13 febrero, 2012

Leirana albariño 2010

Rodri Méndez en el blogVinoenCasa
Había probado algún Goliardo y sabía de la alianza entre Rodri Méndez y Raúl Pérez. Pensaba en cómo sería alguien que bautiza un vino como "goliardo" (DRAE, acepción primera: "Dado a la gula y a la vida desordenada; seguidor del vicio y del demonio personificado en el gigante bíblico Goliat") y pensaba, también, en aquello de "Dios los cria y ellos se juntan..." Los vinos me gustaban mucho y el tipo olía bien. El hambre se unió a las ganas de comer y Mariano y Xoan pusieron el resto. Mi viaje relámpago de noviembre pasado a Pontevedra para probar un montón de vinos por debajo de los 10€ tuvo varias recompensas. Una de las más sonadas para mí fue la de conocer y compartir horas con Rodri Méndez. Fueron las de la tarde del 4 de noviembre de 2011 en el extraordinario templo de la gastronomía que es Pepe Vieira, en el Camiño da Serpe. Fueron las de la cena en uno de aquellos lugares imprescindibles que un amante del buen comer y beber debiera pisar en España (Bagos, Rúa do Laranxo, 21, Pontevedra, telf. 986852460: centollos de la madre de Rodri, zamburiñas a la antigua, almejas a la tal cual, langostinos en tempura...). Y fueron las de las horas de la cata para el concurso, al día siguiente, en que tuve la suerte de compartir mesa y copas con él (entre otros maestros). Me fui de Galicia con una sensación clara, que hace veinte años vengo construyendo y voy a confirmar en los próximos veinte: el Génesis se equivocó al situar el Paraíso entre el Tigris y el Eufrates. El Paraíso en la tierra está entre la hondarrabi beltza (pongamos de Gorrondona: otro vino que todos debieran beber) y la albariño que crece junto a Sanxenxo (pongamos la de las Forjas del Salnés, de los Méndez, la del fudre 5 que probamos en esa cena, por favor). El Paraíso donde todo es posible en términos de gastronomía, es decir, del más sugestivo y rico comer y beber, está a lo largo de toda la Cornisa Cantábrica, como muy bien se han encargado de demostrar unos amigos míos, apóstoles ellos en tierra de infieles.

El potencial que se conoce en la zona, unido al que se intuye en ejemplos como el de los vinos de Rodri, es espectacular, tanto en tintos como en blancos. Con el tiempo caerán otras cosas que, quizás por su cultura vinícola, les quedan algo más lejos (espumosos, vinos dulces: ojo al Itsasmendi Urezti 2008 de vendimia tardía). Todo llegará: no hay más que estar atento. El caso de Rodri y el progreso de sus vinos dice todo sobre lo que seguirá pasando: de una herencia de viñedos prefiloxéricos (entre los de sus abuelos y los de la Sra. Lola salen unos vinazos...) y de más reciente plantación (años 80 y hasta ahora), distribuidos en multitud de pequeñas parcelas (en la zona de Meaño, en Xesteira, Dena, O Torno...) y cuya uva era vendida o se consumía para vino que no se comercializaban, pasamos a la bodega de las Forjas del Salnés que en siete años (primeras botellas de Goliardo Caíño y Goliardo Loureiro en 2005) se sitúa en lo más alto de la viticultura gallega. El abuelo de Rodri, Francisco Méndez Laredo, es la piedra angular sobre la que reposa este edificio. En tierra de albariño, él fue quien apostó por los tintos del mar, tintos atlánticos que en Loire tienen una larga tradición, pero no en Galicia...Tintos, además, que tienen el valor de las variedades autóctonas: caíño, loureiro, espadeiro. Otro día hablaré de alguno de ellos. Hoy no. Hoy quería escribir sobre lo que alguien podría considerar su vino básico.

