29 junio, 2011

Alianzas estratégicas

Suggo alla Giovanni (2)
Esto es: dos cebollas troceadas sin rubor y un sofrito de los de antes, poquito a poco y sin mirar el reloj. Sal y algo de tomillo. Tres tomates secos y muy reposados (más de un año) se añaden al proyecto de salsa, cortados en porciones mínimas. Se irán hidratando, cogiendo algo de volumen y aportando un sabor tremendo. Tomate natural (para 8 personas, por lo menos 800 gr), sal y azúcar. Orégano y algo de pimienta negra. Más chup-chup, muchísimo más...Carne de olivas muertas de Aragón, ¡sin hueso! Vueltas y más vueltas. Unas cuantas pasas de Corinto. Más vueltas (de madera, me gustan más). En un cazo aparte, se trocean unas cuantas anchoas (para esos 8, 4 anchoas: no tiene que dominar nada...) y se deshacen a fuego lento con un poco de aceite. Se incorpora ese DNA del mar a la salsa y se amalgama todo un cuarto de hora más. Que repose un poco y si hace falta, se rectifica de lo que sea menester, sobre todo de azúcar para que el tomate natural no domine con su acidez y el juego de complementos (las pasas de Corinto con las anchoas; las olivas con el tomate) señoree tu paladar. Pasta seca al gusto: en mi caso fueron fusilli al dente (los chavales aman los fusilli...). Yo prefiero esta receta sin ningún tipo de queso. El primer bocado es como si te pusieras el sur de Italia en la boca. ¡Qué impresión!

Un amigo que vive de vender y recomendar vinos (en la tienda de Uve-i, que también distribuyen) y de esto sabe un rato, no paraba de decirme "llévate los vinos de L'Heravi a casa, ¡sobre todo el rosado!" La bodega, que se llama Vinyes d'en Gabriel, está en Darmós (DO Montsant) y auque parece que no hay relación ni con angueras ni con asens, el propietario y animador del cotarro se llama Josep Mª Anguera Asens. El hombre recuperó viñedos en su pueblo, que habían pasado algunos años sin ser tocados ni maltratados. Cepas de garnacha, cariñena y syrah en la parte baja del Montsant, con los mismos suelos que uno encuentra en la parte más alta: arcillosos y calcáreos. Todo el proceso es natural y sale lo que sale. En el caso que ahora nos ocupa, la conjunción fue muy afortunada. La salsa era poderosa y estructurada y necesitaba algo que no se arrugara pero que, al mismo tiempo, aportara frescor. Necesitaba uno de esos rosados que a mí me gustan. Y L'Heravi Rosat 2010 resultó ser de esa casta especial. Un rosado de garnacha (25 años)  y syrah (18 años) a partes iguales, con 14%, del que no sé más que lo que os he contado y lo que he bebido.  Un rosado de alta extracción, vinoso, con un buen olor de moras maduras en la zarza, con cierta densidad (incluso glicerol) y olor a monte bajo. Un vino de esos que llamo antiguo: cuando lo bebo, cuando lo huelo, me lleva a la densa penumbra de las antiguas bodegas, al recuerdo de los bares a los que me llevaban de pequeño. Bien protegidos del sol, casi podías oler, en verano, su oscuridad protectora. No sé por qué pero este rosado me lleva a esos recuerdos. También a la regaliz roja de palo. Es un vino carnoso, con estructura, que con la salsa y la pasta ha sabido a pura delicia. Sin demasiadas dudas, es un rosado gastronómico para un montón de platos para los que busques lo que yo: fresco complemento servido a 12ºC,  pero con cuerpo y complejidad. Se puede comprar sobre los 6-7 €.

