienen haciendo (primero en Madrid, ahora en Barcelona) un extraordinario ejercicio de transparencia informativa. Quiero dejar bien claro (por el tenor de lo que comentaré después) que no hay el menor retintín en lo que digo: quien sea lector habitual de este cuaderno, sabe que no soy seguidor de guías con puntuaciones y que una de las cosas que más criticaba de ellas, es que no se sabía cómo llegaba un equipo, una persona, a los famosos X puntos (casi siempre en la escala de 50 a 100). Gracias a la sesión que la Guía preparó para enoblogueros en Barcelona ya sé, con precisión, cómo funcionan. Y voy a opinar, claro: para eso me invitaron a la sesión. Creo que ese esfuerzo que hacen, y seguirán haciendo, merece por lo menos un ejercicio de transparencia y de comentario tan sincero y honesto como el que ellos hacen.

La marca Peñín está creciendo mucho. Lo está haciendo en tiempos duros para todos y, también, para el sector del vino en el mundo entero. Y lo está haciendo, creo, en dos direcciones: la exportación de su sistema de cata y de puntuación a otros países, por ahora de América (Argentina, Chile, México); y la ampliación a otros productos "derivados": por una parte, destilados y coctelería (con su guía independiente); por la otra, a nuevas secciones de la empresa que se dedican a la consultoría, bien sea para ayudar a la exportación, bien de tipo técnico-enológico. La estrategia de la empresa, además (en la que José Peñín tiene reservado, ahora mismo,  el papel de padre fundador del concepto, cosa que conviene respetarle mucho), pasa por crecer en todos los instrumentos del 2.0, sean redes sociales, sean aplicaciones para teléfonos inteligentes, etc.  Y también en los salones monográficos, que vienen organizando ya por toda España. Me parece obvio que esta nueva dirección está trabajando bien desde un punto de vista empresarial: crecen, tienen expectativas, 15 personas trabajan en Peñín, facturan 1,5M€ al año y venden de su emblema, la Guía Peñín de los Vinos de España (la verde), más de veinte mil ejemplares anuales.

Dicho esto, y como ya comenté en la sesión, me resultan por lo menos chocantes dos cosas. La pimera es que su completísima herramienta informática (no hablo de narices electrónicas), que ofrece al catador en cada momento y ante la botella (siempre destapada) todos los elementos imaginables para describir un vino desde el punto de vista cualitativo organoléptico (color, aromas, estructura, etc.), no tenga ni un solo elemento cuantitativo, escalable y objetivable. Ni uno. El equipo está compuesto por tres personas (Carlos González, director de la Guía y catador; Pablo Vecilla y Javier Luengo, catadores). Se suelen presentar en las sedes de los consejos reguladores por la facilidad logística que ello les supone. Allí, las bodegas que quieren presentar muestras (no se cobra por ello), han enviado ya sus botellas. Suelen ser unas 8000 de promedio cada año, de enero a julio más o menos. No hay catas-promedio: cata catador prueba una botella que no es la misma que la de sus compañeros. Cada catador rellena la ficha de su vino sabiendo (en su pantalla) no sólo las características de la bodega y del vino, sino también las puntuaciones de los dos años anteriores. No atiné a preguntar (y ahora lo lamento) si las botellas se reparten al azar, o alguien prueba (por ejemplo) todas las que no tienen puntuación anterior (las nuevas), y otro las que tenían puntuación anterior superior a 95 puntos, etc. La herramienta le facilita los descriptores (los que se leen en la guía), pero no hace más. La puntuación nace en exclusiva de la nariz del catador y de su "expertise": "esto me huele a 91". Y listos. A eso le llaman "cata comercial", en palabras de los responsables de Peñín. No juega en esa puntuación ningún elemento "objetivable" (dentro de lo subjetiva y personal que es, siempre, una cata, por supuesto): sólo la experiencia del catador y su criterio.
Penin Live Tasting Barcelona 18 juny 2012
La segunda cosa que me choca es que la consultoría técnica que algunas bodegas contratan con el departamento ad hoc de Guía Peñín está dirigida por la misma persona, Carlos González, que dirige todo el proceso de catas anual. Carlos es una persona muy preparada técnicamente y yo no dudo ni por un momento de su profesionalidad. Pero Carlos, Javier y Pablo catan vinos a botella descubierta de los que saben, por supuesto, si han pasado por la consultoría técnica de la empresa. A ellos (se lo pregunté, por supuesto) eso no les plantea ningún problema ni ético ni comercial. Dicen que no les influye a la hora de puntuar. Pero cuando estamos ante lo que se llama "cata comercial", a botella destapada y con bodegas que han facturado a la empresa por otros conceptos, a mí la cosa me chirría un poco. Puede que injustamente, pero me chirría. Ser parte, pongamos por caso, de una mejora sugerida en la vinificación de un vino, encontrarte con la botella ante tus narices y tener claro si ha funcionado o no el consejo (facturado por la consultoría a la bodega) y que ello no tenga la menor influencia en esa puntuación completamente subjetiva, se me hace difícil de admitir.

Quedó también claro que cuando una botella les suscita dudas o problemas, se pide otra muestra. Y, por ejemplo, cuando hay dudas sobre si una bodega ha introducido un "submarino" en la cata (cosa que ha pasado poquísimas veces), se acaba yendo a la tienda y se compra lo que se ha comercializado bajo esa exacta marca. Ellos no ocultan nada, por supuesto. Explican con transparencia su método, y lo defienden. Yo alabo ese ejercicio. Pero, con sinceridad, a mí me suena a dulce hara-kiri: si yo tenía algún problema de confianza con la Guía Peñín y había notas que no entendía, ahora ya tengo una desconfianza absoluta. Por mucho que respete a los profesionales que forman ese equipo puntuador, ese método no me parece fiable. Sobre todo si no hay promedio de notas entre ellos y si no hay ningún elemento "objetivable" en esa puntuación... Si cada año, además, se prueban 8000 botellas, más las americanas y  los destilados, sin ninguna agrupación específica allí donde se va (más allá de la unidad que cada bodega representa y ni en todas las DOs) y se le dan las mismas oportunidades de cata a un vino que necesita ocho horas para mostrar algo (pongamos por caso, el Vega Sicilia Reserva Especial 91/94/99, que probamos en la sesión), frente a otro que necesita diez minutos como mucho para estar pletórico (pongamos por caso, la Bota de Fino del Equipo Navazos, n.35), algo me falla de nuevo.

El equipo catador prueba el vino en el momento en que se abre la botella: "lo que tiene que salir del vino, sale en ese momento". Y yo me pregunto, ya para acabar: a botellas destapadas, ese Vega Sicilia recién abierto (hicimos como ellos) para mí no daba (en su escala) más de 85/88 puntos. Y ellos le han dado 97. Mientras que la Bota de..., n.35, me daba ya de entrada entre 97 y 98. Y ellos le dan un 99. Como método creo que no funciona y tengo, ahora sin matices, la certeza de que no pocas botellas se puntúan por aquello que el vino será o ha sido (a todos los niveles, bodega, añadas anteriores puntuadas) y no por lo que el vino es en el momento en que se abre la botella.  Por mucho que ellos digan que no. Artadi Pagos Viejos 2009 (con 96 puntos) y el citado Vega Sicilia son los mejores ejemplos de lo que digo: cuando abrimos las botellas, para mí no estaban ni en 90. Con unas horas y unos años más, seguro que llegarán a 96-97. Pero ahora, para mí, no están ahí. Por el otro lado, teníamos a Pedrouzos 2008 en magnum (de Valdesil), con 96, y esa bota de fino de los Navazos n.35, con 99 (no existe el 100 en la Guía), como mejores contraejemplos: esas botellas sí valían lo que se les puntuaba en la última Guía, en el momento en que fueron abiertas y probadas.

Todo lo cual queda dicho y escrito con el máximo respeto hacia las personas que diseñan y ejecutan este trabajo ahora. Se trata, la mía, de una discrepancia legítima en la manera de probar vinos y en la de puntuarlos, que no hubiera tenido lugar si Peñín no hubiera decidido hacer ese ejercicio de transparencia informativa, enseñando las tripas de la empresa y probando vinos altamente puntuados con nosotros.  Lo agradezco sinceramente. Creo, ya para acabar, que si invirtieran más en el equipo humano y en el método, ganarían mucha credibilidad ante ciertos consumidores: el doble de gente en las catas; todo el mundo probando los mismos vinos y eliminando de entrada las notas extremas, promediando el resto; haciendo las cosas con más tiempo para que los vinos que las bodegas presentan tengan, realmente, la oportunidad que se merecen, no la que el azar de una secuencia de vinos en el paladar del catador les pueda dar; e introduciendo algún elemento cuantitativo, numérico, más objetivo que tenga que ver, por ejemplo, con la relación del vino probado con su tierra de origen: algo que, de alguna manera, defina un criterio de la Guía Peñín, más allá del "vamos a buscar los vinos de España que consideramos mejores y vamos a montar con ellos el mejor salón con el mayor impacto publicitario posible". Todo lo cual dicho y escrito, además, con cariño y admiración hacia lo que ha representado y representa la Guía Peñín para el vino en España, con su fundador al frente.

86 comentarios:

Joan Gómez Pallarès dijo...

Probando, un dos tres, probando. Un compañero, un amigo me comenta que Blogger no le permite introducir comentarios a este post. ¿Será que la mano de la Guía Peñín es más alargada de lo que uno pensaba...? Bromas aparte, que nadie se extrañe. Escribo esto para ver si sale: he comprobado la configuración del post (Encantadísimo lo recordará: una vez publiqué uno y sin darme cuenta, apreté la cnfiguración de "No permite comentarios"!) y todo está correcto.
Disculpes las molestias y seguimos con la narración. Espero. Porque cuando las máquinas se ponen a mandar, mandan! Twitter desde el ordenador no funciona hoy, por ejemplo...
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Me contesto a mí mismo: por favor, que nadie llame a ningún médico. Estoy bien. Veo que el comentario ha salido sin problemas.
Individu Vins (AdHoc), company: a veure si ara et funciona...
Una abraçada,
Joan

Individu Vins dijo...

Joan, enhorabuena (aunque ya no andes por estos lares)

Por el análisis, la distancia y la honestidad.

Confieso que cuando supe del evento antes de que éste se produjera, lo primero que me vino a la cabeza fue el descenso de la Juventus de Turin hace pocas temporadas. El Moggigate.
Me pregunto qué opinarían los opinadores, si una bodega monta un evento en el que invita de golpe a las personas de las guías que van a juzgar sus vinos, a mesa y mantel y lo mejor de la casa para explicar lo cojonudos que son.
A mí me suena raro. Raro y feo.

No deja de ser curioso que una guía se someta (por una vez cambiando los papeles) a aquellos que pueden hacer picadillo desde sus teclados la credibilidad de su producto, si es que a éste le queda algo (que se ve que sí).
Es como si necesitaran gritar lo honestos que son. Como las intervenciones de José Peñín en diferentes foros choteándose de los intentos de supervivencia de otras guías extranjeras (que sí son independientes) y vanagloriándose de su criatura.
En el fondo, imagino que el sí que sabe como hacer una guía rentable.

Yo no me trago, pero ni de muy lejos, esa afirmación sobre que son capaces de juzgar sin influencia (por no hablar ya de la dichosa cata vista) aquellos vinos para los que también colaboran asesorando técnicamente y en la exportación (cosa que no sabía hasta leer tu post)
No sólo no me lo trago, sino que me parece escandaloso.
Creo que de ahí, el hacerlo público. En política eso es más viejo que la arena del desierto.

De cualqueir manera, estimat Joan, me alegro de haber leído esta entrada, pues aunque me resultó turbador verte en la fotografía, sabía que hay muros que las hordas no tumbarán.
No por estar de acuerdo (o en des), sino porque a algunos de los que estamos ya bastante asqueados de casi todo lo que se lee y se escucha, nos recuerdas que siempre, further (on) up the road, hay esperanza.

Salut, company!!

Joan Gómez Pallarès dijo...

José Peñín (lo pregunté explícitamente) ya no está en las decisiones de la empresa que lleva su nombre y que, entre otras actividades, edita la Guía Peñín. Puede parecer raro pero así es el mundo de la empresa: vendió lo suyo. Y listos. Tanto el nuevo consejero delegado como el director de la Guía lo dejaron bien claro. No vinculemos más lo que dice Peñín donde sea con lo que, hoy, es la Guía que lleva su nombre. Por otra parte, yo he querido distinguir claramente lo que ha supuesto la persona José Peñín (no la Guía en la que ya no decide) en poner en el mapa muchas cosas que hace 25 años no existían. Y he querido explícitamente desligar esto de las opiniones que viene lanzando últimamente desde otros medios, porque no eran el objeto de esta crónica.
Los actuales responsables saben bien qué hacen: se trata de una nueva aventura empresarial que quiere crecer diciendo a las claras qué y cómo lo hacen. Por eso (y hacen bien, porque de otra manera, también hubiéramos llegado a saber toda la verdad y entonces, la carga hubiera sido de Caballería Rusticana) han decidido que no tienen nada que ocultar, por una parte; y que lo que hacen, lo muestran y lo explican a quien quiera escucharles.
¿Cómo negarle a nadie esa oportunidad? El amigo Álvaro Cerrada (que es quien organizó la sesión) me invitó en nombre de los responsables de Peñín. Y ahí estaba yo. Disfruté, por lo demás, de un espléndido Pedrouzos magnum 2008 de Valdesil; de un exultante, aunque necesitado todavía de bastante botella, Gramona Celler Batlle 2001; y de un único, extraordinario, la Bota de...fino, n.35.
De los otros dos, que forman parte de lo que Victor de la Serna comentaba hace un momento en Twitter (cuanto más famoso, más a ciegas hay que catar, por favor), ya he dicho qué pensaba (por no entrar en aquello que los Pagos Viejos de Artadi cada vez me gustan más, pero por pagos separados, carretil me parece fabuloso vaya).
Creo que ellos quieren ser honestos. Pero es que no basta con eso. Ahí insistí quizás demasiado, pero así lo veo: no basta con creer que eres algo. Tienes que parecerlo y tienes que demostrarlo. Y su método tiene demasiados flecos como para que yo me crea lo que ellos me explicaron. Puede que yo sea demasiado pejiguero, pero es que ya está escrito en los Evangelios.
Y dicho todo esto, también me gustaría que la gente que escribe desde la independencia de criterio, entre ellos mis compañeros en esa sesión de Barcelona (los de Madrid pasaron antes), digan cómo lo vieron. Porque a ratos me siento marciano por decir lo que pienso y, además, pensar qué digo.
Salut i ja saps: tenim una ampolla!!!
Joan

Individu Vins dijo...

Yo no he estado con Peñín, y no sé si está o no está. Y aunque entiendo lo que dices, me resulta difícil asimilar una no-vinculación cuando él mismo, en el 'choteo' a que hago referencia, habla sobre la guía Peñín en primera persona del plural, dando datos de tiradas y explicaciones de la difícil supervivencia. En fin, desligado queda.

Por cierto, si hablas de Caballeria Rusticana, me veo en las escaleras de la ópera (desencajado) gritando con sordina...