El Leirana albariño 2010, que no toca madera. Es del que más botellas produce, sí; hay otros blancos que se podrían considerar más "elaborados" (Leirana Barrica; Leirana A Escusa; Goliardo A Telleira), quizás. Pero yo he tenido la suerte (en diez días) de beber dos botellas de este albariño, en lugares bien distintos y con recetas distintas también (siempre pescado), y me ha gustado tanto que decidí escribir algo por tres razones: el tipo detrás de los vinos es realmente cojonudo y sabe qué se lleva entre manos; el precio es realmente bueno para la calidad que ofrece; el vino, sin otra cosa que la fermentación en acero, algo de lías con el vino, la estabilización, un ligero filtrado y unos meses de reposo en botella, representa la quintaesencia de las Rías Baixas: albariño en estado puro, vamos, sin matices tropicales ni cosas raras que vaya Usted a saber gracias a qué han entrado en esa uva. 12,5% para un servicio sobre los 9-10ºC, que nos presenta un vino  limpio y suavemente dorado, con unos primeros aromas de manzana algo verde y una firme estructura en boca. Es un vino que parece vestido de seda verde: fresco, con musgo, ácido con moderación y discreta mineralidad (arcilla tras la lluvia). Por apenas algo más de 10€ en tienda merece la pena. Busquen los vinos de Rodri Méndez y disfruten. Entrarán directos a la mejor Galicia que ya existe y la que nos espera. (Y para los "locos del vino", el día que encuentren una botella -quizás sin etiquetar- de pinot noir de Rodri o de ese albariño que reposaba en noviembre de 2011 en el fudre numerado 5, descubrirán una nueva dimensión de la Galicia vinícola.)

Nota bene. La foto de Rodri "emparrado" procede del estupendo blog Vino en Casa

 Nota bene ii. (Escrita el 15.2.12). Siempre dejo un poco de vino en la botella para ver cómo evoluciona. Ya sé que es muy poco goliardo, pero...Al tercer día, este vino sigue creciendo, se perfila mucho más, se hace más delgado y aunque ya roza un punto de oxidación, la fruta y la acidez desbordan el paladar. Lo dicho: son albariños (¡también los que no llevan barrica!) que van a envejecer bien por lo menos tres años.
Leirana albariño 2010

18 comentarios:

Smiorgan dijo...

Hablé con Rodri hace un par de subidas a Galicia, pero no hubo forma de ponernos de acuerdo para ir a visitarle. En mi próximo viaje no se escapa.
Tintos de las Rías Baixas...creo que van a ir dando que hablar en no mucho tiempo. Has probado algo de Señorío de Rubiós? Tienen un Sousón y un Condado Tinto interesantes (también un Mencía más flojo).
Dulces y vendimias tardías en las Rías Baixas? Desde luego nada comparable a cosas del Loira, Mosela o similares, pero hay cosillas como Gallaecia de Martín Códax (si, vale, Martín Códax, horror...), Derradeira Vendimia de Agro de Bazán (cada quien que opine sobre esta bodega) o Pazo de Barrantes Vendimía Tardía (idem), que se merecen al menos una prueba.
Saludos,.

El Gaitero del Cabo La Muerte dijo...

Así da gusto trabayar, maestro.
Saludiños,
Carlos,

J. Gómez Pallarès dijo...

No, S., no he probado Señorío de Rubiós, de hecho no recuerdo haber visto nunca una botella por aquí. Miraré en los proveedores habituales.
Por el momento, los únicos dulces de la cornisa que me han hecho ladear la cabeza son los de Euskadi. Pero vamos, no hay más que encontrar el lugar con el clima adecuado! Y por cierto: más de uno podría pensar, si no lo han hecho ya, que algunos de los mejores dulces del mundo se hacen con uvas de variedades tintas.
Gracias por tus datos y, vaya, que si puedes conocer a Rodri, valorarás mucho más lo que hay en el vino. No hay como conocer a las personas: es difícil que unvino que te gusta mucho tenga detrás a alguien que no te guste nada!
Saludos,
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Ya ves, Gaitero, esto es un valle de lágrimas y hemos venido a sufrir.
Un abrazote!
Joan

Bentley dijo...