L'Heravi rosat 2010

24 junio, 2011

Emmanuel Brochet premier cru extra brut 2005

Pasta para Brochet
La huella de Emmanuel Brochet es de las que llegan para quedarse por mucho tiempo. En Villers-aux-Noeuds, su padre tenía arrendadas 2,5 Ha de tierras clasificadas (viejas historias de Reims) como premier cru. Las explotaban otros, hasta que llegó Emmanuel en 1997. Sólo tiene ese trozo de tierra y en un solo viñedo. Está al sur de la ciudad y al oeste de la Montaña de Reims. Sobre una pequeña colina cercana a la autopista, bastante dominada por el viento, la chardonnay señorea la parte alta, mientras que las pinot noir y meunier se encuentran en la baja. Cepas jóvenes alternan con cepas de más de 60 años, sobre suelos que son de arcillas y limo en superficie, y de yeso en profundidad. Se hace sencillo describir el trabajo de Emmanuel: todo lo hace él, todo lo controla él. Conoce su viñedo a la perfección y su trabajo biodinámico (empezado ya desde el 1997) le hace estar siempre a pie de cepa para sentir qué necesitan las plantas y el suelo en cada momento. Sabe siempre qué necesitan sus plantas tanto como necesita él sentirse cómodo en su viñedo. Cuando una persona produce tan poco como él (no sé si llegará a las 10 mil botellas anuales) y su relación con la tierra es de esa intensidad, no puede sorprender que declare: "Mon but est d'avoir une belle synergie entre tout ce que je fais. Faut apprendre à vivre autrement en bio, déjà à perdre de l'argent. L'essentiel: rentrer des raisins équilibrés."

Equilibrio es la palabra, en sus champagnes. Añadiría finura y delicadeza.  Los mostos proceden de una prensa tradicional y la vinificacion se hace en madera usada. Emmanuel bloquea la maloláctica y con eso, consigue que sus vinos tengan una frescura impresionante. Esa es la cuarta palabra: frescor. La quinta es autenticidad: no sólo se trata del respeto del biodinámico por ofrecerte la fruta tal cual es. Es que en un vigneron de la Champagne, eso tiene que llegar hasta el degüelle (siempre posible de saber aunque no en la botella: ahora estoy bebiendo botellas que han sigo degolladas en diciembre de 2010. Y es lo que necesitan estos vinos: un mínimo de seis meses para empezar a expresar lo que llevan dentro): su "licor" de expedición (estamos hablando ahora de 4 gr/L) es el mosto concentrado de uva. Inodoro, incoloro, no altera el gusto natural de los vinos. Este 2005, 12%, ha tenido una crianza corta (más frescor) en lías muy finas, sin filtración ni clarificación. A tercios las tres variedades, pero con una característica que Julien me explicaba: yo notaba la fuerza y pujanza de la pinot meunier en el ensamblaje. Y la razón es que Emmanuel usa una chardonnay más madura, más de fruta blanca y menos cítrica que las típicas de la Côte des Blancs. Esa "neutralidad" ensambla de maravilla con las acideces mayores de las PN y PM y las hace destacar en el resultado final, sobre todo la última. Siempre he pensado lo mismo con los vinos de Emmanuel: me tira como pocos la fuerza y sabor de su PM. El día que se decida a hacer un monovarietal de esa variedad, sonarán las campanas de mi barrio.

Su agricultura no busca la concentración y los bajos rendimientos. Busca la uva equilibrada, con ph quizás más bajos, más madurez, menos acidez. Armonía es la palabra que faltaba para completar el puzzle de los vinos de Emmanuel. Tanto su ya célebre (Michel Bettane dice de él que es el vigneron que está en boca de todo el mundo en estos momentos) Le Mont Benoît NV (ahora tenemos en el mercado un extraordinario ensamblaje de 50% PM y 25-25 PN y Ch, con 85% de 2007 y resto de 2006, también degollado -por lo menos las botellas que hay en Barcelona- en diciembre de 2010) como su innominado Vintagé 2005 (¡sólo pone su huella en la etiqueta! ¿Se puede decir más con tan poco?) llenan de sentido las palabras que he usado para definir el trabajo y los vinos de Emmanuel: equilibrio, finura, delicadeza, frescor, autenticidad, armonía. Durante esta semana de barbarie que hemos vivido, pensé: "¿qué vigneron me permitiría, a través de esas palabras, rendir un homenaje y un recuerdo a alguno de los vinos de Terroir al Límit -pienso, sobre todo, en Les Manyes 2007 y 2008- que me han llevado a sentimientos parecidos? Emmanuel Brochet fue la respuesta. Y me he pasado la semana bebiendo Le Mont Benoît NV (paladeo cada gota de esa pinot meunier en mi cabeza) y ese Vintagé 2005. Como siempre pasa con los grandes vinos biodinámicos (y con los champagnes de crianza, exactamente igual), todo sabe mejor, todo se entiende mejor a las 24, a las 48 horas después de abrir la botella. Y con un champagne, sucede lo mismo. Que nadie tema por la burbuja. Su frescor, su finura seguirán ahí, y cada vez se integrarán mejor en el vino, cada vez serán más el aliado que transportará esas moléculas de placer a lomos de un carbónico delicado y nunca protagonista. Este 2005 sabe a campo abierto en otoño. Sabe a levadura de París. Sabe a humo del sarmiento  quemado en primavera. Tiene el punto de primor vinoso de la pinot meunier, el aire floral de la chardonnay (ese olor de la primavera de las primeras amapolas...). Sí, es un champagne que se mueve entre las sensaciones del otoño y la primavera pero que se bebe de maravilla con los primeros calores del verano. Es la "huella" más personal de Brochet: esa cereza negra ácida, entera, enorme. Ese fondo de sandía en el verano siciliano. Sólido y muy bien hecho, discreto, fino. Fruta roja de baya fresca, ácido, arándanos rojos. Con las horas, asoman matices de anís estrellado, pero sin ápice de autólisis (el batonnage ha sido mínimo porque busca que el vino envejezca bien, pero conservando al máximo su frescor). Panecillo recién horneado. Mata de hierbaluisa revuelta en esa noche de verano que ahora nos saluda, inquieto.

