15 marzo, 2012

Vinos del macizo del Garraf

El massís del Garraf por apocalipshit
No hay más que fijarse con atención en los mapas para comprender que la comarca y el macizo del Garraf son una realidad física a diferenciar del resto de comarcas que forman la DO Penedès. Su más importante falla separa, al norte, el macizo de la depresión en la que se asienta el Alt Penedès. Y la depresión que conforman los depósitos de aluvión cuaternarios de Ribes, Vilanova i la Geltrú y Sitges, marca su suroeste y lo separa del Baix Penedès. Las costas del Garraf, de roca permeable y dominadas por la maquia mediterránea, situan su noreste. El resto es Mediterráneo: agua, sal y brisa. Húmeda salinidad y brisas conducidas a través de un complejo entramado de dolinas que van desde el nivel del mar hasta los casi 700 metros; tierras que van desde la puramente calcárea del Cretácico inferior hasta la mezcla de la calcárea con los depósitos de aluvión y arcillas del Cuaternario; hidrografía reducida a lo puramente torrencial; pluviometría que no supera de media los 550 mm; más de 300 días de sol al año y una temperatura media de 16,6ºC (con medias máximas, en la costa -en el interior son más extremas- de 30ºC y mínimas de 3ºC), son las características fundamentales del territorio. Los municipios de Avinyonet del Penedès, Olesa de Bonesvalls, Olivella, Olèrdola, Begues, Sant Pere de Ribes y Sitges son los más significativos en viñedos plantados, bodegas establecidas y producción de vino en la zona.

Hace bien poco la asociación Viticultors del Massís del Garraf hizo una presentación de sus bodegas y vinos en Sitges. Sólo faltó una de las de la asociación (Torre del Veguer falló a última hora), pero hay que decir que hay otras bodegas en el territorio que no forman parte de este grupo. Así pues, y en honor a la transparencia, tengo que decir que me pude hacer una idea de lo que produce la zona, pero no una idea completa. Las bodegas presentes, además y como es bien lógico, hicieron una selección de sus vinos. Y no todas fueron con todo. Algunas de las variedades autóctonas, en este sentido, brillaron por su ausencia. Mientras que otras destacaron poderosamente. En este sentido, una mínima coordinación entre bodegas hubiera sido deseable. En mi opinión, y creo que ése es el objetivo fundamental de la asociación, no se trataba sólo de un acto promocional o social. Se trataba, también, de un acto en el que se lanzaba una pregunta a la que los asistentes podían contestar: ¿hay razones que apoyen la creación de una subzona, dentro de la DO Penedès, que agrupe de forma relevante los vinos que se producen en el macizo del Garraf?

Ellos creen que sí, por supuesto, pero yo salí, a partir de lo que pude probar, con una duda razonable. Y sigo en ella. Intentaré explicarme. Si lo que se persigue es marcar distancias con la DO Penedès, lo tienen sencillo y la respuesta llegaría rápido. Sí, hay razones para una subzona Garraf dentro de la DO Penedès. Porque yo soy de los que piensa que la DO Penedès es un totum reuolutum fruto de una larga historia de aluvión,  de una multitud de terrenos distintos, de un alud de intereses y de bodegas completamente diversas y de una variedad de uvas tintas y blancas que tienen, todavía, un complejo encaje con la idiosincrasia del territorio. Yo soy de los que no entiende a la DO Penedès en el sentido de que no sé qué es la DO Penedès ni cómo se significa, hoy, más allá del colectivo comercial. Comparto, ahora mismo, el esfuerzo que hace la DO por convertir a la xarel.lo en su emblema varietal, pero el camino que queda por recorrer es tan largo...¿Y qué pasa con las variedades tintas, con la sumoll? En este sentido, el Garraf tiene la ventaja de un territorio y unas características más claramente definidas por la propia naturaleza. Pero eso no basta para mí. Si la respuesta a esa pregunta tiene que ser en positivo, necesito ver y beber más y otras cosas. No me basta con entender (muy loable y respetable, por otra parte) que se trata de una operación más de promoción. Yo vivo (entre otras cosas...) para beber, conocer y entender vinos pero no como de ellos. Ello me permite decir lo que pienso, con todo el respeto hacia el trabajo de las personas, pero sin callar lo que veo.

