29 febrero, 2012

Clos Rougeard 2007

Nady Foucault Clos Rougeard
Una de las más puras, frescas, ligeras y, al mismo tiempo, poderosas, arrolladoras y contundentes expresiones de la cabernet franc. Pura idiosincrasia de los tintos atlánticos del Loire. Los hermanos Foucault (en la foto, Nady: los mostachos más famosos de la zona) cultivan 10 Ha, 9 de ellas de un mito hecho cepa, de una tierra hecha vino, de un carácter hecho cabernet franc. No sé por qué pero cada vez me gusta más esta uva...Cuando consigue unir en un solo vino su fortaleza organoléptica y su agilidad física, es que me pierdo. Tanto Paco Berciano como Chris Kissak hicieron ya emotivas descripciones de cómo trabajan su tierra de arcilla, sílice y cal los Foucault. Así que, con su permiso, me ahorro hoy los detalles técnicos y me quedo con la emoción de este genérico (por decir algo) Saumur Champigny (en Chacé, al sur de Saumur), de 12,5% y delicada extracción. Huelo a glándula animal, a suave almizcle, a cabernet franc en celo. Menuda imagen, pero es la primera que me viene a la cabeza. Acidez, concentración, frescor y contundencia sápida. Pirazinas, sí, pimiento verde a medio asar, brasas, cuero joven, recién salido del secador. Pero con qué elegancia se presenta el conjunto... Es un vino lozano, que sabe a campo, a otoño, a bosque, a madroño. Pausa. El tapón...¿¡es de 54 mm!? Impresionante declaración de intenciones. Es tan esbelto como la cúpula de Sant'Ivo alla Sapienza. Suena a puro barroco este vino: ligero y ágil cuando cae en la copa y se desliza en la boca. Frambuesa. Y al mismo tiempo, es poderoso y robusto como las columnas de la catedral de San Antolín. Odres a reventar: dejad que salga el viento y sabréis a qué sabe el vino. De supervivientes para supervivientes. Quedan pocos vignerons como los Foucault. (Y va y se casa Nady con una hija de Edmond Vatan: criaturas...). Yo no perdería mucho tiempo en bebérmelos. En Wein&Umami a veintitantos la botella. ¿La Ha restante? Clos Rougeard Saumur Blanc Brézé. La otra cara de la moneda. Chenin blanc, por supuesto. En otra ocasión, más emociones...

6 comentarios:

Jose dijo...

"(...) cabernet franc en celo (...)" :-)

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Ya sabes, Jose, ese ligero olor animal, delicado y sutil (no hay barbaridades aquí ni asomos de brett) que te incita a aparearte con rapidez con la uva...qué bruto...
Joan

Jose dijo...

No si te he entendido :-) Ese punto animal que tiene la Cabernet Franc, que es como pasear por un pueblo de los pequeños. Cuando no hueles gallinas, hueles ovejas, pero nunca molesta.
Esa rusticidad tan agradable que tiene esta uva, que es como darle la mano a un hombre del campo.

Me gusta la Cabernet Franc.

Saludos,

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Joder, macho, qué bien la has clavado: "es como darle la mano a un hombre de campo". Sencillamente genial. Así es la cabernet franc: una mezcla fabulosa de amabilidad y rusticidad.
Un abrazo,
Joan

Eldiletante dijo...

Me encantó su Cabernet Franc , en mi caso un 2003. Pero menos que ese Bréze del 2000, que fue sin duda un ochomil de los pocos que he hecho en esta larga ruta de los vinos

J. Gómez Pallarès dijo...

2003 y 2005 son dos grandes añadas para Clos Rougeard y creo que este 2007 anda un poco por debajo, ahora mismo. Pero es cuestión de paciencia, E(l)d(iletante), y de dejar que esos mm de corcho de primera sigan haciendo su trabajo con el extraordinario huésped que llevan dentro.
Me gusta esa imagen de los ochomiles que has "coronado"/bebido. Nunca me la planteé, pero es bien cierto que hace falta mucha ascensión y muchos campos base para llegar a conocer y dusfrutar en plenitud de lo que estás haciendo una cabernet franc como ésta. El Brézé parece que anda desaparecido de los circuitos habituales de mis bolsillos (magros), pero caerá algún día como fruta madura. Que es de lo que se trata esa chenin blanc!
Saludos,
Joan

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