Empecé a beber esta botella (la 828/ 2106 del 2005) con la pasta de la primera foto. Reivindico que, más allá de papanatismos variados sobre la pasta fresca, hay un montón de recetas y platos que se tienen que hacer con pasta deshidratada. Éste, por ejemplo, supo a gloria: sobre un fondo sofrito de cebolla cortada a la siciliana (tal y como cortan allí piernas, manos y dedos), dados de calabacín fresquísimo y de berenjena. Apenas 10 minutos a buen fuego, con un poco de sal, orégano y tomillo. La pasta al dente, la farsa encima, un poco de aceite y de pecorino romano rallado, una pizca de tomillo. Una copa de Brochet. Y la gloria...¡Que tengáis un buen dia de Sant Joan y un feliz verano!

Brochet premier cru extra brut 2005

19 junio, 2011

La vida en barbarie (ii)

Logo


Declaración oficial y nota de prensa. En Torroja del Priorat, 16 de junio de 2011

Durante la noche del pasado 13 de junio de 2011, en la villa de Torroja del Priorat, España, ha tenido lugar un hecho escalofriante e impensable en la bodega de Terroir al Límit.

La cerradura de la bodega fue forzada y se produjo en ella un acto de terrible vandalismo. Los tapones de algunos depósitos fueron abiertos y el vino, derramado por el suelo. El contenido de muchas de las barricas de la bodega resultó contaminado y, en consecuencia, irremediablemente dañado por la introducción de jabón industrial.

Los propietarios de Terroir al Límit, Dominik Huber, Eben Sadie y Jaume Sabaté, condenan enérgicamente este acto inexplicable. No se trata tan sólo de un asalto directo y dramático contra una forma de entender la vida, sino casi de un ataque contra la naturaleza misma del ser humano, además de un crimen de dimensiones inimaginables. ¿Nos encontramos ante un acto de odio o de puro vandalismo? No hay razón evidente que se nos ocurra y, por supuesto, nadie ha admitido responsabilidad alguna o culpabilidad por este cobarde acto de destrucción.

El caso está siendo investigado por los Mossos d’Esquadra (policía autonómica catalana) y por las autoridades locales. La Denominación de Origen Calificada Priorat ofrecerá su propia declaración. El suceso ha sido explicado a la Generalitat de Catalunya (INCAVI, Institut Català de la Vinya i el Vi), cuyos laboratorios en Reus (en la Estación de viticultura y enología), analizarán todos los vinos de la bodega. Aquellos vinos que hayan resultado contaminados por culpa de la acción vandálica (probablemente más del 25% de los conservados en barricas) serán eliminados siguiendo los consejos del INCAVI.

Terroir al Límit fue creado en 2004 a partir de la unión de dos vinos: Dits del Terra de Eben Sadie, y Arbossar de Dominik Huber, con el apoyo del viticultor Jaume Sabaté. Con rapidez se convirtió en una de las bodegas más respetadas y apreciadas en España, con reconocimientos nacionales e internacionales. Las tres personas responsables de los viñedos y de sus vinos, con tanta intensidad como declaran su conmoción por este acto odioso y falto de sentido, quieren manifestar su determinación en continuar el proyecto. Al mismo tiempo, muestran su agradecimiento público a cuantas personas les han dado su apoyo incondicional desde el momento en que han conocido este acto sin sentido.

