14 abril, 2012

Vinos de Languedoc-Roussillon: el futuro

Les Pyrinées des Conilhac de la Montagne
No quiero hacer un artículo lleno de datos, sino de sensaciones. Los datos que las confirmen van llegando e irán creciendo en el futuro. Creo que Francia sigue siendo el país del mundo que posee la más poderosa tradición vitivinícola. No estoy hablando sólo de cantidad de castas autóctonas o de cifras de venta. Estoy hablando de variedad de tierras adaptadas a determinadas uvas. Estoy hablando de cientos de años de tradición en una manera de hacer los vinos. Estoy pensando en cómo los franceses se acercan a sus vinos y a sus comidas, en cada zona del país. Estamos muy lejos de lo que uno palpa cuando, sin más, toma el coche y se pone a conducir por Francia. Sin citas previas, sin guías. Olfato, vista, oído, gusto y tacto. Los sentidos plenamente dedicados a disfrutar el pasisaje vitícola, a descubrir sus vinos, a comer sus recetas. La última experiencia que he vivido me ha confirmado una impresión de mis últimos viajes y cientos de vinos probados (en varios concursos): hay ciertas zonas que viven casi más de su pasado que de su presente (Bordelais, por ejemplo). Las hay que tienen un pasado espléndido, un presente vivo y un futuro esperanzador (Champagne, Bourgogne). Y tenemos las terceras, que tienen un pasado quizás menos brillante, pero viven un presente ya dinámico. Sobre todo: el futuro es suyo. Pienso en Loire y en los vinos de Languedoc-Roussillon.

Por supuesto, hablo sólo de mi experiencia. Y habrá otros lectores que podrán, quizás, contradecir o completar lo que ahora escribo. Pero el último viaje me ha dejado realmente excitado y con los dos ojos, el paladar, los oídos y la vista bien pendientes de lo que vaya pasando en Languedoc-Roussillon. Tiene una ventaja para mí, claro: está cerca de casa. Y en estas cosas, el trabajo de campo, el ir de pueblo en pueblo descubriendo bodegas, mirando viñedos, paseando por carreteras desiertas y escuchando y hablando con la gente es importante. En este viaje, entramos a Francia por Puigcerdà y la Guingueta (Bourg-Madame), pasamos La Tour-de-Carol y el Puymorens hasta Ax-les-Thermes (qué mal huele este pueblo: azufre en estado puro!). Y aquí ya nos desviamos para poder hacer un recorrido de Norte a Sur y de Oeste a Este, entrando en la zona por la AOC Limoux y saliendo por Banyuls y Rivesaltes. Esta tierra es diversa y disfruta de muchas virtudes y algunos defectos. Empezemos por estos últimos: desde Roquetaillade y Bouriège se percibe ahora mismo la exhuberancia del agua y de las últimas nevadas (impresionantes este 2012), pero la gente del lugar nos habla de la sequía que va ganando terreno. Desde lo alto del Domaine Bellelauze (donde dormimos: ¡magnífico lugar como centro de operaciones! Gran acogida, mucha amabilidad y table d'hôtes 100% casera), nos cuentan cómo los rebaños, hace 50 años, pastaban y bebían en la cima de las colinas que miran al Pirineo. Ahora, tienen que bajar ya un desnivel de más de 200 metros para beber en el río. ¿Cómo se combate esto? Con el cultivo en el viñedo. Impresiona ver la cantidad de cultivo en ecológico (normalmente certificado) o en biodinámico, que convierte el espacio entre cepas en un auténtico jardín de vida y de retención del rocío matinal. Las cosas positivas son sencillas de enumerar (y perdonad ahora, pero voy a generalizar un poco): en función de la localización de los viñedos, hay una buena influencia atlántica en terrenos entre 200 y 300 metros, con corrientes y ambiente más fresco y suelos más arcillocalcáreos. La planta madura más lenta. O la hay muy mediterránea, en altitudes más bajas, con un clima más cálido y seco y maduraciones de planta y uva más precoces, sobre arcillas y limos más ligeros. Y, por supuesto (mirad la foto superior, tomada en la vertiente entre Roquetaillade y Conilhac-de-la-Montagne), existe también la influencia pirenaica, en viñedos con altitudes hasta los 600 metros, más humedad y frescor, maduraciones más largas todavía sobre suelos con más hierro.