Cuando he visto el título, no me cuadraba para San Valentín.
Después leyendo, entre disfrutes y sufrimientos veo que os adelantais a la fecha, a la de Cuaresma.
Otra cosa bien distinta es Xoan,una persona con fudre de gran calidad.

Saudade, morriña.

Mariano dijo...

La conciencia me empuja a decir algo, pero no se qué. Has clavao en unas lineas lo que yo llevo tres años intentando decir del vigneron y sus vinos, y no he sido capaz.

Lo único, invitarte a encontrar añadas anteriores de este básico, especialmente la colosal 2008 que ahora empieza a afinarse. Disfrutarás seguro.

Un abrazo,

J. Gómez Pallarès dijo...

Hombre, Bentley, si de San Valentín se celebrara el martirio y el testimonio de fe, todavía me apuntaba: una procesión por la Via Flaminia, no sé, algo digno con antorchas en la mano a la búsqueda de un cadáver imposible, algo que terminara con una buena cena en la zona del Testaccio, con la mejor cucina povera romana, con buen vino de los colli Romani...Pero esta cursilada anglosajona...ni hablar. Ya me conoces!!! De hecho, si he sacado a Rodri ha sido justamente por lo contrario. En él, goliardo post--a-lettre, me resuenan los ecos de uno de los grandes goliardos avant-la-lettre, Quinto Horacio Flaco, hombre que sabía comer, beber y disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. En su c.1, 5, el famoso del carpe diem, hay un verso y medio que cuadra a la perfección con lo que hay que celebrar hoy (y, propongo, cada día!): no el enamoramiento almibarado (ayer alucinaba de verdad viendo por la calle varias caras arrobadas mirándose absortas a los ojos. Pensé "qué harán dentro de dos días...?"), sinó el amor a la vida y a las cosas que uno hace a fondo en ella: sapias, uina liques, et spatio breui / spem longam reseces. "Saborea las cosas, prepara los vinos y desecha cualquier plan de largo alcance porque se irá al garete en un segundo". Así se me apareció Rodri, así le veo, así disfruto sus vinos.
Y en cuanto a Xoan, pues me pareció un alma medio gemela a unos cuantos de los que conocí en ese viaje a Pontevedra: una sana y alegre compañía de goliardos, confabulados con el buen comer y beber. Seguramente, el fufre de Xoan casi sea más un demi-muid de esos de 600 litros usado y, por eso, más sabio, en el que se hacen algunos de los grandes gigongas y chatoneuf-du-pape. Xoan es un poco Chateau-Rayas. dicho esto como un gran elogio, claro.
Un abrazo, B.
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Caramba, Mariano, tampoco pretendía tanto. Pero si tú, que conoces como pocos al vigneron Rodri (cómo le cuadra, en efecto, el palabro), lo ves así, he conseguido más o menos lo que buscaba: retratar a la persona que hay detrás del vino. Uno, en casos como el de Rodri, acaba no sabiendo qué es más importante, pero cuando conoce al personaje, disfruta mucho más los vinos.
Sabes que no pude publicar la nota de Bagos (que me hubiera encantado) porque no hice fotos. Y tenía en la cabeza pendiente escribir algo sobre Rodri porque con sus centollos, con su albariño à la ancienne y con su pinot noir fue el gran protagonista de esa cena, histórica ya en mi memoria.
En cuanto a tu apunte final, mil gracias. Tú, mejor que nadie (como los que estábamos en esa cena y vimos los ojillos que se le ponían a Rodri cuando nos explicaba ese albariño del fudre 5) sabes que Rodri busca ese albariño que tiene en la memoria de sus ancestros, ese albariño que perdura y sobrevive, ese albariño que se hacía en las Rías hace treinta años. Los blancos de Rodri están llamados, con el tiempo, a ser grandes blancos de guarda. Y en los últimos días cayó, además, un 2009, que estaba ya más afinado que el 2010. Así es que volveré a buscar botellas del 2008 y a hacerte caso. Esos albariños, como algunos otros que se hacen en la zona, como los de Marcial Dorado más al sur (aunque, quizás, sin tanta radicalidad en su planteamiento) acabarán siendo grandes blancos de guarda. Y con los años, la albariño, como la godello, acabará mostrando que su potencial es casi tan amplio (el clima y la temperatura tampoco son indicaciones baladís en esto de hacer cualquier tipo de vinificación: no se puede hacer de todo y bien en cualquier parte del planeta, si quieres contar sólo con la ayuda de la madre Tierra) como el de la riesling o el de la chenin blanc.
Un abrazo y, por favor, si tienes un momento, pásale a Rodri el enlace porque no tengo ni su mail!!!
Joan