Dominik Huber               Eben Sadie               Jaume Sabaté

C/ Baixa Font, núm.12
43737 – Torroja del Priorat
Tel. +34 699 732 707
eben@terroir-al-limit.com
dominik@terroir-al-limit.com

La vida en barbarie (i)

Tempestad al cuadrado por Benjamín Mejías Valencia
Me conmociona, me horroriza, me revuelve las entrañas el suceso que esta semana ha dado un vuelco a mi percepción del Priorat. Por suerte o por desgracia, el paisaje (también el del Priorat) lo forman la naturaleza y los animales y personas que se relacionan con ella. A veces, las personas se relacionan entre si. Y normalmente, la cosa funciona. Pero no siempre. Lo sabemos bien: homo homini lupus. El hombre es el peor depredador, también de su propia especie. El Priorat ha mostrado esta semana su cara más dura e  inhumana: la de la crueldad, la de la incomprensión, la de la barbarie. Barbarie desmedida porque no hay razón que la comprenda, barbarie devastadora porque no hay explicación que la acompañe. Barbarie oscura y cruel porque se esconde en la noche, ataca con la oscuridad y nunca ofrece su rostro a la luz. Hace muchos años que paseo por la Comarca y sé que la mayor parte de sus habitantes son gente buena, que trabaja duramente y conoce el valor del esfuerzo de cualquiera que trabaje su tierra. Sea nacido en la Comarca o venga de fuera. Lo afirmo y quiero que quede claro.

Pero no siempre ha sido así. No todos son igual. Como en todas partes: conozco historias que entristecen, historias que envilecen, no sólo a los ogros que las protagonizan. También entristecen a quienes las sufren y ensucian a quienes las conocemos. Historias de bodegas asaltadas. Historias de pintadas insultantes en las paredes del pueblo. Historias de viñedos echados a perder por culpa de un sabotaje. Historias de desprecio, de insulto, de ignorancia. De agresiones físicas. Historias del que no sabe tender la mano. Historias del que deja de contratar a alguien porque sabe que ha dado su apoyo a uno que venía de fuera. Historias, en fin, del que no tiene capacidad para comprender, del que tiene miedo visceral a aquello que viene de fuera y abre una ventana inesperada en su mundo. Cómo se equivocan. Se equivocan porque no comprenden que la historia siempre se ha hecho con personas moviéndose de un lugar a otro. Con personas que aceptan a quienes llegan y construyen nuevas alianzas, semilla de progreso. Se equivocan porque no saben que somos de donde nos sentimos, no de donde hemos nacido. Se equivocan, sobre todo, porque quienes han sufrido lo que se explicará mañana no van a dar su brazo a torcer. Y yo estaré con ellos hasta el final: la tierra es de quien la trabaja y su fruto es sagrado. Si se trata de cepas y vino, más todavía. Eso no se toca, con eso no se juega. Y quien se atreve a hacerlo, comete un pecado de arrogancia que los dioses van a castigar. Los hombres, también lo haremos. Negros nubarrones se han cernido esta semana sobre el Priorat. Que escampen pronto. Será bueno para todos. Y cuando esto suceda, el sol saldrá de nuevo y brillará más que nunca:  post nubila, Phoebus, "tras las nubes, vuelve a salir el Sol". Nos encontrará más fuertes, más ilusionados, con nuestras creencias y sentimientos reforzados.

Logo de Terroir al Límit

13 junio, 2011

Finca Sandoval 2007 y más...