Si se sabe tratar la diversidad, uvas y vinos darán lo mejor de si y cada vez encontrarán (ésta es mi constatación en los últimos meses) viticultores que sabrán observar mejor y con más respeto sus viñedos y sus castas. Y hablo tanto de las que se han hecho en el lugar como de las que han llegado de otras zonas de Francia y se han adaptado bien o muy bien aquí. Por supuesto, hay precios y calidades para todos los gustos, pero la media de lo que he conocido y bebido estos días, desde lo más absolutamente desconocido para mí, hasta lo que ya tenía claro que quería probar, ha sido realmente alta. Y me parece mucho que esto seguirá creciendo. Hablo, por ejemplo, de la blanquette de Limoux de Marc Leseney, en Festes-et-Saint-André, siempre con mauzac. Hablo de la chardonnay extraordinaria y del no menos interesante pinot noir del Domaine de Mouscaillo, en Roquetaillade. Pero también de Beirieu o Azam o el Domaine de l'Aigle (antiguo y nuevo propietario) en el mismo pueblo. O de Les Rainettes, en Bouriège (el viñedo de la foto inferior es suyo). O de Delmas en Antugnac. O de Anne de Joyeuse (cooperativa liderada por un hermano de los Fort de Mouscaillo), con un Camas, merlot y también pinot noir, bien interesantes: confieso que hacía años que no disfrutaba tanto con un merlot tan sencillo como apetecible. Todos ellos en la AOC Limoux. Hablo de una tierra que te ofrece Malpère, Minervois, St. Chinian, Picpoul-de-Pinet y, dejando les Corbières al noroeste y el mar al noreste, las grandes maravillas de Maury y Côtes de Roussillon. Sólo les digo una cosa: en apenas un radio de 20 km uno pasa de Latour-de-France (Cyril Fhal) a Calce (Lionel Gauby) y termina en Belesta de la Frontière (con Riberach y su terroir de Belesta).  Singla, Sardà-Malet, los Amis Vignerons d'Anne-Claude Leflaive en la zona...Languedoc-Roussillon: un territorio de enorme riqueza, que te ofrece desde la más leve y delicada burbuja (ancestral), pasando por fragantes y secos rosados de cinsault o de syrah, siguiendo por armoniosos blancos (sean monovarietales o de ensamblaje: Eric Laguerre, con su Le Ciste, por ejemplo), disfrutando de algunos de los grandes tintos del país, desde los de ropaje más discreto y suave hasta los de mayor concentración. Y culminando con algunos de los mejores vinos dulces naturales del mundo entero. Me dejo muchos nombres, me dejo no pocas AOC y VdT del Languedoc-Roussillon. Pero dejo también este mensaje: sigan Ustedes atentos a lo que pase en este sureste francés porque va a merecer la pena.
Heureux celui qui habite entre vignobles

10 comentarios:

txangu dijo...

Me pilla usted en unos días en los que ando probando un cargamento obtenido en una subasta con muchos vinos de la zona (hasta 5 botellas de alguno de ellos). Nótese que en la lista no tengo cada una de las denominaciones de origen exactas:
1998 & 2000 Chardonnay Demi-Muid Languedoc, Colombette,
1998 Clauzes de Jo Languedoc, Belles Pierres, Blanc
1999 Côtes de Roussillon Roussillon, Primo Palatum, Blanc (muy interesante a estas alturas, al igual que su Jurançon mythologia 1998)
1999 Coume de L'Ouille Roussillon, Gauby, Blanc,(no encuentro ni una referencia de este vino, la primera botella oxidada)
1996 Pinot Noir Languedoc, Colombette: ha madurado con dignidad
1998 Tradition Roussillon, Clos des Fees: magnífico, sólo lo hizo en 1998 y 1999, 100% lledoner pellut o garnacha peluda
1998 Vieilles Vignes Roussillon, Clos des Fees
1999 Syrhus Languedoc, Gres Saint Paul
1999 Terroir Mailloles Languedoc, Sarda Malet (esta misma nochecerrado al principio, luego se ha abierto, mejor en boca que en nariz)
2000 Ripa Alta Languedoc, Camp Galhan: la maceración carbónica unida a la barrica lo hacen diferente y divertido.
En fin, que

Joan Gómez Pallarès dijo...