Y lo que veo y bebo, en la muestra a la que asisto, es que esa diferenciación de terruños, de orografía, de lluvia y de insolación, de orientaciones y de altitudes no tiene una traducción más que muy menor en los vinos y en las bodegas. Creo que si se quiere avanzar seriamente en el concepto de subzona, la mayor diferenciación posible no tiene que venir del esfuerzo comercial, sino del vitivinícola: de qué uvas se trabajan, de cómo se trabajan y de qué vinos se hacen para ofrecer lo que yo, por lo menos, buscaba en esa presentación: terruño y especificidad dentro de una botella. De eso encontré poco. Algunas cosas, por ejemplo, me gustaron mucho pero no termino de ver su relación con el Garraf, más allá de que se hagan en él. De Finca Valldosera, me pareció interesante, atractivo, resultón, agradable en aromas y en boca, su cava (¿DO Cava?)  Subirat Parent. Monovarietal de esta uva (la subirat, a veces subirats o sobirà también), es un espumoso único, pero no me dice nada del Garraf, sinó de otras cosas. De Can Ràfols dels Caus otro ejemplo: me encantó su Cava Rosat Gran Reserva, monovarietal de pinot noir. Sé dónde está el viñedo pero cuando bebo este vino, no pienso en cuanto he descrito al principio del Garraf. Probé otras muchas cosas que todavía me llamaron menos la atención, hablando ya sólo de vinos, sin pensar en el Garraf. Y, finalmente, encontré algunas cosas que me dejaron con la duda como respuesta. Si no hubiera sido por estos pocos vinos que ahora comentaré, ni duda me hubiera quedado: no hace falta subzona Garraf en la DO Penedès porque lo que se hace aquí sufre de los mismos males que la DO entera: un totum reuolutum que ha perdido sus orígenes y no tiene un criterio definido para orientar su futuro.

Algunos vinos me hicieron pensar, en efecto, que sí hay tierras y uvas que han sido cultivadas, vinificadas y embotelladas para devolverte, precisamente, a su lugar de origen a través de aromas y sabores. El Garraf. El ejemplo más obvio se hace con una variedad de la zona, la malvasía de Sitges. Es la Malvasía de Sitges seca (la seca, ¿eh?, no la dulce) que se hace en el Hospital de Sant Joan Baptista de Sitges. Este tipo de malvasía no deja de ser un vino oxidado, fermentado y envejecido en viejas botas de castaño, que recuerda profundamente la salinidad y características organolépticas de un gran oloroso seco. Pero con malvasía de Sitges...Esos aires de pan de higo y frutos secos tostados, ese leve acetaldehído, ese aire salino (aquí suavemente matizado por los terpenos de esa uva), esa sequedad de mar y de madera en boca. Un gran vino, sí, que se produce sólo en la zona del Garraf. Con la misma uva se hace otro vino que me pareció muy interesante: el Vi Escumós Dolç de Malvasía de la bodega Vega de Ribes, de los hermanos Bartra. Espumoso realizado con el método ancestral (también llamado rural en Francia y en Gaillac, Gaillacoise), con 60 gr/L de azúcar residual, es un vino zalamero de leve burbuja pero con cierta astringencia, de 10,5% de alcohol y para tomar con cualquier tipo de postre dulce y, por supuesto, como aperitivo o con hígado. La Malvasía de Sitges Sasserra (vinificada en seco) 2006 de los Bartra me pareció, incluso, superior a la 2005. Es un vino que, por sí mismo, podría ya justificar la respuesta positiva a la pregunta de hoy. La otra variedad en la que encontré tipicidad es, con todo, la reina del Penedès, no sólo del Garraf...pero la xarel.lo de la zona, ahí está.  Los Bartra ofrecen aquí, un producto excepcional y, creo, único también: su Ancestral Xarel.lo 2008. Otro espumoso hecho con el método ancestral, 12,5% y ciertos aires de sequedad, salinidad y un poco de almendra verde. Un todo terreno gastronómico. También me gustó mucho el Xarel.lo Valldolina Ecològic 2011 de Valldolina Viticultors i Elaboradors, un xarel.lo de viña vieja de Olesa que sólo conoce el acero, una pequeña maceración prefermentativa y, tras la fermentación, tres meses con las lías finas. Fresco, cítrico, con estructura. Y la paradoja final: un vino que necesita paciencia tras abrir la botella, horas y horas y, con seguridad más años de botella, me dio también el perfil de lo que es, para mí, el Garraf. Profundidad, estructura, sequedad y cierto frescor al mismo tiempo, aromas de maquia, hierbaluisa, un punto cítrico, frutos secos. Mediterráneo. Se trata de El Rocallís 2007, de Can Ràfols dels Caus. Apunta maneras: será un gran vino. Del Garraf.  Con incroccio Manzoni plantado en 1988...