Víctor de la Serna es uno de los poquísimos periodistas especializados en el mundo del vino que ha decidido pasar al otro lado del espejo. Tremenda, peligrosa, arriesgada experiencia, la de estar escribiendo sobre los vinos de los demás durante mucho tiempo (con el consiguiente desgaste y acopio de amigos y enemigos, por decirlo fácil) y en pocos años, decidir que te pones a disposición de esa misma gente para que te beban, analicen y comenten los vinos como tú has hecho con muchos de ellos. No sé si este país está preparado para tal prueba. Sólo por el hecho en sí mismo, tiene Víctor todo mi aprecio, respeto y admiración. Pero, repito, no sé si el país, no sé si él mismo, están preparados para asumir sin complejos ni tonterías una operación de ese calado. Los que inevitablemente saben del poder mediático que tiene Víctor se cuidarán muy mucho de criticarle según qué cosas. Los enemigos que haya ido cicatrizando en años de ejercicio, lo tienen también bien fácil. Quedamos, ahí en la tierra de nadie, unos pocos que hemos leído y aprendido mucho de él; que nos hemos formado en el mundo del vino a base de mucho autodidactismo y mucho escuchar y aprender de los que saben de verdad (él, entre ellos); y que no nos debemos a nadie, porque no cobramos ningún sueldo relacionado con este mundo. Bebemos, poco o mucho valoramos, escribimos y la gente nos lee porque aprecia (creo) la condición que acabo de describir.
Victor de la Serna y Finca Sandoval 2007
Sirva todo esto de preámbulo (innecesario, diréis...) para situar en el lugar que corresponde las notas que ahora publico sobre los últimos vinos que Víctor me ha mandado. Las publico aquí diciendo que no he comprado los vinos. Somos buenos conocidos, tenemos una cierta relación de complicidad y ha querido que pruebe algunas cosas últimas. Hablo de ellas porque esto no es un acto promocional pactado con una empresa X, sino el ejercicio libre de una amistad que se forja en muchas lecturas (mías de sus textos) y en no pocas botellas probadas y bebibas de Finca Sandoval, la bodega de Víctor de la Serna y su esposa en La Manchuela. Me interesa la zona, me interesa lo que hace y, sobre todo, me interesa un tipo que es capaz de cruzar el espejo. He vuelto a probar su Finca Sandoval 2007, un vino con gran presencia de syrah (casi el 80%) y proporciones menores de uvas del país (monastrell y, menos, bobal). 11 meses de barricas de orígenes mezclados, francesas y americanas. Un vino que nace con cierta vocación de Cornas (creo yo), pero que no puede dejar de gritar a los cuatro vientos: ¡soy del Mediterráneo y no tengo río que me ampare! Es un vino que necesita un buen jarreo, una decantación de por lo menos dos horas y una temperatura sobre los 15-16ºC. Las cuatro palabras que primero escribí cuando lo probé (en un día dominado por la tierra y raíz: bueno para este vino): profundidad, oscuridad, densidad, sobriedad. Poco, ¿verdad?, para quien quiere oler el vino a través de mis palabras: bayas de grosella negra. Caja de cedro. Algarroba madura. Es un vino con raíces poderosas, muy anclado a la tierra de la que procede. Tiene un punto de madroño. Jarabe de cassis. Atramentum en su cuenco de madera. Cereza madura. Con dos horas y, más, al día siguiente, sale el frescor de la fruta. Es un vino goloso y zalamero al que unos cuantos años de botella seguirán mejorando. Al cabo de dos días, los terciarios de la tinta azul, del amargor de las variedades autóctonas y del cuero viejo se hacen más presentes. Tiempo y paciencia para este vino, que dará grandes días de gastronomía (*   *   * ). 

De todas formas, puede que la parte de la finca de Víctor que más me interesa, tras probar las otras dos botellas que me mandó, sea la más alta de la DO (a más de 1000 metros). 2,5 ha con plantación de 60 años de bobal y de garnacha de donde saldrán, supongo, los Signo 2009. Probé dos muestras, sin etiquetar todavía, de Signo Bobal 2009  y de Signo Garnacha 2009. La bobal está todavía muy desestructurada en boca, chocolate negro, humo de hogar apagado hace ya horas, de nuevo la algarroba. Es un vino muy varietal pero que sale de la botella que probé con mucha mayor necesidad que la garnacha de volver a ella y pasar un par de años más de oscuridad allí. Necesita afirmar su estructura. Cuando lo hagá será, con probabilidad, una de las grandes bobales, muy con el carácter de la uva (añadamos algo  de regaliz de palo oscuro, Juanola, vaya) y con un color violeta-rubí de gran belleza y brillantez (*   *   ). La garnacha es una historia, desde ya, muy distinta. Asoman, casi, aires de Espectacle, con un tanino muy esférico, regaliz y tomillo. La nariz de este vino es fina y espectacular, en efecto, cálida (pero no caliente), poderosa (pero no alcohólica). Es una garnacha que demuestra el carácter de esta uva en altura. No sé la orientación del viñedo, pero denota frescor y norte, temperaturas extremas y cincelado de la uva y del vino con primor. Cerezas y violetas. Oler y beber este vino  es construir el panorama de la flor y el matorral silvestre de los montes que asoman al Mediterráneo central. Fina, sutil, delicada pero, al mismo tiempo, tensión y garra. Cuando la botella termine de hacer su trabajo, será ésta una de las grandes garnachas del país que, casi, es tanto como decir del mundo del vino (*   *   *  * ).