Salut, company!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Yo tampoco he estado con Peñín, don José. De hecho, aunque me he cruzado con él en no pocas ocasiones, jamás hemos hablado. Por eso, por todo loq ue había oído, quise preguntar directamente a las autoridades actuales de la empresa. Y el consejero delegado y el director de la Guía fueron tan claros en sus palabras como en su expresión: va a alguna cata, está a veces, pero para nada en la toma actual de decisiones.
Yo más que en las escaleras de la opera de Palermo, me veo en la terraza de ese bar donde se fragua la boda de Michael Corleone, tomando un buen y fresquito frapato, con unas sardinas en escabeche, pongamos por caso, unas berenjenas de antipasto y alguien preparando un cordero como el que comerñia Virgilio en la visita que nunca hizo a la isla...
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Creo que tengo un Cos por ahí...no será Arianna, pero el tío tampoco está mal, no...?

Jordi Alcover dijo...

A mí me invitaron también, pero no pude ir porque estaba en Portugal buscando y encontrando patrocinio. Lo que no encontramos aquí... en fin, sin comentarios.

Me cuesta opinar sobre la metodología de otros,pero es que has puesto encima de la mesa buena parte de nuestro método como el que te parece más adecuado y te lo agradezco:más gente en el grupo de cata, todo el mundo cata la misma botella y todo el mundo las cata todas, y las notas son promediadas con pesos equivalentes. Eso es lo que hacemos nosotros, además, como sabes, de catar a ciegas. Yo también pienso que es como se debería hacer siempre, pero yo no facturo 1,5 millones al año ni tampoco tengo quince personas en nómina. No sé si es posible permanecer impoluto con tanto dinero y tantas obligaciones alrededor.
Lo que no se sostiene, desde mi punto de vista, es eso de las consultorías, y coincido contigo en que no es posible que no influya por mucho que nadie afirme lo contrario.
En fin, que lo que se hace grande se estropea a veces: y el afán colonizador de las españas lo puede todo. A mí me da que meter en la misma Guia los vinos de Canarias, de Galicia, de la Mancha o del Priorat esun disparate que sólo se puede presentar desde el punto de vista político, porque ni territorialmente ni desde ningún otro punto de vista tienen nada que ver. Al final se convierte en un libro barato para el consumidor: tiene un montón de referencias por menos de 30 euros, al margen de ninguna clase de análisis respecto al trabajo hecho, o de la idoneidad de los vinos catados, o de su conexión con el territorio, o de su ADN. Es una opción respetable, pero no comparto ni la décima parte de sus métodos, que ya conocía antes de leer esta entrada tan jugosa como de costumbre.

Gracias Joan por la clarividencia.

Jordi

Anónimo dijo...

Hola Joan,

Com sempre un plaer llegir les teves clarividents opinions i estic d'acord amb moltes de les coses que expreses encara que com tu bé saps el prestigi o despestigi d'una guia abarca més paràmetres que el tast o no a cegues. De la teva intervenció Jordi estic en desacord en algunes coses com per exemple el fet d'abarcar tota Espanya o no . Facturar 1,5 m d'euros em dona la mateixa garantia de "impoluto" o més que facturar cinquanta mil o res. Respecte al tema de fer accions de marketing i/o assesorament amb alguns cellers , encara que no conec cap vi de la guía de més de mes de 95 punts que Peñin assesori, es evident de que treu credibilitat sobre la puntuació amb la que obsequia als vins dels cellers que assesoren, de la mateixa manera que tindria poca validesa la meva opinió sobre un altre distribuidor o la teva sobre una altra guía.

Joan valència

Joan Gómez Pallarès dijo...

Bueno, Jordi, si el viaje ha valido la pena, bien está! Aunque confieso que tu presencia y tus opiniones hubieran demostrado, todavía más, que los de Guía Peñín confían en su fuerza y, claro, hubieran dado todavía más juego al debate. Aunque hay que decir que hubo un diálogo muy franco y animado, sí señor.
Yo entiendo tu punto de vista, en cuanto al tipo de guía que hacéis, pero no creo que tenga que ser excluyente ni que signifique que lo que ha hecho la Guía Peñín haya sido colonizar las Españas.
Ni en Catalunya ni en el resto de España ni en Portugal o en Cerdeña puede haber un solo discurso o un solo punto de vista para hacer una guía de vinos, por la sencilla razón de que hay multitud de microclimas en cada zona, variedades, propias y menos propias, recetas de cocina, historia, culturas.
Si te decides a apoyar o a valorar las variedades que se podrían llamar autóctonas, tendrías que excluir a un montón de vinos de tu guñia. Y hasta donde yo sé, vosotros también aceptáis todas las botellas y bodegas que quieren participar en vuestra guía. Y como también hizo en su momento la Guía Peñín, también hacéis una convocatoria para mostrar cuáles han sido los vinos mejor puntuados.
Creo que una guía no es mejor ni peor por el hecho de estar más o menos vinculada a un territorio. Creo que una guía es mejor o peor en base a la solvencia y a la credibilidad que se gana. Esto tiene que ver con el método que se sigue, claro, y con algún punto de vista, también.
Vuestro método, en mi opinión, es mejor y más fiable que el de la Guía Peñín en el sentido de que no hay buenos o malos a priori ni historias heredadas del pasado ni botellas destapadas. Ventajas de ser un proyecto joven. Pero ojo, porque vosotros (como es bien lógico) también queréis crecer y ampliar vuestro abanico de actividades. Y las experiencias de los demás también tienen que servir.
Sobre el DNA de un territorio: es un concepto sobre el que has escrito y sobre el que yo quiero volver también. Tengo claro que no puede ser el criterio que mande en una guía. Puede ser tu filosofía a la hora de beber a botella destapada, pero si se usa como criterio, entras en un camino de espinos tremendo. Pongamos el caso del Priorat que hace unos días comentábamos con Victor de la serna a raíz de un comentario en mi opinión desafortunado de Álvaro Palacios ("yo uso uvas autóctonas"), aunque podría ser cualquier otro en Catalunya (en Portugal menos porque ahí sí hay variedades endémicas, que es expresión más ajustada que la de autóctonas): la garnacha es del Priorat? No. La samsó es del Priorat? No. La Pedro Ximenez es del Priorat? no. La garnacha blanca o la macabeo? No. La CS? No. Y etc. La Planeta de Pasanau es menos prioratino que Dofí? No.
Creo que la conexión con un territorio la marcan las uvas, su historia de implantación en la zona, su capacidad para generar aromas y matices en un vino que otros territorios (con las mismas uvas) no dan, la posibilidad de amoldarse a qué y cómo se come en ese territorio, etc.
(sigue, que Blogger ya me corta los caracteres...)

Joan Gómez Pallarès dijo...

Y en ese sentido, en el de la conexión de una Guía con un territorio de territorios, se llame éste Catalunya, España, Portugal, o Cerdeña, no hay todavía ninguna guía que sea realmente satisfactoria y con un método que dé fiabilidad y se ejecute con solvencia.
Los iconos para la combinación de vinos con comidas no me sirven. Y los consejos de restaurantes al final tampoco me sirven.
Una buena guía, que todavía no existe en España o en Catalunya, sería aquella que uniera en un corpus razonado de vinos, valoraciones razonadas de los mismos y su vinculación con cada terruño o zona de la forma más compleja y amplia posible, adem´s de a la propia historia de los vinos de esa bodega y de las añadas precedentes. Una guía que marca un corte en una sola añada no deja de ser una guía incompleta.
Una buena guía, en el sentido que estoy pálidamente resumiendo, es tan cara de hacer que todavía no existe. Una buena guía es, casi, un proyecto de vida que, eso sí, tiene que finalizar en una añada concreta que, por supuesto, no tiene por qué ser la última que se ha vendimiado.
Es un debate interesante de veras y te agradezco que hayas entrado en él!
Salut,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Bona nit, Joan! Merci per les teves paraules que dites des de la teva experiència com a persona que ven vins, tenen molt valor. Com les del Jordi, dites des de l'experiència de qui construeix una guia des de zero Tot plegat, molt valuós.
És ben cert que hi ha molts més paràmetres a tenir en compte per fer una guia, a més dle tast a cegues. Però per a mi la imatge és la de l'edifici: si el construïm pel primer pis o fem uns fonaments de fang, acabarà caient. Doncs per a mi, els fonaments que fan que una guia no caigui mañ són un mètode fiable i vàlid i un control de qualitat sobre el mateix, que sigui extern a la mateixa guia!
Ni una cosa ni l'altra no es donen en cap de les guies que conec, Joan. I per aixó no en faig servir cap.
Prefereixo mil vegades tenir els meus guies, no les meves guies! Vull dir persones concretes, amb nom i cognoms, en el criteri de les quals confio, puntuin o no. I el que em diuen aquestes persones, em mereix un gran respecte. I el que em diuen, sempre ho bec. Després coincidiré més o menys en gustos, però en algunes persones sí que hi crec.
I el que hagi de comentar en Jordi, ja ho farà ell. Però és cert que tantes tonteries i feina mal feta es pot fer facturant 1,5M€ que 50m€, però es pot fer molt més mal a segons qui (en cellers petits penso sobretot) i es pot tergiversar molt més l'opinió pública des d'un gruix molt gran que no pas des d'un volum petit de vins tastats.
Una altra cosa que em sembla realment inversemblant, i que no he comentat abans, és la puntuació mitjana obtinguda pels vins que surten a la Guía: em sembla força clar que es tendeix a "castigar" poc a la gent que participa a la guia, que s'és poc congruent amb la realitat que es tasta i que els llindars de la qualitat, per dir-ho fàcil, no els marquen les guies, caram, sinó els vins que es tasten. I la realitat dels vins que jo bec a España no és massa coincident amb les mitjanes de què em parlen...La qualitat s'ha igualat, cert; és difícil trobar vins mal fets o dolents, cert. però d'aquñi a dir que la mitjana dels vins a España és d'un notable alt, que és el que diuen la majoria del es guies, hi va un món...
Conclusió? Les guies tendeixen a no desagradar a qui acaba pagant per algun dels seus serveis. S'hi posin com s'hi posin, això és així: les guies no cobraran per les mostres que tasten per entrar a les seves pàgines, d'acord. Però cobren, és clar, per la publicitat que els cellers tastats i puntuats posen a la mateixa guia (això hauria d'estar prohibit, vaja!). I cobren, és clar, per permegtre que els cellers tinguin una taula en les manifestacions, fires, salons que munten amb els vins més ben qualificats.
Una bona guia, vaja, està força lluny del que jo estic veient com a consumidor.
El que té de bo els de Peñín és que han tingut la valentia de posar-ho sobre la taula i explicar-ho tastant alguns dels seus vins més ben puntuats.
No cal dir que és una acció empresarial, també aquesta, perfectament meditada i calculada.
Jo hi jugo, és clar. I cadascú, en la seva reacció o no reacció, es mulla també.
Fet i fet, tothom s'hi vol guanyar la vida amb això i cal ser comprensius. Però una cosa és ser comprensius i l'altra és no dir el que passa i el que hi ha.
Salut,
Joan

Individu Vins dijo...

Jo estic d'acord en el que comenta en Joan València sobre la proporció immacula/facturació, tot i acceptant que quant més gran és una empresa més presió pot rebre de fora o sentir des de dins. En la meva opinió, la facturació d'una empresa només em diu alló que factura, res més; la credibilitat té a veure amb altres coses sovint poc quantificables.

Sobre quina seria la guia ideal? jo estic d'acord que és una idea quasi quimèrica, però tinc clar que, ja no la ideal, sino una només d'acceptable, no permetria tenir interessos comuns amb aquells a qui pressumptament jutja.

La credibilitat en l'opinió d'una empresa sobre una altre de qui és competidor, pot tenir poca credibilitat pel fet mateix de ser competidors, però pot quedar explicada pel legítim dret de supervivència, tot i que és una pràctica lamentable; però tot i que també hi ha factor de supervivència en comunar interessos, fer-ho amb aquell a qui jutges, a aquell a qui pots -mitjançant la teva feina- otorgar l'èxit immediat o condemnar a l'infern és, posat a parlar de supervivència, un àpat de carronya.

Juancho Asenjo dijo...

Felicidades por el estupendo artículo, Joan. Para mi la Guía Peñín es un magnífico utensilio de consulta por la información que aporta en las introducciones, en las fichas de los vinos con datos sobre sus variedades o crianza. Pero catar viendo la etiqueta y el histórico de cada vino es respetable pero cuanto menos sospechoso. Pepe Peñín me dice que las diferencias de una añada a otra que son escasas y que cuando hacen la recata no hay prácticamente diferencias. ¡Pues claro!. Si yo veo una botella de Vega-Sicilia Único pienso que puede valer desde 17 a 19 puntos o desde 94 a 100 y teniendo en cuenta esta apreciación yo puntúo. Cuando haces la recata de los vinos de mas de 95 puntos solo puedes poner dos o tres puntos de diferencia como mucho porque partes de 95. Cualquier persona que cata sabe que si haces una cata a ciegas el resultado no es exactamente el mismo nunca porque ni los vinos ni nosotros somos los mismos un día que otro. La visión de la etiqueta es determinante lo diga Agamenón o su porquero. Te puedes abstraer lo que puedas pero tiene un peso determinante. Recuerdo en el último Especial de Vinos del Magazine de El Mundo donde participé que catamos gente de prensa y estaba mi querido Pepe Peñín y le dio 18,5 puntos sobre 20 a un vino con media crianza de la Ribera del Duero y le pregunté si se atrevería a mantenerlo en la Guía. En esta suele aparecer con 86-88 puntos. Entiendo que la discusión si catar a ciegas o etiqueta vista ya tiene muchos años de debate pero si algo está claro es que hay vinos que están cerrados e inexpresivos y ver su origen ayuda a abrirse. En la Guía Peñín y en la gran mayoría de las guías nunca está menos puntuado un vino caro respecto a uno barato de la misma bodega y en la vieja piel de toro es una norma de tantas bodegas donde sus vinos mas humildes exentos de madera o con un ligero paso por ella son mejores que los de boutique con maderas demasiado invasoras y cambiantes de la materia que va dentro. Víctor de la Serna hacía una reflexión sabia respecto a qué tenía que cambiar en nuestros vinos. Decía que el vino mas caro de cada bodega debería ser el mejor como pasa en otros lugares. Clara y verdadera sentencia. En las guías esto no sucede nunca.


Respecto a eso de variedades autóctonas es un asunto peliagudo y difícil de definir. ¿Cuándo es autóctona una variedad?. ¿Cuáles son los parámetros de medición?. La cabernet sauvignon lleva instalada en La Rioja desde su nacimiento a mitad del siglo XIX y ha dado varios de los mejores vinos elaborados nunca en esta denominación y no se considera autóctona. La garnacha que entra en 1900, después de la filoxera, resulta que si lo es.Si autóctono es aquello que nace o se origina en el mismo lugar que se encuentra pues ni la garnacha ni la cariñena son autóctonas en el Priorat. Tampoco sería endémico porque no es exclusivo de esa región, zona o comarca. Para mi, autóctono en un sentido laxo sería aquello que ha nacido o se ha adaptado a un lugar. La garnacha o la cariñena no han nacido en el Priorat pero se han adaptado sin embargo la tempranillo (con escasísimas excepciones) ni ha nacido ni se ha adaptado en la zona. ¿Cuánto tiempo es preciso para dar el título de autóctono?. Pues no lo se. En Estados Unidos autóctonos son solo los indios o, seguramente, ni ellos. Los griegos llevan sus castas a Enotria o a la Magna Grecia y le dan sus nombres: agliánico (de helénico), greco... y hoy son autóctonas de sus zonas. No han nacido ahí pero el tiempo y la adaptación las han hecho propias y con derechos de ciudadanía.

Perdón por la extensión excesiva de mi intervención

Salut

Juancho Asenjo dijo...

