20 marzo, 2012

Clos du Rouge Gorge jeunes vignes 2010

Clos du Rouge Gorge jeunes Vignes 2010
Cyril Fhal. Un secreto a voces. Un artesano que controla todo el proceso: de sus apenas 5 ha no saca más de diez mil botellas por cosecha. Pasión por las cepas de su tierra (garnacha, cariñena, cinsault) en Latour-de-France (Triniac en occitano), trabajo concienzudo en la viña, resultados tan meditados como naturales. Vinos que se dejan beber con pasmosa facilidad. Sin más. Pudiera parecer sencillo pero no lo es tanto. En estas tierras azotadas por el viento y el sol, con lluvias más bien intermitentes, el trabajo en la tierra y en la bodega es muy importante porque si no, los vinos salen con perfiles bien distintos a éste. Los vinos de Fhal parecen sencillos pero son muy trabajados. Viñedos (en este caso) relativamente jóvenes de garnacha (sobre los 25 años) para este Jeunes Vignes de 13% (sí, sí, han leído Ustedes bien). Vin du Pays des Côtes Catalanes del que no conozco más detalles que lo poco que he leído y lo que me dicen mi nariz y mi paladar. Caballo en el viñedo. Uva vendimiada más pronto que tarde. Suave extracción, poca maceración y bazuqueos justos. 9 meses de madera probablemente usada (quizás no toda...). Este 2010 es un vino que incita y, cuando lo bebes, gusta mucho, pero mucho. Incita a la perplejidad: tiene un color algo evolucionado y su nariz responde a ese carácter. Pero cuando lo tienes en la boca es un vino que te deja perplejo y tan a gusto por su frescor apabullante (incluso con un leve carbónico todavía). Extraordinariamente fresco y bebestible, sí, su alma tiene los matices de la madera y del sarmiento, tanto como los de la cítrica sanguina y del pomelo. Huele a odre y huele a ciprés, sí, tanto como a zarzamora y a sanguina. Es una dimensión de la garnacha que me hace disfrutar tanto como pensar. Otra dimensión dominada por las suaves y frescas sombras del atardecer de julio más que por el sol del mediodía en agosto. Huele a campo y a tierra cultivada. Huele a caballo y a cola de caballo. Huele a auténtico este vino. Pero además, es un vino fino, un vino pensado para comer y beber, sin más.  Huele a vigneron este vino. Comprado por 16€ en Vino artesano.

4 comentarios:

Malena dijo...

Cuando fuimos con Marc a buscar este vino a casa de Ciryl, llegamos un poco tarde. Él despedía a un amigo con el que había comido y esperaba a Remy, su hijo de unos 10 u 11 años, que volviera de la escuela. Remy lo heredará y hará igual o mejores vinos que su padre, inspirado en el visionado de Fantomas, mientras corta exitado un poco de jamón que había traído Ciryl de las vacaciones por el sur de España y Portugal. Nos abrazamos al vernos. Ya nos conocíamos y habíamos dado vueltas por sus viñedos el verano anterior. Nos encanta su casa, destartalada o en construcción, en este pequeño pueblo de apenas un puñado de pobladores, donde se le ve feliz, haciendo vino y reconstruyendo un nido. La bodega está justo debajo de la casa. Del tamaño de un garaje, oscura, con unas pocas barricas, la mayoría usadas, alguna inlcusive llega a los 10 años. Ésta es su compañera, su consejera, la maravilla. Para llegar hasta la bodega hemos de bajar las escaleras angostas y atravesar una pequeña antesala, y para entrar en la bodega, hasta yo que soy pequeña tengo que agacharme un poquito. Al traspasar el arco de acceso a esta minúscula sala de barricas, hace un gesto elegante y sutil con su mano derecha mientras aprieta una tecla de su equipo de música y nos dice que nos estaba esperando con "esto". Era Javier Peiranes interpretando a Blasco de Nebra, un pianista sevillano del 1750, sencillamente una joya exquisita. La música el vino el lugar Ciryl la cata lo que nos evocaba hablar de vinos que te conectan con lo aéreo como estas "cepas jóvenes" y con la tierra como sus "cepas viejas" de antes de la guerra es lo que le da el 50% + 1 de sentido a hacer lo que hacemos. La otra parte pasa cuando tu y los que son como tu, los amantes del vino, toman contacto con estos vinos y se cierra un círculo a la vez que se abre el siguiente. Gracias Joan. Un fuerte abrazo.

J. Gómez Pallarès dijo...

Muchas gracias por tu bonito retrato del encuentro, Malena. Casi suena a Orfeo pero con final feliz todo esto...bajas al "infierno", suena una buena música, subes a la luz de nuevo con tu tesoro y, caramba, las Bacantes acaban no despedazándpte sinó que bailan contigo!!! Me gusta confirmar lo de la madera vieja, lo de la profunda oscuridad de la bodega, lo de que el vino madure, haga la maloláctica y se desperece con música y, sobre todo, que mi siguiente plan incluya en cepas viejas!!!
UN abrazo,
Joan

Malena dijo...

Si esto no es vida Joan!!!! Ya estamos buscando una fecha buena para invitar a Cyril (ahora pongo las y/i en su orden) a Vino Artesano para que él se presente. Como bien dices que debería constituírse en uno de los "tintos del verano", tal vez tenga sentido en mayo o acaso las primeras horas de junio, pero siempre con el calendario lunar presente, que en el caso de Cyril es muy muy importante. Vayamos ajustando agendas. Gran abrazo!

J. Gómez Pallarès dijo...

Acabo de comprobar que mi respuesta, mandada desde uno de esos teléfonos "tontos", se ha perdido en el limbo cibernético...lo siento mucho, Malena! La esencia de lo que te comentaba es que unas horas antes de que habláramos de esta expresión de "tinto de verano" aplicada a un vino tinto como el jeunes vignes de Fhal, charaba con una amiga del asunto. Ella ya estaba harta del tinto de verano que de veras se sirve en Sevilla por hectólitros. Y lo le dije eso, que el auténtico tinto de verano, fesquito y cn un punto de aguja, tendrían que ser las maceraciones carbónicas o semicarbónicas o, sin más, aquellos vinos que presentan características como las de Fhal. Verías entonces cómo se alegraba y dignificaba el verano!!!
Abrazo!
Joan

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