La tierra donde se plantan las cepas acaba imprimiendo su carácter. Las personas que recogen sus uvas, con las decisiones que toman y, cada vez más, con las que no toman, también. Mantengo mi duda razonable  sobre la pregunta que se formuló en Sitges, pero sé que hay ya un camino hecho y sé que queda todavía un buen tramo por recorrer. Será apasionante seguir, conocer y beber a quienes lo están transitando.
Ancestral Xarel.lo 2008
La foto superior pertenece a la galería de apocalipshit.

18 comentarios:

SIBARITASTUR dijo...

Muchas gracias por esta crónica exhaustiva de la zona. Tengo apuntada esa malvasia sasserra desde que hablaste de ella en su día, pero todavia no tuve oportunidad.
Una cosa que me choca de tu comentario. Cuando hablo de zona, de terruño, de tipicidad, siempre e ineludiblemente entiendo eso vinculado a una variedad/es autóctona/s, sino no le veo sentido. Por eso me ha extrañado lo de la incroccio Manzoni

Mariano dijo...

El otro dia encontré en la cava (adorable olvido) un rocallis 2005. Nunca he probado este vino, en ninguna añada.

¿Qué hago?. Lo sigo olvidando?, me lo bebo?, hago un sopicaldo?

J. Gómez Pallarès dijo...

Gracias por tus palabras, S. Es una zona que me cautiva especialmente y en la que tengo mucho interés. De ahí que le dedicara un post más extenso de lo habitual.
Vamos a lo que te choca. Por eso mismo, porque pensé que podría chocar a más de un lector como tú, de los que leen poco a poco y desde el principio al final, hablo de paradoja. Yo también soy de los que suele hablar de variedades de uva identificadas desde hace mucho con una tierra, unos suelos y unas prácticas determinadas, se trate de albariño en Rías Baixas, de rufete en la Sierra de Salamanca, de graciano en La Rioja (sobre todo), de riesling en el Mosela o en en Rin, de gamay en el Beaujolais y cientos de etc.
Pero la paradoja me vino a la cabeza cuando probé la añada 2007 de El Rocallís...incroccio Manzoni que nace en la escuela enológica de Conegliano casi como prueba de laboratorio. Pero vamos, que nace en la zona de las Venecias, del Po, de Trento, con un clima y unas aptitudes determinadas. Y va y se le ocurre a Carlos Esteva plantarla en el Garraf. Y resulta que este incroccio Manzoni se adapta tan bien al terreno, a su clima, a sus características que, siendo una uva de un lugar bien distinto, te acaba dando, 19 años después, un perfil, unos aromas y unos sabores que encajan con el territorio de adopción.
¿Es una uva adaptada? Sí. ¿Es una uva, aquí y ahora y tras lo último que bebí, del Garraf? También.
Por eso hablo de paradoja: porque como bien expresas y se mire como se mire, lo que concluyo es una opinión contraria a la opinión general. O lo que podría aparecer como reconciliación de dos ideas en apariencia irreconciliables: la incroccio Manzoni también transmite Garraf. Así lo sentí yo ese día y, debo decirlo, gracias a la paciencia y atención de una persona de la bodega que insistió: te aparto la copa y la vas probando a lo largo de las horas. El vino se abrió, vaya si lo hizo.
Saludos,
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Te lo puedes beber perfectamente, Mariano, pero si le echas un par de años más, tampoco pasará nada. En mi experiencia, de 5 a 7 años le sientan de maravilla. Este 2007 que probé por primera vez el otro día estaba casi tierno...Por lo demás, si lo conviertes en sopicaldo, perderemos las amistades!!! Si lo usas para acompañar algún pescado con personalidad, un gallo de San Pedro, un buen atún, serás feliz:
http://www.devinis.org/2008/02/marmitako-y-manzoni-menudo-encuentro.html
Un abrazo!
Joan