SIBARITASTUR dijo...

Leirana - junto con pedralonga- son mis albariños de cabecera.
Ese fudre nº5 corresponde a lo que irá en un albariño barrica?. En el mismo viaje que tu, tuve la suerte de ir a la bodega y probar todo lo que en ella había.
De los 2 fudres de Albariño barrica, uno me destacó sobre el otro.
Y que decir de los tintos?, al margen de lo que son como vinos, tienen un gran valor cultural. No se si fue el primero pero a mí me enseñó esos fantásticos monovarietales y simplemnete por eso consiguió un "fan".
Volviendo a Leirana, opinio de la misma forma que Mariano, son vinos para beber con al menos dos años aunque quizá las dos últimas añadas sean mas "amables" que por ejemplo la 08, con una acidez "bestial" con la que no pude en su momento pero que por su potencial de guarda atesoro un barrica a la espera, me despisté y no hice acopio del básico.
Son varios vinos- de muy corta tirada- que recomiendo conocer. y del Pinot Noir que voy a decir?, fantástico.
Todavía recuerdo una ciega con tres pinot (un básico de pillot, un vosne romané 06 de guyon junto al de rodri) y a parte de no saber cual era el tapado, fue el que mas me gustó.
Mariano nos puede contar mas de ese día

J. Gómez Pallarès dijo...

Yo añadiría quizás algún otro, Sib., pero si hablamos de "cabecera", pues coincido mucho. Confieso habr disfrutado mucho también con algún Tricó y, cómo no, con algún Do Ferreiro. Ampliaría esa cabecera, vaya. Hacia dónde irá el contenido de ese fudre 5, S., no sé responderte. Si lo dijo Rodri, no lo retuve ni lo anoté, más allá de que creo recordar que era fruta de las cepas de la Sra. Lola.
Ese juicio de París trasladado del Médoc a la Borgoña suena divertido y muy atractivo.
Confesaré que Rodri, puñetero goliardo, sirvió, cómo no, el vino a ciegas. Algunos estarían ya sobre aviso (creo), pero yo iba a ciegas por completo. Y primero me quedé entre Givry y Rully: una PN bastante fresca y floral, y después me fue hacia el Loire, pero jamás se me habría ocurrido que tenía que bajar mucho más por la costa atlántica!!!
¡Que cuente Mariano, donde sea pero que cuente de ese renovado juicio de París!
Un saludo!
Joan
PS. Por cierto, si Rodri leyera esto, que conste en acta, por favor (y podría citar a todos los asistentes a esa cena) que me pedí una magnum de esa PN!!! Pagaría por ella qué sé yo...el alma, pagaría, por poner un precio muy medieval!!!
Joan

SIBARITASTUR dijo...

Ese pinot es fantástico. Rodri nos lo puso a ciegas en noviembre después concurso y visita a bodega. En esa ocasión no coló, lo reconocí al primer olfato, me quedó de aquella cata "tapada" de agosto con mariano.
Y evidentemente tengo mas albariños q me gustan, ese tricó es una pasada pero ya es mas "caro". Al cepas vellas le debo otra cata tranquila pero al compartir viñedo con leirana y ser este de mas bajo precio...
Benito santos, Zárate.... , hay varios

pedro dijo...