Ya lo veo, Txangu, pero tu lista viene a complementar (aunque sólo sea en una parte) la tesis de este post: hay una riqueza impresionante en la región, hay una bondad de precios notable (aunque entre algunos de los que cita, hay notables excepciones y vinos que pican alto). Y añadiría dos cosas más: por una parte, de trata de un territorio (digamos de la parte más oriental de la AOC Limoux hasta llegar a Maury y, justo después, a Calce) bastante y, a ratos, muy virgen, bien tratado, sin tierra quemada ni industria ni nada por el estilo. Mucha cepa vieja también, un respeto por el cultivo responsable y la "lutte raisonée". Y otro dato: es el único sitio de Francia (o casi...generalizar no es bueno) donde uno puede comprar viñedo a precios razonables. Lo que ha animado no poco a jóvenes de otras partes de Francia o del mundo a instalarse allí.
Dos ejemplos más: ayer por la tarde charlaba con Isabell Brunet, originaria de la zona y profunda conocedora de los vinos de la región. Y seguía apúntandome nombres y viticultores que no conciía de nada. ¿Casualidad? Quedo con un gran amigo para comer en un excelente restaurante de Santa Coloma de Gramanet (LLuerna: ya hablaré de él: Víctor Quintillà juega en la champions en un campo de segunda B) y me viene bajo el brazo con otra botella de ¿dónde? de Calce!!! Un tipo que no conozco de nada, Thomas Teilbert, profundo conocedor del mundo del vino (y, también, de sus copas!) hace un vino en Calce, Domaine de l'Horizon, que saca un blanco genial, 2009, Vin de Pays des Côtes Catyalanes: viñedos en biodinámica de una media de 60 años de edad, con macabeo, garnacha gris y algo de garnacha blanca. Esto de la garnacha gris es como para tomárselo muy en setio, ¿eh? Un vino delicioso, con fuerza y enjundia, con raíces y mineralidad pero ligero muy bebible. Una pasada.
Y los ejemplos no pararán de surgir, desde la blanquette de Limoux hasta los Banyuls. NO pararé de viajar a esa tierra. Ya he decidido que, además de la Champagne, el Loire, Galicia en general y el Priorat, va a ser mi quinta zona de referencia para no quitarle el ojo.
Saludos!
Joan

Marc dijo...

Joan,
i és que, a més a més, és tan i tan aprop...
Dos cartes dels volts de 1840 decoren l'entrada de casa (el micro-rebedor), són dos departaments francesos: el 66 i el 9, Pirineus Orientals i Arièja. Manca l'11, l'Aude, que no vaig localitzar. Formen part de la meva memòria viatjera més profunda i, per tant, més present també.
Podríem parlar hores i hores (a mi m'apassiona, com a muntanyer que sóc, ho reconec) sobre la frontera que no ho ha estat mai dels Pirineus. Ja no només d'Andorra fins a la Mediterrània, sinó fins i tot ho ha estat mai pels volts dels cims més elevats dels Pirineus: la Bretxa de Roland i la seva Chanson, els passos pirinencs de Somport, Roncesvalles i St. Jean Pied de Port, el Port de Venasque, per on entrà el general Riego a Espanya o els prats de Pouey-Aspé, Ossoue o Especières, de sobirania encara avuí compartida entre pastors de Broto i de Gavarnie i Cauterets... pastors, peregrins, contrabandistes, exilis, aventurers i topònims creuats. Aquesta és la franja rocosa que creiem que ens separa del costat nord. És mentida, l'hauríem de sentir tan nostra com propera és.
Pel que fa al vi, és bén propera, fa potser uns 3 ó 4 anys que la vaig (la vam) descobrir per primera vegada, hi hem anat tornat de forma recurrent, Bén aviat ho farem de nou, i com tu també estem segurs, és una certesa, que hi tornarem moltes més vegades.
Calce és un prodigi natural, una plataforma elevada d'on surten blancs com els de Tom Lubbe, una viticultora respectuosa i sensible com la de Gauby o vins profunds com els de Padié, entre altres. I al costat, com bé dius, Cyril, del qual ja se m'acaben els adjectius. I altres que no hem tingut temps de conèixer. No vull donar molts noms, tant hi fa, Vinoartesano (i ara parlo com a membre de) també tindrà un creixement en vins del Llenguadoc-Rosselló, perquè és una part tan nostra i té ja un present i tindrà un futur tan interessant que CAL seguir de bén aprop. El Loire, Galícia, la mateixa Suïssa... són zones a seguir, extraordinàries, malgrat tot queden una mica lluny i cal optimitzar, en la praxis, els viatges. Però és que això és tan i tan aprop...