Es como enófilo o enópata que son neologismos y no aparecen en el diccionario mientras si lo hace caldo como sinónimo de vino: el mundo al revés. Se nota que los señores académicos beben poco vino y su pasión es nula.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Lo del porquero de Agamenón me ha llegado a las vísceras, Juanjo, lo confieso. Entre éste y el perro de Odiseo: es que me pirro por los personajes secundarios en Homero...
En fin...que lo que tú dices de recatar de nuevo a botella descubierta, sigue sin tener sentido y es la culminación de un método que yo revisaría a fondo. Por lo menos, darse esa credibilidad ante el público más esnsible a esas cosas (también tengo claro que, a nivel empresarial, a nosotros bnos tienen en un 1% como mucho, y eso vale lo que vale) y hacer, por ejemplo con los vinos puntuados de 90 a 99, una recata a ciegas, con más personas y, sobre todo, con personas AJENAS a las que han hecho la primera puntuación, podría ser un elemento importante.
Y claro, puestoq ue se trata de una cata comercial, la estrategia de las bodegas es la que se acaba adueñando de los que ponen las puntuaciones. El día que las bodegas tengan el stock de "primeras marcas = sus vinos mejores" encerradas em el almacén, ese dñia van a valorar de verdad sus segundas marcas y ese día veremos cómo esas segundas marcas (que, a algunos, nos gusntan más que las primeras en bastantes bodegas) empiezan a subir sus notas.
Todo ese proceso tendría que revisarse. Pero no se hará, por supuesto, porque comercialmente y empresarialmente, la cosa funciona. Como se nos explicó. La empresa crece en salones cobrando un dinero muy importante por presencia de bodega en ellos, expande su método a otros continentes, prepara lo que van a ser una prefiguración de posibles guías del tipo de las que hablaba yo (apps para enlazar vinos y resuarantes en una zona) y, vaya, sigue viento en popa. Y que sea por muchos años, claro.
A mí no me interesa cómo lo hacen y ellos saben que yo no soy cliente suyo. Si pusieran todo ee potencial al servicio real de hacer una mejor guía, es decir una guía que reflejara más fielmente la realidad, podrían arrasar, pero entonces tendrían graves problemas con las bodega que les pagan por otros conceptos. Y si algo tengo claro es que el % de ingresos que el papel les da, será menor en relación con las otras secciones de la empresa.
En cuanto al debate sobre qué refleja el DNA de un territorio en cuanto a uva (antes me he alargado yo también y he hablado de cultura en un sentido amplio, en el que también hay que incluir a los vinos), está claro que si hablamos sólo de uvas en su territorio de nacimiento, nos quedamos en cuadro, sea cual sdea el país del que hablemos. Quien más casos tendría sería Italia, Francia, Suiza, Alemania (por proporción, no por cantidad de castas) y el resto, detrásy a distancia. ¿Dejaríamos fuera a Australia que tiene cepas de syrah de más de 150 años? ¿O a Argentina, que las tiene de Malbec de más de 100 años? Claro que no.
El punto no está en el nacimiento porque la actividad del hombre es viajera por definición y las castas y los cruces siempre se ham movido. Negar esa realidad sería tabto como negar la realidad vitivinícola mundial, hoy.
Hay que hablar no de castas autóctonas, sino de castas adaptadas a un teritorio, terruño, clima, cultura, ambiente. Y entonces, claro, podremos decir que la garnacha es del Priorat tanto como de Calatayud. O que la Pedro Ximenz es de Galicia tanto como de Andalucía o del Priorat. O que la Aglianico del Vulture era tan griega como ahora es campana: esas fronteras no existían cuando las maderas viajaron. ¿De dónde s la incrocio Manzoni? ¿Del laboratorio de Conegliano?
Hay que dejarse de tonterías en este debate, sacarlo del bizantinismo y situalro donde corresponbde: hablemos de castas concretas, de ejemplos de vino concretos, de bodegas en territorios concretos y veremos qué es distintivo de un territorio. Saqué el ejemplo de la Planeta de Pasanau porque es una de las mejores Cabernet Sauvignon que he probado jamás. Y huele muy prioratina, caramba. Y está en La Morera a más de 700 metros de altitud, eso sí, en el mismo tipo de suelo que Graves...
Y si Blogger te ha permitidfo escribir tanto, es porque le habrá gustado! A mí suele cortarme!
Abrazo,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Todos sabemos cómo se hace el vino y de donde viene la palabra "caldo". Confieso que es una de esas palabras que no uso jamás. Me repugna yme recuerda, tan sólo, a cómo se toma el vino en los campos de futbol alemanes en invierno...puajjj...
En cuanto a la otrs sinonímia, creo que no lo es, en realidad: el sufijo -pata, procede de un verbo griego, pathéin, que significa "sufrir", y se usa en español para hablar de enfermedades: osteopatía de pubis (qué bello sintagma), ludopatía, etc. -filo es otra cosa bien distinta. Por mucho que tenga amigos que se consideran enópatas, yo me siento enófilo. Y tengo claro que no son sinónimos.
Los académicos beben. De los que conozco, doy fe. Aunque tienen el defecto de no saber trasladar los efectos beneficiosos de las libaciones a sus investigaciones y trabajos...
Habrá que hablar con su jefe...
Joan

David González dijo...

http://www.adictosalalujuria.com/2012/06/guia-penin-live-tasting-20-de-junio-en.html?m=1

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias por el enlace, David. Confieso no haber tenido tiempo de leer los comentarios de los colegas. Con el tuyo, ya lo has visto por mi texto, no estoy de acuerdo con las valoraciones que haces de los vinos. En lo otro ya no entro porque cada cual lo ve como lo ve y tú ves y concibes Vinoscopio como una Peñín en pequeño (por lo que entiendo). Pero haces el mismo tipo de valoraciones que hacen ellos: si tu máxima puntuación son cinco@, yo no creo para nada que el Artadi y el Vega Sicilia probados esa noche estén ahí.
Pero acabaremos en lo de siempre: para gustos colores, y la gente que cata a botella descubierta, suele valorar por otras cosas, además de por el vino que la botella contiene.
Yo no hago eso. Puede que me equivoque, pero no lo hago así. Esos dos vinos no están, todavía, a ese nivel.
Saludos,
Joan

David González dijo...

Mar Galvan en su blog de Verema tambien ha publicado sobre el evento.

En cuanto lo que apuntas de los vinos , Artadi por los pelis las 5@, la botella de Vega Sicilia que catesi que lo merecia y pir mucho, soy consciente, meti la nariz enla copa de lis que les convencio ette vino, que habia una de las botellas dugna de ser retirada

David González dijo...

Mar Galvan en su blog de Verema tambien ha publicado sobre el evento.

En cuanto lo que apuntas de los vinos , Artadi por los pelis las 5@, la botella de Vega Sicilia que catesi que lo merecia y pir mucho, soy consciente, meti la nariz enla copa de lis que les convencio ette vino, que habia una de las botellas dugna de ser retirada

Joan Gómez Pallarès dijo...

Me he perdido, Dabid. Tras "por los pelis" ya no entiendo nada.
Miro lo de Mar que no he tenido tiempo de leer.
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Y no sé por qué se ha publicado dos veces tu comentario. Sí sé que he escrito Dabid por David, lo siento. EStá bajando la presión atmosférica aquí, tormenta elecétrica, lluvia. Los animales andamos algo desorientados ahora mismo.
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Ya he leído lo que escribió Mar Galván sobre la sesión del 18 de junio. Como la mayoría, escribe de forma entusiasta hacia el hecho concreto de la organización del acto (que comparto), pero se moja poco con una opinión clara sobre lo que vió y oyó. Inteso debate, muchas preguntas, etc. La Guía le felicitó por el post, claro. A mí, más allá de ser tan honesto como ellos fueron conmigo, no creo que me feliciten. De hecho no deben hacerlo ni lo espero. No tendría ningún sentido.
La discrepancia sana viene bien. Y eso es lo que pasó ese 18 de junio, vinso mediante.
Hala, voy a ver cómo se inunda la ciudad.
Joan

Anónimo dijo...

Hola Joan, un placer leerte, como siempre.

Muy de acuerdo con tu valoracion. Hay que separar actividades, igual que un auditor de una empresa no puede darle a la vez consultoria. Y los metodos de puntuacion han de ser transparentes, cuantificables (dentro de la subjetividad inherente) y a ciegas. Ahi veo mucho mas fiable la Guia de Catalunya, aunque, como saben Silvia y Jordi, tenga tambien discrepancias.
Saludos
Joan Massana

Joan Gómez Pallarès dijo...

Yo he participado una vez em el proceso de cata de la Guia de Vins de Catalunya y su método me parece también más fiable que el de Peñín, aunque, como ya he apuntado antes, tampoco es el tipo de guía que yo haría.
Pero eso es normal: cada cual tiene su modelo e intenta desarrollarlo. Importa que todos sepamos qué tenemos delante y por qué. Y a partir de ahí, que cada cual elija.
Aquí, con todo, falta por desarrollar la parte económica oculta, que apuntaba Joan València en su intervención. En una guía no todo es el sistema de cata que se utiliza, ni mucho menos. Y toda la economía paralela que desarrolla es tan o más importante que el hecho en sí de sacar un libro con unas puntuacioones. Cómo hagas ese libro condiciona todo el negocio posterior, así de sencilla y de difícil es la cosa.
Salt, Joan, i merci per les teves paraules!
Joan

Jorge Díez dijo...

¡Qué difícil tema el de las guías! Yo creo que la guía "perfecta", objetiva y a la vez lo bastante amplia para ser práctica, es imposible, de ahí que las use poco, cada vez menos. Estoy totalmente de acuerdo con tus apreciaciones, Joan, en lo que atañe a la "contaminación" comercial por otras actividades del grupo y en las objeciones a los criterios de cata y recata.
Otra cosa es la variabilidad de botellas y momentos de cata y cómo da apreciaciones distintas. Ahí también caemos los aficionados cuando damos nuestra opinión, lo que la pone en entredicho -y con esto acuso al único al que legítimamente puedo hacerlo: a mí mismo-, y me parece justo reconocerlo.
Al final me quedo con la pasión, con nuestra afición por la cultura del vino, o por la cultura que incluye al vino, y con el intercambio de opiniones, sin reconocer a ningún preceptor. Yo también soy un enófilo, claro.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Por supuesto, Jorge, al final siempre queda lo mismo: la transmisión de una pasión por el vino y por los viñedos y tierras de este país, y de otros. Esa es una cosa qu etengo tan clara para nosotros como para todas las personas que he visto trabajar en este último año en Guía Peñín: y no han sido pocas veces. Hemos coincidio en actos en España, fuera de ella y siempre he visto a gente muy activa, comentando todo lo que probaban, aconsejando y pidiendo consejo allí donde no podían llegar.
Pero eso no quita, claro, para que uno no opine cuando le explican con claridad cómo llegan a sus conclusiones.
Reconozco que ellos están honesta y profundamente convencidos de que lo hacen bien. Y en su dinámica, de cata comercial, no se les puede negar. Cómo no lo van a hacer bien si son los números 1!?
Nosotros, claro, somos como ellos: no somos máquinas, no tenemos una nariz electrónica y no bebemos los vinos siempre a la misma hora y en el mismo estado. Pero, claro, nuestra proyección e impacto tienen muy poco que ver con el de Guía Peñín. Creo que ellos, en este sentido, tienen una responsabilidad añadida que conviene recordarles. Si sólo te guías por la lógica comercial y empresarial, en mi opinión, acabas "muerto". Puedes vender mucho, puedes expandirte y crecer mucho, pero tu base es débil. Eso es lo que he intentado resumir en el post. Y creo que estamos de acuerdo. Todos estamos hechos de la misma pasta. Y yo soy de los que ha probado 300 vinos en una mañana desesión en un concurso. Y sé dónde estaban mis encías y mis papilas cuando estaba en el número 190: los siguientes puntuaron más bajo, fijo! Y sé cómo agradecen mis papilas y mi nariz según qué cosas cuando llevo 30 maderazos y taninos de madera nueva por un tubo. Y eso, claro, también se lleva mayor puntuación. Todos somos humanos y todos tenemos nuestros límites. Ellos también y tendrían que acotar al máximo posible el impacto de esos efectos en su trabajo. Porque del nuestro, poco viven las bodegas. Pero de un 96 Peñín o de un 95 de otras granes guías, viven, y mucho, algunas bodegas...
Saludos!
Joan

Paco Higón dijo...

Interesante post Joan... Y más interesante -si cabe- el debate que ha surgido a sus pies....  Yo también tengo mis dudas sobre cómo debería ser el comportamiento 'perfecto' del catador..... Lo de catar a botella vista desde luego implica abrirse a diferentes tipos de influencias... Hay 3 especialmente distorsionantes... El peso de la marca (no es lo mismo tener en frente una bodega de Vega Sicilia -por citar la marca posiblemente con mas reconocimiento en el sector- que una de una bodega desconocida). El peso del dinero (no es lo mismo tener en frente una botella de un cliente que la de un elaborador desconocido) y el peso de la amistad (no es lo mismo tener en frente la elaboración de un amigo que la de alguien a quién no conocemos).
Pero hay más que pasa cuando uno visita una bodega, es agasajado y en la visita cata sus vinos... Es indiscutible los condicionantes existentes... Que se hace en ese contexto? No publicas los resultados de la cata? Renuncias con ello, sin duda, al aprendizaje contextual... Haber visitado la bodega, pisar la viña y conocer la zona es un elemento de gran importancia para entender un vino. Debe uno negarse a compartir una comida con los propietarios de las bodegas que visita? Y que pasa con las muestras? Se deben de comprar siempre? Que pasa con las muestras recibidas? Uf, mas preguntas que respuestas... 

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias por tus palabras, Paco. Tienes razón: hay más preguntas que respuestas, pero como siempre a todas ellas digo lo mismo: la credibilidad y la "solvencia" ta la vas ganando día a día. De todas las dudas que planteas, me quedo ahora con las que generan las visitas y la amistad. Sobre las primeras poco hay que decir: visitar un viñedo, pisar la tierra, conocer la bodega y a quien hace el vino es imprescindible para nuestra pasión. De ahí no deuzco más "servitud" que la de ser fieles a los datos que te transmiten. Esto me pasó hace poco con el joven Juan, que elabora As Furnias, en Crecente: no nos conocíamos de nada, me acogieron en su casa, me llevó a todo lo que le apeteció (viñedos suyos, viñedos que cuida de otra persona cobramdo en fruta, viñedos de su abuela y su tío abuelo, etc.) y se quedó agradablemente sorprnedido de que yo anduviera tomando notas como loco. Me dijo "por lo menos, tú recordarás todos los datos...". Porque otras visitas había tenido que lo único que buscaban era el obsequio, la botella, la copa y poco más. Nuestra "obligación", creo, es ser lo más fieles posibles a aquello que conocemos, y transmitirlo cuando hablamos de un vino. El primero que abrió Juan salió con una bacteria. Fue a por otra botella. Y, claro, que salió perfecta y, claro, yo hablé de esa segunda botella.
Con lo de las amistades todavía lo tengo más claro: si son amigos de verdad, lo que más aprecuan es que les digas lo que piensas de su vino, que no les engañes ni les adornes la cosa.
Sobre el resto, es lo que decía: tú, de alguna manera, te vas construyendo tu propio código deontológico. No tiene por qué ser mejor o peor que el de los demás. Es el tuyo y es a través de él que la gente lee tus cosas.
Por supuesto, Guía Peñín tiene un código de trabajo y de conducta. Y te lo explican con pelos y señales. Ya no engañan ni dicen medias verdades ni dejan que las adivines. Eso es bueno para mí. El "problema" es que no coincidimos.
Y acabo. me viene muy bien tu intervención. Porque cuando hablaba de personas-guía mñas que de guías-libro, estaba pensando (entre otros) en algunos foreros de Verema. Las puntuaciones son absolutamente personales y subjetivas, pero como conozco muy bien a algunas de estas personas y me mercen un gran respeto, siempre las tengo en cuenta.
Y catar a botella vista, que es como me gusta realmente a mí, pasa por catar con la mente completamente abierta, sin ningún tipo de apriorismo ni atado por ningún vínculo. Yo juego a eso: a decir lo que pienso sea cual sea la etiqueta que tengo delante.
Saludos!
Joan

Jordi Alcover Mestres dijo...