Rafa Bernabé dijo...

Bien, buena foto, me quedo con: " La tierra donde se plantan las cepas acaba imprimiendo su carácter. Las personas que recogen sus uvas, con las decisiones que toman y, cada vez más, con las que no toman, también. " Salud Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Gracias, compañero, así son las cosas. También una incroccio Manzoni véneta, cruce además de variedades más frescas y nórdicas (riesling y pinot bianco), puede ser mediterránea. No aprendí poco ese día, Rafa. Y esos vinazos de los Bartra, te encantarían!!!
Nos vemos en Barcelona dentro de poco...???
Un abrazo,
Joan

SIBARITASTUR dijo...

Jajajajaja Joan, Pues va a ser q no leí todo despacio y hasta el final, q irónico eres, no había leido " paradoja" y por eso escribí mi comentario.
De todas formas entiendo lo que querías decir y hay variedades no autóctonas q se adaptan muy bien a un entorno y lo transmiten, no soy talibán pero si tengo q elegir prefiero lo autóctono.

SIBARITASTUR dijo...

Por cierto estaré en Barcelona la semana de alimentaria, a ver si nos vemos aunque sea un ratín

J. Gómez Pallarès dijo...

No pasa nada, Jorge! Ya sabes que yo también prefiero la pinot noir de La Tache...pero cuando bebo la de Rodri, pues caramba, no dejo de pensar que tiene su qué...En el fondo, este Rocallís 2007 me ha dado una buena lección.
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Además de en el recinto de Alimentaria, seguro que coincidimos en alguna de las catas o festejos que se van a montar, S. EStamos al quite y nos comunicamos por el canal antaño privado (que desde que los mails de los Assad los publica The Guardian...).
Saludos!
Joan

SIBARITASTUR dijo...

La pinot de la tache?, quien la pillara Joan pero ni la he visto en foto, jajaja. Tienes razón con la de Rodri, a mi también me encantó Las dos veces q tuve el placer. Está claro q hay muy buenos vinos en muchos sitios, de variedades, concepciones y personas diversas, la cuestión es encontrarlos y disfrutarlos

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues pon la de Joseph Voillot o la de Henri Boillt o la de los Ramonet (el tinto, eh?) o la de los Lafarge o la de Ghislaine Barthod...da igual, cualquier PN que te dé la pureza y señales de su origen. Y después compara.
Vaya que estamos, por lo menos en mi caso, ante una manera distinta de qué significa "autóctono" o de dónde y a través de qué elementos buscamos "tipicidad" en una zona. Es un terreno en el que hay que hilar muy fino porque la mayor parte de lo que reluce no es oro. Pero esa incroccio Manzoni hizo que terminara el artículo con la paradoja, sí señor!
Saludos,
Joan

EuSaenz dijo...

