20 diciembre, 2011

Egon Müller Scharzhof 2010

Egon Müller Scharzhof 2010
El Sarre (en alemán Saar) es el afluente del Mosela que más alegrías da a los amantes de la uva riesling. Por dos razones fundamentales: Egon Müller y Geltz Zilliken (alguno también nombraría a Van Volxem). Müller representa la gran tradición, asentada en uno de los mejores viñedos: Scharzhofberg (en el pueblo de Wiltingen). Zilliken representa la revalorización de un viñedo algo olvidado, el de Rausch (Saarburg, pero en el lado occidental del río). De Müller hay que beber todo. De Zilliken, también, pero sobre todo (en mi humilde opinión) su Kabinett, una de las mayores expresiones de este tipo de vinificación de la riesling (su 2009 es enorme). La añada 2010 levanta pasiones en Alemania, tanto en positivo como en negativo y creo que una buena manera de empezar a beberla es con uno de los mejores básicos que se han hecho en ella. El Scharzhof 2010 de Egon Müller es el primer peldaño en los vinos de la casa. Alguien podría llamar a este vino "genérico", pero creo que cometería un error. Más sencillo: es lo que Müller mismo define como "la puerta de entrada" a sus vinos. Sus uvas proceden de una variedad de viñedos (en Saarburg, Oberemmel, Wawern y, en Wiltingen, Braunfels y Kupp) con lo que aquí no ha lugar el concepto de "terroir" concreto y sí el de características del vino de la zona. En sus momentos más mozos (¡estos!) el vino muestra un buen equilibrio entre un ligero dulzor, una buena mineralidad y una acidez muy refrescante.

Con 10% de alcohol y una temperatura de servicio sobre los 8ºC-10ºC (para dejar que suba hasta los 12ºC), el corcho muestra ligero poso de cristal de bitartrato potásico, que en nada afecta ni a la calidad ni al sabor del vino. Éste tiene un primer aire de ligera turbidez y de claro carbónico. Es un vino que se irá aposentando con los años y que, aunque se pueda beber desde ya con gran placer, no hará más que crecer en botella en los próximos cinco. Es chispeante casi, pero con gracia y armonía, Tiene la frescura y el aroma de la hierbaluisa y de la citronela. Agua del Sarre, se me ocurre escribir. Eau de Saar, vaya, porque es un vino de suave perfume (corteza de limón), goloso como el lemon curd. Fresco como un manantial de Elfos. Carne de membrillo con poco azúcar. Vino fugaz, lábil, que se escurre entre los labios pero deja el poso del gran arte efímero. Realmente terso y vibrante. Uno de los grandes Scharzhof de Müller que haya probado yo. Lo compré en Wein&Umami por 18€ (más IVA). (Ya puestos: si a alguno de Ustedes les interesa realmente la uva riesling -mi caso es el de un enamoramiento fuera de control-, no se pierdan, por favor, los Spätlese y Auslese 2010 de Egon Müller.)

7 comentarios:

Smiorgan dijo...

En mi muy breve lista: Bestheim, Léon Beyer, Weinhaus Barzen, St. Urbans-Hof.
Como para no interesarse por la Riesling.
Saludos.

J. Gómez Pallarès dijo...

Un profesor de Brown, de literatura hispanoamericana, pregunta cada año a sus estudiantes, como si sonara a amenaza..."¿Cuántos de Ustedes no han leído TODAVÍA Cien años de soledad de Gabriel García Márquez?". Cada nuevo curso se levantan, tímidas, algunas manos. Se les queda mirando casi con amor y les suelta "¡qué suerte tiene Ustedes!"
Pues eso, amigo mío, qué suerte tienes de poseer un paladar que va a conocer a Müller, a Dönnhoff, a Wittman, a Christmann, a Rebholz, a Zilliken, a Fritz Haag, a Basserman-Jordan, a Heymann-Löwenstein, etc. Si entras en ese camino, te lo aseguro (y, claro, mucho más en Alemania que en Alsac8ia francesa), te aseguro que no lo abandonarás en tu vida. Sólo hay una uva blanca en el mundo que tenga tanta versatilidad como la riesling: la chenin blanc.
Saludos,
Joan

Smiorgan dijo...

Precisamente para nochebuena, entre otros, tengo pensado abrir una botella de Philippe Delesvaux Coteaux du Layon St. Aubin 2010 :)
Por otro lado, y supongo que salvando las distancias, me gustó mucho el Heretat Vall-Ventós Chenin Blanc 2004.
En plan coupage, tengo notas de un Premiere Bulle (AOC Crémant de Limoux; Mauzac, Chardonnay y Chenin blanc) que resultó interesante, y del Gran Caus Blanco 2007 (Xarel.lo; Chardonnay y Chenin Blanc) que me gustó bastante.
Saludos.

Herr Direktor dijo...

Caramba Joan!

raudo has sido abriendo este baby de Egon. La verdad es que lo describiría como una sensación producida por múltiples efectos. Es como cuando el día de Navidad un niño descubre a la vez cantidad de regalos y no sabe como controlar ese cúmulo de sensaciones y sorpresas...

Hay mucho, de todo y a la vez! el tiempo irá aposentando y ordenando todas esas sensaciones y con no más de 3 o 4 años en botella se hará realidad el concepto de "fruteralidad" (fruta+mineralidad) en un equilibrio quasi-perfecto.

Qué grandes sorpresas nos deparará la 2010...sólo es cuestión de tiempo. Ahora empiezan algunos a descubrir la grandeza de la incomprendida 2008...demasiado tarde para poderse hacer ya con los mejores ejemplares de esa añada.

Feliz Navidad.

J. Gómez Pallarès dijo...

En mi humilde opinión, la mejor chenin blanc cataana és la de Carlos Esteva, S., La Calma de Can Ràfols dels Caus. No ve termina de concencer el de l'Heretat. Y otro perfil, claro, és el de Joan Ramon Escoda, que también me gusta mucho, pero en mágnum y con años de botella. Y aplaudo esa mauzac en ensamblaje: el cremant de Limoux es una cosa deliciosa que la gente tendría que descubrir!
Saludos,
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

Pues sí, Herr, me pasó un poco eso. No pude esperar mucho a abrir alguna de las botellas...la otra, lo prometo, esperará por lo menos unos meses!!! (aunque me gane otra "cariñosa bronca"!).
Me sabe muy mal, este año, no haber podido tener una visión realmente de conjunto de la añada, pero alguno de los grandes periodistas / especialistas alemanes (Gerhard Eichelmann, de Mondo Heidelberg) me hizp girar la cabeza cuando empezó a comentar negativamente la añada. Vamos a seguir descubriéndola, como propones, porque yo también creo que, más que nunca, hay que distinguir muy bien en este año, zonas y productores. El Saar, por ejemplo, creo que con bastante seguridad va para arriba!
Feliz Navidad, Herr!
Joan

Anónimo dijo...

Siento mi comentario pero comparar la Calma con la chenin blanc es sencillamente una barbaridad, entiendo que el paisanaje nos haga ser benevolentes con el vino propio, pero dicha comparación es como comparar una película de Ford, de Billy Wilder con una película hecha por un familiar en una barbacoa donde se ve el micro, donde no se oye nada y donde sólo vocaliza el que se ha bebido el vino.
Siento discrepar pero hay comparaciones que es mejor no hacer

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