Muchos temas abiertos...

Respondiendo a Joan València, he manifestado ahora y antes mi respeto por el trabajo de Peñín,y soy sincero al decir que cuantas más obligaciones contraes con la parte económica de una empresa que edita una guía, más difícil es mantener la equidistancia y la ecuanimidad. De ahí que sostenga que la cantidad necesaria para la supervivencia en un momento de crisis puede ser importante, sin que ello presuponga nada.

Respecto a que yo opine o no sobre el trabajo de otra guía, pienso que la comparación con respecto al trabajo de otro distribuidor es desafortunada, porque no vamos al mismo cliente como vosotros en la calle. Es más, muy a menudo lo compartimos, y ya me gustaría a mí tener el mismo rating de ventas,pese a que la evolución en estos cinco años es alentadora.

Pasando a otro tema, para hacer la guía ideal que proponéis todos se necesitan dos cosas: muchísimo dinero y ganas de perderlo rápido. Comprar las muestras, como dice Higón, no aporta nada, porque si las compras en el mercado deberías certificar notarialmente cómo ha sido conservada cada botella para que sea equitativo y fiable, y si las compras en las bodegas entonces te pueden colar igualmente esos "submarinos" a los que aludes. La imposibilidad de ir bodega por bodega a escogerlas de tu propia mano no hará falta que se comente, ya que requiere tanto tiempo tan sólo la obtención de las muestras que no se podría hacer nada más con ellas.

Desgraciadamente las ventas de libros en este país no sostienen más que a unos pocos autores entre la legión de éstos que hay hoy en día. Y es evidente que hay que organizar un entramado paralelo a una Guía, a lo que se debería reconocer más a menudo como un trabajo de campo, para poder abordar el presupuesto del año siguiente.

Respecto a las variedades autóctonas, yo iría con cuidado al abordar la definición, porque la manga ancha que todos proponéis ha derivado en Catalunya en un hecho patético: todas las Denominaciones de Origen autorizan el mismo producto de las cuatro variedades más globalizadas, con lo cual no se sabe muy bien a qué están jugando ni qué son exactamente. De la lista se cae el Priorat porque no acepta la Chardonnay, pero en su caso son tres y no cuatro las variedades. Nosotros hemos propuesto, como sabe Joan, el uso de Indicaciones Geográficas para los varietales de estas cuatro variedades, como ocurre en el resto del viejo mundo, para reorientar el contenido de los reglamentos. Pediría en adelante que se deje de decir que desde la Guia de Vins de Catalunya hemos propuesto que se arranque todo lo que no es autóctono, porque no es cierto:nunca lo hemos hecho. Hemos hablado siempre de reglamentos e instituciones para regular ese fenómeno en los años que haga falta, siempre por la vía administrativa.
(sigue, siento extenderme pero había mucho material acumulado).

Jordi Alcover Mestres dijo...

Debe distinguirse además cada variedad de su significación, ya que se asocia con una manera de entender el territorio o con otra. En Catalunya por lo menos, Cabernet Sauvignon, Merlot y Chardonnay datan, excepción hecha de CAstell del Remei, de los años sesenta, setenta y sobre todo ochenta. Es demasiado reciente y aniquilador como para justificarlo. Entre las tres han acabado con la viña previa en la Catalunya central, dejando sólo las tres del sur y la zona más al norte del Empordà para las variedades anteriores que se consideran autóctonas,cuyos nombres tienen traducción al catalán; las razones tienen más que ver, además, con la orografía o la distancia que con la cultura o la historia. Emili Giralt, el mejor historiador agrario de CAtalunya que nos dejó hace un par de años, hablaba irónicamente de "pensamiento único" cuando aludía a estas variedades.

Más allá de la pureza ampelográfica combinada con el provincianismo que caracteriza a Catalunya a la hora de apreciar su producto histórico, la cuestión de las autóctonas va por otro camino: ofrecer con el territorio propio algo que los demás no pueden ofrecer con el suyo. Aunque sólo sea para dejar de obligar a los comerciales a hablar del "microclima nuestro, particular de nuestra finca, que da un cabernet que no tiene nada que ver con el de los demás". Creo que nos merecemos un poco más de seriedad; y toda esta clase de argumentos está siempre esperando que alguien relativice la cuestión de las variedades para salir a la luz y hacer el ridículo a sus anchas.

Volviendo a la Guía Peñín, no sólo tiene todo mi respeto a pesar de no compartir sus métodos, sino que su capacidad de añadir temática a una Guía es encomiable. Como bien decías, Joan, hemos mirado mucho qué han hecho ellos para no caer en las mismas sospechas del sector, y en cada acción que hemos hecho para apoyar el proyecto y consolidarlo hemos valorado mucho los contenidos de los mentideros del sector, que no suelen ser otra cosa que eso, mentideros sin demasiado rigor, pero muy efectivos a la hora de tirar el trabajo de quien sea por el suelo.

Disculpad todos por la extensión.
Un abrazo
Jordi

Joan Gómez Pallarès dijo...

Hola de nuevo, Jordi, y gracias por seguir aportando datos y puntos de vista. Sobre el tema de las guías, creo que ya queda todo dicho: si quieres sobrevivir como producto, no puedes quedarte en las ventas de libros. Y si quieres tener más y mejor estructura, tienes que generar otros valores alrededor del libro. Es lo que hizo la Guía Peñín y lo que estáis haciendo vosotros. Desde puntos de vista, métodos y sensibilidades distintas, pero en un proceso que te permita, sin más (como a ellos), afrontar el presupuesto de la siguiente temporada de la guía.
Por desgracia, es un procedimiento perverso en si mismo, que no permite trabajar en las condiciones que uno desearía y que tendrían que pasar, siempre e inexorablemente, por la independencia de criterio y la absoluta desvinculación económica (incluso en publicidad) con quienes forman parte evaluada de esa guía. Sólo hay una manera de hacer eso, claro. Tú la apuntas: dinero que provenga mínimamente de la venta de los libros; y, sobre todo, dinero que alguien que tenga MUCHO (sea persona o institución) ponga encima de la mesa para construir una guía distinta, radicalmente alternativa a lo que hoy conocemos. Utopía? Más bien. Imposible? Claro que no.
Me concentro brevemente en tus apuntes sobre lo autóctono en cuanto a la uva. Paso por alto comentarios sobre pureza ampelográfica o pensamiento único que, aunque no hayas dicho tú, tienen poco sentido a día de hoy. Desde un punto de vista histórico, porque ha pasado lo que ha pasado y no lo vamos a cambiar (aunque haya una poca gente que esté arrancando CS y replantando garnacha peluda: tú dirás lo que quieras pero tan poco autóctona es una como la otra, aunque la una lleve más años que la otra entre nosotros). Desde un punto de vista genético, porque no se trata ya de hablar de este o aquel clon de un tipo de uva, sino de que en un mismo viñedo, una misma cepa presenta variaciones.
Yo propondría, aunque puedan parecer sinónimos, que dejemos ya de hablar de variedades autóctonas. En el DRAE, autóctono: "que ha nacido o se ha originado en el mismo lugar donde se encuentra."
Y propondría que habláramos de variedades endémicas de una zona, que es adjetivo más científico: Endémico (en biología y ecología) "Propio y exclusivo de determinadas localidades o regiones."
Y la pregunta, claro, es ¿cuántas variedades endémicas tenemos en Catalunya? Ninguna a día de hoy. Que yo sepa.
Aunque tú y yo estamos del mismo lado defendiendo las variedades más propias de cada territorio, no podemos hablar de endémicas más que en muy pocos territorios. Con lo cual, siempre tenemos que estar hablando de cepas que han viajado de un lugar a otro, que se han adaptado mejor a un territorio que a otro, y etc.
Creo que ese es el planteamiento correcto. Y en ese sentido, puedo decir que la CS de Jean Leon del 1982 me parece de los mejores vinos del Penedès que he probado jamás. De la misma forma que puedo decir que el Collita Roja 2010 de Pardas será uno de los grandes vinos del Penedès dentro de 10 años.
Sobre mentideros y burladeros, tampoco opino porque leo poco según qué cosas. Y escucho menos.
Endavant i una abraçada,
Joan

Juan Manuel Gonzalvo dijo...

Bueno, yo también estaba en la sesión de "desnudo" del Grupo Peñín, y agradezco mucho a Joan que haya escrito este artículo.

Soy Enólogo en ejercicio y director técnico de una feria de vinos, así que no debo ni quiero ser juez de lo que allí se dijo (porque evidentemente soy parte).

Lo más grave de lo que en la presentación del Grupo Peñín se dijo fue que admitieron con total naturalidad que actuaban como JUEZ (Sin duda la Guía Peñín es la referencia para gran parte de los consumidores) y PARTE (Algunas bodegas pagan al Grupo Peñín en conceptos como Marketing, Asesoramiento o Representación en eventos...). Por mucho que se insistiera por parte de la empresa en que esto no les generaba ningún problema ético.

Por último descubrimos con estupefacción que los puntos de la guía ya no deberían llamarse "Puntos Peñín" sino "PUNTOS GONZÁLEZ". Pues eso, la próxima vez que vea a un comprador le diré que mi vino tiene 92 puntos González, a ver que cara me pone.

Saludos

Juan Manuel Gonzalvo

Joan Gómez Pallarès dijo...

Me gusta que tu opinión, claramente expresada en el encuentro, quede escrita también aquí, Juanma. Es cierto que se puede decir que tú eres tan juez y parte como ellos, pues seguramente no pocas bodegas a las que asesoras están en la Guía Peñín.
Pero la observación sobre los puntos quedó ya hecha. Se puede formular de manera más directa, como tú haces, pero quedó ya claro que Peñín, José, no participa en la confección de la actual guía y que los puntos proceden de las valoraciones de Carlos González, Pablo Vecilla y Javier Luengo. Carlos es el director, pero no sabemos quién puntúa qué: eso también ha quedado claro porque no repiten botellas y cada cual, por lo tanto, es responsable de la puntuación de X botellas, él y solo él. No se puede hablar de puntos González en ese sentido, sino de puntos Peñín, repartidos (repito, no sé cómo) entre los tres catadores.
Me gustaría que me contestaran esa pregunta: ¿alguien se ha especializado en las botellas de 91 para arriba de ediciones anteriores? ¿Alguien de las que entran por primera vez? ¿Alguien de rosados o blancos, de generosos o dulces?
En fin...una intervención de la Guía sería deseable. O vamos a acabar con la misma sensación de los ciudadanos de Valencia: ¿dónde está su presidente cuando suceden cosas que piden, en mi opinión,su reacción?
Joan
PS. Aprovecho para explicar que hoy pasaré el día en viñedos pirenaicos. Poca conexión, pues, y atención hacia otras cosas, más interesantes sin duda: viñedos de montaña!

Mar Galván dijo...

Hostia Joan... jopeta 33 comentarios, sobre un evento???? Y claro que me mojé sigo diciendo que no me gustó el Vega sicilia y lo dejo claro en mi post. Además creo que dije en el encuentro que no me parecia objetiva la manera de catar, delante de un programa que tiene todas las catas efectuadas anteriores, y que quiero verlo personalmente. Para mi el vino de la noche fue el 35 bota, y gramona como espumoso. Y quiero asistir a esas catas en peñin, lo cual ya he informado a la organización, porque me interesa vivirlo en persona, después de catar 80-100 vinos diariamiente el criterio es poco objetivo, lo digo por propia experiencia... y esperaré a Enero para verlo personalmente.

Mar Galván dijo...

David.... david... te mato... cuando te pille.

Xoán Elorduy dijo...

Buenas Noches.

Por la cantidad de comentarios que leo seguro que llego tarde a esta charla.

En mi opinión solo hace falta substituir "Peñín" por "funcionario público" para ver lo escandaloso de la situación.

Lamento profundamente que una guía de referencia para mucha gente resulte finalmente un conglomerado de intereses y empresas de difícil compostura ética.

De todas formas no deja de ser un cierto modelo anglosajón de Auditores-Consultores, ¿no?.

Espero que el próximo post me coja con mejor cuerpo.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Bien dicho, Mar, directa y a lo que toca. Igual me perdí algo, pero no entendí que se nos invitara a las catas de las puntuaciones, cuaneo empiece la nueva temporada en enero próximo. Aunque me lo propongan, que no creo, yo no asistiré, a no ser que cambien radicalmente el método.
Por lo demás, el tema de mi post no era si me gusta más o menos éste o aquél, sino la proyección de aquello que se vota: entiendo, pues, que tú tampoco hubieras dado un 97 el 18 de junio al vega Sicilia. Y que, en cambio, sí hubieras puntuado muy alto el Fino n.35 y el Celler Batlle del 2001. Coincidimos con los dos primeros. En cuanto al cava, creo que su puntuación puede ser alta en un par de años, pero no ahora.
Gracias!
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Ay, me olvidaba...con David puedes hacer lo que quieras. Si es aquí y en vivo y en directo, mejor!!!
Salut,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Bona nit, Xoán! No sé bien si estos son auditores. Consultores seguro que sí. Y una auditoría externa sobre su método, creo que les iría muy bien y les haría ganar en credibilidad. Pero no sé si ellos se consideran auditores...
Estos días ando un poco abultado, como tú, de porquerías varias alrededdor del mundo del vino: poca honestidad, demasiado interés comercial y poca clase, en general, en las últimas historias que me han contado.
Ya sé que en todas partes cuecen habas, claro...pero yo siempre me he mirado esto del vino casi como algo sagrado...que se le ensucie de según qué maneras me deja también el cuerpo tonto.
Por suerte, creo que el próximo post te lo alegrará un poco. Y si pudieras pillar una botella de lo que hablaré, más aún, seguro!
Y por lo demás, en este mundo (como en todos) generalizar es malo y hay un montón de gente que está al margen de lo ruin y hace las cosas con mucho corazón y grandes dosis de acierto y de corazón abierto. Hoy, sin ir más lejos, he pasado el día en el Pirineo pisando viñedos y bebiendo vinos hechos por gente así!
Apertas,
Joan

Jordi Alcover Mestres dijo...