Hola Joan, la verdad que es una zona francamente interesante, el año pasado el amigo Carlos Esteva se pasó por Madrid y nos presentó la zona a través de varios vinos, fue una cata muy instructiva y que muestra una cierta diferenciación en la zona. Hace poco he recibido la invitación para 12 autores y sus vinos, no voy a poder ir porque es imposible estar en todas pero no será por falta de ganas, creo que es un evento formidable por los productores y el entorno. Por cierto, abrimos en la bacanal vínica de Cantabria un mágnum de Rocallís 2007 y estaba fantástico, este es uno de los grandes vinos blancos de España.

Saludos,
Eugenio.

PS. El Pinot de Rodri está bien pero yo me quedo con el Espadeiro.

J. Gómez Pallarès dijo...

Este año, como bien sabes, no habrá borgoñas ni piemontes en Can Ràfols, pero sí algo muy interesante de la Maremma toscana! Es una pena que no puedas venir!
El Rocallís en mágnum: su estado natural, sin duda. Será uno de los grandes y ya muestra maneras. Y en cuanto a la pinot noir, por ahora estoy muy de acuerdo contigo (con el Espadeiro quiero decir), pero démosle unos años y saldrá de ahí uno de esos fantásticos tintos atlánticos tipo Sancerre o Anjou...
Saludos!
Joan

jordi dijo...

Joan, tu bonita reflexión sobre la dificultad de delimitar con sentido zonas vitivinícolas es un buen acicate para revisar en serio cómo se han hecho algunas cosas y cómo y por qué se podrían hacer de otro modo. Como mero aficionado también preferiría que se potenciaran variedades como la xarel·lo, la malvasía o la sumoll, puesto que hay ejemplos estupendos que singularizan el Garraf. En el caso de la sumoll, la experiencia de Can Ràfols dels Caus me parece un camino muy prometedor (ahora mismo la añada de 2008 está en un paso delicioso); los ejemplos de interesantes (o incluso grandes) malvasías y xarel·los que nos cuentas están ahí. Pero el hecho incontrovertible de que desde hace décadas esa zona esté profusamente plantada con cabernets varias, merlot o pinot noir no puede soslayarse. Luego, ¿qué hacer? ¿Empezar una política decidida de sustitución de una variedades por otras, que quizá podría dar resultados prácticos y simbólicos a medio y largo plazo, u optar por la realpolitik de algunos de tratar de hacer los mejores vinos posibles con los mimbres actuales? Quizá exagero, pero de tu reflexión he sacado que esto podría condenar la zona a la irrelevancia (con algunas excepciones o paradojas), lo cual da que pensar y obliga a tomar decisiones serias sobre qué hacer (o no hacer).
Tengo claro que la subzona del Garraf tiene sentido (¡el macizo del Garraf existe!), y que incluso en su seno hay áreas diferenciadas. No es lo mismo observar las viñas y el entorno de Olesa de Bonesvalls (si uno se planta en la Plaça de la Creu y camina en dirección al cementerio y de allí asciende hasta el Turó de les Mentides se sumergirá en el maravilloso mundo natural de la zona septentrional del macizo) que el de Sant Pere de Ribes (muy distinto al anterior, incluso por los aires que se respiran). Siendo una subzona acaso resultaría más fácil entender esos matices substantivos que tanto apreciamos en zonas ya consolidadas.
Un saludo,
Jordi