Sin palabras Joan! Lo has clavao, y me has emocionado! Conociendo a Rodri , sus vinos y su historia, y leer algo así de alguién de "fuera" la verdad es que emociona, y más si lo comparas con lo que piensan muchos de lso de "por aquí", pero eso da para otro tema!
Esperamos una nueva visita! Un saludo!

J. Gómez Pallarès dijo...

Sin duda, Sib., hay donde escoger! A mí Zárate me gusta con Todd Blomberg y su Palomar 2006 en mágnum es un gran recuerdo. Y ahora, claro, Benito Santos me gusta con Todd, sobre todo su Igrexario de Saiar. Y para terminar mi lista de más bebibles (de los que conozco, claro!), pongamos un Albariño de Fefiñanes, caramba.
Saludos,
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Caramba, Pedro, encantado de saludarte!!! ¿Sabes cuál es mi ventaja? Pues que conocer a gente como vosotros, comer como comí, beber como bebí y sentirme de bien como me sentí con todos los que me acogisteis, me hizo sentir rápido, rápido, como uno de los de allí, no de fuera. El buen vino y comida, la buena compañia es lo que tienen...: desatan el espíritu goliardo que llevamos dentro!
Y de perrerías de las que suceden (alguna cosa oí, vaya, que se hace contra alguien que ha visto nacer la DO en el patio de su casa, vamos), pues hay que intentar hacer el menor caso posible. Hay un camino largo por recorrer con el albariño, el loureiro, el espadeiro, el caíño, y el resto de variedades blancas y tintas autóctonas de este noroeste peninsular. Se trata de una concentración única en España con una tan gran variedad de uvas de la tierra, asociadas a un clima y a unas cualidades fenólicas y organolépticas concretas. Es una riqueza, como decía Sibaritastur antes, cultural enorme, que tenemos la obligación de conservar, de difundir y, por supuesto, de consumir.
La visita...bufff...ya me gustaría y más pronto que tarde!
Saludos!
Joan

Cuina Cinc dijo...

Hola, Joan, preciosa foto el post pel cap de setmana,
nivell,nivell Felicitats,
abraçada, amic

J. Gómez Pallarès dijo...

Quan hi ha temps i ganes, val la pena cuidar les coses que t'agraden i amb les que disfrutes. Comprar bé, triar la recepta, cuinar de gust i a poc a poc, triar el vi, escriure, fer una bona foto, publicar amb cura. Ve de gust, sí senyora!
Petó,
Joan

Jorge Guitián dijo...

Para mi el descubrimiento de los Leirana llegó de la mano de Pepe Solla y del Escusa. Sorprendente. Xoán Cannas me descubrió el Leirana 2009 (si no recuerdo mal) unos meses después.

Me gusta que en Galicia se esté apostando por romper mitos. Primero llegó Valdeorras, con sus blancos más allá de los clásicos albariños, que era lo que se demandaba por entonces. Luego llegó la dignificación de los tintos de interior con bodegas como Algueira, en Ribeira Sacra, y algo después con Monterrei y vinos más que dignos como Quinta do Buble.

Y junto a ellos, la modernización de la clásica entre las clásicas de las D.O. de Galicia, Ribeiro, con bodegas como Coto de Gomariz que apuestan por vinos sorprendentes y tan poco en la línea del mercado más clásico como el Cuvee Caco. O con pequeñas bodegas familiares como Cuñas Davia.

Todo esto no podía dejar de crear movimiento en Rías Baixas, la D.O. más inmovilista. Sigue habiendo demasiada apuesta a lo seguro, a la acidez plana de los albariños menos ambiciosos, pero de pronto aparece gente como Rodri y sus Leirana, o propuestas como Pedralonga, Vendetta, Contra a Parede, Sin Palabras, Do Ferreiro y tantos otros que, cada uno en su nivel y con sus pretensiones, demuestran que queda tanto por explorar. Y poco a poco se le van sumando los tintos atlánticos, otro mundo.