Desde luego, Joan, estamos en el mismo lado: pero creo que hay que definir para proponer algo tangible. Liderar es decidir y apostar, y mantenerse en la ambigüedad alimenta la situación actual en la que nadie gana, todos pierden un poco por el desgaste que sufre la ya escasa personalidad del vino catalán en el mercado.
Para mí es sencillo, aunque no sea exacto al 100%,pero sí es práctico y muy aproximado. A los aficionados que me preguntan qué variedades son autóctonas les digo que traten de pronunciar el nombre en catalán, que detecten si es de grafía catalana. Al menos eso demuestra que lleva un tiempo aquí. También les digo que hagan una excepción con la merlot, y que la acepción "sirà" del termcat es más un chiste que una realidad.
Hay que marcar una línea, quizás en el tiempo, para definir cuándo una variedad es propia de un lugar: yo no creo que 50 años de arranque e invasión interesada desde el caciquismo más descarado se puedan comparar con los préstamos históricos entre viticultores de una zona y otra. Cincuenta años no son ni siquiera una generación de viña: creer que todo ha cambiado para siempre más me parece prematuro y pretencioso. Eso se manifiesta en el Penedès, por ejemplo, a quien le ha costado una eternidad readmitir la sumoll (casi 30 años desde que la expulsaron), aunque mientras tanto iba aceptando hasta 11 variedades entre francesas, italianas y alemanas. La pregunta es qué queda de la Denominación de Origen tras ese proceso, y la respuesta es nada, salvo la imitación sistemática de un original más caro para acceder a Europa por la vía del precio.
Renunciar de esta manera a la historia es renunciar a formar parte del viejo mundo y convertirse voluntariamente en nuevo mundo; y cuando pasa la moda y ya no puedes vender tus copias más baratas, no tienes nada distintivo que ofrecer porque lo arrancaste todo para seguir una moda. Entonces sigues siendo nuevo mundo, pero nada competitivo, y el mercado te obliga a una catarsis. Costers, Alella, Conca, Pla de Bages y gran parte de la DO Catalunya están en la misma situación, en muchos de estos casos aferrándose a una única variedad autóctona como estandarte-flotador mientras pasa la tormenta.
(Sigue)

Jordi Alcover Mestres dijo...

He oído muy a menudo que todo son modas y que luego vendrá otra, y otra, etc.. pero no es correcto: moda sólo ha habido una, la de la variedad francesa. Los Rieslings y compañía son residuales por completo. Sólo ha habido una, no vale ese argumento. Debemos perseguir el esquema de las grandes zonas del viejo mundo, que tienen fuerza y personalidad para prestigiar y mantener intacto su producto; y el que quiera innovar, debe hacerlo en una IG o en la DO Catalunya, que ya está dispuesta a ello.
Para retomar la dirección correcta hace falta decidir, y no ayuda que los profesionales se anden por las ramas sobre los términos, o sobre si las variedades viajan más o menos: decidir directamente cuál se puede defender como histórica, propia y distintiva de una zona, pero con la razón y la lógica en la mano. El resto, y sin ánimo de ofender, no son más que arenas movedizas.
Puedo entender que se hable de excepciones que gustan y que no son de variedades autóctonas: faltaría que no se hubiera conseguido mejorar el vino que las autóctonas producían en los 80 después de arrasar con el 60% de la viña catalana y de negarle durante años a las autóctonas los medios técnicos modernos (frío, inox, etc..). Ahora ya no es así, ahora que ya hay igualdad de oportunidades. Por eso desde la Guía llevamos cuatro años -y éste será el quinto- certificando que las excepciones no tienen nada que ver con la norma, mediante análisis muy detallados de la estructura de producción que demuestran que es muy difícil producir buena uva de las foráneas más plantadas debido al precio del kilo de uva. Las excepciones son eso, excepciones; usadas como bandera posponen el debate, lo aparcan, y no se avanza. Ese Jean Leon que dices es una excepción, tú ya lo sabes.

Falta tiempo, sobre todo tiempo, para que el territorio vuelva a asimilar su identidad: para ello lo más importante es que la asimilen los que lo gestionan, es decir, los productores y viticultores. Creo que eso ya está pasando, y eso acelera el proceso mucho más de lo que parece.

Un abrazo

Jordi

Mar Galván dijo...

Joan, yo hable con ellos, dias despues... y en esa noche se dijo, que quien quisiera estaba invitado a ver como hacen esas catas cuando comiencen en Enero. Y a mi si me interesa, quiero verlo. Cada cual tiene su opinión y muy respetable, es un punto de vista, si todos pensaramos igual no habria debate y que ABURRIDO...sin desmerecer que la GUIA PEÑIN, le guste a quien le guste, es un punto de referencia como guía, tanto Nacional como Internacional, y todos la tenemos!!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Buanas, Mar, el problema de involucrarse en el proceso de cata por puntos yendo más allá de lo que nos mostraron sobre el método es que, poco o mucho, te haces corresponsable de ese método si decides participar en él.
Sin saber ni tan siquiera si mis valoraciones formarían parte de una nota (lo suyo sería que no, claro), participar en el proceso "rutinario" es acceptarlo.
Y lo dicho: yo lo haría, pero si cambiaran algunas cosas fundamentales.
Y sobre el resto, estoy de acuerdi en que cada cual opine y defienda su opinión. Y no lo estoy en que Peñín sea, dicho así, sin más, un punto referencia. Lo será para un cierto tipo de público. Pero hay otro público, mayoritariamente formado por profesionales que no van a dar nombre y apellidos, que no confían para nada en esta guía. A lo má, llegan a lo que Jauncho Asenjo: a usarla como vademecum para tener los datos de las bodegas y las zonas.
Yo jamás había comprado la Guía Peñín. Ahra tengo una porque han tenido la amabilidad de regalármela. Pero seguiré sin comprarla, por ahora. Como dejé de comprar, confieso, cualquier guía hispana y no.
Saludos,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Por desgracia, Jordi, tu discurso (con el que estoy de acuerdo en buena parte, quizás menos en cómo lo formulas, más en el qué formulas) no tiene traducción en las ventas. Y las empresas, las dedicadas al vino y las de espardenyes, necesitan vender para vivir. Qué te voy a decir a ti...
El discurso identitario de las uvas con franjas de años para decidir cuándo una es (en tu terminología) autóctona o no, no funciona porque un altísimo porcentaje de productores no se lo cree. Es así de duro y de sencilla la formulación del asunto. Por no decir que ahí sí te pones en terreno de arenas movedizas porque con la excepción de cuatro variedades que uno podría realmente decir "son propias del territorio catalán", la mayor parte de uvas identitarias = autóctonas = que definen el DNA de un territorio (en tu concepto), vienen de otros territorios, nos pongamos como nos pongamos.
Yo estoy de acuerdo contigo en hay que formar parte de la historia vitivinícola del mundo a través de aquello que más nos distingue. Pero: A. en todos los países que nos rodean eso es mucho más fácil porque las variedades locales tienen tradiciones muchísimo más largas que la nuestra. B. han sabido cuidar su tradición de una manera que nosotros no hemos sabido. Y no es qu eno se pueda dar marcha atrás, siempre se puede. Es que no veo suficiente masa crítica como para hacerlo. En Loire sabes qué uvas te vas a encontrar, y listos. En la Borgoña, igual, En el Piemonte, muy mayoritariamente igual. Pongamos el ejemplo de la Toscana y comparemos con el Penedès: el taglio bordelese, ¿se ha cargado la tradición toscana? Yo diría, que más que cargársela, la ha sustituido parcialmente por otra, que funciona de narices comercialmente hablando. ¿Eso se ha cargado la Toscana? ¿Eso se ha comido el brunello di Montalcino, la sangiovese? Por supuesto, no. El camino, en mi opinión, no es tanto el que tú marcas. O mejor, es complementario al que tú marcas. Si el Penedès apuesta radicalmente por la mejora de su calidad, introduce parámetros que vayan distinguiendo esa calidad por zonas, por fincas y, además, acaba mimando algunas cepas más propias de su territorio que de otros, saldrá del pozo de la ignorancia y la indiferencia.
Pero eso no pasa por ignorar la historia (la reciente también forma parte de ella!), sino por hacer quela gente apueste por la calidad en sus vinos y en sus cepas. Por eso hablaba del Jean Leon histórico (del del 2011 poco sé, la verdad): tú puedes hacer una enorme calidad con tu CS y puedes hacer porquería. Como puedes hacer lo mismo con la xarel.lo y con la sumoll.
Yo no sé, lo confieso, si es "muy difícil producir buena uva de las foráneas más plantadas debido al precio del kilo de uva" por culpa de los costes de producción. Si es así para todo el territorio, estamos muertos claro. Porque el único camino es el de la calidad. Yo también me he subido a la moda de la xarel.lo como vino tranquilo y he probado muchas cosas que no me gustan nada, Jordi. Hay que hacer las cosas bien e ir a las catas a ciegas sabiendo qué llevas. Ahí es donde se bate el cobre.
Y por eso critico a Peñín: porque no sé, realmente, si su método de cata permite realmente descubrir y potenciar los nuevos valores, sino más bien subir el perfil medio y premiar mucho a los mejores.
Y el vuestro debiera hacerlo, pero si ahora repaso todos los vinos que estuvieron presentes, como mejor puntuados, en vuestra última presenración de la Guia con vinos, ¿cuántos hay hechos con variedades de las llamadas autóctonas y cuántos de las que llamarías foráneas?
Ahi también se verá si vosotros tenéis una tendencia o realmente puntuáis todo a ciegas sin discriminar (positiva o negativamente) en función de origen, casta o modo de vinificación.
Salut,
Joan

Jaume dijo...

Hola Joan,

No em vaig poder decidir a escriure res sobre la trobada amb l'equip Peñín i ara veig que vaig fer bé perquè l'anàlisi que en fas tu és impecable. I el debat que has generat encara és més interessant (llàstima que s'hagi embolicat amb el debat sobre les varietats "autòctones", que és tot un altre tema...).

Han anat passant els dies, he anat fullejant la "Guía", i el sentiment que m'ha anat posseint és el de desinterès. Finalment, sí que he escrit alguna cosa (http://vinsdecatalunya.blogspot.com.es/2012/07/la-guia-que-mi-magrada.html), però "en positiu". No pas en positiu cap a la "guia verda", sinó cap un altre producte que sí que em motiva.

I sobre el Vega Sicilia d'aquell dia... Llegint el que han escrit els que hi érem, m'inclino a donar credibilitat als que diuen que les dues ampolles que es van obrir eren molt diferents. El vi que va anar a la meva copa em va semblar excel·lentíssim.

Salut!

Jaume

Joan Gómez Pallarès dijo...

Ara m'ho llegiré, Jaume. Però jo ni m'havia plantejat que haguessin sortit dues ampolles diferents, una d'elles malament, del Vega Sicilia. La meva, vull dir el contingut que va anar a la meva copa, estava perfectament. El que em va passar és que jo no l'hauria puntuat mai tan alt. Com em va passar amb l'Artadi Pagos Viejos. Ja vaig insinuar aquesta pràctica de les guies comparant vàries puntuacions del Cictorino 2007, del que vaig escriure un post fa un cert temps. És com si volguessinq ue compréssim "en primeur". Sovint en passa que quan llegeixo el que s'ha escrit d'un vi després d'haver-lo begut, tinc la sensació que les guies (sobre tot amb certs vins, molt ben puntuats i de cellers de gent de prestigi i significada al sector) s'estan avançant uns anys ie stan "premiant" allò que potser serà el vi, però no allò que és quan en bec el contingut.
Amb el Vega Sicilia i el Pagos Viejos de Artadi em va passar el mateix. No dic que foissin dolents o tinguessin algun defecte o hi hagués dues ampolles de qualitat diferent. Dic que el que vaig tastar jo estava senzillament sobrevalorat en relació al que tenia davant meu a la copa. Que és, digui sit de pas, com ells diuen que puntuen i valoren els vins.
Salut,
Joan

Jordi Alcover Mestres dijo...

Como dato, Joan:

Trepat brut de Freixenet (Millésimes) se presentó a las ediciones 2009, 10 y 11 con la añada 2006. Para la 2012 saltó a la añada 2009 y ganó en la categoría de espumosos rosados. Para la edición 2013 nos ha llegado la añada 2010. Pregunté qué había pasado y me dijeron que no lo sabían,que un número importante de restaurantes lo habían empezado a gastar de golpe y porrazo,y que habían tenido que retenerlo hasta sacarla añada nueva. Pregunté si había habido alguna promoción de la comercial o no, y me dijeron que en absoluto, nada. Y finalmente pregunté si podía ser que hubiéramos tenido algo que ver, y me dijeron que no había pasado nada que no fuera eso, así que por fin entendían algo de lo ocurrido. 25000 botellas; no es mucho, pero como verás, nuestras propuestas sí tienen traducción en las ventas, si en el caso de que no reciba esta puntuación la mayor comercial de Catalunya tarda tres años en vender 25000 botellas.

Volviendo al tema, hay algo que no entiendo:
1. Conoces nuestro método porque vienes a catar con nosotros y además lo hemos publicado previamente.
2. Planteas, al hilo de una crítica muy bien argumentada, que una Guía debe catar a ciegas y que todos sus catadores deben catar y puntuar las mismas botellas, y que la nota de todos debe promediar con el mismo peso. Ese es nuestro método desde el primer día, pero alguien te lo tiene que decir para que lo admitas.
3. Al final, sin embargo, parece que somos tendenciosos hacia las variedades, digamos, antiguas o anteriores a la colonización de la viña catalana, y que por tanto nuestra presentación es sospechosa de no ser ecuánime.

No es la primera vez que nos acusan de eso sin conocer nuestro sistema de puntuación. En nuestra Guía un varietal de uva foránea (francesa, italiana o alemana reciente) no puede sacar un 10, sino "sólo" un 9,80. 0,20 es el peso de la nota de tipicidad. Si está bien hecho -hoy mismo hemos catado dos de Pla de Bages que han obtenido una puntuación de escándalo- tiene tan sólo ese handicap, porque entendemos que la variedad no es propia de la zona; y no lo es, porque la comparte con el resto del nuevo mundo entero y en origen la copia de Francia. Lo puntualizo porque me ha sentado muy mal que finalices tu post con una sospecha abierta. Así queda claro desde origen.

Alguien debería hacer un tratado sobre la autoría: los grados de la misma los definen varios infinitivos, pensar, decir, escribir y hacer. La diferencia entre los tres primeros y el cuarto es que no hay riesgo o sí lo hay. No estaría mal que el premio a asumir el riesgo fuera al menos el reconocimiento de la autoría. Reivindicarla desde la ausencia total de riesgo con la excusa de que son argumentos del dominio público huele a muerto desde antes de empezar. No es exclusivo para este caso, Joan, pero creo que las propuestas que tú haces están plasmadas en cuatro libros antes de que las escribas: puede que no a tu gusto exacto, pero lo están.

Gracias

Jordi

Joan Gómez Pallarès dijo...

Bueno, Jordi, parece ser (y digo y repito "parece") que por fin te has enfadado conmigo. Vamos a dejar que esto repose un poco y ya contestaré con calma (si me acaba apeteciendo) porque tampoco sé si todo lo que escribes me lo dices a mí directamente o no. Diría mucho más pero voy a ser prudente. Solo para poder valorar el tono de lo que dices, si me lo dices a mí, la frase "reivindicarla desde la ausencia total de riesgo con la excusa de que son argumentos del dominio público huele a muerto desde antes de empezar", ¿es para mí? ¿Quizás estás pensando que he descrito algo que voy a hacer y que, antes de empezarlo ya huele a muerto? Si es eso, creo que paaré directamente a ser uno más de los que ha terminado no entendiéndose con Jordi Alcover. Pero como ya tengo la experiencia de un exabrupto reciente, por el que ya pedí disculpas por si la persona que lo había recibido se había sentido molesta, en tu caso, voy a aplicar el método virgiliano. Y vamos a dejar que esto repose unos días.
Tanto esto, como el impacto sobre las ventas, como quién es autor de qué y dónde.
Apa, bona nit.
Joan

Juancho Asenjo dijo...

Poco a poco se irán recuperando variedades que han formado parte del patrimonio a lo largo de los siglos y que se han perdido por diferentes motivos. El principal es la apuesta por castas de mayor rendimiento a diferencia del mediterráneo italiano donde se apostó por la duración en el tiempo por si no se vendía en su momento.