11 junio, 2011

El lema (autorretrato)

El lema de Hugh
Éste es el lema bajo el que, literalmente, Peter y yo hemos estado trabajando para preparar la nueva etapa del blog. Es tan sencillo como contundente. ¡Y cierto! Para obtener buenos resultados, es imprescindible pasárselo jodidamente bien. Con perdón: es de Hugh MacLeod.

07 junio, 2011

Guillemot-Michel Quintaine 2008

Quintaine 2008
El Mâcon-Villages de los Guillemot-Michel, Marc y Pierrette, es un secreto a voces: pocas chardonnay borgoñonas ofrecen tanta honestidad, tanta pureza, tanto trabajo bien y escrupulosamente hecho como este Quintaine. Desde hace un par de meses habré bebido un par de botellas del 2009 y otro par del 2008, y no salgo de mi placer, que no ya asombro. Viñedos en biodinámica desde hace 18 años, suelos de limo y arcilla muy compactos, con subsuelo calcáreo. Prensado de los racimos enteros. Fermentación espontánea con las levaduras que la cepa y la fruta aportan. Crianza sobre lías finas en depósitos de cemento. Fermentación maloláctica completa. Embotellado sin estabilizar ni filtrar. 13,5% y un ph y acidez que auguran, para quien tenga paciencia, buenos y largos años de vida. 2009 es un pura sangre y un año de botella, 2008, le sienta de maravilla. Surgen los aromas de prado húmedo y de cesped cortado. El caballo que parecía desbocado, sale ya más apacible, lleno de potencia y brío, sí, pero con más calma. Flor de tilo. Pedernal y tiza muy discreta. Sabor y frescor. Membrillo verde. Este vino muestra, con algo de temperatura ambiente, un pacto inusual  entre lo animal (incluso almizcle) y lo sensual. A ratos, diría que directamente sexual. Y todo esto, sobre los 15€. Increíble pero cierto.

03 junio, 2011

Sacrisassi 2006

Frico
Mi amigo Peter ha cocinado un frico suculento, una de esas delicias que la cocina casera del campo italiano nos ofrece de vez en cuando. Patata, aceite, sal, queso y un par de horas de fuego paciente. Una buena ensalada, un pan recién horneado, un mediodía de primavera en el corazón del Císter, con los campos y viñedos a reventar de aromas gracias a la lluvia caída. Y una botella de un vino nuevo para mí: Sacrisassi 2006, de la bodega Le Due Terre, en Prepotto. Todo del Friuli, ¡pero a la vera del Gaià! Ha sido un día muy bueno para este vino: 50% de refosco, 50% de schioppettino de viñedos de veinte años, tratados en orgánico. 14 días de maceración y 22 meses de barrica (por lo que he bebido no será toda nueva...). 13,5% y un poco de frescor a la hora de beberlo. ¡Qué delicia! Una bomba de frutas rojas (arándanos maduros) y negras (grosella) en un cuerpo esbelto y ligero, con ese mínimo posgusto vegetal que tienen las uvas tintas en el norte de Italia. Acidez y estructura para un vino que sabía bién qué decir al frico: llevan toda una vida enamorándose...Le quedan largos años de vida y si alguien encuentra una botella (no habrá más de 8000 por ahí), que la compre.

Ha sido un día todavía mejor para mí: amistad, buena comida, mejor vino y una nueva imagen para este cuaderno. Tal y como quedamos, Peter y yo os presentamos la nueva cara de De vinis. Hemos dado protagonismo al texto, una vez más. Ahora ocupa la parte central del cuaderno. Mejoramos su capacidad para ser leído: un nuevo tipo de letra en un cuerpo algo mayor y más destacado. Más limpia, más directa. Hemos eliminado la columna de la derecha y la hemos repartido entre la parte superior (el almacén del cuaderno: a un tiro de click, de ida y de vuelta) y la inferior (los títulos de crédito). Destacamos las fotografías y las hacemos más visibles. Ordenamos un poco los comentarios: ahora se sabe dónde empiezan y acaban. Somos inconformistas: seguro que hay margen para la mejora, pero hoy nos ha gustado cómo ha quedado. Por eso lo estreno ya. Esperamos que os guste pero si algo no funciona o no os parece bién, no dejéis de decírmelo.
Le due terre

01 junio, 2011

Junio de 2011

Durante este mes de junio, van a suceder tres coses en mi cuaderno. La primera es que cumplirá cinco años. De hecho los cumple hoy. La segunda, es que voy a celebrarlo de forma privada a lo grande (algo saldrá por aquí) y de forma pública, proponiéndoos más pronto que tarde un lavado de cara de su parte más formal (compaginación, formato, tipos de letra...). La tercera afecta un poco a los contenidos. Los Dioses me confundan y libren de la pretensión de compararme con Saramago, pero no dejo de leer y releer su afirmación en los periódicos (estos días, anda su editorial de campaña publicitaria post mortem) y me veo en ella: no voy a poder cambiar de contenidos porque, en el fondo, lo que hago es escribir sobre mí mismo, sobre mis experiencias en el mundo de la comida y del vino (a veces, amenizadas con otras historias, sí, pero que siempre forman parte más o menos real de mi vida).