J. Gómez Pallarès dijo...

Hola, Jordi, y muchas gracias por tu comentario. Me encamta que se pongan cosas encima de la mesa y se den datos por parte de gente que conoce tan bien la zona. Sobre lo primero que comentas, es una reflxión muy de cada viñerón. Pero mi punto de partida está claro: a partir de lo que bebí el otro día, hay muchas variedades que no aportan absolutamente nada a la comprensión de la zona. Si aportan a los bolsillos de quienes las cultiva y vinifican, me parece perfecto. Pero eso no quiere decir no que me guste ni que lo comparta. Excepciones: por supuesto que las hay. La más notable: la paradoja de la incroccio Manzoni. De Conegliano al Rocallís, la cepa y la uva se han adaptado y sus dueños han sabido tratarla. Ahí está el resultado.
te aporto, ahora, un solo ejemplo de gente que, en otra DO (Q, en este caso!), ha hecho la misma reflexión a lo largo de aquellos 10-12 años. La misma persona que había plantado cabernet sauvignon y merlot en Porrera confesaba el viernes por la noche en una extraordinaria cata vertical de sus vinos en Porrera (de la que no sé todavía si voy a hablar) que estaba arrancando esas cepas y las estaba injertando con la garnacha peluda que es una de las características de sus vinos.
ESte tipo de reflexiones nacen ¿de qué? De una visión de tu tierra y de las uvas que plantas que, poco o mucho, trasciende lo comercial. Lo comercial es básico porque todo el mundo tiene que poder comer su trabajo en la viña y en la bodega. Pero si a este viticultor de Porrera su merlot y su CS no le aportan nada y vende tan bien como éstas su cariñena y su garnacha peluda; si, además, esta garnacha peluda es uno de los rasgos de su trozo de tierra (de peluda tampoco hay tanta...); si, para acabar, esta garnacha en la conjunción y equilibrio que muestra con la cariñena, es la que le da mejores resultados en sus ensamblajes, la decisión es clara, ¿no? Arranca lo que él mismo plantó!!! Y replanta con lo que él mismo ha cultivado los últimos años (aunque las cepas de las que surjen los injertos son viejas).
En cuanto a las disntinciones de territorio dentro del Garraf, estoy por completo de acuerdo. En la primera parte del post, ya hablo de la diferencia entre las tierras más calcáreas (o puramente calcáreas), las arcillosas, las que mezclan, las tierras donde hay roca. Como en todas las zonas que quieras diferenciar en territorios donde pasas del nivel del mar a 600 las diferencias morfológicas entre las tierras altas, los valles, las dolinas y las tierras de aluvión más cercanas al mar, son grandes. Y sus vinos también debieran serlo...
Saludos!
Joan

jordi dijo...

Qué interesante el caso del viticultor de Porrera que cuentas. Siempre hay que ser escéptico ante la confirmación de las propias certezas, pero a mi me alegra mucho leer cosas como éstas. Los que no nos jugamos ni un euro en este negocio -excepto lo que nos gastamos comprando las botellas, que no es poco- podemos tener preferencias mejor o peor fundamentadas, pero conocer casos concretos de vitivinicultores que confirman cierta idea de lo que es hacer buenos vinos es muy reconfortante. Un soplo de esperanza.
Un saludo,
Jordi

J. Gómez Pallarès dijo...

Bueno, Jordi, cada cual sigue su proceso de reflexión, eso es cierto. Pero cuando se trata de una familia ante sus viñas (no hay más empresa que esa) y de una profunda reflexión que nace de la observación de para qué está uno en un lugar, por una parte; y de qué comportamiento tienen ciertos tipos de uva frente a otros en ese lugar; por no decir aquello de ""¿y qué pinta y cómo se entiende ese CS en mi finca de Porrera?", pues puede acabr pasando lo que comento. Como puede pasar exactamente lo contrario, conste: porque conozco el caso contrario, pongamos en el mismo pueblo. Y puede pasar, también, porque de ahí surgió la charla sobre las cepas foráneas y su arraigo (o no) en un paisaje, una cultura y unos viticultores determinados, que una uva como la incroccio Manzoni acabe dando sentido (uno más, pero entre los xarel.los, malvasías de Sitges, sumolls) a una zona como la del Garraf.
Osea: que quien no se conforma es porque no quiere!!!
Salut,
Joan

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