Con la cantidad de viticultores que están luchando por esta recuperación creo que este dejará de ser un problema por el añadido de todas estas castas al patrimonio tradicional. Habría que mirar hacia Cerdeña donde en tiempos de Jaime I/Jaume I adoptaron un montón de uvas como cannonau (garnacha), carignano (cariñena), bovale (sarda, di Spagna o bovaleddu) auqnue los estudios de ADN hayan certificado que es otra cariñena... a estas hay que sumar un montón que todavía no se han recuperado y forman parte de la franja Cataluña/Catalunya con el norte de Castellón. Algunas como la majestuosa vermentino, la monica, la giró y tantas otras todavía por descubrir...

Joan y Jordi, yo el problema mas grande que veo en Cataluña/Catalunya no es de definición sobre variedades locales donde convivirán diferentes tipos y triunfarán las que mejor se adapten a cada espacio. Quien puede negar que el Mas La Plana o Reserva Real pueden ser dos vinos de auténtico lujo aunque estén elaborados con variedades bordelesas perfectamente adaptadas y aclimatadas a esta tierra y así muchos mas que son excelentes.

Preocupante veo la tendencia hacia lo monovarietal, una tradición que jamás ha existido en el Mediterráneo porque en la historia no hay vinos de una sola variedad pues la sapiencia del campesino hacía que eligiera diferentes opciones cuando alguna de las variedades carecía de algo por las condiciones de la añada o del desarrollo de cada casta. Tampoco hubo vinos monovarietales en el Roussillon, el Languedoc, el Ródano, la Borgoña, Burdeos o Alsacia como tampoco lo eran los barolos, barbarescos, brunellos o chiantis.

El problema lo veo en la falta de definición de todos los gobiernos catalanes con la potenciación de los grandes terruños. Me parece triste que no se remarquen los grandes crus como seña de identidad de la alta calidad. Nadie entiende que el macizo del Garraf no tenga su propia subdenominación dentro del Penedés como L'Ermita junto a Clos Mogador y otros pagos en el Priorat o terrenos verdaderamente únicos en el Montsant. Los terrenos de Grans Muralles y alguno mas de Conca del Barberá, de Terra Alta, Empordá, Pla de Bagés o Alella, etc... En la zona del cava igualmente con pagos de auténtica excepción donde surgen vinos únicos e irrepetibles... esa es la identidad que hay que buscar la de los terrenos únicos donde la calidad es la mas alta. Hasta que esto no ocurra estaremos perdiendo el tiempo. Esa es la verdadera riqueza y el tesoro de un futuro que esperamos sea lo mas cercano posible.

Juancho Asenjo dijo...

Y la trepat creo que es una variedad interesantísima aunque creo que iría mejor con el añadido de otras castas y no en monovarietal.. Muy interesante el cava de Freixenet como el de Agustí Torelló. La fortuna es que quedan muchas cosas interesantes por descubrir...

Juancho Asenjo dijo...

Y Jordi, llamar" variedades anteriores a la colonización de la viña catalana" creo que es una afirmación absolutamente incompatible con cualquier debate mínimamente intelectual.

Hay tantas preguntas... ¿qué es la tipicidad?. ¿Por qué consideras la garnacha o la cariñena propias de la zona si no han nacido allí?. Hay varietales francesas que llevan en Cataluña/Catalunya mas de un siglo. ¿No tiene tipicidad el Reserva Real?¿Y el Sot Lefriec con merlot y cabernet junto a la cariñena vieja?. Me parece que ese afán de persecución no es compatible con la evolución del mundo. ¿La garnacha no es una variedad australiana?. Pues es donde se encuentran las cepas mas viejas del mundo como las de monastrell. Xarel.lo viene del italiano "chiarello" (clarete). La macabeo parece que nace en la Cuenca del Ebro o en Valencia. ¿Esta si es originaria del Penedés?. Una variedad verdaderamente local como la sumoll se tardan mas de 30 años en reconocer y la potestad de hacerlo lo tienen las Comunidades Autónomas...

¿Dónde y cuándo están los límites de considerarlo propio de una zona?. ¿Cómo se hace la medición?.

Y respecto a la puntuación no dar a un vino 10 puntos por la consideración de tipicidad o su falta no comparto los criterios. Un gran Reserva Real o Sot Lefriec ¿por qué no pueden tener 10 puntos si tienen una tipicidad de un terruño increíble...?. No lo entiendo bien

Joan Nebot dijo...

Hola.

A VADEVI.cat avui ens fem ressò d'aquesta interessant polèmica sobre la Guía Peñín.
Salutacions i gràcies per aquest espai de reflexió.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias por tus comentarios, Juancho! Ando ahora en Girona: contesto por la tarde! Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Moltes gràcies, Joan! A la tarda comentaré alguna cosa més i em míraré amb calma Vadevi! Salut! Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

No hay nada que me aburra y me moleste más de Blogger que te deje en la estacada cuando llevas media hora escribiendo algo y se muere el programa. Y no has salvado nada...Llevaba mucho rato escribiendo y meditando una respuesta correcta y ponderada a los dos comentarios que ha escrito Jordi, que me parece que vulneran el fondo del debate (interesantísimo y ya no sobre la Guía Peñín, sino sobre qué guías, para qué y por qué) porque se concentran en formas impresentables. No voy a reproducirlas ni a comentarlas in extenso porque escritas quedan, pero me centraré (lo siento pero este tipo de discursos me pueden) en el final, que todavía no había escrito.
"Nuestra presentación es sospechosa de no ser ecuánime". No es sospechosa, Jordi. Claramente, y de tus exclusivas palabras de desprende, no es ecuánime ni juzga a todos los vinos presentados a tu guía por el mismo rasero. Aunque esa falta de ecuanimidad sea de un 0,20%, es suficiente para que, en vuestra guía, el vino perfecto, el vino 10 (si esto existiera realmente de una manera universal y aceptable por todos), nunca jamás pueda ser, pongamos por caso, un vino que sea de cabernet savignon. El peso de la nota de la tipicidad (como tú la llamas) marca el carácter y punto de vista de tu guía. Es tan respetable como cualquier otra y, sí, vuestro método es mucho más fiable y objetivable que otros, pero eso no me impide decir que vuestra tendencia es la que es y domina vuestros pasos. ¿Es malo decirlo y argumentarlo? Yo no lo critico y lo considero bien legítimo, pero vuestra guía no está orientada a buscar tan sólo la excelencia en lo que catáis, sino en buscar la excelencia vinculada a las uvas que, con lógica y razón (la vuestra), consideráis autóctonas. Ampliáis vuestro campo de trabajo y, por las razones que sean pero que yo veo también vinculadas a vuestro punto de vista, vais a Cerdeña y a la Catalunya Norte. Eso es mezclar lo que yo defiendo como concepto de guía (una guía que sólo busque la excelencia, sin más) con otro concepto añadido, que es el de identidad, territorio y lengua (tu método fonológico para lo de la distinción de uvas autóctonas me ha dejado sin palabras: conozco a un perro, y no es broma, que se llama "sirà" y vive entre cepas...). Tan legítimo como cualquier otro, sin duda, pero en tu guía hay un punto de vista que hace que la excelencia que se busca no pueda pertenecer a cualquier casta de uva. Esa es la diferencia entre tú y yo: yo me puedo sentir políticamente y lingüísticamente esto y lo otro (tampoco es este blog el lugar para hablar de tales cosas), pero en cuanto a vinos se refiere, mi mejor vino no conoce de patrias ni de terrirorios a priori. Hace dos dñia sprobñe un extraordinario Kabinett a ciegas. Lo coloqué de inmediato entre Molitor y Zieliken: estaba hecho en el Pirineo catalán...
Lo de la autoría me hace sonreir. He pasado muchos años de mi vida estudiando precisamente eso: el patrimonio de las ideas y de su autoría. (sigue)

Joan Gómez Pallarès dijo...

Podría escribir un tratado sobre la autoría de las ideas, de los infinitivos y de las sopas de ajo. Mis propuestas no están en vuestras guías por la razón que te he dicho (porque mi punto de vista no es el mismo que el tuyo, aunque coincidamos en el placer por muchos mismos vinos). Estas propuestas sobre los territorios y sus uvas están en Italia desde mediados del siglo XVIII y en Francia desde un siglo antes. Y en Maximin Grünhaus desde hace más de 300 años. Y etc. No seas tan arrogante, Jordi: tú puedes haber tenido la idea aquí, por supuesto, y haber levantado un edificio de la nada (un gran mérito que yo te reconozco) con gran riesgo para tu economía, además, y la de los que colaboran contigo (otro gran mérito), pero hay algo que se llama poligénesis. Y otra cosa que se llama tradición: en la vieja Europa que tanto amamos, por supuesto, hace mucho que se valoran cosas cmo ésta, aunque no se puntúen.
Mi discurso sobre el vino no es excluyente ("para retomar la dirección correcta hace falta decidir...cuál -variedad- se puede defender"), ni es identitario ("falta tiempo para que el territorio vuelva a asimilar su identidad") ni entiende interesadamente la historia ("50 años de arranque e invasión interesada desde el caciquismo más descarado": ¿cuántos pagesos sin más dueño o cacique que su bolsillo plantaron según qué variedades arrancando otras por la "sencilla" razón de que se pagaban más o estaban más de moda? ¿Cuántos, hace apenas cinco meses, han vuelto a reinjertar la garnacha en esas maderas porque ahora resulta que la garnacha está de moda en el mundo?).
A diferencia del tuyo, intento simplemente buscar aquello que me da más placer en el vino, sin atender a patrias, lenguas o identidades. Aunque por supuesto, las patrias, las lenguas, las identidades, las cepas de uva, las recetas, las iglesias, los cementerios y los mercados configuren algo que llamamos cultura y que, en el fondo (claramente no en la forma), ambos apreciamos por encima de todo, se llame como se llame la uva y venga de donde venga.
Y ya para terminar, ¿qué sabrás tú de lo que yo arriesgo, dónde lo hago y cómo lo hago? No tienes la menor información para poder decir nada de eso. En relación a mí, claro. ¿"El premio a asumir el riesgo es el reconocimiento a una autoría"? Poco me parece, pero si eso es lo que quieres, reconocido queda.
Salut,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Buenas, Juancho, y gracias por pasar por aquí y dejar tus comentarios. Sobre tu primera intervención, yo estoy muy de acuerdo (y de aquí ha surgido, creo, el segundo debate): el tema no es qué uvas definen un territorio. ¿Alguien puede estar en desacuerdo que tienen que ser las que mejor se adaptan a un clima, a un determinado tipo de tierra, de altura. etc.? Todos estaríamos de acuerdo con eso, creo, se llame la cosa samsó o se llame lledoner o se llame xarel.lo o se llame cabernet sauvignon o se llame incrocio Manzoni. El problema es cuando conviertes un punto de vista, un concepto en guía. Los unos lo hacen de una forma, los otros, de otra. Y resulta que yo estaría encantado con una guía que valorara tanto el trepat más joven y desconocido que probé el viernes pasado en Barberà de la Conca, como el más excelso xarel.lo con segunda fermentación en botella como el impresionante Finca Planeta de Pasanau. Pues eso no lo encuentro, ni en una guía ni en la otra. No hay más. Tampoco me pondré a hacerlo yo porque, como ya dije, ese es el proyecto de un filántropo (gracias, Ignacio Bosque) que esté dispuesto a poner dispuesto a cambio de algo tan sencillo como es la construcción de un método intachable que no tenga otro norte que no sea el de la búsqueda y reconocimiento de la excelencia. Si te tienes que ganar la vida con eso, la jodimos. Si vas con un parti pris, tres cuartos de lo mismo.
En cuanto a los monovarietales, sí o no...Un poco de lo mismo, pero pido que no nos apoyemos en la historia para defender una u otra opción. Creo que la elección tiene que venir en exclusiva de aquello que las uvas y sus vinos te pidan. Un gran ejemplo lo podemos tener en la comparación entre el sangiovese grosso, que tan bien conoces, y el trepat. Ambos sirvieron en su momento para cosas parecidas. Pero en Brunello di Montalcino decidieron seguir otro camino...en La Conca de Barberà, también lo han decidido. Esa franja que tan bien defines y que nos tienen que dar todavía algunas buenas sorpresas, tiene una variedad de uva que se llama embolicaire (bolocaire también), en el pla de Vilafamés. Es la trepat (VIVC mediante). Allí se usa exclusivamente en ensamblaje. En la DO Conca de Barberà, Concavinbs i después Carles Andreu buscaron otro camino. Los que mejor se acoplen (nunca mejor dicho) encontrarán el camino.
En el libro XIV de Plinio el Viejo, que me tengo bastante trillado, las mezclas no son de castas de uva, sino de cantidades de agua, en relación con vino más o menos filtrado. En el siglo I d.C. ya existían "D.O." en la Península Itálica y las uvas nos e mezclaban con otras uvas.
En cuanto a lo que comentas del reconocimiento al valor concreto de una finca o de una subzona, se va avanzando en la línea que dices. La DOQ Priorat reconoce ya los Vinos de Finca. Y en la DO Penedès también se ha avanzado en la definición de subzonas.
Sobre lo del 10 o el 9,80, también he dicho lo que pensaba.
Un abrazo,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Sobre el trepat: su sinonimia ampelonímica es impresionante (trepó, criatendra, cuatendra, pansa borda, pana roja, panser negre, pansó, tarragoní, trepadell, trepó de gall, trepó de gat, trobat, embolicaire) pero por sus números de identificación como variedad, el trepat (VIVC 12633) es el embolicaire o bolicaire (mismo VIVC) que se cultuva en València y en Castelló. El Embolic 2007, por ejemplo, tiene un 50% de embolicaire de Vilafamés, un 25 de garnacha y un 35% de cariñena. Estos siguen la idea de que el trepat/embolicaire, por su poco cuerpo y estructura, es bueno para ensamblar. Está claro que en la DO Conca de Barberà piensan de otra manera y creo que se están obteniendo buenos resultados, por lo menos desde 2007 (aunque tenemos localizadas unas botellas de Xipella del 1982!).
Esta variedad, como bien definiera el Oxford Companion de Robinson, ofrece rosados frescos y vinos tintos de una elegancia intrigante! Nos seguirá dando alegrías.
Joan

Enric M. dijo...

Fantàstic debat! Gràcies!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Per la part que em toca, de res, Enric!
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Perdona Juancho, está claro que tecleé mal...Embolic 2007 es 50% embolicaire de Vilafamés y 25+25% de garnacha y de cariñena. En Verema hay una ficha de cata.
Joan

Jordi Alcover Mestres dijo...

Joan, Juancho; supongo que no habrá que citar los nombres de las cinco o seis familias de la aristocracia rural que han determinado en cada punto de la geografía catalana la evolución de cada viñedo a su nueva versión enfocada al mercado mundial. Esos son los que hicieron correr la voz de que comprarían las cuatro variedades triunfadoras y sólo con eso hubo suficiente, porque Catalunya es un lugar pequeño y fácil de controlar. No es una reivindicación, no es nada más que la comprobación de un hecho histórico.
Nada más lejos de la arrogancia, Joan: lo que está claro es que del dicho al hecho hay mucho trecho, y el equipo entero está cansado de que se ignoren desde el sector el hecho de que este año saldrá la quinta edición de una Guía que ha hecho remover las bases de un debate que no existía; espero que la cantidad de "enemigos" que me atribuías será suficiente para acreditar que es así.