Jacarandas-08 en Buscandocronopios.blogspot.com

De hecho, pues, ¡no voy a querer cambiar de contenidos! Me siento cómodo haciendo lo que hago en los momentos en que puedo hacerlo y, poco o mucho, los lectores que pasan por aquí también parecen sentirse cómodos. Lo que va a cambiar de forma más radical es que a partir de hoy mismo, dejo de escribir sobre botellas/muestras (qué palabra más fea para hablar de una botella que está en el mercado) que me manden las empresas de comunicación que trabajan para las bodegas o las bodegas mismo. Con la mejor voluntad en las dos partes (los demás y yo mismo), con ganas de ayudar, uno acepta con normalidad que la gente le mande botellas. Uno advierte: escribo sólo sobre lo que me apetece, por una parte. Y digo lo que pienso del vino, por la otra. Si un vino está realmente mal o tiene algún defecto, advierto, lo digo en privado. Si no, puede suceder que lo diga en público. La gente lo acepta (o no) y me manda botellas (o no). En los dos últimos meses, vayan Ustedes a saber por qué, ha crecido mucho el envío. Y ya no me deja disfrutar con tranquilidad del hecho de escribir sin más de lo que me apetezca. La gente te llama, la gente te pide, la gente te reclama: "lo has probado", "qué te parece", "¿vas a publicar sobre el vino?", "avísame cuando lo hagas", etc.

Respeto profundamente esa manera de actuar porqué está relacionada con una estrategia más de ventas de las empresas. Pero yo no entro en ella. Mi estrategia de ayuda al consumo de vino que, en la modestia de este cuaderno, también existe (es una de sus razones de ser, vaya), consiste en hablar sólo de los vinos que compro yo o de los vinos que me regalan mis amigos. Puesto que sé bién quiénes son mis amigos y quién soy yo y qué compro, queda claro, después del post de hoy, que cualquier botella de la que hable tendrá una de esas dos condiciones. Creo que es la única manera de retomar el control del ritmo que me apetece para las cosas de este cuaderno. Con probabilidad, éste o aquél vino que querrían mandarme, saldrá aquí porque soy curioso y siempre quiero probar lo que no conozco. Pero será cuando yo lo compre y cuando yo decida hacerlo. Quieras o no, aceptar botellas te somete a ciertas "obligaciones". Y en esto, me someto muy gozoso, pero sólo a las que yo me imponga (de hecho, siempre han sido las mismas): hablar con sinceridad de lo que siento, bebo y como, hacerlo siempre con corrección y respeto y, en la medida de mi capacidad, con buena prosa.

buganvilia

Estos son, pues, los últimos vinos que me han llegado de los que voy a escribir. Castellroig Xarel.lo 2010. Vi de terrer de la DO Penedès, 12,5% con seis meses sobre lías. Frescor de la lima, punto de carbónico, con estructura y aromas de tilo en flor. Es un vino sorprendentemente fresco, sí, pero que ha ensamblado muy bien el trabajo con las lías (* * ↑). Castellroig Xarel.lo 2009, con 12,5%, tambien con seis meses sobre lías pero un año de reposo más en la botella. Pierde frescor y tipicidad de la uva (el tilo desaparece) pero la acidez y la estructura aumentan (* *). Castellroig Xarel.lo 2007 (no viene etiquetada para comercio: esto sí parece una muestra): la intensidad del color sube mucho, paja de trigo madura, pero la fuerza y la vivacidad se han quedado por completo en el camino. El vino se ha deshecho y demuestra que éste no es un xarel.lo que se tenga que dejar envejecer (* ↓). Pagos de Araíz, DO Navarra 2007, con 14%, tempranillo, graciano y merlot y 14 meses de barrica francesa y americana. Vino amable, agradable, sin sobretonos aunque, al mismo tiempo, algo anodino. Cerezas maduras, terciario de la madera americana. Poca tipicidad de los varietales: manda el ensamblaje. No emociona ni llama la atención (* ↓ ). Con algo más de temperatura sale la gracia de la tempranillo, pero la frescura de la graciano brilla por su ausencia. Pagos de Araíz, DO Navarra, Blaneo merlot 2007, con 14,5% y 18 meses de roble Alier. Es una merlot atípica, que "cabernetea" algo (pirazinas) y a la que pesa el roble en boca. Poco noble y muy poco varietal (*). Pagos de Araíz, DO Navarra, crianza 2007, con 35% de tempranillo, 25% de CS y 40% de merlot, 9 meses de madera. Es un vino que no muestra personalidad alguna, flojo en boca, con mucho alcohol y en el que domina una CS poco franca (* ↓).