Cuina Cinc dijo...

Quin cel i quines vinyes!!
alerta navegantes:
17/04:
Semifinal barcelonina de La Nariz de Oro!
bonanit Joan,

Joan Gómez Pallarès dijo...

Txangu, buenos días: por Twitter te he puesto lo que la persona que trabajaba en la bodega (aunque entró más tarde que 1999) recuerda de esa cuvée 1999 Coume de L'Ouille de Gauby. De Gerard, con grado, en un estilo moderno, con mucha madera... Viñas vijas y eso, que hay que tomarlo ya, con el peligro que bien detectaste...
Saludos,
Joan

Joan Gómez Pallarès dijo...

Moltes gràcies pel teu comentari, Marc! De fet, un dels grans avantatges del lloc on vivim és que estem a un mpaxim de 12 hores de cotxe (per allò d'anar i comprar i carregar vins!) d'algunes de les zones més privilegiades en el present i el futur del vi europeu: Champagne, Languedoc-Roussillon, Loire, el Priorat, l'Empordà, l'Arbius i el Jura, Suïssa, els Montes de Toledo. Galícia i el Bierzo y el Marco de Jerez queden una mica més lluny. La Rioja l eis vins de la cornisa cantàbrica aniran despuntant però hi ha tant soroll i tantes milions d'ampolles a la Rioja que tapen les coses més interessants (noves i velles, consti) que es fan, que costa més d'identificar.
En fi, que per a la nostra sort i la de la gent que està interessada en seguir coneixent i bevent vins interessants i emocionants, hi ha feina per estona!
Salut,
Joan
PS. Per cert, al proper post parlo d'un altre vi de Calce, blanc, molt interessant també!

Carlos Persini dijo...

Muy buenas Joan

La verdad es que me ha gustado mucho tu post, ya que justamente estoy estos días probando muchos vinos de la zona. La riqueza de estilos es maravillosa... tal vez, en el caso de los tintos, la evidente heterogenía de los mismos hace que su entrada en los mercados internacionales sea mas lenta, pero hay tanto tan interesante por descubrir... en el caso de los blancos, las garnachas blancas y grises me tienen enamorado, pero hay mucho mas, y productores maravillosos como Gauby, Clos de Fees, Clos Marie, Le Clos Perduts, Matassa, Chateau de la Negly, La Grange de Peres, Clos du Rouge George....y todavía no empece con los dulces. Esta ahí otra botella de Sarda-Malet 2000 como la que cogiste en la tienda, que ya te dire que tal...
Lo dicho, mucho vino por disrutar

Joan Gómez Pallarès dijo...

Me alegra coincidir contigo, Carlos: señal de que vamos bien! En el próximo post hablo también un poco de otro vino de Calce que me ha gustado mucho estos últimos días. Y ya no digo nada de blanquettes de Limoux o de ancestrales de Limoux porque de esto no se encuentra nada por aquí. Maury poco. St. Chinian, menos. Fitou casi nada. Bastante Rivesaltes y Banyuls pero de lo mejor y más propio, poco. Minervois bien poco. Muscat de St.Jean de Minervois, nada. Malpère nada. Côtes de Roussillon y Côtes de Roussillon-Villages, poco poco. Y no sigo con los detalles porque es lo que tú dices: todo se va en los grandes nombres de grandes regiones vinícolas, pero de las pequeñas, tenemos tanto por descubrir...Eso es lo bueno de esta afición, que no te la acabas!!!
Saludos,
Joan

Restaurantes Valencia dijo...

Buen artículo, con él he aprendido un poco mas sobre los vinos.

Joan Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias, Rests. Valencia! Lo mejor, como comentaba hace un rato con un amigo y tanbién con Carlos Persini, es lo mucho que nos queda por descubrir de esta zona!
Saludos,
Joan

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