Respecto a la cuestión de considerar o no una variedad autóctona, endémica, propia o como queráis llamarle, en vuestra argumentación puramente hedonista entreveo, con todo respeto, dos cosas: una, que pasáis de largo sin analizar cuál es la situación de ridículo actual entre todas las DO, parece incluso que no os importe que pueda venir aquí Paco Roig y encargar tres Viña Hacendado (un cabernet, un merlot y un syrah) a 11 productores, uno de cada DO, y poner los 33 vinos de las 11 denominaciones en cabecera de góndola con una promo de vino "catalán": ¿en dónde, en el resto del mundo vinícola, se puede hacer eso sin salir del marco administrativo de la DO? Dos, que seguís hablando de excepciones; os animaría a catar todos los cabernets o merlots que os pongan delante para que pudiérais valorar el alcance del provincianismo que muchos han llegado a poner dentro de una botella. Instalados como muchos en el sector en las excepciones hay poco que discutir, a no ser que nos guste como pasaba en Bizancio, y a mí ha dejado de gustarme después de ver que se insiste en la frase de siempre: "hombre, hay cabernets buenos"...

(Sigue)

Jordi Alcover Mestres dijo...

Como para que no los haya! El expolio, esta vez interesado y orquestado desde las empresas, ha sido impresionante: si no se iba a conseguir, a 150 € como el Reserva Real o a más de 40€ como el Mas la Plana que citáis, un buen vino, era para dedicarse a plantar calçots directamente. También olvidáis que las variedades anteriores a este "pensamiento único", a esta francofilia, no dispusieron de medios técnicos suficientes hasta bien entrada la revolución del Priorat. Y desde luego ni se os ocurre mencionar que desde entonces sobrevienen dos fenómenos: el primero, que las tres zonas "olvidadas" a partir del Coll de la Teixeta (por donde no pasaba un camión articulado antes de la reforma de la carretera)son las únicas que conservan de verdad viña vieja, junto con la falda misma de la Serra de l'Albera: el resto, salpicadas por aquí y por allá, son viñas semiolvidadas en las zonas que se han dedicado a replantar; son muchas, pero en una extensión mucho más grande. El segundo, que desde mediados de los 90 los vinos de Garnatxa negra, blanca, peluda, roja o gris, carinyena blanc y negra, pedro ximénez (presente desde hace más de 200 años en Poboleda), morenillo, etc.. de estas zonas mencionadas, crecen y crecen cada año, mientras que muy pocos elaboradores consiguen algo nuevo de cabernets y merlots (repaso y sólo se me ocurren dos: Josep guilera Riambau y Josep Solergibert) o de chardonnay (ahí ya estoy en blanco).
Desde un punto de vista no hedonista sino holístico, ¿no se debe tener en cuenta el olvido secular? ¿tampoco el esfuerzo (pienso en la viña de Picapoll negre, la última que quedaba, de Joan Asens) por mantener la viña antigua contra todas las presiones posibles? ¿la identidad de un territorio debe poder ser cambiada de nuevo en el futuro por la decisión de seis familias con suficiente poder para ello? Si eso ha ocurrido, ¿no debe saberlo nadie? ¿no sería deseable que se centrara la producción catalana de una vez por todas en los productos que, más allá de debates estériles acerca de lo autóctono y lo endémico, se reconoce mayoritariamente como propio? ¿no es la única vía para devenir una zona vinícola con suficiente identidad? Y por último, y casi lo más importante, ¿del vino sólo queremos disfrutar y saber lo que pasa cada año para que alguien lo tenga en la mesa, pero no lo que tuvo que pasar para que eso sea posible?

Creo que entendéis las Guías como un elemento más para alimentar el hedonismo, lo cual es un punto de vista muy respetable. Pero nosotros desde la primera edición, y esto Joan lo sabe perfectamente, vamos un poco más allá, cada año más. Desde 2009 queremos hacer un trabajo de campo con raíz en el territorio y en un modelo agrario establecido por todo el arco mediterráneo que producía, antes de los 60, vinos que eran primos hermanos unos de otros, pues procedían de un sistema de propiedad parecido y de cultivos casi equiparables salvo las variables varietales de cada zona. Obviamente es tiempo de recuperar lo que queda, sin necesidad de aniquilar esta etapa francófila, pero sí de reducirla con el tiempo a las expresiones que valga la pena conservar. Para ello se debe legislar, dejando a las Denominaciones que hagan su trabajo en función de una historia y una cultura reconocidas a menudo con anterioridad a esta única moda francófona que ha sufrido el vino catalán. No me sirven , ni a mí ni creo que a nadie, los debates sobre el tiempo necesario para...,porque son improductivos; sirven para no avanzar, exclusivamente, enredados en las ramas sin llegar nunca al tronco del árbol. Decía antes que hay que decidir y liderar. Para eso se supone que se tenía que refundar una institución clave del vino catalán, pero creo que tendremos que esperar a que las ranas críen pelo o forzarlo desde el propio sector a base de trabajo.
Dejaré lo de la autoría al margen, aunque a mí no me da ninguna risa, desde luego. De todos modos, se me pasa muy pronto cualquier cosa.

Un abrazo

Jordi

Juancho Asenjo dijo...

La profesora Carole Meredith, de la Universidad de Davis en California, ya revolucionó el mundo ampelográfico con sus estudios de ADN y como han seguido la Universidad de Montpellier, San Michele AL'Adige o El Encín. Estos estudios han quitado mucha de la poesía sobre la identidad de las variedades. Fíjate que casi todas las de mayor entidad son cruces con bastardas. No es de extrañar que fueran las mejores como lo eran en la Edad Media frente a los hijos naturales. Recordar solo como el señor de Puligny dividió sus tierras de Montrachet entre el Caballero (Chevalier-Montrachet) y el Bastardo (Batard-Montrachet, Bienvenue-Batard-Montrachet o Criots-Batard-Montrachet).

Solo hay que fijarse en que le gewürztraminer nace en el Alto Adige o Sudtirol, en el pueblo de Termeno o Tramin y sus mejores vinos nacen en Alsacia. Estoy convencido que las próximas décadas serán fascinantes en el descubrir un gran número de castas abandonadas por los campesinos por ser poco productivas y no resultar rentables en una época. Habrá que volver a leer los libros de viticultura y los referentes agrícolas desde el siglo XVI al XIX para encontrar los nombres con los que los viticultores denominaban a estas variedades. Desde el Languedoc hasta Alicante a lo largo de toda la franja mediterránea descubriremos un buen número de castas que vivieron en diferentes épocas allí. Será parte de la riqueza que espera gracias a los paisanos que llevan años trabajando la tierra de la mejor manera que saben. No hay que olvidar las variedades que ya hay y que tienen potencial como la xarel.lo cuyos mejores vinos están todavía por llegar Espero que el abandono que hubo desde el siglo XVI no vuelva a suceder y se apueste por la calidad y por la personalidad de una vez por todas.

El caso de Toscana, como dice Joan, es claro y los supertoscanos no solo no han perjudicado a los vidueños tradicionales y locales sino que los ha potenciado. Gracias a los supertoscanos han entrado en los mercados mundiales muchos de estos vinos ignotos que han visto su camino allanado y una apertura por donde entrar. El brunello es todavía mas conocido que antes de surgir los supertoscanos y estos conviven con la sangiovese, colorino, canaiolo, mammolo o trebbiano. En la zona de Bolgheri nunca hubo vinos de nivel antes que Sassicaia naciera. En el corazón del Chianti, gracias a Tignanello y otros, hoy existen grandes vinos de sangiovese. Han sido un acicate para la defensa de lo local.

Respecto a las guías creo que cada una cumple su misión. En lo genérico la de Peñín es la que siempre mas me ha gustado: primero porque cuando compré la primera guía me abrió muchos caminos, me hizo conocer y descubrir numerosos vinos y por eso siempre estaré en deuda con Pepe Peñín que fue un pionero. Hoy la uso como como Vademécum útil por su información como me resulta de una utilidad enorme la guía virtual de Verema. Las guías de Proensa, El País o Vinos de España no me atraen. Me interesan las que están dedicadas a un territorio concreto y son interesantes aquellas como la de Vini Buoni dai vitigni autoctoni que creó mi amigo Carlo Macchi o aquellas como la de Jordi (aunque no esté de acuerdo en algunos conceptos) o en internet que hablen de vinos de zonas concretas porque me ayudan a descubrir vinos interesantes.

Excelente cariñena de Montsant de Alfredo Arribas que probamos Joan y yo después de la cata de Monvínic. Un ejemplo a seguir porque el Mediterráneo cuando busca zonas altas y frescura junto al carácter de la tierra da unos vinos excepcionales.

Juancho Asenjo dijo...

Esa descripción del Oxford Companion de Jancis Robinson es de Víctor de la Serna .

Con variedades como la trepat y otras muchas el desafío es el de la crianza. El uso de la madera es la verdadera asignatura pendiente de las bodegas y de los enólogos.

Juancho Asenjo dijo...

Yo creo Jordi que el vino catalán goza de su mayor esplendor en la actualidad y es el comienzo de un periodo verdaderamente brillante. Hay cada vez mas viticultores jóvenes junto a algunos mas veteranos que están apostando por una viticultura de calidad y elaboran unos vinos con personalidad e identidad. Se están recuperando un montón de castas y con las existentes los vinos que podemos beber tienen cada vez un mayor nivel.

Vendrá la picapoll o la counoise, las dos que se dan en Châteauneuf-du-Pape y de mas que seguro origen catalán, la trepat, la sumol incluso la vermentino y muchas mas. Pero lo mas importante son esos viticultores que han comenzado a salir y probar vinos de todas partes. Recuerdo a mi buen amigo Juan Ignacio Domenech con su espléndido Teixar a quien animé a viajar a Châteauneuf-du-Pape y a probar garnachas de sus colegas. Hoy es un loco del viajar y sus vinos son cada vez mejores. Las cariñenas y garnachas del Priorat; las continuas sorpresas del Montsant;los xarel.los de diferentes zonas; los vinos del Garraf y de alguna otra zona del Penedés; el renacer de Conca de Barberá o la lucha de Terra Alta; viñedos únicos en el Pirineo ilerdense; el aumento espectacular de calidad del cava; Pla de Bagés; L'Empordá; Alella y otras zonas.

Querido Jordi, yo soy mas optimista que tu y algo mas viejo y creo que Cataluña/Catalunya vive en una nueva edad de oro del vino. Solo nos queda a los consumidores apoyar este esfuerzo. Imagino que la edad me hace ver la botella medio llena porque el Mediterráneo es el futuro.

Joan Gómez Pallarès dijo...

En lo que dices, Jordi, tienes razón, desde un punto de vista historiográfico (que jamás me atreveré a rebatir por razones obvias: zapatero, a tus zapatos...y los míos no son esos). Pero lo enlazo con lo que ya te comenta Juancho: hay zonas del mundo donde eso que describes se ha usado para lanzar una zona, para acompañar a las castas locales y para hacer que la zona entera se pusiera en el mapa vitinícola mundial. Juancho habla de la Toscana y es un buen ejemplo de cómo la DOCG Brunello di Montalcino renace de sus cenizas gracias a los supertuscany. En otras zonas de Italia ha sucedido algo parecido pero con variedades locales entendidas como internacionales. La gewürztraminer de Tramin/Termeno parece que es una variedad internacional pero nace en el Alto Adige. Pero lo bonito es que las casas que vinifican esa variedad que la gente compra porque suena mucho y no precisamente a Italia, aprovechan el empujón y sacan las variedades locales tintas, además de algun taglio bordelés bueno: Hofstätter, por ejemplo, nod eja pasar la ocasión de sacar un, para mí, espléndido lagrein (tanto rosado como tinto). Y después hablaría de la foja tonda más al sur, y de la teroldego rotaliana, etc.
Quiero decir que se ha demostrado abiertamente que pueden coexistir un gran respeto por las variedades de un territorio y castas que vienen de fuera. Que no tiene por qué plantearse el debate como exclutente porque la historia nos ha maltratado las castas locales. Que se vaya lo malo y se quede lo bueno, de todas ellas. Y todas ellas nos hablarán de la misma tierra.
Creo que por dos veces nos llamas hedonistas y contrapones eso a algo que quizás sea sufridores. No sé porque no lo completas. Yo no soy hedonista, Jordi (Juancho hablará por él), yo no busco el placer per se y ya está. Que no me gane la vida escribiendo una guía no quiere decir que no sea lo más profesional posible (por supuesto, como amateur: y no lo vivo como una contradictio in terminis) en lo que hago en el mundo del vino. Y por completar la definición, yo soy epicúreo, no hedonista. Intento seguir la máxima capital 139, siendo feliz con el vino (entre otras cosas en mi vida).
Y por favor, Jordi: yo no te atribuyo nada, ni amigos ni enemigos. La gente habla y yo escucho. Hablar, suelo hablar siempre de vinos y sólo hablo de personas cuando puedo decir cosas buenas de ellas (de nuevo Epicuro). Ni soy tu enemigo ni te quiero mal alguno. Y de nuevo me das la razón, cuando con gran fidelidad, defines qué es vuestra guía y qué pretendéis con ella: vuestra guía es otra cosa que va mucho más allá de una guía. No es una guía, es una reivindicación constante, asumida y perfectamente organizada y dirigida hacia la reivindicación de una historia vitivinícola de un territorio que habla catalán. Sabes bien que la respeto y la defiendo, en público, en privado, por escrito y oralmente. Pero no es una guía de vinos, es otra cosa a la que llamamos guía pero que tú has definido mejor que nadie.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Verbos como aniquilar, sufrir, ir contra...Yo creo que tú sí sufres mucho, pero más por la parte empresarial de tu proyecto que por la otra. Es inevitable, y la una acaba condicionando poco o miucho la otra, Tú y tu equipo aportaréis unos cuantos granos de arena a esta recuperación que Juancho (y tú tambiñen porque la vives año a año) ya ve como hecha del vino catalán. La relación causa-efecto entre tu guía y la aceptación de los vinos hechos con variedades más propias de aquí seguro que existirá e incluso alguien se traverá a cuantificarla. Eso no os lo quitará nadie. Ni nadie pretende hacerlo, por lo menos no aquí.
Lo único que pido yo es que se utilice un vocabulario menos digamos politizado para hablar de vino y se atienda más a la calidad de lo que se prueba. Si tú quitaras ese 0,20% de tipicidad de las puntuaciones y depuraras todavía más radicalmente el método de cata y las puntuaciones, estoy casi seguro (por lo que tú mismo dices, de las cantidades de botellas de mediocres merlots y CS y otras variedades que parecen hablar francés que pasan por vuestras mesas) que la mayor parte de vinos catalanes mejor puntuados no andaría muy lejos de los resultados que ahora mostráis.
Pero en fin...aquí ya entro donde no me toca ni me han pedido que entrara.
Salut!
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Completamente de acuerdo, Juancho, en tus observaciones del primer comentario de los últimos tres. Sobre todo con la final: esa cariñena de Ciurana de Alfredo Arribas es algo impresionante. Me quedé con ese recuerdo y necesito refrescarlo cuanto antes con otra botella para que no se me olvide. Me recordó mucho las garnachas de Ricard Rofes, que quizás crezcan algo menos elevadas que la cariñena de Alfredo, pero que tiene un punto evidente de coincidencia en una mineralidad serena, profunda, en un frescor casi misterioso, como ese golpe de aire que te llega de lo profundo de una bodega centenaria, cargado de frescura y de vino sabio. La pinot noir de Raül Bobet será así también en unos años: estuvimos el lunes probando varias cosas de 2011, y esa altura, ese frescor, esas brisas, esa pureza de aire sin contaminación alguna, ese contacto (con perdón, sin preservativos) con la naturaleza y con las técnicas ancestrales de hacer vino, más un cuidado extremo por la viticultura, que se mima y se mida por centímetros allí, acabarán dando una fruta y un vino grandes, para mí de tres variedades sobre todo, ay las...riesling, pinot noir y syrah.
Abrazo,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Yo no me habñia fijado, Juancho, y me lo comentó un amigo, Peter Hodder-Williams: "creo que ese artículo es de Víctor de la Serna". Estuve dando una charla sobre el trepat después de pasar unos días de investigación a fondo, en el castillo de Barberà de la Conca, el viernes pasado (3ª festa del trepat), qué lugar, qué parajes tan espléndidos...
El único consejo que me atreví a ofrecer al final es: fíjaos en cómo vinifican, qué maderas, de qué medidas, etc., las gentes que vinifican uvas que se parecen (por supuesto, no digo que sean las mismas) en estructura y en características organolépticas al trepat. Caíño, bastardo, espadeiro, pineau d'Aunis, groilleau, la pinot noir más atlántica (Sancerre). Por supuesto, la embolicaire de Vilafamés (ésa sí es la misma).
Viajar aunque sea sólo a través de las botellas probadas, conocer qué hace la gente que, a veces por generaciones, está conociendo y vinificando uvas parecidas. Abrir y abrirse, siempre. Nunca cerrarse. Estoy seguro, también, que la madera, sus medidas, qué maderas..., más el uso de la estructura vegetal de los racimos seguirán siendo motivo de investigación para la gente que está trabajando el trepat y todos los que están en el Viver de Celleristes de la DO Conca de Barberà, más las otras bodegas que han conseguido ya emanciparse (Carlania, por ejemplo), más las otras que ya empezaron su camino hace más años (en Pira, en Sarral, en Montblanc, en Verdú...) seguirán dándonos alegrías con esta uva. Y nosotros las beberemos y las contaremos, por supuesto!
Joan

Juancho Asenjo dijo...