¿Darán los vinos de la tierra de O Barbanza e Iria sorpresas agradables en el futuro? Espero que si, aunque tan solo sea por la relación afectiva que tengo con esa comarca.

Me alegro de que fueras por mi tierra, de que lo hicieras de la mano de algunos de los mayores apasionados del vino gallego, de que pasaras por Bagos (algún día nos tomaremos algo en A Viña de Xabi, en Santiago, o en Ribeira de Fefiñanes, en Cambados) y de que -de eso estoy seguro- te quedaras con las ganas de más. Y me alegro de que mis sensaciones de aprendiz torpe, aunque voluntarioso (no será por nariz!) en esto del vino encuentren su reflejo en lo que cuentas.

Abrazos desde el sur

J. Gómez Pallarès dijo...

Estos Leirana que no han pasado por barrica son los que tienen que mostrar el camino, en mi humilde opinión, Jorge: un 2009 está mucho mejor que un 2010 y un 2008, todavía más. Es cuestión de ir afinando y viendo que uno puede hacer vinos con una estructura larga larga de polimeros (que aguanten y vivan y vivan años) más allá de la madera. O con madera muy grande y muy vieja, neutra, vamos, que es como se hace en Alemania con el riesling.
Hay zonas y variedades de uva que van a despuntar en los próximos años, sin duda, pero como conjunto de un territorio vinculado a unas tradiciones gastronómicas y a su renovación, vinos y recetas en Galicia tienen un futuro deslumbrante. Lo mío son los vinos, lo tuyo las recetas, los restaurantes y posadas, etc. Yo digo que la variedad de uvas autóctonas gallegas y limítrofes (quién puede hablar aquí de fronteras administrativas entre el albariño de Galicia o el del norte de Portugal? O entre la mencía de la Ribeira Sacra y la del Bierzo?) es de una riqueza enorme. Y digo que se está justo en los comienzos de la revolución vitivinícola que tiene que poner a la zona entre las más deslumbrantes del panorama europeo. Hay estructura, hay material, hay voluntad, hay terruño, hay monte y montaña, hay mar y rías, hay...de todo!!! Y la penetración de la uva foránea está siendo controlada. Aquello que algunos veían como tradicional, retrógrado, inmovilista, etc., va a girar las tornas y el hecho de la conservación de castas y cepas centenarias, junto con la reproducción que generen, más la generación de nuevos viticultores que está trabajando, será la bomba.
Lo quer tú describes es buena prueba de todo ello. Y lo que se apunta es razón más que suficiente para que la gente nos movamos cada vez más a Galicia y conozcamos de primera mano todos los esfuerzos que se están haciendo. Y aportemos nuestros comentarios, nuestras opiniones para que las cosas se conozcan, para que mejoren (en la medida de las posibilidades de cada cual). A mí, como ya te dije en los albores de nuestra amistad, es el territorio, como conjunto, que más me llama. Después tengo mis zonas, como todos, empezando por mi Catalunya (Priorat y Empordà, sobre todo) y siguiendo por algunas bodegas de la Rioja (sobre todo Alta) y Euskadi; La Tierra de Cangas; Méntrida; Alicante. Y la otra gran "tapada": si Andalucía entera levantara la cabeza y si pusiera a valorar (empezando por ellos mismos) el patrimonio mundial que son sus vinos generosos en el Marco y en Montilla-Moriles; si Andalucía supiera realmente qué hacer con sus cepas blancas (por favor, no la chardonnay o la sauvignin blanc...); si trabajaran en el camino de poner encima de sus propias mesas, para empezar, la gran riqueza de uvas tintas que tienen y unieran todo eso con el patrimonio gastronómico que nace de un territorio todavía más variado que el gallego, se salían del mapa. la segunda tierra de promisión, vamos.
Corto el rollo, ya. No sé por que, pero siempre que te contesto acabo escribiendo demasiado y por los cerros de Úbeda (Jaén).
Un abrazo,
Joan

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