Dominio de Tares cepas viejas 2007, DO Bierzo, de San Román de Bembibre, con 14% y 9 meses de barrica Alier y Missouri. Es bastante aparatoso pero poco consistente. Es un buen vino desde el punto de vista técnico, con los aromas habituales (mora madura, chocolate amargo de terciario), pero llega poco, es inconsistente tanto en nariz como en boca. No expresa el terruño que la cepa lleva dentro. Por decirlo en pocas palabras: pesa más la vinificación que la bondad de la fruta (* *↓). Dominio de Tares Baltos 2008, DO Bierzo, 13,5%. No sé por qué pero pensé que éste sería un vino sensible al día que lo tomara. Elegí una buena luna y un día flor. Nada. Es un vino anodino, átono en nariz y bastante pastoso en boca. En posgusto, dominan los taninos de la madera. Tiene 13,5% pero el alcohol se nota. Al cabo de un rato, sale la grosella negra, aunque la madera sigue pesando. Al final acaba mostrando una cara más agradable, más bebible, con zarzamora (* ↑). Viña Siós 2008, DO Costers del Segre, 13,5%, con tempranillo y merlot, crianza de 9 meses en roble francés y americano. Es un vino sin estructura en boca, con una tipicidad en nariz desvirtuada y sin garra alguna (* ↓). Viña Siós Blanco 2010, DO Costers del Segre, con sauvignon blanc y chardonnay, crianza sobre lías. Huele a levadura seleccionada y no tiene los aromas de la SB ni de la Ch, aunque es fresco y ligero en boca. Plátano y pera limonera, con poca estructura a pesar de las lías (* ↑). Lusco Albariño 2009, DO Rías Baixas, 13%. Mucho acero e inox, metálico en nariz, poco franco y poca uva en nariz y en boca. No sé si remontará... (* ↑). Pinord Diorama chardonnay 2010, DO Penedès, con 13%. La uva procede de cultivo ecológico, pero eso no quiere decir nada sobre el trabajo en bodega. El viñedo es del Alt Penedès (Montanyans) y la uva ha sido vendimiada de madrugada, pero de poco le ha servido en mi opinión. Sigue siendo chardonnay en el Penedès y yo no huelo el caracter varietal de la uva, sólo levadura seleccionada, plátano maduro y poco frescor en boca (* ↓).

Hasta aquí los vinos que me han sido enviados en las últimas semanas. Queda alguno en el tintero pero ése pertenece a la categoría de "vino regalado por amigos". Ya saldrá (o no). Quede claro, para terminar, que aunque a partir de ahora sólo hable de estos vinos y de los que compre yo, no voy a cambiar en absoluto mi estilo y forma de entender y transmitir las cosas: sea amigo o no, mi sinceridad y honestidad están por encima de todo. Mi corrección y educación también. Ahí no hago distingos y cuando bebo, me atengo a lo que percibo, sin más. Después, intento transmitirlo.

Barcelona está radiante estos días. Las jacarandas (primera foto, de Buscando cronopios) y las buganvilias en flor te regalan emociones imprevistas. Cinco años son muchos para un cuaderno como éste. Los teóricos del asunto pronostican que si superas esa barrera, consigues ya cierta estabilidad. Y sigues. Veremos. Con el post de hoy, es cierto, me quedo más tranquilo. Festejo con formalidad y con austeridad (¿esto piden los tiempos, no?) el cumpleaños en el día que toca. Os aviso sobre pequeños cambios que, espero, pronto veréis. Y retomo el control de algo que se me estaba escapando de las manos: los contenidos del cuaderno los decido yo, no las "muestras" que, con toda la buena voluntad del mundo, la gente me mandaba. Gracias por seguir ahí.