Jordi, en el devenir del nuevo posicionamiento de la viticultura y enología catalana se ha interpuesto una crisis feroz con la caída del consumo y la bajada de ventas. Esto ha hecho minar en algunos casos la resistencia de viticultores y en otros retrasar numerosos planes de desarrollo. La falta de recursos esperemos que no haga abandonar tantas ilusiones.

Te diré que el gran hándicap que ha tenido Cataluña como Navarra respecto a Aragón, por ejemplo es el de ser zonas ricas. Parece mentira que un vividor, estudioso y bebedor te haga un discurso economicista pero es la realidad. Las viejas garnachas aragonesas se han mantenido por la falta de dinero para arrancarlas y plantar espalderas con otras castas. Mientras en Navarra y Cataluña muchas viejas cepas fueron arrancadas para plantar otras mas productivas o de éxito inmediato. Una garnacha con menos de 25 años no te da alta calidad algo que si hacen muchas otras cepas con 6 ó 7 años. El puto dinero ha sido el motor del cambio. Los lugares donde había dinero son los que han hecho las mayores barbaridades.

Desde hace años he escrito sobre la necesidad de proteger esas viñas viejas que son patrimonio de una tierra como la Sagrada Familia o la Catedral de Reims. Si no se puede tocar una piedra sin autorización tampoco se debería permitir arrancar esas viñas viejísimas que son el orgullo de una tierra. Ahora reconoce la ley europea que no ha funcionado porque se han arrancado viñas viejas y se han mantenido todas las mas productivas y de riego. Hay que proteger esas garnachas y cariñenas del Montsant y Priorat; las garnachas viejas aragonesas y navarras; el tempranillo peludo de la Sonsierra; las garnachas de Gredos; la palomino de las albarizas jerezanas; las viejísimas plantaciones de tinta de Toro en vaso... están indefensas ante la especulación

Y querido Joan, no se si soy hedonista o epicúreo, si se que soy persona del Reancimiento puesto que mi filosofía es el "carpe diem", la fugacidad de la vida. En el vino me interesan las personas mas que las etiquetas y comprendo un vino cuando conozco al individuo que ha padecido, que ha trabajado la tierra, que lo ha elaborado. El vino me da placer cuando lo comparto como medio de comunicación, creo que esa es su grandeza. Soy apátrida y sufro mas cuando no vende un amigo pequeño productor del Piamonte que un industrial de la Ribera del Duero. Eso que te decía de mas vinos vividos y menos bebidos

Sigo creyendo que vivimos en un renacer de la viticultura y hay que confiar en que los tiempos de crisis son tiempos de oportunidades e igual que cuando no hay dinero los equipos de fútbol comienzan a mirar la cantera en estos momentos cada uno se volverá a trabajar sobre lo cercano pero sin olvidar que para crecer hay que conocer aquello que elaboran los demás. Es la forma de mejorar.

Perdón por la extensión

Juancho Asenjo dijo...

Víctor de la Serna escribe toda la parte dedicada a España en el libro de Jancis

Joan Gómez Pallarès dijo...

Por eso decía lo del epicureismo, Juancho, porque el carpe diem lo leo de Horacio y me identifico no poco con su modo de beber y de vivir. El de Horacio, por supuesto...Además, ese sintagma es de una belleza y una precisión tal que no deja de asombrarme el Venosino. Podía haber escogido unos cuantos verbos, por spuesto, pero elige Carpo, que es verbo que se usaba para hablar de la vendimia, de la recogida del fruto en sazón. Es un verbo casi técnico, agrícola. Y va el hombre y lo aplica a aquello que te pasa cada día. ¿Tenemos que aprender a recoger, a vendimiar los frutos que nos da cada día? Esa es la gracia del epicúreo Horacio, así termina esa oda: no confíes en el día de mañana porque no sabes si Júpiter te lo va a dar o no...
Sobre el resto, creo que estamos todos de acuerdo, con matices, claro, pero de acuerdo. La historia nos tiene que enseñar qué se ha hecho bien y qué mal. Por lo tanto, hay que defender, hablar, consumir los vinos de castas nuestras y hay que respetar y no excluir aquellos vinos de castas foráneas que tengan algo que decir, también, de la tierra en la que han sido plantadas.
Dixi. Abei, que me esperan en Vilanova i la Geltrú (bien en La Geltrú, para ser más exactos), con algunos buenos vinos mediantes!
Salud y buen vino!
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Sí, y también tendrá buena parte de responsabilidad redactora en el próximo libro de la Robinson sobre las castas de uva en el mundo: Wine Grapes: a complete guide to 1,380 varieties including their origins and flavours. By Jancis Robinson, Julia Harding, José Vouillamoz, que publicará Penguin, en octubre de este año. Ganas le tengo al libraco este...
Joan

Jordi Alcover Mestres dijo...

Yo no saco la misma conclusión sobre la definición de nuestro trabajo que tú. Nuestra guía quiere identificar un escenario y sus problemas, dado que es un observatorio privilegiado del conjunto que analiza. Creo que si se ocultaran esos datos que se extraen del análisis, flaco favor le estaríamos haciendo al vino catalán.
Por otra parte, ese 0,2%, habiéndose hablado tanto de que eran variedades "nobles", "mejorantes", habiendo afirmado tan a menudo que eran "las mejores uvas del mundo" (aún se lee todo esto en alguna contraetiqueta), ¿De verdad lo consideráis tan importante? Si a ciegas reconocemos un cabernet o un merlot al momento, es porque huele a pimiento, y siendo un defecto reconocido en todos los manuales la pregunta es obvia:¿merece buena nota en ese caso?
No sé cómo desligar, sin hablar de ese epicureísmo que decís, el vino de su entorno y de su historia; se convierte entonces en algo banal y pasajero, se pierde el vínculo con el territorio, se simplifica el discurso. Pero sobretodo existe la dicotomía constante entre el discurso de "tradición" de las bodegas y la realidad de lo que tienen plantado o compran y elaboran y embotellan.
Enfocar el vino sacando de la ecuación ese componente histórico ha llevado a muchos disparates: como ejemplo la actitud del Penedès en los últimos 40 años: en el 82 desterró la sumoll de las listas, pero desde el 70 ha admitido cabernet sauvignon y franc, pinot noir, merlot, syrah, chardonnay, sauvignon blanc, gewürztraminer, riesling, chenin blanc... Y permitió como experimentales albarinho, incrozio manzoni y alguna más. Entre la apertura que proponéis vosotros y el ridículo debe haber una medida; y por favor no volváis a meterme en el caso extremo de nuevo; precisamente cuando he escrito "aniquilar" era para precisar que no debe hacerse, sino dejar que se dimensione sola equiparando la legislación a otras vigentes que son mucho más serias y coherentes con el territorio que la catalana.
(Sigue)

Jordi Alcover Mestres dijo...

Por supuesto hay un renacer de la viña anterior al 60 en Catalunya (al final he decidido escribirlo así porque ya no sé qué término hay que usar finalmente). Eso nadie lo niega. Yo también miro el vaso y lo veo medio lleno,pero no me permito olvidar cuáles fueron los errores del pasado para identificar cuándo alguien se encamina -intencionadamente o no- en la misma dirección. No pretendo corregirle, sino quizá hacer una estadística mental de estas "desviaciones".
Respecto a lo de los enemigos, entiendo que lo escribiste en caliente, pero se lee tal cual: pasaré a ser "otro de los que no se han entendido con Jordi Alcover". Se deduce que hay más de uno, supongo. Bastantes más, te lo aseguro; cuando uno se plantea hacer una guía que persiga un objetivo, y se compromete a opinar libremente desde el análisis empírico del material catado, no debería perseguir como objetivo principal hacer amigos si quiere hacer bien su trabajo. Una guía no es la plataforma más adecuada para ello, a no ser que quiera ser pelotillera y zalamera desde el primer día, aunque deje de ser una guía en ese caso. De hecho, eso es lo que se nos propuso el primer año, dijimos que no, presentamos nuestra propuesta y se la guardaron en un cajón esperando que no nos lanzáramos en privado a materializarla.
Cualquier Guía coherente divide al público en dos partes. Además, hay profesionales que sienten que deben tener una parte crítica en su discurso que cubrimos nosotros; así, con esa parcela cubierta, pueden evitar el compromiso con nada que les pueda perjudicar, ya que la crítica es la asignatura pendiente en este sector, al menos en Catalunya. No hace mucho que uno dijo a un viticultor de la Terra Alta que si añadía un 10% de Chenin blanc a su vino mejoraría mucho: yo sólo razoné que si dijera eso en Francia se partirían de la risa, ya que supone mezclar el Loire con el Rosselló, y que si se daba cuenta de lo que significaba que lo pudiera decir aquí y no en Francia; no hubo respuesta, por supuesto, pero sé de antemano que de su boca merezco cualquier adjetivo despectivo a posteriori. Decir lo que uno piensa tiene una virtud, y es que filtra las amistades, se quedan sólo las que valen la pena.

Abrazo

Jordi

Juancho Asenjo dijo...

Al gran Horacio ya le dediqué el introito de un artículo sobre su tierra natal Basilicata. Bella su Venusia natal y gran amante del vino. Imagino que en la época no habría aglianico... En sus tiempos existía el viejo sistema de cultivo romano con el suelo que daba cereales, los árboles frutales y como fruto mas tardío la vid con el sistema aéreo de conducción. No importaba la calidad sino la producción para abastecer a los consumidores.

Joan Nebot dijo...

Hola a tots.
A VADEVI.cat acabem de publicar una entrevista amb José Peñín on respon sobre el mètode de tast a ampolla vista i també sobre les seves opinions contràries a l'etiquetatge en català.

Em permetreu que em reservi la opinió sobre el que diu...

Ha estat una entrevista difícil, perquè tenia moltes ganes de discutir-m'hi cada cop que intenta justificar el que no és justificable -malgrat que és una persona molt cordial i agradable-.

Però he pensat que el paper del periodista no és barallar-se, sinó deixar que l'entrevistat s'expressi, intentar reflectir el millor possible la seva forma de pensar, i que cada lector en tregui les seves pròpies conclusions.

He intentat en tot moment citar aquest bloc, que ha estat l'origen de la polèmica, i si no he enllaçat altres blocs on també hi ha hagut crítiques i s'han expressat opinions sobre el tema, és perquè he cregut que el debat s'ha generat en aquest. A l'article anterior sí que he intentat enllaçar tots els blocs que també s'han mullat.

Salut!

Anónimo dijo...

hace muchos años que trabajo en el mundo del vino y creo que una de las razones del fracaso comercial de unas DO como Navarra,Somontano,Penedes o de bodegas de zonas más famosas es la falta de personalidad, un vino ,en mi opinion, debe reflejar la zona de donde proviene, indepedientement de con que variedad esta elaborado,que por logica suelen ser las mejores adaptadas a la zona.Este criterio no se toma en consideracion en las guias, y menos en la Peñin , donde su resposable reconoce que lo más importante es la elaboracion y no la personalidad.De esta manera no vamos a triunfar ni dentro ni fuera de España.

Joan Gómez Pallarès dijo...

De nuevo ante un teclado de teléfono tonto por unos días: lo siento pero me cuesta escribir aquí! El domingo seré más extenso, pero ahora me quedo con una frase de Horacio que me sirve tanto para lo que han escrito Jordi y Juancho: est modus in rebus, hay una medida para todas las cosas. Creo que las propuestas de Jordi llevan el péndulo al otro lado de lo que ha pasado en el viñedo catalán los últimos 40 años, de forma mayoritaria. Y cierto, querido Juancho, aglianico del Vulture no había pero me juego el pescuezo por el Falerno!!! Y el Taurasi... Y no olvidemos que un reivindicativo Trimalquión presenta a sus invitados un Falerno del productor Opimiano de 100 años!!! Vaya si había calidad: pasa que la podían pagar muy pocos... Abrazo canario tras unos excelsos longorones y unas papas arrugás con mojo herreño excelsas!!! Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Moltes gràcies, Joan, per aquesta aportació tan oportuna! Jo crec, en canvi, que el periodista té el deure d'informar i el dret d'opinar, sobretot si en sap molt, com tu, i diferencia entre una cosa i altra. Llegiré amb calma l'entrevista i quan tingui un teclat amb cara i ulls davant, opinaré. Merci de nou! Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Quién eres, anónimo? Joan

Joan Nebot dijo...

Hola, Joan. Sobre el que deies de "el periodista té el deure d'informar i el dret d'opinar", hi estic totalment d'acord.
Jo em referia a que quan fas una entrevista, l'únic protagonista ha de ser l'entrevistat, i al meu entendre, el que ha de fer l'entrevistador és intentar reflectir sense interferències el que pensa l'entrevistat, no transcriure una discusió.

Ara bé, un cop l'entrevista feta i publicada, i un cop els lector l'han pogut llegir sense que la meva opinión en condicioni la lectura, ara sí que és el moment d'expressar el que jo en penso. Si ho hagués fet abans em semblaria fer-li una mena d'ensarronada a en Peñín: publicar l'entrevista, i alhora un article d'opinió que condiciona els lectors.
Per això, ara sí, he publicat a VADEVI.cat un article que sobre el tema.
Salut!

Joan Gómez Pallarès dijo...

Sí, Joan, crec que tens raó. En una entrevista qui ha de sortir retratat és l'entrevistat, però no em negaràs que l'habilitat de qui fa les preguntes i de quines preguntes fa, poden "decantar" el retrat cap a una banda, cap a una altra...Això, en certa forma, també és opinar.
Ara he tornat de viatge i em llegeixo el que comentes.
Merci!
Joan

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